{"id":12852,"date":"2017-10-15T13:22:58","date_gmt":"2017-10-15T19:22:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12852"},"modified":"2017-10-15T13:22:58","modified_gmt":"2017-10-15T19:22:58","slug":"jose-clemente-orozco-a-68-anos-de-su-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12852","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Clemente Orozco a 68 a\u00f1os de su muerte"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Jos\u00e9 Clemente Orozco a 68 a\u00f1os de su muerte<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena Poniatowska<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jos\u00e9 Clemente Orozco<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jos\u00e9 Clemente Orozco fue un terremoto en la pintura, un creador que con una sola mano sac\u00f3 a los mercaderes del templo y fustig\u00f3 a empresarios y a due\u00f1os de edificios mal construidos. Defendi\u00f3 a los que ahora viven en la calle bajo lonas y abraz\u00f3 al igual que los franciscanos a los que siempre se quedan sin nada. Castig\u00f3 a latigazos de pintura roja a quienes mienten. El terremoto que sufrimos el 17 de septiembre pasado nos hizo olvidar su muerte, pero hace 68 a\u00f1os, el 7 de septiembre de 1949, muri\u00f3 Jos\u00e9 Clemente Orozco mientras trabajaba en el mural del multifamiliar Miguel Alem\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el retrato que le tom\u00f3 Edward Weston en 1930 \u2013el cual se muestra en estas p\u00e1gina\u2013, Orozco ten\u00eda 47 a\u00f1os. Ese a\u00f1o, el pintor lo visit\u00f3 en California con Alma Reed (la Peregrina de Felipe Carrillo Puerto y su gran promotora en Estados Unidos). En 1930, Weston ya hab\u00eda roto con su disc\u00edpula, la fot\u00f3grafa Tina Modotti, y clausurado los a\u00f1os mexicanos de su vida; Jos\u00e9 Clemente Orozco tranquilizaba por carta a su mujer dici\u00e9ndole que Alma Reed era s\u00f3lo una amiga. Alma Reed public\u00f3 la primera biograf\u00eda del muralista e hizo \u00e9nfasis en que el jalisciense consideraba la p\u00e9rdida de su mano izquierda a los 21 a\u00f1os un accidente como otro cualquiera. Quiz\u00e1 por ello son admirables las herc\u00faleas manos orozquianas, la de Hern\u00e1n Cort\u00e9s cubriendo el sexo de la Malinche, la mano izquierda de la Justicia, las del dios Quetzalc\u00f3atl, la de Cristo rompiendo su cruz y la de Hidalgo dando el grito de la libertad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En la foto de Weston, sus lentes de fondo de botella agrandan su mirada de por s\u00ed memorable. Orozco quema, como quema su pintura. Vio en el fuego un instrumento de purificaci\u00f3n: toda su obra nos levanta y nos pone a girar en una llamarada que va subiendo alta como una columna de fuego y en ella arden la maldad, la rapi\u00f1a y el orgullo hasta incendiar el cielo de la c\u00fapula del Hospicio Caba\u00f1as.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Quien haga una visita al Hospicio Caba\u00f1as, a la Universidad de Guadalajara, al Hospital de Jes\u00fas, a Dartmouth o a Pomona College debe ir bien preparado y poner cuanto antes orden en su conciencia. De lo contrario puede salir de manera violenta, tal vez como los mercaderes salieron del templo. La pintura de Orozco nos abofetea y nos acusa, la realidad aparece aqu\u00ed tratada a machetazos. Los trazos iracundos, en\u00e9rgicos y decisivos son una inmensa tachadura en el rostro orondo de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013A m\u00ed me ofende Orozco \u2013me dijo un d\u00eda una amiga que pertenec\u00eda a Los Trescientos y algunos m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013Claro, a nadie le gusta que le echen en cara su falsedad y su olvido. A nadie le gusta saber que la humanidad es fea, que hay c\u00e1rceles y hospitales y que un r\u00edo de cuchillos corre por el mundo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Cristo destruye su cruz porque es un \u00e1rbol que no ha podido florecer en esta tierra miserable.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Prometeo gira incendiado en la c\u00fapula del Hospicio Caba\u00f1as. Roba el fuego a los dioses para d\u00e1rselo a los hombres. Hosco, dolido, desesperado, centro del remolino, ojo del hurac\u00e1n, Orozco estalla en llamaradas. \u00c9l mismo es el Prometeo que pretende salvar a la humanidad. \u00c9l mismo es el hombre en llamas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El dolor del mundo est\u00e1 cubierto con un f\u00fanebre sudario, porque Orozco pens\u00f3 que no hab\u00eda facciones humanas capaces de expresarlo. Orozco es el pintor de la incredulidad, del sismo en las conciencias, las espaldas abrumadas, de los ni\u00f1os macilentos, de las mujeres consumidas por una maternidad sin esperanza, de los obispos de mitras ca\u00eddas, de los jueces venales con sus balanzas chuecas, de las prostitutas tiradas en el suelo, la boca abierta. Orozco es el retratista de los terremotos, los de la naturaleza y los personales. Perdemos pie, nos caemos, la tierra bajo nuestros pies va y viene dispuesta a escaparse. La tierra se abre y Orozco nos traga. Junto al desfile de la pobreza viene el carnaval de las pasiones pol\u00edticas, la farsa sangrienta del poder y de la concupiscencia, lo irrisorio y lo bufo de la gloria terrenal se\u00f1oreada por el diablo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para Orozco, la vida, su vida, nuestra vida, la vida de todos, fue un esc\u00e1ndalo de enormes proporciones. \u00c9l mismo provoc\u00f3 un esc\u00e1ndalo al enamorarse de Refugio Castillo, ni\u00f1a de 12 a\u00f1os que cursaba la primaria cuando \u00e9l ten\u00eda 26 y estudiaba pintura en Bellas Artes. La conoci\u00f3 en una vecindad del centro de la ciudad de M\u00e9xico, donde viv\u00eda, y a la que Refugio lleg\u00f3 con su familia desde Zacatecas. Orozco le escribi\u00f3 centenares de cartas, tarjetas, mensajitos, fotograf\u00edas y dibujos como cuenta mi linda amiga, la escritora Adriana Malvido en El joven Orozco: cartas de amor a una ni\u00f1a; a Refugio le confi\u00f3 la tragedia del accidente que lo priv\u00f3 de su mano izquierda: Lleg\u00f3 el a\u00f1o en que debiera estudiar qu\u00edmica y en efecto la estudi\u00e9. Una vez que estaba haciendo un experimento mezcl\u00e9 distra\u00eddamente gran cantidad de dos cuerpos, cuya mezcla resultaba un explosivo formidable; la capsulita la ten\u00eda con la mano izquierda, que vol\u00f3 convertida en polvo. Los dolores f\u00edsicos que sufr\u00ed despu\u00e9s, Refugito, apenas pueden imaginarse. En mi pleno conocimiento, un m\u00e9dico tijerete\u00f3 r\u00e1pidamente mi brazo, hecho pedazos, lig\u00f3 arterias que manaban sangre a borbotones y yo no s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1s sucedi\u00f3 hasta que me vi despu\u00e9s nuevamente en el camino de la vida con las mismas energ\u00edas y los mismos alientos y las mismas ambiciones que antes, indiferente a todo, dispuesto a avanzar, avanzar siempre y no quedarme atr\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En los muros de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, en San Ildefonso, el concreto y el acero nos amenazan con sus estructuras sombr\u00edas, su maquinismo enajenante, su militarismo soberbio, su capitalismo voraz que nos lleva al armamentismo. Como nosotros mismos, sitiados ahora por el arte agresivo de Orozco, el hombre est\u00e1 preso en sus terribles inventos, en su t\u00e9cnica destructora.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Orozco es un pintor dif\u00edcil y desagradable para tantas buenas personas. Y, sin embargo, contra lo que podr\u00eda creerse, no es un pesimista como tampoco lo fueron los profetas y los reformadores del mundo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Si Jos\u00e9 Clemente Orozco viviera tendr\u00eda 134 a\u00f1os. Naci\u00f3 el 22 de noviembre de 1883 en Zapotl\u00e1n, donde por primera vez alz\u00f3 su mano de pinceles rojos. Interpret\u00f3 al M\u00e9xico m\u00e1s dolido, al M\u00e9xico profundo, al ind\u00edgena al que el franciscano envuelve en su sayal. Su arte esencial es de una pureza que conmueve hasta la m\u00e9dula. Jam\u00e1s hizo concesi\u00f3n alguna. Jam\u00e1s quiso complacer a nadie. A diferencia de Diego Rivera, quien retrat\u00f3 a demasiadas se\u00f1oras de sociedad, Orozco las pint\u00f3 como cacat\u00faas con un penacho de vanidad y de estupidez en la cabeza. A diferencia de Siqueiros, El Coronelazo, que en 1964 pidi\u00f3 el indulto al presidente y sali\u00f3 de la c\u00e1rcel antes que otros opositores pol\u00edticos de menor celebridad, como los ferrocarrileros, Orozco, el primero de los Tres Grandes, Orozco, se mantuvo inc\u00f3lume, estoico en la c\u00e1rcel de su cuerpo cincelado a golpes sobre el yunque. Estoico, sat\u00edrico, rabioso, nos meti\u00f3 a pu\u00f1etazo limpio los m\u00e1s bellos murales de nuestro continente.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por alguna raz\u00f3n Jos\u00e9 Clemente Orozco asisti\u00f3 a un coctel en honor del rey Carol, quien lleg\u00f3 a M\u00e9xico acompa\u00f1ado por su amante, Magda Lupescu. Mi mam\u00e1 me cont\u00f3 que seguramente de ah\u00ed sac\u00f3 varias cacat\u00faas y otras preciosas rid\u00edculas que ahora hacen fila en sus murales. Mi hermana y yo (de nueve y 10 a\u00f1os de edad) pudimos atisbar a los invitados, pero nunca detect\u00e9 a alguien tan particular como Orozco. Desde una esquina, el pintor se dedic\u00f3 a observarlo todo con sus ojos de lechuza \u2013cont\u00f3 mam\u00e1. En los a\u00f1os 40 el rey vivi\u00f3 en Francisco Sosa, Coyoac\u00e1n, frente a la casa de Alvarado. Maximino \u00c1vila Camacho (el de los 300 pares de zapatos y botas de montar), hermano del entonces presidente, fue su anfitri\u00f3n, aunque la Lupescu aleg\u00f3 no aguantar la altura y la pareja vol\u00f3 a Janeiro en 1947. Siempre me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que dejaran huella no s\u00f3lo en las p\u00e1ginas de Sociales, sino en Orozco, que reprodujo sus sombreros y su envanecimiento. As\u00ed particip\u00f3 con sus pinceles en Los Trescientos y algunos m\u00e1s del M\u00e9xico de los a\u00f1os 40 y 50 que Luis Spota y Carlos Fuentes tambi\u00e9n retrataron en novelas tan innovadoras y cr\u00edticas, como la excelente La regi\u00f3n m\u00e1s transparente.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A Leonardo Curzio, Mar\u00eda Amparo Casar y Ricardo Raphael, con admiraci\u00f3n<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Clemente Orozco a 68 a\u00f1os de su muerte Elena Poniatowska La Jornada Jos\u00e9 Clemente Orozco Jos\u00e9 Clemente Orozco fue un terremoto en la pintura, un creador que con una sola mano sac\u00f3 a los mercaderes del templo y fustig\u00f3 a empresarios y a due\u00f1os de edificios mal construidos. 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