{"id":13075,"date":"2018-04-06T22:17:25","date_gmt":"2018-04-07T04:17:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13075"},"modified":"2018-04-06T22:17:25","modified_gmt":"2018-04-07T04:17:25","slug":"memorias-de-un-robo-en-la-selva-maya-y-de-tres-o-cuatro-orquideas-extraordinarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13075","title":{"rendered":"MEMORIAS DE UN ROBO EN LA SELVA MAYA (Y DE TRES O CUATRO ORQU\u00cdDEAS EXTRAORDINARIAS)"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">MEMORIAS DE UN ROBO EN LA SELVA MAYA (Y DE TRES O CUATRO ORQU\u00cdDEAS EXTRAORDINARIAS)<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Arque\u00f3logos mexicanos restauran estos d\u00edas la fachada del templo de Placeres, saqueada hace 50 a\u00f1os y enviada por contrabando al Museo Metropolitano de Nueva York<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">PABLO FERRI<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">M\u00e9xico<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En 1968, una cuadrilla de saqueadores liderada por un traficante de orqu\u00eddeas arranc\u00f3 la fachada de un templo maya en el sur de M\u00e9xico y la mand\u00f3 en avi\u00f3n al Museo Metropolitano de Nueva York. Nueve metros de fachada con sus m\u00e1scaras de estuco, sus glifos y sus dioses antiguos. La sacaron de la pared con sierras de le\u00f1ador, la partieron en 48 pedazos, la embalaron y subieron al aeroplano. Todo eso en una pista de aterrizaje construida para la ocasi\u00f3n, abierta a machetazos en mitad de la selva. Nunca antes -ni despu\u00e9s- una banda de traficantes de arte precolombino se atrever\u00eda a tanto.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La doctora Donna Yates, arque\u00f3loga experta en contrabando de arte y responsable de la web traffickingculture.com, dice que se trata probablemente de \u00abuno de los robos de antig\u00fcedades m\u00e1s grandes de Mesoam\u00e9rica, si no el mayor. Y me refiero en tama\u00f1o y audacia\u00bb. Yates cuenta que con este caso \u00ablos saqueadores probaron los l\u00edmites del saqueo en la zona maya y se dieron cuenta de que hab\u00edan ido demasiado lejos\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A 50 a\u00f1os de todo aquello, la fachada Placeres, as\u00ed se la conoce, descansa sobre un antiguo esqueleto met\u00e1lico, en una esquina de la sala Maya del Museo Nacional de Antropolog\u00eda, en Ciudad de M\u00e9xico. Los arque\u00f3logos preparan su restauraci\u00f3n. Quieren quitarle el tono rojizo y devolverle su color original, eliminar las sales acumuladas en la m\u00e1scara principal y rescatar su iconograf\u00eda. El responsable de la sala maya, Daniel Ju\u00e1rez, explica que se trata de una pieza \u00abimpresionante, muy importante\u00bb. M\u00e1s a\u00fan por \u00abtodo lo que implic\u00f3 el saqueo\u00bb, el viaje de la fachada al Museo Metropolitano, la negociaci\u00f3n entre traficantes y autoridades mexicanas en Nueva York, su vuelta al pa\u00eds y tambi\u00e9n, quiz\u00e1 m\u00e1s interesante que todo lo anterior, por la figura del capit\u00e1n de los saqueadores.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Su nombre es Lee Moore, ciudadano estadounidense y amante de las orqu\u00eddeas, que a estas alturas debe ser ya octogenario. Hace tiempo que nadie sabe de \u00e9l. El peruano David Landa, que lo conoci\u00f3 en la amazon\u00eda hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os, dice que vive en Miami y est\u00e1 inv\u00e1lido. Landa es vecino de Moyobamba, un peque\u00f1o municipio del departamento de San Mart\u00edn, la puerta del Amazonas. En una llamada telef\u00f3nica esta semana, Landa, que fue subprefecto de Moyobamba, dice que Moore abri\u00f3 un vivero en el pueblo a finales del siglo pasado. \u00abCultivaba orqu\u00eddeas y bromelias. Yo lo conoc\u00ed porque \u00e9l denunci\u00f3 el tr\u00e1fico de una especie de orqu\u00eddea que se hab\u00eda descubierto por aqu\u00ed, la phragmipedium kovachii, que es car\u00edsima. Luego mi familia le compr\u00f3 el vivero. De eso har\u00e1 seis o siete a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La escritora estadounidense Susan Orlean dedica varias p\u00e1ginas a Moore en El Ladr\u00f3n de Orqu\u00eddeas. El libro cuenta la historia de un vecino del sur de Florida, John Laroche, obsesionado hasta tal punto con un esp\u00e9cimen de la planta, la orqu\u00eddea fantasma, que intent\u00f3 llevarse un ejemplar de contrabando de los bosques inundados del sur del estado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para su investigaci\u00f3n, Orlean quer\u00eda conocer a traficantes de plantas de Florida. Todo el mundo, dice, le recomend\u00f3 que buscara a Moore. Orlean dio con \u00e9l justo antes de que se mudara a Per\u00fa, por su vivero, a finales de la d\u00e9cada de 1990. La escritora da cuenta de las haza\u00f1as del traficante. Moore, escribe, descubri\u00f3 y dio nombre a tres especies de orqu\u00eddeas, comerci\u00f3 con peces tropicales desde Centroam\u00e9rica y plane\u00f3 un negocio de venta de veneno de serpiente para sintetizar ant\u00eddotos. \u00abEn sus viajes de recolecci\u00f3n de plantas\u00bb, narra la autora, \u00abLee se familiariz\u00f3 con el arte precolombino (&#8230;) Pens\u00f3 que la recolecci\u00f3n de este tipo de artefactos complementar\u00eda la de plantas. Su primer proyecto fue sustraer la invaluable pared de un templo maya. Le llev\u00f3 tres meses. En ese tiempo, Lee y su mujer, que estaba embarazada de siete meses, acamparon en el lugar y se alimentaron a base de palomas asadas\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Antes de Cort\u00e9s<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En 1973, Karl Meyer, experiodista de The Washington Post, publicaba El Saqueo del Pasado, un libro sobre el auge del contrabando de obras de arte despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. En el primer cap\u00edtulo, Meyer narra al detalle por primera vez el saqueo de la fachada Placeres.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El autor cuenta que un traficante de arte de Nueva York supo de la fachada, descubierta en la selva que comparten Yucat\u00e1n y Campeche. Organiz\u00f3 el saqueo y obtuvo fotos del lugar. Moore habr\u00eda sido uno de sus hombres en el terreno. Con las fotos en la mano, el traficante trat\u00f3 de venderle la fachada a un coleccionista mexicano. Ante su negativa, mand\u00f3 que la embalaran y la mandaran a Nueva York.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En aquel entonces, el Museo Metropolitano preparaba una gran exposici\u00f3n de arte precolombino, Before Cortes, para celebrar su primer siglo de existencia. El traficante, un h\u00fangaro que hab\u00eda sido piloto de la Fuerza A\u00e9rea de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, pens\u00f3 que la fachada encajaba perfectamente en los planes del museo. Se la ofreci\u00f3 por 400.000 d\u00f3lares.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La fachada lleg\u00f3 al museo y aguard\u00f3 su destino en el s\u00f3tano. Pasaron varios meses hasta que a finales de 1968, uno de sus directivos, escandalizado, desech\u00f3 la compra. Seg\u00fan Meyer, el directivo opinaba que \u00abcomprar el templo -la fachada- ser\u00eda como comprar un pedazo del Parten\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Enseguida se pusieron en contacto con Ignacio Bernal, director del Museo Nacional De Antropolog\u00eda en M\u00e9xico, y le explicaron la situaci\u00f3n. Bernal vol\u00f3 a Nueva York mientras los directivos del museo le preparaban una encerrona al traficante. Esperaron a que llegara su colega de M\u00e9xico y convocaron una reuni\u00f3n a tres bandas para informarle de que no s\u00f3lo no compraban la fachada, sino que adem\u00e1s le exig\u00edan su devoluci\u00f3n. El traficante, seg\u00fan Meyer, se mostr\u00f3 de acuerdo, pero pidi\u00f3 que al menos le pagaran los 80.000 d\u00f3lares que hab\u00eda costado sacar la fachada de la selva y traerla hasta all\u00ed. Bernal se neg\u00f3 y el traficante finalmente cedi\u00f3.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A\u00f1os despu\u00e9s, en 2000, el arque\u00f3logo David Freidel public\u00f3 un art\u00edculo en la revista Archaeology, en que explicaba que Bernal hab\u00eda amenazado al traficante h\u00fangaro con requisarle una propiedad que ten\u00eda en Cuernavaca, una hora al sur de la capital, si no devolv\u00eda las piezas robadas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Y ah\u00ed qued\u00f3. Por primera y \u00faltima vez en la historia, una enorme fachada de un edificio maya cruzaba la frontera para luego volver. Poco despu\u00e9s, la UNESCO aprobar\u00eda su convenci\u00f3n de protecci\u00f3n al patrimonio cultural y Estados Unidos su propia ley para controlar el ingreso al pa\u00eds de arte precolombino. El traficante de arte, Lee Moore y sus secuaces quedaron sin castigo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La fachada volvi\u00f3 a M\u00e9xico d\u00edas despu\u00e9s de aquella reuni\u00f3n, ya para quedarse en la sala maya del Museo Nacional de Antropolog\u00eda. El arque\u00f3logo Daniel Ju\u00e1rez recordaba partes de la historia este mi\u00e9rcoles, mientras detallaba el proceso de rehabilitaci\u00f3n que les espera, los qu\u00edmicos que van a usar, el tipo de im\u00e1genes que quieren tomar, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En cuanto a Moore, Orlean dice en su libro que el traficante nunca le pag\u00f3 por el saqueo de la fachada. De todas formas, concluye, \u00abse lo tom\u00f3 como una buena experiencia, un aprendizaje\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MEMORIAS DE UN ROBO EN LA SELVA MAYA (Y DE TRES O CUATRO ORQU\u00cdDEAS EXTRAORDINARIAS) Arque\u00f3logos mexicanos restauran estos d\u00edas la fachada del templo de Placeres, saqueada hace 50 a\u00f1os y enviada por contrabando al Museo Metropolitano de Nueva York PABLO FERRI M\u00e9xico En 1968, una cuadrilla de saqueadores liderada por un traficante de orqu\u00eddeas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":13076,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13075","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13075"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13075\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13077,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13075\/revisions\/13077"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}