{"id":15898,"date":"2020-06-07T11:14:03","date_gmt":"2020-06-07T17:14:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15898"},"modified":"2020-06-07T11:14:03","modified_gmt":"2020-06-07T17:14:03","slug":"a-80-anos-del-exilio-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15898","title":{"rendered":"A 80 a\u00f1os del exilio espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 M. Muria<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con buen tono y mucho acierto, aqu\u00ed se recuerda uno de los grandes acontecimientos del siglo pasado en nuestro pa\u00eds: la llegada de un gran n\u00famero de espa\u00f1oles que en 1939 hu\u00edan de la barbarie del r\u00e9gimen de Franco. Sin embargo, a pesar del reconocido \u00e9xito de tan dif\u00edcil proceso, hubo reacciones adversas y \u201cpropagandas detractoras\u201d que el autor del trabajo &#8216;De no ser por M\u00e9xico&#8217; comenta y aclara con puntualidad en este art\u00edculo.<br \/>\nEl 13 de junio de 1939 lleg\u00f3 a Veracruz el primer barco copeteado de refugiados republicanos espa\u00f1oles. Casi todos, hasta muy poco antes de embarcar en S\u00e8te, el 25 de mayo, hab\u00edan dormido todav\u00eda en campos de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A todos ellos el gobierno del presidente C\u00e1rdenas les proporcion\u00f3 ayuda y les dio facilidades para llegar a M\u00e9xico. Ello es ya de por s\u00ed meritorio, pero la verdadera grandeza de la diplomacia mexicana se alcanz\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s, a fines de junio de 1940, cuando los nazis invadieron Francia y los muchos republicanos que a\u00fan permanec\u00edan ah\u00ed quedaron pr\u00e1cticamente atrapados entre el fuego y las brasas: nazis y franquistas.<\/p>\n<p>Entonces fue cuando las figuras de Luis i. Rodr\u00edguez Taboada, embajador en Francia, y Gilberto Bosques Sald\u00edvar, C\u00f3nsul General en el mismo pa\u00eds, crecieron una enormidad, pues la gesta ya no fue solamente administrativa, sino una verdadera epopeya. De no ser por M\u00e9xico, por una raz\u00f3n o por otra se salvaron decenas de miles de vidas. \u00a1Qu\u00e9 bueno! Muchas vinieron a dar a M\u00e9xico: \u00a1Mejor!<\/p>\n<p>Aunque haya ahora quienes tienen aviesas intenciones de minimizarlo, en total fueron m\u00e1s de cuarenta mil quienes vinieron en busca de refugio por la v\u00eda de Veracruz y varios otros caminos entre 1938 y quiz\u00e1s hasta 1952.<\/p>\n<p>Conviene subrayar que, para todo fin pr\u00e1ctico, deben considerarse tambi\u00e9n parte de ese exilio muchos espa\u00f1oles que se trasladaron a nuestro pa\u00eds despu\u00e9s de 1945, ya sin un documento que los catalogara como \u201casilados\u201d o \u201crefugiados\u201d pol\u00edticos, que incluso zarparon de puertos espa\u00f1oles, pero con la misma intenci\u00f3n de quedarse y vivir seguros en M\u00e9xico mientras durara la dictadura franquista.<\/p>\n<p>Casi en su totalidad, esta segunda oleada m\u00e1s o menos \u201clegal\u201d, estaba compuesta por amigos, correligionarios y parientes de quienes ya estaban aqu\u00ed, considerando incluso que muchos eran ni m\u00e1s ni menos que sus hijos o conyugues. Entre unos y otros \u201chab\u00eda de todo\u201d: acad\u00e9micos, artistas, profesionistas, obreros, campesinos, empleados, t\u00e9cnicos, etc\u00e9tera. Asimismo, puede decirse que pr\u00e1cticamente sin excepci\u00f3n fueron gente valiosa y trabajadora en sus diferentes campos.<\/p>\n<p>Debo confesar que en los a\u00f1os ochenta se me ocurri\u00f3 promover una b\u00fasqueda de estos migrantes que hubieran tenido problemas con la justicia mexicana y la lista que llegamos a formar fue en verdad \u00ednfima. No obstante, los espa\u00f1oles antiguos residentes, que ya viv\u00edan en M\u00e9xico cuando llegaron los refugiados, alentados por el gobierno de Franco al que respaldaban y secundados por la derecha mexicana, que \u201cno canta mal las rancheras\u201d, desataron una dura propaganda detractora, con \u00e1nimo de lesionar de paso la imagen de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y los seguidores<br \/>\nde \u00e9ste.<\/p>\n<p>Finalmente, los argumentos de los detractores fueron cayendo por su propio peso, aunque nunca dej\u00f3 de haber rescoldos. De ah\u00ed que fuera habitual y hasta un reflejo condicionado que no pocos mexicanos y asilados reiteraran constantemente sus argumentos en favor de la tal inmigraci\u00f3n y lo beneficioso de \u00e9sta, lo mismo por lo que se refiere a su conjunto como a muchos casos particulares. En fin: hoy d\u00eda es muy dif\u00edcil que alguien, cuya opini\u00f3n merezca ser tomada en cuenta, afirme lo contrario.<\/p>\n<p>Empero, con el paso de muchos a\u00f1os hemos llegado a resentir un cierto hast\u00edo y a percibir cierta exageraci\u00f3n y abuso de la importancia y el valor para M\u00e9xico, por parte de un contingente de relativa importancia de descendientes de primera generaci\u00f3n y, quiz\u00e1, m\u00e1s aun de segunda, de dicho grupo migratorio.<\/p>\n<p>La puerta que nunca se cerr\u00f3<\/p>\n<p>Como es natural, m\u00e1xime en la medida que se iba alargando la vida de la dictadura y pr\u00e1cticamente se perpetuaba la imposibilidad de regresar a Espa\u00f1a o, al menos, como dec\u00edan, de hacerlo \u201ccon la frente en alto\u201d, muchos de los que vinieron paulatinamente se fueron diluyendo e integrando en la vida nacional.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Gaos, mi maestro en El Colegio de M\u00e9xico, acu\u00f1\u00f3 para s\u00ed la palabra transterrado: sin dejar de ser espa\u00f1ol, como lo impon\u00edan sus or\u00edgenes de los cuales no reneg\u00f3 jam\u00e1s, procur\u00f3 interiorizarse en su nueva tierra y hacerla tambi\u00e9n suya. Tan fue as\u00ed, que el \u00faltimo trabajo acad\u00e9mico que dirigi\u00f3 estaba encaminado precisamente hacia lo que \u00e9l defin\u00eda como \u201cdescolonizaci\u00f3n mental\u201d. La palabra gust\u00f3 y muchos, que m\u00e1s bien tend\u00edan a mantenerse al margen cuanto pod\u00edan de la realidad mexicana, tambi\u00e9n procuraban arrog\u00e1rselo, siendo que Gaos lo hab\u00eda forjado justamente para diferenciarse de ellos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en el seno de aquella migraci\u00f3n hubo dos tensiones extremas con todas las combinaciones posibles: los transterrados, con tendencia a la mexicanizaci\u00f3n, y otros, a los que algunos gustamos de llamar enterrados, aunque no sea feliz el t\u00e9rmino, que procuraron vivir lo m\u00e1s apartados que se pudo de la realidad mexicana, llegando a crear, aunque fueran sutiles, verdaderos guetos\u2026 Me gusta presumir que los m\u00e1s brillantes tendieron a alinearse a la primera fuerza, pero entre los segundos, curiosamente, se dieron los m\u00e1s entusiastas porristas del exilio.<\/p>\n<p>Los descendientes de los primeros, por lo regular, como se apunt\u00f3, sin perder la noci\u00f3n de su origen se fueron compenetrando con la sociedad mexicana; los otros cultivaron su pertenencia a una Espa\u00f1a que, claro, ya no era lo que ellos cre\u00edan que hab\u00eda sido. No dejaba de ser pat\u00e9tico cuando, con el paso del tiempo, suspiraba por \u201cregresar a Espa\u00f1a\u201d gente ya adulta que hab\u00eda enterrado su ombligo en M\u00e9xico. Es que a pesar de haber nacido aqu\u00ed, en realidad no viv\u00edan realmente en \u00e9l ni le pertenec\u00edan. En consecuencia, cuando fue el caso de que \u201cregresaran a su Espa\u00f1a\u201d se encontraron con que \u00e9sta no exist\u00eda y e incluso que no hab\u00eda existido nunca o hac\u00eda mucho que se hab\u00eda esfumado, y algo peor, que ellos tampoco exist\u00edan para la Espa\u00f1a real. Recu\u00e9rdese que, al sobrevenir eso que llaman \u201cdemocracia\u201d, \u00e9sta procur\u00f3 mantener a los vestigios del exilio lo m\u00e1s apartados posible.<\/p>\n<p>\u201cHaya sido como haya sido\u201d el caso es que los hijos de ese tipo de exilio \u201centerrado\u201d mantienen a \u201cmucha honra\u201d lo que hicieron sus padres y abuelos y, para hallar una raz\u00f3n de ser, se han convertido en propagandistas a veces muy enfadosos y hasta ofensivos. Diversas veces nos ha tocado soportar descargas exageradas de elogios hasta el extremo de escuchar esta frase: \u201cLos exiliados sacamos a M\u00e9xico de atr\u00e1s de la cortina de nopal.\u201d<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, en alguna ocasi\u00f3n, hemos aprovechado la grabadora de alg\u00fan periodista para responder, humildemente, asumiendo un aire de franciscano m\u00e1s falso que un billete de quince pesos, que en efecto el exilio espa\u00f1ol le hab\u00eda tra\u00eddo muchas<br \/>\nventajas, \u00a1muchas!, a nuestro pa\u00eds. A cambio, \u00e9ste, solamente les hab\u00eda ofrecido la vida\u2026 y la oportunidad de gan\u00e1rsela decorosamente, en much\u00edsimos casos, desarrollando las actividades de su preferencia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed el t\u00edtulo que le puse a un trabajo m\u00edo, De no ser por M\u00e9xico, que se refiere a lo que hicieron los mexicanos aquellos, conforme a esa pol\u00edtica exterior de anta\u00f1o, que tal vez no tiene parang\u00f3n en la historia de la humanidad. Como dec\u00edan con frecuencia los \u201crefugiados\u201d espa\u00f1oles: \u201cC\u00e1rdenas nos abri\u00f3 las puertas\u201d \u00a1Es cierto!, aunque quiz\u00e1 deber\u00edan agregar que ni \u00c1vila Camacho ni Alem\u00e1n las cerraron. Pero ello es algo que se ha visto muchas veces. Lo m\u00e1s extraordinario de este caso es que el gobierno mexicano no s\u00f3lo \u201cabri\u00f3 las puertas\u201d sino que, adem\u00e1s, realiz\u00f3 una gesta de extraordinario valor y hombr\u00eda para salvar la vida a los espa\u00f1oles en Francia, sacarlos de los campos de concentraci\u00f3n, esconderlos de la Gestapo y de los esbirros franquistas, con los pantalones muy bien fajados, facilitando su escape y, finalmente, recibi\u00e9ndolos con los brazos abiertos.<\/p>\n<p>Esto fue ratificado cuando, el a\u00f1o pasado, Porfirio Mu\u00f1oz Ledo promovi\u00f3 que se pusiera con letras doradas la leyenda \u201cExilio espa\u00f1ol en M\u00e9xico\u201d, en la C\u00e1mara de Diputados de la Naci\u00f3n. Por cierto que en esta Espa\u00f1a actual, a la que llaman \u201cdemocr\u00e1tica\u201d, nunca se ha hecho, a modo de agradecimiento, un acto de tal envergadura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 M. 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