{"id":12997,"date":"2018-01-07T13:50:37","date_gmt":"2018-01-07T19:50:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12997"},"modified":"2018-01-07T13:50:37","modified_gmt":"2018-01-07T19:50:37","slug":"cartas-a-mercedes-del-novelista-murciano-miguel-espinosa-y-las-cartas-cruzadas-entre-gerardo-diego-y-juan-larrea-entre-1916-y-1980","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12997","title":{"rendered":"Cartas a Mercedes, del novelista murciano Miguel Espinosa, y las cartas cruzadas entre Gerardo Diego y Juan Larrea entre 1916 y 1980"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">La constante aparici\u00f3n de nuevos epistolarios demuestra el creciente inter\u00e9s por el g\u00e9nero que se vive en la cultura espa\u00f1ola. Pero no siempre fue as\u00ed<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">ANNA CABALL\u00c9<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La reciente publicaci\u00f3n de dos importantes epistolarios \u2014Cartas a Mercedes, del novelista murciano Miguel Espinosa, y las cartas cruzadas entre Gerardo Diego y Juan Larrea entre 1916 y 1980\u2014, as\u00ed como la traducci\u00f3n de la correspondencia \u00edntegra, sin cortes, de Virginia Woolf con Lytton Strachey, nos permite reflexionar, una vez m\u00e1s, sobre el inter\u00e9s emergente de las correspondencias en el seno de la cultura espa\u00f1ola. Bienvenido sea, pues sabemos que no siempre fue as\u00ed. De hecho, hasta fechas recientes las cartas, as\u00ed como otra documentaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica \u2014archivos, diarios, notas personales, borradores, manuscritos\u2014, fueron papeles que ten\u00edan una dimensi\u00f3n estrictamente erudita, cuando la ten\u00edan, sin que se comprendiera su enorme alcance testimonial, biogr\u00e1fico y tantas veces literario.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero la funci\u00f3n principal de la carta ha sido siempre la comunicaci\u00f3n. Alguien tiene algo que decir a otra persona y ese es el motivo que permite establecer una correa de transmisi\u00f3n gracias a la cual la distancia geogr\u00e1fica o la distancia ps\u00edquica logran superarse. Hasta la llegada del tel\u00e9fono las cartas iban y ven\u00edan constantemente, de una calle a otra de la misma ciudad, de una ciudad a otra, de un pa\u00eds a otro, de uno a otro imperio\u2026 Era el \u00fanico modo eficaz de ponerse en contacto y, como ahora ocurre con el correo electr\u00f3nico o las redes sociales, la gente ocupaba una parte significativa de su tiempo para mantener al d\u00eda su correo. En la medida en que las cartas tienen un destinatario concreto, indicado, bien en los mismos pliegues del papel (procedimiento habitual cuando la carta se entregaba en mano), bien en el sobre, su contenido depende de a qui\u00e9n se dirigen. Es la naturaleza de la relaci\u00f3n entre los corresponsales la que condiciona el contenido, el estilo y el mundo de afectos que se construye sobre el papel.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Dicho esto, es evidente que, aunque la carta est\u00e9 condicionada por el destinatario y por la relaci\u00f3n contra\u00edda con \u00e9l, hay mucho que decir del remitente. Am\u00e9rico Castro, cuando escribe a su amigo Guillermo D\u00edaz-Plaja, poco antes de morir, le dice que, solo y aislado en un hotel de Playa de Aro, la carta es su \u00fanica forma de poder tocar todav\u00eda el mundo. Muy al contrario, Ignacio de Cepeda le ped\u00eda discreci\u00f3n y reserva a Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda en 1840 cuando esta intentaba seducir al joven y pacato sevillano a trav\u00e9s de unas valientes y al mismo tiempo estudiadas cartas autobiogr\u00e1ficas: la escritora cubana estaba convencida de que Cepeda se enamorar\u00eda de ella a poco que conociese la nobleza de sus sentimientos. Pero no fue as\u00ed: descubrir que era una intelectual aficionada a reflexionar sobre su mundo le asust\u00f3 indeciblemente. Por una poco frecuente, entonces, decisi\u00f3n de los descendientes de Cepeda, se conserva aquella interesante correspondencia, aunque solo del lado de la autora cubana. Nadie se preocup\u00f3 de la preservaci\u00f3n de su archivo cuando muri\u00f3 en 1873. Como escribir\u00eda Juan Valera, a su entierro no acudieron m\u00e1s de 10 o 12 personas. \u00bfY qu\u00e9 pensar de lo ocurrido con el rom\u00e1ntico Enrique Gil y Carrasco? Cuando muere precozmente en Berl\u00edn (1846), sus amigos (entre ellos, Alexander von Humboldt) recogen sus papeles y cartas y los depositan en la Embajada de Espa\u00f1a. All\u00ed quedar\u00edan, muertos de risa, hasta el bombardeo del edificio en la Segunda Guerra Mundial. A nadie le importaban.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Duele pensar en el maltrecho epistolario de Ram\u00f3n y Cajal. La mayor parte se ha perdido<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Es mejor no pensar en la p\u00e9rdida documental sobre la que se ha edificado la cultura espa\u00f1ola. La destrucci\u00f3n, la dejadez, la rapi\u00f1a, la censura propia y ajena\u2026 Concepci\u00f3n Arenal quemando sus cartas enviadas a la condesa de Mina dos meses antes de morir; Manuel Murgu\u00eda destruyendo la correspondencia de su esposa, la gran Rosal\u00eda de Castro, despu\u00e9s de su muerte, porque las cartas le compromet\u00edan; la viuda de Jos\u00e9 Tar\u00edn Iglesias presumiendo de haber quemado las cartas m\u00e1s personales de su amigo el escritor Joaqu\u00edn Montaner. Todo ello nos impide a menudo escribir como deber\u00edamos las vidas de personajes fascinantes que cruzaron nuestra historia sin que apenas tengan entidad, m\u00e1s all\u00e1 de los hechos escuetos de su vida.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Duele pensar en el maltrecho epistolario de Santiago Ram\u00f3n y Cajal. Su hijo lo deposit\u00f3 \u00edntegramente en el Instituto Cajal. Pero la mayor parte de las cartas (unas 12.000, seg\u00fan c\u00e1lculo de su editor, Juan Antonio Fern\u00e1ndez Santar\u00e9n) se han perdido. Es decir, se vendieron en su d\u00eda fraudulentamente a anticuarios, pasaron a engrosar colecciones particulares o bien fueron a parar a un contenedor cuando el Centro de Investigaciones Biol\u00f3gicas necesit\u00f3 tener m\u00e1s sitio en su laboratorio. \u00bfSon pues papeles viejos que ocupan espacio, un objeto preferido de la rapi\u00f1a nacional, una huella inc\u00f3moda y pertinaz de una vida vivida y que debe eliminarse? \u00bfO bien las cartas vienen a ser una especie de carbono 14 de la cultura biogr\u00e1fica, el peso at\u00f3mico de una vida humana de la cual, una vez transcurrida, nos queda tan solo la acumulaci\u00f3n de las huellas que la sobrevivieron? Dos formas, en definitiva, de tratar el pasado y de entender la cultura, pero entre una y otra hay un mundo, el que va de la barbarie o la mezquindad al respeto y el reconocimiento del pr\u00f3jimo y de su mundo. Pensemos en las sabrosas cartas que han sobrevivido a la historia de amor entre Emilia Pardo Baz\u00e1n y Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0Gerardo Diego (izquierda) y Juan Larrea.ampliar foto<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Gerardo Diego (izquierda) y Juan Larrea. FUNDACI\u00d3N GERARDO DIEGO<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El correo es un medio cultural fundamental: promueve la escritura, teje relaciones entre personas y comunidades y, como dijo Carlos Monsiv\u00e1is, mantiene viva la esperanza. \u201cRenuncio a tus poemas si piensas que con ellos sustituyes tus cartas; ese mont\u00f3n de alas estremecidas que vibran en mis manos, frescas con el roc\u00edo de nuestra intimidad\u201d, escribe una moderna y abierta Ernestina de Champourc\u00edn a Carmen Conde, dos a\u00f1os menor y en cierto modo su disc\u00edpula. Alas estremecidas, huellas supervivientes, trozos de vida perdida que nos conectan prodigiosamente con lo que un d\u00eda fue.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfHay placer mayor que recibir una carta de alguien a quien se ama? \u201cMe gustar\u00eda recibir a\u00fan m\u00e1s cartas tuyas. Me gustar\u00eda que me inundases de palabras, que me dijeses lo que ya s\u00e9 pero que tanto me gusta o\u00edrte. As\u00ed, por carta, resulta menos ruborosa la confesi\u00f3n\u201d, escribe un joven y ansioso Camilo Jos\u00e9 Cela a su novia, Charo Conde, el 8 de julio de 1941. La \u201cman\u00eda epistolar\u201d de Cela le llevaba a copiar las cartas que escrib\u00eda y que por supuesto guardaba en su impresionante archivo. Casi 100.000 cartas, conservadas en la desdichada Fundaci\u00f3n CJC y que van saliendo con cuentagotas. \u00bfHasta cu\u00e1ndo habr\u00e1 que esperar para que los investigadores puedan acceder libremente a la correspondencia del premio Nobel, imprescindible en la comprensi\u00f3n del funcionamiento de la cultura espa\u00f1ola durante el franquismo?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Al comienzo del art\u00edculo se\u00f1al\u00e1bamos el cambio de mentalidad operado en cuanto a la percepci\u00f3n del valor de las cartas. \u00bfCu\u00e1ndo se produjo este cambio? M\u00e1s all\u00e1 de un fen\u00f3meno importante como ha sido la traducci\u00f3n de epistolarios escritos en otras lenguas \u2014un hecho decisivo pues nuestra cultura es fundamentalmente una cultura de importaci\u00f3n, que tambi\u00e9n oper\u00f3 en otros g\u00e9neros como el diario o la autobiograf\u00eda\u2014, dir\u00eda que fue la publicaci\u00f3n del epistolario entre Jorge Guill\u00e9n y Pedro Salinas, editada por Andr\u00e9s Soria Olmedo. Una importante apuesta de la editorial Tusquets, pero tambi\u00e9n de la Direcci\u00f3n General de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica y T\u00e9cnica (DGICYT), que abri\u00f3 el horizonte historiogr\u00e1fico a los especialistas en la generaci\u00f3n del 27 y al p\u00fablico cultivado: ah\u00ed ten\u00edamos a dos grandes poetas y dos grandes amigos a los que solo conoc\u00edamos hasta entonces por sus versos volcando en la intimidad de sus cartas muchos a\u00f1os de vida literaria, de opiniones contundentes, voluntades, exilio, amores, logros e insatisfacciones. La publicaci\u00f3n (1992) coincid\u00eda con la maravillosa explosi\u00f3n memorial\u00edstica de los a\u00f1os ochenta y noventa, que nos permiti\u00f3 recuperar una experiencia colectiva hasta entonces severamente deturpada.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A los bi\u00f3grafos nos queda mucha reflexi\u00f3n por delante dada la labilidad de la escritura digital<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00e1 en un futuro inmediato? Las cartas viajaron en el pasado de todas las formas imaginables. Fueron en manos de un mensajero a pie o a caballo, en recuas de ac\u00e9milas, diligencias, carruajes de tiro, trenes, aviones, barcos. Metidas en sacas, perfumadas y con bellos adornos en el papel, enfundadas dentro de una botella echada al mar por pura desesperaci\u00f3n. El siglo XXI ha revolucionado, una vez m\u00e1s, el formato del correo. Las nuevas tecnolog\u00edas conceden de nuevo a la escritura (correo electr\u00f3nico, SMS, Whats\u00adApp, Telegram, redes sociales) un espacio impensable hace unos a\u00f1os, cuando el tel\u00e9fono era el medio hegem\u00f3nico de comunicaci\u00f3n. A medio camino de lo oral, lo escrito y lo visual (gracias a los emoticonos), el correo digital fluye torrencialmente. Con su inmensa variedad de recursos, es fruto de una creativa mutaci\u00f3n que nos permite mantener viva la esperanza de contactar con el ausente y de tejer, o destejer, lazos con \u00e9l. Incluso con los muertos, como hace Vicente Molina Foix en El joven sin alma, o bien Cecilio de Oriol y Jos\u00e9 L\u00e1zaro en El alma de las mujeres.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Tampoco la novela epistolar muri\u00f3 porque nunca dimos tanto valor a las cartas. \u00bfC\u00f3mo no aprovechar ese inter\u00e9s para fundar un museo nacional dedicado a promover el conocimiento de correspondencias y legados personales? \u00bfC\u00f3mo no hemos preparado todav\u00eda una antolog\u00eda con las mejores cartas escritas en castellano para ofrecer a los estudiantes un modelo hist\u00f3rico-literario y un est\u00edmulo humano? A los bi\u00f3grafos nos queda mucha reflexi\u00f3n por delante dada la labilidad de la escritura digital, pero no parece que el futuro sea menos interesante que el pasado, cuando las cartas serv\u00edan para envolver el pescado. Siempre se ha trabajado as\u00ed, con lo que queda del d\u00eda, por decirlo con Kazuo Ishiguro. Lo que queda, nunca lo que fue.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2018Cartas a Mercedes\u2019. Miguel Espinosa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La constante aparici\u00f3n de nuevos epistolarios demuestra el creciente inter\u00e9s por el g\u00e9nero que se vive en la cultura espa\u00f1ola. 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