{"id":14861,"date":"2020-02-05T14:51:08","date_gmt":"2020-02-05T20:51:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14861"},"modified":"2020-02-05T14:51:08","modified_gmt":"2020-02-05T20:51:08","slug":"george-steiner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14861","title":{"rendered":"George Steiner"},"content":{"rendered":"<p>Nuccio Ordine<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>\u201cEl secreto de una buena vejez no es m\u00e1s que un pacto honesto con la soledad\u201d; no pude evitar pensar en esta maravillosa reflexi\u00f3n de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando me enter\u00e9 de la desaparici\u00f3n de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/george_steiner\/a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">George Steiner<\/a>. Muri\u00f3 el lunes hacia las 14.00, por complicaciones derivadas de una fiebre aguda, en su casa de Barrow Road, en Cambridge. La \u00faltima vez que hablamos fue el s\u00e1bado pasado, por tel\u00e9fono, y me confi\u00f3, con voz muy ronca: \u201cYa no soporto el cansancio de la debilidad y la enfermedad\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, Steiner, uno de los cr\u00edticos literarios m\u00e1s agudos e importantes del siglo XX, vivi\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida lejos del foco de atenci\u00f3n, de los medios de comunicaci\u00f3n, de los congresos y conferencias, de cualquier cita p\u00fablica. He tenido el privilegio de estar con \u00e9l tambi\u00e9n en esta \u00faltima fase de aislamiento voluntario.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de m\u00e1s de veinte a\u00f1os de encuentros en Par\u00eds, Italia y otras ciudades europeas, las llamadas mensuales y la visita anual a Cambridge se hab\u00edan convertido en un ritual. Pero a la \u00faltima cita, fijada para el 14 de junio de 2018, no le sucedi\u00f3 ninguna otra: el d\u00eda anterior George la cancel\u00f3 porque no se encontraba bien y no quer\u00eda mostrarse cansado y desanimado. Fue en una de estas reuniones (el 21 de enero de 2014, hace exactamente seis a\u00f1os), cuando a Steiner se le ocurri\u00f3 concederme una entrevista p\u00f3stuma: reunir algunas de sus reflexiones y no publicarlas hasta el d\u00eda siguiente a su desaparici\u00f3n. Una manera discreta de romper el silencio y despedirse de sus amigos, sus alumnos, sus numerosos lectores.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a este texto el a\u00f1o pasado, modificando algunas palabras aqu\u00ed y all\u00e1 y pidi\u00e9ndome que volviera a escribir algunas frases. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos aspectos desconocidos de su vida y su pensamiento saldr\u00e1n a la luz en 2050, cuando se puedan estudiar los cientos de \u201ccartas autobiogr\u00e1ficas\u201d ahora selladas en los archivos del\u00a0<a href=\"https:\/\/www.chu.cam.ac.uk\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Churchill College de Cambridge<\/a>.<\/p>\n<p>Ahora que ya no est\u00e1 \u2013su hijo David me dio la noticia\u2013, adem\u00e1s del profundo dolor por la p\u00e9rdida de un amigo querido y un verdadero maestro, ni siquiera cuatro meses despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/harold_bloom\/a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Harold Bloom<\/a>, advierto m\u00e1s claramente las consecuencias de ese silencio forzado y el vac\u00edo insalvable que deja entre los defensores de los cl\u00e1sicos y la literatura. Pienso en sus libros, en su conocimiento enciclop\u00e9dico animado por una sorprendente curiosidad. Y pienso, sobre todo, en su pasi\u00f3n por la ense\u00f1anza, en su capacidad para compartir el amor por la literatura y el conocimiento con los estudiantes y el p\u00fablico.<\/p>\n<p>George no solo destac\u00f3 en la palabra escrita. Era tambi\u00e9n un gran orador: su elegante elocuencia fue capaz de inflamar a estudiantes y colegas.<\/p>\n<p><strong>Pregunta:\u00a0<\/strong><strong>\u00bfCu\u00e1l es el secreto m\u00e1s importante que quiere revelar en esta entrevista p\u00f3stuma?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Respuesta:<\/strong>\u00a0Puedo decir que durante 36 a\u00f1os he dirigido a una interlocutora (su nombre debe continuar siendo secreto) cientos de cartas que representan mi \u201cdiario\u201d, en el que he contado la parte m\u00e1s representativa de mi vida y los eventos que han marcado mi cotidianidad. En esta correspondencia he hablado sobre los encuentros que he tenido, los viajes, los libros que he le\u00eddo y escrito, las conferencias y tambi\u00e9n episodios normales y corrientes. Es un \u201cdiario compartido\u201d con mi destinataria, en el que es posible encontrar incluso mis sentimientos m\u00e1s \u00edntimos y mis reflexiones est\u00e9ticas y pol\u00edticas. Se conservar\u00e1 en Cambridge, en un archivo del Churchill College, junto con otras cartas y documentos que dan testimonio de las etapas de una vida quiz\u00e1 demasiado larga. Estas cartas-diario, en particular, se sellar\u00e1n y solo podr\u00e1n consultarse despu\u00e9s de 2050, es decir, despu\u00e9s de la muerte de mi esposa y (quiz\u00e1) de mis hijos. En resumen, se har\u00e1n p\u00fablicas solo cuando muchas de las personas cercanas a m\u00ed ya no est\u00e9n. \u00bfLos leer\u00e1 alguien despu\u00e9s de tanto tiempo? No lo s\u00e9. Pero no pod\u00eda hacerlo de otra manera&#8230;<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfPor qu\u00e9 una entrevista p\u00f3stuma?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Siempre me fascin\u00f3 la idea. De algo que se har\u00e1 p\u00fablico precisamente cuando yo ya no pueda leerlo en los peri\u00f3dicos. Un mensaje para los que se quedan y una manera de despedirme dejando que se oigan mis \u00faltimas palabras. Una ocasi\u00f3n para reflexionar y hacer balance. He llegado a una edad en que cada d\u00eda m\u00e1s o menos normal debe considerarse un valor a\u00f1adido, un regalo que te da la vida.<\/p>\n<p>En esta fase los recuerdos del pasado se convierten en el \u00fanico y verdadero futuro interior. Es un viaje hacia atr\u00e1s basado en el recuerdo lo que nos permite alimentar algunas esperanzas. No disponemos de las palabras exactas para definir el recuerdo que encierra en s\u00ed el ma\u00f1ana. Me encuentro en un momento de mi vida en el que el pasado, los lugares que he frecuentado, las amistades que he tenido, la imposibilidad de ver a las personas que he amado y sigo amando y hasta la relaci\u00f3n contigo, constituyen el horizonte de mi futuro m\u00e1s de lo que puede ser el futuro real.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfSe reprocha algo en particular?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Claro. M\u00e1s de una cosa. Escrib\u00ed un peque\u00f1o libro,\u00a0<em>Errata<\/em>, en el que hablo sobre los errores que he cometido No he conseguido captar algunos fen\u00f3menos esenciales de la modernidad. Mi educaci\u00f3n cl\u00e1sica, mi temperamento y mi carrera acad\u00e9mica no me permitieron comprender completamente la importancia de ciertos grandes movimientos modernos. No entend\u00eda, por ejemplo, que el cine, como nueva forma de expresi\u00f3n, pudiera revelar talentos creativos y nuevas visiones mejor que otras formas m\u00e1s antiguas, como la literatura o el teatro. No he entendido el movimiento contra la raz\u00f3n, el gran irracionalismo de la deconstrucci\u00f3n y, en algunos aspectos, del posestructuralismo. Deber\u00eda haberme dado cuenta de que el movimiento feminista, que apoy\u00e9 en Cambridge con gran convicci\u00f3n al reconocer la importancia del papel de la mujer, asumir\u00eda despu\u00e9s, en la lucha por ocupar un lugar dominante en nuestra cultura, una funci\u00f3n pol\u00edtica y humana extraordinaria.<\/p>\n<p><strong>P: En el \u00e1mbito personal, \u00bfqu\u00e9 errores ha cometido?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Esencialmente, habr\u00eda debido tener el valor de probarme en la literatura \u201ccreativa\u201d. De joven escrib\u00ed cuentos, y tambi\u00e9n versos. Pero no quise asumir el riesgo trascendente de experimentar algo nuevo en este \u00e1mbito, que me apasiona. Cr\u00edtico, lector, erudito, profesor, son profesiones que amo profundamente y que vale la pena ejercer bien. Pero es completamente diferente a la gran aventura de la \u201ccreaci\u00f3n\u201d, de la poes\u00eda, de producir nuevas formas. Y, probablemente, es mejor fracasar en el intento de crear que tener cierto \u00e9xito en el papel de \u201cpar\u00e1sito\u201d, como me gusta definir al cr\u00edtico que vive de espaldas a la literatura. Por supuesto, los cr\u00edticos (lo he subrayado varias veces) tambi\u00e9n tienen una funci\u00f3n importante; he intentado lanzar, a veces con \u00e9xito, algunos trabajos y he defendido a los autores que cre\u00eda que merec\u00edan mi apoyo. Pero no es lo mismo. La distancia entre quienes crean literatura y quienes la comentan es enorme; una distancia ontol\u00f3gica (por usar una palabra pomposa), una distancia del ser. Mis colegas universitarios nunca me perdonaron que apoyara estas tesis; muchos barones y cierta cr\u00edtica estrictamente acad\u00e9mica no aceptaron que me burlara de su presunci\u00f3n de ser, a veces, m\u00e1s importantes que los autores de los que estaban hablando\u2026<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfA qui\u00e9n desea enviar un mensaje?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Pienso en algunos estudiantes, m\u00e1s brillantes que yo, que est\u00e1n completando trabajos importantes; su \u00e9xito es una gran recompensa para m\u00ed. Pienso con profunda gratitud en algunos de mis colegas que me han acompa\u00f1ado en el camino acad\u00e9mico. Y pienso, sobre todo, en personas m\u00e1s \u00edntimas, como t\u00fa, que han entendido lo que he intentado hacer y gracias a quienes he podido vivir una intensa aventura intelectual y emocional. Pero, en este momento, ante todo, trato de entender por qu\u00e9 la distancia que me separa del irracionalismo moderno y, me atrevo a decir, de la creciente barbarie de los medios, de la vulgaridad dominante, es cada vez mayor. Creo que estamos atravesando un per\u00edodo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil&#8230;<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfQu\u00e9 es lo que m\u00e1s le ha hecho sufrir?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Me ha hecho sufrir el ser consciente de haber publicado ensayos que me habr\u00eda gustado escribir mejor. Por supuesto, hay p\u00e1ginas de mi trabajo que he defendido y defiendo con convicci\u00f3n, y tambi\u00e9n con amargura. Pero s\u00e9 que probablemente no era eso lo que me habr\u00eda gustado escribir. Y a menudo pienso en la injusticia del gran talento: nadie entiende c\u00f3mo surgen estos dones supremos y c\u00f3mo se distribuyen. Pienso en un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os y medio que dibuja un acueducto romano cerca de Berna y luego, de repente, representa un pilar con zapatos; desde entonces, gracias a Paul Klee, que as\u00ed se llama, los acueductos caminan por todo el mundo. Nadie puede explicar las sinapsis neurol\u00f3gicas que pueden desencadenar en un ni\u00f1o este \u201cflechazo\u201d de la metamorfosis, esta brillante intuici\u00f3n que cambia la realidad. Pens\u00e9 que era una injusticia que pudi\u00e9ramos intentar, volver a intentar, esforzarnos de nuevo, solo para poder permanecer en la estela de los adultos, pero sin llegar a ellos, porque son diferentes a nosotros.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfY lo que le ha hecho m\u00e1s feliz?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0La felicidad de haber ense\u00f1ado y vivido en muchos idiomas. La felicidad que he tratado de cultivar todos los d\u00edas, hasta el final, sacando de mi biblioteca un poema para traducirlo a mis cuatro idiomas (franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n e italiano). Y aunque no lo haya traducido bien, tengo la impresi\u00f3n de que he dejado entrar un rayo de sol en mi cotidianidad.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfQu\u00e9 deseos no ha podido cumplir?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Much\u00edsimos: viajes que no me he atrevido a hacer, libros que quer\u00eda escribir y que no he escrito, sobre todo encuentros cruciales que evit\u00e9 por falta de valor o disponibilidad o energ\u00eda. Podr\u00eda haber conocido, por ejemplo, a Martin Heidegger, pero no me atrev\u00ed. Y creo que ten\u00eda raz\u00f3n. Siempre he respetado un principio: no hay necesidad de importunar a los adultos, tienen otras cosas que hacer. Y adem\u00e1s, nunca he soportado a quienes se consideran importantes porque coleccionan citas con grandes nombres. Las personas excelentes tienen el derecho a escoger con qu\u00e9 interlocutores quieren \u201cperder\u201d su tiempo. Luego ocurre que un d\u00eda, al abrir libros de memorias, se leen frases como: \u201cMe importun\u00f3 el se\u00f1or X, que insisti\u00f3 en reunirse conmigo, pero no ten\u00eda nada interesante que decir\u201d. Siempre me ha dado miedo caer en el error burdo. Pienso en Jean-Paul Sartre, por ejemplo, especialista en revelar circunstancias ligadas a famosos \u201cpesados\u201d. Y me cost\u00f3 mucho renunciar, en los \u00faltimos tiempos, a la compa\u00f1\u00eda de un perro. Despu\u00e9s de la muerte de\u00a0<em>Muz<\/em>\u00a0me di cuenta de que, a mi edad, era muy arriesgado tener otro. Adoro a estos animales, pero en el umbral de los 90 a\u00f1os me parece terrible ofrecerle una casa para dejarlo solo.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfCu\u00e1l es la victoria m\u00e1s hermosa?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Insistir en la idea de que Europa sigue siendo una necesidad important\u00edsima, y de que, a pesar de las amenazas y los muros que se construyen, no debemos abandonar el sue\u00f1o europeo. Soy antisionista (postura que me cost\u00f3 mucho, hasta el punto de no poder imaginar la posibilidad de vivir en Israel) y detesto el nacionalismo militante. Pero ahora que mi vida est\u00e1 llegando a su fin, hay momentos en que pienso: \u00bfquiz\u00e1s me equivoqu\u00e9? \u00bfNo habr\u00eda sido mejor luchar contra el chovinismo y el militarismo viviendo en Jerusal\u00e9n? \u00bfTen\u00eda derecho a criticar, c\u00f3modamente sentado en el sof\u00e1 de mi hermosa casa de Cambridge? \u00bfFui arrogante cuando, desde el extranjero, intent\u00e9 explicar a las personas en peligro de muerte c\u00f3mo deber\u00edan haberse comportado?<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfRecuerda haber llorado en su vida?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Desde luego. En los \u00faltimos tiempos me encuentro a menudo recordando circunstancias particulares. Pienso, por ejemplo, en grandes experiencias humanas que concluyeron sin que yo hubiera previsto el final. La repentina desaparici\u00f3n de algunas personas que nunca volver\u00e1s a ver. O lugares que no has visitado y que ya no podr\u00e1s visitar. Y tambi\u00e9n pienso en m\u00e1s cosas, sencillas, quiz\u00e1 banales: pescado y alimentos que ya no podr\u00e1s probar. Y a veces, encontrar en la esquina de una calle o en un jard\u00edn la sombra de una persona que amas y que necesitas enormemente, pero que sabes que ya nunca podr\u00e1s alcanzar.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfQu\u00e9 importancia ha tenido la amistad en su vida?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Una importancia enorme. Nadie lo sabe mejor que t\u00fa. Habr\u00eda vivido muy mal mis \u00faltimos decenios sin ti y sin otros dos o tres amigos con los que he intercambiado una abundant\u00edsima correspondencia, interlocutores distinguidos con quienes he compartido una profunda intimidad afectiva. Quiz\u00e1 la amistad sea m\u00e1s valiosa que el amor. Sostengo esta tesis porque la amistad no tiene nada del ego\u00edsmo del deseo carnal. La amistad, la aut\u00e9ntica amistad, se basa en un principio que Montaigne, en un intento de explicar su relaci\u00f3n con \u00c9tienne de la Bo\u00e9tie, condens\u00f3 en una frase bell\u00edsima: \u00abPorque era \u00e9l; porque era yo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfY el amor?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0El amor ha tenido much\u00edsima importancia, tal vez demasiada. En primer lugar, la felicidad que me ha dado mi matrimonio y que no puedo explicar con palabras, racionalmente. Y luego uno o dos encuentros que han sido decisivos en mi vida. Creo que, en potencia, las mujeres tienen una sensibilidad superior a la de los hombres. He tenido el enorme privilegio de tener relaciones amorosas en diferentes lenguas (he escrito mucho sobre este tema). El donjuanismo pol\u00edglota ha sido una enorme recompensa para m\u00ed, una ocasi\u00f3n de vivir m\u00faltiples vidas. Y es curioso que ni la psicolog\u00eda ni la ling\u00fc\u00edstica se hayan ocupado nunca de este fen\u00f3meno apasionante. Por eso, en\u00a0<em>Despu\u00e9s de Babel<\/em>\u00a0acu\u00f1\u00e9 una definici\u00f3n original de la traducci\u00f3n simult\u00e1nea como un buen orgasmo. Siempre he considerado el fen\u00f3meno de las palabras y los silencios en relaci\u00f3n con el erotismo un tema capital.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfPiensa alguna vez en la muerte?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Continuamente. Pero no solo ahora; tambi\u00e9n cuando era joven. Crec\u00ed a la sombra de la amenaza hitleriana y recuerdo perfectamente que los \u00fanicos supervivientes de mi clase del instituto fuimos un compa\u00f1ero y yo. Mi padre y la vida me prepararon para afrontar la p\u00e9rdida y el peligro de la muerte. Ahora pienso que el encuentro con la muerte tal vez sea interesante; quiz\u00e1 se revele como una manera de entender mejor muchas cosas.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfCree que hay algo despu\u00e9s de la muerte?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0No. Estoy convencido de que no habr\u00e1 nada. Pero el momento del paso puede ser muy interesante. Encuentro infantil la reacci\u00f3n de quienes, despu\u00e9s de haber pensado siempre en la nada, en la fase final de su vida cambian y se imaginan un\u00a0<em>mundo<\/em>\u00a0ultraterrenal. Pienso que no tener miedo es una cuesti\u00f3n de dignidad; no se debe perder el respeto a la raz\u00f3n, hay que llamar las cosas claramente por su nombre. Es verdad que se puede cambiar de manera de pensar. He tenido la fortuna de vivir siempre en contacto con grandes cient\u00edficos y s\u00e9 que cada d\u00eda se aprenden cosas nuevas y se corrigen otras. En la ciencia, esto es normal. Ahora bien, creer en una vida m\u00e1s all\u00e1 es algo muy distinto.<\/p>\n<p><strong>P: En esta entrevista p\u00f3stuma, \u00bfquerr\u00eda pedir disculpas a alguien con quien se haya peleado?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0S\u00ed, querr\u00eda disculparme con una persona cuyo nombre no puedo decir. Creo que \u00e9l tambi\u00e9n preferir\u00eda permanecer en el anonimato. Se trata de un hombre eminente, durante mucho tiempo amigo \u00edntimo, con el que discut\u00ed por un asunto est\u00fapido. Una frase mal escrita en una carta hizo saltar por los aires nuestra relaci\u00f3n de a\u00f1os. Aprend\u00ed mucho de esa experiencia; c\u00f3mo a veces un instante insignificante puede transformarse en un hecho decisivo en la vida. Es un riesgo que corremos a menudo. Un gesto sin importancia, una simple palabra, en un solo segundo, pueden causar verdaderas tragedias. Y ahora, despu\u00e9s de tant\u00edsimos a\u00f1os, me gustar\u00eda decirle a mi amigo, \u201cven, vamos a comer juntos y a re\u00edrnos de lo que pas\u00f3\u201d. Pero, con gran dolor, me doy cuenta de que ya no hay tiempo. Es demasiado tarde.<\/p>\n<p><strong>P: Sin embargo, es famoso por su irascibilidad. \u00bfSiempre ha sido un punto d\u00e9bil de su car\u00e1cter?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0S\u00ed, es verdad, pero no solo en la edad adulta. Recuerdo que cuando era ni\u00f1o me alteraba por cosas peque\u00f1as, a veces sin una verdadera raz\u00f3n. Esta manera de comportarme me ha creado muchas enemistades. Despu\u00e9s, con los a\u00f1os, tuve que aprender a moderarme. Pero tambi\u00e9n he pagado un precio por mi iron\u00eda, a menudo muy mordaz y no siempre bien recibida. Y tal vez la tristeza, fruto de la conciencia de mi mediocridad, ha incomodado no pocas veces a mis interlocutores. Por desgracia, a lo largo de tantos a\u00f1os he coleccionado muchas hostilidades y he roto muchas amistades. Es triste reconocerlo, pero es as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfLe han dado alg\u00fan consejo que le haya cambiado la vida?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong>\u00a0Por supuesto. Sobre todo los que me dio mi madre con todo su cari\u00f1o. A ella le debo que me animase a convivir de manera fruct\u00edfera con mi discapacidad. Cuando era ni\u00f1o, para hacerme reaccionar en los momentos de desesperaci\u00f3n, me dec\u00eda que la \u00abdificultad\u00bb era un \u00abdon\u00bb divino. Adem\u00e1s de librarme del servicio militar, mi defecto me brind\u00f3 la oportunidad de aprender a mejorar, de intentar entender que sin esfuerzo no se obtiene nada en la vida. Lo he recordado en diferentes circunstancias. Uno de los logros m\u00e1s bellos de mi existencia fue cuando consegu\u00ed atarme los zapatos por primera vez con la mano impedida.<\/p>\n<p>\u00a9\u00a0<em>Corriere della Sera. Traducci\u00f3n de NewsClips<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuccio Ordine &nbsp; El Pa\u00eds \u201cEl secreto de una buena vejez no es m\u00e1s que un pacto honesto con la soledad\u201d; no pude evitar pensar en esta maravillosa reflexi\u00f3n de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando me enter\u00e9 de la desaparici\u00f3n de\u00a0George Steiner. 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