{"id":15414,"date":"2020-04-11T08:07:47","date_gmt":"2020-04-11T14:07:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15414"},"modified":"2020-04-11T08:07:47","modified_gmt":"2020-04-11T14:07:47","slug":"el-anos-de-la-peste-por-mike-davis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15414","title":{"rendered":"El a\u00f1os de la peste por Mike Davis"},"content":{"rendered":"<p>Entra el monstruo&#8230; Coronavirus es la vieja pel\u00edcula que hemos estado viendo una y otra vez desde que en 1995 el libro The Hot Zone, de Richard Preston, nos present\u00f3 al demonio exterminador conocido como \u00e9bola, nacido en una misteriosa cueva de murci\u00e9lagos en \u00c1frica central. Fue solo la primera de una sucesi\u00f3n de nuevas enfermedades que surg\u00edan en el \u201ccampo virgen\u201d (es el t\u00e9rmino adecuado) de los inexpertos sistemas inmunes de la humanidad. El \u00e9bola fue seguido pronto por la influenza aviar, que brinc\u00f3 a los humanos en 1997, y por el SARS, que surgi\u00f3 a finales de 2002: en ambos casos apareci\u00f3 primero en Guangdong, el centro manufacturero del mundo.<\/p>\n<p>Por supuesto, Hollywood acogi\u00f3 con codicia estos brotes y produjo una serie de pel\u00edculas para emocionarnos y aterrorizarnos. (Contagio, de Steven Soderbergh, estrenada en 2011, resalta por su precisi\u00f3n cient\u00edfica y su escalofriante anticipaci\u00f3n del caos actual).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los filmes y de incontables novelas estridentes, cientos de libros serios y miles de art\u00edculos cient\u00edficos han respondido a cada brote, muchos de los cuales enfatizan el lastimero estado de la preparaci\u00f3n global para detectar y responder a esas nuevas enfermedades.<\/p>\n<p>I.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el coronavirus entra por la puerta principal como un monstruo familiar. Secuenciar su genoma (muy similar a su muy estudiado hermano, el SARS) fue pan comido, y sin embargo faltan los segmentos m\u00e1s vitales de informaci\u00f3n. Los cient\u00edficos que trabajan d\u00eda y noche para caracterizar el brote se enfrentan a tres retos colosales.<\/p>\n<p>Primero, la constante escasez de equipos de prueba, en especial en Estados Unidos y \u00c1frica, ha impedido realizar estimaciones precisas de par\u00e1metros claves, como tasa de reproducci\u00f3n, tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n infectada y n\u00famero de infecciones benignas. El resultado ha sido un caos de cifras.<\/p>\n<p>Segundo, al igual que las influenzas anuales, este virus muta al circular entre poblaciones de diferentes composiciones de edad y estado de salud. La variedad que los estadunidenses tienen m\u00e1s probabilidades de contraer ya es levemente distinta del brote original en Wuhan. Las pr\u00f3ximas mutaciones podr\u00edan ser benignas o alterar la actual distribuci\u00f3n de la virulencia, que aumenta notablemente despu\u00e9s de los 50 a\u00f1os de edad. El \u201ccatarro corona\u201d de Trump es cuando menos un peligro mortal para la cuarta parte de los estadunidenses, que son de la tercera edad, tienen sistemas inmunes d\u00e9biles o problemas respiratorios cr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Tercero, aun si el virus se mantiene estable y muta poco, su impacto en los sectores de menor edad podr\u00eda diferir radicalmente en los pa\u00edses pobres y entre los grupos de alta pobreza. Consid\u00e9rese la experiencia global de la influenza espa\u00f1ola de 1918-19, la cual se estima que caus\u00f3 la muerte a entre 1 y 2 por ciento de la humanidad. En Estados Unidos y Europa occidental, la cepa original H1N1 fue m\u00e1s letal en adultos j\u00f3venes, lo cual se ha explicado com\u00fanmente como resultado de sus sistemas inmunes, relativamente fuertes, que reaccionaron de m\u00e1s a la infecci\u00f3n atacando las c\u00e9lulas pulmonares, lo cual condujo a neumon\u00eda y choque s\u00e9ptico.<\/p>\n<p>Sin embargo, en fechas m\u00e1s recientes algunos epidemi\u00f3logos han teorizado que tal vez los adultos mayores ten\u00edan \u201cmemoria inmune\u201d de un brote anterior de la d\u00e9cada de 1890 que les dio protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la influenza encontr\u00f3 un nicho favorable en campamentos militares y trincheras del campo de batalla, donde seg\u00f3 las vidas de decenas de miles de soldados j\u00f3venes. Este se volvi\u00f3 un factor principal en la batalla de los imperios. El colapso de la gran ofensiva alemana de la primavera de 1918, y por tanto el desenlace de la guerra, se ha atribuido a que los aliados, en contraste con su enemigo, pudieron remplazar sus ej\u00e9rcitos enfermos con combatientes estadunidenses reci\u00e9n llegados.<\/p>\n<p>En cambio, la influenza espa\u00f1ola tuvo un perfil diferente en pa\u00edses m\u00e1s pobres. Rara vez se aprecia que casi 60 por ciento de la mortalidad global (por lo menos 20 millones de decesos) ocurri\u00f3 en el Punjab, Bombay y otras partes del oriente de India, donde las exportaciones de granos a Gran Breta\u00f1a y las brutales pr\u00e1cticas confiscatorias coincidieron con una importante sequ\u00eda.<\/p>\n<p>La escasez resultante de alimentos empuj\u00f3 a millones de personas pobres al borde de la hambruna. Se volvieron v\u00edctimas de una sinergia siniestra con la desnutrici\u00f3n, que suprimi\u00f3 su respuesta inmune a la infecci\u00f3n y produjo rampantes pulmon\u00edas tanto bacterianas como virales. En un caso similar, en Ir\u00e1n, entonces ocupado por los brit\u00e1nicos, varios a\u00f1os de sequ\u00eda, c\u00f3lera y escasez de alimentos, seguidos por un extenso brote de malaria, fueron la precondici\u00f3n de la muerte de aproximadamente la quinta parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta historia \u2013en especial las consecuencias desconocidas de las interacciones con la desnutrici\u00f3n y con infecciones existentes\u2013 debe precavernos respecto de que el Covid-19 podr\u00eda seguir una ruta diferente y m\u00e1s letal en los sobrepoblados y enfermizos barrios bajos de \u00c1frica y el sur de Asia. Algunos han afirmado que, como la poblaci\u00f3n urbana de \u00c1frica subsahariana es la m\u00e1s joven del planeta, en la que los mayores de 65 a\u00f1os comprenden solo 3 por ciento de la poblaci\u00f3n (contra 23 por ciento en Italia), el coronavirus solo tendr\u00e1 un efecto leve.<\/p>\n<p>A la luz de la experiencia de 1918, esta es una extrapolaci\u00f3n absurda, al igual que el supuesto de que la pandemia, como la influenza estacional, retroceder\u00e1 al elevarse la temperatura. (La segunda y m\u00e1s letal oleada de la influenza espa\u00f1ola lleg\u00f3 a mediados del verano.)<\/p>\n<p>Es m\u00e1s probable, como advirti\u00f3 Science el 15 de marzo, que \u00c1frica sea una \u201cbomba de tiempo en marcha\u201d. Adem\u00e1s de la desnutrici\u00f3n, el combustible de tal explosi\u00f3n viral es el enorme n\u00famero de personas con sistemas inmunes da\u00f1ados. El VIH\/sida ha matado a 36 millones de africanos de la generaci\u00f3n pasada, y los investigadores estiman que existen unos 24 millones de casos actuales, junto con 3 millones o m\u00e1s con la \u201cpeste blanca\u201d, la tuberculosis.<\/p>\n<p>En \u00c1frica, 350 millones padecen desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica y el n\u00famero de ni\u00f1os peque\u00f1os cuyo crecimiento ha sido coartado por el hambre se ha incrementado por millones desde 2000. El distanciamiento social en vastas ciudades perdidas como Kibera, en Kenia, o Khayelitsha, en Sud\u00e1frica, es una imposibilidad obvia, y m\u00e1s de la mitad de los africanos carecen de acceso a agua limpia y saneamiento b\u00e1sico. Adem\u00e1s, cinco de las seis naciones con los peores sistemas de salud del mundo est\u00e1n en \u00c1frica, entre ellos el m\u00e1s populoso, Nigeria. Kenia, pa\u00eds conocido por exportar m\u00e9dicos y enfermeras, tiene exactamente 130 camas de terapia intensiva y 200 enfermeros certificados de cuidados intensivos para recibir la llegada del Covid-19.<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<p>Dentro de un a\u00f1o, tal vez estemos mirando con admiraci\u00f3n el \u00e9xito de China en contener la pandemia, y con horror el fracaso de Estados Unidos, (hago la heroica presunci\u00f3n de que la declaraci\u00f3n de China de que la transmisi\u00f3n declina con rapidez es m\u00e1s o menos precisa).<\/p>\n<p>La incapacidad de nuestras instituciones de mantener cerrada la caja de Pandora apenas si causa sorpresa: desde 2000 hemos visto repetidas fallas en la atenci\u00f3n a la salud en la l\u00ednea frontal.<\/p>\n<p>Por ejemplo, las temporadas de influenza de 2009 y 2018 colmaron hospitales en todo Estados Unidos, exponiendo la pasmosa escasez de camas de hospital despu\u00e9s de a\u00f1os de recortes en la capacidad de internamiento de pacientes, con tal de elevar las utilidades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>La crisis se remonta a la ofensiva de las corporaciones que llev\u00f3 a Ronald Reagan al poder y convirti\u00f3 a destacados miembros del Partido Dem\u00f3crata en sus cajas de resonancia neoliberales. De acuerdo con la Asociaci\u00f3n Estadunidense de Hospitales, el n\u00famero de camas disminuy\u00f3 en un extraordinari0 39 por ciento entre 1981 y 1999. El prop\u00f3sito fue elevar las ganancias al incrementar el \u201ccenso\u201d (el n\u00famero de camas ocupadas). Sin embargo, el objetivo gerencial de 80 por ciento de ocupaci\u00f3n signific\u00f3 que los hospitales ya no ten\u00edan capacidad de absorber el ingreso de pacientes durante las epidemias y las emergencias m\u00e9dicas.<\/p>\n<p>En el nuevo siglo, la medicina de urgencias ha continuado reduci\u00e9ndose en el sector privado a causa del imperativo de \u201cvalor accionario\u201d de incrementar los dividendos a corto plazo, y en el sector p\u00fablico, por la austeridad fiscal y las reducciones en los presupuestos estatales y federales destinados a prepararse para contingencias. En consecuencia, existen solo 45 mil camas de terapia intensiva disponibles para hacer frente al proyectado ingreso de casos graves y cr\u00edticos de coronavirus, (en comparaci\u00f3n, los sudafricanos tienen disponibles tres veces m\u00e1s camas por cada mil personas que los estadunidenses).<\/p>\n<p>Seg\u00fan una investigaci\u00f3n de USA Today, \u201csolo ocho estados cuentan con suficientes camas de hospital para atender al mill\u00f3n de estadunidenses de 60 a\u00f1os y m\u00e1s que podr\u00edan enfermar de Covid-19\u201d.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, los republicanos han rechazado todos los esfuerzos por reconstruir las redes de seguridad despedazadas por los recortes presupuestarios de 2008. Los departamentos de salud locales y estatales \u2013la primera l\u00ednea vital de defensa\u2013 tienen 25 menos personal hoy que antes del Lunes Negro de hace doce a\u00f1os.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en los diez a\u00f1os anteriores el presupuesto de los Centros para la Prevenci\u00f3n y Control de Enfermedades ha ca\u00eddo 10 por ciento en t\u00e9rminos reales. Desde la coronaci\u00f3n de Trump, los recortes fiscales se han exacerbado.<\/p>\n<p>El New York Times inform\u00f3 en fecha reciente que \u201c21 por ciento de los departamentos locales de salud reportaron reducciones en los presupuestos para el a\u00f1o fiscal 2017\u201d. Trump tambi\u00e9n cerr\u00f3 la oficina de pandemia de la Casa Blanca, direcci\u00f3n establecida por Obama despu\u00e9s del brote de \u00e9bola de 2014 para asegurar una respuesta nacional r\u00e1pida y bien coordinada a nuevas epidemias.<\/p>\n<p>Apenas tres meses antes del brote, tambi\u00e9n cerr\u00f3 el proyecto PREDICT, sistema de advertencia temprana de pandemias y ayuda exterior establecido a ra\u00edz de la crisis de gripe aviar, en 2005.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la revista Science, en el curso de los a\u00f1os PREDICT \u201cdescubri\u00f3 m\u00e1s de mil virus de familias virales que contienen zoonosis, entre ellos virus involucrados en brotes recientes, y otros de inter\u00e9s p\u00fablico actual\u201d. En ese total se inclu\u00edan 160 coronavirus potencialmente peligrosos identificados en murci\u00e9lagos y otros animales.<\/p>\n<p>Estamos en las primeras etapas de un Katrina m\u00e9dico. Al dejar de invertir en la preparaci\u00f3n m\u00e9dica ante emergencias, al mismo tiempo que la opini\u00f3n de expertos ha recomendado una expansi\u00f3n importante de la capacidad, carecemos de insumos b\u00e1sicos de baja tecnolog\u00eda, as\u00ed como de respiradores y camas de urgencias. Las existencias nacionales y regionales se han mantenido en niveles muy por debajo de lo que indican los modelos epid\u00e9micos.<\/p>\n<p>Por tato, la debacle de equipos de prueba ha coincidido con una escasez cr\u00edtica de equipo de protecci\u00f3n para los trabajadores de la salud. Los enfermeros militantes, nuestra conciencia social nacional, procuran que todos entendamos los graves peligros creados por existencias inadecuadas de material de proyecci\u00f3n, como las mascarillas N95. Tambi\u00e9n nos recuerdan que los hospitales se han convertido en invernaderos para supermicrobios resistentes a los antibi\u00f3ticos, tales como el S. aureus y el C. difficile, que pueden llegar a ser asesinos secundarios importantes en los saturados pabellones hospitalarios.<\/p>\n<p>III.<\/p>\n<p>El brote de coronavirus ha expuesto de inmediato la tajante divisi\u00f3n de clases que Nuestra Revoluci\u00f3n (la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de Bernie Sanders) ha puesto de relieve en la agenda nacional. En suma, quienes tienen buenos planes de salud y pueden trabajar o dar clases desde su casa est\u00e1n c\u00f3modamente aislados, siempre y cuando observen salvaguardas prudentes. Los empleados p\u00fablicos y otros grupos de trabajadores sindicalizados con cobertura decente tendr\u00e1n que hacer elecciones dif\u00edciles entre el ingreso y la protecci\u00f3n. Entre tanto, millones de trabajadores de servicios que ganan bajos salarios, empleados agr\u00edcolas, los desempleados y los sin hogar, son arrojados a los lobos.<\/p>\n<p>Como todos sabemos, la cobertura universal, en cualquier sentido significativo, requiere una asignaci\u00f3n universal para licencias m\u00e9dicas pagadas. Ese derecho se le niega a 45 por ciento de la fuerza de trabajo en Estados Unidos y por tanto se les obliga virtualmente a transmitir la infecci\u00f3n o disminuir sus raciones alimenticias. Del mismo modo, 14 estados gobernados por republicanos se han negado a aprobar la disposici\u00f3n de la Ley de Cuidado Asequible que expande la Medicaid a los trabajadores pobres.<\/p>\n<p>Por eso uno de cada cuatro pobladores de Texas, por ejemplo, carece de cobertura y solo cuenta con la sala de urgencias del hospital p\u00fablico local para buscar tratamiento.<\/p>\n<p>Con Bernie Sanders, como de costumbre, a la cabeza de la ofensiva, los dem\u00f3cratas lograron presionar con \u00e9xito a la Casa Blanca y a los legisladores republicanos para que accedieran a las licencias m\u00e9dicas con goce de sueldo como medida de emergencia. Pero, como Sanders destac\u00f3 de inmediato, la legislaci\u00f3n, fruto de un acuerdo, contin\u00faa llena de lagunas no reconocidas y ser\u00eda rescindida tan pronto como la pandemia retroceda.<\/p>\n<p>Con todo, es una importante cabeza de playa para llevar la lucha al siguiente nivel: licencias m\u00e9dicas universales permanentes para toda la fuerza de trabajo. Y a medida que el gobierno, aterrado por la perspectiva de la aniquilaci\u00f3n electoral, conceda otras medidas razonables, tales como el control gubernamental sobre la producci\u00f3n de suministros m\u00e9dicos esenciales, surgir\u00e1n nuevas oportunidades para presionar a favor de la medicina p\u00fablica en los meses por venir.<\/p>\n<p>Las letales contradicciones de la salud privada en un tiempo de peste son m\u00e1s visibles en la industria de asilos privados, que aloja a 2.5 millones de ancianos estadunidenses, la mayor\u00eda derechohabientes de Medicare. Es una industria altamente competitiva, capitalizada sobre bajos salarios, poco personal y reducciones ilegales de costos.<\/p>\n<p>Decenas de miles fallecen cada a\u00f1o porque esas instalaciones no observan procedimientos b\u00e1sicos de control de infecciones y porque el gobierno no finca responsabilidad a sus directivos por lo que solo puede describirse como homicidio deliberado.<\/p>\n<p>A muchos de esos hogares, en particular en los estados del sur, les resulta m\u00e1s barato pagar multas por violaciones sanitarias que contratar personal adicional o proporcionarle capacitaci\u00f3n apropiada.<\/p>\n<p>No es sorprendente que el primer epicentro de la transmisi\u00f3n comunitaria fue el Life Care Center, un asilo en el suburbio de Kirkland, en Seattle. Habl\u00e9 con Jim Straub, un viejo amigo que es organizador de sindicatos en los asilos de ancianos de la zona de Seattle y actualmente escribe un art\u00edculo acerca de ellos para The Nation. Strauh caracteriz\u00f3 esa instalaci\u00f3n como \u201cuna de las que menos personal tienen en el estado\u201d y al sistema de asilos del estado de Washington como \u201cel de menos recursos econ\u00f3micos en todo el pa\u00eds\u2026 un oasis absurdo de sufrimiento austero en un mar de dinero de la tecnolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se\u00f1al\u00f3 que los funcionarios de salud p\u00fablica pasaban por alto el factor crucial que explica la r\u00e1pida transmisi\u00f3n de la enfermedad desde Life Care Center hasta diez otros asilos cercanos: \u201cLos trabajadores de asilos en el mercado inmobiliario m\u00e1s caro de Estados Unidos universalmente tienen varios empleos, por lo regular en m\u00faltiples asilos\u201d. Afirma que las autoridades no encontraron los nombres y ubicaciones de esos segundos empleos y por consiguiente perdieron control sobre la propagaci\u00f3n del Covid-19. Y todav\u00eda nadie ha propuesto compensar a los trabajadores expuestos para que permanezcan en casa.<\/p>\n<p>En todo el pa\u00eds, docenas, quiz\u00e1 cientos de m\u00e1s asilos se volver\u00e1n focos rojos del coronavirus. Muchos trabajadores acabar\u00e1n eligiendo el banco de alimentos en vez de trabajar en tales condiciones y se quedar\u00e1n en casa. En este caso, el sistema podr\u00eda colapsar y no deber\u00edamos esperar que la Guardia Nacional vac\u00ede las bacinicas.<\/p>\n<p>IV.<\/p>\n<p>La pandemia proclama la necesidad de cobertura universal y licencias m\u00e9dicas con goce de sueldo a cada paso de su avance mortal. Mientras Biden va restando votos a Trump, los progresistas deben unirse, como propone Bernie, en el objetivo de ganar la convenci\u00f3n para Medicare para Todos. Los delegados combinados de Sanders y Warren tienen un papel que cumplir en el Fiserv Forum de Milwaukee a mediados de julio, pero el resto de nosotros tenemos un papel de igual importancia en las calles, empezando ahora con las luchas contra la evicci\u00f3n, los despidos y los patrones que se niegan a compensar a los trabajadores en licencia m\u00e9dica. (\u00bfTemor al contagio? P\u00e1rese a tres metros del siguiente manifestante y eso solo crear\u00e1 una imagen m\u00e1s poderosa en la televisi\u00f3n. Necesitamos reclamar las calles).<\/p>\n<p>Sin embargo, la cobertura universal y las demandas asociadas son solo un primer paso. Es decepcionante que en los debates de las primarias ni Sanders ni Warren resaltaron la abdicaci\u00f3n de los consorcios farmac\u00e9uticos a la investigaci\u00f3n y desarrollo de nuevos antibi\u00f3ticos y antivirales. De las 18 mayores compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas, 15 han abandonado por completo el campo. Las medicinas para el coraz\u00f3n, los tranquilizantes adictivos y los tratamientos para la impotencia masculina son l\u00edderes en utilidades, no las defensas contra las infecciones hospitalarias, las enfermedades de emergencia y los padecimientos tropicales asesinos tradicionales.<\/p>\n<p>Una vacuna universal para la influenza \u2013es decir, una vacuna que ataque las partes inmutables de las prote\u00ednas superficiales del virus\u2013 ha sido una posibilidad por d\u00e9cadas, pero nunca se ha considerado lo bastante redituable para ser una prioridad.<\/p>\n<p>A medida que la revoluci\u00f3n de los antibi\u00f3ticos se revierte, las viejas enfermedades reaparecer\u00e1n junto con infecciones noveles, y los hospitales se volver\u00e1n dep\u00f3sitos de cad\u00e1veres. Incluso el mismo Trump podr\u00eda despotricar con oportunismo contra los absurdos costos de la medicina de patente, pero necesitamos una visi\u00f3n m\u00e1s audaz, que se proponga romper el monopolio de los f\u00e1rmacos y proporcione fondos para la producci\u00f3n de medicinas vitales. (En otros tiempos era as\u00ed: durante la Segunda Guerra Mundial, el ej\u00e9rcito reclut\u00f3 a Jonas Salk y a otros investigadores para desarrollar la primera vacuna contra la influenza). Como escrib\u00ed hace quince a\u00f1os en mi libro The Monster at Our Door \u2013 The Global Threat of Avian Flu (El monstruo en la puerta: la amenaza global de la gripe aviar).<\/p>\n<p>El acceso a medicinas vitales, incluidas vacunas, antibi\u00f3ticos y antivirales, debe ser un derecho humano, universalmente disponible sin costo. Si los mercados no pueden ofrecer incentivos para producir tales drogas a bajo costo, entonces los gobiernos y las organizaciones no lucrativas deben asumir la responsabilidad de producirlas y distribuirlas.<\/p>\n<p>La supervivencia de los pobres debe en todos los tiempos ser considerada una prioridad m\u00e1s alta que las utilidades de las grandes farmac\u00e9uticas.<\/p>\n<p>La actual pandemia expande el argumento: la globalizaci\u00f3n capitalista ahora parece biol\u00f3gicamente insostenible en ausencia de una infraestructura de salud verdaderamente internacional. Sin embargo, tal infraestructura nunca existir\u00e1 hasta que los movimientos de la gente rompan el poder de las grandes farmac\u00e9uticas y la atenci\u00f3n privada a la salud.<\/p>\n<p>Esto requiere un dise\u00f1o socialista para la supervivencia humana, que incluya un Segundo Nuevo Trato, pero que vaya m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l. Desde los d\u00edas del movimiento Occupy, los progresistas han puesto con \u00e9xito la lucha contra la desigualdad de ingreso y de riqueza en la p\u00e1gina uno, un gran logro.<\/p>\n<p>Pero ahora los socialistas deben dar el siguiente paso y, con las industrias de asilos y farmac\u00e9uticas como objetivos inmediatos, abogar por la propiedad social y la democratizaci\u00f3n del poder econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Sin embargo, debemos tambi\u00e9n hacer una evaluaci\u00f3n honesta de nuestras debilidades pol\u00edticas y morales. La evoluci\u00f3n hacia la izquierda de una nueva generaci\u00f3n y el retorno de la palabra \u201csocialismo\u201d al discurso pol\u00edtico nos anima a todos, pero hay un elemento perturbador de solipsismo en el movimiento progresista que es sim\u00e9trico con el nuevo nacionalismo. Solo hablamos de la clase trabajadora estadunidense y de la historia radical de Estados Unidos (tal vez olvidando que Eugene V. Debs fue internacionalista de coraz\u00f3n). A veces esto se acerca a una versi\u00f3n izquierdista de \u201cEstados Unidos primero\u201d.<\/p>\n<p>Al enfrentar la pandemia, los socialistas deben encontrar toda ocasi\u00f3n de recordar a otros la urgencia de la solidaridad internacional. En concreto, necesitamos agitar a nuestros amigos progresistas y a sus \u00eddolos pol\u00edticos para que demanden un incremento masivo de la producci\u00f3n de equipos de prueba, suministros de protecci\u00f3n y medicamentos vitales para su distribuci\u00f3n gratuita en los pa\u00edses pobres. Toca a nosotros asegurar que la atenci\u00f3n universal a la salud se convierta en nuestra pol\u00edtica tanto exterior como dom\u00e9stica.<\/p>\n<p>(*) Reconocido urbanista e historiador, es autor de City of Quartz, Planet of Slums, Nadie es Ilegal y The Monster at our Door sobre la gripe aviar, entre otros. Es profesor em\u00e9rito de la Universidad de California e integrante del comite editorial de New Left Review.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entra el monstruo&#8230; Coronavirus es la vieja pel\u00edcula que hemos estado viendo una y otra vez desde que en 1995 el libro The Hot Zone, de Richard Preston, nos present\u00f3 al demonio exterminador conocido como \u00e9bola, nacido en una misteriosa cueva de murci\u00e9lagos en \u00c1frica central. 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