{"id":15901,"date":"2020-06-07T11:18:32","date_gmt":"2020-06-07T17:18:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15901"},"modified":"2020-06-07T11:18:32","modified_gmt":"2020-06-07T17:18:32","slug":"circo-cirqueros-y-saltimbanquis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15901","title":{"rendered":"Circo, cirqueros y saltimbanquis"},"content":{"rendered":"<p>Rafael Avi\u00f1a<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Abundante y acucioso recuento de las pel\u00edculas o escenas que en M\u00e9xico se han filmado, desde mediados del siglo pasado a nuestros d\u00edas, con el tema del circo, ese espacio a veces callejero y otras profesional en el que confluyen varios aspectos del drama y la comedia humana, propicio para el asombro y el erotismo, la miseria y la risa, y para la fantas\u00eda que no pocas veces pone en evidencia una cruda realidad.<br \/>\nPuesto que mi infancia transcurri\u00f3 en el Centro Hist\u00f3rico \u2013entre el Z\u00f3calo y La Lagunilla\u2013, observ\u00e9 en innumerables ocasiones a cirqueros trashumantes. Incluso, varias veces me top\u00e9 con el c\u00e9lebre h\u00fangaro y su macilento oso, como aquel que se integra al pat\u00e9tico y a la vez fascinante espect\u00e1culo circense gal\u00e1ctico del cabaret El G\u00e9minis en la modern\u00edsima pel\u00edcula de Juan Ib\u00e1\u00f1ez Los Caifanes (1967). Un show que incluye, adem\u00e1s, cantantes de \u00f3pera, ex\u00f3ticas y un payaso que cae sobre la mesa de un vejete barb\u00f3n, debido a la soluci\u00f3n jabonosa que el Mazacote (Eduardo L\u00f3pez Rojas) ha esparcido en la plataforma.<\/p>\n<p>Sobre aquellos figurantes del circo-calles, como lo llama mi madre, nuestro cine propuso perturbadoras im\u00e1genes, como las escenas de Un rinc\u00f3n cerca del cielo (Rogelio a. Gonz\u00e1lez, 1952), con un notable Pedro Infante en el papel de Pedro Gonz\u00e1lez, que \u201cllega de la provincia como tantos otros, con la ropa puesta, treinta pesos en el bolsillo, un mill\u00f3n de ilusiones en el alma y una carta de recomendaci\u00f3n para un influyente\u2026\u201d En una de las secuencias clave, \u00e9l y Marga L\u00f3pez atestiguan el pobre acto de unos saltimbanquis; uno de ellos se arrastra como perro con su sombrero entre los dientes, pidiendo monedas, a lo que Pedro dice: \u201cEs lo \u00faltimo que yo har\u00eda. El colmo de la ridiculez y la falta de dignidad\u2026 eso de hacerla de perro. \u00a1Ni muri\u00e9ndome de hambre!\u201d Tiempo despu\u00e9s, en la pobreza absoluta, Marga y el hijo de ambos (Peque Navarro) descubren a Pedro ejecutando piruetas como payaso callejero, con esa gran extra del cine nacional, Leonor G\u00f3mez, y mendigando caridad en cuatro patas\u2026<\/p>\n<p>La vida y sus tres pistas<\/p>\n<p>En La risa de la ciudad (Gilberto Gazc\u00f3n, 1962), Jos\u00e9 El\u00edas Moreno como Don Tencho, busca al nieto que abandon\u00f3 de ni\u00f1o: Beto (Joaqu\u00edn Cordero), saltimbanqui callejero cuyos padres eran payasos de un circo y murieron en un incendio. Su grupo recorre mercados, ferias, la Bas\u00edlica de Guadalupe, el estadio de Ciudad Universitaria, el parque Lincoln en Polanco, el Z\u00f3calo y m\u00e1s. A Beto lo acompa\u00f1an Lety (la bella Alma Delia Fuentes); Polo (Julio Alem\u00e1n), un palero que toca la guitarra y roba carteras; Pipir\u00edn, su hermanito (el entonces ni\u00f1o Valent\u00edn Trujillo), Ronson (Resortes), un payaso alcoh\u00f3lico padre de \u00e9stos y su perro Rifif\u00ed, as\u00ed como una mujer madura y su hijo ciego (Fanny Schiller y un joven Aar\u00f3n Hern\u00e1n), y Rosco (David Silva), el hombre fuerte con su hija minusv\u00e1lida (Rosa Lila Fuentes), en un relato tan populista como sincero y bienintencionado, escrito por Gazc\u00f3n y Pancho C\u00f3rdova.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto se ubica La sangre enemiga (Rogelio a. Gonz\u00e1lez, 1969). Inspirado en una inquietante novela de Luis Spota, se centra en otros saltimbanquis de barriada. El tema del circo y sus zonas oscuras, cuyo argumento da fe de los recovecos marginales y la promiscuidad en el interior de una peque\u00f1a comunidad de cirqueros<br \/>\nen una colonia proletaria al sur de Ciudad de M\u00e9xico (San Francisco, Culhuac\u00e1n), no exenta de truculencias desbordantes. David Reynoso es un repelente jorobado convertido en payaso callejero junto con la bailarina Meche Carre\u00f1o, hija de una prostituta, examante de aqu\u00e9l, con la que se ha amancebado; Juan Miranda, su hijo, es un fortach\u00f3n con retraso mental cuya madre era una enana, encargado de un oso; un m\u00fasico ciego (Carlos Ancira) y su mujer (Magda Guzm\u00e1n), con una hija de otro: Leticia Robles.<\/p>\n<p>Desde la primera escena de cr\u00e9ditos queda claro el rumbo excesivo y morboso que seguir\u00e1 la trama, en funci\u00f3n de los desnudos de ese gran s\u00edmbolo sexual que por aquellos a\u00f1os represent\u00f3 la guapa Meche Carre\u00f1o, en una suerte de melodrama freudiano repleto de atrocidades, donde se conjugan deseo sexual, culpa y horror. Por<br \/>\nsu parte, \u00c1ngel de fuego (1991), de Dana Rotberg, pareciera una suerte de continuaci\u00f3n emocional de La sangre enemiga: incesto, locura, suicidio y m\u00e1s, en una f\u00e1bula circense sobre los peligros de las sectas y los excesos religiosos\u2026<\/p>\n<p>En el principio fue el circo<\/p>\n<p>El circo es un mundo aparte en el que coinciden suspenso, alegr\u00eda, asombro, temor, romance, luz y oscuridad. Un microcosmos m\u00e1gico, er\u00f3tico e incluso siniestro de la vida cotidiana, tal y como sucede en la pel\u00edcula silente Variet\u00e9 (1925), de Ewal Andr\u00e9 Dupont, obra maestra del expresionismo alem\u00e1n con fotograf\u00eda del genial Karl Freund. Es el relato de un tri\u00e1ngulo amoroso que termina en tragedia, bajo la mirada caleidosc\u00f3pica de una carpa de circo y en la que particip\u00f3 la familia Corona, afamados trapecistas mexicanos de aquel entonces.<\/p>\n<p>No obstante, nuestro cine registr\u00f3 desde sus primeros balbuceos el devenir del arte circense en M\u00e9xico: Salvador Toscano film\u00f3 en 1904 Gimnastas exc\u00e9ntricos, un cortometraje con trapecistas del Circo Orr\u00edn. En 1938 Manuel Ojeda dirige El circo tr\u00e1gico, primer melodrama de ficci\u00f3n nacional con esa tem\u00e1tica: los peque\u00f1os circos que recorren los pueblos, el payaso que sufre la tragedia de los celos, la bella trapecista\u2026 Lo m\u00e1s inquietante: la presencia del verdadero Faquir Harris, antecesor de El incre\u00edble profesor Zoveck y stuntman en Las calaveras del terror de Fernando M\u00e9ndez, de 1943, a\u00f1o en que muri\u00f3 tr\u00e1gicamente. A \u00e9stas seguir\u00edan las im\u00e1genes del cl\u00e1sico de Mario Moreno Cantinflas, El circo (Miguel M. Delgado, 1942), en la que el mimo deja de lado el simple remake chaplinesco para insertar con ingenio el subversivo humor verbal de su primera etapa. La venenosa (Miguel Morayta, 1949), con la sensual Gloria Mar\u00edn, hija de una domadora de serpientes, resulta un risible pero en ocasiones inquietante drama de hampones de ambiente circense, filmado en el c\u00e9lebre Circo Atayde, con los trapecistas Hermanos Esqueda. El propio Morayta dirigir\u00eda una segunda versi\u00f3n con locaciones internacionales y otra belleza: Ana Luisa Peluffo.<\/p>\n<p>Tin Tan, trapecista y algo m\u00e1s<\/p>\n<p>El Circo Atayde Hermanos aparece tambi\u00e9n en Venganza en el circo (Roberto Rodr\u00edguez, 1953), relato de suspenso con equilibristas, domadoras, acr\u00f3batas, motociclistas y un gorila embrutecido por el alcohol. La instituci\u00f3n circense es recuperada por Germ\u00e1n Vald\u00e9s Tin Tan en El cofre del pirata (Fernando M\u00e9ndez, 1958), donde supuestamente ejecuta suertes a caballo y en el trapecio al lado de Sonia Furi\u00f3 e Irma Dorantes. El propio Tin Tan ya hab\u00eda rendido antes un homenaje al circo en El vagabundo (Rogelio A. Gonz\u00e1lez, 1953); aqu\u00ed, el hombre fuerte (Wolf Ruvinskis) y la artista ecuestre (Aurora Segura) intentan que la Chiva sufra un accidente, para cobrar un seguro en el rascuache Circo Coloso.<\/p>\n<p>Henner Hofmann y \u00d3scar Men\u00e9ndez realizaron cortos sobre el tema en 1974 y 1975 para el cuec y el Centro de Producci\u00f3n de Cortometraje. En esa d\u00e9cada surgir\u00edan a su vez los horrorosos Circos de Capulina, Cepill\u00edn y Chanoc. En cambio, un par de d\u00e9cadas y fracci\u00f3n m\u00e1s tarde, dos debutantes del m\u00e1s nuevo cine mexicano se internaban a su vez en los laberintos circenses: Emilio Portes propon\u00eda la divertida y bizarra comedia negra Conozca la cabeza de Juan P\u00e9rez (2009), con un circo de quinta y sus ilusionistas, payasos y trapecistas rascuaches, en la historia de un mago empe\u00f1ado en robar una antigua guillotina. Y Demi\u00e1n Bichir, en Cuento de circo\/Refugio (2013), narra un relato de redenci\u00f3n sobre la memoria, el amor, la familia y el circo como una alegor\u00eda de ilusiones perdidas.<\/p>\n<p>Nada comparado con las delirantes im\u00e1genes de Santa Sangre (1989), del exclown Alejandro Jodorowsky, otro de sus retratos perturbadores sobre las pesadillas y el erotismo que trasminan las carpas circenses. La escena inicial, con un \u00e1guila planeando sobre la Plaza de la Soledad en el Centro Hist\u00f3rico, donde se ha montado el circo del Gringo (Guy Stockwell), al tiempo que la banda sonora revienta con \u201cCaballo Negro\u201d a cargo de D\u00e1maso P\u00e9rez Prado, es uno de los instantes estelares de nuestro cine y de los mundos subterr\u00e1neos del circo, el burlesque y la nota roja. Blanca Guerra es Concha, fan\u00e1tica religiosa y trapecista hist\u00e9rica y sexualmente reprimida, que contrasta con la vulgar sensualidad de la \u201clame cuchillos\u201d, la Mujer tatuada que interpreta Thelma Tixou, quien enloquece de deseo a Orgo, el alcoh\u00f3lico lanzador de dagas, marido de Concha y padre del temeroso ni\u00f1o mago F\u00e9nix (Ad\u00e1n Jodorowsky).<\/p>\n<p>El show debe continuar<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, ese espacio de asombro permanente que es el circo propone hoy en d\u00eda un escenario emocional de la devastaci\u00f3n social y moral del pa\u00eds, como lo muestran tres potentes documentales realizados por mujeres: Chuy, el hombre lobo (2014) de Eva Aridjis, se mueve entre el rechazo y el miedo a lo otro, en la historia de Jes\u00fas Aceves, zacatecano con hipertricosis cong\u00e9nita: un exceso de vello sobre todo en el rostro que convierte a hombres, mujeres y ni\u00f1os en freaks sociales y lobos humanos. La cuerda floja (2009), de Nuria Ib\u00e1\u00f1ez, sigue a una familia empe\u00f1ada en sacar adelante su paup\u00e9rrimo espect\u00e1culo circense ambulante, con sus perritos pintados de rosa, dos chivos, un caballo y un avestruz: es el Circo Aztl\u00e1n, que recorre las inmediaciones de Texcoco con una hija que desea abandonar el incierto negocio familiar.<\/p>\n<p>Finalmente Tempestad (2016), de Tatiana Huezo, es una obra aterradora en un universo casi surrealista por el que transita el individuo com\u00fan, v\u00edctima potencial en un pa\u00eds que sobrevive dentro del caos. Una joven recluida en una prisi\u00f3n controlada por el crimen organizado y una mujer de mediana edad: payasita en un circo ambulante que busca a su hija desaparecida, llevando risas a las personas cuando en su vida no existe, presa de extorsiones e incompetencia de las autoridades. Se trata de una radiograf\u00eda del M\u00e9xico profundo y a la vez cotidiano; un retrato de violencia y horror en los tiempos de Calder\u00f3n y Pe\u00f1a Nieto, en que fueron filmados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Avi\u00f1a La Jornada Semanal &nbsp; Abundante y acucioso recuento de las pel\u00edculas o escenas que en M\u00e9xico se han filmado, desde mediados del siglo pasado a nuestros d\u00edas, con el tema del circo, ese espacio a veces callejero y otras profesional en el que confluyen varios aspectos del drama y la comedia humana, propicio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":15902,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-15901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15901"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15903,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15901\/revisions\/15903"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}