{"id":14874,"date":"2020-02-07T11:28:12","date_gmt":"2020-02-07T17:28:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14874"},"modified":"2020-02-07T11:28:12","modified_gmt":"2020-02-07T17:28:12","slug":"enrique-vila-matas-al-habla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14874","title":{"rendered":"Enrique Vila-Matas al habla"},"content":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En &#8216;Esta bruma insensata&#8217;, la m\u00e1s reciente novela de Enrique Vila-Matas, el escritor espa\u00f1ol recurre al v\u00ednculo entre dos hermanos para desmantelar la contraposici\u00f3n entre la fe en la escritura y su rechazo. En opini\u00f3n de buen n\u00famero de cr\u00edticos literarios, &#8216;Esta bruma insensata&#8217;, aparecida en 2019 bajo el sello editorial Seix Barral, es uno de los libros m\u00e1s inquietantes y sobresalientes del tambi\u00e9n autor de &#8216;Dublinesca&#8217;.<br \/>\n\u201cLas casas, cuya altura se perd\u00eda en la bruma,\/ parec\u00edan los dos muelles de un r\u00edo crecido\u201d, una imagen propia de Meryon. Otra parecida en Brecht.<\/p>\n<p>Walter Benjamin, Libro de los Pasajes<\/p>\n<p>Los diferentes art\u00edfices de<br \/>\nla obra aparecen envueltos en la bruma&#8230;<\/p>\n<p>Juan Goytisolo, Ensayos escogidos<\/p>\n<p>Pues bien, entonces, as\u00ed atraen ellos, los torbellinos desde la bruma de mi alma, ellos, que vienen a m\u00ed, trayendo la antigua magia.<\/p>\n<p>Ezra Pound, Primeros poemas (1908-1920)<\/p>\n<p>Me parece ahora que el paisaje esencial es bruma&#8230;<\/p>\n<p>Bernardo Soares, Libro del desasosiego<\/p>\n<p>La hermandad y la realidad-bruma<\/p>\n<p>La hermandad en Esta bruma insensata,<br \/>\nla m\u00e1s reciente novela de Enrique Vila-Matas,<br \/>\nuno de sus libros capitales, implica un incesante juego de contrapuntos sobre la literatura y los distintos modos de percibirla. La felicidad no es un estado inmutable, tampoco lo es la desdicha. Ocurre lo mismo con la literatura. Los hermanos Schneider, protagonistas del libro, significan dos formas de entender la creaci\u00f3n literaria. Simon Schneider trabaja para su hermano Rainer, un autor de gran \u00e9xito que se oculta en Nueva York desde hace a\u00f1os y que se hace llamar Gran Bros. Desde un recinto al borde de un acantilado cerca de Cadaqu\u00e9s, Simon cumple con las labores de un hokusai \u2013un distribuidor de citas para otros escritores. Entre los autores para los que trabaja podr\u00eda encontrarse Thomas Pynchon (Glen Cove, Nueva York, 1937). El 27 de octubre de 2017 Simon Schneider Reus se bloque\u00f3 \u201ccuando intentaba recordar una frase sobre el infinito\u201d. Entonces comienza su itinerario.<\/p>\n<p>El dictum de los que dicen que un escritor lo absorbe todo y que no hay uno solo de ellos que no est\u00e9 influido por alg\u00fan otro, invita a la creatividad. \u201cEsta bruma insensata en la que se agitan sombras, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda esclarecerla?\u201d, se pregunta Raymond Queneau \u2013miembro de la Soci\u00e9t\u00e9 Math\u00e9matique de France, del Coll\u00e8ge de Pataphysique y de la Acad\u00e9mie Goncourt, cofundador de OuLiPo (Ouvroir de litt\u00e9rature potentielle: Taller de literatura potencial) y director de la Encyclop\u00e9die de la Pl\u00e9iade\u2013 en el ep\u00edgrafe elegido por Vila-Matas. Quienes sobreviven en una bruma insensata se ven obligados a la b\u00fasqueda del tesoro, a la escritura, bajo pena de desesperarse, recuerda el neur\u00f3logo franc\u00e9s Boris Cyrulnik en Un merveilleux malheur. Afirma que los poseedores de sombras est\u00e1n obligados a hacer literatura en la que \u201cla felicidad \u00edntima se codea<br \/>\ncon la desgracia\u201d.<\/p>\n<p>Como Raymond Queneau, Enrique Vila-Matas \u2013Chevalier de l\u2019Ordre National de la L\u00e9gion d\u2019Honneur\u2013 estremece los cimientos m\u00e1s profundos de las convenciones literarias. Ambos resultan figuras insustituibles.<\/p>\n<p>Recuerdo que Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros de contabilidad en la ciudad de Lisboa, autor ficticio del Libro del desasosiego, escribi\u00f3: \u201cTodo se funde y permanece, bien que huyendo, una realidad-bruma en la que mi certeza zozobra y mi comprenderme [\u2026] se duerme&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Una dicotom\u00eda<\/p>\n<p>Los hermanos simbolizan visiones contrapuestas de la literatura. A la vez, cada uno est\u00e1 inmerso en una lucha interna. Constituyen una dicotom\u00eda: la tensi\u00f3n entre la fe en la escritura y el rechazo a \u00e9sta. Simon Schneider siente angustia: \u201cVuelvo al punto de partida de lo que quiero contar, a esa zozobra que sent\u00ed, rozando la tragedia, aquella tarde de octubre de hace unos a\u00f1os cuando me pareci\u00f3 que pod\u00edan haber regresado, encima agravados, mis tropiezos de lector. Pero cuando cre\u00ed entender que pod\u00eda ser un problema pasajero y que de la frase que estaba copiando y en la que me hab\u00eda estancado pod\u00eda acabar surgiendo un gran momento epif\u00e1nico \u2013una gran revelaci\u00f3n que tal vez se hallaba oculta en la propia frase que necesitaba completar\u2013, recuper\u00e9 algo la alegr\u00eda. Y tanto fue as\u00ed que hasta recobr\u00e9 fuerzas para ir prepar\u00e1ndome para caminar hasta el cercano pueblo de Cadaqu\u00e9s a buscar \u2013me dec\u00eda yo\u2013 la frase perdida.\u201d<\/p>\n<p>Contin\u00faa sobre Rainer Schneider Reus: \u201ccomo cuando dijo que se hab\u00eda ya cansado de vivir<br \/>\nuna completa impostura la escritura, ya que el arte no era nada, aunque hab\u00eda que reconocer que s\u00f3lo ten\u00edamos el arte. O como cuando dijo que odiaba ya para siempre ese embuste de como m\u00ednimo cien p\u00e1ginas que agradaba tanto al mercado y que llevaba el nombre de novela y que siempre era algo artificial, planeado e inevitablemente trucado que exig\u00eda acontecimientos, acci\u00f3n al menos de vez en cuando, hechos generalmente arbitrarios, todo tipo de se\u00f1oras saliendo de casa con banderas espa\u00f1olas a las doce de la ma\u00f1ana y mil obst\u00e1culos m\u00e1s que hac\u00edan que la novela tuviera que saltarse muchos momentos de reflexi\u00f3n y fuera perdiendo, por el camino, el potencial de la prosa sin aditivos. [&#8230;] O como cuando dijo que no escribir m\u00e1s iba a significar que al final no escribir\u00eda la historia de su duda permanente entre el desprecio y la consiguiente renuncia a la escritura, o la fe injustificada en ella y la consiguiente alegr\u00eda; la alegr\u00eda, en definitiva, por poder seguir y as\u00ed acabar entreg\u00e1ndose, aunque fuera de un modo suicida o desesperado, a su pasi\u00f3n por ascender a una idea de infinito y escribir desde ella\u201d.<\/p>\n<p>Vila-Matas evoca a Verlaine y a Rimbaud: \u201cDe la obra de Gran Bros podr\u00eda decirse, salvando todas las insalvables distancias, lo que dijo Verlaine sobre la renuncia de Rimbaud: \u2018Cuan inmensa era la obra, as\u00ed de altanero pas\u00f3 el hombre, tan altanero que nunca m\u00e1s se ha sabido de \u00e9l\u2019.\u201d<\/p>\n<p>Simon, el narrador, especifica: \u201cClaro que lo que desde tan et\u00e9reo lugar hab\u00eda pensado yo en escribir, segu\u00ed pensando, era lo que Rainer hab\u00eda imaginado narrar s\u00f3lo para poder burlarse de m\u00ed y de mi historia: la de los tres vulgares y aburridos d\u00edas de octubre de un pobre hokusai, de todo un \u2018coraz\u00f3n simple\u2019, de un simple ayudante o der Geh\u00fclfe infeliz, de un asesor m\u00e1s ins\u00edpido que el m\u00e1s soso de los t\u00e9s chinos, de un chupatintas llamado Simon Schneider, un abstemio en un bar bien iluminado\u201d.<\/p>\n<p>La apremiante incertidumbre se instala. \u201cLa duda que, primero, hab\u00eda tenido entre escribir o no escribir, y despu\u00e9s, cuando ya hab\u00eda escrito y por tanto no pod\u00eda proseguir con esa duda inicial, la disyuntiva entre despreciar a la puta escritura (con la consiguiente renuncia a ella) o abrazar la fe y la alegr\u00eda y continuar: \u2018Por un lado, hay una tendencia en m\u00ed a arrojarme sobre mi propia sombra. Y por el otro, un impulso de ascenso, una tendencia a viajar hacia la lejan\u00eda et\u00e9rea de una buena luz matinal en la que encontrar por fin, aunque borroso, mi verdadero punto de vista. Dicho de otro modo: por un lado, hay rechazo y radical renuncia; por el otro, fe y felicidad\u2019\u201d, se lee en el quinto cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>Artistas citadores<\/p>\n<p>Sobre el arte de las citas Vila-Matas escribi\u00f3: \u201cMe acordaba de que Perec hab\u00eda hablado de \u2018artistas citadores\u2019, pero no recordaba qu\u00e9 m\u00e1s hab\u00eda dicho, por lo que fui a Google y all\u00ed no tard\u00e9 en ver que, en efecto, sin ir m\u00e1s lejos ya en su primer libro, en Las cosas (1965), hab\u00eda incluido frases enteras de Flaubert, de Antelme y de Nizan, entre otros. Y tambi\u00e9n que dos a\u00f1os despu\u00e9s, en su inquietante Un hombre que duerme, hab\u00eda recurrido a m\u00e1s de una decena de autores, entre los que destacaban Kafka y Melville. \u2018Viv\u00eda de las citas\u2019 lleg\u00f3 a decir Harry Mathews de Perec, que fue su mejor amigo.\u201d Posteriormente se lee: \u201cmi cabeza siempre tan sumergida en el arte de las citas\u201d.<\/p>\n<p>j. a. Masoliver R\u00f3denas se refiere a Vila-Matas como \u201ctejedor de citas\u201d: \u201cRainer Schneider Reus ha cambiado de apellido y se ha instalado en Nueva York para convertirse en un escritor oculto.\u201d Llamado Gran Bros, pretende ser un nuevo Pynchon, \u201cpresencia ya familiar en las novelas de Vila-Matas\u201d. Necesita la ayuda de Simon Schneider, \u201cproveedor de citas literarias\u201d.<\/p>\n<p>Pynchon, fantasmal<\/p>\n<p>Thomas Pynchon \u2013autor de El arco iris de gravedad, de v. y de La subasta del lote 49\u2013 es aludido en la novela. El posible Pynchon es un autor al que se le otorgan citas literarias en Esta bruma insensata. En el cap\u00edtulo 31 se lee: \u201cpara narrar mi encuentro con el hombre que pudo ser Pynchon y transcribir sus implacables \u00faltimas palabras y as\u00ed hallarle un sustituto a la financiaci\u00f3n de Van Gogh, [tuve] que poner en pie toda una \u00e9poca ya concluida; una \u00e9poca acabada, consumada, m\u00e1s gastada que la tendencia a ocultarse de Gran Bros\u201d. De esa manera el narrador se dirige a la conclusi\u00f3n, a la fase declinante que precede al bello final de la novela: una frase abierta a la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n<\/p>\n<p>En entrevista, Vila-Matas conversa sobre \u201cun giro dr\u00e1stico e invisible\u201d en su trayectoria, la b\u00fasqueda de Rainer, la disyuntiva Mallarm\u00e9-Rimbaud (escribir y no-escribir), la tragedia entre hermanos y la afectaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013En Rainer, seg\u00fan un cr\u00edtico, hay \u201cuna oscilaci\u00f3n entre dos conciencias: la que desea tener fe en la escritura y la que preferir\u00eda inclinarse por el desprecio y la radical renuncia\u201d.<\/p>\n<p>\u2013Quien creo que ha sabido ver lo que aproximadamente es Esta bruma insensata es el escritor argentino Juan Jos\u00e9 Becerra, que en su rese\u00f1a habla de un giro dr\u00e1stico e invisible en mi trayectoria, \u201cparecido a un ejercicio de conversi\u00f3n cuyo argumento (como si existiera un argumento l\u00f3gico cuando alguien \u2018se da vuelta\u2019) dijese: esta cosa del arte al final no anduvo; hagamos de la literatura una naturaleza\u201d.<\/p>\n<p>\u2013Planteas, a trav\u00e9s de Rainer y Simon, la tensi\u00f3n entre escribir o no escribir. Tambi\u00e9n ahondas en la desaparici\u00f3n. \u00bfDe qu\u00e9 manera relacionas Esta bruma insensata con Bartleby y compa\u00f1\u00eda, sobre los autores que dejan de escribir?<\/p>\n<p>\u2013Escrib\u00ed el libro buscando a Rainer. Y fui busc\u00e1ndolo como fui avanzando por ese rio Congo imaginario que es el texto de la novela. Avanc\u00e9 tratando de encontrar a mi hermano y saber de qu\u00e9 hablaba el libro. Y cuando llegu\u00e9 al final vi que en Esta bruma insensata no se iba m\u00e1s all\u00e1 del To be or not to be, de Shakespeare, pero trasplantado al mundo de la escritura: seguir o no seguir. En cierta forma, Esta bruma insensata es un informe acerca de c\u00f3mo se ha ido desplegando dentro de m\u00ed con el tiempo la cuesti\u00f3n planteada en Bartleby y compa\u00f1\u00eda, es decir, ad\u00f3nde ha terminado por llevarme ese libro que no puedo negar que me ha condicionado, su sombra me persigue. La culpa, pienso a veces, la tuvo Marguerite Duras el d\u00eda en que me hizo esa pregunta que me cost\u00f3 entender (por falta de informaci\u00f3n sobre lo que representaba cada uno de aquellos dos autores: uno la insistencia, y el otro la deserci\u00f3n), de hecho no la entend\u00ed nada, aun cuando simplemente preguntaba algo sencillo, aunque, todo hay que decirlo, a bocajarro, con dureza, oblig\u00e1ndome a dar un salto en la visi\u00f3n de la literatura: \u201cPerdona, Enrique, \u00bfMallarm\u00e9 o Rimbaud?\u201d<\/p>\n<p>\u2013Sit\u00faas Esta bruma insensata entre el 27 y el 29 de octubre de 2017, cuando en Catalu\u00f1a se proclamaba la Rep\u00fablica. \u00bfPor qu\u00e9 elegiste un trasiego pol\u00edtico?<\/p>\n<p>\u2013Para quitarle importancia, para discrepar<br \/>\nde la supuesta \u201cactualidad\u201d. Y es que ante la est\u00fapida avalancha de libros que confunden lo pol\u00edtico con lo coyuntural (l\u00f3gica insigne del mercado), mi novela \u2013tal como ha apuntado recientemente Carlos Fonseca\u2013 recuerda aquello que Nietzsche gritaba antes de caer rendido en Tur\u00edn: que para ser realmente contempor\u00e1neo hay que ser intempestivo, ligeramente inactual. Porque es desde esa posici\u00f3n desplazada que nos provee el lenguaje, desde la cual se abre \u2013a modo de paralaje\u2013 la distancia cr\u00edtica que nos permite esbozar una discrepancia pol\u00edtica frente al presente.<\/p>\n<p>\u2013En una entrevista con Azareen Van der Vliet Oloomi sobre Esta bruma insensata aseveraste: \u201cEl arte de la impostura es universal, creo. La literatura en s\u00ed es una puesta en escena genial y fascinante.\u201d<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Dije que debido a esto, seg\u00fan Julio Ram\u00f3n Ribeyro, todos los intentos de dar la impresi\u00f3n de no afectar \u2013mon\u00f3logo interior, lenguaje coloquial\u2013 constituyen una afectaci\u00f3n. Tal como est\u00e1n las cosas, Ribeyro sugiere, y no podr\u00eda estar m\u00e1s de acuerdo con \u00e9l, que no se puede evitar la afectaci\u00f3n inherente a la escritura, s\u00f3lo la ret\u00f3rica que se suma a la afectaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfC\u00f3mo fue la transici\u00f3n de la tragedia entre hermanos al planteamiento final: \u201cA veces, cuando veo que he tenido que escribir sobre un tiempo ya tan caducado, me pregunto si no ser\u00e1 que a lo mejor, como dicen algunos, a la ficci\u00f3n le gusta el pasado y por eso tiende a correr el riesgo de no ser ya sino cosa del pasado, que es lo que sol\u00edan decir los hegelianos hablando del arte en general y Borges hablando de la lluvia\u201d?<\/p>\n<p>\u2013Es sobre todo un bello final, una despedida que surgi\u00f3 por s\u00ed sola, como una consecuencia natural de la escritura del libro. Y en cualquier caso una frase final muy abierta a la interpretaci\u00f3n que quiera hacer cada lector y que le conducir\u00e1 inmediatamente de nuevo a la pregunta fatal: \u00bfMallarm\u00e9 o Rimbaud?<\/p>\n<p>\u2013Nada \u201cevit\u00f3 que su rostro siguiera apag\u00e1ndose, difumin\u00e1ndose; hubo un momento en que habr\u00eda jurado que \u00e9l estaba en directo desapareciendo all\u00ed mismo, en directo, delante de m\u00ed: recordaba a aquellos arist\u00f3cratas de un sal\u00f3n de Par\u00eds a los que Proust dec\u00eda haber visto envejecer all\u00ed mismo, en directo\u201d. \u00bfC\u00f3mo interpretas la evanescencia de Rainer, pensando en la desaparici\u00f3n del sujeto expresada por Blanchot, aludida en Doctor Pasavento?<\/p>\n<p>\u2013Entiendo que Rainer ha renunciado a seguir escribiendo y est\u00e1 cediendo el paso a su hermano Simon, que podr\u00eda ver mejorada su situaci\u00f3n financiera si carga con el peso de tener que escribir la historia del encuentro entre los dos. En ese momento es cuando yo creo que la novela deja<br \/>\ndel todo atr\u00e1s la disyuntiva Mallarm\u00e9-Rimbaud (escribir y no-escribir) y los abismos cambian de nombre, como si hubieran pasado a llamarse desprecio y fe, renuncia y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013El puente de Brooklyn en la bruma, fotograf\u00eda de Andreas Feininger, condensa la esencia de Esta bruma insensata. \u00bfQu\u00e9 opinas de la obra del fot\u00f3grafo y escritor sobre t\u00e9cnica fotogr\u00e1fica que destac\u00f3 por sus escenas en blanco y negro de Manhattan?<\/p>\n<p>\u2013Adoro de Feininger su imagen El fotoperiodista \u2013de 1955, que est\u00e1 en el moma. Pero tambi\u00e9n La fachada de hierro fundido del edificio Potter, calle Nassau. En realidad, todas sus fotos sobre Nueva York (en realidad lo que m\u00e1s adoro es Nueva York), incluida El puente de Brooklyn en la bruma, que fue una foto que baraj\u00e9 a la hora de elegir la portada de Esta bruma insensata, aunque finalmente me decant\u00e9 por la de los rascacielos m\u00e1s altos de Nueva York cercados por la niebla alta, pues me pareci\u00f3 que evocaban mejor la neblina que imped\u00eda ver a Rainer Bros, el Pynchon catal\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 destacas de Thomas Pynchon y de El arco iris de gravedad, de v. y de La subasta del lote 49?<\/p>\n<p>\u2013Esto s\u00f3lo se lo dir\u00e9 a Pynchon si, tal como tengo previsto, tengo un encuentro pronto con \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal &nbsp; En &#8216;Esta bruma insensata&#8217;, la m\u00e1s reciente novela de Enrique Vila-Matas, el escritor espa\u00f1ol recurre al v\u00ednculo entre dos hermanos para desmantelar la contraposici\u00f3n entre la fe en la escritura y su rechazo. 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