{"id":14591,"date":"2019-12-01T12:25:03","date_gmt":"2019-12-01T18:25:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14591"},"modified":"2019-12-01T12:25:03","modified_gmt":"2019-12-01T18:25:03","slug":"el-satanas-de-la-criticaharold-bloom","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14591","title":{"rendered":"El satan\u00e1s de la cr\u00edtica;Harold Bloom"},"content":{"rendered":"<p>La Jornada semanal<\/p>\n<p>Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;.<br \/>\nEl deseo de estar en otra parte y la angustia de las influencias<\/p>\n<p>En El canon occidental (Anagrama, traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou, 2005), Harold Bloom (Nueva York, 1930-Connecticut, 2019) \u2013el cr\u00edtico literario m\u00e1s c\u00e9lebre y provocador de los \u00faltimos tiempos, ganador de la MacArthur Fellowship, entre otras distinciones, miembro de la American Academy, autor de m\u00faltiples libros y considerado uno de los acad\u00e9micos m\u00e1s destacados a nivel mundial\u2013 estudi\u00f3 a veintis\u00e9is escritores. En su libro m\u00e1s famoso \u2013al lado de Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, an\u00e1lisis de la obra literaria m\u00e1s significativa de su canon occidental, del autor teatral que \u201cinvent\u00f3 la naturaleza humana tal como la conocemos actualmente\u201d, traducido de manera magistral por Tom\u00e1s Segovia\u2013 destac\u00f3 el \u201cvalor est\u00e9tico\u201d:<\/p>\n<p>Giambatista Vico, en sus Principios de una ciencia nueva, postulaba un ciclo de tres fases \u2013Teocr\u00e1tica, Aristocr\u00e1tica, Democr\u00e1tica\u2013, seguidas de un caos del cual finalmente emerger\u00eda una Nueva Edad Democr\u00e1tica. Joyce hizo un magn\u00edfico uso serioc\u00f3mico de Vico al organizar Finnegans Wake, y yo he seguido la estela de su Estela, con la excepci\u00f3n de que he omitido la literatura de la Edad Teocr\u00e1tica. Mi secuencia hist\u00f3rica comienza con Dante y concluye con Samuel Beckett, aunque no siempre he seguido un estricto orden cronol\u00f3gico. De este modo, he iniciado la Edad Aristocr\u00e1tica con Shakespeare porque es la figura central del canon occidental, y a continuaci\u00f3n lo he estudiado en relaci\u00f3n con casi todos aquellos, desde Chaucer a Montaigne, que dejaron huella en su obra, a trav\u00e9s de muchos de aquellos en quienes influy\u00f3 \u2013Milton, el Dr. Johnson, Goethe, Ibsen, Joyce y Beckett entre ellos\u2013, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de aquellos que intentaron rechazarle: Tolst\u00f3i en particular, junto con Freud, quien se apropi\u00f3 de Shakespeare al tiempo que insist\u00eda en que era el conde de Oxford quien hab\u00eda escrito las obras de \u2018el hombre de Stratford\u2019.<\/p>\n<p>Bloom explica su arbitrariedad: \u201clos escritores occidentales m\u00e1s importantes desde Dante est\u00e1n aqu\u00ed: Chaucer, Cervantes, Montaigne, Shakespeare, Goethe, Wordsworth, Dickens, Tolst\u00f3i, Joyce y Proust. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n Petrarca, Rabelais, Ariosto, Spencer, Ben Jonson, Racine, Swift, Rousseau, Blake, Pushkin, Melville, Giacomo Leopardi, Henry James, Dostoievski, Hugo, Balzac, Nietzsche, Flaubert, Baudelaire, Browning, Ch\u00e9jov, Yeats, d. h. Lawrence y muchos otros? He procurado que los c\u00e1nones nacionales quedaran representados por sus figuras cruciales: Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Dickens por parte de Inglaterra; Montaigne y Moli\u00e8re por Francia; Dante por Italia; Cervantes por Espa\u00f1a; Tolst\u00f3i por Rusia; Goethe por Alemania; Borges y Neruda por Hispanoam\u00e9rica; Whitman y Dickinson por Estados Unidos. Los dramaturgos m\u00e1s importantes est\u00e1n presentes: Shakespeare, Moli\u00e8re, Ibsen y Beckett; tambi\u00e9n los novelistas: Austen, Dickens, George Eliot, Tolst\u00f3i, Proust y Woolf. El Dr. Johnson aparece como el m\u00e1s grande de los cr\u00edticos literarios occidentales; ser\u00eda dif\u00edcil encontrarle rival.\u201d<\/p>\n<p>Percibe un declive en la poes\u00eda: \u201cOjal\u00e1 hubiera espacio para m\u00e1s poetas modernos, adem\u00e1s de Neruda y Pessoa, pero ning\u00fan poeta de nuestro tiempo ha igualado En busca del tiempo perdido, Ulises o Finnegans Wake, los ensayos de Freud o las par\u00e1bolas y relatos de Kafka.\u201d En Ansiedad de la influencia Bloom le pide a un poema tres cosas: \u201cesplendor est\u00e9tico, poder cognitivo y sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El primer acierto de Bloom en El canon occidental se trata del reconocimiento de las mutaciones de la escritura: \u201cLos grandes escritores no eligen a sus precursores fundamentales; son elegidos por ellos, pero poseen la inteligencia de transformar a sus antecesores en seres compuestos y, por tanto, parcialmente imaginarios.\u201d As\u00ed se aproxim\u00f3 a la comprensi\u00f3n del proceso de la influencia literaria. Asever\u00f3 que casi todos los cr\u00edticos se resist\u00edan a comprender dicho proceso.<\/p>\n<p>Su segundo acierto fue la definici\u00f3n de la literatura: \u201cLa literatura no es simplemente lenguaje; es tambi\u00e9n voluntad de figuraci\u00f3n, el objetivo de la met\u00e1fora que Nietzsche una vez defini\u00f3 como el deseo de ser diferente, el deseo de estar en otra parte. Esto significa en parte ser distinto de uno mismo, pero principalmente, creo, ser distinto de las met\u00e1foras e im\u00e1genes de las obras contingentes que son el patrimonio de uno: el deseo de hacer una gran obra es el deseo de estar en otra parte, en un tiempo y un lugar propios, en una originalidad que debe combinarse con la herencia, con la angustia de las influencias.\u201d<\/p>\n<p>Enfatizo: \u201cser distinto de uno mismo\u201d. Bloom incluy\u00f3 a Pessoa en el canon. Resulta una l\u00e1stima que s\u00f3lo conociera la superficie del caso de los heter\u00f3nimos. Con mayor inter\u00e9s hubiese sabido que el genio lusitano est\u00e1 a la altura de Borges, Dante y Shakespeare.<\/p>\n<p>La provocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Harold Bloom fue atacado no s\u00f3lo en revistas acad\u00e9micas y coloquios, sino tambi\u00e9n en los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n y la radio, afirm\u00f3 Antonio Weiss en The Paris Review en 1991, tras la publicaci\u00f3n de El libro de j \u2013escrito a cuatro manos con David Rosenberg\u2013, en el que el acad\u00e9mico neoyorquino argumenta que el supuesto primer autor de la Biblia hebrea no s\u00f3lo existi\u00f3 (un tema en debate entre los historiadores b\u00edblicos), sino que fue una mujer que pertenec\u00eda a la \u00e9lite salom\u00f3nica y escribi\u00f3 durante el reinado de Roboam de Jud\u00e1 en competencia con el historiador de la corte.<\/p>\n<p>Bloom se hab\u00eda convertido, seg\u00fan su propia descripci\u00f3n realizada en entrevista con Weiss, en \u201cuna vieja criatura cansada, triste y humana\u201d.<\/p>\n<p>Los detractores<\/p>\n<p>\u201cCon los a\u00f1os, los detractores de Bloom se han multiplicado como muchos pat\u00f3genos\u201d, escribe William Giraldi en Audacia estadounidense. En defensa del atrevimiento literario. Posiblemente fue \u201cel costo de su gran fama o su propia influencia desmesurada, pero nadie en las letras estadounidenses\u201d tuvo m\u00e1s enemigos que Harold Bloom. Tanto en revistas acad\u00e9micas como en publicaciones literarias, dice Giraldi, sus adversarios, \u201casesinos y matones\u201d para Bloom, \u201cle han arrojado vitriolo\u201d.<\/p>\n<p>Giraldi agravia a los detractores de Bloom: \u201cEn El canon occidental Bloom pregunta: \u2018si el multiculturalismo significara Cervantes, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda discutir con ello?\u2019 Pero, por supuesto, no significa Cervantes; significa en su mayor parte escritores lamentablemente inadecuados, est\u00e9ticamente inertes, elegidos s\u00f3lo por su origen \u00e9tnico. La Escuela de Resentimiento cuida sus quejas sociales al devaluar a los autores de los que Bloom ha pasado toda una vida aprendiendo, esos Diab\u00f3licos Hombres Europeos Blancos Muertos de los que escuchan tanto.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Denis Donoghue llam\u00f3 a Bloom \u201cel Satan\u00e1s de la cr\u00edtica\u201d, lo dijo como una calumnia y result\u00f3 el m\u00e1s alto cumplido posible: \u201cel Satan\u00e1s de Milton, modelo sedicioso de po\u00e9tica, supremo habitante del Ser, es por supuesto uno de los h\u00e9roes de Bloom\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de la muerte<\/p>\n<p>Bloom conversaba constantemente sobre la muerte. Parec\u00eda que la esperaba. Citaba pasajes sobre ella, se refer\u00eda al acontecimiento. La percib\u00eda como parte esencial de lo humano. Con Blake Hobby le dedic\u00f3 un libro al tema en 2009. Cuando Graeme Wood, colaborador de The Atlantic, vio al cr\u00edtico por \u00faltima ocasi\u00f3n \u201calgo fue diferente: por primera vez, no mencion\u00f3 la muerte. Sus estados de \u00e1nimo han tendido durante mucho tiempo a lo m\u00f3rbido. Hace veinte a\u00f1os, le escrib\u00ed una nota y le dije que ser\u00eda bienvenido a visitar mi universidad en el desierto de California. \u2018La pr\u00f3xima vez que est\u00e9 en las cercan\u00edas del Valle de la Muerte\u2019, respondi\u00f3, \u2018ser\u00e1 metaf\u00f3rico, cuando me acerque a la despedida\u2019. Ten\u00eda 69 a\u00f1os y estaba sano. En Yale, donde ense\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os, un estudiante le pregunt\u00f3: \u2018\u00bfC\u00f3mo est\u00e1, profesor?\u2019 Contest\u00f3: \u2018Nac\u00ed hacia la muerte\u2019. Vivo cerca de su casa, y cuando me deten\u00eda a saludarlo, \u00e9l recordaba a los grandes escritores que hab\u00edan muerto desde nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n: Sam Shepard, Philip Roth, Ursula Le Guin.\u201d<\/p>\n<p>En el volumen sobre la muerte editado por Blake Hobby y el propio cr\u00edtico para Infobase Publishing, Bloom abord\u00f3 el suicidio en Adi\u00f3s a las armas \u2013\u201cLa versi\u00f3n de Hemingway de lo misterioso ciertamente borra [una] distinci\u00f3n. Como hemos visto, su carrera comienza formalmente con una historia que fusiona y confunde el trauma del nacimiento [\u2026] el suicidio, el miedo a morir y la adivinaci\u00f3n\u201d\u2013 y en El para\u00edso perdido de Milton \u2013\u201cSi su propia personalidad [la de Ad\u00e1n] se revela m\u00e1s en ese estallido de ira y desprecio, el personaje de Eva se descubre en su consejo de enga\u00f1ar a la muerte: si todos sus hijos van a morir, dice, no deben tenerlos, tal vez hubiese sido mejor suicidarse de inmediato. Aunque Ad\u00e1n duda en seguir este consejo, dando la raz\u00f3n de Hamlet, que m\u00e1s all\u00e1 del sue\u00f1o innegable de la muerte puede haber aventuras inciertas, su admiraci\u00f3n por el consejo es sincera y poco ortodoxa.\u201d<\/p>\n<p>Bloom escribi\u00f3: \u201cToda tragedia literaria depende de un reconocimiento tard\u00edo, ya que en un contexto tr\u00e1gico reconocer completamente significa morir. Hamlet, a mi juicio, acepta la muerte en el primer plano de la obra. Su padre espiritual, Yorick, muri\u00f3 cuando el pr\u00edncipe ten\u00eda siete a\u00f1os, como aprendemos del sepulturero en el acto v. As\u00ed sabemos, nuevamente con la ayuda del sepulturero, que Hamlet tiene treinta a\u00f1os, una edad irreconciliable con su condici\u00f3n de estudiante en Wittenberg, pero a Shakespeare no le importan esos detalles y por eso tampoco los necesitamos. En mi interpretaci\u00f3n de La tragedia de Hamlet, pr\u00edncipe de Dinamarca, no es el asesinato del rey por su hermano Claudio lo que ha designado al protagonista de la obra como embajador de la muerte ante nosotros. La p\u00e9rdida de Yorick, quien como compa\u00f1ero de juegos hab\u00eda sido madre y padre del pr\u00edncipe, comenz\u00f3 la gran marcha de la muerte en la conciencia de Hamlet. Todo el drama m\u00e1s famoso de Shakespeare es la meditaci\u00f3n de su protagonista sobre la muerte.\u201d La sabidur\u00eda de Bloom se convirti\u00f3 en parte de la espera.<\/p>\n<p>Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;.<br \/>\nEl deseo de estar en otra parte y la angustia de las influencias<\/p>\n<p>En El canon occidental (Anagrama, traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou, 2005), Harold Bloom (Nueva York, 1930-Connecticut, 2019) \u2013el cr\u00edtico literario m\u00e1s c\u00e9lebre y provocador de los \u00faltimos tiempos, ganador de la MacArthur Fellowship, entre otras distinciones, miembro de la American Academy, autor de m\u00faltiples libros y considerado uno de los acad\u00e9micos m\u00e1s destacados a nivel mundial\u2013 estudi\u00f3 a veintis\u00e9is escritores. En su libro m\u00e1s famoso \u2013al lado de Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, an\u00e1lisis de la obra literaria m\u00e1s significativa de su canon occidental, del autor teatral que \u201cinvent\u00f3 la naturaleza humana tal como la conocemos actualmente\u201d, traducido de manera magistral por Tom\u00e1s Segovia\u2013 destac\u00f3 el \u201cvalor est\u00e9tico\u201d:<\/p>\n<p>Giambatista Vico, en sus Principios de una ciencia nueva, postulaba un ciclo de tres fases \u2013Teocr\u00e1tica, Aristocr\u00e1tica, Democr\u00e1tica\u2013, seguidas de un caos del cual finalmente emerger\u00eda una Nueva Edad Democr\u00e1tica. Joyce hizo un magn\u00edfico uso serioc\u00f3mico de Vico al organizar Finnegans Wake, y yo he seguido la estela de su Estela, con la excepci\u00f3n de que he omitido la literatura de la Edad Teocr\u00e1tica. Mi secuencia hist\u00f3rica comienza con Dante y concluye con Samuel Beckett, aunque no siempre he seguido un estricto orden cronol\u00f3gico. De este modo, he iniciado la Edad Aristocr\u00e1tica con Shakespeare porque es la figura central del canon occidental, y a continuaci\u00f3n lo he estudiado en relaci\u00f3n con casi todos aquellos, desde Chaucer a Montaigne, que dejaron huella en su obra, a trav\u00e9s de muchos de aquellos en quienes influy\u00f3 \u2013Milton, el Dr. Johnson, Goethe, Ibsen, Joyce y Beckett entre ellos\u2013, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de aquellos que intentaron rechazarle: Tolst\u00f3i en particular, junto con Freud, quien se apropi\u00f3 de Shakespeare al tiempo que insist\u00eda en que era el conde de Oxford quien hab\u00eda escrito las obras de \u2018el hombre de Stratford\u2019.<\/p>\n<p>Bloom explica su arbitrariedad: \u201clos escritores occidentales m\u00e1s importantes desde Dante est\u00e1n aqu\u00ed: Chaucer, Cervantes, Montaigne, Shakespeare, Goethe, Wordsworth, Dickens, Tolst\u00f3i, Joyce y Proust. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n Petrarca, Rabelais, Ariosto, Spencer, Ben Jonson, Racine, Swift, Rousseau, Blake, Pushkin, Melville, Giacomo Leopardi, Henry James, Dostoievski, Hugo, Balzac, Nietzsche, Flaubert, Baudelaire, Browning, Ch\u00e9jov, Yeats, d. h. Lawrence y muchos otros? He procurado que los c\u00e1nones nacionales quedaran representados por sus figuras cruciales: Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Dickens por parte de Inglaterra; Montaigne y Moli\u00e8re por Francia; Dante por Italia; Cervantes por Espa\u00f1a; Tolst\u00f3i por Rusia; Goethe por Alemania; Borges y Neruda por Hispanoam\u00e9rica; Whitman y Dickinson por Estados Unidos. Los dramaturgos m\u00e1s importantes est\u00e1n presentes: Shakespeare, Moli\u00e8re, Ibsen y Beckett; tambi\u00e9n los novelistas: Austen, Dickens, George Eliot, Tolst\u00f3i, Proust y Woolf. El Dr. Johnson aparece como el m\u00e1s grande de los cr\u00edticos literarios occidentales; ser\u00eda dif\u00edcil encontrarle rival.\u201d<\/p>\n<p>Percibe un declive en la poes\u00eda: \u201cOjal\u00e1 hubiera espacio para m\u00e1s poetas modernos, adem\u00e1s de Neruda y Pessoa, pero ning\u00fan poeta de nuestro tiempo ha igualado En busca del tiempo perdido, Ulises o Finnegans Wake, los ensayos de Freud o las par\u00e1bolas y relatos de Kafka.\u201d En Ansiedad de la influencia Bloom le pide a un poema tres cosas: \u201cesplendor est\u00e9tico, poder cognitivo y sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El primer acierto de Bloom en El canon occidental se trata del reconocimiento de las mutaciones de la escritura: \u201cLos grandes escritores no eligen a sus precursores fundamentales; son elegidos por ellos, pero poseen la inteligencia de transformar a sus antecesores en seres compuestos y, por tanto, parcialmente imaginarios.\u201d As\u00ed se aproxim\u00f3 a la comprensi\u00f3n del proceso de la influencia literaria. Asever\u00f3 que casi todos los cr\u00edticos se resist\u00edan a comprender dicho proceso.<\/p>\n<p>Su segundo acierto fue la definici\u00f3n de la literatura: \u201cLa literatura no es simplemente lenguaje; es tambi\u00e9n voluntad de figuraci\u00f3n, el objetivo de la met\u00e1fora que Nietzsche una vez defini\u00f3 como el deseo de ser diferente, el deseo de estar en otra parte. Esto significa en parte ser distinto de uno mismo, pero principalmente, creo, ser distinto de las met\u00e1foras e im\u00e1genes de las obras contingentes que son el patrimonio de uno: el deseo de hacer una gran obra es el deseo de estar en otra parte, en un tiempo y un lugar propios, en una originalidad que debe combinarse con la herencia, con la angustia de las influencias.\u201d<\/p>\n<p>Enfatizo: \u201cser distinto de uno mismo\u201d. Bloom incluy\u00f3 a Pessoa en el canon. Resulta una l\u00e1stima que s\u00f3lo conociera la superficie del caso de los heter\u00f3nimos. Con mayor inter\u00e9s hubiese sabido que el genio lusitano est\u00e1 a la altura de Borges, Dante y Shakespeare.<\/p>\n<p>La provocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Harold Bloom fue atacado no s\u00f3lo en revistas acad\u00e9micas y coloquios, sino tambi\u00e9n en los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n y la radio, afirm\u00f3 Antonio Weiss en The Paris Review en 1991, tras la publicaci\u00f3n de El libro de j \u2013escrito a cuatro manos con David Rosenberg\u2013, en el que el acad\u00e9mico neoyorquino argumenta que el supuesto primer autor de la Biblia hebrea no s\u00f3lo existi\u00f3 (un tema en debate entre los historiadores b\u00edblicos), sino que fue una mujer que pertenec\u00eda a la \u00e9lite salom\u00f3nica y escribi\u00f3 durante el reinado de Roboam de Jud\u00e1 en competencia con el historiador de la corte.<\/p>\n<p>Bloom se hab\u00eda convertido, seg\u00fan su propia descripci\u00f3n realizada en entrevista con Weiss, en \u201cuna vieja criatura cansada, triste y humana\u201d.<\/p>\n<p>Los detractores<\/p>\n<p>\u201cCon los a\u00f1os, los detractores de Bloom se han multiplicado como muchos pat\u00f3genos\u201d, escribe William Giraldi en Audacia estadounidense. En defensa del atrevimiento literario. Posiblemente fue \u201cel costo de su gran fama o su propia influencia desmesurada, pero nadie en las letras estadounidenses\u201d tuvo m\u00e1s enemigos que Harold Bloom. Tanto en revistas acad\u00e9micas como en publicaciones literarias, dice Giraldi, sus adversarios, \u201casesinos y matones\u201d para Bloom, \u201cle han arrojado vitriolo\u201d.<\/p>\n<p>Giraldi agravia a los detractores de Bloom: \u201cEn El canon occidental Bloom pregunta: \u2018si el multiculturalismo significara Cervantes, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda discutir con ello?\u2019 Pero, por supuesto, no significa Cervantes; significa en su mayor parte escritores lamentablemente inadecuados, est\u00e9ticamente inertes, elegidos s\u00f3lo por su origen \u00e9tnico. La Escuela de Resentimiento cuida sus quejas sociales al devaluar a los autores de los que Bloom ha pasado toda una vida aprendiendo, esos Diab\u00f3licos Hombres Europeos Blancos Muertos de los que escuchan tanto.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Denis Donoghue llam\u00f3 a Bloom \u201cel Satan\u00e1s de la cr\u00edtica\u201d, lo dijo como una calumnia y result\u00f3 el m\u00e1s alto cumplido posible: \u201cel Satan\u00e1s de Milton, modelo sedicioso de po\u00e9tica, supremo habitante del Ser, es por supuesto uno de los h\u00e9roes de Bloom\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de la muerte<\/p>\n<p>Bloom conversaba constantemente sobre la muerte. Parec\u00eda que la esperaba. Citaba pasajes sobre ella, se refer\u00eda al acontecimiento. La percib\u00eda como parte esencial de lo humano. Con Blake Hobby le dedic\u00f3 un libro al tema en 2009. Cuando Graeme Wood, colaborador de The Atlantic, vio al cr\u00edtico por \u00faltima ocasi\u00f3n \u201calgo fue diferente: por primera vez, no mencion\u00f3 la muerte. Sus estados de \u00e1nimo han tendido durante mucho tiempo a lo m\u00f3rbido. Hace veinte a\u00f1os, le escrib\u00ed una nota y le dije que ser\u00eda bienvenido a visitar mi universidad en el desierto de California. \u2018La pr\u00f3xima vez que est\u00e9 en las cercan\u00edas del Valle de la Muerte\u2019, respondi\u00f3, \u2018ser\u00e1 metaf\u00f3rico, cuando me acerque a la despedida\u2019. Ten\u00eda 69 a\u00f1os y estaba sano. En Yale, donde ense\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os, un estudiante le pregunt\u00f3: \u2018\u00bfC\u00f3mo est\u00e1, profesor?\u2019 Contest\u00f3: \u2018Nac\u00ed hacia la muerte\u2019. Vivo cerca de su casa, y cuando me deten\u00eda a saludarlo, \u00e9l recordaba a los grandes escritores que hab\u00edan muerto desde nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n: Sam Shepard, Philip Roth, Ursula Le Guin.\u201d<\/p>\n<p>En el volumen sobre la muerte editado por Blake Hobby y el propio cr\u00edtico para Infobase Publishing, Bloom abord\u00f3 el suicidio en Adi\u00f3s a las armas \u2013\u201cLa versi\u00f3n de Hemingway de lo misterioso ciertamente borra [una] distinci\u00f3n. Como hemos visto, su carrera comienza formalmente con una historia que fusiona y confunde el trauma del nacimiento [\u2026] el suicidio, el miedo a morir y la adivinaci\u00f3n\u201d\u2013 y en El para\u00edso perdido de Milton \u2013\u201cSi su propia personalidad [la de Ad\u00e1n] se revela m\u00e1s en ese estallido de ira y desprecio, el personaje de Eva se descubre en su consejo de enga\u00f1ar a la muerte: si todos sus hijos van a morir, dice, no deben tenerlos, tal vez hubiese sido mejor suicidarse de inmediato. Aunque Ad\u00e1n duda en seguir este consejo, dando la raz\u00f3n de Hamlet, que m\u00e1s all\u00e1 del sue\u00f1o innegable de la muerte puede haber aventuras inciertas, su admiraci\u00f3n por el consejo es sincera y poco ortodoxa.\u201d<\/p>\n<p>Bloom escribi\u00f3: \u201cToda tragedia literaria depende de un reconocimiento tard\u00edo, ya que en un contexto tr\u00e1gico reconocer completamente significa morir. Hamlet, a mi juicio, acepta la muerte en el primer plano de la obra. Su padre espiritual, Yorick, muri\u00f3 cuando el pr\u00edncipe ten\u00eda siete a\u00f1os, como aprendemos del sepulturero en el acto v. As\u00ed sabemos, nuevamente con la ayuda del sepulturero, que Hamlet tiene treinta a\u00f1os, una edad irreconciliable con su condici\u00f3n de estudiante en Wittenberg, pero a Shakespeare no le importan esos detalles y por eso tampoco los necesitamos. En mi interpretaci\u00f3n de La tragedia de Hamlet, pr\u00edncipe de Dinamarca, no es el asesinato del rey por su hermano Claudio lo que ha designado al protagonista de la obra como embajador de la muerte ante nosotros. La p\u00e9rdida de Yorick, quien como compa\u00f1ero de juegos hab\u00eda sido madre y padre del pr\u00edncipe, comenz\u00f3 la gran marcha de la muerte en la conciencia de Hamlet. Todo el drama m\u00e1s famoso de Shakespeare es la meditaci\u00f3n de su protagonista sobre la muerte.\u201d La sabidur\u00eda de Bloom se convirti\u00f3 en parte de la espera.<\/p>\n<p>Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;.<br \/>\nEl deseo de estar en otra parte y la angustia de las influencias<\/p>\n<p>En El canon occidental (Anagrama, traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou, 2005), Harold Bloom (Nueva York, 1930-Connecticut, 2019) \u2013el cr\u00edtico literario m\u00e1s c\u00e9lebre y provocador de los \u00faltimos tiempos, ganador de la MacArthur Fellowship, entre otras distinciones, miembro de la American Academy, autor de m\u00faltiples libros y considerado uno de los acad\u00e9micos m\u00e1s destacados a nivel mundial\u2013 estudi\u00f3 a veintis\u00e9is escritores. En su libro m\u00e1s famoso \u2013al lado de Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, an\u00e1lisis de la obra literaria m\u00e1s significativa de su canon occidental, del autor teatral que \u201cinvent\u00f3 la naturaleza humana tal como la conocemos actualmente\u201d, traducido de manera magistral por Tom\u00e1s Segovia\u2013 destac\u00f3 el \u201cvalor est\u00e9tico\u201d:<\/p>\n<p>Giambatista Vico, en sus Principios de una ciencia nueva, postulaba un ciclo de tres fases \u2013Teocr\u00e1tica, Aristocr\u00e1tica, Democr\u00e1tica\u2013, seguidas de un caos del cual finalmente emerger\u00eda una Nueva Edad Democr\u00e1tica. Joyce hizo un magn\u00edfico uso serioc\u00f3mico de Vico al organizar Finnegans Wake, y yo he seguido la estela de su Estela, con la excepci\u00f3n de que he omitido la literatura de la Edad Teocr\u00e1tica. Mi secuencia hist\u00f3rica comienza con Dante y concluye con Samuel Beckett, aunque no siempre he seguido un estricto orden cronol\u00f3gico. De este modo, he iniciado la Edad Aristocr\u00e1tica con Shakespeare porque es la figura central del canon occidental, y a continuaci\u00f3n lo he estudiado en relaci\u00f3n con casi todos aquellos, desde Chaucer a Montaigne, que dejaron huella en su obra, a trav\u00e9s de muchos de aquellos en quienes influy\u00f3 \u2013Milton, el Dr. Johnson, Goethe, Ibsen, Joyce y Beckett entre ellos\u2013, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de aquellos que intentaron rechazarle: Tolst\u00f3i en particular, junto con Freud, quien se apropi\u00f3 de Shakespeare al tiempo que insist\u00eda en que era el conde de Oxford quien hab\u00eda escrito las obras de \u2018el hombre de Stratford\u2019.<\/p>\n<p>Bloom explica su arbitrariedad: \u201clos escritores occidentales m\u00e1s importantes desde Dante est\u00e1n aqu\u00ed: Chaucer, Cervantes, Montaigne, Shakespeare, Goethe, Wordsworth, Dickens, Tolst\u00f3i, Joyce y Proust. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n Petrarca, Rabelais, Ariosto, Spencer, Ben Jonson, Racine, Swift, Rousseau, Blake, Pushkin, Melville, Giacomo Leopardi, Henry James, Dostoievski, Hugo, Balzac, Nietzsche, Flaubert, Baudelaire, Browning, Ch\u00e9jov, Yeats, d. h. Lawrence y muchos otros? He procurado que los c\u00e1nones nacionales quedaran representados por sus figuras cruciales: Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Dickens por parte de Inglaterra; Montaigne y Moli\u00e8re por Francia; Dante por Italia; Cervantes por Espa\u00f1a; Tolst\u00f3i por Rusia; Goethe por Alemania; Borges y Neruda por Hispanoam\u00e9rica; Whitman y Dickinson por Estados Unidos. Los dramaturgos m\u00e1s importantes est\u00e1n presentes: Shakespeare, Moli\u00e8re, Ibsen y Beckett; tambi\u00e9n los novelistas: Austen, Dickens, George Eliot, Tolst\u00f3i, Proust y Woolf. El Dr. Johnson aparece como el m\u00e1s grande de los cr\u00edticos literarios occidentales; ser\u00eda dif\u00edcil encontrarle rival.\u201d<\/p>\n<p>Percibe un declive en la poes\u00eda: \u201cOjal\u00e1 hubiera espacio para m\u00e1s poetas modernos, adem\u00e1s de Neruda y Pessoa, pero ning\u00fan poeta de nuestro tiempo ha igualado En busca del tiempo perdido, Ulises o Finnegans Wake, los ensayos de Freud o las par\u00e1bolas y relatos de Kafka.\u201d En Ansiedad de la influencia Bloom le pide a un poema tres cosas: \u201cesplendor est\u00e9tico, poder cognitivo y sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El primer acierto de Bloom en El canon occidental se trata del reconocimiento de las mutaciones de la escritura: \u201cLos grandes escritores no eligen a sus precursores fundamentales; son elegidos por ellos, pero poseen la inteligencia de transformar a sus antecesores en seres compuestos y, por tanto, parcialmente imaginarios.\u201d As\u00ed se aproxim\u00f3 a la comprensi\u00f3n del proceso de la influencia literaria. Asever\u00f3 que casi todos los cr\u00edticos se resist\u00edan a comprender dicho proceso.<\/p>\n<p>Su segundo acierto fue la definici\u00f3n de la literatura: \u201cLa literatura no es simplemente lenguaje; es tambi\u00e9n voluntad de figuraci\u00f3n, el objetivo de la met\u00e1fora que Nietzsche una vez defini\u00f3 como el deseo de ser diferente, el deseo de estar en otra parte. Esto significa en parte ser distinto de uno mismo, pero principalmente, creo, ser distinto de las met\u00e1foras e im\u00e1genes de las obras contingentes que son el patrimonio de uno: el deseo de hacer una gran obra es el deseo de estar en otra parte, en un tiempo y un lugar propios, en una originalidad que debe combinarse con la herencia, con la angustia de las influencias.\u201d<\/p>\n<p>Enfatizo: \u201cser distinto de uno mismo\u201d. Bloom incluy\u00f3 a Pessoa en el canon. Resulta una l\u00e1stima que s\u00f3lo conociera la superficie del caso de los heter\u00f3nimos. Con mayor inter\u00e9s hubiese sabido que el genio lusitano est\u00e1 a la altura de Borges, Dante y Shakespeare.<\/p>\n<p>La provocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Harold Bloom fue atacado no s\u00f3lo en revistas acad\u00e9micas y coloquios, sino tambi\u00e9n en los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n y la radio, afirm\u00f3 Antonio Weiss en The Paris Review en 1991, tras la publicaci\u00f3n de El libro de j \u2013escrito a cuatro manos con David Rosenberg\u2013, en el que el acad\u00e9mico neoyorquino argumenta que el supuesto primer autor de la Biblia hebrea no s\u00f3lo existi\u00f3 (un tema en debate entre los historiadores b\u00edblicos), sino que fue una mujer que pertenec\u00eda a la \u00e9lite salom\u00f3nica y escribi\u00f3 durante el reinado de Roboam de Jud\u00e1 en competencia con el historiador de la corte.<\/p>\n<p>Bloom se hab\u00eda convertido, seg\u00fan su propia descripci\u00f3n realizada en entrevista con Weiss, en \u201cuna vieja criatura cansada, triste y humana\u201d.<\/p>\n<p>Los detractores<\/p>\n<p>\u201cCon los a\u00f1os, los detractores de Bloom se han multiplicado como muchos pat\u00f3genos\u201d, escribe William Giraldi en Audacia estadounidense. En defensa del atrevimiento literario. Posiblemente fue \u201cel costo de su gran fama o su propia influencia desmesurada, pero nadie en las letras estadounidenses\u201d tuvo m\u00e1s enemigos que Harold Bloom. Tanto en revistas acad\u00e9micas como en publicaciones literarias, dice Giraldi, sus adversarios, \u201casesinos y matones\u201d para Bloom, \u201cle han arrojado vitriolo\u201d.<\/p>\n<p>Giraldi agravia a los detractores de Bloom: \u201cEn El canon occidental Bloom pregunta: \u2018si el multiculturalismo significara Cervantes, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda discutir con ello?\u2019 Pero, por supuesto, no significa Cervantes; significa en su mayor parte escritores lamentablemente inadecuados, est\u00e9ticamente inertes, elegidos s\u00f3lo por su origen \u00e9tnico. La Escuela de Resentimiento cuida sus quejas sociales al devaluar a los autores de los que Bloom ha pasado toda una vida aprendiendo, esos Diab\u00f3licos Hombres Europeos Blancos Muertos de los que escuchan tanto.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Denis Donoghue llam\u00f3 a Bloom \u201cel Satan\u00e1s de la cr\u00edtica\u201d, lo dijo como una calumnia y result\u00f3 el m\u00e1s alto cumplido posible: \u201cel Satan\u00e1s de Milton, modelo sedicioso de po\u00e9tica, supremo habitante del Ser, es por supuesto uno de los h\u00e9roes de Bloom\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de la muerte<\/p>\n<p>Bloom conversaba constantemente sobre la muerte. Parec\u00eda que la esperaba. Citaba pasajes sobre ella, se refer\u00eda al acontecimiento. La percib\u00eda como parte esencial de lo humano. Con Blake Hobby le dedic\u00f3 un libro al tema en 2009. Cuando Graeme Wood, colaborador de The Atlantic, vio al cr\u00edtico por \u00faltima ocasi\u00f3n \u201calgo fue diferente: por primera vez, no mencion\u00f3 la muerte. Sus estados de \u00e1nimo han tendido durante mucho tiempo a lo m\u00f3rbido. Hace veinte a\u00f1os, le escrib\u00ed una nota y le dije que ser\u00eda bienvenido a visitar mi universidad en el desierto de California. \u2018La pr\u00f3xima vez que est\u00e9 en las cercan\u00edas del Valle de la Muerte\u2019, respondi\u00f3, \u2018ser\u00e1 metaf\u00f3rico, cuando me acerque a la despedida\u2019. Ten\u00eda 69 a\u00f1os y estaba sano. En Yale, donde ense\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os, un estudiante le pregunt\u00f3: \u2018\u00bfC\u00f3mo est\u00e1, profesor?\u2019 Contest\u00f3: \u2018Nac\u00ed hacia la muerte\u2019. Vivo cerca de su casa, y cuando me deten\u00eda a saludarlo, \u00e9l recordaba a los grandes escritores que hab\u00edan muerto desde nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n: Sam Shepard, Philip Roth, Ursula Le Guin.\u201d<\/p>\n<p>En el volumen sobre la muerte editado por Blake Hobby y el propio cr\u00edtico para Infobase Publishing, Bloom abord\u00f3 el suicidio en Adi\u00f3s a las armas \u2013\u201cLa versi\u00f3n de Hemingway de lo misterioso ciertamente borra [una] distinci\u00f3n. Como hemos visto, su carrera comienza formalmente con una historia que fusiona y confunde el trauma del nacimiento [\u2026] el suicidio, el miedo a morir y la adivinaci\u00f3n\u201d\u2013 y en El para\u00edso perdido de Milton \u2013\u201cSi su propia personalidad [la de Ad\u00e1n] se revela m\u00e1s en ese estallido de ira y desprecio, el personaje de Eva se descubre en su consejo de enga\u00f1ar a la muerte: si todos sus hijos van a morir, dice, no deben tenerlos, tal vez hubiese sido mejor suicidarse de inmediato. Aunque Ad\u00e1n duda en seguir este consejo, dando la raz\u00f3n de Hamlet, que m\u00e1s all\u00e1 del sue\u00f1o innegable de la muerte puede haber aventuras inciertas, su admiraci\u00f3n por el consejo es sincera y poco ortodoxa.\u201d<\/p>\n<p>Bloom escribi\u00f3: \u201cToda tragedia literaria depende de un reconocimiento tard\u00edo, ya que en un contexto tr\u00e1gico reconocer completamente significa morir. Hamlet, a mi juicio, acepta la muerte en el primer plano de la obra. Su padre espiritual, Yorick, muri\u00f3 cuando el pr\u00edncipe ten\u00eda siete a\u00f1os, como aprendemos del sepulturero en el acto v. As\u00ed sabemos, nuevamente con la ayuda del sepulturero, que Hamlet tiene treinta a\u00f1os, una edad irreconciliable con su condici\u00f3n de estudiante en Wittenberg, pero a Shakespeare no le importan esos detalles y por eso tampoco los necesitamos. En mi interpretaci\u00f3n de La tragedia de Hamlet, pr\u00edncipe de Dinamarca, no es el asesinato del rey por su hermano Claudio lo que ha designado al protagonista de la obra como embajador de la muerte ante nosotros. La p\u00e9rdida de Yorick, quien como compa\u00f1ero de juegos hab\u00eda sido madre y padre del pr\u00edncipe, comenz\u00f3 la gran marcha de la muerte en la conciencia de Hamlet. Todo el drama m\u00e1s famoso de Shakespeare es la meditaci\u00f3n de su protagonista sobre la muerte.\u201d La sabidur\u00eda de Bloom se convirti\u00f3 en parte de la espera.<\/p>\n<p>Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;.<br \/>\nEl deseo de estar en otra parte y la angustia de las influencias<\/p>\n<p>En El canon occidental (Anagrama, traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou, 2005), Harold Bloom (Nueva York, 1930-Connecticut, 2019) \u2013el cr\u00edtico literario m\u00e1s c\u00e9lebre y provocador de los \u00faltimos tiempos, ganador de la MacArthur Fellowship, entre otras distinciones, miembro de la American Academy, autor de m\u00faltiples libros y considerado uno de los acad\u00e9micos m\u00e1s destacados a nivel mundial\u2013 estudi\u00f3 a veintis\u00e9is escritores. En su libro m\u00e1s famoso \u2013al lado de Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, an\u00e1lisis de la obra literaria m\u00e1s significativa de su canon occidental, del autor teatral que \u201cinvent\u00f3 la naturaleza humana tal como la conocemos actualmente\u201d, traducido de manera magistral por Tom\u00e1s Segovia\u2013 destac\u00f3 el \u201cvalor est\u00e9tico\u201d:<\/p>\n<p>Giambatista Vico, en sus Principios de una ciencia nueva, postulaba un ciclo de tres fases \u2013Teocr\u00e1tica, Aristocr\u00e1tica, Democr\u00e1tica\u2013, seguidas de un caos del cual finalmente emerger\u00eda una Nueva Edad Democr\u00e1tica. Joyce hizo un magn\u00edfico uso serioc\u00f3mico de Vico al organizar Finnegans Wake, y yo he seguido la estela de su Estela, con la excepci\u00f3n de que he omitido la literatura de la Edad Teocr\u00e1tica. Mi secuencia hist\u00f3rica comienza con Dante y concluye con Samuel Beckett, aunque no siempre he seguido un estricto orden cronol\u00f3gico. De este modo, he iniciado la Edad Aristocr\u00e1tica con Shakespeare porque es la figura central del canon occidental, y a continuaci\u00f3n lo he estudiado en relaci\u00f3n con casi todos aquellos, desde Chaucer a Montaigne, que dejaron huella en su obra, a trav\u00e9s de muchos de aquellos en quienes influy\u00f3 \u2013Milton, el Dr. Johnson, Goethe, Ibsen, Joyce y Beckett entre ellos\u2013, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de aquellos que intentaron rechazarle: Tolst\u00f3i en particular, junto con Freud, quien se apropi\u00f3 de Shakespeare al tiempo que insist\u00eda en que era el conde de Oxford quien hab\u00eda escrito las obras de \u2018el hombre de Stratford\u2019.<\/p>\n<p>Bloom explica su arbitrariedad: \u201clos escritores occidentales m\u00e1s importantes desde Dante est\u00e1n aqu\u00ed: Chaucer, Cervantes, Montaigne, Shakespeare, Goethe, Wordsworth, Dickens, Tolst\u00f3i, Joyce y Proust. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n Petrarca, Rabelais, Ariosto, Spencer, Ben Jonson, Racine, Swift, Rousseau, Blake, Pushkin, Melville, Giacomo Leopardi, Henry James, Dostoievski, Hugo, Balzac, Nietzsche, Flaubert, Baudelaire, Browning, Ch\u00e9jov, Yeats, d. h. Lawrence y muchos otros? He procurado que los c\u00e1nones nacionales quedaran representados por sus figuras cruciales: Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Dickens por parte de Inglaterra; Montaigne y Moli\u00e8re por Francia; Dante por Italia; Cervantes por Espa\u00f1a; Tolst\u00f3i por Rusia; Goethe por Alemania; Borges y Neruda por Hispanoam\u00e9rica; Whitman y Dickinson por Estados Unidos. Los dramaturgos m\u00e1s importantes est\u00e1n presentes: Shakespeare, Moli\u00e8re, Ibsen y Beckett; tambi\u00e9n los novelistas: Austen, Dickens, George Eliot, Tolst\u00f3i, Proust y Woolf. El Dr. Johnson aparece como el m\u00e1s grande de los cr\u00edticos literarios occidentales; ser\u00eda dif\u00edcil encontrarle rival.\u201d<\/p>\n<p>Percibe un declive en la poes\u00eda: \u201cOjal\u00e1 hubiera espacio para m\u00e1s poetas modernos, adem\u00e1s de Neruda y Pessoa, pero ning\u00fan poeta de nuestro tiempo ha igualado En busca del tiempo perdido, Ulises o Finnegans Wake, los ensayos de Freud o las par\u00e1bolas y relatos de Kafka.\u201d En Ansiedad de la influencia Bloom le pide a un poema tres cosas: \u201cesplendor est\u00e9tico, poder cognitivo y sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El primer acierto de Bloom en El canon occidental se trata del reconocimiento de las mutaciones de la escritura: \u201cLos grandes escritores no eligen a sus precursores fundamentales; son elegidos por ellos, pero poseen la inteligencia de transformar a sus antecesores en seres compuestos y, por tanto, parcialmente imaginarios.\u201d As\u00ed se aproxim\u00f3 a la comprensi\u00f3n del proceso de la influencia literaria. Asever\u00f3 que casi todos los cr\u00edticos se resist\u00edan a comprender dicho proceso.<\/p>\n<p>Su segundo acierto fue la definici\u00f3n de la literatura: \u201cLa literatura no es simplemente lenguaje; es tambi\u00e9n voluntad de figuraci\u00f3n, el objetivo de la met\u00e1fora que Nietzsche una vez defini\u00f3 como el deseo de ser diferente, el deseo de estar en otra parte. Esto significa en parte ser distinto de uno mismo, pero principalmente, creo, ser distinto de las met\u00e1foras e im\u00e1genes de las obras contingentes que son el patrimonio de uno: el deseo de hacer una gran obra es el deseo de estar en otra parte, en un tiempo y un lugar propios, en una originalidad que debe combinarse con la herencia, con la angustia de las influencias.\u201d<\/p>\n<p>Enfatizo: \u201cser distinto de uno mismo\u201d. Bloom incluy\u00f3 a Pessoa en el canon. Resulta una l\u00e1stima que s\u00f3lo conociera la superficie del caso de los heter\u00f3nimos. Con mayor inter\u00e9s hubiese sabido que el genio lusitano est\u00e1 a la altura de Borges, Dante y Shakespeare.<\/p>\n<p>La provocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Harold Bloom fue atacado no s\u00f3lo en revistas acad\u00e9micas y coloquios, sino tambi\u00e9n en los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n y la radio, afirm\u00f3 Antonio Weiss en The Paris Review en 1991, tras la publicaci\u00f3n de El libro de j \u2013escrito a cuatro manos con David Rosenberg\u2013, en el que el acad\u00e9mico neoyorquino argumenta que el supuesto primer autor de la Biblia hebrea no s\u00f3lo existi\u00f3 (un tema en debate entre los historiadores b\u00edblicos), sino que fue una mujer que pertenec\u00eda a la \u00e9lite salom\u00f3nica y escribi\u00f3 durante el reinado de Roboam de Jud\u00e1 en competencia con el historiador de la corte.<\/p>\n<p>Bloom se hab\u00eda convertido, seg\u00fan su propia descripci\u00f3n realizada en entrevista con Weiss, en \u201cuna vieja criatura cansada, triste y humana\u201d.<\/p>\n<p>Los detractores<\/p>\n<p>\u201cCon los a\u00f1os, los detractores de Bloom se han multiplicado como muchos pat\u00f3genos\u201d, escribe William Giraldi en Audacia estadounidense. En defensa del atrevimiento literario. Posiblemente fue \u201cel costo de su gran fama o su propia influencia desmesurada, pero nadie en las letras estadounidenses\u201d tuvo m\u00e1s enemigos que Harold Bloom. Tanto en revistas acad\u00e9micas como en publicaciones literarias, dice Giraldi, sus adversarios, \u201casesinos y matones\u201d para Bloom, \u201cle han arrojado vitriolo\u201d.<\/p>\n<p>Giraldi agravia a los detractores de Bloom: \u201cEn El canon occidental Bloom pregunta: \u2018si el multiculturalismo significara Cervantes, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda discutir con ello?\u2019 Pero, por supuesto, no significa Cervantes; significa en su mayor parte escritores lamentablemente inadecuados, est\u00e9ticamente inertes, elegidos s\u00f3lo por su origen \u00e9tnico. La Escuela de Resentimiento cuida sus quejas sociales al devaluar a los autores de los que Bloom ha pasado toda una vida aprendiendo, esos Diab\u00f3licos Hombres Europeos Blancos Muertos de los que escuchan tanto.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Denis Donoghue llam\u00f3 a Bloom \u201cel Satan\u00e1s de la cr\u00edtica\u201d, lo dijo como una calumnia y result\u00f3 el m\u00e1s alto cumplido posible: \u201cel Satan\u00e1s de Milton, modelo sedicioso de po\u00e9tica, supremo habitante del Ser, es por supuesto uno de los h\u00e9roes de Bloom\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de la muerte<\/p>\n<p>Bloom conversaba constantemente sobre la muerte. Parec\u00eda que la esperaba. Citaba pasajes sobre ella, se refer\u00eda al acontecimiento. La percib\u00eda como parte esencial de lo humano. Con Blake Hobby le dedic\u00f3 un libro al tema en 2009. Cuando Graeme Wood, colaborador de The Atlantic, vio al cr\u00edtico por \u00faltima ocasi\u00f3n \u201calgo fue diferente: por primera vez, no mencion\u00f3 la muerte. Sus estados de \u00e1nimo han tendido durante mucho tiempo a lo m\u00f3rbido. Hace veinte a\u00f1os, le escrib\u00ed una nota y le dije que ser\u00eda bienvenido a visitar mi universidad en el desierto de California. \u2018La pr\u00f3xima vez que est\u00e9 en las cercan\u00edas del Valle de la Muerte\u2019, respondi\u00f3, \u2018ser\u00e1 metaf\u00f3rico, cuando me acerque a la despedida\u2019. Ten\u00eda 69 a\u00f1os y estaba sano. En Yale, donde ense\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os, un estudiante le pregunt\u00f3: \u2018\u00bfC\u00f3mo est\u00e1, profesor?\u2019 Contest\u00f3: \u2018Nac\u00ed hacia la muerte\u2019. Vivo cerca de su casa, y cuando me deten\u00eda a saludarlo, \u00e9l recordaba a los grandes escritores que hab\u00edan muerto desde nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n: Sam Shepard, Philip Roth, Ursula Le Guin.\u201d<\/p>\n<p>En el volumen sobre la muerte editado por Blake Hobby y el propio cr\u00edtico para Infobase Publishing, Bloom abord\u00f3 el suicidio en Adi\u00f3s a las armas \u2013\u201cLa versi\u00f3n de Hemingway de lo misterioso ciertamente borra [una] distinci\u00f3n. Como hemos visto, su carrera comienza formalmente con una historia que fusiona y confunde el trauma del nacimiento [\u2026] el suicidio, el miedo a morir y la adivinaci\u00f3n\u201d\u2013 y en El para\u00edso perdido de Milton \u2013\u201cSi su propia personalidad [la de Ad\u00e1n] se revela m\u00e1s en ese estallido de ira y desprecio, el personaje de Eva se descubre en su consejo de enga\u00f1ar a la muerte: si todos sus hijos van a morir, dice, no deben tenerlos, tal vez hubiese sido mejor suicidarse de inmediato. Aunque Ad\u00e1n duda en seguir este consejo, dando la raz\u00f3n de Hamlet, que m\u00e1s all\u00e1 del sue\u00f1o innegable de la muerte puede haber aventuras inciertas, su admiraci\u00f3n por el consejo es sincera y poco ortodoxa.\u201d<\/p>\n<p>Bloom escribi\u00f3: \u201cToda tragedia literaria depende de un reconocimiento tard\u00edo, ya que en un contexto tr\u00e1gico reconocer completamente significa morir. Hamlet, a mi juicio, acepta la muerte en el primer plano de la obra. Su padre espiritual, Yorick, muri\u00f3 cuando el pr\u00edncipe ten\u00eda siete a\u00f1os, como aprendemos del sepulturero en el acto v. As\u00ed sabemos, nuevamente con la ayuda del sepulturero, que Hamlet tiene treinta a\u00f1os, una edad irreconciliable con su condici\u00f3n de estudiante en Wittenberg, pero a Shakespeare no le importan esos detalles y por eso tampoco los necesitamos. En mi interpretaci\u00f3n de La tragedia de Hamlet, pr\u00edncipe de Dinamarca, no es el asesinato del rey por su hermano Claudio lo que ha designado al protagonista de la obra como embajador de la muerte ante nosotros. La p\u00e9rdida de Yorick, quien como compa\u00f1ero de juegos hab\u00eda sido madre y padre del pr\u00edncipe, comenz\u00f3 la gran marcha de la muerte en la conciencia de Hamlet. Todo el drama m\u00e1s famoso de Shakespeare es la meditaci\u00f3n de su protagonista sobre la muerte.\u201d La sabidur\u00eda de Bloom se convirti\u00f3 en parte de la espera.<\/p>\n<p>Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;.<br \/>\nEl deseo de estar en otra parte y la angustia de las influencias<\/p>\n<p>En El canon occidental (Anagrama, traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou, 2005), Harold Bloom (Nueva York, 1930-Connecticut, 2019) \u2013el cr\u00edtico literario m\u00e1s c\u00e9lebre y provocador de los \u00faltimos tiempos, ganador de la MacArthur Fellowship, entre otras distinciones, miembro de la American Academy, autor de m\u00faltiples libros y considerado uno de los acad\u00e9micos m\u00e1s destacados a nivel mundial\u2013 estudi\u00f3 a veintis\u00e9is escritores. En su libro m\u00e1s famoso \u2013al lado de Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, an\u00e1lisis de la obra literaria m\u00e1s significativa de su canon occidental, del autor teatral que \u201cinvent\u00f3 la naturaleza humana tal como la conocemos actualmente\u201d, traducido de manera magistral por Tom\u00e1s Segovia\u2013 destac\u00f3 el \u201cvalor est\u00e9tico\u201d:<\/p>\n<p>Giambatista Vico, en sus Principios de una ciencia nueva, postulaba un ciclo de tres fases \u2013Teocr\u00e1tica, Aristocr\u00e1tica, Democr\u00e1tica\u2013, seguidas de un caos del cual finalmente emerger\u00eda una Nueva Edad Democr\u00e1tica. Joyce hizo un magn\u00edfico uso serioc\u00f3mico de Vico al organizar Finnegans Wake, y yo he seguido la estela de su Estela, con la excepci\u00f3n de que he omitido la literatura de la Edad Teocr\u00e1tica. Mi secuencia hist\u00f3rica comienza con Dante y concluye con Samuel Beckett, aunque no siempre he seguido un estricto orden cronol\u00f3gico. De este modo, he iniciado la Edad Aristocr\u00e1tica con Shakespeare porque es la figura central del canon occidental, y a continuaci\u00f3n lo he estudiado en relaci\u00f3n con casi todos aquellos, desde Chaucer a Montaigne, que dejaron huella en su obra, a trav\u00e9s de muchos de aquellos en quienes influy\u00f3 \u2013Milton, el Dr. Johnson, Goethe, Ibsen, Joyce y Beckett entre ellos\u2013, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de aquellos que intentaron rechazarle: Tolst\u00f3i en particular, junto con Freud, quien se apropi\u00f3 de Shakespeare al tiempo que insist\u00eda en que era el conde de Oxford quien hab\u00eda escrito las obras de \u2018el hombre de Stratford\u2019.<\/p>\n<p>Bloom explica su arbitrariedad: \u201clos escritores occidentales m\u00e1s importantes desde Dante est\u00e1n aqu\u00ed: Chaucer, Cervantes, Montaigne, Shakespeare, Goethe, Wordsworth, Dickens, Tolst\u00f3i, Joyce y Proust. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n Petrarca, Rabelais, Ariosto, Spencer, Ben Jonson, Racine, Swift, Rousseau, Blake, Pushkin, Melville, Giacomo Leopardi, Henry James, Dostoievski, Hugo, Balzac, Nietzsche, Flaubert, Baudelaire, Browning, Ch\u00e9jov, Yeats, d. h. Lawrence y muchos otros? He procurado que los c\u00e1nones nacionales quedaran representados por sus figuras cruciales: Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Dickens por parte de Inglaterra; Montaigne y Moli\u00e8re por Francia; Dante por Italia; Cervantes por Espa\u00f1a; Tolst\u00f3i por Rusia; Goethe por Alemania; Borges y Neruda por Hispanoam\u00e9rica; Whitman y Dickinson por Estados Unidos. Los dramaturgos m\u00e1s importantes est\u00e1n presentes: Shakespeare, Moli\u00e8re, Ibsen y Beckett; tambi\u00e9n los novelistas: Austen, Dickens, George Eliot, Tolst\u00f3i, Proust y Woolf. El Dr. Johnson aparece como el m\u00e1s grande de los cr\u00edticos literarios occidentales; ser\u00eda dif\u00edcil encontrarle rival.\u201d<\/p>\n<p>Percibe un declive en la poes\u00eda: \u201cOjal\u00e1 hubiera espacio para m\u00e1s poetas modernos, adem\u00e1s de Neruda y Pessoa, pero ning\u00fan poeta de nuestro tiempo ha igualado En busca del tiempo perdido, Ulises o Finnegans Wake, los ensayos de Freud o las par\u00e1bolas y relatos de Kafka.\u201d En Ansiedad de la influencia Bloom le pide a un poema tres cosas: \u201cesplendor est\u00e9tico, poder cognitivo y sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El primer acierto de Bloom en El canon occidental se trata del reconocimiento de las mutaciones de la escritura: \u201cLos grandes escritores no eligen a sus precursores fundamentales; son elegidos por ellos, pero poseen la inteligencia de transformar a sus antecesores en seres compuestos y, por tanto, parcialmente imaginarios.\u201d As\u00ed se aproxim\u00f3 a la comprensi\u00f3n del proceso de la influencia literaria. Asever\u00f3 que casi todos los cr\u00edticos se resist\u00edan a comprender dicho proceso.<\/p>\n<p>Su segundo acierto fue la definici\u00f3n de la literatura: \u201cLa literatura no es simplemente lenguaje; es tambi\u00e9n voluntad de figuraci\u00f3n, el objetivo de la met\u00e1fora que Nietzsche una vez defini\u00f3 como el deseo de ser diferente, el deseo de estar en otra parte. Esto significa en parte ser distinto de uno mismo, pero principalmente, creo, ser distinto de las met\u00e1foras e im\u00e1genes de las obras contingentes que son el patrimonio de uno: el deseo de hacer una gran obra es el deseo de estar en otra parte, en un tiempo y un lugar propios, en una originalidad que debe combinarse con la herencia, con la angustia de las influencias.\u201d<\/p>\n<p>Enfatizo: \u201cser distinto de uno mismo\u201d. Bloom incluy\u00f3 a Pessoa en el canon. Resulta una l\u00e1stima que s\u00f3lo conociera la superficie del caso de los heter\u00f3nimos. Con mayor inter\u00e9s hubiese sabido que el genio lusitano est\u00e1 a la altura de Borges, Dante y Shakespeare.<\/p>\n<p>La provocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Harold Bloom fue atacado no s\u00f3lo en revistas acad\u00e9micas y coloquios, sino tambi\u00e9n en los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n y la radio, afirm\u00f3 Antonio Weiss en The Paris Review en 1991, tras la publicaci\u00f3n de El libro de j \u2013escrito a cuatro manos con David Rosenberg\u2013, en el que el acad\u00e9mico neoyorquino argumenta que el supuesto primer autor de la Biblia hebrea no s\u00f3lo existi\u00f3 (un tema en debate entre los historiadores b\u00edblicos), sino que fue una mujer que pertenec\u00eda a la \u00e9lite salom\u00f3nica y escribi\u00f3 durante el reinado de Roboam de Jud\u00e1 en competencia con el historiador de la corte.<\/p>\n<p>Bloom se hab\u00eda convertido, seg\u00fan su propia descripci\u00f3n realizada en entrevista con Weiss, en \u201cuna vieja criatura cansada, triste y humana\u201d.<\/p>\n<p>Los detractores<\/p>\n<p>\u201cCon los a\u00f1os, los detractores de Bloom se han multiplicado como muchos pat\u00f3genos\u201d, escribe William Giraldi en Audacia estadounidense. En defensa del atrevimiento literario. Posiblemente fue \u201cel costo de su gran fama o su propia influencia desmesurada, pero nadie en las letras estadounidenses\u201d tuvo m\u00e1s enemigos que Harold Bloom. Tanto en revistas acad\u00e9micas como en publicaciones literarias, dice Giraldi, sus adversarios, \u201casesinos y matones\u201d para Bloom, \u201cle han arrojado vitriolo\u201d.<\/p>\n<p>Giraldi agravia a los detractores de Bloom: \u201cEn El canon occidental Bloom pregunta: \u2018si el multiculturalismo significara Cervantes, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda discutir con ello?\u2019 Pero, por supuesto, no significa Cervantes; significa en su mayor parte escritores lamentablemente inadecuados, est\u00e9ticamente inertes, elegidos s\u00f3lo por su origen \u00e9tnico. La Escuela de Resentimiento cuida sus quejas sociales al devaluar a los autores de los que Bloom ha pasado toda una vida aprendiendo, esos Diab\u00f3licos Hombres Europeos Blancos Muertos de los que escuchan tanto.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Denis Donoghue llam\u00f3 a Bloom \u201cel Satan\u00e1s de la cr\u00edtica\u201d, lo dijo como una calumnia y result\u00f3 el m\u00e1s alto cumplido posible: \u201cel Satan\u00e1s de Milton, modelo sedicioso de po\u00e9tica, supremo habitante del Ser, es por supuesto uno de los h\u00e9roes de Bloom\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de la muerte<\/p>\n<p>Bloom conversaba constantemente sobre la muerte. Parec\u00eda que la esperaba. Citaba pasajes sobre ella, se refer\u00eda al acontecimiento. La percib\u00eda como parte esencial de lo humano. Con Blake Hobby le dedic\u00f3 un libro al tema en 2009. Cuando Graeme Wood, colaborador de The Atlantic, vio al cr\u00edtico por \u00faltima ocasi\u00f3n \u201calgo fue diferente: por primera vez, no mencion\u00f3 la muerte. Sus estados de \u00e1nimo han tendido durante mucho tiempo a lo m\u00f3rbido. Hace veinte a\u00f1os, le escrib\u00ed una nota y le dije que ser\u00eda bienvenido a visitar mi universidad en el desierto de California. \u2018La pr\u00f3xima vez que est\u00e9 en las cercan\u00edas del Valle de la Muerte\u2019, respondi\u00f3, \u2018ser\u00e1 metaf\u00f3rico, cuando me acerque a la despedida\u2019. Ten\u00eda 69 a\u00f1os y estaba sano. En Yale, donde ense\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os, un estudiante le pregunt\u00f3: \u2018\u00bfC\u00f3mo est\u00e1, profesor?\u2019 Contest\u00f3: \u2018Nac\u00ed hacia la muerte\u2019. Vivo cerca de su casa, y cuando me deten\u00eda a saludarlo, \u00e9l recordaba a los grandes escritores que hab\u00edan muerto desde nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n: Sam Shepard, Philip Roth, Ursula Le Guin.\u201d<\/p>\n<p>En el volumen sobre la muerte editado por Blake Hobby y el propio cr\u00edtico para Infobase Publishing, Bloom abord\u00f3 el suicidio en Adi\u00f3s a las armas \u2013\u201cLa versi\u00f3n de Hemingway de lo misterioso ciertamente borra [una] distinci\u00f3n. Como hemos visto, su carrera comienza formalmente con una historia que fusiona y confunde el trauma del nacimiento [\u2026] el suicidio, el miedo a morir y la adivinaci\u00f3n\u201d\u2013 y en El para\u00edso perdido de Milton \u2013\u201cSi su propia personalidad [la de Ad\u00e1n] se revela m\u00e1s en ese estallido de ira y desprecio, el personaje de Eva se descubre en su consejo de enga\u00f1ar a la muerte: si todos sus hijos van a morir, dice, no deben tenerlos, tal vez hubiese sido mejor suicidarse de inmediato. Aunque Ad\u00e1n duda en seguir este consejo, dando la raz\u00f3n de Hamlet, que m\u00e1s all\u00e1 del sue\u00f1o innegable de la muerte puede haber aventuras inciertas, su admiraci\u00f3n por el consejo es sincera y poco ortodoxa.\u201d<\/p>\n<p>Bloom escribi\u00f3: \u201cToda tragedia literaria depende de un reconocimiento tard\u00edo, ya que en un contexto tr\u00e1gico reconocer completamente significa morir. Hamlet, a mi juicio, acepta la muerte en el primer plano de la obra. Su padre espiritual, Yorick, muri\u00f3 cuando el pr\u00edncipe ten\u00eda siete a\u00f1os, como aprendemos del sepulturero en el acto v. As\u00ed sabemos, nuevamente con la ayuda del sepulturero, que Hamlet tiene treinta a\u00f1os, una edad irreconciliable con su condici\u00f3n de estudiante en Wittenberg, pero a Shakespeare no le importan esos detalles y por eso tampoco los necesitamos. En mi interpretaci\u00f3n de La tragedia de Hamlet, pr\u00edncipe de Dinamarca, no es el asesinato del rey por su hermano Claudio lo que ha designado al protagonista de la obra como embajador de la muerte ante nosotros. La p\u00e9rdida de Yorick, quien como compa\u00f1ero de juegos hab\u00eda sido madre y padre del pr\u00edncipe, comenz\u00f3 la gran marcha de la muerte en la conciencia de Hamlet. Todo el drama m\u00e1s famoso de Shakespeare es la meditaci\u00f3n de su protagonista sobre la muerte.\u201d La sabidur\u00eda de Bloom se convirti\u00f3 en parte de la espera.<\/p>\n<p>Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;.<br \/>\nEl deseo de estar en otra parte y la angustia de las influencias<\/p>\n<p>En El canon occidental (Anagrama, traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou, 2005), Harold Bloom (Nueva York, 1930-Connecticut, 2019) \u2013el cr\u00edtico literario m\u00e1s c\u00e9lebre y provocador de los \u00faltimos tiempos, ganador de la MacArthur Fellowship, entre otras distinciones, miembro de la American Academy, autor de m\u00faltiples libros y considerado uno de los acad\u00e9micos m\u00e1s destacados a nivel mundial\u2013 estudi\u00f3 a veintis\u00e9is escritores. En su libro m\u00e1s famoso \u2013al lado de Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano, an\u00e1lisis de la obra literaria m\u00e1s significativa de su canon occidental, del autor teatral que \u201cinvent\u00f3 la naturaleza humana tal como la conocemos actualmente\u201d, traducido de manera magistral por Tom\u00e1s Segovia\u2013 destac\u00f3 el \u201cvalor est\u00e9tico\u201d:<\/p>\n<p>Giambatista Vico, en sus Principios de una ciencia nueva, postulaba un ciclo de tres fases \u2013Teocr\u00e1tica, Aristocr\u00e1tica, Democr\u00e1tica\u2013, seguidas de un caos del cual finalmente emerger\u00eda una Nueva Edad Democr\u00e1tica. Joyce hizo un magn\u00edfico uso serioc\u00f3mico de Vico al organizar Finnegans Wake, y yo he seguido la estela de su Estela, con la excepci\u00f3n de que he omitido la literatura de la Edad Teocr\u00e1tica. Mi secuencia hist\u00f3rica comienza con Dante y concluye con Samuel Beckett, aunque no siempre he seguido un estricto orden cronol\u00f3gico. De este modo, he iniciado la Edad Aristocr\u00e1tica con Shakespeare porque es la figura central del canon occidental, y a continuaci\u00f3n lo he estudiado en relaci\u00f3n con casi todos aquellos, desde Chaucer a Montaigne, que dejaron huella en su obra, a trav\u00e9s de muchos de aquellos en quienes influy\u00f3 \u2013Milton, el Dr. Johnson, Goethe, Ibsen, Joyce y Beckett entre ellos\u2013, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de aquellos que intentaron rechazarle: Tolst\u00f3i en particular, junto con Freud, quien se apropi\u00f3 de Shakespeare al tiempo que insist\u00eda en que era el conde de Oxford quien hab\u00eda escrito las obras de \u2018el hombre de Stratford\u2019.<\/p>\n<p>Bloom explica su arbitrariedad: \u201clos escritores occidentales m\u00e1s importantes desde Dante est\u00e1n aqu\u00ed: Chaucer, Cervantes, Montaigne, Shakespeare, Goethe, Wordsworth, Dickens, Tolst\u00f3i, Joyce y Proust. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n Petrarca, Rabelais, Ariosto, Spencer, Ben Jonson, Racine, Swift, Rousseau, Blake, Pushkin, Melville, Giacomo Leopardi, Henry James, Dostoievski, Hugo, Balzac, Nietzsche, Flaubert, Baudelaire, Browning, Ch\u00e9jov, Yeats, d. h. Lawrence y muchos otros? He procurado que los c\u00e1nones nacionales quedaran representados por sus figuras cruciales: Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Dickens por parte de Inglaterra; Montaigne y Moli\u00e8re por Francia; Dante por Italia; Cervantes por Espa\u00f1a; Tolst\u00f3i por Rusia; Goethe por Alemania; Borges y Neruda por Hispanoam\u00e9rica; Whitman y Dickinson por Estados Unidos. Los dramaturgos m\u00e1s importantes est\u00e1n presentes: Shakespeare, Moli\u00e8re, Ibsen y Beckett; tambi\u00e9n los novelistas: Austen, Dickens, George Eliot, Tolst\u00f3i, Proust y Woolf. El Dr. Johnson aparece como el m\u00e1s grande de los cr\u00edticos literarios occidentales; ser\u00eda dif\u00edcil encontrarle rival.\u201d<\/p>\n<p>Percibe un declive en la poes\u00eda: \u201cOjal\u00e1 hubiera espacio para m\u00e1s poetas modernos, adem\u00e1s de Neruda y Pessoa, pero ning\u00fan poeta de nuestro tiempo ha igualado En busca del tiempo perdido, Ulises o Finnegans Wake, los ensayos de Freud o las par\u00e1bolas y relatos de Kafka.\u201d En Ansiedad de la influencia Bloom le pide a un poema tres cosas: \u201cesplendor est\u00e9tico, poder cognitivo y sabidur\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El primer acierto de Bloom en El canon occidental se trata del reconocimiento de las mutaciones de la escritura: \u201cLos grandes escritores no eligen a sus precursores fundamentales; son elegidos por ellos, pero poseen la inteligencia de transformar a sus antecesores en seres compuestos y, por tanto, parcialmente imaginarios.\u201d As\u00ed se aproxim\u00f3 a la comprensi\u00f3n del proceso de la influencia literaria. Asever\u00f3 que casi todos los cr\u00edticos se resist\u00edan a comprender dicho proceso.<\/p>\n<p>Su segundo acierto fue la definici\u00f3n de la literatura: \u201cLa literatura no es simplemente lenguaje; es tambi\u00e9n voluntad de figuraci\u00f3n, el objetivo de la met\u00e1fora que Nietzsche una vez defini\u00f3 como el deseo de ser diferente, el deseo de estar en otra parte. Esto significa en parte ser distinto de uno mismo, pero principalmente, creo, ser distinto de las met\u00e1foras e im\u00e1genes de las obras contingentes que son el patrimonio de uno: el deseo de hacer una gran obra es el deseo de estar en otra parte, en un tiempo y un lugar propios, en una originalidad que debe combinarse con la herencia, con la angustia de las influencias.\u201d<\/p>\n<p>Enfatizo: \u201cser distinto de uno mismo\u201d. Bloom incluy\u00f3 a Pessoa en el canon. Resulta una l\u00e1stima que s\u00f3lo conociera la superficie del caso de los heter\u00f3nimos. Con mayor inter\u00e9s hubiese sabido que el genio lusitano est\u00e1 a la altura de Borges, Dante y Shakespeare.<\/p>\n<p>La provocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Harold Bloom fue atacado no s\u00f3lo en revistas acad\u00e9micas y coloquios, sino tambi\u00e9n en los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n y la radio, afirm\u00f3 Antonio Weiss en The Paris Review en 1991, tras la publicaci\u00f3n de El libro de j \u2013escrito a cuatro manos con David Rosenberg\u2013, en el que el acad\u00e9mico neoyorquino argumenta que el supuesto primer autor de la Biblia hebrea no s\u00f3lo existi\u00f3 (un tema en debate entre los historiadores b\u00edblicos), sino que fue una mujer que pertenec\u00eda a la \u00e9lite salom\u00f3nica y escribi\u00f3 durante el reinado de Roboam de Jud\u00e1 en competencia con el historiador de la corte.<\/p>\n<p>Bloom se hab\u00eda convertido, seg\u00fan su propia descripci\u00f3n realizada en entrevista con Weiss, en \u201cuna vieja criatura cansada, triste y humana\u201d.<\/p>\n<p>Los detractores<\/p>\n<p>\u201cCon los a\u00f1os, los detractores de Bloom se han multiplicado como muchos pat\u00f3genos\u201d, escribe William Giraldi en Audacia estadounidense. En defensa del atrevimiento literario. Posiblemente fue \u201cel costo de su gran fama o su propia influencia desmesurada, pero nadie en las letras estadounidenses\u201d tuvo m\u00e1s enemigos que Harold Bloom. Tanto en revistas acad\u00e9micas como en publicaciones literarias, dice Giraldi, sus adversarios, \u201casesinos y matones\u201d para Bloom, \u201cle han arrojado vitriolo\u201d.<\/p>\n<p>Giraldi agravia a los detractores de Bloom: \u201cEn El canon occidental Bloom pregunta: \u2018si el multiculturalismo significara Cervantes, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda discutir con ello?\u2019 Pero, por supuesto, no significa Cervantes; significa en su mayor parte escritores lamentablemente inadecuados, est\u00e9ticamente inertes, elegidos s\u00f3lo por su origen \u00e9tnico. La Escuela de Resentimiento cuida sus quejas sociales al devaluar a los autores de los que Bloom ha pasado toda una vida aprendiendo, esos Diab\u00f3licos Hombres Europeos Blancos Muertos de los que escuchan tanto.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Denis Donoghue llam\u00f3 a Bloom \u201cel Satan\u00e1s de la cr\u00edtica\u201d, lo dijo como una calumnia y result\u00f3 el m\u00e1s alto cumplido posible: \u201cel Satan\u00e1s de Milton, modelo sedicioso de po\u00e9tica, supremo habitante del Ser, es por supuesto uno de los h\u00e9roes de Bloom\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva de la muerte<\/p>\n<p>Bloom conversaba constantemente sobre la muerte. Parec\u00eda que la esperaba. Citaba pasajes sobre ella, se refer\u00eda al acontecimiento. La percib\u00eda como parte esencial de lo humano. Con Blake Hobby le dedic\u00f3 un libro al tema en 2009. Cuando Graeme Wood, colaborador de The Atlantic, vio al cr\u00edtico por \u00faltima ocasi\u00f3n \u201calgo fue diferente: por primera vez, no mencion\u00f3 la muerte. Sus estados de \u00e1nimo han tendido durante mucho tiempo a lo m\u00f3rbido. Hace veinte a\u00f1os, le escrib\u00ed una nota y le dije que ser\u00eda bienvenido a visitar mi universidad en el desierto de California. \u2018La pr\u00f3xima vez que est\u00e9 en las cercan\u00edas del Valle de la Muerte\u2019, respondi\u00f3, \u2018ser\u00e1 metaf\u00f3rico, cuando me acerque a la despedida\u2019. Ten\u00eda 69 a\u00f1os y estaba sano. En Yale, donde ense\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os, un estudiante le pregunt\u00f3: \u2018\u00bfC\u00f3mo est\u00e1, profesor?\u2019 Contest\u00f3: \u2018Nac\u00ed hacia la muerte\u2019. Vivo cerca de su casa, y cuando me deten\u00eda a saludarlo, \u00e9l recordaba a los grandes escritores que hab\u00edan muerto desde nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n: Sam Shepard, Philip Roth, Ursula Le Guin.\u201d<\/p>\n<p>En el volumen sobre la muerte editado por Blake Hobby y el propio cr\u00edtico para Infobase Publishing, Bloom abord\u00f3 el suicidio en Adi\u00f3s a las armas \u2013\u201cLa versi\u00f3n de Hemingway de lo misterioso ciertamente borra [una] distinci\u00f3n. Como hemos visto, su carrera comienza formalmente con una historia que fusiona y confunde el trauma del nacimiento [\u2026] el suicidio, el miedo a morir y la adivinaci\u00f3n\u201d\u2013 y en El para\u00edso perdido de Milton \u2013\u201cSi su propia personalidad [la de Ad\u00e1n] se revela m\u00e1s en ese estallido de ira y desprecio, el personaje de Eva se descubre en su consejo de enga\u00f1ar a la muerte: si todos sus hijos van a morir, dice, no deben tenerlos, tal vez hubiese sido mejor suicidarse de inmediato. Aunque Ad\u00e1n duda en seguir este consejo, dando la raz\u00f3n de Hamlet, que m\u00e1s all\u00e1 del sue\u00f1o innegable de la muerte puede haber aventuras inciertas, su admiraci\u00f3n por el consejo es sincera y poco ortodoxa.\u201d<\/p>\n<p>Bloom escribi\u00f3: \u201cToda tragedia literaria depende de un reconocimiento tard\u00edo, ya que en un contexto tr\u00e1gico reconocer completamente significa morir. Hamlet, a mi juicio, acepta la muerte en el primer plano de la obra. Su padre espiritual, Yorick, muri\u00f3 cuando el pr\u00edncipe ten\u00eda siete a\u00f1os, como aprendemos del sepulturero en el acto v. As\u00ed sabemos, nuevamente con la ayuda del sepulturero, que Hamlet tiene treinta a\u00f1os, una edad irreconciliable con su condici\u00f3n de estudiante en Wittenberg, pero a Shakespeare no le importan esos detalles y por eso tampoco los necesitamos. En mi interpretaci\u00f3n de La tragedia de Hamlet, pr\u00edncipe de Dinamarca, no es el asesinato del rey por su hermano Claudio lo que ha designado al protagonista de la obra como embajador de la muerte ante nosotros. La p\u00e9rdida de Yorick, quien como compa\u00f1ero de juegos hab\u00eda sido madre y padre del pr\u00edncipe, comenz\u00f3 la gran marcha de la muerte en la conciencia de Hamlet. Todo el drama m\u00e1s famoso de Shakespeare es la meditaci\u00f3n de su protagonista sobre la muerte.\u201d La sabidur\u00eda de Bloom se convirti\u00f3 en parte de la espera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada semanal Un acercamiento a la obra y al personaje mundialmente conocido Harold Bloom, autor de &#8216;El canon occidental&#8217;, &#8216;Shakespeare. La invenci\u00f3n de lo humano&#8217; y &#8216;La ansiedad de la influencia&#8217;. 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