{"id":12980,"date":"2017-12-03T21:19:07","date_gmt":"2017-12-04T03:19:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12980"},"modified":"2017-12-03T21:19:07","modified_gmt":"2017-12-04T03:19:07","slug":"el-hombre-que-fue-chesterton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12980","title":{"rendered":"El hombre que fue Chesterton"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">El hombre que fue Chesterton<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un amplio cat\u00e1logo de libros traza la veta polemista de un autor que siempre busc\u00f3 que el lector pensara dos veces y se alejara de todo lugar com\u00fan<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">FERNANDO SAVATER<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00abCreo que es una verdad abstracta que cualquier literatura que represente nuestra vida como peligrosa y sorprendente es m\u00e1s verdadera que cualquier literatura que la represente como vaga y l\u00e1nguida. Pues la vida es una lucha, y no una conversaci\u00f3n\u201d (G. K. Chesterton).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Uno de los empe\u00f1os m\u00e1s evidentes de Chesterton (Londres, 1874-Beaconsfield, 1936) en casi todas las p\u00e1ginas que escribi\u00f3 es refutar la perspectiva moderna, pero de ra\u00edces cl\u00e1sicas, que describe el mundo con tintes l\u00fagubres y pesimistas, un lugar donde incluso los goces sensuales y rebeldes est\u00e1n tocados por el ala negra de la desesperaci\u00f3n. Para Chesterton la verdadera herej\u00eda moderna no es haber rechazado o ignorar a Dios sino rechazar o ignorar en qu\u00e9 consiste la alegr\u00eda. No oculta su intenci\u00f3n apolog\u00e9tica, m\u00e1s bien blasona de ella hasta el punto que a veces su particular cruzada llega a hartar un poco incluso a quienes sentimos mayor simpat\u00eda por \u00e9l. No es que predique con demasiado entusiasmo sino que su enorme entusiasmo s\u00f3lo alcanza su c\u00e9nit en el arrebato predicador. Pero no hay que confundir su actitud con una postura conformista que conjura los abismos de la existencia irreligiosa con abluciones de agua bendita. Al contrario, apuesta por la ortodoxia descartada en la era moderna pero desde una orilla tr\u00e9mula e incierta que tras un velo de humor resulta tan inquietante como el peor paganismo. No promete un futuro feliz para tranquilizarnos sino que precisamente nos inquieta por medio de \u00e9l. Por decirlo con las mismas palabras con que describe la funci\u00f3n de la buena poes\u00eda, \u201cclama contra todos los mojigatos y progresistas desde las mism\u00edsimas profundidades y abismos del coraz\u00f3n destrozado del hombre, que la felicidad no es s\u00f3lo una esperanza, sino en cierto extra\u00f1o sentido un recuerdo y que somos reyes en el exilio\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Cada l\u00ednea, el escritor plantea una controversia. Leerle es participar en un torneo interminable<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Es evidente que Chesterton es un escritor lleno de humor, a veces francamente c\u00f3mico, que incluso dir\u00edamos que se pierde \u2014o pierde el hilo de lo que est\u00e1 contando\u2014 por un buen chiste o una carambola verbal. Hasta cuando est\u00e1 hablando del tomismo medieval o del militarismo alem\u00e1n puede ser sumamente divertido. Pero aun reconociendo esa infrecuente virtud, aunque lo leemos con una sonrisa perpetua en los labios y a veces con una abierta carcajada, tambi\u00e9n es cierto que al cabo de un rato de leerle nos sentimos m\u00e1s fatigados que si hubi\u00e9ramos tenido entre manos el libro de un autor m\u00e1s aburrido. No trato de plantear una paradoja de apariencia chestertoniana y decir que los autores divertidos cansan antes que los aburridos: esta paradoja no es propia de G. K. Chesterton por la sencilla raz\u00f3n de que es falsa. Luego hablaremos de ello\u2026 Lo cierto es que hay una buena raz\u00f3n para que esa paradoja en general falsa sea en su caso verdadera. Y es que cada p\u00e1gina, no cada p\u00e1gina sino cada p\u00e1rrafo, no cada p\u00e1rrafo sino cada l\u00ednea o l\u00ednea y media de Chesterton plantea una pol\u00e9mica. Leerle es participar en un torneo interminable, en una batalla de esas que comienzan al alba y a\u00fan sigue entre mandobles y lanzadas cuando llega el crep\u00fasculo. Al levantar con un suspiro la vista de la p\u00e1gina que estamos leyendo, tenemos la imaginaci\u00f3n llena de t\u00f3picos muertos, de evidencias destripadas, de creencias indiscutibles que han sido discutidas hasta que hemos dejado de creer en ellas y yacen yertas. Cada observaci\u00f3n aparentemente inocente ha dado lugar a una refriega, cada certeza se ha disuelto en un pulso, cada perspectiva hist\u00f3rica vulgar ha sido arrastrada por las mulillas despu\u00e9s de varias estocadas y el correspondiente descabello. El rato que leemos a G. K. Chesterton no estamos disfrutando del sill\u00f3n en nuestro gabinete sino que hemos galopado en nuestro corcel de guerra por el campo de liza, que no en vano se llam\u00f3 en tiempos \u201ccampo de la verdad\u201d. No es extra\u00f1o que de vez en cuando tengamos que descansar\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Antes dije que una paradoja falsa o artificiosa no pertenece al g\u00e9nero que cultiv\u00f3 Chesterton, cuya maestr\u00eda en ese campo le envidian incluso quienes le detestan y sobre todo los que pretenden sin \u00e9xito imitarle. Borges se\u00f1al\u00f3 perspicazmente que una caracter\u00edstica de Oscar Wilde que suelen menospreciar hasta los que m\u00e1s festejan sus boutades y trallazos de ingenio es que por lo com\u00fan adem\u00e1s tiene raz\u00f3n. Algo semejante puede decirse del estilo pugnaz de G. K. Chesterton: no busca sobre todo sorprender o desconcertar (aunque es evidente que no le disgusta conseguirlo) sino hacernos pensar dos veces y desde un \u00e1ngulo menos trillado lo que suponemos obvio\u2026 porque vemos a otros aceptarlo como tal. Cuando polemiza con escritores de talento a los que sin duda admira (Chesterton ten\u00eda buen ojo literario y nunca desprecia a un autor por no compartir sus ideas) se nota especialmente este tipo de chocante esgrima. Elijo un ejemplo entre mil. Como tantos otros antes o despu\u00e9s que \u00e9l, critica en el gran Rudyard Kipling su adoraci\u00f3n del militarismo. Pero se distancia crucialmente de los dem\u00e1s en su argumentaci\u00f3n, de acuerdo con su l\u00ednea parad\u00f3jica: \u201cEl mal del militarismo no es que ense\u00f1e a ciertas personas a ser feroces y altaneras y excesivamente belicosas. El mal del militarismo es que ense\u00f1a a la mayor\u00eda de los hombres a ser mansos y t\u00edmidos y excesivamente pac\u00edficos. El soldado profesional gana m\u00e1s y m\u00e1s poder a medida que decae el coraje de una comunidad. (\u2026) Los militares ganan el poder civil en la misma proporci\u00f3n en la que los civiles pierden las virtudes militares\u201d. M\u00e1s adelante se\u00f1ala que nuestra \u00e9poca ha logrado a la vez \u201cel deterioro del hombre y la m\u00e1s incre\u00edble perfecci\u00f3n de las armas\u201d, lo que ya era cierto en aquellos d\u00edas y lo es mucho m\u00e1s en los nuestros. El complemento ideal de la beata admiraci\u00f3n de los uniformes y la fanfarroner\u00eda es el repliegue pacifista. Incluso quienes m\u00e1s veneramos a Kipling tenemos que asumir que este sesgo inusual del reproche usual que se le suele hacer es diab\u00f3licamente certero\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Fue un convencido de que mejoramos nuestra humanidad al reflejarnos en lo divino<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Podr\u00edamos aducir otros muchos casos en que Chesterton, cuando aparta la vista de los elfos y los gerifaltes de anta\u00f1o, se\u00f1ala con penetraci\u00f3n las grietas de la modernidad. A la fascinaci\u00f3n del cine le opone que propicia errores irrefutables, sobre todo en materia hist\u00f3rica: cuando alguien escribe disparates en un libro siempre salen otros diez o doce escritores que se\u00f1alan sus fallos, pero nadie hace otra pel\u00edcula para enmendar las equivocaciones filmadas. Es m\u00e1s, los que ven pel\u00edculas no suelen leer adem\u00e1s libros para conocer las mentiras de la pantalla, hasta tal punto \u2014se\u00f1ala G. K. Chesterton\u2014 que la palabra \u201cpantalla\u201d cobra el extra\u00f1o sentido de lo que encubre y disimu\u00adla. \u00bfQu\u00e9 hubiera dicho ante el actual imperio de la pantalla digital y sus embelecos? Tambi\u00e9n la creciente idolatr\u00eda de la naturaleza, que ya apuntaba en su tiempo en la aplicaci\u00f3n del darwinismo a la moral y en el nuestro en la psicolog\u00eda evolutiva o la ecolog\u00eda, le mueve a reflexiones oportunas: \u201cBasarse en la teor\u00eda evolutiva permite ser inhumano o absurdamente humano, pero no humano. Que t\u00fa y el tigre se\u00e1is lo mismo puede ser un motivo para ser amable con el tigre. O para ser tan cruel como \u00e9l\u201d. En cuanto a sus ideas pol\u00edticas, la fundamental para \u00e9l era la democracia y la entend\u00eda del mejor modo posible: \u201cHe ah\u00ed el primer principio de la democracia: que lo esencial en los hombres es lo que tienen en com\u00fan y no lo que los separa\u201d. A\u00fan no se hab\u00eda puesto de moda lo de que la mayor riqueza humana es la diversidad y quincalla intelectual semejante\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Chesterton fue un decidido humanista pero convencido de que mejoramos nuestra humanidad al reflejarnos en lo divino. En una vida no excesivamente larga pero muy fecunda escribi\u00f3 narraciones, poemas, piezas teatrales, ensayos y art\u00edculos. Tambi\u00e9n unas estupendas biograf\u00edas, que nada tienen que ver con el puntillismo acad\u00e9mico que levanta sesudo inventario de la frecuencia de los alivios intestinales de los personajes estudiados y miserias parecidas. En las suyas, de escritores, santos o artistas, Chesterton realiza a mano alzada un retrato del alma de su biografiado, es decir de aquello que le hizo \u00fanico y que justifica nuestro inter\u00e9s por su vida. Tambi\u00e9n su memorable autobiograf\u00eda sigue el mismo criterio. En Espa\u00f1a tenemos la suerte de contar desde hace d\u00e9cadas con m\u00faltiples ediciones de la mayor parte de la obra de G. K. Chesterton. Acantilado ha editado varias, entre ellas \u00faltimamente un volumen de Ensayos escogidos seleccionados por W. H. Auden que recomiendo a quienes quieran conocer esta faceta del autor, distinta a su habilidad como articulista. Y Renacimiento se lleva la palma, con un amplio cat\u00e1logo que incluye todos los g\u00e9neros: su publicaci\u00f3n m\u00e1s reciente re\u00fane lo mejor que escribi\u00f3 G. K. Chesterton para celebrar la Navidad, una fiesta religiosa y popular, con abundante tradici\u00f3n gastron\u00f3mica y llena de ilusiones m\u00e1gicas, que se celebra en familia y disfrutan (\u00a1o disfrutaban!) sobre todos los ni\u00f1os\u2026En una palabra, hecha para gustar al gigante feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre que fue Chesterton Un amplio cat\u00e1logo de libros traza la veta polemista de un autor que siempre busc\u00f3 que el lector pensara dos veces y se alejara de todo lugar com\u00fan FERNANDO SAVATER El Pa\u00eds \u00abCreo que es una verdad abstracta que cualquier literatura que represente nuestra vida como peligrosa y sorprendente es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12982,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12980","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12980"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12980\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12983,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12980\/revisions\/12983"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12982"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}