{"id":15449,"date":"2020-04-17T10:47:41","date_gmt":"2020-04-17T16:47:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15449"},"modified":"2020-04-17T10:47:41","modified_gmt":"2020-04-17T16:47:41","slug":"cronicas-descarriadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15449","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas descarriadas"},"content":{"rendered":"<p>(apro).-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde su casa art\u00edstica de Culiac\u00e1n, Sinaloa, nuestro amigo Alejandro Mojica nos env\u00eda un muy entretenido texto sobre las andanzas del bar\u00edtono Jim Morrison (1943-1971) de Las Puertas, escrito por Miguel \u00c1ngel Ch\u00e1vez D\u00edaz de Le\u00f3n (Ciudad Ju\u00e1rez, Chihuahua, 6 de octubre de 1962) en sus \u201cCr\u00f3nicas descarriadas\u201d.<\/p>\n<p>Se intitula \u2013pienso\u2013\u201cCuando Jim Morrison lagarte\u00f3 en Ciudad Ju\u00e1rez\u201d.<\/p>\n<p>Entrevistado por Rafael A. Revilla Romero, con motivo de la aparici\u00f3n de su libro \u201cPolic\u00eda de Ciudad Ju\u00e1rez\u201d (Editorial Oc\u00e9ano), se le pregunt\u00f3 de d\u00f3nde le sale la inspiraci\u00f3n \u201cpara narrar este tipo de cr\u00f3nicas descarriadas\u201d, y Ch\u00e1vez D\u00edaz de Le\u00f3n (Premio Nacional de Periodismo 2008 por \u201cEl dulce encanto de mi embolia\u201d). Y Ch\u00e1vez D\u00edaz de Le\u00f3n respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Son ficci\u00f3n. Aunque algunas, por ejemplo, la de Jim Morrison, la escrib\u00ed bas\u00e1ndome en lo que me narr\u00f3 El charro, un hombre de la colonia Del Carmen en Ciudad Ju\u00e1rez, era un conocido de mi barrio, que me pidi\u00f3 escribir un libro sobre su encuentro con Jim Morrison\u2026 Lamentablemente no hab\u00eda manera de comprobar todo lo que me dijo, pero lo contado se me hizo digno para contarlo en una de mis cr\u00f3nicas descarriadas.<\/p>\n<p>\u201cY son Cr\u00f3nicas descarriadas porque son relatos ficticios fusionados con tintes de realidad. Eso te lo permite la literatura\u2026 o me lo permite mi literatura. Me gusta esta forma de relatar. Me gusta que el lector se quede con la duda. De \u00e9l depende llegar a la verdad o de quedarse quieto con mi versi\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Es una historia dividida en cinco partes, por lo cual solo vamos a picar la curiosidad de nuestros lectores con fragmentos de tres, e invitarlos a leer algo de este relato si no tienen algo mejor que hacer en su computadora o fon.<\/p>\n<p>Uno<br \/>\nTodos me conocen como \u201cEl Charro\u2019\u2019. As\u00ed me nombran y as\u00ed se me qued\u00f3 para siempre. Mi padre trabajaba de mariachi en la Avenida Ju\u00e1rez tocando el tololoche. As\u00ed me bautizaron los tirilones del barrio.<\/p>\n<p>Desde los 12 a\u00f1os le puse a las pastas: p\u00edldoras, cajones de muerto, zapatos, capsulas y de tocho morocho y de todos colores. La \u201cmois\u201d nada m\u00e1s era para relajarme todos los d\u00edas, cinco \u201cfrajos\u201d diarios por lo menos.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en la calle Fierro n\u00famero 520 norte. A tres cuadras de la Iglesia del Carmen. Del Carmen se llama este barrio. Queda a 20 minutos a pie de El Paso y del Puente Negro. Y a diez minutos del Centro. Y a cinco de la De Piedra. La antigua peni.<\/p>\n<p>Quiero contarles esto. Antes de que me vaya a morir, pues tengo 67 a\u00f1os. Casi todos los huesos me los han quebrado, dos balazos en la panza, cinco filetazos y dos pu\u00f1aladas en la espalda. Soy diab\u00e9tico, no tengo una pierna. Me sacan a la banqueta a que me d\u00e9 el sol en una silla de ruedas. Ca\u00ed un chingo de veces al bote por carterista, faltas al orden p\u00fablico y otras chingaderas, y ya no fumo, ni cigarros Baronet. \u00bfTodav\u00eda venden esos venenos?<\/p>\n<p>Fui el m\u00e1s ching\u00f3n del barrio. Nunca trabaj\u00e9. Pero tuve el mejor equipo de sonido del barrio. Recuerdo un putal mi modular Fisher que tocaba discos y cartuchos 8 tracks. Era la envidia de todos los culeros del barrio. Y mi colecci\u00f3n de discos, \u00a1puro rock del bueno!<\/p>\n<p>Y tuve una ranfla, nada m\u00e1s me dur\u00f3 un a\u00f1o. Ese Charger 1965, con placas de California. Me lo regal\u00f3 Jim Morrison cuando vino a Ju\u00e1rez en 1969. De \u00e9l quiero contarles. Del \u201cRey Lagarto\u201d. Que vivi\u00f3 en mi cant\u00f3n cerca de un mes. Nos la pasamos bien grifotes y bien \u00e1cidos. Les voy a contar d\u00f3nde conoc\u00ed a Morrison, el cantante de los Doors, y c\u00f3mo me hice su compa.<\/p>\n<p>Yo en ese tiempo (1969) era el mejor carterista del Mercado Cuauht\u00e9moc y sus alrededores. No era un raterillo cualquiera. Era carterista de los buenos. Me conoc\u00edan todos los tranzas de la zona centro y los polic\u00edas. A los cuales ten\u00eda que darles una feria todos los jueves sino no me dejaban camellar.<\/p>\n<p>En la esquina de la Vicente Guerrero y Noche Triste, pegado a la Plaza de Armas, est\u00e1 la cantina el \u201cBuen Tiempo\u201d. Todav\u00eda existe. Sus puertitas, antes, eran de madera y de esas que se ven en las pel\u00edculas del oeste. Ahora cierra con unas normales y una cortina de acero, porque la rapi\u00f1a est\u00e1 cabr\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus sillas y mesas eran tambi\u00e9n viejas, de alambre trenzado y madera. Tiene una barra de encino chingonota. Era la t\u00edpica cantina donde se met\u00edan los rucailos de Ju\u00e1rez y nosotros los carteristas. Era nuestro centro de operaciones. Incluso ah\u00ed mero le d\u00e1bamos la cuota semanal a la polic\u00eda sino nos daban pa\u2019 la De Piedra. Ah\u00ed repartimos el bot\u00edn. Parte para los paleros, los que aplic\u00e1bamos el dos de bastos y los que nos echaban \u201caguas\u201d.<\/p>\n<p>En la tarde cambiaba la clientela. Ah\u00ed se juntaban muchos se\u00f1ores y jovencillos que andaban sobres de una nalga que picar. Hab\u00eda como doce muchachas y se\u00f1oras de todos los pesos y sabores. Cuando nos iba muy bien en la ma\u00f1ana, mi \u2018equipo\u2019 y yo nos pon\u00edamos hasta el culo y sobraban las putas. Ese era el buen tiempo.<\/p>\n<p>Una tarde del mes de febrero o tal vez de marzo de 1969, hac\u00eda fr\u00edo. Me qued\u00e9 en el \u201cBuen Tiempo\u201d, platicando con el \u201cCamel\u201d. Era quiz\u00e1 el carterista m\u00e1s fino, este puto trabajaba en la avenida Ju\u00e1rez y el Mercado Ju\u00e1rez. Los mismos polic\u00edas ojetes le dieron ese territorio para que trabajara, porque sus dos de bastos pasaban desapercibidos a los turistas a los que se chingaba. Les sacaba las carteras suavecito. Ni trompa. As\u00ed que solo hab\u00eda denuncias a la polic\u00eda de carteras extraviadas. El \u201cCamel\u201d me dej\u00f3 picado con las Cruz Blanca, porque tuvo que irse con una jaina que ten\u00eda en la Hidalgo. As\u00ed que me qued\u00e9 solo tomando cerveza. En la cantina hab\u00eda como cinco pelafustanes. Dos jugando domin\u00f3 en una mesa del fondo, dos en los bancos de la barra y uno m\u00e1s de a solapa como yo. Cada quien en su pedo.<\/p>\n<p>Me par\u00e9 a ponerle una cora a la rockola, puse unas rolitas de aquellitas. En eso se le qued\u00e9 viendo a uno de los de la barra. Era un barb\u00f3n, medio hippioso. Pens\u00e9 a ratos que el pinche andrajoso era un aspirante a mojado. Yo ya andaba medio pedo. \u00c9l levant\u00f3 la \u201cbeer\u201d Cruz Blanca en son de paz. Volv\u00ed a mi mesa a term\u00ednarme la cerveza y las rolas. Ya eran las tres de la tarde. Busqu\u00e9 mis fajos en la bolsa de mi chamarra, saqu\u00e9 uno sin sacar la cajetilla. Toqu\u00e9 la bolsita con pastas que me hab\u00eda dado el Camel y me dije:<\/p>\n<p>\u201cAhorita que llegue al barrio me aviento unas pa\u2019 bajo, luego un churro y pongo el cartucho rojo de los Rolling Stones\u201d.<\/p>\n<p>En eso, el pu\u00f1etas de barbas de la barra se acerca poco a poco a mi mesa. Pens\u00e9 de volada: \u201cEste vato es maric\u00f3n o me va a pedir una feria porque se quiere brincar al otro lado\u201d. Se acerca. Me fijo bien y el vato ya me parece gringo y adem\u00e1s trae una loquera, se le nota. Gre\u00f1udo, botas de pipiluyo, pantal\u00f3n de mezclilla y una chaqueta del Army. El barb\u00f3n se vine contoneando (por eso lo de joto) al ritmo de la rola que puse.<\/p>\n<p>\u2013Comee estaaas \u00a1amiguo! \u2013me dice mientras se sienta a toda madre junto a m\u00ed\u2013 tienees marijwana. \u00a1Tengow d\u00f3laresss!<\/p>\n<p>Era un gringo. Era raro verlo ah\u00ed, porque los gabachos nunca se met\u00edan en esos tugurios cercanos a la plaza y al Mercado Cuauht\u00e9moc. A lo m\u00e1s que llegaban era a la Segunda de Ugarte donde hab\u00eda varios cabarets y bares de mala muerte. Pero a los de ac\u00e1, del \u00e1rea del mercado, eran frecuentados por pura raza de Juaritos. De entrada me cay\u00f3 bien el pinchi gringo. Le dije que la calmara, que no fuera tan r\u00e1pido.<\/p>\n<p>\u2013Teikirisi gringuito. P\u00edchame una pisto y te llevo a que compres toda la grifa que quieras.<\/p>\n<p>Los que estaban entretenidos con las mulas y los g\u00fceros, oyeron lo de la mota, pero ellos siguieron haciendo la sopa. Le grite al \u201cPapuchas\u201d (mesero), que nos sirviera dos \u201cStraight American\u201d. Los Ju\u00e1rez Whisky llegaron de volada. El \u201cPapuchas\u201d nos dio carilla para que los pag\u00e1ramos. Tir\u00e9 totacha para que el gringo pagara. Sac\u00f3 dos billetes de a d\u00f3lar y todos contentos.<\/p>\n<p>En eso me di cuenta que el norteamericano tra\u00eda la cartera gorda de d\u00f3lares. Y me dije: \u201cTres pistos m\u00e1s y a este hippy me lo llevo pal Arroyo Colorado, cerca del barrio, lo puteo, le bajo la cartera. Y tomo vacaciones\u201d.<\/p>\n<p>Dos<br \/>\n[\u2026] Mis cartuchos de 8 tracks preferidos eran los de Frank Zappa, Pink Floyd, los Rolling Stone, Led Zeppelin, los Doors, los Creedence y los Beatles. Siempre pon\u00eda el cartucho rojo de los Stones cuando estaba bien atizado, siempre. Con los Doors empezaba a fumar, le segu\u00eda con Led Zeppelin y con los Pink Floyd terminaba bien grifote y muchas veces cruzado con pastas multicolores. Como postre, ya saliendo de la loquera pon\u00eda a los Rolling Stones. [\u2026]<\/p>\n<p>Tres<br \/>\nLogr\u00e9 que el gringo saliera conmigo del \u201cBuen Tiempo\u201d. Eran como las seis de la tarde. El sol estaba como que se met\u00eda y no se met\u00eda en la noche. Un vendedor de billetes de la loter\u00eda fumaba y el pintor sin pies y manos, que siempre estaba en esa esquina, tomaba sorderamente un trago de una anforita de tequila.<\/p>\n<p>En la Plaza de Armas lo colori\u00e9 mejor. Peso welter pesado, melena mugrosa hasta los hombros, barb\u00f3n, tra\u00eda una camisa de mangas largas, era de manta, de esas que vend\u00edan en las artesan\u00edas de la Ju\u00e1rez. Unos tramos de mezclilla acampanado, muy puerco, y unos guaraches de correas cruzadas y suelas \u201cGoodyear Oxo\u201d. Al principio no supe si era hippy de verdad o un pinche gringo pendej\u00f3n y ricach\u00f3n en busca de motita.<\/p>\n<p>De todos modos me lo iba a chingar. Le tumbar\u00eda los dolarucos, le pondr\u00eda unas patadas en el culo y lo dejar\u00eda cerca del r\u00edo, para que se fuera a llorar al otro lado, all\u00e1 con sus carnales g\u00fceros. Para que se le quitara lo vivo.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la Presidencia Municipal, que estaba atr\u00e1s de Catedral, el hippy me dijo que ten\u00eda su carro estacionado en la avenida 16. Se aferr\u00f3 a que fu\u00e9ramos por \u00e9l. Vali\u00f3 madres. Cambio de planes. Los d\u00f3lares se alejaron m\u00e1s. Nos fuimos por la 16. Su carro estaba frente a la tienda de Marcos M. Flores. Era un Charger 1965, color negro, rines de rayos niquelados y llantas cara blanca. Perrote. El cigarrero y unos empleados de la farmacia y casa de cambio San Luis lo estaban chuleando.<\/p>\n<p>\u2013What is you name? \u2013le dije al bato mientras no sub\u00edamos a su ranfla.<\/p>\n<p>\u2013James Douglas \u2013me dijo.<\/p>\n<p>\u2013Yo soy \u201cEl Charro\u201d.<\/p>\n<p>En silencio lo fui guiando hasta llegar a la 16 y Fierro. A dos cuadras, en los Ba\u00f1os Del Carmen, vende grifa Don Em\u00e9rito. Quiz\u00e1 las m\u00e1s chingona que se vend\u00eda en Ju\u00e1rez por aquellos a\u00f1os. Ya en el camino hab\u00eda cambiado de disco. Ya no me lo iba a transear. Lo del carro me mat\u00f3 el patad\u00f3n. Ya era mucho pedo deshacerme tambi\u00e9n del Charger.<\/p>\n<p>Me dije pa\u2019 dentro: \u201cMejor le digo que se moche con una feria por el favor\u201d. A Don Em\u00e9rito le compr\u00e9 50 d\u00f3lares de mariguana. Era como para poner grifos a todos los putos del barrio durante tres d\u00edas. Sal\u00ed de los ba\u00f1os con una bolsa de papel llena de mota y Don Eme me dio cinco pastas de pil\u00f3n. Sal\u00ed ganando, pues minutos antes James me hab\u00eda dado dos billetes de 50 d\u00f3lares para comprarlos de yerba, pero era demasiado. Un billete se instal\u00f3 en mi cartera. Al gringo le brillaron los ojitos. Revis\u00f3 la bolsa. Lo que oli\u00f3 y vio le gust\u00f3. Otros cincuenta de agradecimiento.<\/p>\n<p>O sea que ya me hab\u00eda ganado 100 d\u00f3lares sin haberme jalado una cartera. Me sent\u00ed a gusto. Productivo. Y m\u00e1s porque James me pregunt\u00f3 que d\u00f3nde podr\u00edamos fumar sin que nadie la hiciera de pedo.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos a dos cuadras de mi depa. Y ah\u00ed ten\u00eda un paquete de \u201cs\u00e1banas\u201d americanas para forjar.<\/p>\n<p>En 50 segundos ya est\u00e1bamos dentro de mi covacha. Afuera la luz del poste alumbraba. En la Fierro los chavos ya estaban jugando a los encantados de esquina a esquina. Yo forjaba. Douglas, agachado, se puso a revisar mi colecci\u00f3n de LPs que ten\u00eda ordenaditos en las rejas de tomate. Tambi\u00e9n inspeccion\u00f3 la reja con los cartuchos. Me pregunt\u00f3 que si nada m\u00e1s escuchaba puro rock. Prendi\u00f3 el tocadiscos. Un \u201cele pe\u201d de los Rolling Stones empez\u00f3 a girar, era \u201cAftermath\u201d, el sexto disco de los maestros, al mismo tiempo que la motita de Don Em\u00e9rito oli\u00f3 bonito. Y de un jal\u00f3n que le di empezaron a tronar los coquitos.<\/p>\n<p>James tambi\u00e9n con su churro en la mano empez\u00f3 a bailar. En la otra mano tra\u00eda el disco \u201cStrange Days\u201d de los Doors. La mariguana nos envolv\u00eda suavemente. Y me dijo:<\/p>\n<p>\u2013Charrou, este ser yo \u2013se\u00f1al\u00f3 la portada. No le hice caso. Me sent\u00e9 en mi sill\u00f3n rojo. Cerr\u00e9 los ojos mientras los Rolling Stones me dec\u00edan a m\u00ed nada m\u00e1s que la noche, mi puerta, la mariguana y el carro del gringo estaban pintados de negro, entonces veo que mi coraz\u00f3n tambi\u00e9n es negro\u2026 (Se escucha la canci\u00f3n \u201cPaint in Black\u201d). [\u2026]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(apro).- &nbsp; Desde su casa art\u00edstica de Culiac\u00e1n, Sinaloa, nuestro amigo Alejandro Mojica nos env\u00eda un muy entretenido texto sobre las andanzas del bar\u00edtono Jim Morrison (1943-1971) de Las Puertas, escrito por Miguel \u00c1ngel Ch\u00e1vez D\u00edaz de Le\u00f3n (Ciudad Ju\u00e1rez, Chihuahua, 6 de octubre de 1962) en sus \u201cCr\u00f3nicas descarriadas\u201d. 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