{"id":14885,"date":"2020-02-09T14:03:04","date_gmt":"2020-02-09T20:03:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14885"},"modified":"2020-02-09T14:03:04","modified_gmt":"2020-02-09T20:03:04","slug":"un-intelectual-de-verdad-george-steiner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14885","title":{"rendered":"Un intelectual de verdad; George Steiner"},"content":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Antonio Valle<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 4 de febrero de 2020, justo al d\u00eda siguiente de la muerte de George Steiner, el ensayista italiano Nuccio Ordine public\u00f3 el diario espa\u00f1ol &#8216;El Pa\u00eds&#8217;, una entrevista que le hab\u00eda hecho seis a\u00f1os antes. La fuerza y la claridad \u00e9tica es la gran v\u00eda por la que se deslizan las respuestas de este maestro que, hay que decirlo, tal vez sea el \u00faltimo de los grandes intelectuales de Occidente.<br \/>\nEspecialista en literatura comparada, George Steiner realiza un ejercicio, que a la manera de los grandes pensadores y escritores del g\u00e9nero confesional, nos ofrece una parte sustancial de sus m\u00e1s \u00edntimos y profundos pensamientos. Aqu\u00ed descubrimos la delicada forma de operar de una de las mentes m\u00e1s brillantes de la historia literaria y cultural de Occidente. Es un hombre cuya educaci\u00f3n se forj\u00f3 con la lectura de libros can\u00f3nicos, as\u00ed como en la rebeli\u00f3n paradigm\u00e1tica de una galaxia de lugares comunes y de m\u00e1ximas que han forjado la cultura promedio de la humanidad occidental. La entrevista en cuesti\u00f3n s\u00f3lo pudo haberla realizado su amigo Nuccio Ordine, quien nos advierte de la enorme capacidad y elocuencia de Steiner para comunicarse por medio del discurso hablado, ya que, como se sabe, una de las grandes pasiones de Steiner fue precisamente la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Un viejo George Steiner, ante la cercan\u00eda de la muerte, se confiesa, diciendo que si bien ha vivido a trav\u00e9s de sus lecturas, es la vida misma la que es objeto de sus meditaciones m\u00e1s profundas. Sin embargo, no se trata de cualquier forma de lectura, sino de una intensa, vasta y profunda actividad mental y espiritual, como la que emple\u00f3 para escribir una serie de libros que se consideran obras maestras. Baste con mencionar algunos t\u00edtulos, como los lejanos Tolstoi o Dostoevski (1960) o La muerte de la tragedia (1961), hasta Los libros que nunca he escrito (2008) o La poes\u00eda del pensamiento. Del helenismo a Celan (2011). Justamente en el pr\u00f3logo de este libro, en la traducci\u00f3n del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol de Mar\u00eda Condor, dice que: \u201cTodos los actos filos\u00f3ficos, todo intento de pensar, con la posible excepci\u00f3n de la l\u00f3gica formal\u2026 Son hechos realidad y tomados como rehenes por un movimiento u otro de discurso, de codificaci\u00f3n en palabras y en gram\u00e1tica.\u201d<\/p>\n<p>Justamente esa es la preciosa materia de su entrevista p\u00f3stuma \u2013una aut\u00e9ntica confesi\u00f3n\u2013, sorpresa intensamente agradecida por sus lectores, quienes apreciamos la fina manera en la que este gran hombre, ya alejado de los reflectores de los medios y de la prensa literaria y cultural cosmopolita, sometido desde 2014 por la enfermedad, tambi\u00e9n nos hace vislumbrar a un ser extraordinariamente l\u00facido y equilibrado por el tiempo (ese gran constructor acerca del que profundizaron escritores como Marcel Proust, Borges o Marguerite Yourcenar). Se trata de un viejo lector que nos obsequia algunas respuestas con las<br \/>\nque se podr\u00eda integrar una antolog\u00eda de \u00e9tica y belleza literaria, pero que tambi\u00e9n da respuesta a temas cotidianos y humanos. Por ejemplo, nos cuenta c\u00f3mo, a trav\u00e9s de un intercambio epistolar, al paso de los a\u00f1os fue integrando una especie de diario al alim\u00f3n con cierta mujer, cuyo nombre no se dar\u00e1 a conocer hasta el a\u00f1o 2050, dise\u00f1ando una especie de literatura de no ficci\u00f3n, aunque seguramente forjando una de las historias literarias m\u00e1s esperadas por quienes vivan (o sobrevivan) en el futuro de un planeta diagnosticado con alarmantes posibilidades postapocal\u00edpticas a mediados del presente siglo.<\/p>\n<p>\u201cAlimentar algunas esperanzas\u201d<\/p>\n<p>En la ya famosa entrevista con Steiner, una de las cosas que m\u00e1s se agradecen es el tono \u00edntimo y profundamente honesto con el que trata temas personales. A manera de ejercicio de balance y despedida, Steiner articula joyas verbales como esta: \u201chabr\u00eda debido tener el valor de probarme en la literatura \u2018creativa\u2019. De joven escrib\u00ed cuentos y tambi\u00e9n versos. Pero no quise asumir el riesgo de experimentar algo nuevo en ese \u00e1mbito que me apasiona\u2026 es mejor fracasar en el intento de crear que tener cierto \u00e9xito en el papel de par\u00e1sito, como me gusta definir al cr\u00edtico que vive de espaldas a la literatura\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 habla Steiner cuando se refiere a un futuro interior sino de la posibilidad de hacer un ajuste de cuentas con los recuerdos? Independientemente de las inimaginables vicisitudes, malestares y dificultades f\u00edsicas, el fil\u00f3sofo vital se propone \u201calimentar algunas esperanzas\u201d. Resulta fascinante observar c\u00f3mo el maestro \u2013que ense\u00f1\u00f3 a leer y a pensar a incontables generaciones de estudiantes de literatura en universidades de Europa y Estados Unidos\u2013 realiza un \u00faltimo ejercicio literario y existencial que apunta hacia su futuro interno, es decir, hacia el presente de sus potenciales lectores (de nosotros), en los que contin\u00faa pensando. Un poco a la manera de Mozart en su Requiem, aunque ya no ante la \u201cV\u00edspera del confesor\u201d sino ante la presencia del confidente; aqu\u00ed, el maestro de la vida, es decir de la literatura en el sentido m\u00e1s humano y profundo, nos cuenta con ternura y lucidez, conectando con su m\u00e1s fino pensamiento, expresado como prosa po\u00e9tica, con el que alimenta su mente para as\u00ed estar en condiciones de esperar todav\u00eda vislumbres de vida para, inmediatamente, imaginar el trance de su propia muerte, momento culminante para un hombre extraordinario (que no cree en \u201cla otra vida\u201d) y a quien el proceso de exhalaci\u00f3n final todav\u00eda le resulta sumamente interesante y atractivo. Porque toda esperanza \u2013lo mismo para Steiner que para una buena cantidad de seres humanos\u2013 contiene aunque sea un leve resplandor, una s\u00fabita iluminaci\u00f3n. El suyo es un proceso mortuorio que, sin embargo, est\u00e1 lleno de generosa solidaridad; es el proceso de una verdadera \u201cpr\u00e1ctica mortal\u201d que recuerda a gur\u00fas y sanyasis de India ofreci\u00e9ndose (en el caso de Steiner, a una mir\u00edada internacional de lectores); por eso piensa, antes de que se pierdan el honor y el decoro b\u00e1sico, que todav\u00eda los d\u00edas, o m\u00e1s precisamente cada d\u00eda, \u201cdebe considerarse un valor a\u00f1adido, un regalo que te da la vida\u201d.<\/p>\n<p>Por este tipo de reflexiones, George Steiner nos lleva a que re-pensemos nuestra propia vida, nuestro propio tiempo, en nuestra propia muerte; en lo que pensamos y hacemos con el pasado (justo cuando, parad\u00f3jicamente, en M\u00e9xico un peque\u00f1o y turbio sector insiste en negarse a pensar en la historia colectiva), un pasado que, para Steiner, a la vez constituye futuro y horizonte. Un poco como lo plantea el psicoan\u00e1lisis, en el sentido de que es necesario recordar para verdaderamente olvidar, es decir, para que seamos capaces de ser verdaderamente libres, recordando, como dice Milan Kundera que \u201cla lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido\u201d, porque el poder del olvido es tan intenso que, sin darnos cuenta, nos hace tan inaut\u00e9nticos como infelices.<\/p>\n<p>Por eso Nuccio Ordine, amigo y fant\u00e1stico confesor de Steiner, citando a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, dice que el \u201csecreto de una buena vejez no es m\u00e1s que un pacto honesto con la soledad\u201d, aforismo que nos obliga a reflexionar en la calidad de la vejez de nuestros seres queridos, en la vejez propia y en la de quienes \u2013tal vez por rigidez muscular, \u00f3sea o conceptual- no podr\u00e1n tener futuro ni en el pensamiento, que por otro lado es donde el futuro comienza a existir. El Alzheimer es met\u00e1fora y s\u00edmbolo, adem\u00e1s de realidad atroz, de quienes no tienen m\u00e1s remedio que olvidarse de s\u00ed mismos, de la historia regional, colectiva o nacional, pensando que no existe la muerte, sin saber que en cierta forma obligamos a la mente a que permanezca en una especie de estado vegetativo.<\/p>\n<p>Tal vez lo m\u00e1s sensato sea pensar, como Saramago, que la vejez comienza cuando se pierde la curiosidad. En ese sentido, la vejez de George Steiner parece el tiempo luminoso de una prolongada primavera, ya que, por lo le\u00eddo en su entrevista p\u00f3stuma, es decir en su futuro (en cierto sentido, nuestro presente), nos regal\u00f3 fragmentos inolvidables de un pensamiento po\u00e9tico, inagotable y l\u00facido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal Antonio Valle &nbsp; El 4 de febrero de 2020, justo al d\u00eda siguiente de la muerte de George Steiner, el ensayista italiano Nuccio Ordine public\u00f3 el diario espa\u00f1ol &#8216;El Pa\u00eds&#8217;, una entrevista que le hab\u00eda hecho seis a\u00f1os antes. 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