{"id":13938,"date":"2019-10-06T14:09:09","date_gmt":"2019-10-06T20:09:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13938"},"modified":"2019-10-06T14:09:09","modified_gmt":"2019-10-06T20:09:09","slug":"los-entretelones-del-poder-y-el-periodismo-por-manuel-mejido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=13938","title":{"rendered":"Los entretelones del poder y el periodismo por Manuel Mejido"},"content":{"rendered":"<p>La Jornada<\/p>\n<p>La verdad cre\u00edble aquel martes 11 de septiembre de 1973 sal\u00eda, desde Santiago de Chile hacia todo el planeta, de la pluma de un reportero mexicano. Manuel Mejido se hab\u00eda convertido en los ojos de la humanidad. El mundo fue m\u00edo 15 d\u00edas.<br \/>\nVestido con pants negros, tira de los recuerdos. Habla de los presidentes, asegura que Echeverr\u00eda se equivoc\u00f3, que Porfirio Mu\u00f1oz Ledo debi\u00f3 haber sido mandatario; las cosas, asegura, ser\u00edan diferentes.<\/p>\n<p>De Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador recuerda cuando andaba de arg\u00fcendero. Todos lo criticaban, no cre\u00edan lo que iba a armar. Yo ol\u00eda que por ah\u00ed ven\u00eda el cambio, que era algo importante, y mientras los otros lo repudiaban, yo le daba el micr\u00f3fono. Nunca lo conoc\u00ed, las entrevistas para mi programa de radio siempre fueron por tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>A los 86 a\u00f1os, la sola menci\u00f3n al quehacer period\u00edstico le inyecta un brillo travieso en los ojos. Tal vez el mismo con el que lleg\u00f3 hasta el despacho ubicado en el 456 de Paseo de la Reforma en busca de quien le hab\u00edan dicho era el mejor reportero de M\u00e9xico: Carlos Denegri.<\/p>\n<p>Falsas, las chingaderas que se dicen de Denegri<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacer antesala un rato, Mejido, entonces cronista de toros para el semanario Claridades, se sent\u00f3 frente a Denegri, quien con adem\u00e1n de asombro y rechazo le pregunt\u00f3 al saber que el encuentro no ten\u00eda como finalidad una entrevista: \u00bfy entonces, qu\u00e9 quiere usted?<\/p>\n<p>Mejido vive el relato, habla de su costumbre de tomar caf\u00e9 en un lugar llamado T\u00edbet-Hamz ubicado en la avenida Ju\u00e1rez, de su trayecto hasta el despacho de Denegri, de c\u00f3mo le sorprendi\u00f3 mirar al influyente columnista flanqueado por una bandera mexicana a la izquierda y por un cuadro de la virgen de Guadalupe a la derecha: \u201csent\u00ed que estaba frente a un patriotero, pero no, ca\u00ed justo con el mejor.<\/p>\n<p>\u201cMe informaron que usted es el mejor periodista de M\u00e9xico, y quiero que sea mi maestro. \u2018\u00a1Ah, Dio! \u00a1Ah Dio!\u2019, me contest\u00f3 y me pidi\u00f3 que regresara al siguiente d\u00eda a las seis de la tarde. Durante tres d\u00edas me present\u00e9 a la hora ordenada, hasta que me recibi\u00f3 a eso de las nueve de la noche y me dijo que sal\u00edamos al d\u00eda siguiente a las siete de la ma\u00f1ana a Ciudad Ju\u00e1rez\u201d.<\/p>\n<p>Desde entonces no me le separaba en ning\u00fan momento, confiesa Mejido en su libro Con la m\u00e1quina al hombro. Durante cinco a\u00f1os recorr\u00ed toda la Rep\u00fablica Mexicana y m\u00e1s de medio mundo, acompa\u00f1\u00e1ndolo, expresa en entrevista. Tal vez nadie lo conoci\u00f3 como \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2013Todo lo que se ha escrito de Denegri en fechas recientes, \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2013Es totalmente falso.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfAs\u00ed, de plano?<\/p>\n<p>\u2013Es una novela que se permite todo tipo de chingaderas, no una biograf\u00eda, no como M\u00e9xico Amargo \u2013libro en el que Mejido describe, en 1987, la situaci\u00f3n de pobreza de los pueblos en M\u00e9xico\u2013. No s\u00e9 qui\u00e9n es el que escribe.<\/p>\n<p>\u2013En el libro se dice que Denegri era agente de la CIA. \u00bfusted sab\u00eda?<\/p>\n<p>\u2013Nunca. A m\u00ed no se atrevi\u00f3 a inform\u00e1rmelo. Yo soy hijo de migrantes, y se nos ense\u00f1a a amar mucho a nuestro pa\u00eds, y no se ama a un pa\u00eds traicion\u00e1ndolo. Nunca me di cuenta de que Denegri hubiera hecho esas cosas; al contrario, siempre pregonaba su mexicanismo y dec\u00eda que hab\u00eda nacido en Texcoco, pero en realidad naci\u00f3 en Argentina\u201d.<\/p>\n<p>Reconoce que se hizo reportero con Denegri, pero advierte que frente a la noticia poco se recuerda a los maestros. Arrebata a la memoria aquel Chile de 1973 cuando el golpe de Estado de Pinochet contra Salvador Allende lo agarr\u00f3 desayunando con quien era embajador de M\u00e9xico en el pa\u00eds sudamericano, Gonzalo Mart\u00ednez Corbal\u00e1, en un restaurante del hotel Carrera, cercano a La Moneda, donde se aloj\u00f3 poco antes del suceso del que inform\u00f3 al mundo.<\/p>\n<p>\u201cLlegu\u00e9 en el mismo avi\u00f3n que Hortensia Bussi, esposa del presidente Allende. El horror de la dictadura se ol\u00eda en las calles. Las tiendas, las panader\u00edas, todo estaba cerrado. Los caminos, bloqueados, los hab\u00edan sembrados de miguelitos, unos artefactos de acero retorcido que serv\u00edan para ponchar llantas. Los militares mandaban. Donde no hay pan, hay balas\u201d, explic\u00f3 Mejido.<\/p>\n<p>\u201cYo estaba all\u00ed a prop\u00f3sito de un congreso sobre alimentos que organizaba la ONU, y la ma\u00f1ana de la inauguraci\u00f3n, mientras desayun\u00e1bamos en el Carrera, donde s\u00f3lo hab\u00eda Tollo y Congrio \u2013pescados del mar chileno\u2013, el director de radiodifusi\u00f3n de Nicaragua que estaba presente con el mismo fin que yo, grit\u00f3: cay\u00f3 Allende. Sal\u00ed de inmediato, con mi esposa, quien me acompa\u00f1aba, a pedir un taxi que me llevara a la sede presidencial, pero era imposible, los taxistas estaban en huelga.<\/p>\n<p>\u201cDe pronto se acerc\u00f3 un caballero, un se\u00f1or bajito muy bien vestido. Me dijo: \u2018\u00bfusted busca un taxi? No soy taxista, pero la necesidad me ha empujado a hacer esto\u2019. \u2018A La Moneda\u2019, le ped\u00ed. Me advirti\u00f3 que hab\u00eda retenes, pero asegur\u00f3 que nada nos pasar\u00eda. El hombre se llamaba Luis. \u00c9l me dec\u00eda don Manuel, y yo, don Luis. Apareci\u00f3 el primer ret\u00e9n. Baj\u00f3 del auto, habl\u00f3 con los soldados y pasamos. M\u00e1s adelante, otro ret\u00e9n, se vuelve a bajar, regresa y pasamos. Ya cerca, el tercero, y lo mismo. \u2018Oiga, usted es m\u00e1s que taxista, \u00bfme esta secuestrando?, o \u00bfde qu\u00e9 se trata?\u2019 Volvi\u00f3 a decirme que la necesidad lo obligaba a hacer ese trabajo pero que \u00e9l era coronel del Estado Mayor y me dej\u00f3 en La Moneda.<\/p>\n<p>Con la informaci\u00f3n obtenida me fui a la embajada y me met\u00ed a la oficina del c\u00f3nsul Mendoza para usar el t\u00e9lex \u2013o teletipo, artefacto que en aquellos a\u00f1os funcionaba como transmisor de textos, algo as\u00ed como un iPad, pero con cables\u2013. No funcionaba. Me tir\u00e9 en el suelo a la espera de que entrara en operaciones, pero no sucedi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Gonzalo \u2013dije al embajador\u2013, \u00bfqu\u00e9 hago para enviar informaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2013Pues nada \u2013respondi\u00f3\u2013. Est\u00e1n bloqueadas las comunicaciones. Lo primero que hacen los golpistas es desconectar a su pa\u00eds del mundo, ya aislaron a Chile. Van a masacrar.<\/p>\n<p>\u201cSal\u00ed en busca de la forma de transmitir a M\u00e9xico, pero fue imposible. Los milicos estaban llevando a la gente a los s\u00f3tanos de la ciudad. Regres\u00e9 a la embajada y habl\u00e9 con el coronel Manuel D\u00edaz Escobar, agregado militar que hab\u00eda entrenado a los Halcones del 71 y era pieza clave en la matanza de 1968.<\/p>\n<p>Le ped\u00ed que hablara con los militares, pero tampoco logr\u00e9 nada. Me regres\u00e9 al despacho de Mendoza. Despu\u00e9s de un rato una luz empez\u00f3 a parpadear en el t\u00e9lex. Le pregunt\u00e9 a la secretaria qu\u00e9 suced\u00eda, si ya estaba conectado, pero no, me respondi\u00f3 que no. Volv\u00ed al suelo. Poco despu\u00e9s algo empez\u00f3 a sonar, me levant\u00e9 y fui a ver. Era un tel\u00e9fono chiquito, y contest\u00e9. Una voz me explic\u00f3 que hablaban de una agencia de noticias argentina. Pregunt\u00e9 en d\u00f3nde se ubicaban, y la voz me respondi\u00f3 que en Mendoza, al norte de ese pa\u00eds. Me identifiqu\u00e9, le dije que era Mejido, reportero de Exc\u00e9lsior de M\u00e9xico que ten\u00eda 40 cuartillas de lo sucedido y las quer\u00eda trasmitir a mi peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>\u201cPara que no hubiera problema ped\u00ed que antes de cualquier cosa, hablara con Manuel Becerra Acosta. La agencia argentina servir\u00eda de enlace, y le asegur\u00e9 que pod\u00edan pedir lo que quisieran al peri\u00f3dico. Colgamos, minutos despu\u00e9s volvi\u00f3 a sonar el tel\u00e9fono, me dijeron que ya hab\u00edan contactado y que la informaci\u00f3n llegar\u00eda a Exc\u00e9lsior y a otros diarios. Les ped\u00ed una prueba de que hab\u00eda hablado con Becerra, que le preguntaran en qu\u00e9 lugar se hab\u00eda casado por segunda vez \u2013ten\u00eda miedo que la informaci\u00f3n s\u00f3lo se quedara en la agencia\u2013, contestaron r\u00e1pido: en tu casa. Ped\u00ed dos secretarias de planta para que recibieran informaci\u00f3n en cualquier momento y, entonces, empec\u00e9 a dictar.<\/p>\n<p>Exc\u00e9lsior, irrepetible, sentencia y asegura que Scherer no lo supo manejar por sus pleitos. Se puede criticar al gobierno, pero no te puedes pelear con \u00e9l, y eso le pas\u00f3 a Julio. \u00c9l daba la cara, pero quien hac\u00eda el trabajo era Manuel Becerra<\/p>\n<p>\u2013Y \u00bfentonces?, \u00bfc\u00f3mo era la relaci\u00f3n del periodismo con el poder?<\/p>\n<p>\u2013Era de amistad y de chantaje, am-bas para obtener. Eran las dos vertientes. Yo prefer\u00ed no coludirme con los hombres de poder, son lo peor, se sirven del periodismo y luego nos dan una patada, por eso dur\u00e9 tanto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada La verdad cre\u00edble aquel martes 11 de septiembre de 1973 sal\u00eda, desde Santiago de Chile hacia todo el planeta, de la pluma de un reportero mexicano. Manuel Mejido se hab\u00eda convertido en los ojos de la humanidad. El mundo fue m\u00edo 15 d\u00edas. Vestido con pants negros, tira de los recuerdos. 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