{"id":14718,"date":"2019-12-12T12:58:19","date_gmt":"2019-12-12T18:58:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14718"},"modified":"2019-12-12T12:58:19","modified_gmt":"2019-12-12T18:58:19","slug":"narracion-de-las-cuatro-apariciones-de-la-virgen-de-guadalupe-del-9-al-12-de-dic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14718","title":{"rendered":"Narraci\u00f3n de las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe, del 9 al 12 de dic."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Apariciones de la Virgen Mar\u00eda de Guadalupe a San Juan Diego ocurridas en diciembre de 1531<\/p>\n<p>Escrito por En Familia MEM<\/p>\n<p>Nuestra Inspector\u00eda lleva el Nombre de \u00abNuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00bb, este 12 de diciembre conmemoramos el encuentro entre \u201cla Madre del Dios por quien se vive\u201d y San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, los salesianos fieles a nuestra identidad mar\u00edana recordamos con ustedes estos maravillosos momentos. (Fuente: Bas\u00edlica de Guadalupe y Nican Mopohua )<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Las Apariciones de Nuestra Se\u00f1ora la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, la milagrosa estampaci\u00f3n de su Santa Imagen en el humilde tilma de su vidente y su mensaje de amor por nosotros tienen como fin principal anunciar a su amad\u00edsimo Hijo, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a los pueblos que habitaban el \u00abnuevo mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Primera Aparici\u00f3n: s\u00e1bado 9 de diciembre en la madrugada.<\/p>\n<p>Juan Diego oye cantos de p\u00e1jaros. Le llaman por su nombre; sube a la cumbre del cerro del Tepeyac y ve a la Ni\u00f1a que le ordena ir ante el Obispo para pedirle un templo en el llano. \u00abHijito m\u00edo el m\u00e1s amado: yo soy la perfecta siempre Virgen Santa Mar\u00eda, Madre del verdader\u00edsimo Dios&#8230;, mucho quiero tengan la bondad de construirme mi templecito&#8230;All\u00ed estar\u00e9 siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores\u00bb.<\/p>\n<p>Segunda Aparici\u00f3n: s\u00e1bado 9 de diciembre aproximadamente a las 5 de la tarde.<\/p>\n<p>Juan Diego vuelve a la cumbre y da cuenta de la incredulidad del Obispo y pide que escoja otro mensajero. Pero la Virgen le confirma en su misi\u00f3n y le ordena insistir al d\u00eda siguiente. \u00abHijito m\u00edo el m\u00e1s peque\u00f1o: es indispensable que sea totalmente por tu intervenci\u00f3n que se lleve a cabo mi deseo. Much\u00edsimo te ruego y con rigor te mando, que ma\u00f1ana vayas otra vez a ver al Obispo. Y hazle o\u00edr muy claro mi voluntad, para que haga mi templo que le pido\u00bb.<\/p>\n<p>Tercera Aparici\u00f3n: domingo 10 de diciembre como a las 3 de la tarde.<\/p>\n<p>Nuevamente en la cumbre, Juan Diego refiere su segunda entrevista con el Obispo. A\u00fan no le cree y le ordena pedir a la Se\u00f1ora alguna se\u00f1al. La Virgen exhorta a Juan Diego que regrese al cerro al d\u00eda siguiente, para recibir la se\u00f1al que le dar\u00e1. \u00abAs\u00ed est\u00e1 bien, hijito m\u00edo, el m\u00e1s amado. Ma\u00f1ana de nuevo vendr\u00e1s aqu\u00ed para que lleves al Gran Sacerdote la prueba, la se\u00f1al que te pide. Con eso enseguida te creer\u00e1, y ya para nada desconfiar\u00e1 de ti\u00bb. Juan Diego, no regresa debido a la enfermedad que padec\u00eda su t\u00edo Juan Bernardino y que le deja al borde de la muerte.<\/p>\n<p>uarta Aparici\u00f3n: martes 12 de diciembre muy de madrugada.<\/p>\n<p>Ante la gravedad de su t\u00edo, Juan Diego sale a M\u00e9xico para buscar un sacerdote. Rode\u00f3 el cerro para que la Virgen no lo encontrara. Pero ella sale a su encuentro; lo tranquiliza de la enfermedad de su t\u00edo: \u00abTe doy la plena seguridad de que ya san\u00f3\u00bb: Lo env\u00eda a la cumbre por las rosas que ser\u00e1n la se\u00f1al, A su regreso, la Virgen le dice: \u00abHijito querid\u00edsimo: estas diferentes flores son la prueba, la se\u00f1al que le llevar\u00e1s al Obispo. De parte m\u00eda le dir\u00e1s que por favor vea en ella mi deseo, y con eso, ejecute mi voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Quinta Aparici\u00f3n: Martes 12 de diciembre simultanea a con la anterior mencionada.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que se aparece a Juan Diego, Santa Mar\u00eda se manifiesta a Don Juan Bernardino, en su casa le cura de sus enfermedades y le manifiesta su nombre y pide que de ahora en adelante,\u00bba su preciosa imagen precisamente se le llame, se le conozca como la SIEMPRE VIRGEN SANTA MAR\u00cdA DE GUADALUPE\u00bb.<\/p>\n<p>Se estampa primordialmente la imagen Santa Mar\u00eda en en la Tilma: Martes 12 de diciembre al mediod\u00eda.<\/p>\n<p>En la casa del Obispo Don Fray Juan de Zum\u00e1rraga, Juan Diego muestra las rosas que llevaba en su ayate, se\u00f1al dada por la Virgen. \u201cDespleg\u00f3 su tilma, donde llevaba las flores. Y as\u00ed, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores preciosas, en ese mismo instante\u2026 apareci\u00f3 de improviso en el humilde ayate la venerada imagen de la siempre Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de venerarla en lo que es su hogar predilecto, su templo del Tepeyac\u201d.<\/p>\n<p>Relato del Nican Mopohua<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed se narra y se ordena, c\u00f3mo hace poco, milagrosamente se apareci\u00f3 la perfecta virgen santa mar\u00eda madre de dios, nuestra reina, all\u00e1 en el Tepeyac, de renombre Guadalupe.<\/p>\n<p>Primero se hizo ver de un indito, su nombre Juan Diego; y despu\u00e9s se apareci\u00f3 su Preciosa Imagen delante del reciente obispo don fray Juan de Zum\u00e1rraga. (&#8230;) Diez a\u00f1os despu\u00e9s de conquistada la ciudad de M\u00e9xico, cuando ya estaban depuestas las flechas, los escudos, cuando por todas partes hab\u00eda paz en los pueblos, as\u00ed como brot\u00f3, ya verdece, ya abre su corola la fe, el conocimiento de Aqu\u00e9l por quien se vive: el verdadero Dios.<\/p>\n<p>En aquella saz\u00f3n, el a\u00f1o 1531, a los pocos d\u00edas del mes de diciembre, sucedi\u00f3 que hab\u00eda un indito, un pobre hombre del pueblo. Su nombre era Juan Diego, seg\u00fan se dice, vecino de Cuauhtitl\u00e1n (Tezozomoctli ), y en las cosas de Dios, no todo pertenec\u00eda a Tlatilolco.<\/p>\n<p>0001.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0002.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0003.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0004.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0005.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0006.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0007.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0008.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0009.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0010.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0011.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0012.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0013.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0014.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0015.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg0016.191212madre.de.Dios.pqsv.jpg<br \/>\n12Pr\u00f3ximo<br \/>\nEra s\u00e1bado, muy de madrugada, ven\u00eda en pos de Dios y de sus mandatos. Y al llegar cerca del cerrito llamado Tepeyac ya amanec\u00eda. Oy\u00f3 cantar sobre el cerrito, como el canto de muchos p\u00e1jaros finos; al cesar sus voces, como que les respond\u00eda el cerro, sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos sobrepujaban al del coyoltototl y del tzinitzcan y al de otros p\u00e1jaros finos. Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? \u00bfQuiz\u00e1 nom\u00e1s lo estoy so\u00f1ando? \u00bfQuiz\u00e1 solamente lo veo como entre sue\u00f1os? \u00bfD\u00f3nde estoy? \u00bfD\u00f3nde me veo? \u00bfAcaso all\u00e1 donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del ma\u00edz, de nuestra carne, de nuestro sustento; acaso en la tierra celestial?\u00bb<\/p>\n<p>Hacia all\u00e1 estaba viendo, arriba del cerrillo, del lado de donde sale el sol, de donde proced\u00eda el precioso canto celestial.<\/p>\n<p>Y cuando ces\u00f3 de pronto el canto, cuando dej\u00f3 de o\u00edrse, entonces oy\u00f3 que lo llamaban, de arriba del cerrillo, le dec\u00edan: \u00abJUANITO, JUAN DIEGUITO\u00bb.<\/p>\n<p>Luego se atrevi\u00f3 a ir a donde lo llamaban; ninguna turbaci\u00f3n pasaba en su coraz\u00f3n ni ninguna cosa lo alteraba, antes bien se sent\u00eda alegre y contento por todo extremo; fue a subir al cerrillo para ir a ver de d\u00f3nde lo llamaban.<\/p>\n<p>Y cuando lleg\u00f3 a la cumbre del cerrillo, cuando lo vio una Doncella que all\u00ed estaba de pie, lo llam\u00f3 para que fuera cerca de Ella. Y cuando lleg\u00f3 frente a Ella mucho admir\u00f3 en qu\u00e9 manera sobre toda ponderaci\u00f3n aventajaba su perfecta grandeza: su vestido reluc\u00eda como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedra, como ajorca (todo lo m\u00e1s bello) parec\u00eda la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco iris en la niebla. Y los mezquites y nopales y las dem\u00e1s hierbecillas que all\u00ed se suelen dar, parec\u00edan como esmeraldas. Como turquesa aparec\u00eda su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates, reluc\u00edan como el oro.<\/p>\n<p>En su presencia se postr\u00f3. Escuch\u00f3 su aliento, su palabra, que era extremadamente glorificadora, sumamente afable, como de quien lo atra\u00eda y estimaba mucho. Le dijo:- \u00abESCUCHA, HIJO M\u00cdO EL MENOR, JUANITO. \u00bfA D\u00d3NDE TE DIRIGES?\u00bb<\/p>\n<p>Y \u00e9l le contest\u00f3:_ \u00abMi Se\u00f1ora, Reina, Muchachita m\u00eda, all\u00e1 llegar\u00e9, a tu casita de M\u00e9xico Tlatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan que nos ense\u00f1an quienes son las im\u00e1genes de Nuestro Se\u00f1or: nuestros sacerdotes\u00bb<\/p>\n<p>En seguida, con esto dialoga con \u00e9l, le descubre su preciosa voluntad; le dice:\u00bbS\u00c1BELO, TEN POR CIERTO, HIJO M\u00cdO EL M\u00c1S PEQUE\u00d1O, QUE YO SOY LA PERFECTA SIEMPRE VIRGEN SANTA MAR\u00cdA, MADRE DEL VERDADER\u00cdSIMO DIOS POR QUIEN SE VIVE, EL CREADOR DE LAS PERSONAS, EL DUE\u00d1O DE LA CERCAN\u00cdA Y DE LA INMEDIACI\u00d3N, EL DUE\u00d1O DEL CIELO, EL DUE\u00d1O DE LA TIERRA, MUCHO DESEO QUE AQU\u00cd ME LEVANTEN MI CASITA SAGRADA.<\/p>\n<p>EN DONDE LO MOSTRAR\u00c9, LO ENSALZAR\u00c9 AL PONERLO DE MANIFIESTO: LO DAR\u00c9 A LAS GENTES EN TODO MI AMOR PERSONAL, EN MI MIRADA COMPASIVA, EN MI AUXILIO, EN MI SALVACI\u00d3N: PORQUE YO EN VERDAD SOY VUESTRA MADRE COMPASIVA, TUYA Y DE TODOS LOS HOMBRES QUE EN ESTA TIERRA EST\u00c1IS EN UNO, Y DE LAS DEM\u00c1S VARIADAS ESTIRPES DE HOMBRES, MIS AMADORES, LOS QUE A M\u00cd CLAMEN, LOS QUE ME BUSQUEN, LOS QUE CONF\u00cdEN EN M\u00cd, PORQUE ALL\u00cd LES ESCUCHAR\u00c9 SU LLANTO, SU TRISTEZA, PARA REMEDIAR PARA CURAR TODAS SUS DIFERENTES PENAS, SUS MISERIAS, SUS DOLORES.<\/p>\n<p>Y PARA REALIZAR LO QUE PRETENDE MI COMPASIVA MIRADA MISERICORDIOSA, ANDA AL PALACIO DEL OBISPO DE M\u00c9XICO, Y LE DIR\u00c1S QUE C\u00d3MO YO TE ENV\u00cdO, PARA QUE LE DESCUBRAS C\u00d3MO MUCHO DESEO QUE AQU\u00cd ME PROVEA DE UNA CASA, ME ERIJA EN EL LLANO MI TEMPLO; TODO LE CONTAR\u00c1S, CUANTO HAS VISTO Y ADMIRADO, Y LO QUE HAS O\u00cdDO. Y TEN POR SEGURO QUE MUCHO LO AGRADECER\u00c9 Y LO PAGAR\u00c9, QUE POR ELLO TE ENRIQUECER\u00c9, TE GLORIFICAR\u00c9; Y MUCHO DE ALL\u00cd MERECER\u00c1S CON QUE YO RETRIBUYA TU CANSANCIO, TU SERVICIO CON QUE VAS A SOLICITAR EL ASUNTO AL QUE TE ENV\u00cdO. YA HAS O\u00cdDO, HIJO M\u00cdO EL MENOR, MI ALIENTO MI PALABRA; ANDA, HAZ LO QUE EST\u00c9 DE TU PARTE\u00bb.<\/p>\n<p>E inmediatamente en su presencia se postr\u00f3; le dijo: \u00abSe\u00f1ora m\u00eda, Ni\u00f1a, ya voy a realizar tu venerable aliento, tu venerable palabra; por ahora de Ti me aparto, yo, tu pobre indito\u00bb.<\/p>\n<p>Luego vino a bajar para poner en obra su encomienda: vino a encontrar la calzada, viene derecho a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Cuando vino a llegar al interior de la ciudad, luego fue derecho al palacio del obispo, que muy recientemente hab\u00eda llegado, gobernante sacerdote; su nombre era D. Fray Juan de Zum\u00e1rraga, sacerdote de San Francisco. Y en cuanto lleg\u00f3 luego hace el intento de verlo, les ruega a sus servidores, a sus ayudantes, que vayan a dec\u00edrselo; despu\u00e9s de pasado largo rato vinieron a llamarlo, cuando mand\u00f3 el se\u00f1or obispo que entrara.<\/p>\n<p>Y en cuanto entr\u00f3, luego ante \u00e9l se arrodill\u00f3, se postr\u00f3, luego ya le descubre, le cuenta el precioso aliento, la preciosa palabra de la Reina del Cielo, su mensaje, y tambi\u00e9n le dice todo lo que admir\u00f3 lo que vio, lo que oy\u00f3.<\/p>\n<p>Y habiendo escuchado toda su narraci\u00f3n, su mensaje, como que no mucho lo tuvo por cierto, le respondi\u00f3, le dijo: \u00abHijo m\u00edo, otra vez vendr\u00e1s, aun con calma te oir\u00e9, bien aun desde el principio mirar\u00e9, considerar\u00e9 la raz\u00f3n por la que has venido, tu voluntad, tu deseo\u00bb. Sali\u00f3; ven\u00eda triste porque no se realiz\u00f3 de inmediato su encargo.<\/p>\n<p>Luego se volvi\u00f3, al terminar el d\u00eda, luego de all\u00e1 se vino derecho a la cumbre del cerrillo, y tuvo la dicha de encontrar a la Reina del Cielo: all\u00ed cabalmente donde la primera vez se le apareci\u00f3, lo estaba esperando. Y en cuanto la vio, ante Ella se postr\u00f3, se arroj\u00f3 por tierra, le dijo: \u00abPatroncita, Se\u00f1ora, Reina, Hija m\u00eda la m\u00e1s peque\u00f1a, mi Muchachita, ya fui a donde me mandaste a cumplir tu amable aliento, tu amable palabra; aunque dif\u00edcilmente entr\u00e9 a donde es el lugar del gobernante sacerdote, lo vi, ante \u00e9l expuse tu aliento, tu palabra, como me lo mandaste. Me recibi\u00f3 amablemente y lo escuch\u00f3 perfectamente, pero, por lo que me respondi\u00f3, como que no lo entendi\u00f3, no lo tiene por cierto. Me dijo: \u00abOtra vez vendr\u00e1s; aun con calma te escuchar\u00e9, bien aun desde el principio ver\u00e9 por lo que has venido, tu deseo, tu voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Bien en ello mir\u00e9, seg\u00fan me respondi\u00f3, que piensa que tu casa que quieres que te hagan aqu\u00ed, tal vez yo nada m\u00e1s lo invento, o que tal vez no es de tus labios; mucho te suplico, Se\u00f1ora m\u00eda; Reina, Muchachita m\u00eda, que a alguno de los nobles, estimados, que sea conocido, respetado, honrado, le encargues que conduzca, que lleve tu amable aliento, tu amable palabra para que le crean. Porque en verdad yo soy un hombre del campo, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas, no es lugar de mi andar ni de m\u00ed detenerme all\u00e1 a donde me env\u00edas, Virgencita m\u00eda, Hija m\u00eda menor, Se\u00f1ora, Ni\u00f1a; por favor disp\u00e9nsame: afligir\u00e9 con pena tu rostro, tu coraz\u00f3n; ir\u00e9 a caer en tu enojo, en tu disgusto, Se\u00f1ora Due\u00f1a m\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Le respondi\u00f3 la perfecta Virgen, digna de honra y veneraci\u00f3n: \u00abESCUCHA, EL M\u00c1S PEQUE\u00d1O DE MIS HIJOS, TEN POR CIERTO QUE NO SON ESCASOS MIS SERVIDORES, MIS MENSAJEROS, A QUIENES ENCARGU\u00c9 QUE LLEVEN MI ALIENTO MI PALABRA, PARA QUE EFECT\u00daEN MI VOLUNTAD; PERO ES MUY NECESARIO QUE T\u00da, PERSONALMENTE, VAYAS, RUEGUES, QUE POR TU INTERCESI\u00d3N SE REALICE, SE LLEVE A EFECTO MI QUERER, MI VOLUNTAD. Y, MUCHO TE RUEGO, HIJO M\u00cdO EL MENOR, Y CON RIGOR TE MANDO, QUE OTRA VEZ VAYAS MA\u00d1ANA A VER AL OBISPO. Y DE MI PARTE HAZLE SABER, HAZLE O\u00cdR MI QUERER, MI VOLUNTAD, PARA QUE REALICE, HAGA MI TEMPLO QUE LE PIDO. Y BIEN, DE NUEVO DILE DE QU\u00c9 MODO YO, PERSONALMENTE, LA SIEMPRE VIRGEN SANTA MAR\u00cdA, YO, QUE SOY LA MADRE DE DIOS, TE MANDO\u00bb.<\/p>\n<p>Juan Diego, por su parte, le respondi\u00f3, le dijo: \u00abSe\u00f1ora m\u00eda, Reina, Muchachita m\u00eda, que no angustie yo con pena tu rostro, tu coraz\u00f3n; con todo gusto ir\u00e9 a poner por obra tu aliento, tu palabra; de ninguna manera lo dejar\u00e9 de hacer, ni estimo por molesto el camino. Ir\u00e9 a poner en obra tu voluntad, pero tal vez no ser\u00e9 o\u00eddo, y si fuere o\u00eddo quiz\u00e1s no ser\u00e9 cre\u00eddo. Ma\u00f1ana en la tarde, cuando se meta el sol, vendr\u00e9 a devolver a tu palabra, a tu aliento, lo que me responda el gobernante sacerdote. Ya me despido de T\u00ed respetuosamente, Hija m\u00eda la m\u00e1s peque\u00f1a, Jovencita, Se\u00f1ora, Ni\u00f1a m\u00eda, descansa otro poquito.\u00bb Y luego se fue \u00e9l a su casa a descansar.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, domingo, bien todav\u00eda en la nochecilla, todo a\u00fan estaba oscuro, de all\u00e1 sali\u00f3, de su casa, se vino derecho a Tlatilolco, vino a saber lo que pertenece a Dios y a ser contado en lista; luego para ver al se\u00f1or obispo. Y a eso de las diez fue cuando ya estuvo preparado: se hab\u00eda o\u00eddo misa y se hab\u00eda nombrado lista y se hab\u00eda dispersado la multitud.<\/p>\n<p>Y Juan Diego luego fue al palacio del se\u00f1or obispo, y en cuanto lleg\u00f3 hizo toda la lucha por verlo, y con mucho trabajo otra vez lo vio; a sus pies se hinc\u00f3, llor\u00f3, se puso triste al hablarle, al descubrirle la palabra, el aliento de la Reina del Cielo, que ojala fuera cre\u00edda la embajada, la voluntad de la Perfecta Virgen, de hacerle, de erigirle su casita sagrada, en donde hab\u00eda dicho, en donde la quer\u00eda. Y el gobernante obispo much\u00edsimas cosas le pregunt\u00f3, le investig\u00f3, para poder cerciorarse, d\u00f3nde la hab\u00eda visto, c\u00f3mo era Ella; todo absolutamente se lo cont\u00f3 al se\u00f1or obispo.<\/p>\n<p>Y aunque todo absolutamente se lo declar\u00f3, y en cada cosa vio, admir\u00f3 que aparec\u00eda con toda claridad que Ella era la Perfecta Virgen, la Amable, Maravillosa Madre de Nuestro Salvador Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, sin embargo, no luego se realiz\u00f3.<\/p>\n<p>Dijo que no s\u00f3lo por su palabra, su petici\u00f3n se har\u00eda, se realizar\u00eda lo que \u00e9l ped\u00eda, que era muy necesaria alguna otra se\u00f1al para poder ser cre\u00eddo c\u00f3mo a \u00e9l lo enviaba la Reina del Cielo en persona.<br \/>\nTan pronto como lo oy\u00f3 Juan Diego, le dijo al obispo: \u00abSe\u00f1or gobernante, considera cu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al que pides, porque luego ir\u00e9 a ped\u00edrsela a la Reina del Cielo que me envi\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Y habiendo visto el obispo que ratificaba, que en nada vacilaba ni dudaba, luego lo despacha. Y en cuanto se viene, luego le manda a algunos de los de su casa en los que ten\u00eda absoluta confianza, que lo vinieran siguiendo, que bien lo observaran a d\u00f3nde iba, a qui\u00e9n ve\u00eda, con qui\u00e9n hablaba.<\/p>\n<p>Y as\u00ed se hizo. Juan Diego luego se vino derecho. Sigui\u00f3 la calzada. Y los que lo segu\u00edan, donde sale la barranca cerca del Tepeyac, en el puente de madera lo vinieron a perder. Y aunque por todas partes buscaron, ya por ninguna lo vieron. Y as\u00ed se volvieron. No s\u00f3lo porque con ello se fastidiaron grandemente, sino tambi\u00e9n porque les impidi\u00f3 su intento, los hizo enojar.<\/p>\n<p>As\u00ed le fueron a contar al se\u00f1or obispo, le metieron en la cabeza que no le creyera, le dijeron c\u00f3mo nom\u00e1s le contaba mentiras, que nada m\u00e1s inventaba lo que ven\u00eda a decirle, o que s\u00f3lo so\u00f1aba o imaginaba lo que le dec\u00eda, lo que le ped\u00eda.<\/p>\n<p>Y bien as\u00ed lo determinaron que si otra vez ven\u00eda, regresaba, all\u00ed lo agarrar\u00edan, y fuertemente lo castigar\u00edan, para que ya no volviera a decir mentiras ni a alborotar a la gente.<\/p>\n<p>Entre tanto, Juan Diego estaba con la Sant\u00edsima Virgen, dici\u00e9ndole la respuesta que tra\u00eda del se\u00f1or obispo; la que, o\u00edda por la Se\u00f1ora, le dijo:<\/p>\n<p>\u00abBIEN EST\u00c1, HIJITO M\u00cdO, VOLVER\u00c1S AQU\u00cd MA\u00d1ANA PARA QUE LLEVES AL OBISPO LA SE\u00d1AL QUE TE HA PEDIDO; CON ESO TE CREER\u00c1 Y ACERCA DE ESTO YA NO DUDAR\u00c1 NI DE TI SOSPECHAR\u00c1; Y S\u00c1BETE, HIJITO M\u00cdO, QUE YO TE PAGAR\u00c9 TU CUIDADO Y EL TRABAJO Y CANSANCIO QUE POR MI HAS EMPRENDIDO; EA, VETE AHORA; QUE MA\u00d1ANA AQU\u00cd TE AGUARDO\u00bb.<\/p>\n<p>Y al d\u00eda siguiente, lunes, cuando deb\u00eda llevar Juan Diego alguna se\u00f1al para ser cre\u00eddo, ya no volvi\u00f3. Porque cuando fue a llegar a su casa, a un su t\u00edo, de nombre Juan Bernardino, se le hab\u00eda asentado la enfermedad, estaba muy grave. Aun fue a llamarle al m\u00e9dico, a\u00fan hizo por \u00e9l, pero ya no era tiempo, ya estaba muy grave.<\/p>\n<p>Y cuando anocheci\u00f3, le rog\u00f3 su t\u00edo que cuando a\u00fan fuere de madrugada, cuando a\u00fan estuviere oscuro, saliera hacia ac\u00e1, viniera a llamar a Tlatilolco alg\u00fan sacerdote para que fuera a confesarlo, para que fuera a prepararlo, porque estaba seguro de que ya era el tiempo, ya el lugar de morir, porque ya no se levantar\u00eda, ya no se curar\u00eda.<\/p>\n<p>Y el martes, siendo todav\u00eda mucho muy de noche, de all\u00e1 vino a salir, de su casa, Juan Diego, a llamar el sacerdote a Tlatilolco, y cuando ya acert\u00f3 a llegar al lado del cerrito terminaci\u00f3n de la sierra, al pie, donde sale el camino, de la parte en que el sol se mete, en donde antes \u00e9l saliera, dijo:<br \/>\n\u00abSi me voy derecho por el camino, no vaya a ser que me vea esta Se\u00f1ora y seguro, como antes, me detendr\u00e1 para que le lleve la se\u00f1al al gobernante eclesi\u00e1stico como me lo mand\u00f3; que primero nos deje nuestra tribulaci\u00f3n; que antes yo llame de prisa al sacerdote religioso, mi t\u00edo no hace m\u00e1s que aguardarlo\u00bb.<\/p>\n<p>En seguida le dio la vuelta al cerro, subi\u00f3 por en medio y de ah\u00ed atravesando, hacia la parte oriental fue a salir, para r\u00e1pido ir a llegar a M\u00e9xico, para que no lo detuviera la Reina del Cielo. Piensa que por donde dio la vuelta no lo podr\u00e1 ver la que perfectamente a todas partes est\u00e1 mirando. La vio c\u00f3mo vino a bajar de sobre el cerro, y que de all\u00ed lo hab\u00eda estado mirando, de donde antes lo ve\u00eda. Le vino a salir al encuentro a un lado del cerro, le vino a atajar los pasos y le dijo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQU\u00c9 PASA, EL M\u00c1S PEQUE\u00d1O DE MIS HIJOS? \u00bfA D\u00d3NDE VAS, A D\u00d3NDE TE DIRIGES?\u00bb.<\/p>\n<p>Y \u00e9l, \u00bftal vez un poco se apen\u00f3, o quiz\u00e1 se avergonz\u00f3? \u00bfo tal vez de ello se espant\u00f3, se puso temeroso En su presencia se postr\u00f3, la salud\u00f3, le dijo:<\/p>\n<p>\u00abMi Jovencita, Hija m\u00eda la m\u00e1s peque\u00f1a, Ni\u00f1a m\u00eda, ojala que est\u00e9s contenta; \u00bfc\u00f3mo amaneciste? \u00bfAcaso sientes bien tu amado cuerpecito, Se\u00f1ora m\u00eda, Ni\u00f1a m\u00eda? Con pena angustiar\u00e9 tu rostro, tu coraz\u00f3n: te hago saber, Muchachita m\u00eda, que est\u00e1 muy grave un servidor tuyo, t\u00edo m\u00edo. Una gran enfermedad se le ha asentado, seguro que pronto va a morir de ella. Y ahora ir\u00e9 de prisa a tu casita de M\u00e9xico, a llamar a alguno de los amados de Nuestro Se\u00f1or, de nuestros sacerdotes, para que vaya a confesarlo y a prepararlo, porque en realidad para ello nacimos, los que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte. M\u00e1s, si voy a llevarlo a efecto, luego aqu\u00ed otra vez volver\u00e9 para ir a llevar tu aliento, tu palabra, Se\u00f1ora, Jovencita m\u00eda. Te ruego me perdones, t\u00e9nme todav\u00eda un poco de paciencia, porque con ello no te enga\u00f1o, Hija m\u00eda la menor, Ni\u00f1a m\u00eda, ma\u00f1ana sin falta vendr\u00e9 a toda prisa\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto oy\u00f3 las razones de Juan Diego, le respondi\u00f3 la Piadosa Perfecta Virgen: \u00abESCUCHA, PONLO EN TU CORAZ\u00d3N, HIJO M\u00cdO EL MENOR, QUE NO ES NADA LO QUE TE ESPANT\u00d3, LO QUE TE AFLIGI\u00d3, QUE NO SE PERTURBE TU ROSTRO, TU CORAZ\u00d3N; NO TEMAS ESTA ENFERMEDAD NI NINGUNA OTRA ENFERMEDAD, NI COSA PUNZANTE, AFLICTIVA.<\/p>\n<p>\u00bfNO ESTOY AQU\u00cd, YO, QUE SOY TU MADRE? \u00bfNO EST\u00c1S BAJO MI SOMBRA Y RESGUARDO? \u00bfNO SOY, YO LA FUENTE DE TU ALEGR\u00cdA? \u00bfNO EST\u00c1S EN EL HUECO DE MI MANTO, EN EL CRUCE DE MIS BRAZOS? \u00bfTIENES NECESIDAD DE ALGUNA OTRA COSA?<\/p>\n<p>QUE NINGUNA OTRA COSA TE AFLIJA, TE PERTURBE; QUE NOTE APRIETE CON PENA LA ENFERMEDAD DE TU T\u00cdO, PORQUE DE ELLA NO MORIR\u00c1 POR AHORA. TEN POR CIERTO QUE YA EST\u00c1 BUENO\u00bb<\/p>\n<p>(Y luego en aquel mismo momento san\u00f3 su t\u00edo, como despu\u00e9s se supo): Y Juan Diego, cuando oy\u00f3 la amable palabra, el amable aliento de la Reina del Cielo, much\u00edsimo con ello se consol\u00f3, bien con ello se apacigu\u00f3 su coraz\u00f3n, y le suplic\u00f3 que inmediatamente lo mandara a ver al gobernador obispo, a llevarle algo de se\u00f1al, de comprobaci\u00f3n, para que creyera la Reina Celestial luego le mand\u00f3 que subiera a la cumbre del cerrillo, en donde antes la ve\u00eda.<\/p>\n<p>Le dijo: \u00abSUBE, HIJO M\u00cdO EL MENOR, A LA CUMBRE DEL CERRILLO, A DONDE ME VISTE Y TE DI \u00d3RDENES, ALL\u00cd VER\u00c1S QUE HAY VARIADAS FLORES: C\u00d3RTALAS, RE\u00daNELAS, PONLAS TODAS JUNTAS; LUEGO, BAJA AQU\u00cd; TR\u00c1ELAS AQU\u00cd, A MI PRESENCIA.\u201d<\/p>\n<p>Y Juan Diego luego subi\u00f3 al cerrillo, y cuando lleg\u00f3 a la cumbre, mucho admir\u00f3 cuantas hab\u00eda florecidas, abiertas sus corolas, flores las m\u00e1s variadas, bellas y hermosas, cuando todav\u00eda no era su tiempo: porque de veras que en aquella saz\u00f3n arreciaba el hielo; estaban difundiendo un olor suav\u00edsimo; como perlas preciosas, como llenas de roc\u00edo nocturno. Luego comenz\u00f3 a cortarlas, todas las junt\u00f3, las puso en el hueco de su tilma.<\/p>\n<p>Por cierto que en la cumbre del cerrito no era lugar en que se dieran ningunas flores, s\u00f3lo abundan los riscos, abrojos, espinas; nopales, mezquites, y si acaso algunas hierbecillas se sol\u00edan dar, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo come, lo destruye el hielo.<\/p>\n<p>Y en seguida vino a bajar, vino a traerla a la Ni\u00f1a Celestial las diferentes flores que hab\u00eda ido a cortar, y cuando las vio, con sus venerables manos las tom\u00f3; luego otra vez se las vino a poner todas juntas en el hueco de su ayate, le dijo:<\/p>\n<p>\u00abMI HIJITO MENOR, ESTAS DIVERSAS FLORES SON LA PRUEBA, LA SE\u00d1AL QUE LLEVAR\u00c1S AL OBISPO; DE MI PARTE LE DIR\u00c1S QUE VEA EN ELLAS MI DESEO, Y QUE POR ELLO REALICE MI QUERER, MI VOLUNTAD. Y T\u00da&#8230;, T\u00da QUE ERES MI MENSAJERO&#8230;, EN TI ABSOLUTAMENTE SE DEPOSITA LA CONFIANZA; Y MUCHO TE MANDO, CON RIGOR QUE NADA M\u00c1S A SOLAS EN LA PRESENCIA DEL OBISPO EXTIENDAS TU AYATE, Y LE ENSE\u00d1ES LO QUE LLEVAS. Y LE CONTAR\u00c1S TODO PUNTUALMENTE LE DIR\u00c1S QUE TE MAND\u00c9 QUE SUBIERAS A LA CUMBRE DEL CERRITO A CORTAR FLORES, Y CADA COSA QUE VISTE Y ADMIRASTE, PARA QUE PUEDAS CONVENCER AL GOBERNANTE SACERDOTE, PARA QUE LUEGO PONGA LO QUE EST\u00c1 DE SU PARTE PARA QUE SE HAGA, SE LEVANTE MI TEMPLO QUE LE HE PEDIDO\u00bb.<\/p>\n<p>Y en cuanto le dio su mandato la Celestial Reina, vino a tomar la calzada, viene derecho a M\u00e9xico, ya viene contento. Ya as\u00ed viene sosegado su coraz\u00f3n, porque vendr\u00e1 a salir bien, lo llevar\u00e1 perfectamente. Mucho viene cuidando lo que est\u00e1 en el hueco de su vestidura, no vaya a ser que algo tire; viene disfrutando del aroma de las diversas preciosas flores.<\/p>\n<p>Cuando vino a llegar al palacio del obispo, lo fueron a encontrar el portero y los dem\u00e1s servidores del sacerdote gobernante, y les suplic\u00f3 que le dijeran c\u00f3mo deseaba verlo, pero ninguno quiso, fing\u00edan que no le entend\u00edan, o tal vez porque a\u00fan estaba muy oscuro, o tal vez porque ya lo conoc\u00edan que nom\u00e1s los molestaba, los importunaba, y ya les hab\u00edan contado sus compa\u00f1eros, los que lo fueron a perder de vista cuando lo fueron siguiendo. Durante much\u00edsimo rato estuvo esperando la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y cuando vieron que por much\u00edsimo rato estuvo all\u00ed, de pie, cabizbajo, sin hacer nada, por si era llamado, y como que algo tra\u00eda, lo llevaba en el hueco de su tilma; luego pues, se le acercaron para ver qu\u00e9 tra\u00eda y desenga\u00f1arse.<\/p>\n<p>Y cuando vio Juan Diego que de ning\u00fan modo pod\u00eda ocultarles lo que llevaba y que por eso lo molestar\u00edan, lo empujar\u00edan o tal vez lo aporrear\u00edan, un poquito les vino a mostrar que eran flores. Y cuando vieron que todas eran finas, variadas flores y que no era tiempo entonces de que se dieran, las admiraron muy mucho, lo frescas que estaban, lo abiertas que ten\u00edan sus corolas, lo bien que ol\u00edan, lo bien que parec\u00edan y quisieron coger y sacar unas cuantas; tres veces sucedi\u00f3 que se atrevieron a cogerlas, pero de ning\u00fan modo pudieron hacerlo, porque cuando hac\u00edan el intento ya no pod\u00edan ver las flores, sino que, a modo de pintadas, o bordadas, o cosidas en la tilma las ve\u00edan. Inmediatamente fueron a decirle al gobernante obispo lo que hab\u00edan visto, c\u00f3mo deseaba verlo el indito que otras veces hab\u00eda venido, y que ya hac\u00eda much\u00edsimo rato que estaba all\u00ed aguardando el permiso, porque quer\u00eda verlo. Y el gobernante obispo, en cuando lo oy\u00f3, di\u00f3 en la cuenta de que aquello era la prueba para convencerlo, para poner en obra lo que solicitaba el hombrecito.<\/p>\n<p>Enseguida dio orden de que pasara a verlo. Y habiendo entrado, en su presencia se postr\u00f3, como ya antes lo hab\u00eda hecho. Y de nuevo le cont\u00f3 lo que hab\u00eda visto, admirado, y su mensaje. Le dijo:\u00bbSe\u00f1or m\u00edo, gobernante, ya hice, ya llev\u00e9 a cabo seg\u00fan me mandaste; as\u00ed fui a decirle a la Se\u00f1ora mi Ama, la Ni\u00f1a Celestial, Santa Mar\u00eda, la Amada Madre de Dios, que ped\u00edas una prueba para poder creerme, para que le hicieras su casita sagrada, en donde te la ped\u00eda que la levantaras; y tambi\u00e9n le dije que te hab\u00eda dado mi palabra de venir a traerte alguna se\u00f1al, alguna prueba de su voluntad, como me lo encargaste\u00bb.<br \/>\nY escuch\u00f3 bien tu aliento, tu palabra, y recibi\u00f3 con agrado tu petici\u00f3n de la se\u00f1al, de la prueba, para que se haga, se verifique su amada voluntad.<\/p>\n<p>Y ahora, cuando era todav\u00eda de noche, me mand\u00f3 para que otra vez viniera a verte; y le ped\u00ed la prueba para ser cre\u00eddo, seg\u00fan hab\u00eda dicho que me la dar\u00eda, e inmediatamente lo cumpli\u00f3. Y me mand\u00f3 a la cumbre del cerrito en donde antes yo la hab\u00eda visto, para que all\u00ed cortara diversas rosas de Castilla.<\/p>\n<p>Y cuando las fui a cortar, se las fui a llevar all\u00e1 abajo; y con sus santas manos las tom\u00f3, de nuevo en el hueco de mi ayate las vino a colocar, para que te las viniera a traer, para que a ti personalmente te las diera. Aunque bien sab\u00eda yo que no es lugar donde se den flores la cumbre del cerrito, porque s\u00f3lo hay abundancia de riscos, abrojos, huizaches, nopales, mezquites, no por ello dud\u00e9, no por ello vacil\u00e9.<\/p>\n<p>Cuando fui a llegar a la cumbre del cerrito mir\u00e9 que ya era el para\u00edso. All\u00ed estaban ya perfectas todas las diversas flores preciosas, de lo m\u00e1s fino que hay, llenas de roc\u00edo, esplendorosas, de modo que luego las fui a cortar; y me dijo que de su parte te las diera, y que ya as\u00ed yo probar\u00eda, que vieras la se\u00f1al que le ped\u00edas para realizar su amada voluntad, y para que aparezca que es verdad mi palabra, mi mensaje. Aqu\u00ed las tienes, hazme favor de recibirlas.\u00bb<\/p>\n<p>Y luego extendi\u00f3 su blanca tilma, en cuyo hueco hab\u00eda colocado las flores. Y as\u00ed como cayeron al suelo todas las variadas flores preciosas, luego all\u00ed se convirti\u00f3 en se\u00f1al, se apareci\u00f3 de repente la Amada Imagen de la Perfecta Virgen Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, en la forma y figura en que ahora est\u00e1, en donde ahora es conservada en su amada casita, en su sagrada casita en el Tepeyac, que se llama Guadalupe.<\/p>\n<p>Y en cuanto la vio el obispo gobernante y todos los que all\u00ed estaban, se arrodillaron, mucho la admiraron, se pusieron de pie para verla, se entristecieron, se afligieron, suspenso el coraz\u00f3n, el pensamiento&#8230;..<\/p>\n<p>Y el obispo gobernante con llanto, con tristeza, le rog\u00f3, le pidi\u00f3 perd\u00f3n por no luego haber realizado su voluntad, su venerable aliento, su venerable palabra, y cuando se puso de pie, desat\u00f3 del cuello de donde estaba atada, la vestidura, la tilma de Juan Diego en la que se apareci\u00f3, en donde se convirti\u00f3 en se\u00f1al la Reina Celestial, y luego la llev\u00f3; all\u00e1 la fue a colocar a su oratorio.<\/p>\n<p>Y todav\u00eda all\u00ed pas\u00f3 un d\u00eda Juan Diego en la casa del obispo, a\u00fan lo detuvo. Y al d\u00eda siguiente le dijo:\u00bbAnda, vamos a que muestres d\u00f3nde es la voluntad de la Reina del Cielo que le erijan su templo.\u00bb<\/p>\n<p>De inmediato se convid\u00f3 gente para hacerlo, levantarlo, y Juan Diego, en cuanto mostr\u00f3 en d\u00f3nde hab\u00eda mandado la Se\u00f1ora del Cielo que se erigiera su casita sagrada, luego pidi\u00f3 permiso: quer\u00eda ir a su casa para ir a ver a su t\u00edo Juan Bernardino, que estaba muy grave cuando lo dej\u00f3 para ir a llamar a un sacerdote a Tlatilolco para que lo confesara y lo dispusiera, de quien le hab\u00eda dicho la Reina del Cielo que ya hab\u00eda sanado. Pero no lo dejaron ir solo, sino que lo acompa\u00f1aron a su casa. Y al llegar vieron a su t\u00edo que ya estaba sano, absolutamente nada le dol\u00eda.<\/p>\n<p>Y \u00e9l, por su parte, mucho admir\u00f3 la forma en que su sobrino era acompa\u00f1ado y muy honrado; le pregunt\u00f3 a su sobrino por qu\u00e9 as\u00ed suced\u00eda, el que mucho le honraran; y \u00e9l le dijo c\u00f3mo cuando lo dej\u00f3 para ir a llamarle un sacerdote para que lo confesara, lo dispusiera, all\u00e1 en el Tepeyac se le apareci\u00f3 la Se\u00f1ora del Cielo; y lo mand\u00f3 a M\u00e9xico ver al gobernante obispo, para que all\u00ed le hiciera una casa en el Tepeyac. Y le dijo que no se afligiera, que ya su t\u00edo estaba contento, y con ello mucho se consol\u00f3.<\/p>\n<p>Le dijo su t\u00edo que era cierto, que en aquel preciso momento lo san\u00f3, la vi\u00f3 exactamente en la misma forma en que se le hab\u00eda aparecido a su sobrino, le dijo c\u00f3mo a \u00e9l tambi\u00e9n lo hab\u00eda enviado a M\u00e9xico a ver al obispo; y que tambi\u00e9n, cuando fuera a verlo, que todo absolutamente le descubriera, le platicara lo que hab\u00eda visto y la manera maravillosa en que lo hab\u00eda sanado,y que bien as\u00ed la llamar\u00eda bien as\u00ed se nombrar\u00eda; LA PERFECTA VIRGEN SANTA MAR\u00cdA DE GUADALUPE, su Amada Imagen.<\/p>\n<p>Y luego trajeron a Juan Bernardino a la presencia del gobernante obispo, lo trajeron a hablar con \u00e9l a dar testimonio, y junto con su sobrino Juan Diego, los hosped\u00f3 en su casa el obispo unos cuantos d\u00edas,en tanto que se levant\u00f3 la casita sagrada de la Ni\u00f1a Reina all\u00e1 en el Tepeyac,; donde se hizo ver de Juan Diego. Y el se\u00f1or obispo traslad\u00f3 a la Iglesia Mayor la amada Imagen de la Amada Ni\u00f1a Celestial. La vino a sacar de su palacio, de su oratorio en donde estaba, para que todos la vieran la admiraran, su amada Imagen. Y absolutamente toda esta ciudad, sin faltar nadie, se estremeci\u00f3 cuando vino a ver a admirar su preciosa Imagen. Ven\u00edan a reconocer su car\u00e1cter divino. Ven\u00edan a presentarle sus plegarias. Muchos admiraron en qu\u00e9 milagrosa manera se hab\u00eda aparecido, puesto que absolutamente ning\u00fan hombre de la tierra pint\u00f3 su amada Imagen.\u201d<\/p>\n<p>San Juan Diego<\/p>\n<p>El 9 de Diciembre, celebramos ya cada a\u00f1o, con gozo la fiesta de SAN JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN, quien muriera santamente en el a\u00f1o 1548 en M\u00e9xico. Su nombre en su lengua materna significa \u00ab\u00c1guila que habla\u00bb \u00f3 \u00abel que habla con un \u00c1guila\u00bb.<\/p>\n<p>Nacido en el a\u00f1o 1474 en nuestro pa\u00eds, en la localidad de Cuauhtitl\u00e1n, entonces reino de Texcoco. Perteneci\u00f3 a la etnia de los chichimecas, fue laico, casado, y vidente de la aparici\u00f3n de la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2002, el entonces Papa San Juan Pablo II lo inscribi\u00f3 en el libro de los Santos en una solemne y conmovedora ceremonia realizada en el Santuario de Guadalupe en M\u00e9xico. Su devoci\u00f3n es muy grande en todas las comunidades ind\u00edgenas de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Estas son algunas de las palabras que pronunci\u00f3 San Juan Pablo II durante la homil\u00eda de la Canonizaci\u00f3n de de Juan Diego Cuauhtlatoatzin en la Bas\u00edlica de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe en la ciudad de M\u00e9xico el Mi\u00e9rcoles 31 de julio de 2002:<\/p>\n<p>\u201cCon gran gozo he peregrinado hasta esta Bas\u00edlica de Guadalupe, coraz\u00f3n mariano de M\u00e9xico y de Am\u00e9rica, para proclamar la santidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el indio sencillo y humilde que contempl\u00f3 el rostro dulce y sereno de la Virgen del Tepeyac, tan querido por los pueblos de M\u00e9xico&#8230;<\/p>\n<p>Dirijo hoy un saludo muy entra\u00f1able a los numerosos ind\u00edgenas venidos de las diferentes regiones del Pa\u00eds, representantes de las diversas etnias y culturas que integran la rica y pluriforme realidad mexicana. El Papa les expresa su cercan\u00eda, su profundo respeto y admiraci\u00f3n, y los recibe fraternalmente en el nombre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo era Juan Diego? \u00bfPor qu\u00e9 Dios se fij\u00f3 en \u00e9l? El libro del Eclesi\u00e1stico, como hemos escuchado, nos ense\u00f1a que s\u00f3lo Dios \u201ces poderoso y s\u00f3lo los humildes le dan gloria\u201d (3, 20). Tambi\u00e9n las palabras de San Pablo proclamadas en esta celebraci\u00f3n iluminan este modo divino de actuar la salvaci\u00f3n: \u201cDios ha elegido a los insignificantes y despreciados del mundo; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios\u201d (1 Co 1, 28.29).<\/p>\n<p>Es conmovedor leer los relatos guadalupanos, escritos con delicadeza y empapados de ternura. En ellos la Virgen Mar\u00eda, la esclava \u201cque glorifica al Se\u00f1or\u201d (Lc 1, 46), se manifiesta a Juan Diego como la Madre del verdadero Dios. Ella -le regala, como se\u00f1al, unas rosas preciosas y \u00e9l, al mostrarlas al Obispo, descubre grabada en su tilma la bendita imagen de Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n<p>\u201cEl acontecimiento guadalupano -como ha se\u00f1alado el Episcopado Mexicano- signific\u00f3 el comienzo de la evangelizaci\u00f3n con una vitalidad que rebas\u00f3 toda expectativa. El mensaje de Cristo a trav\u00e9s de su Madre tom\u00f3 los elementos centrales de la cultura ind\u00edgena, los purific\u00f3 y les dio el definitivo sentido de salvaci\u00f3n\u201d (14.05.2002, n. 8).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Guadalupe y Juan Diego tienen un hondo sentido eclesial y misionero y son un modelo de evangelizaci\u00f3n perfectamente inculturada.<\/p>\n<p>\u201cDesde el cielo el Se\u00f1or, atentamente, mira a todos los hombres\u201d (Sal 32, 13), hemos recitado con el salmista, confesando una vez m\u00e1s nuestra fe en Dios, que no repara en distinciones de raza o de cultura. Juan Diego, al acoger el mensaje cristiano sin renunciar a su identidad ind\u00edgena, descubri\u00f3 la profunda verdad de la nueva humanidad, en la que todos est\u00e1n llamados a ser hijos de Dios en Cristo. As\u00ed facilit\u00f3 el encuentro fecundo de dos mundos y se convirti\u00f3 en protagonista de la nueva identidad mexicana, \u00edntimamente unida a la Virgen de Guadalupe, cuyo rostro mestizo expresa su maternidad espiritual que abraza a todos los mexicanos. Por ello, el testimonio de su vida debe seguir impulsando la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n mexicana, promover la fraternidad entre todos sus hijos y favorecer cada vez m\u00e1s la reconciliaci\u00f3n de M\u00e9xico con sus or\u00edgenes, sus valores y tradiciones.<\/p>\n<p>Esta noble tarea de edificar un M\u00e9xico mejor, m\u00e1s justo y solidario, requiere la colaboraci\u00f3n de todos. En particular es necesario apoyar hoy a los ind\u00edgenas en sus leg\u00edtimas aspiraciones, respetando y defendiendo los aut\u00e9nticos valores de cada grupo \u00e9tnico. \u00a1M\u00e9xico necesita a sus ind\u00edgenas y los ind\u00edgenas necesitan a M\u00e9xico!<\/p>\n<p>Amados hermanos y hermanas de todas las etnias de M\u00e9xico y Am\u00e9rica, al ensalzar hoy la figura del indio Juan Diego, deseo expresarles la cercan\u00eda de la Iglesia y del Papa hacia todos ustedes, abraz\u00e1ndolos con amor y anim\u00e1ndolos a superar con esperanza las dif\u00edciles situaciones que atraviesan&#8230;\u201d (Fuente: Archivo Vaticano)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Apariciones de la Virgen Mar\u00eda de Guadalupe a San Juan Diego ocurridas en diciembre de 1531 Escrito por En Familia MEM Nuestra Inspector\u00eda lleva el Nombre de \u00abNuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00bb, este 12 de diciembre conmemoramos el encuentro entre \u201cla Madre del Dios por quien se vive\u201d y San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, los salesianos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":14719,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-14718","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14718"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14718\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14720,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14718\/revisions\/14720"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}