{"id":13737,"date":"2019-09-16T14:37:11","date_gmt":"2019-09-16T20:37:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13737"},"modified":"2019-09-16T14:38:38","modified_gmt":"2019-09-16T20:38:38","slug":"como-se-salvo-el-museo-del-prado-de-las-bombas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13737","title":{"rendered":"C\u00f3mo se salv\u00f3 el museo Del Prado de las bombas"},"content":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>Pablo H. Ria\u00f1o<\/p>\n<p>EL 7 DE FEBRERO de 1940, Manuel Arpe y Retamino, de 44 a\u00f1os, aguarda la llegada del dictador Francisco Franco. El restaurador del Museo del Prado est\u00e1 junto a La carga de los mamelucos y Los fusilamientos. Cuando le estreche la mano al caudillo habr\u00e1 pasado lo m\u00e1s dif\u00edcil de su aventura: ser admitido como uno de ellos, que el nuevo r\u00e9gimen deje de sospechar de su lealtad y olvide su rencor contra este humilde conservador por haber participado en la huida de las joyas del patrimonio espa\u00f1ol, metido en cajas y transportado en m\u00e1s de 70 camiones durante tres eternos a\u00f1os acompa\u00f1ando al Gobierno de la Segunda Rep\u00fablica. Por fin llega Franco y su comitiva, se detienen ante los dos monumentales cuadros de Goya, y Arpe no deja escapar su oportunidad. Da un paso al frente, el director del museo le presenta al caudillo e inicia el relato de c\u00f3mo devolvi\u00f3 a la vida a los mamelucos derrotados.<\/p>\n<p>Manuel Arpe y Retamino, junto con &#8216;La maja vestida&#8217;, pintada por Goya, que el restaurador intervino antes de su marcha acompa\u00f1ando al Tesoro Art\u00edstico durante la guerra civil espa\u00f1ola. Desde 1922, Arpe y Retamino fue uno de los especialistas que velaron por la conservaci\u00f3n del patrimonio del Museo del Prado.<\/p>\n<p>Manuel Arpe y Retamino, junto con &#8216;La maja vestida&#8217;, pintada por Goya, que el restaurador intervino antes de su marcha acompa\u00f1ando al Tesoro Art\u00edstico durante la guerra civil espa\u00f1ola. Desde 1922, Arpe y Retamino fue uno de los especialistas que velaron por la conservaci\u00f3n del patrimonio del Museo del Prado.<\/p>\n<p>Aunque al dictador le dijo que los desperfectos fueron fruto de un accidente del autom\u00f3vil que los transportaba, el motivo real fue un bombardeo de la aviaci\u00f3n franquista. Dos a\u00f1os antes de este encuentro, en mayo de 1938, la columna de camiones cargados con miles de obras de arte embaladas que huyen hacia Catalu\u00f1a cruza Benicarl\u00f3. La bomba alcanza una casa y su cornisa se desploma sobre las cajas donde viajan ambas pinturas. La m\u00e1s perjudicada es la escena de Los mamelucos, que cae arruinada bajo los escombros y dividida en 18 pedazos. Algunos fragmentos del lienzo ni aparecen.<\/p>\n<p>\u201cLos cuadros estaban desastrosos\u201d, anota Arpe en sus memorias de aquellos endiablados d\u00edas. El restaurador improvisa un taller para recuperarlos en la cocina del castillo de Peralada. Antes de extraer los lienzos del cilindro en el que han sido enrollados, manda comprar un pedido de los materiales que necesitar\u00e1 para fijar los fragmentos supervivientes a una nueva superficie. Mientras alguno de estos se traen del extranjero, monta un gran tablero para reentelarlos y adherir a la parte posterior una tela nueva. M\u00e1s tarde limpia y reconstruye los restos de la cat\u00e1strofe, que hoy se contemplan sin apreciar los estragos.<\/p>\n<p>Para cuando apriete con su plancha ardiendo la tela herida de Goya, Arpe habr\u00e1 cumplido a\u00f1o y medio cuidando del Tesoro Art\u00edstico a la fuga. El 26 de diciembre de 1936 recibi\u00f3 la orden de dejar el Museo del Prado y partir de urgencia a Valencia. Parte de inmediato para seguir sus labores como restaurador junto al Conde-duque de Olivares, de Vel\u00e1zquez, que ha sufrido uno de los peores trayectos del legado. La lluvia entr\u00f3 en la caja que lo transportaba en cami\u00f3n. Ahora el agua corre por la superficie del cuadro \u201cen forma de chorreones\u201d y se ha llevado por delante el barniz. El lienzo est\u00e1 en serio peligro.<\/p>\n<p>El taller de restauraci\u00f3n del Museo del Prado conserva la memoria de los especialistas que precedieron al equipo actual. En el armario guardan los utensilios que el oficio ha empleado en el pasado. Entre los objetos destaca ese caj\u00f3n con el que viaj\u00f3 Manuel Arpe y Retamino durante la Guerra Civil.<\/p>\n<p>El taller de restauraci\u00f3n del Museo del Prado conserva la memoria de los especialistas que precedieron al equipo actual. En el armario guardan los utensilios que el oficio ha empleado en el pasado. Entre los objetos destaca ese caj\u00f3n con el que viaj\u00f3 Manuel Arpe y Retamino durante la Guerra Civil.<\/p>\n<p>\u201cAlgunos, por efecto de la humedad, aparec\u00edan pasmados. Pasmado es que, por efecto del fr\u00edo o cambio de temperatura, sus barnices se precipitan y la resina de los mismos adquiere, m\u00e1s o menos intensamente, un color ceniza. Es corregible\u201d, teclear\u00e1 Arpe a\u00f1os despu\u00e9s en su m\u00e1quina de escribir para no olvidar aquella operaci\u00f3n con la que el tesoro del patrimonio espa\u00f1ol vivi\u00f3 una espiral de acontecimientos trepidantes en busca de su salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n apunta qui\u00e9nes tomaban las decisiones y c\u00f3mo se comportaron durante la larga marcha, porque estos diarios con alma de delaci\u00f3n \u2014que se conservan entre las alhajas del Museo del Prado\u2014 se los dedic\u00f3 al general Jos\u00e9 Mill\u00e1n-Astray. Est\u00e1n firmados en 1949, meses antes de que el general intercediera para que se le conceda la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.<\/p>\n<p>Escribir\u00e1 m\u00e1s de 200 cuartillas donde se cuenta la \u201cforma precipitada\u201d en la que salen los primeros camiones (el 10 de noviembre, cuatro d\u00edas despu\u00e9s de que lo hiciera el Gobierno). Los embalajes son cajas viejas. Excedentes de las exposiciones del Palacio de Vel\u00e1zquez del Retiro. No tienen las dimensiones adecuadas. Es lo que hay. Tratan de acomodar las pinturas como pueden. Tambi\u00e9n llega obra sin embalar en pleno invierno, en camiones que dedican una jornada completa para culminar los casi 400 kil\u00f3metros que separan Madrid y Valencia, por carreteras descarnadas y a 15 kil\u00f3metros\/hora.<\/p>\n<p>Mientras las calles se empapelaban con carteles que llamaron a la protecci\u00f3n del patrimonio, en el Prado se despejaban las salas para evitar los bombardeos y se embalaban las obras que marcharon con el Gobierno de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Mientras las calles se empapelaban con carteles que llamaron a la protecci\u00f3n del patrimonio, en el Prado se despejaban las salas para evitar los bombardeos y se embalaban las obras que marcharon con el Gobierno de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Arpe es meticuloso. Anota cada noche lo que sucede y a\u00f1os m\u00e1s tarde reconstruye el viaje de m\u00e1s de 2.000 pinturas de colecciones p\u00fablicas y privadas (m\u00e1s de 500 solo del Prado) y 71 camiones. A su muerte, su familia encontrar\u00e1 m\u00e1s de 300 carpetas con documentaci\u00f3n y escritos que ha ido acumulando, como rastros de un viaje frustrado en el que pinta una Alegor\u00eda de la Rep\u00fablica, en 1931, y besa la Espa\u00f1a franquista, ocho a\u00f1os despu\u00e9s. Y la \u00fanica bandera que no cambi\u00f3 en todos los vaivenes fue la protecci\u00f3n del arte. Uno como tantos otros invisibles. Mujeres y hombres cuya causa fue salvar el patrimonio y que ser\u00e1n homenajeados este pr\u00f3ximo mes de octubre en el Museo del Prado, la primera pinacoteca de la historia en ser bombardeada. Las conferencias Museo, guerra y posguerra. Protecci\u00f3n del patrimonio en conflictos b\u00e9licos celebrar\u00e1n el regreso de las obras desde Ginebra (Suiza), de cuya fecha se han cumplido 80 a\u00f1os el pasado 9 de septiembre.<\/p>\n<p>Marzo de 1938. Valencia ya no es un sitio seguro. Llegan nuevas \u00f3rdenes: el Gobierno de la Rep\u00fablica camina hacia Catalu\u00f1a y hay que volver a movilizar la carga. Las operaciones militares de los sublevados amenazan con cortar por Tortosa y dejar dividido en dos el frente republicano en el Mediterr\u00e1neo. Una noche parten a Barcelona, en un convoy en el que est\u00e1n Las meninas. \u201cHab\u00eda un hormiguero de soldados sacando las cajas y gran n\u00famero de camiones las recib\u00edan. All\u00ed estuve hasta la una de la madrugada, cuando terminaron. En ning\u00fan cami\u00f3n me dejaron sentarme con el conductor porque iba un soldado de escolta\u201d, apunta. En medio de la oscuridad, se dirige a uno de los que tienen mano y mando en todo aquello. Es el teniente Colina. Siempre viste de cuerpo negro y sin insignias. \u201cM\u00e9tete ah\u00ed\u201d, y abre la puerta de una furgoneta. Hay un peque\u00f1o hueco entre los dibujos de Goya, \u201cque iban as\u00ed puestos, sin embalar\u201d.<\/p>\n<p>La nueva misi\u00f3n de Arpe es salvar el puente de Tortosa (Tarragona), demasiado peque\u00f1o para la altura de Las meninas. Los cuadros no est\u00e1n preparados para las guerras, aunque caminen hacia la salvaci\u00f3n. Han pasado el retrato de Carlos V a caballo y la D\u00e1nae de Tiziano, todos los goyas, todos los grecos y zurbaranes, y los autom\u00f3viles se detienen porque el monumental cuadro no cabe. Si por el teniente Colina fuera, ya habr\u00eda enrollado el lienzo en una vara. \u201cPero el que manda\u201d, dice Colina, \u201cha dicho que se pasen los cuadros y hay que hacerlo as\u00ed\u201d. As\u00ed que desmontan la caja del cami\u00f3n entre nueve hombres y sobre una fila de rodillos lo deslizan al otro lado. \u201cHasta mal cuerpo se me puso pensando si ser\u00eda capaz de llevarlo a cabo\u201d, recuerda Arpe ante la soberbia del militar.<\/p>\n<p>Conocida como \u201coperaci\u00f3n de salvamento\u201d, la movilizaci\u00f3n de joyas del legado art\u00edstico espa\u00f1ol supuso la participaci\u00f3n de especialistas dedicados a la conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de obras de arte.<br \/>\nConocida como \u201coperaci\u00f3n de salvamento\u201d, la movilizaci\u00f3n de joyas del legado art\u00edstico espa\u00f1ol supuso la participaci\u00f3n de especialistas dedicados a la conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de obras de arte.<\/p>\n<p>La marcha debe recuperar el tiempo perdido, as\u00ed que se camina toda la jornada sin descanso. \u201cLos ch\u00f3feres por la noche conduc\u00edan con dificultad porque la anterior tampoco hab\u00edan dormido\u201d. Protestaron y avisaron de que no responder\u00edan si se dorm\u00edan al volante. Arpe convence al sargento y duermen una hora. A la una de la madrugada vuelven a la ruta y una hora y media despu\u00e9s cruzan Tarragona. A las seis de la ma\u00f1ana est\u00e1n en Barcelona y contin\u00faan rumbo a Figueres y Peralada. \u201cDe pronto, comienza a frenar en seco toda la alineaci\u00f3n de camiones y cuando ces\u00f3 ese ruido me di cuenta de que varios aparatos de aviaci\u00f3n se dirig\u00edan hacia la caravana nuestra y que este era el motivo de los frenazos. Todos los conductores y soldados de escolta, y yo tras ellos, nos tiramos al suelo fuera de la carretera. No s\u00e9 si giraron, una vez reconocido lo que se transportaba, o si el paso por encima de nosotros fue casual\u201d. Pasa la alarma, vuelven a la ruta.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Peralada. Enero de 1939. \u00daltima parada y fonda antes de cruzar la frontera con Francia. Vienen los momentos m\u00e1s tensos. Las tropas franquistas est\u00e1n a un paso de quedarse con Espa\u00f1a durante las siguientes cuatro d\u00e9cadas y la Segunda Rep\u00fablica se desmiga por minutos. Son testigos del \u00e9xodo masivo de los ciudadanos que huyen bajo el bombardeo continuo de las aviaciones franquista, italiana y de la Legi\u00f3n C\u00f3ndor. El arte convive con los soldados y con el fr\u00edo, a la espera del destino de la Rep\u00fablica. Su presidente, Manuel Aza\u00f1a, tambi\u00e9n ha llegado al castillo. Ya no queda ni rastro del Ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica, escucha por la radio italiana la ca\u00edda de Barcelona y piensa que continuar resistiendo es un \u201cdisparatado prop\u00f3sito\u201d.<\/p>\n<p>El goteo de camiones de un lado a otro es continuo y Juan Negr\u00edn manda llamar a Manuel Arpe y Retamino. El 6 de febrero de 1939, justo un a\u00f1o antes de estrechar la mano de Francisco Franco, aprieta la del todav\u00eda presidente del Gobierno de la Rep\u00fablica. Quiere felicitarle por \u201cel entusiasmo con el que realiza su labor\u201d. Negr\u00edn firma un salvoconducto para \u00e9l y las obras que est\u00e1n pendientes de continuar su odisea: \u201cManuel Arpe, restaurador del Museo del Prado, ha recibido la misi\u00f3n de salvaguardar y vigilar el transporte de los objetos del Tesoro Art\u00edstico Nacional. Las autoridades de la frontera y los c\u00f3nsules en Francia deber\u00e1n prestarle ayuda y auxilio material\u201d.<\/p>\n<p>La epopeya est\u00e1 a punto de dar su \u00faltimo paso, el m\u00e1s delicado, con los camiones atascados entre el \u00e9xodo de personas que huyen del Ej\u00e9rcito franquista a Francia. \u201cFue un milagro\u201d, dice el catedr\u00e1tico de la Complutense Arturo Colorado. A \u00e9l le debemos las investigaciones de los hechos sucedidos en la evacuaci\u00f3n. \u201cDeber\u00eda ser una historia de orgullo nacional. No se perdi\u00f3 nada, todo se salv\u00f3, y fue gracias a la diligencia de Timoteo P\u00e9rez-Rubio [responsable de la Junta del Tesoro Art\u00edstico]. Es cierto que la Rep\u00fablica puso en peligro el patrimonio al hacer que lo acompa\u00f1ara. Habr\u00eda sido mejor un dep\u00f3sito lejos del frente que ten\u00edan proyectado, pero no les dio tiempo a construirlo\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Los 71 camiones \u2014con 1.868 cajas y 140 toneladas de peso\u2014 se transforman en un tren con 22 unidades \u201catestadas de obras de arte de todas clases\u201d en Perpi\u00f1\u00e1n. El \u00faltimo vag\u00f3n carga con la polic\u00eda secreta y los gendarmes de uniforme. As\u00ed escapa el tesoro m\u00e1s valioso de Espa\u00f1a a la guerra y entra en paz, pasa del peligro al confort, del jab\u00f3n de tropa al chocolate suizo. En un solo d\u00eda, las obras de arte desembarcan en la apacible neutralidad. Al patrimonio espa\u00f1ol le espera en Ginebra \u201cuna nube de reporteros y fot\u00f3grafos\u201d y un cambio de due\u00f1o corroborado por la Sociedad de Naciones. Ahora es propiedad del franquismo, que meses antes lo hab\u00eda bombardeado. En las manos del Gobierno de Burgos, se celebra a mayor gloria de Franco una exposici\u00f3n multitudinaria en verano de las 174 joyas del Prado, vista por m\u00e1s de 400.000 personas en tres meses.<\/p>\n<p>Manuel Arpe y Retamino se dedica a ganarse el regreso al nuevo pa\u00eds donde est\u00e1 su viejo puesto de trabajo. Conoce a un delegado del embajador, que le recibe en un hall donde encuentra un retrato de Franco. \u201cY nuestra bandera, que bes\u00e9, y me cre\u00ed pisar Espa\u00f1a\u201d. En el hotel recibe una carta del duque de Alba: \u201cMi querido amigo: mucho celebro haya podido escapar con vida de la barbarie roja y se haya puesto a la disposici\u00f3n de nuestras autoridades en Ginebra, prestando as\u00ed su adhesi\u00f3n incondicional a nuestra Noble Causa\u201d. Redacta \u00e9l mismo un escrito de adhesi\u00f3n, que firmaron, entre otros, Tom\u00e1s P\u00e9rez (forrador) y Blanca Chacel (conservadora y hermana de Rosa). \u201cTenemos el honor de hacerle llegar a S. E., como representante en Berna del Gobierno nacionalista espa\u00f1ol, nuestra adhesi\u00f3n incondicional a la Noble Causa, al propio tiempo que nuestra felicitaci\u00f3n por el triunfo logrado por las armas\u201d, dice el texto.<\/p>\n<p>Fue un milagro. no se perdi\u00f3 nada y todo se salv\u00f3. deber\u00eda ser una historia de orgullo nacional<\/p>\n<p>\u201cNo creo que estas memorias sean un informe de delaci\u00f3n, porque \u00e9l no era as\u00ed. De hecho, ayud\u00f3 a su ayudante Tom\u00e1s P\u00e9rez. \u00c9l no pudo volver a trabajar en el museo y mi abuelo le dio trabajo en su taller\u201d. Habla el nieto de Manuel Arpe y Retamino, Fernando Seco de Arpe, tambi\u00e9n restaurador, que cuenta que Arpe no fue depurado porque era af\u00edn al r\u00e9gimen. \u201cMi abuelo nunca crey\u00f3 en esa operaci\u00f3n, porque sinti\u00f3 que el patrimonio se puso en peligro. Era muy trabajador, una persona muy religiosa, muy conservadora y muy franquista. Se carteaba con Mill\u00e1n-Astray\u201d, asegura Seco de Arpe. Para Arturo Colorado, estos diarios son los escritos \u201cde un extraordinario restaurador que no se separ\u00f3 ni un d\u00eda del legado del Prado en todo el trayecto y salv\u00f3 El 2 de mayo y El 3 de mayo, de Goya\u201d. Pero necesita lavar su memoria y \u201cjustifica con este informe su actuaci\u00f3n cara al franquismo\u201d.<\/p>\n<p>En la noche del 31 de agosto 1939 se clausura la exposici\u00f3n en Ginebra. Las obras se descuelgan para regresar a Espa\u00f1a. \u201cLa guerra europea estaba a punto de estallar\u201d. No pod\u00edan permitirse otra. \u201cTan r\u00e1pido se hizo todo que cuando el d\u00eda 3 de septiembre se declara la contienda, ya estaba el tren formado y dispuesto a salir\u201d, escribe Arpe, el \u00fanico que queda de la expedici\u00f3n original. Francia dio luz verde al tren un d\u00eda m\u00e1s tarde y, en medio del desplazamiento de tropas y material, el \u00faltimo tren civil que cruza las v\u00edas en guerra es el que contiene la selecci\u00f3n expuesta, con 38 obras de Goya, 25 del Greco, 9 de Tintoretto, 6 de Rubens, 7 de Tiziano y Las meninas, de Vel\u00e1zquez, entre otras. El resto ya hab\u00eda regresado en camiones.<\/p>\n<p>El 5 de septiembre, a las 10.40, parte el tren. El d\u00eda 8 entra en Hendaya. El restaurador teclea: \u201cDe nuevo ve\u00eda a nuestra bandera en el mismo sitio de donde fue arrebatada. En mi equipaje ven\u00eda la grande, que me mand\u00e9 hacer en Ginebra\u201d. Arpe y Retamino regresar\u00e1 a su casa, en Aravaca, pero solo queda un solar. Se muda con su familia a la calle de la Ballesta, donde monta un taller con su excompa\u00f1ero del Prado Tom\u00e1s P\u00e9rez \u2014depurado por el r\u00e9gimen\u2014, y descubre y restaura obras para clientes como el banquero Pedro Masaveu, que se apoya en \u00e9l para invertir su fortuna en la colecci\u00f3n de arte que hoy perdura. Se jubila en los setenta como restaurador del Prado, especialista en El Greco, y muere en octubre de 1984. A la una de la tarde de aquel 9 de septiembre de 1939, cuando el tren lleg\u00f3 a la estaci\u00f3n del Norte de Madrid, el restaurador que vel\u00f3 por la inmortalidad del arte ya se hab\u00eda vuelto invisible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds Pablo H. 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