{"id":13194,"date":"2018-04-29T11:16:20","date_gmt":"2018-04-29T17:16:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13194"},"modified":"2018-04-29T11:16:54","modified_gmt":"2018-04-29T17:16:54","slug":"el-renacer-de-un-hotel-abandonado-entre-las-nubes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13194","title":{"rendered":"El renacer de un hotel abandonado entre las nubes"},"content":{"rendered":"<p>El renacer de un hotel abandonado entre las nubes<br \/>\nEl dictador Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez orden\u00f3 construir el lujoso Hotel Humboldt, una de las mayores obras de la arquitectura moderna venezolana, que solo abri\u00f3 por cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FLORANTONIA SINGER<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Horas de extenuante caminata y varias provisiones de suero antiof\u00eddico para protegerse las serpientes due\u00f1as de la agreste monta\u00f1a llevaron al arquitecto Tom\u00e1s Sanabria a acampar en casa de las musas. En la punta del \u00c1vila, la monta\u00f1a ic\u00f3nica de Caracas, a 2.140 metros de altura, se le hab\u00eda encargado dise\u00f1ar y construir un hotel, el \u00fanico edificio en medio de un inmenso bosque tropical.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de 10 horas de caminata, llegamos a la cima y todo estaba nublado. Eso fue bastante frustrante para m\u00ed, pero de un momento para otro todo se despej\u00f3, qued\u00f3 una imagen impresionante de Caracas y de ah\u00ed yo tom\u00e9 la inspiraci\u00f3n. Pens\u00e9 que el Humboldt deb\u00eda ser una isla entre las nubes\u00bb, ha contado Sanabria, fallecido en 2008, en varias entrevistas que le han hecho, y en su bit\u00e1cora quedan los dibujos de aquel campamento donde comenz\u00f3 todo.<\/p>\n<p>Sortear la pendiente y los caprichos de las nubes no iba a ser el \u00fanico problema del entonces joven arquitecto, que para ese tiempo, la d\u00e9cada de los a\u00f1os cincuenta, acababa de convertirse en disc\u00edpulo del funcionalismo en la Escuela de Dise\u00f1o de Harvard, en Estados Unidos, donde fue alumno del fundador de la Bauhaus, Walter Gropius, a quien el nazismo hab\u00eda expulsado de Europa. Amargamente, una de las mayores obras de la arquitectura moderna venezolana se levant\u00f3 durante la dictadura de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, que en la memoria colectiva se ha lavado la cara por ese legado de progreso e infraestructura. Con eso tambi\u00e9n tuvo que lidiar Sanabria.<\/p>\n<p>En mayo de 1956 comenz\u00f3 a levantarse el hotel. Ya P\u00e9rez Jim\u00e9nez hab\u00eda descartado sus primeros bocetos que planteaban una intervenci\u00f3n m\u00e1s acotada de apenas 13 habitaciones y no las 300 que a las que aspiraba el militar. Tambi\u00e9n hab\u00eda proscrito con despotismo la idea de que en el lugar funcionara un casino, \u00abpara que los arriesgados del mundo vinieran a gastar su dinero\u00bb, justificaba Sanabria, la \u00fanica manera de que el hotel fuera sostenible econ\u00f3micamente. El tiempo y el abandono al que ha estado condenado el edificio le dieron la raz\u00f3n al arquitecto.<\/p>\n<p>En 199 d\u00edas se construy\u00f3 el edificio de 14 plantas y 70 suites con una vista de 360 grados sobre una Caracas que comenzaba a crecer y el litoral caribe. 600 trabajadores en faenas de 24 horas hicieron posible lo que parece un milagro al que se llegar\u00eda por medio de un telef\u00e9rico que se levant\u00f3 a la par y cuyas cabinas ingresaban directamente a la antesala del lobby. Se usaron cientos de burros de carga para llevar los 40 millones de kilogramos de materiales que requiri\u00f3, luego camiones unimog en los que hab\u00eda que sentarse sobre el cap\u00f3 para que el contrapeso permitiera sortear lo empinado de los caminos de tierra.<\/p>\n<p>Una haza\u00f1a de inmigrantes<br \/>\nLa bonanza que trajeron los altos precios del petr\u00f3leo, la ambici\u00f3n del dictador por dejar una huella en el paisaje, lo que \u00e9l llamaba \u00abel nuevo ideal nacional\u00bb, y el empuje de la migraci\u00f3n europea golpeada por la guerra y que encall\u00f3 en Venezuela esos a\u00f1os, fueron fundamentales para lo que luc\u00eda como una descabellada aventura.<\/p>\n<p>\u00abLos italianos eran buenos en concreto, los espa\u00f1oles en herrer\u00eda para el armado de cabillas, los portugueses muy buenos en carpinter\u00eda para los encofrados y los venezolanos en el manejo de maquinaria\u00bb, cuenta el constructor Francisco Mastropaolo en el documental El Hotel Humboldt: un milagro en el \u00c1vila de Federico Prieto, disponible en YouTube, que es parte de un libro hom\u00f3nimo que documenta la \u00e9pica ingenieril detr\u00e1s del hotel, que se asoma como un faro en el perfil del \u00c1vila, visible desde toda la ciudad, aunque siempre ha sido ajeno a los caraque\u00f1os.<\/p>\n<p>Las mentes m\u00e1s brillantes del pa\u00eds fueron parte de este desaf\u00edo. El ingeniero Oscar Urrreiztieta hizo posible la estructura de la torre cil\u00edndrica que se eleva 60 metros con una fachada capaz de resistir la agresi\u00f3n del viento y dise\u00f1\u00f3 losas colgantes soportadas por tensores para evitar que las columnas rompieran la visual de algunos espacios. \u00abYo ten\u00eda el concepto, pero no sab\u00eda c\u00f3mo hacerlo. Sin \u00d3scar no hubiese podido hacer el hotel\u00bb, dice Sanabria en el documental.<\/p>\n<p>El arquitecto dise\u00f1\u00f3 l\u00e1mparas y pens\u00f3 en la conveniencia ventanas basculantes para la torre porque le preocupaba que no pudieran limpiarse, pues a esa altura los vientos son una guillotina para andamios y guindolas de mantenimiento. Tambi\u00e9n convoc\u00f3 al escultor y dise\u00f1ador Cornelis Zitman para fabricar los muebles del hotel de estilo dan\u00e9s y al paisajista brasile\u00f1o Roberto Burle Marx para que se ocupara de los jardines de los alrededores. Todo ese ingenio hizo posible que, contra todo, P\u00e9rez Jim\u00e9nez cortara la cinta inaugural el 29 de diciembre de 1956, cuando faltaba poco m\u00e1s de un a\u00f1o para que fuera derrocado.<\/p>\n<p>De los 62 a\u00f1os que tiene el edificio solo pudo funcionar cuatro como hotel. Con el inicio de la democracia el edificio se dej\u00f3 al abandono por ser un icono de la dictadura. Las dificultades y los costos que requer\u00eda mantenerlo y el cierre, primero intermitente, y luego definitivo, del telef\u00e9rico terminaron de condenar la obra. En el camino vinieron los desmanes de la d\u00e9bil institucionalidad, que nunca propici\u00f3 darle continuidad a las obras. En varias temporadas qued\u00f3 a cargo del mal gusto de algunas de las primeras damas de la historia democr\u00e1tica del pa\u00eds y de operadores hoteleros privados que no preservaron la obra como un patrimonio.<\/p>\n<p>Desde hace cuatro a\u00f1os Loly Sanabria, hija del arquitecto, se ha dado a la tarea de llevar grupos a recorrer las instalaciones del hotel. En las visitas, entre obreros, polvo y cientos de cajas del nuevo mobiliario, ahora replicado en China, da cuenta del lugar que conoci\u00f3 de ni\u00f1a cuando a\u00fan conservaba su esplendor inicial, el tiempo en que llegaban cruceros tur\u00edsticos al puerto de La Guaira y Celia Cruz y Tito Puente cantaban en los Carnavales de Caracas y se alojaban en el Humboldt. La hija del arquitecto cuenta la historia agridulce del hotel, con todas sus precisiones t\u00e9cnicas de su debacle y de su actual recuperaci\u00f3n, que tambi\u00e9n podr\u00eda anticiparse incierta.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes a su apertura tanto ella como su padre fueron documentando una contradictoria historia de lujo y abandono. \u00abMi padre nunca se despegaba de sus edificios\u00bb, dice. En a\u00f1os de abandono y malos manejos se cortaron los tensores de la losa flotante de la estancia \u00edntima, se tabic\u00f3 el gran sal\u00f3n para crear salones tem\u00e1ticas, se demolieron murales, se da\u00f1aron otros intentando restaurarlos, se techaron las b\u00f3vedas, se colocaron tejas de barro para recrear un \u00abrinc\u00f3n criollo\u00bb dentro de una edificaci\u00f3n moderna, se colocaron paredes que violaban los espacios dise\u00f1ados por Sanabria con l\u00edneas que parecen no terminar y donde las nubes y la monta\u00f1a se meten por cualquier resquicio. El abandono y la ignorancia desvalijaron el lujoso hotel.<\/p>\n<p>En la restauraci\u00f3n que comenz\u00f3 el Gobierno hace seis a\u00f1os, impulsada por un Nicol\u00e1s Maduro que entonces era canciller, ha sido un trabajo casi arqueol\u00f3gico, que ha guiado escrupulosamente Gregory Vertullo, quien fue el \u00faltimo asistente de Sanabria y que sorprendentemente, y como si se tratara de un segundo milagro, ha logrado domesticar los nuevos \u00e1nimos y gustos del poder de turno. Es un ejemplo de restauraci\u00f3n en una ciudad que ha sido indiferente a la desaparici\u00f3n y deterioro de su patrimonio arquitect\u00f3nico. Ahora es nuevamente una isla de profesionalismo y belleza, en medio de la debacle econ\u00f3mica y social que vive el pa\u00eds sudamericano.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n logr\u00f3 devolver la edificaci\u00f3n a su estado original, cumpliendo con las actualizaciones tecnol\u00f3gicas que requiere un hotel cinco estrellas, cuya estancia podr\u00eda costar 1.000 d\u00f3lares la noche y que ser\u00e1 usado para alojar a altos mandatarios.<\/p>\n<p>Sanabria tiene la idea de que parte del abandono tiene que ver con lo apartado que ha estado los ciudadanos este hotel. \u00abMi inter\u00e9s con estas visitas es que tomemos consciencia de esto es nuestro patrimonio, de crear un grupo de defensores de este espacio que tiene que ser un hotel de lujo, en el que no podr\u00e1 alojarse todo el mundo, pero que como obra de arquitectura tiene que ser valorado por todos y no puede volver a ser abandonado\u00bb.<\/p>\n<p>En diciembre, Maduro hizo un amago de apertura de uno de los restaurantes del lugar y ha anunciado que este a\u00f1o finalmente estar\u00e1 recuperado el hotel y que en 2007 ya Hugo Ch\u00e1vez hab\u00eda prometido restaurar en 100 d\u00edas. Tambi\u00e9n lanz\u00f3 su aspiraci\u00f3n de mandatario: que el Humboldt sea el primer hotel siete estrellas de Venezuela.<\/p>\n<p>El tramo del telef\u00e9rico que llega al lobby del hotel no funciona a\u00fan, pero se puede llegar a pie a trav\u00e9s de unos metros de bulevar entre la estaci\u00f3n previa y el edificio. En abril se han acelerado los trabajos, pues volver a cortar la cinta del Humboldt podr\u00eda estar en la agenda de la campa\u00f1a electoral de Maduro que, contra todo, buscar\u00e1 reelegirse en mayo.<\/p>\n<p>LAS GAVIOTAS DE VALLMITJANA<br \/>\nLas tramas l\u00fadicas en los pisos de granito blanco y negro que dise\u00f1\u00f3 Sanabria y los murales del artista catal\u00e1n Abel Vallmitjana (1909-1974) son tesoros que sorprenden cuando se recorre el Humboldt. El bimural que conecta la llamada b\u00f4at -el sal\u00f3n de baile con pista giratoria- con el amplio comedor, en ambos lados de un muro recoge una alegor\u00eda a la vegetaci\u00f3n en las dos vertientes del \u00c1vila.<\/p>\n<p>Vallmitjana, que hab\u00eda sido invitado por Sanabria a ser profesor en la Escuela de Arquitectura reci\u00e9n fundada en la Universidad Central de Venezuela, us\u00f3 mosaicos, pigmentos de colores, trozos de bronce, para mostrar el exuberante y colorido patrimonio vegetal de Caracas. \u201c\u00c9l era de esos artistas que hac\u00eda todo con sus manos. Mientras pap\u00e1 estaba en las obras del hotel, Vallmitjana comenz\u00f3 a hacer uno de los lados del mural y cuando lo termin\u00f3 mi pap\u00e1 lo vio se iba morir del horror. A \u00e9l, disc\u00edpulo de la Bauhaus, le pareci\u00f3 algo cursi al principio\u201d, cuenta Loly Sanabria. Cuando termin\u00f3 el otro lado del mural, de tonos m\u00e1s opacos y \u00e1ridos, como la cara de la monta\u00f1a que mira al litoral, el arquitecto qued\u00f3 m\u00e1s satisfecho.<\/p>\n<p>Del catal\u00e1n es tambi\u00e9n un mural tridimensional que recrea una bandada de gaviotas y naci\u00f3 de una broma. En sus recorridos por la obra en construcci\u00f3n, Vallmitjana recog\u00eda los flejes de bronce que serv\u00edan para el vaciado de los pisos y hac\u00eda formas con ellos. De ah\u00ed sali\u00f3 uno que entreg\u00f3 a uno de los ingenieros. \u201cAqu\u00ed tienes tu paloma\u201d. Luego de las risas surgi\u00f3 la idea de llenar una blanca pared del estar \u00edntimo con las piezas hechas por Vallmitjana. Este fue uno de los murales que desapareci\u00f3 en a\u00f1os de abandono y malos usos.<\/p>\n<p>\u201cCuando hicimos el decapado de la pared, para llegar al tono original, encontramos la huella de las gaviotas en la pared y con una de muestra que conservaba uno de los ingenieros que trabaj\u00f3 con Sanabria y con las fotos viejas pudimos rehacerlas en aluminio y colocarlas tal cual\u201d, explica Gregory Vertullo, a cargo del proyecto de restauraci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El renacer de un hotel abandonado entre las nubes El dictador Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez orden\u00f3 construir el lujoso Hotel Humboldt, una de las mayores obras de la arquitectura moderna venezolana, que solo abri\u00f3 por cuatro a\u00f1os. &nbsp; FLORANTONIA SINGER &nbsp; Horas de extenuante caminata y varias provisiones de suero antiof\u00eddico para protegerse las serpientes due\u00f1as [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":13195,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13194","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13194"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13194\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13197,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13194\/revisions\/13197"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13195"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13194"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13194"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}