{"id":14615,"date":"2019-12-03T11:08:45","date_gmt":"2019-12-03T17:08:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14615"},"modified":"2019-12-03T11:08:45","modified_gmt":"2019-12-03T17:08:45","slug":"una-leccion-de-periodismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14615","title":{"rendered":"Una lecci\u00f3n de periodismo"},"content":{"rendered":"<p>Hace 25 a\u00f1os el escritor, dramaturgo y guionista Vicente Le\u00f1ero recibi\u00f3 el Premio Manuel Buend\u00eda a la Trayectoria Period\u00edstica 1994, en una ceremonia efectuada el 30 de mayo de ese a\u00f1o, en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, ciudad natal del escritor. Como maestro que era, el subdirector de Proceso dio en su intervenci\u00f3n esta lecci\u00f3n de periodismo. Titulada El periodismo no est\u00e1 para resolver las crisis; est\u00e1 para decirlas, se reproduce en seguida, a cinco a\u00f1os de su fallecimiento, el 3 de diciembre de 2014.<\/p>\n<p>CIUDAD DE M\u00c9XICO (Proceso).- El periodismo es trabajo sinf\u00f3nico de equipo, es la b\u00fasqueda necia, emprendida entre todos los que forman un grupo, por desatar los nudos del mundo que vivimos. No es tarea individual, ni jam\u00e1s el desplante inspirado que produce de pronto una obra redonda \u2013como sucede a veces en el arte\u2013para ponerse luego a dormir entre laureles. Tampoco es cosa de sentarse a afinar durante meses un trabajo reporteril: a pulirlo y acabarlo hasta el punto final que nos entrega a la satisfacci\u00f3n o al sue\u00f1o de que ah\u00ed qued\u00f3 fijado para siempre. \u00a1Qu\u00e9 va!<\/p>\n<p>El quehacer period\u00edstico es talacha de urgencias, neurosis de presente, pasi\u00f3n por el instante que nos parece eterno a la hora de dar con la noticia y atrapar el secreto de un gran descubrimiento, pero que se diluye pronto, apenas lo entregamos a la voracidad de esa vida que nunca se detiene y que se traga todo: los hechos, las palabras de un hombre entrevistado, el llanto por un grande que se muere, la situaci\u00f3n ins\u00f3lita de ahorita que ma\u00f1ana ya a nadie le sorprende.<\/p>\n<p>Todos lo sabemos: la noticia de hoy s\u00f3lo dura este d\u00eda; se volver\u00e1 envoltorio al otro, o trapo para vidrios, o cenizas o basura. Tambi\u00e9n el reportaje se muere con todo y sus palabras calientes por m\u00e1s que lo so\u00f1\u00e1bamos una novela cl\u00e1sica. Y hasta esa audaz portada de la revista semanaria que repensamos tanto y que dijimos \u00f3rale, se va quedando atr\u00e1s al poco rato sepultada entre otras, y otras, y otras 100 enfiladas por la banda sin fin, inalcanzable, del quehacer period\u00edstico. Como obra individual, poco queda intocado que importe a lo que importa al periodismo, que es el registro del instante. Lo que importa si acaso \u2013e importa mucho, la verdad\u2013 es el camino, la voluntad constante, el fatigoso ir descubriendo durante a\u00f1os, paso a paso, noticia tras noticia, reportaje sumado a reportajes, columnas, entrevistas, la cambiante manera en que la realidad presenta sus conflictos, problemas, contradicciones, signos. No est\u00e1 llamado el periodismo a resolver las crisis?\u2013qu\u00e9 falacia\u2013; est\u00e1 llamado a decirlas, a registrar su peso, a gritar que se esconde, que se oculta o simula, como duele la llaga, por qu\u00e9 y c\u00f3mo y a qu\u00e9 horas, desde cu\u00e1ndo y por d\u00f3nde se manifiesta el yugo que oprime esta vida social. M\u00e1s que ir en busca de la verdad, como suele decirse cayendo en el gazapo filos\u00f3fico, lo que sale a buscar el periodismo, de momento a momento, es la profunda entra\u00f1a, el desgarrado cuerpo de nuestra realidad. Ese es el objetivo: la realidad a secas. Monda y lironda. Desnudita y completa, lo mejor que podamos fotografiarla a punta de noticias, de indagar lo que saben los que saben, de testimonios y documentos y pareceres sustantivos, de pregunta metiche y cuchillo que punza donde duele porque algo hay si eso sangra. La realidad. No es tarea para sue\u00f1os de permanencia hist\u00f3rica ni vocaci\u00f3n de quienes buscan celebridad eterna. Es oficio de hombres actual\u00edsimos que a dentelladas muerden el presente y se mueren con \u00e9l. Como el teatro, que vive y se consume en el lapso que dura cada funci\u00f3n, el quehacer period\u00edstico es por definici\u00f3n ef\u00edmero. Y grandioso, si vale la palabra, tal vez por eso mismo: por su fugacidad. De un trancazo directo el reportero con su noticia de hoy, y ma\u00f1ana ya es otra la exigencia: otra noticia, otro trancazo, otra vuelta a indagar y a buscar y a descubrir miserias y grandezas. No hay descanso ni gloria permanente. Hay exigencia de humildad, de aceptar con modestia la peque\u00f1ez humana ante lo inmenso que nos resulta siempre el monstruo inabarcable de la maldita realidad.<\/p>\n<p>Pero hay camino, trayecto en la secuencia, y el periodismo a veces se nos convierte en causa. La causa de una larga faena vivida y trabajada en lo com\u00fan. Nadie est\u00e1 s\u00f3lo haciendo periodismo. A nadie deslumbra el brillo de las estrellas solitarias.<\/p>\n<p>Esa fe ya pas\u00f3. Otra vez, como en el teatro, el periodismo se ejerce en colectivo. Entre pocos o muchos o much\u00edsimos se construye un peri\u00f3dico, se hace surgir una revista que se arraiga y se expande con el tiempo s\u00f3lo por gracia de la pasi\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>Y la causa que habita en ese cuerpo m\u00faltiple es la chispa que logra entreverarnos en un destino largo, m\u00e1s all\u00e1 de la vida y el proyecto individual de cada quien. Eso s\u00ed permanece: el esp\u00edritu en grupo como manera de trabajar a diario sin volver hacia atr\u00e1s: la vocaci\u00f3n por lo inmediato de todo periodista nos dispensa de errores cometidos en el papel de ayer que se volvi\u00f3 basura y nos impulsa a fuerza, inevitablemente, a seguir trabajando en vistas al futuro cercano que es el d\u00eda de ma\u00f1ana o la semana pr\u00f3xima. No m\u00e1s all\u00e1. No hay modo de averiguar qu\u00e9 pasar\u00e1 despu\u00e9s. Que no le pidan, por Dios, al periodista visiones de profeta. \u00c9l vive el d\u00eda de hoy, y ese lapso peque\u00f1o es su parcela, su religi\u00f3n, su centro, y se acab\u00f3.<\/p>\n<p>Subrayo: el periodismo es trabajo sinf\u00f3nico de equipo, es causa colectiva de quienes juntos intentan escarbar m\u00e1s a fondo, m\u00e1s a fondo, las entra\u00f1as hond\u00edsimas, sensacionales siempre, de nuestra oscura realidad. Eso quiero decir, entre obviedades y reiteraciones, hoy que me fuerzo a recibir en mi Guadalajara un distintivo que me rebasa en todo lo que soy. La vida me oblig\u00f3 a ser periodista, y el periodismo me entreg\u00f3 una vida que comparto entre todos los que hacen m\u00e1s vida esta vida que vivo: mi mujer y mis hijas, mis compa\u00f1eros amigos de trabajo y mi jefe: m\u00e1s hermano que jefe, pero ni modo: coraz\u00f3n de mi peque\u00f1a historia period\u00edstica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 25 a\u00f1os el escritor, dramaturgo y guionista Vicente Le\u00f1ero recibi\u00f3 el Premio Manuel Buend\u00eda a la Trayectoria Period\u00edstica 1994, en una ceremonia efectuada el 30 de mayo de ese a\u00f1o, en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, ciudad natal del escritor. 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