{"id":15895,"date":"2020-06-06T12:00:21","date_gmt":"2020-06-06T18:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15895"},"modified":"2020-06-06T12:00:21","modified_gmt":"2020-06-06T18:00:21","slug":"la-caida-de-la-gran-tenochtitlan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15895","title":{"rendered":"La ca\u00edda de la Gran Tenochtitlan"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Proceso).-<\/p>\n<p>Alrededor de la tercera decena del mes de mayo de 2020 tendr\u00edan que haberse rememorado p\u00fablicamente los 500 a\u00f1os de la matanza del Templo Mayor, empero, el desconocimiento de la fecha exacta y las complicaciones acarreadas por la contingencia sanitaria impidieron la justa conmemoraci\u00f3n. Sobre su relevancia dentro del sangriento proceso que culmin\u00f3 con el derrumbe de M\u00e9xico-Tenochtitl\u00e1n, en agosto de 1521, se ha escrito en abundancia; sin embargo, permanecen oscuridades y datos ambiguos.<\/p>\n<p>No sobrar\u00eda, entonces, repasar los hechos, por incompletos que sean, especialmente por la conexi\u00f3n que existe con el cometido de esta columna; al fin y al cabo, reflexionar sobre nuestra historia nunca es esfuerzo est\u00e9ril, tanto menos cuando el cruento choque de culturas del que emana nuestro mestizaje sigue todav\u00eda sin digerirse a cabalidad.<\/p>\n<p>Hablando del desconocimiento del d\u00eda exacto en que ocurri\u00f3 la masacre de nobles mexicas dentro del centro ceremonial de Tenochtitl\u00e1n, enfrentamos divergencias. Lo que es incuestionable es que ocurri\u00f3 dentro del quinto mes ind\u00edgena, llamado T\u00f3xcatl, y que \u00e9ste, en cuanto a la veintena de la que estaba compuesto, aven\u00eda, aproximadamente, en el mes de mayo del calendario gregoriano (1). Se habla, pues, de fechas que difieren mucho, m\u00e1s los \u00faltimos estudiosos de los calendarios mesoamericanos sit\u00faan la veintena entre el 3 y el 23 de mayo, y la matanza, m\u00e1s o menos, entre el 19 y el 22 (2).<\/p>\n<p>Sobre la festividad en s\u00ed, hemos de resumirla indicando que se trataba del pedimento de lluvias y de reiterar la adoraci\u00f3n a Tezcatlipoca, principal regidor de los destinos humanos, y a Huizilop\u00f3chtli, deidad tutelar del pueblo mexica. El nombre mismo lo corrobora: T\u00f3xcatl se traduce como \u201ccosa seca\u201d o \u201csequedad y falta de agua\u201d.<\/p>\n<p>Asimismo, sabemos de su importancia para el ind\u00edgena del An\u00e1huac. Bernardino de Sahag\u00fan la describi\u00f3 como la \u201cPrincipal de todas las fiestas\u201d y Diego Dur\u00e1n la cit\u00f3 como \u201cuna de las m\u00e1s c\u00e9lebres y aventajadas\u201d. Como quiera que haya sido, su ritual ofrece un retrato n\u00edtido del fervor religioso ind\u00edgena, fervor de una eminente teatralidad y de una fastuosidad inmensa (20 d\u00edas con ayunos, bailes, cantos, ofrendas, sacrificios, banquetes y la participaci\u00f3n del alto mando de la Triple Alianza, sobre todo del tlahtoani, quien deb\u00eda, en los \u00faltimos d\u00edas, cederle el poder al esclavo que hab\u00eda representado a Tezcatlipoca, o dios del \u201cespejo humeante\u201d. En la columna \u201cLas flautas de Tezcatlipoca\u201d (Proceso 2156), hemos descrito con detalle su decurso, por tanto, podemos proseguir hacia lo medular del asunto.<\/p>\n<p>Remont\u00e9monos al 8 de noviembre del a\u00f1o Ce \u00e1catl (Uno ca\u00f1a o 1519), d\u00eda del fat\u00eddico encuentro entre Motecuhzoma II y Hern\u00e1n Cort\u00e9s en las inmediaciones de Tenochtitl\u00e1n (sobre el lugar exacto tampoco hay una certeza absoluta) (3). Antes de esa fecha, el mandatario tenochca hab\u00eda intentado disuadir al contingente invasor de que se aproximara a la urbe lacustre y s\u00f3lo hab\u00eda conseguido atizar su curiosidad y codicia. Entre los mensajeros del se\u00f1or mexica hab\u00edan estado su sobrino Cacam\u00e1tzin, se\u00f1or de Tetzc\u00faco, y su hermano Cuitlahu\u00e1tzin, se\u00f1or de Iztapal\u00e1pan, quienes hab\u00edan llevado regalos, esperando que con ellos Cort\u00e9s se diera por satisfecho y se retractara de seguir adelante. Es importante se\u00f1alar que ambos emisarios ten\u00edan injerencia sobre las decisiones de Motecuhzoma, quien vacilaba sobre la manera de actuar. Cacama hab\u00eda sido de la opini\u00f3n de desvelar las intenciones de los extranjeros, permiti\u00e9ndoles la llegada hasta el coraz\u00f3n del imperio; en cambio, Cuitl\u00e1huac se hab\u00eda opuesto con obstinaci\u00f3n. El C\u00f3dice Tovar consigna el pronunciamiento con el que se dirigi\u00f3 a su indeciso hermano: \u201cPlega a nuestros dioses que no met\u00e1is en vuestra casa a quien os eche de ella y os quite el reino, y quiz\u00e1 cuando quieras remediarlo no sea tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Para alojar a los intrusos Motecuhzoma puso a disposici\u00f3n el palacio, o tecpan de su padre, llamado \u201cde Axay\u00e1ctl\u201d o sus \u201cCasas viejas\u201d \u2013situado hoy bajo el edificio del Monte de Piedad\u2013, cosa que tampoco fue una idea brillante, ya que en una de sus habitaciones se hallaba el tesoro de la familia; y aunque lo hubiera mandado tapiar, era cuesti\u00f3n de tiempo para que los invasores lo incautaran. Hemos de se\u00f1alar que la cantidad de convidados es tambi\u00e9n imprecisa, habl\u00e1ndose de varios miles de ind\u00edgenas enemigos y del peque\u00f1o grupo de europeos \u2013quiz\u00e1s unos 300, entre los que hab\u00eda mercenarios de varias nacionalidades\u2013 con sus caballos, perros y armamento. Se ha repetido que los \u201ctraidores\u201d nativos eran pobladores de Tlaxcalla, omiti\u00e9ndose el considerable n\u00famero procedente de otras etnias resentidas con el vasallaje impuesto por los mexicas; han de contarse aqu\u00ed huexotzincas, tliliuhtepecas, cholultecas y totonacos.<\/p>\n<p>Tenemos relatos hispanos sobre el regio recibimiento otorgado por el noveno mandatario de Tenochtitl\u00e1n, y sobre el asombro que caus\u00f3 a los indeseados \u201chu\u00e9spedes\u201d la vista de esa joya urbana que a la postre ser\u00eda destruida. El aseo de las plazas y los canales, la abundancia de los mercados, el tama\u00f1o de los templos, la magnitud de los sacrificios humanos manifestada en la acumulaci\u00f3n de cr\u00e1neos insertados en la palizada mayor, o tzompantli y, en suma, las maravillas nunca vistas hasta entonces; tantas, que fue necesario atribuirlas a encantamientos o estados on\u00edricos y, acaso, compararlas con las bellezas de otra famosa ciudad lacustre: la m\u00edtica Venecia.<\/p>\n<p>Tampoco sabemos con exactitud en qu\u00e9 momento Cort\u00e9s decidi\u00f3 apresar al mandatario, teni\u00e9ndolo como reh\u00e9n en el palacio de Axay\u00e1ctl, excepto que us\u00f3 como subterfugio una celada comandada por el cacique Quauhpopoca en la que murieron varios castellanos y que result\u00f3 perfecta para sus fines. Motecuhzoma neg\u00f3 su responsabilidad y estuvo dispuesto a que se le propinara al ind\u00edgena \u201cinsurrecto\u201d el escarmiento adecuado. Quauhpopoca fue asesinado ante sus ojos, pero eso no le bast\u00f3 para impedirse la retenci\u00f3n forzada. Entre los rehenes se contaron varios de sus hijos, la princesa Tecuhichpotzin y los se\u00f1ores de Tlacopan y Tetzc\u00faco; se presume tambi\u00e9n que el propio Cuitl\u00e1huatzin, en alg\u00fan momento y no obstante su rebeld\u00eda, fue hecho prisionero.<\/p>\n<p>Con el vac\u00edo de poder en acto, Cort\u00e9s se sinti\u00f3 seguro sobre las acciones por emprender, como la de quitar de los templos a las figuras de la idolatr\u00eda demon\u00edaca, sustituy\u00e9ndolas por v\u00edrgenes y santos. Igualmente, comenz\u00f3 a destazar el tesoro confiscado, separando y fundiendo el \u201cesti\u00e9rcol amarillo de los dioses\u201d o Cozticteocu\u00edtlatl.<\/p>\n<p>Naturalmente hab\u00eda que guardar las formas de una convivencia pac\u00edfica, misma que se mantuvo en vilo alrededor de seis meses, y para ella hubo juegos con el monarca destronado como el patolli y largas conversaciones, a veces vali\u00e9ndose de la injustamente maldecida Malintzin y de un paje, Orteguilla, que tambi\u00e9n fungi\u00f3 de interprete.<\/p>\n<p>Nadie imagin\u00f3, empezando por Cort\u00e9s, que las cosas pudieran complicarse para esa ut\u00f3pica transferencia de poderes. La vida urbana prosegu\u00eda y la ritualidad ind\u00edgena hab\u00eda cedido a las peticiones de los conquistadores hasta que, inopinadamente, lleg\u00f3 a Tenochtitl\u00e1n la noticia del desembarco de P\u00e1nfilo de Narv\u00e1ez, quien llegaba desde Cuba con la encomienda de apresar a don Hernando por su desobediencia ante el gobernador de la isla. No teniendo alternativa, la salida con tropa fue inmediata y se qued\u00f3 al cargo el siniestro Pedro de Alvarado, personaje con formaci\u00f3n militar que alimentaba rencores hacia su superior y que, probablemente, pensaba que \u00e9ste no conseguir\u00eda zafarse de la aprehensi\u00f3n. Para su mala fortuna, a Cort\u00e9s no le ser\u00eda dif\u00edcil doblegar a Narv\u00e1ez, haci\u00e9ndose de m\u00e1s refuerzos para tornar a Tenochtitl\u00e1n, pero eso ahora no nos incumbe.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed nos ata\u00f1e es que llegadas las festividades de T\u00f3xcatl (4), Alvarado autoriz\u00f3 su realizaci\u00f3n plena, considerando seguramente que con ella se abrir\u00eda el hueco para colarse hasta el puesto de Capit\u00e1n general de los expedicionarios. Dada la relevancia de la fiesta, la flor de la nobleza mexica se atavi\u00f3 con sus mejores galas y se dispuso, exultante y entusiasmada, a entregarse al delirio de los cantos floridos con su irresistible oleaje sonoro. Los inermes mexicas, nada m\u00e1s con ramas de abeto en las manos, fueron cercados y a la orden de Alvarado se desat\u00f3 la ira contenida en su abyecta ambici\u00f3n. Por alg\u00fan raciocinio salvaje, los primeros en ser acribillados fueron los m\u00fasicos\u2026 Silenci\u00e1ndolos se anticipaba la ca\u00edda de una forma \u00fanica de sentir, y por ende de vivir. Cercen\u00e1ndoles los brazos y tasajeando sus gargantas se inauguraba, finalmente, la verdadera subyugaci\u00f3n\u2026 l<\/p>\n<p>__________________________<\/p>\n<p>1 El calendario ind\u00edgena se formaba de 18 meses de 20 d\u00edas cada uno, m\u00e1s cinco d\u00edas \u201cfunestos\u201d, llamados nemontemi. Existi\u00f3 otra cuenta calend\u00e1rica, la del tonalpohualli, que era de car\u00e1cter adivinatorio y se divid\u00eda en 13 meses de 20 d\u00edas cada uno.<\/p>\n<p>2 Entre ellos son de citar el belga Michel Graulich (1944-2015) y el austriaco Hanns J\u00fcrgen Prem (1941-2014), ya que calcularon los desfasamientos temporales entre los ciclos estacionales y la cuenta del a\u00f1o ind\u00edgena solar, o Xihuitl.<\/p>\n<p>3 El C\u00f3dice Florentino indica que el lugar del encuentro fue en Huitzilan; otras fuentes mencionan al puente de Xoloco y otras m\u00e1s sugieren el Templo de Toci o Tocititlan, todos ellos sobre la calzada que un\u00eda a Tenochtit\u00e1n con Iztapal\u00e1pan.<\/p>\n<p>4 Se sugiere la audici\u00f3n de la \u201cDanza para la Fiesta de T\u00f3xcatl\u201d, de la \u00f3pera Motecuhzoma II, obra del responsable de esta columna sobre m\u00fasicas de Antonio Vivaldi (1678-1741).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (Proceso).- Alrededor de la tercera decena del mes de mayo de 2020 tendr\u00edan que haberse rememorado p\u00fablicamente los 500 a\u00f1os de la matanza del Templo Mayor, empero, el desconocimiento de la fecha exacta y las complicaciones acarreadas por la contingencia sanitaria impidieron la justa conmemoraci\u00f3n. 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