{"id":15790,"date":"2020-05-25T13:23:00","date_gmt":"2020-05-25T19:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15790"},"modified":"2020-05-25T13:23:00","modified_gmt":"2020-05-25T19:23:00","slug":"adios-a-la-chaneca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15790","title":{"rendered":"Adios a La Chaneca"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inolvidable Chaneca<\/p>\n<p>Vilma fuentes<\/p>\n<p>Con el cabello cort\u00edsimo \u00e0 la gar\u00e7 onne, los maxilares en tensi\u00f3n casi permanente, los labios finos, los p\u00e1rpados algo entrecerrados como si quisiera fijar el objetivo de su mira, el habla r\u00e1pida y a veces tajante, La Chaneca Maldonado era a la vez una mujer temible y deliciosa, imponente y libre. Lejos de cualquier coqueter\u00eda, su seducci\u00f3n era su o\u00eddo atento.<\/p>\n<p>La conoc\u00ed a principios de los a\u00f1os 70. Fernando Rafful, entonces su marido, me invit\u00f3 a comer en el departamento situado junto a Insurgentes Sur, donde viv\u00eda la pareja. Sentados a una larga mesa, Fernando a la cabecera de varios de sus sobrinos, comensales silenciosos, venidos como \u00e9l, de Campeche, com\u00edamos un men\u00fa dispuesto por Chaneca. A veces, hacia el final de la comida, ella aparec\u00eda, sigilosa, sorpresiva. De pie, comenzaba sus preguntas a cada uno, de inmediato seguidas por consejos imperiosos que iban de la vestimenta y la vida diaria a la conducta a seguir para lograr las metas deseadas con \u00e9xito. Todo esto, de pie junto a la mesa; no duraba m\u00e1s de 10 minutos.<\/p>\n<p>Sus apariciones, ah\u00ed y en otros lugares, eran r\u00e1pidas y efectivas, oculta tras su propia solicitud. Algunas veces, pas\u00f3 unos momentos al bar del Sanborn\u2019s de San \u00c1ngel, donde los s\u00e1bados se reun\u00eda un grupo de escritores, universitarios, cineastas, periodistas, l\u00edderes estudiantiles, alguna actriz. Cuando se despidi\u00f3, Tito Monterroso exclam\u00f3: \u201cLa Chaneca no deja so\u00f1ar\u201d. Ante la incomprensi\u00f3n reflejada en algunas caras, alguien m\u00e1s agreg\u00f3: \u201cCada uno es libre de so\u00f1ar en voz alta. Contar la pel\u00edcula o la novela que pasar\u00e1 a la Historia, el proyecto que renovar\u00e1 la arquitectura, describir su nombre iluminado en el front\u00f3n de los teatros, confiar t\u00e1cticas y estrategias de una huelga. La Chaneca interviene pluma y papel en mano, pide detalles del proyecto, tema, estilo, materiales, duraci\u00f3n, peripecias y avatares, precisiones que no convienen a los sue\u00f1os. Todo es anotado por su mano, mientras calcula el costo y los beneficios. Impone la realidad a cualquier sue\u00f1o cuando uno delira por puro gusto, entre amigos, sin m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Para Chaneca todo era posible, sobre todo lo imposible. Su ojo avizor descubr\u00eda talentos. En la agencia de publicidad que dirigi\u00f3, reuni\u00f3 a varios escritores: Mutis, Garc\u00eda M\u00e1rquez, La China Mendoza, Del Paso, entre otros. Particip\u00f3 en campa\u00f1as electorales que llevaron dos candidatos a la Presidencia de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Mujer de poder, prefer\u00eda ser eminencia gris. Sus consejos no se dirig\u00edan s\u00f3lo a pol\u00edticos. Tambi\u00e9n hac\u00eda sugerencias a escritores que a gente llamada com\u00fan. Vi el decorado de su departamento reproducido seg\u00fan sus indicaciones, casi id\u00e9ntico, en interiores de sus protegidas.<\/p>\n<p>Trazar el retrato de Chaneca, polifac\u00e9tica y de una sola pieza, ocupar\u00eda cientos de p\u00e1ginas. Sobran an\u00e9cdotas, serias o c\u00f3micas. No rehu\u00eda jugar a Pigmali\u00f3n cuando la ocasi\u00f3n se presentaba, bastante a menudo. Durante un viaje a Tuxpan en el mismo auto, acept\u00e9 el juego. \u00bfCu\u00e1l de las dos hace de Pigmali\u00f3n?, le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Su permanente querella amistosa con La China Mendoza era proverbial. Verlas juntas era asistir a una delirante y jocoso d\u00fao teatral. Una condici\u00f3n: contener la risa. No te invit\u00e9. \u00bfYa ni derecho tengo de gozar sola a mis amigos, exclama La China al ver a Chaneca. Traigo de comer. No voy a devorar tu comida. En mi casa, por humilde que sea, hay siempre un bocado para mis convidados. Chaneca echa una ojeada a su alrededor: Ah, el mismo tequila; te vas a envenenar, voy a mandarte uno mejor. Yo no enveneno y deja de tratarme como a Juanita la huerfanita. Chaneca escoge algunas revistas de un mont\u00f3n: \u201cMe llevo mis Procesos que ni lees\u201d. \u00bfMe tratas de analfabeta? \u00a1Gila!, grita Chaneca a la cocinera, ponga mi pollo rostizado en la mesa para todos. Tengo bastante de comer para todos, no necesito limosnas. Las r\u00e9plicas se agudizan, el tono sube, la inteligencia destella, el humor triunfa, la risa escapa. China y Chaneca sonr\u00eden a los aplausos.<\/p>\n<p>vilmafuentes22@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Inolvidable Chaneca Vilma fuentes Con el cabello cort\u00edsimo \u00e0 la gar\u00e7 onne, los maxilares en tensi\u00f3n casi permanente, los labios finos, los p\u00e1rpados algo entrecerrados como si quisiera fijar el objetivo de su mira, el habla r\u00e1pida y a veces tajante, La Chaneca Maldonado era a la vez una mujer temible y deliciosa, imponente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":15791,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-15790","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15790","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15790"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15790\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15792,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15790\/revisions\/15792"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15791"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15790"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15790"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15790"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}