{"id":15847,"date":"2020-05-31T10:45:12","date_gmt":"2020-05-31T16:45:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15847"},"modified":"2020-05-31T10:45:12","modified_gmt":"2020-05-31T16:45:12","slug":"el-pequeno-gran-ricardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15847","title":{"rendered":"El peque\u00f1o gran Ricardo"},"content":{"rendered":"<p>Alfonso Arreola<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda, hay talentos que no s\u00f3lo alcanzan la grandeza sino que tambi\u00e9n la generan. Esta es una precisa semblanza y sentido homenaje a uno de ellos, el genial Little Richard (1932-2020) cuya obra impuls\u00f3 y dej\u00f3 sus huellas en grandes figuras de la m\u00fasica mundial hoy conocida con el poderoso nombre de rock &amp; roll, y que sin \u00e9l, tal como se afirma aqu\u00ed: \u201cLos Beatles, los Rolling Stones, Michael Jackson, Elton John, Prince\u2026 ninguno hubiera existido en la forma como lo hizo.\u201d<br \/>\nNacido en el condado de Macon, en el estado de Georgia, en el pa\u00eds de Estados Unidos, en el a\u00f1o de 1934, el Peque\u00f1o Ricardo fue un pianista negro, afeminado y roncanrolero que reform\u00f3 la pluralidad racial, sexual y musical mucho m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de su patria u oficio. Dicho de otra forma: tengamos la edad que tengamos y nos dediquemos a lo que sea que hagamos en la vida, el producto de su talento valeroso nos alienta y pertenece a todos. As\u00ed, aunque natural por una edad octogenaria, su reciente fallecimiento debe ser motivo de memoria, reflexi\u00f3n y celebraci\u00f3n en el m\u00e1s estricto de los sentidos.<\/p>\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o \u201982 cuando el Peque\u00f1o Ricardo le dijo al conductor David Letterman, durante una entrevista, que con once hermanos deb\u00eda hacer lo necesario para sobrellevar las cosas. Yendo de la casa a la iglesia o al cine con su familia, resisti\u00f3 lo que pudo ante el llamado del espejo hasta que poco a poco comenz\u00f3 a maquillarse \u201cpara no lucir tan rudo frente a las ni\u00f1as blancas\u201d. Luego se acept\u00f3 como un gay que, al defraudar a sus padres, deb\u00eda abandonar la casa cumplidos los diecisiete a\u00f1os de edad. Entonces\u2026 triunf\u00f3. Invent\u00f3 el Rock &amp; Roll. \u00bfC\u00f3mo? Fluyendo cual agua derramada. Encontrando grietas, poros, salidas insospechadas para su enorme capacidad creativa, incluso abusando de drogas y alcohol.<\/p>\n<p>Contra todo pron\u00f3stico y habiendo dejado los estudios muy temprano, el Peque\u00f1o Ricardo volvi\u00f3 a la escuela en su juventud para poder manejar el \u00e9xito sin que tantos le robaran el fruto de su trabajo. Ya en la edad adulta se hizo cristiano evangelista y, seg\u00fan \u00e9l, regres\u00f3 al camino de la limpia rectitud. En otros t\u00e9rminos: \u201cdej\u00f3\u201d de ser homosexual y de vestirse \u201csucio\u201d. Tal postura fue intermitente y termin\u00f3 por escindir su tirante existencia. Por<br \/>\nun lado estaba el predicador Richard Penniman, por el otro Little Richard, el entertainer de las pelucas, el maquillaje y el vestuario reflejante.<\/p>\n<p>Compleja y medianamente liberado, el Peque\u00f1o Ricardo comenz\u00f3 a fluir de nuevo a finales de los ochenta y no par\u00f3 de girar hasta que las piernas se lo impidieron en 1993. \u00a1Hay que ver su energ\u00eda en la inducci\u00f3n p\u00f3stuma de Otis Redding al Sal\u00f3n de la Fama del Rock and Roll en 1989!, pocos a\u00f1os antes de sus \u00faltimas presentaciones en Las Vegas. All\u00ed todav\u00eda se le ve feliz, alocado, desbordado pero asumiendo cabalmente su estancia en el mundo como persona y como \u00eddolo de \u00eddolos.<\/p>\n<p>La inmensa prole de Ricardito<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n m\u00e1s puede jactarse de que Jimi Hendrix fuera su guitarrista, James Brown su corista o Billy Preston su tecladista? Parece una enso\u00f1aci\u00f3n, pero el Peque\u00f1o Ricardo pudo presumir lo incre\u00edble. Arquitecto sonoro, sobre sus pir\u00e1mides nacieron los templos del rock pop y de buena parte del funk, motown y rhythm and blues, que a su vez sirvieron de basamento para nuestro presente. Por ello es que sin su presencia ser\u00eda imposible imaginar la m\u00fasica popular de las urbes como es ahora, ni en su forma ni en su fondo. Los Beatles, los Rolling Stones, Michael Jackson, Elton John, Prince\u2026 ninguno hubiera existido en la forma como lo hizo.<\/p>\n<p>Basta ver la famosa y enternecedora fotograf\u00eda en que unos jovenc\u00edsimos Paul, John, George y Ringo rodean al Peque\u00f1o Ricardo en aquel camerino del Star Club de Hamburgo mientras \u00e9ste sonr\u00ede, satisfecho por su lugar en la historia. Fue entonces cuando los Beatles conocieron a Billy Preston, con quien luego grabar\u00edan Let It Be, Abbey Road y The White Album como tecladista invitado. Uno de los muchos efectos domin\u00f3 que provoc\u00f3 el nacido en Georgia durante su paso por la Tierra.<\/p>\n<p>Siempre al borde del precipicio \u2013que en el rock verdadero no era otra cosa que un grito necesario\u2013, su voz fue cristal molido bajo los pies de una audiencia dispuesta a retorcerse bailando, adicta al culto de un preacher que obsequiaba cielos juguetones, indiscutibles. As\u00ed lo record\u00f3 McCartney al enterarse de su muerte: \u201cDe \u2018Tutti Frutti\u2019 a \u2018Long Tall Sally\u2019 pasando por \u2018Good Golly, Miss Molly\u2019\u2019 o \u2018Lucille\u2019, Little Richard lleg\u00f3 gritando a mi vida cuando yo era un adolescente. Le debo mucho de lo que he hecho a \u00e9l y a su estilo; y \u00e9l lo sab\u00eda.\u201d As\u00ed se despidi\u00f3 Bob Dylan: \u201cCuando escuch\u00e9 las noticias sobre Little Richard me sent\u00ed muy apesadumbrado. \u00c9l era mi brillante estrella y gu\u00eda luminosa cuando yo s\u00f3lo era un chico. Fue el esp\u00edritu original que me impuls\u00f3 a intentarlo todo.\u201d<\/p>\n<p>No podemos olvidar, adem\u00e1s, que cuando Michael Jackson compr\u00f3 el cat\u00e1logo de los Beatles y de muchos otros artistas en la m\u00e1s pol\u00e9mica transacci\u00f3n de la historia musical, una de las primeras decisiones que tom\u00f3 fue la de llamar al Peque\u00f1o Ricardo para devolverle los derechos de su obra. Gracias a ello este icono de la m\u00fasica pudo hacerse rico al final del camino, recuperando lo que otros le hab\u00edan arrebatado. Esa fue una acci\u00f3n ejemplar del llamado Rey del Pop, pues son incontables los compositores que terminan en la miseria o prolongando su estancia esc\u00e9nica por pura necesidad, hasta los l\u00edmites de la tristeza.<\/p>\n<p>Finalmente digamos algo: tras la muerte del Peque\u00f1o Ricardo se ha hablado mucho de una Trinidad que se completa en el firmamento del rock. Es cierto. Junto a Elvis y Chuck Berry, nuestro Richard Penniman forma un tri\u00e1ngulo m\u00e1gico. Pero nada es espont\u00e1neo. Hurgando, leyendo, revisando entrevistas encontrar\u00e1 los nombres que los influyeron en los a\u00f1os treinta y cuarenta pero que, estando al servicio de iglesias o entramados sociales sin escenario ni reflectores, nunca vieron la fama. Alrededor de ellos no hab\u00eda music bussines, no exist\u00eda el concepto rock &amp; roll, acu\u00f1ado hasta los cincuenta por Alan Freed, locutor radiof\u00f3nico de Cleveland trascendental para la explosi\u00f3n del g\u00e9nero. \u00bfNombres?<\/p>\n<p>Uno: Brother Joe May. Se\u00f1alar a este pastor virtuoso del gospel resulta obligado. Es \u00e9l quien aceler\u00f3 los tempos y coros de la iglesia causando plegarias que abandonaban lo m\u00edstico para entregarse al trance consciente, al estertor contenido y vibrante, al baile profano que se sabe exhibicionista. Otro: Billy Wright. Cantante de blues cuyo cutis, traje verde y zapatos dorados dejaron sonrisa indeleble en aquel gran ni\u00f1o de Georgia, peque\u00f1o por siempre y por siempre Ricardo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfonso Arreola La Jornada Semanal &nbsp; Sin duda, hay talentos que no s\u00f3lo alcanzan la grandeza sino que tambi\u00e9n la generan. 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