{"id":14767,"date":"2019-12-24T10:47:15","date_gmt":"2019-12-24T16:47:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14767"},"modified":"2019-12-24T10:47:15","modified_gmt":"2019-12-24T16:47:15","slug":"musica-para-la-paz-orpheus-xxl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14767","title":{"rendered":"M\u00fasica para la paz; Orpheus XXl"},"content":{"rendered":"<p>Proceso<\/p>\n<p>El proyecto musical Orpheus XXI, que involucra a artistas \u00e1rabes exiliados en Europa, es idea de Jordi Savall \u2013el mago catal\u00e1n de la viola de gamba\u2013, quien en 2016, al improvisar un concierto en un campo de refugiados en Calais, descubri\u00f3 el talento de algunos de los artistas del lugar. Durante meses trabaj\u00f3 con ellos y comenz\u00f3 a seleccionar a un grupo que le ayud\u00f3 a rescatar la m\u00fasica antigua, tradicional y religiosa de Medio Oriente. Hoy, Orpheus XXI se compone de 30 virtuosos, entre ellos el sirio Moslem Rahal, quien cuenta su itinerario musical.<\/p>\n<p>PAR\u00cdS.\u2013 No cabe un alfiler en el m\u00edtico Th\u00e9\u00e2tre de l\u2019Atelier escondido en la discreta plaza Charles Dullin de Montmartre.<\/p>\n<p>Se apagan las luces de la sala y se ilumina el escenario. Silencioso, el p\u00fablico contempla las sillas vac\u00edas y los atriles.<\/p>\n<p>S\u00f3lo faltan los m\u00fasicos.<\/p>\n<p>Llegan despacio. Uno tras otro. Se sientan y se acomodan con sus instrumentos.<\/p>\n<p>Bashar al Dghlawi coloca su darbuka (instrumento de percusi\u00f3n de origen \u00e1rabe) en una pierna, Khalil Guerrow afina su viol\u00edn, Maemon Rahal agita discretamente su riq (peque\u00f1o pandero) y Safi Al Hafez roza las cuerdas de su la\u00fad mientras Moslem Rahal acaricia su ney (flauta de bamb\u00fa cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos) y Georgi Dimitrov pone su kanun (c\u00edtara \u00e1rabe) en sus rodillas. Entretanto las cantantes Leila Er Rabiai y Meriem Moubin y los cantantes Abo Rabi y Rebal Alkhodari intercambian miradas c\u00f3mplices y hojean sus partiduras.<\/p>\n<p>La emoci\u00f3n es palpable en la sala como en el escenario.<\/p>\n<p>No es para menos. Estos 10 artistas huyeron de la guerra, de la intolerancia \u00e9tnica y religiosa. Son exiliados, refugiados o emigrados. Renunciaron a sus carreras y su fama en sus pa\u00edses de origen para salvar a los suyos o escapar de la muerte. Seis son oriundos de Siria y pertenecen a la orquesta Orpheus XXI, creada hace tres a\u00f1os por Jordi Savall, el mago catal\u00e1n de la viola de gamba y eminente figura internacional del movimiento de renovaci\u00f3n de la m\u00fasica antigua.<\/p>\n<p>Esta noche se aprestan a saborear el placer de estar juntos y de tocar m\u00fasica sagrada de Medio Oriente.<\/p>\n<p>El programa incluye un canto cristiano sir\u00edaco, otro maronita, un tercero de origen arabo-judeo-andaluz y numerosos cantos isl\u00e1micos; unos antiguos de inspiraci\u00f3n suf\u00ed u otomana; otros m\u00e1s son contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>\u201cDesde su creaci\u00f3n, Orpheus XXI interpreta un amplio repertorio que incluye m\u00fasica antigua, tradicional y religiosa. Es la primera vez que aceptamos dar un concierto \u2018monotem\u00e1tico\u2019 y que tocamos exclusivamente m\u00fasica sagrada. Lo hicimos a solicitud del ICI (Institut des Cultures d\u2019Islam), que nos invit\u00f3 a Par\u00eds para celebrar la fiesta de Al Maulid en el Th\u00e9\u00e2tre de l\u2019Atelier\u201d, conf\u00eda a la corresponsal Moslem Rahal, quien adem\u00e1s de ser uno de los m\u00e1s destacados tocadores del ney del mundo \u00e1rabe, se desempe\u00f1a como director art\u00edstico de Orpheus XXI.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa: \u201cCada 9 de noviembre esa fiesta musulmana conmemora el nacimiento del profeta Mahoma. En el conflictivo contexto actual decidimos abrir espacio a cantos cristianos y sefard\u00edes para recordar una vez m\u00e1s que todos esos cantos tienen ra\u00edces comunes que nos unen profundamente. La fuerza de la m\u00fasica es crear lazos entre los seres humanos. Es nuestra convicci\u00f3n y es lo que vivimos con Orpheus XXI\u201d.<\/p>\n<p>Durante todo el concierto \u2013como suced\u00eda en los tiempos del m\u00edtico Orfeo, cuyo canto embrujaba a quienes lo escuchaban\u2013, los artistas de Orpheus XXI cautivan a la asistencia con sus voces \u2013ora graves y guturales, ora de falsete\u2013 y sus melod\u00edas envolventes, algunas heredadas desde tiempos inmemoriales.<\/p>\n<p>El proyecto de Jordi Savall<\/p>\n<p>La historia de Orpheus XXI empez\u00f3 el 16 de abril de 2016 con un concierto de Jordi Savall en \u201cla jungla\u201d de Calais. As\u00ed se llamaba el inmenso campo de refugiados convertido en ciudad perdida en las afueras del puerto norte\u00f1o franc\u00e9s que albergaba en condiciones indignas a 6 mil inmigrantes clandestinos dispuestos a todo con tal de llegar a Gran Breta\u00f1a. Las autoridades galas acabaron por desmantelar \u201cla jungla\u201d seis meses despu\u00e9s de la visita del maestro Savall.<\/p>\n<p>Tras recorrer los \u201ccallejones\u201d polvorosos del campo y platicar con sus habitantes, Jordi Savall se sent\u00f3 fuera de un precario changarro y empez\u00f3 a tocar su viola de gamba. Poco a poco se acercaron refugiados, se asomaron unos m\u00fasicos con sus instrumentos y se improvis\u00f3 un concierto.<\/p>\n<p>Tanto le impresion\u00f3 a Jordi Savall esa estancia en \u201cla jungla\u201d, que decidi\u00f3 mover cielo y tierra para ofrecer a m\u00fasicos desarraigados la oportunidad de \u201crecobrar lo que da sentido a su vida\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPens\u00e9 que yo no pod\u00eda tener el privilegio de tocar en las salas m\u00e1s bellas del mundo y permanecer al margen de la grave crisis que sacude nuestras sociedades\u201d, coment\u00f3 el gambista a sus colaboradores al regresar a Barcelona, donde hizo escala entre dos giras art\u00edsticas por el mundo.<\/p>\n<p>En menos de siete meses el maestro arm\u00f3 el ambicioso proyecto de Orpheus XXI, m\u00fasica para la paz y la dignidad. Lo propuso de inmediato a la Uni\u00f3n Europea, que acept\u00f3 financiarlo durante dos a\u00f1os en el marco de su programa Europe Creative.<\/p>\n<p>\u201cSe trata de un proyecto muy completo que busca favorecer la integraci\u00f3n de m\u00fasicos profesionales refugiados en Europa, d\u00e1ndoles la posibilidad de ejercer su arte, enfatiza Moslem Rahal. Volver a subir al escenario y tocar para el p\u00fablico despu\u00e9s de meses \u2013a veces a\u00f1os\u2013 de marginaci\u00f3n, indiferencia o falta de consideraci\u00f3n permite que los artistas recobren identidad y dignidad.<\/p>\n<p>\u201cNuestro segundo objetivo \u2013agrega\u2013 es preservar todo un patrimonio musical de transmisi\u00f3n oral amenazado por las guerras y el oscurantismo religioso. Jordi Savall suele decir que los m\u00fasicos de los pa\u00edses del Medio y Lejano Oriente, entre otras regiones del mundo, son \u2018bibliotecas vivientes\u2019. Si desaparecen, si dejan de tocar su m\u00fasica tradicional, esa riqueza que nos pertenece a todos desaparece con ellos.\u201d<\/p>\n<p>Cuatro organizaciones europeas independientes conjugaron esfuerzos y entusiasmo para echar andar el proyecto. Entre noviembre de 2016 y marzo de 2017 la International Cities of Refuge Network (Icorn), una red de asistencia a refugiados con sede en la ciudad de Stavanger (Noruega) y ramificaciones en toda Europa, preseleccion\u00f3 a 56 m\u00fasicos esparcidos en toda la UE, entre los cuales Jordi Savall y el equipo art\u00edstico del Centro Internacional de M\u00fasica Antigua (CIMA), fundado por el maestro en Barcelona, escogieron a 20 finalistas.<\/p>\n<p>Sonidos multiculturales<\/p>\n<p>Los m\u00fasicos son oriundos de Afganist\u00e1n, Armenia, Bangladesh, Bielorrusia, Bulgaria, Marruecos, Palestina, Siria, Sud\u00e1n y Turqu\u00eda y radican en Noruega, Alemania, Francia y Catalu\u00f1a. Los sirios son los m\u00e1s numerosos.<\/p>\n<p>A lo largo de tres meses \u2013de marzo a junio de 2017\u2013, los integrantes de Orpheus XXI se juntaron en La Saline royale d\u2019Arc-et-Senans, importante centro cultural del este de Francia que lleva a\u00f1os colaborando con Jordi Savall, para crear un repertorio que abarc\u00f3 m\u00fasicas y cantos tradicionales de sus respectivos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Coordinaron ese trabajo dos directores art\u00edsticos: Moslem Rahal y Waed Bouhassoum, reconocida cantante y compositora siria refugiada en Francia, tambi\u00e9n celebrada a nivel internacional por su virtuosismo con el la\u00fad.<\/p>\n<p>\u201cFue apasionante trabajar con ese grupo de artistas, todos excelentes, quienes en su amplia mayor\u00eda no saben leer m\u00fasica: aprenden de o\u00eddo, memorizan y tocan. As\u00ed se procede desde hace siglos\u201d, conf\u00eda Rahal.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s lo deslumbr\u00f3, dice, fue el ambiente creado por estas personas de horizontes distintos, todas ellas golpeadas por sus recorridos migratorios ca\u00f3ticos que, aun cuando hablaban un idioma diferente, encontraron en la m\u00fasica un lenguaje com\u00fan.<\/p>\n<p>\u201cA todos nos toc\u00f3 abrirnos a culturas musicales ajenas e integrarlas para elegir juntos un repertorio realmente armonioso, coherente y representativo de nuestra diversidad. Cuidamos tambi\u00e9n respetar una rigurosa igualdad entre los m\u00fasicos. M\u00e1s que de un grupo o de una orquesta, nos sentimos parte de una familia musical en la que nadie busca sobresalir\u201d, comenta Rahal.<\/p>\n<p>Entre los periodos de trabajo en La Saline royale d\u2019Arc-et-Senans los integrantes de Orpheus XXI animaron talleres de m\u00fasica para ni\u00f1os y adolescentes refugiados en ciudades europeas.<\/p>\n<p>\u201cNo basta preservar un patrimonio musical, tambi\u00e9n es imprescindible transmitirlo\u201d, recalca Moslem Rahal, a\u00fan asombrado por la facilidad con la que los j\u00f3venes se familiarizaron con la m\u00fasica antigua y tradicional recopilada por Orpheus XXI.<\/p>\n<p>\u201cDetectamos aut\u00e9nticos talentos y nacieron vocaciones\u201d, asegura.<\/p>\n<p>Llegaron el verano de 2017, los primeros conciertos. Siguieron numerosas participaciones en festivales musicales europeos. Cada vez que ten\u00edan la oportunidad de hacerlo, los m\u00fasicos invitaban a sus j\u00f3venes disc\u00edpulos m\u00e1s talentosos a tocar y cantar con ellos.<\/p>\n<p>En los dos \u00faltimos a\u00f1os la orquesta, que cuenta ahora con 30 m\u00fasicos, ofreci\u00f3 una cincuentena de conciertos en toda Europa. Entre todos destaca Con Siria, el concierto que Orpheus XXI present\u00f3 el pasado 10 de marzo en la Cit\u00e9 de la Musique de la Ciudad Luz con la Philarmonie de Par\u00eds frente a 2 mil 400 espectadores.<\/p>\n<p>Si bien se tocaron cantos y m\u00fasicas de Israel, Marruecos, Bangladesh, Grecia y Turqu\u00eda, la mayor parte del programa fue un gran homenaje al patrimonio musical de Siria, uno de los m\u00e1s ricos del Cercano Oriente.<\/p>\n<p>\u201cY el m\u00e1s antiguo del mundo\u201d, enfatiza Rahal, en clara alusi\u00f3n a las 36 tablas de arcilla cubiertas con caracteres cuneiformes encontradas a principios del siglo pasado en las ruinas de la antigua ciudad portuaria mediterr\u00e1nea de Ugarit, hoy conocida como Ras Shamra.<\/p>\n<p>Evocaciones sonoras<br \/>\nUn grupo de arqueomusic\u00f3logos logr\u00f3 descifrar una de ellas, la n\u00famero seis, que presenta el mejor estado de conservaci\u00f3n. Escrito en el a\u00f1o 1400 A.C.; es decir, hace m\u00e1s de 3 mil 400 a\u00f1os, en una mezcla de idiomas sumerio, hurrita y babil\u00f3nico. Ese canto, el primero de la historia de la humanidad, es un himno a Nikkal, la diosa cananea de los huertos, casada con el dios de la luna\u2026<\/p>\n<p>El sitio arqueol\u00f3gico de Ugarit-Ras Shamra est\u00e1 ubicado al norte del puerto de Lakatia, donde naci\u00f3 Moslem Rahal.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de relatar la historia de Orpheus XXI, Rahal acepta evocar su propia historia. Al igual que la vida de cada uno de los m\u00fasicos de la orquesta, la suya es dram\u00e1ticamente novelesca.<\/p>\n<p>\u201cSiempre me mantuve apartado de la pol\u00edtica \u2013aclara\u2013. Nunca me llam\u00f3 la atenci\u00f3n la pol\u00edtica. No la entiendo. Mi \u00fanico inter\u00e9s es la m\u00fasica.\u201d<\/p>\n<p>Moslem Rahal naci\u00f3 en una familia numerosa, culta, pero con pocos recursos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>\u201cNo ten\u00edamos mucho dinero, pero mi padre, que era poeta, siempre procur\u00f3 poner instrumentos de m\u00fasica a nuestra disposici\u00f3n. En casa se tocaba la\u00fad, darbuka y viol\u00edn; tambi\u00e9n se cantaba.<\/p>\n<p>\u201cUn d\u00eda mi hermano mayor lleg\u00f3 con un ney. Esa flauta de ca\u00f1a aparentemente sencilla es muy compleja de fabricar y m\u00e1s a\u00fan de tocar.<\/p>\n<p>\u201cPese a sus esfuerzos mi hermano no lograba sacarle sonido armonioso a su flauta. En cambio yo s\u00ed. Aprend\u00ed solito y muy pronto empec\u00e9 a tocar bien. El ney me fascin\u00f3 y acab\u00f3 apart\u00e1ndome de mis estudios. Ten\u00eda 14 a\u00f1os y estaba tan obsesionado que mi hermano acab\u00f3 rompiendo la flauta. Era la unica manera de \u2018salvarme\u2019 de ese embrujo. Fue un drama\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Moslem regres\u00f3 al colegio. Aprob\u00f3 sus ex\u00e1menes y busc\u00f3 la forma de adquirir un nuevo ney.<\/p>\n<p>\u201cFue imposible. Un buen ney cuesta muy caro. Decid\u00ed arreglarme solo y me lanc\u00e9 a fabricar uno\u201d, comenta, a\u00fan asombrado de su audacia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un a\u00f1o y contrario a lo que pensaba toda su familia Moslem logr\u00f3 fabricar un ney de alt\u00edsima calidad.<\/p>\n<p>\u201cSu sonido encantaba a todo el mundo. Corri\u00f3 la voz entre los m\u00fasicos de Latikia y empezaron a lloverme pedidos de ney\u201d, cuenta, ri\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Prosigue: \u201cCre\u00e9 mi taller y empec\u00e9 a ganar suficiente dinero para costear mis estudios en el Instituto Superior de M\u00fasica de Damasco, donde me gradu\u00e9 especializ\u00e1ndome en la t\u00e9cnica del ney. Luego ense\u00f1\u00e9 esa t\u00e9cnica en el mismo Instituto y en la Universidad Music College de la ciudad de Homs\u201d.<\/p>\n<p>La proyecci\u00f3n de Rahel<\/p>\n<p>Andando el tiempo Moslem Rahal fue contratado como solista por la Orquesta Sinf\u00f3nica Nacional de Siria, integr\u00f3 el Grupo Nacional de M\u00fasica \u00c1rabe e inici\u00f3 una brillante carrera internacional. Toc\u00f3 en los pa\u00edses \u00e1rabes y en Europa.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el fat\u00eddico a\u00f1o 2011. Empez\u00f3 la guerra en Siria.<\/p>\n<p>\u201cFue dif\u00edcil, comenta parcamente. Yo viv\u00eda en Damasco con mi esposa y mis tres hijas. Pasaba todo el d\u00eda trabajando fuera de casa y preocupado por mi familia, llamando por tel\u00e9fono a cada rato para saber si mis hijas estaban bien. Hab\u00eda bombardeos\u2026 un d\u00eda s\u00ed, un d\u00eda no. Era demasiado estresante. Pero el d\u00eda en que una bomba cay\u00f3 al lado de la escuela de mis hijas, matando a varios ni\u00f1os. Decid\u00ed dejar Damasco y nos regresamos a vivir en Latakia.\u201d<\/p>\n<p>En 2013 la ciudad natal de Moslem Rahal no estaba tan afectada por la guerra, pero no contaba con una densa vida cultural.<\/p>\n<p>\u201cNo ten\u00eda muchas oportunidades de tocar ni de ense\u00f1ar m\u00fasica, conf\u00eda. Mi situaci\u00f3n econ\u00f3mica se volvi\u00f3 dif\u00edcil. Junto con mi hermano abr\u00ed una escuela de m\u00fasica y de nuevo mont\u00e9 un taller de construcci\u00f3n de instrumentos musicales\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Rahal interrumpe brevemente su relato. Calla unos segundos y luego retoma la palabra:<\/p>\n<p>\u201cLo que me frustraba en ese entonces era recibir semana tras semana propuestas de conciertos. Me llegaban de toda Europa, pero no pod\u00eda aceptarlas porque mi visa de Schengen estaba vencida y no hab\u00eda manera de tramitar una nueva.\u201d<\/p>\n<p>Rahal vuelve a callar. Esboza una sonrisa triste y explica:<\/p>\n<p>\u201cMe invitaban prestigiosas instituciones europeas, pero ninguna lograba conseguirme una visa. Seg\u00fan me explicaban mis interlocutores se topaban con burocracias implacables. La UE estaba como tetanizada \u2013paralizada\u2013 por el gran n\u00famero de sirios que hu\u00edan desesperados de la guerra.<\/p>\n<p>Otro breve silencio y misma sonrisa triste:<\/p>\n<p>\u201cQuienes me negaban la visa pensaban que yo iba a aprovecharla para pedir asilo y luego traer a mi familia\u2026 Se cerraron las puertas de Europa.\u201d<\/p>\n<p>La \u00fanica persona que logr\u00f3 forzar el candado europeo fue Jordi Savall.<\/p>\n<p>\u201cUn d\u00eda me llam\u00f3 su asistente para invitarme a participar en un concierto con el conjunto Hesperion II. Como siempre lo hac\u00eda, declin\u00e9 la propuesta por falta de visa. No s\u00e9 qu\u00e9 hizo Jordi Savall, pero en menos de dos d\u00edas me citaron en la embajada de Espa\u00f1a en Beirut, donde me esperaba una visa. Era una visa restringida que s\u00f3lo me permit\u00eda hacer un viaje de ida y vuelta entre L\u00edbano y Espa\u00f1a. Pero se entreabr\u00eda la puerta de Europa y eso para m\u00ed no ten\u00eda precio.\u201d<\/p>\n<p>Seg\u00fan explica Moslem Rahal, no hay aeropuerto en Latakia. S\u00f3lo se puede llegar a Beirut por carretera y en taxi, porque tampoco existe servicio de tren o de bus entre las dos ciudades. En tiempo de paz el viaje dura tres horas y media. Desde el principio de la guerra es una haza\u00f1a que puede resultar sumamente peligrosa y tomar 12 horas o m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cEl d\u00eda que viaj\u00e9 para recoger mi visa nos pararon milicias que intentaron saber cu\u00e1l era mi religi\u00f3n y la del chofer\u2026 Fue muy tenso el viaje, pero llegu\u00e9 a Beirut y luego sal\u00ed hacia Barcelona. El concierto fue fant\u00e1stico y tuvo tanto \u00e9xito que Jordi Savall me volvi\u00f3 a invitar en m\u00faltiples oportunidades\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Entre 2013 y 2017, Moslem Rahal viaj\u00f3 varias veces al a\u00f1o de Latikia al aeropuerto de Beirut sin saber nunca si llegar\u00eda a su destino. Jam\u00e1s mencion\u00f3 los peligros que corr\u00eda a su familia ni a los m\u00fasicos con quienes tocaba. Sal\u00eda con dos d\u00edas de anticipaci\u00f3n para no perder el avi\u00f3n. Y por supuesto a menudo se demoraba dos d\u00edas tambi\u00e9n en regresarse a Latakia.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Casi una semana por concierto! \u2013recuerda con humor\u2013. Pero vali\u00f3 la pena. Volver a tocar me resucit\u00f3. Por eso tomo tan en serio el proyecto Orpheus XXI, m\u00fasica para la paz y la dignidad. S\u00e9 de sobra lo que representa para los m\u00fasicos refugiados.\u201d<\/p>\n<p>En 2017 Jordi Savall contrat\u00f3 en forma permanente a Moslem Rahal, que se mud\u00f3 con su familia a Barcelona. Hoy, adem\u00e1s de tocar como solista en los conjuntos creados por el maestro catal\u00e1n y de asumir la direcci\u00f3n art\u00edstica de Orpheus XXI, Rahal se desempe\u00f1a como investigador del Centro Internacional de M\u00fasica Antigua.<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o viaja a Latakia para visitar a su familia. Lo desgarra la situaci\u00f3n de su pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proceso El proyecto musical Orpheus XXI, que involucra a artistas \u00e1rabes exiliados en Europa, es idea de Jordi Savall \u2013el mago catal\u00e1n de la viola de gamba\u2013, quien en 2016, al improvisar un concierto en un campo de refugiados en Calais, descubri\u00f3 el talento de algunos de los artistas del lugar. 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