{"id":14585,"date":"2019-11-30T13:19:01","date_gmt":"2019-11-30T19:19:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14585"},"modified":"2019-11-30T13:19:01","modified_gmt":"2019-11-30T19:19:01","slug":"palabras-deeel-galardonado-con-el-premio-fil-david-huerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14585","title":{"rendered":"Palabras deeel galardonado con el premio FIL David Huerta"},"content":{"rendered":"<p>En casi treinta a\u00f1os de existencia, este premio ha sido otorgado a nueve poetas y solamente, hoy, a un poeta nacido en estos valles y llanuras, en estos lugares empapados en l\u00e1grimas y sangre que forman el pa\u00eds llamado M\u00e9xico. No incurrir\u00e9 en nacionalismo pero el hecho me da mucho gusto, pues a los poetas de esta naci\u00f3n nos hace falta \u00e1nimo para seguir adelante, igual que a la mayor\u00eda de nuestros compatriotas.<\/p>\n<p>El premio ha sido entregado a un chileno (Nicanor Parra), dos cubanos (Cintio Vitier y Eliseo Diego), dos argentinos (Olga Orozco y Juan Gelman), un espa\u00f1ol naturalizado mexicano (Tom\u00e1s Segovia), un venezolano (Rafael Cadenas), un franc\u00e9s (Yves Bonnefoy) y una uruguaya (Ida Vitale). Veo esa lista que agrupa un n\u00famero de poetas igual al n\u00famero de las musas y me entran deseos de salir corriendo. \u00bfC\u00f3mo as\u00ed?, \u00bfc\u00f3mo yo en esa lista? No es posible: es un sue\u00f1o. Quiero hacer ahora un homenaje a esos poetas y pedirles el vi\u00e1tico para ponerme a su lado. Comienzo mis evocaciones:<\/p>\n<p>En un festival de poes\u00eda, en la Ciudad de M\u00e9xico, hace ya muchos a\u00f1os, los organizadores invitaron a Nicanor Parra. Desgraciadamente no vino, porque el dictadorcillo de Chile no se lo permiti\u00f3. Yo particip\u00e9 en el festival y decid\u00ed utilizar el tiempo que me tocaba para leer versos del ausente; cuando conclu\u00ed mi lectura, fui m\u00f3dicamente aplaudido. Vean ustedes lo que ocurri\u00f3 luego. Cuando termin\u00e9 de leer unos cuantos antipoemas y me retir\u00e9 del escenario, Octavio Paz me dio un abrazo y me dijo: \u201cMuy bien, Huerta, muy bien.\u201d Fue la \u00fanica persona de ese festival que me dijo que mi homenaje al antipoeta chileno tuvo sentido. Estoy seguro de que Parra nunca se enter\u00f3. Por un instante me vi junto a esos dos poetas inmensos y sent\u00ed una alegr\u00eda rec\u00f3ndita, solamente m\u00eda.<\/p>\n<p>A Cintio Vitier y a Eliseo Diego los imagino siempre junto a Jos\u00e9 Lezama Lima \u2014el Lince de Trocadero\u2014, a quien nunca conoc\u00ed personalmente. A Cintio Vitier lo veo al lado de Fina Garc\u00eda Marruz, agradecido por el discurso-ponencia que pronunci\u00e9 en su honor aqu\u00ed mismo, en esta feria de libros, en 2002. Eran aquellas cuartillas un pu\u00f1ado de apuntes llenos de admiraci\u00f3n en torno a su hermoso libro Lo cubano en la poes\u00eda. De Eliseo Diego, recuerdo una de las dedicatorias m\u00e1s hermosas que me han puesto en libro alguno: \u201cPara David Huerta, de repente, un hijo m\u00e1s\u201d, lo que significa que soy una suerte de sobreviviente, idos ya Rapi y Lichi Diego, los hijos de sangre.<\/p>\n<p>Poco puedo decir de los argentinos Olga Orozco y Juan Gelman. Recuerdo, eso s\u00ed, mis diminutas conversaciones con Jaime Garc\u00eda Terr\u00e9s, gr\u00e1vidas de admiraci\u00f3n, ante el libro de Olga Orozco que iba a publicarse con el sello del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, y cuyas pruebas de imprenta examin\u00e1bamos en ese momento. Recuerdo a Juan Gelman en Saint-Denis, en un homenaje internacional a Paul \u00c9luard, en 1994.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s Segovia es para m\u00ed una especie de estrella polar: me orienta, me ilumina, s\u00e9 que en \u201cla nocturna capa de la esfera\u201d es el diamante que m\u00e1s brilla, con una asombrosa constancia. Apenas convers\u00e9 con \u00e9l pero a veces lo veo en la mirada sabia y resplandeciente de su hijo, el poeta Francisco Segovia, uno de mis maestros.<\/p>\n<p>A Rafael Cadenas lo he le\u00eddo con avidez y tengo presentes unos apuntes suyos sobre San Juan de la Cruz que consegu\u00ed en una biblioteca p\u00fablica de Caracas y que me acompa\u00f1aron largos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Al nombre del franc\u00e9s Yves Bonnefoy uno inevitablemente el nombre de mi querid\u00edsima Elsa Cross, su extraordinaria traductora al espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Ida Vitale siempre est\u00e1 all\u00ed, aqu\u00ed, junto a Enrique Fierro. Es la nonagenaria m\u00e1s ilustre de la poes\u00eda de nuestro idioma. Junto con el gran Eduardo Lizalde comparte una parecida edad b\u00edblica y el genio despierto, feroz en su lucidez, en la precisi\u00f3n apasionada, en la gracia de cada verso, en el don de la prosodia y en la inteligencia del idioma.<\/p>\n<p>A ellos les pregunto ahora: \u201c\u00bfPuedo recibir este premio?\u201d Como dir\u00eda Borges, mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible. Los nueve poetas parecen asentir con un gesto leve, no s\u00e9 si con desgano o con resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>En un primer momento, cuando estaba preparando las notas para este discurso, pens\u00e9 que ser\u00eda una buena idea refrendar aqu\u00ed, ante ustedes, mis credenciales, modestas o razonables, como lector y hacedor de poes\u00eda: declaraci\u00f3n de motivos y noticia de los avatares vividos, durante d\u00e9cadas, por una vocaci\u00f3n temprana ejercida luego con fortuna desigual. Hubiera querido, en este primer tramo de mi discurso, hablar de mis maestros, de mis colegas, de mis interlocutores, de mis amigos, de mi esposa Ver\u00f3nica, presencia central en mi vida, hecha de pura luz radiante; lo har\u00e9 m\u00e1s tarde: se los debo en este momento en el que los tengo tan presentes. Pero ocurri\u00f3 un hecho que me pareci\u00f3 casi m\u00e1gico: encontr\u00e9 el verdadero tema de estos renglones releyendo a una escritora que admiro: Teresa Gonz\u00e1lez Arce, cuyo libro D\u00edas h\u00e1biles me parece una obra maestra de diafanidad e inteligencia. En una p\u00e1gina de D\u00edas h\u00e1biles, entonces, hall\u00e9 el tema de mi discurso y ahora lo declaro con todas sus letras: mi tema, hoy, es el mejor poema del mundo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo lo encontr\u00e9 en ese libro de Teresa Gonz\u00e1lez Arce? Le\u00ed un breve pasaje en el que ella describe \u201cla mejor canci\u00f3n del mundo\u201d y se me ocurri\u00f3 que pod\u00eda yo sencillamente sustituir las palabras \u201ccanci\u00f3n\u201d y \u201ccanciones\u201d por \u201cpoema\u201d y \u201cpoemas\u201d, en un ejercicio de glosa o par\u00e1frasis que result\u00f3 en esta descripci\u00f3n:<\/p>\n<p>El mejor poema del mundo es el que se instala para siempre en nuestra mente con la fuerza no de uno sino de varios poemas que resuenan los unos en los otros y que forman con el tiempo una red infinita de im\u00e1genes, sensaciones y significados.<\/p>\n<p>Eso es, en verdad, el mejor poema del mundo. \u00bfC\u00f3mo podemos escucharlo, verlo, leerlo, citarlo, memorizarlo? \u00bfExiste realmente o es \u00fanicamente un \u201cobjeto conjetural\u201d como los edificios de las grandiosas especulaciones metaf\u00edsicas, a veces cristalinas, a veces brumosas? \u00bfEs quiz\u00e1 como el Aleph de la calle Garay, en Buenos Aires, una peque\u00f1a esfera tornasolada en la que, a pesar de su tama\u00f1o, podemos asomarnos a la totalidad del universo visible? Podemos escuchar, ver, leer, citar, memorizar el mejor poema del mundo si somos capaces de mirar ese lugar donde se ha instalado y que, lo dir\u00e9 cuanto antes, se confunde y aun se identifica con \u00e9l: la mente humana, la mente de cada uno de nosotros, la mente de todos. La mente humana es el mejor poema del mundo.<\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9n es el autor, qui\u00e9nes son los autores, del mejor poema del mundo? Es una pregunta maliciosa e inocente. No tiene una respuesta precisa pero un modo de responderla est\u00e1 en la palabra que designa a la primera persona del plural: nosotros. Nosotros somos el autor o los autores del mejor poema del mundo; nosotros: la tribu, el grupo humano, la comunidad que formamos a lo largo de los milenios.<\/p>\n<p>El mejor poema del mundo es una red que se ha tejido en nuestra mente con esos elementos: est\u00e1 ah\u00ed, aqu\u00ed, a nuestro alcance. A los significados, sensaciones e im\u00e1genes puede uno agregar otros componentes, como el ritmo, la melod\u00eda de las palabras o las frases, el poder de evocaci\u00f3n del poema, su gravitaci\u00f3n en nuestras vidas para iluminarlas o cifrarlas y dejarlas encerradas en un vaso que siempre tenemos cerca para saciar nuestra sed de poes\u00eda.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n del mejor poema del mundo despierta en m\u00ed una especie de pulsi\u00f3n locativa: veo lugares y objetos cuando se habla de la mente y de la red incre\u00edblemente animada que la ocupa. Es una red llena de movimiento, al mismo tiempo cerrada y abierta. En la Soledad segunda, don Luis de G\u00f3ngora describi\u00f3 las redes de los pescadores, redes tendidas verticalmente dentro de las aguas marinas, de un tama\u00f1o que permite llevar a cabo la recolecci\u00f3n del d\u00eda con eficacia \u2014no una de esas redes mayores, que, dice el poema, \u201cmucho oc\u00e9ano y pocas aguas prenden\u201d. De las redes pescadoras realmente eficaces, don Luis ofreci\u00f3 estas im\u00e1genes prodigiosas; son, dice,<\/p>\n<p>\u2026 laberinto nudoso, de marino<\/p>\n<p>D\u00e9dalo, si de le\u00f1o no, de lino<\/p>\n<p>f\u00e1brica escrupulosa, y aunque incierta,<\/p>\n<p>siempre murada, pero siempre abierta.<\/p>\n<p>As\u00ed, como esas redes, el vertical trasmallo de la pesca marinera, con \u201csus plomos graves y sus corchos leves\u201d, dice el poeta \u2014objetos que le permiten estabilidad y firmeza\u2014; as\u00ed es la mente: \u201csiempre murada, pero siempre abierta\u201d. Es asimismo un laberinto, como lo describe don Luis de G\u00f3ngora, adem\u00e1s de ese entramado de simetr\u00edas din\u00e1micas que atrapan las sensaciones, las im\u00e1genes, los significados, los ritmos, las melod\u00edas l\u00e9xicas y sil\u00e1bicas, y las instalan, al fijarlas, sin que pierdan su vivacidad, en la mente y en las estribaciones y hondonadas de la imaginaci\u00f3n. Es ah\u00ed, y de esa manera, como circula \u00e1vida e incesantemente, en la mente de la tribu, el mejor poema del mundo.<\/p>\n<p>Red, laberinto, rizoma, sistema de conexiones y relaciones intensas, diversas, la mente humana es el mejor poema del mundo, inextricablemente enlazado con esa red infinita y resonante que se despliega en el tiempo, habitada por sue\u00f1os e ideas, poblada por las muchedumbres del pensamiento y la fantas\u00eda. No podemos desligar el mejor poema del mundo del sitio donde se halla. Atacar la poes\u00eda es atacar la mente humana, es decir: la inteligencia, la imaginaci\u00f3n, la capacidad de discernimiento, las fuerzas de la cr\u00edtica y el juicio.<\/p>\n<p>Un gran bardo ingl\u00e9s, Shelley, dec\u00eda que sus colegas, los poetas, son los legisladores no reconocidos del mundo. Creo que se refer\u00eda a esto que estoy diciendo; los poetas son como los pescadores de la Soledad segunda. Mantienen abierta y protegida esa red, con la que podemos y debemos pensar, sentir e imaginar: obedecen el imperativo mismo del ser humano, de su existencia. Renunciar al pensamiento y al lenguaje articulado en los altares de la obediencia ciega, del irracionalismo que convierte a la tribu en un reba\u00f1o, manso o feroz, seg\u00fan convenga a los poderosos, significa renunciar a la humanidad misma. \u00bfC\u00f3mo legislan los poetas? Nos dan las leyes de la mente: imaginar, juzgar, discernir, sentir el mundo y traducirlo en palabras para compartirlo con nuestros semejantes. Los poetas son los grandes vivientes, para usar una frase forjada por Federico Nietzsche. Ellos muestran el fondo de la existencia y las formas que \u00e9sta asume; formulan leyes de vida. Tengo para m\u00ed que el gran tema de la literatura \u2014es decir, de la poes\u00eda\u2014 es la ley, una ley anterior a la humanidad, que se confunde con la vida del cosmos. Para precisar lo que digo sobre la ley y la literatura, evocar\u00e9 unas ideas de Joseph Conrad: el prop\u00f3sito del arte \u2014dice Conrad\u2014 es hacerle la m\u00e1s alta justicia al universo visible, iluminando la verdad diversa que subyace en cada fen\u00f3meno, en cada presencia. Justicia, ley: en el centro, el brillo fecundo de la verdad.<\/p>\n<p>El mejor poema del mundo tiene la belleza del agua, es decir: del rasgo distintivo, el m\u00e1s sobresaliente, en el dise\u00f1o de nuestro planeta, como dice el poeta Joseph Brodsky. He aqu\u00ed una de las formas de esa ley de la que habl\u00e9 hace un momento. Es la Hermana Agua de Amado Nervo; el agua de medusas de Coral Bracho; el agua multiforme de Francisco Segovia; el agua de Ra\u00fal Zurita, el gran poeta visionario de Chile, que la ha visto volar \u00e1vidamente sobre el Desierto de Atacama, como la vio, en Brasil, tambi\u00e9n volando por el cielo y los techos, mi querido y admirado N\u00e9stor Perlongher, quiz\u00e1s el argentino m\u00e1s encantador que he conocido. El agua que bebemos, el agua de la llovizna y el chubasco, el agua en las manos y los pechos, el agua de los ba\u00f1os lustrales, el agua insaciable de la sed mitigada, el agua que llena el vaso sublime en el que Jos\u00e9 Gorostiza contempla con estoicismo la cadena inmensa y llameante de la regeneraci\u00f3n c\u00f3smica (planta-semilla-planta) y la extinci\u00f3n sin fin de todos los seres, una aniquilaci\u00f3n parad\u00f3jica que se confunde con la vida, que es la vida misma, la vida infinitesimal y la vida sin l\u00edmites en cuyos horizontes vemos el rostro de nuestros hermanos como en un espejo l\u00edquido, y en ellos nos reconocemos y hacia ellos dirigimos el fuego de nuestro coraz\u00f3n templado en esa agua interminable, cifra de toda belleza y poder central del mejor poema del mundo.<\/p>\n<p>Quien toque con una mano tr\u00e9mula el mejor poema del mundo toca a los seres humanos y en ellos, en su poderosa fragilidad, toca tambi\u00e9n la luz de la mente. El poema est\u00e1 ah\u00ed, donde ellos est\u00e9n; ese poema inmenso est\u00e1 animado, trabajado continuamente por la dif\u00edcil, vigorosa, exigente y gozosa tarea del pensamiento, exaltado en la fluidez irradiante de las ideas. El poema es de una diversidad vertiginosa, el opuesto perfecto del obtuso, lerdo y est\u00e9ril mon\u00f3logo del poder. Por eso es importante la poes\u00eda, espejo de todo contrapoder.<\/p>\n<p>S\u00f3crates dec\u00eda que la vida en las ciudades era preferible a la vida en el campo porque nos permite ver continuamente el rostro de nuestros hermanos. Me conmueve la frase \u201cel rostro de nuestros hermanos\u201d. Un rostro que la degradaci\u00f3n de la violencia puede literalmente arrancarnos; as\u00ed qued\u00f3, desfigurado y sin rostro, el cuerpo ex\u00e1nime de Julio C\u00e9sar Mondrag\u00f3n la noche del 26 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala.<\/p>\n<p>En octubre de 2015, un a\u00f1o despu\u00e9s de esa tragedia mexicana, en el marco de una ceremonia universitaria, unos cuantos compa\u00f1eros nos unimos para dar una peque\u00f1a ayuda a la familia de Julio C\u00e9sar Mondrag\u00f3n: un amigo palestino puso en manos de los parientes de Julio C\u00e9sar la constancia de esa ayuda entregada con esp\u00edritu solidario. Una joven, pariente de Julio C\u00e9sar, nos explic\u00f3 la vida que llevaban en esa familia desde 2014 y lo dijo con una frase que recordar\u00e9 hasta el final de mis d\u00edas: \u201cvivimos desde entonces, dijo, en el mundo del dolor\u201d. De esa violencia tr\u00e1gica qued\u00f3 esta frase que forma parte del mejor poema del mundo, que est\u00e1 lejos de ser \u2014casi no deber\u00eda yo aclararlo\u2014 un himno de puros sentimientos afirmativos y luminosos, pues despliega la vida en toda su complejidad, con sus penas y atrocidades incluidas.<\/p>\n<p>He querido contar esa historia para dejar clara la abismal diversidad que habita el mejor poema del mundo. El mundo del dolor es una estrofa l\u00edmpida, sangrante y sobrecogedora del poema, que podemos leer junto a tantos poemas de C\u00e9sar Vallejo.<\/p>\n<p>Podr\u00eda pensarse que lo que he dicho sobre el mejor poema del mundo excluye, aunque no lo hace, los poemas singulares, cuyos autores conocemos y admiramos. Desde luego, los poemas individuales, singulares, escritos, cantados, memorizados, dichos o silenciosos, mudos acaso en las profundidades de las memorias humanas, est\u00e1n integrados en esa red que he intentado describir aqu\u00ed. Acabo de mencionar a C\u00e9sar Vallejo, el peruano meditabundo y abismal de los versos altivos; puedo mencionar a otros m\u00e1s, por supuesto, pero vuelvo a don Luis de G\u00f3ngora.<\/p>\n<p>Encuentro en G\u00f3ngora exactamente lo contrario de lo que en \u00e9l ven, por desgracia, muchos lectores y expertos: no la forma por la forma misma, con sus lujos y suntuosidades; sino una pasi\u00f3n aut\u00e9nticamente volc\u00e1nica, de una originalidad deslumbrante y una sabidur\u00eda que no tengo ninguna reserva en comparar con la de los artistas m\u00e1s grandes, Bach, Leonardo, Mozart, Kafka. Aunque no lo parezca, el escritor de los siglos de oro que m\u00e1s se le asemeja, curiosamente, es Miguel de Cervantes; eso lo ha hecho ver con lucidez Antonio Alatorre, de Autl\u00e1n de la Grana, Jalisco, uno de nuestros m\u00e1s grandes escritores y el maestro de poes\u00eda que todos quisi\u00e9ramos tener. Los nombres de Cervantes y muchos otros est\u00e1n vinculados a Alatorre, pues con \u00e9l aprendimos a recorrer las v\u00edas que nos permiten comprenderlos y disfrutarlos cabalmente. Rindo aqu\u00ed un homenaje de amor y gratitud a nuestro mayor fil\u00f3logo y maestro de poes\u00eda, Antonio Alatorre; su nombre est\u00e1 enlazado, como saben ustedes, a los de otros dos jaliscienses ilustr\u00edsimos de las letras de nuestro pa\u00eds: Juan Rulfo, Juan Jos\u00e9 Arreola.<\/p>\n<p>Otros maestros, distantes y cercanos podr\u00eda y deber\u00eda yo mencionar. Dejo aqu\u00ed el nombre de Jorge Luis Borges, \u201ch\u00e9roe de la lucidez que organiza\u201d, como \u00e9l describi\u00f3 a Paul Val\u00e9ry. Y evoco a otro par de hombres maravillosos que mucho me ense\u00f1aron y a quienes extra\u00f1o pr\u00e1cticamente todos los d\u00edas: Gerardo Deniz, Arturo Cant\u00fa.<\/p>\n<p>Veo en la trama del mejor poema del mundo, en la porci\u00f3n que tengo m\u00e1s cerca de los ojos y el coraz\u00f3n, muchas presencias y un r\u00edo de esp\u00edritus. Veo a mi padre sentado ante su m\u00e1quina de escribir, sonriente y tr\u00e1gico. Veo a mi madre, severa y tambi\u00e9n sonriente, due\u00f1a en toda hora, como dec\u00eda Macedonio Fern\u00e1ndez, de las tres certezas: \u00c9tica, M\u00edstica, Pr\u00e1ctica, ba\u00f1ada en la claridad de su alma generosa: a ella le debo una porci\u00f3n cardinal de lo que pueda yo valer. Veo a mis alumnos de las dos universidades p\u00fablicas en las que doy clases; algunos de ellos se han convertido ahora, justicia po\u00e9tica, en mis maestros. Veo a los compa\u00f1eros del Curso de Noviembre \u2014que llevamos a cabo en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo pasado\u2014, algunos de los cuales viven y trabajan ejemplarmente aqu\u00ed, en Guadalajara. Veo, en fin, a mi esposa Ver\u00f3nica, a quien le refrendo lo que dice Garcilaso de la Vega en su Soneto Quinto, en los dos versos finales del poema: \u201cpor vos nac\u00ed, por vos tengo la vida, \/ por vos he de morir y por vos muero.\u201d Es el amor de mi vida y la escritora que m\u00e1s admiro, por su frescura y su integridad, su conocimiento de mil mundos; por su formidable sentido del humor; por su rectitud en el juicio y por su fecunda inteligencia. De lo dem\u00e1s no hablo porque es solamente nuestro, de m\u00ed y de ella, a lo largo de casi treinta a\u00f1os de matrimonio.<\/p>\n<p>Agradezco al jurado del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances del a\u00f1o 2019 su decisi\u00f3n. Lo digo llanamente pero pueden estar seguros de que pongo en ello mi m\u00e1s genuino y sincero reconocimiento.<\/p>\n<p>A Dulce Mar\u00eda Z\u00fa\u00f1iga, a Erandi Barbosa, a aquellos que han hecho posible esta ceremonia que me rebasa y me aturde, al mismo tiempo que me llena de gozo, un saludo lleno de cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Quiero concluir este discurso en el que tanto he querido poner y tanto ha quedado fuera. Intentar\u00e9 hacer un homenaje a quienes hacen los libros y con ello le dan significado y valor a esta feria. Hablo de los maestros tip\u00f3grafos, los linotipistas, los cajistas, los correctores, los fotograbadores, los ilustradores, los operadores de las prensas, los encuadernadores, los dise\u00f1adores gr\u00e1ficos, los almacenistas, los comercializadores, los distribuidores, los administradores, los libreros; sin olvidar a aquellos que aprovechan en el campo editorial las nuevas tecnolog\u00edas digitales. Hablo de los editores que han sido tan generosos conmigo: en primer lugar, Marcelo Uribe (reconocido aqu\u00ed mismo, en esta feria, en 2013) y el formidable equipo de Ediciones Era; Fernando Fern\u00e1ndez, editor de la nueva casa llamada Cataria; Tom\u00e1s Granados Salinas y su nuevo sello, que lleva el precioso nombre de Grano de Sal; Miguel \u00c1ngel de la Calleja y los cuadernillos de Parentalia; Federico de la Vega y Diana Rodr\u00edguez, de la Universidad Aut\u00f3noma de Quer\u00e9taro; V\u00edctor Cabrera, poeta admirado y editor de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico; Emiliano \u00c1lvarez y Ana\u00efs Abreu, creadores de las ediciones de La D\u00ef\u00e9resis; Jeannette Lozano, directora de Vaso Roto. Forman ellos un paisaje humano y profesional diverso, unido por el amor a la literatura, a la poes\u00eda, y por la dedicaci\u00f3n a hacer buenos libros.<\/p>\n<p>Hablar\u00e9 ahora de uno solo de ellos, a quien aparto de ese grupo por el valor singular de su obra: el maestro tip\u00f3grafo Juan Pascoe, de Tac\u00e1mbaro, Michoac\u00e1n, distinguido hace un lustro en esta feria como bibli\u00f3filo destacado. Durante la porci\u00f3n m\u00e1s importante de su vida, Pascoe ha estado al frente del Taller Mart\u00edn Pescador. Hace algunos a\u00f1os, con \u00e9l echamos a andar, mi esposa, Ver\u00f3nica Murgu\u00eda, y yo, una colecci\u00f3n llamada Cuadernos del Armadillo, que nos inspira un cari\u00f1o imposible de poner en palabras y que todo le debe al genio de Juan Pascoe, personalidad en la que convergen los talentos del impresor renacentista con los dones musicales de los jaraneros veracruzanos. La calidad de sus impresos, el dise\u00f1o de cada uno de ellos, la conciencia hist\u00f3rica con la que hace su trabajo, la belleza de lo que sale de las prensas del Taller Mart\u00edn Pescador deber\u00edan ser un motivo de orgullo para M\u00e9xico. Lo es para los admiradores de esos impresos, entre los cuales hay rescates \u00fanicos de las lenguas originarias de nuestro pa\u00eds e innumerables textos literarios de primera calidad. Saludo en Juan Pascoe a los hacedores de libros de nuestro pa\u00eds. Y agrego: como de pocas personas en este mundo, de los editores y maestros tip\u00f3grafos puede decirse que son \u201chombres de letras\u201d en el sentido m\u00e1s concreto y significativo de la frase.<\/p>\n<p>Recibir este premio me emociona como pocos hechos en mi vida. Este a\u00f1o he alcanzado las siete d\u00e9cadas de las que habla el Salmista. Espero que me crean si les digo que recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances constituye un acontecimiento central y decisivo no nada m\u00e1s en el horizonte de mi trabajo literario sino en mi vida en su conjunto.<\/p>\n<p>Debo decir que lo que me interesa declarar al final tiene poco que ver conmigo. Tiene que ver con aquellos a quienes me debo y sin quienes lo que hago y lo que soy no tendr\u00eda ning\u00fan valor. Dir\u00e9 \u00fanicamente que lo que me exalta y me ilumina no es nada m\u00e1s el tesoro incalculable de cada individuo, sino la forma en que cada uno de nosotros se enlaza con los dem\u00e1s para dar testimonio del paso de la tribu por el mundo. Pienso y siento que la literatura, la poes\u00eda, el arte, el trabajo intelectual tienen sentido; es una convicci\u00f3n a la que nunca renunciar\u00e9, a pesar de cuanto parece opon\u00e9rsele continuamente.<\/p>\n<p>Es una de las prendas de orgullo de mi vida ser profesor en dos universidades p\u00fablicas. Ah\u00ed est\u00e1 una parte medular de mi trabajo. El coraz\u00f3n de mi quehacer es la poes\u00eda, sin embargo. Agradezco que se me conceda este premio porque es una constancia de que he perseverado y de que mis trabajos han llegado a puerto, a pesar de sus evidentes imperfecciones; los t\u00e9rminos del acta en la que aparecen las razones del fallo me llenan de satisfacci\u00f3n, en especial lo que se dice all\u00ed acerca de la fraternidad que anima lo que hago. Es una fraternidad tambi\u00e9n imperfecta pero de ella tomo porciones fundamentales de energ\u00eda y aliento para seguir adelante. Esa fraternidad es una forma del amor y aspira a ser un v\u00ednculo de lucidez, de inteligencia, de discernimiento.<\/p>\n<p>Por eso, fraternalmente, abrazo desde aqu\u00ed a mis compa\u00f1eros, a mis colegas, a mis amigos queridos, y a todos aquellos que permiten que mi coraz\u00f3n siga latiendo y mis afanes recojan luces y sombras, presencias y esp\u00edritus del mundo, para depositarlos en el vaso fugaz del poema que se derramar\u00e1, luego, en el mejor, m\u00e1s espacioso y m\u00e1s potente poema del mundo.<\/p>\n<p>Decir \u201cgracias\u201d quiz\u00e1 suene muy d\u00e9bil. Quisiera sin embargo que esa palabra diamantina resonara con toda su fuerza en este momento en que contemplo el camino andado y veo \u201clos pasos por do me han tra\u00eddo\u201d, como escribi\u00f3 en su primer soneto el pr\u00edncipe de los poetas castellanos, el toledano Garcilaso de la Vega.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, casi para terminar, entonces: gracias.<\/p>\n<p>Un camino, los pasos innumerables que lo han recorrido, la palabra fraternidad en el centro del cielo. Y mi coraz\u00f3n, aqu\u00ed, en nuestra residencia terrenal, entregado a todos ustedes. ?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En casi treinta a\u00f1os de existencia, este premio ha sido otorgado a nueve poetas y solamente, hoy, a un poeta nacido en estos valles y llanuras, en estos lugares empapados en l\u00e1grimas y sangre que forman el pa\u00eds llamado M\u00e9xico. 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