{"id":13856,"date":"2019-09-29T08:51:36","date_gmt":"2019-09-29T14:51:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13856"},"modified":"2019-09-29T08:51:36","modified_gmt":"2019-09-29T14:51:36","slug":"igor-levit-en-32-anos-grava-las-sonatas-de-beethoven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13856","title":{"rendered":"Igor Levit en 32 a\u00f1os grava las sonatas de Beethoven"},"content":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Ru\u00edz Mantilla<\/p>\n<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igor Levit es un pianista distinto. Adictivo. Radical. Sobrado de audacia. Un tipo capaz de manipular el tiempo y que el ciclo de las sonatas de Beethoven que acaba de lanzar en Sony Classical logre gravedad por medio de la ligereza, produzca un efecto liviano y, sin embargo, hondamente perdurable. Que sientas que vuela y se hace corto pero deje mella en ti, quede muy adentro y regreses una y otra vez a \u00e9l por medio de eso que resulta tan dif\u00edcil de alcanzar: la sencillez de lo complejo.<\/p>\n<p>Digamos que Igor Levit (Nizhni \u00adN\u00f3vgorod, antigua Gorki, 1987) ha logrado poner al d\u00eda al alem\u00e1n en este siglo XXI y elevar su propia referencia generacional a una cumbre maestra con s\u00f3lo 32 a\u00f1os. Ocurre tambi\u00e9n con sus Partitas de Bach. Uno no sabe por qu\u00e9 cae una y otra vez en ellas al repasar las listas de reproducci\u00f3n del entorno digital, lo mismo que hab\u00edamos hecho en anteriores ocasiones mediante tocadiscos y compact disc con otros grandes.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s porque este pianista persevera en una idea de originalidad que lo distingue en su propio contexto: el de una era de transformaciones a las que debes adaptarte para no sucumbir. Algo mucho m\u00e1s dif\u00edcil en el mundo del arte y de la m\u00fasica cl\u00e1sica en particular, donde te ves obligado a renunciar al aislamiento necesario para encontrar herramientas con las que trasladar al futuro los fantasmas vivos del pasado.<\/p>\n<p>Consciente del reto, Levit va construyendo una carrera asombrosa en la que define una exquisita posici\u00f3n musical sin dejar de lado las redes sociales o las opiniones pol\u00edticas contundentes al ritmo de bises como El pueblo unido jam\u00e1s ser\u00e1 vencido, de Rzewski.<\/p>\n<p>Eso le ha valido calificativos como el de pianista de la resistencia en The New York Times, cuando al d\u00eda siguiente de la elecci\u00f3n de Donald Trump como presidente de Estados Unidos se dirigi\u00f3 al p\u00fablico de la sala Bellas Artes de Bruselas para soltar este discurso: \u201cAyer, el pa\u00eds de mayor fuerza econ\u00f3mica del mundo eligi\u00f3 libremente a un fan\u00e1tico, un oportunista, un hombre iracundo y peligroso como su nuevo presidente\u201d.<\/p>\n<p>Me siento europeo pero no ser\u00eda capaz de definir esa identidad hoy. Falta empat\u00eda para afrontar ciertos retos<\/p>\n<p>Aquello produjo divisi\u00f3n de opiniones. No todo el mundo se siente c\u00f3modo con la utilizaci\u00f3n de espacios dedicados al arte para el desahogo. Pero no ha sido el \u00fanico charco donde conscientemente se ha metido: tambi\u00e9n atiza al Brexit o al ascenso de la extrema derecha en Europa&#8230; \u201cMe siento europeo, sin duda, pero no ser\u00eda capaz de definir esa identidad hoy. Junto a las profundas ra\u00edces que nos unen, creo que carecemos actualmente de la empat\u00eda necesaria para afrontar ciertos retos\u201d.<\/p>\n<p>Lo comenta en uno de los camerinos de la nueva Elbphilharmonie, en Hamburgo, donde nos concede la entrevista. All\u00ed, ante los ventanales que dan a la ciudad sobre una isla del muelle, Levit desgrana sus obsesiones. Una de ellas, a\u00fan no resuelta: \u00bfDe d\u00f3nde viene? Naci\u00f3 en Rusia, pero\u2026 \u201cNo soy ruso, no me siento de all\u00ed. Me fui a los ocho a\u00f1os a Alemania con mis padres. S\u00f3lo he tocado all\u00ed seis veces en mi vida. La \u00faltima fue una experiencia hermosa, pero ellos huelen a un kil\u00f3metro que no formo parte de aquello. Cuando voy me siento un turista\u201d. \u00bfJud\u00edo, entonces? \u201cAlgo m\u00e1s, culturalmente sobre todo, nada que ver con la religi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>A esa cultura podemos achacar el sentido del humor que el pianista aplica a su m\u00fasica. Incluso a su visi\u00f3n de \u00adBeethoven, cuando al escucharlo en ciertos pasajes te sorprende una sonrisa misteriosa. El humor es sin duda uno de sus ingredientes favoritos. En el tono o en la actitud en el escenario. Si suena un m\u00f3vil puede hacer un gui\u00f1o interpretando el politono al piano y lograr que no vuelva a interrumpirlo ninguno m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cNos rodea el impacto de Internet. No puedes escapar. Cuando eres consciente, te explota la cabeza<\/p>\n<p>Todo lo lleva Levit a una meta mediante la cual sentirse libre: la seguridad en s\u00ed mismo, la confianza. \u201cAlgo que me paso la vida buscando pero no hallo con facilidad\u201d. A juzgar por la actitud, el d\u00eda de la entrevista, s\u00ed la hab\u00eda encontrado. Sobre todo despu\u00e9s, en el escenario. Es ah\u00ed donde se sumerge en su parcela de libertad m\u00e1s \u00edntima.<\/p>\n<p>Por ese vericueto, Igor Levit penetra en un aspecto parad\u00f3jico de la confianza. \u201cLa condici\u00f3n humana ha cambiado un cien por cien desde que se invent\u00f3 el smartphone. Puedes apagarlo y tirarlo por la ventana y aun as\u00ed te afecta. Estamos rodeados por el impacto de Internet en nuestras vidas. No puedes escapar. Cuando eres consciente de eso, te explota la cabeza. S\u00e9 que debo intentar apartarme, pero resulta dificil\u00edsimo. As\u00ed que el \u00fanico lugar donde realmente me escondo es en el escenario. Porque encierra un principio y un fin en s\u00ed mismo. Se trancan las puertas, entra un p\u00fablico limitado y luego se van. Pero en medio, el lugar se convierte en una isla donde s\u00f3lo habita la verdad\u201d.<\/p>\n<p>Su territorio m\u00e1s feliz: \u201cMe siento prisionero en la vida y libre en el escenario. Ese es mi espacio de libertad, el \u00fanico lugar. Y me preparo todo el d\u00eda para disfrutar de ella consciente de que s\u00f3lo la encuentro en ese espacio. Es mi vicio y no lo puedo comparar con nada. No es que me resulte algo adictivo. De hecho, perdona la expresi\u00f3n, puedes cagarla absolutamente y s\u00f3lo ser consciente yo de ello. Lo que te ocurre ah\u00ed se limita a esa ocasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Otra cosa es en el mundo virtual. Una jaula que cogi\u00f3 Igor Levit con ganas, pero de la que se siente cada vez m\u00e1s harto. \u201cSi la jodo en un recital puedo asumir ciertas consecuencias, incluso que pocos se den cuenta, pero si meto la pata en las redes, me trae peores consecuencias\u201d. Esa sensaci\u00f3n de orfandad, de refundaci\u00f3n de la especie, le inquieta. \u201cNo viv\u00ed la era de la industrializaci\u00f3n. Ocurrieron grandes cambios econ\u00f3micos y sociales entonces\u201d, explica el pianista, \u201cpero ahora sufrimos algo m\u00e1s radical, la transformaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana. No existe contexto con el que nos podamos comparar, ni del que podamos extraer lecciones. Quien diga que eso no afecta a la m\u00fasica, miente. Afecta a la m\u00fasica como nos afecta a todos nosotros\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo podemos hablar de libertades y al aplicarlas a la m\u00fasica actuar como si vivi\u00e9ramos en una prisi\u00f3n<\/p>\n<p>De ah\u00ed que cueste lograr la autenticidad y se concentre fidedignamente en lograrla. En ese aspecto, Beethoven es una prueba de fuego: el creador del ego en la m\u00fasica, el reivindicador de la autor\u00eda como un t\u00f3tem irrenunciable. \u00bfQu\u00e9 lugar deja un compositor as\u00ed para el int\u00e9rprete? \u201cEs estricto y exigente, pero tambi\u00e9n nos propone caminos para transitar en su m\u00fasica libremente. C\u00f3mo tocar con sentimientos sinceros, seg\u00fan indica \u00e9l varias veces: pues como te viene en gana. Nadie tiene la potestad de prohib\u00edrmelo. No podemos hablar todo el d\u00eda de libertades y cuando se trata de aplicarlas a la creaci\u00f3n art\u00edstica que m\u00e1s las expresa, la m\u00fasica, actuar como si vivi\u00e9ramos en una prisi\u00f3n. Eso es una pamplina\u201d.<\/p>\n<p>A esa libertad se llega, seg\u00fan \u00e9l, profundizando en las tensiones internas de sus sonatas. Cada entrega suya supon\u00eda una vuelta de tuerca a un g\u00e9nero por explorar. Estableci\u00f3 con ellas el puente de libertad necesario entre el clasicismo y un radical romanticismo. \u201cEl trabajo de un int\u00e9rprete consiste en desgranar qu\u00e9 significado tienen para ti las indicaciones que te da un compositor. Y el \u00e9nfasis de esa frase lo meto en para ti. No para nadie m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 significa para m\u00ed que Beethoven anote presto con fuoco? \u00bfEn qu\u00e9 situaci\u00f3n debo aplicarlo, en qu\u00e9 contexto propio sin dejar de tener en cuenta el suyo, pero tambi\u00e9n mi piano o el auditorio donde voy a tocar. Esa es la finalidad y el objetivo. No seguir al dictado y estrictamente lo que nos indica Beethoven\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Ru\u00edz Mantilla El Pa\u00eds &nbsp; Igor Levit es un pianista distinto. Adictivo. Radical. Sobrado de audacia. 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