{"id":15934,"date":"2020-06-10T11:01:01","date_gmt":"2020-06-10T17:01:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15934"},"modified":"2020-06-10T11:01:01","modified_gmt":"2020-06-10T17:01:01","slug":"horas-de-junio-de-carlos-pellicer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15934","title":{"rendered":"\u00abHoras de junio\u00bb de Carlos Pellicer"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(apro).-<\/p>\n<p>Casi al principio del libro \u201cRupestre\u201d, editado en 2013 gracias a las gestiones del promotor Jorge Pantoja, leemos la siguiente cita escrita por el joven profesor queretano Felipe Cabello Z\u00fa\u00f1iga \u2013alias \u201cEl chino\u201d, debido a su melena rizada:<\/p>\n<p>\u201cLas canciones de Pellicer han sido el proyecto en el que m\u00e1s fe he tenido, en el que m\u00e1s creo, lo he presentado muchos a\u00f1os con lecturas de divas y actrices, la mejor Alejandra Montalvo, mi ex del grupo Teatro La Rendija. En 1987 casi lo concret\u00e9 en disco con apoyos de la escritora Julieta Campos, cuando gobern\u00f3 Tabasco con Enrique Gonz\u00e1lez Pedrero.\u201d<\/p>\n<p>Disculpen el atrevimiento; pero quien habla es su servidor y autor de la gustada columna \u201cSilencios.Alteraciones\u201d, toda vez que desde 1972 comenc\u00e9 a musicalizar poemas de Carlos Pellicer C\u00e1mara, \u201cEl poeta de Am\u00e9rica\u201d, al cual conoc\u00ed por medio de mi hermano Armando Ponce (coordinador de la secci\u00f3n cultural de la revista Proceso) en su casa de Las Lomas de Chapultepec, durante una de las funciones del \u201cNacimiento\u201d que Pellicer colocaba a\u00f1o tras a\u00f1o de la Navidad a la Epifan\u00eda de Jesucristo. Y m\u00e1s alto\u2026 Como cuenta Cabello Z\u00fa\u00f1iga:<\/p>\n<p>\u201cEntona el primero de los poemas de Carlos Pellicer C\u00e1mara, que musicaliz\u00f3 con una guitarra prestada, por septiembre de 1972 para su compa\u00f1era del grupo 410, Clara Stella Turner Barrag\u00e1n, con la que actuaba cantando en la Prepa 6 de Coyoac\u00e1n \u2018Antonio Caso\u2019. Ella le present\u00f3 a Nina Galindo\u2026 Beto Ponce conoci\u00f3 a Carlos Pellicer por Armando en 1975. Al o\u00edrlo cantar \u2018El segador\u2019, Pellicer exclam\u00f3: \u2018Muy bien, Ponce, siga, va muy bien. No se pierda\u2019\u2026\u201d<\/p>\n<p>El segador, con pausas de m\u00fasica,<\/p>\n<p>segaba la tarde.<\/p>\n<p>Su hoz es tan fina,<\/p>\n<p>que siega las claras espigas y siega la tarde.<\/p>\n<p>Segador que en dorados niveles camina,<\/p>\n<p>con su ruido afilado,<\/p>\n<p>deshojando las finas espigas de oro<\/p>\n<p>echa abajo tambi\u00e9n el ocaso\u2026<\/p>\n<p>Por aquel a\u00f1o de 1972, tambi\u00e9n brot\u00f3 \u201cEl sembrador\u201d, que junto a \u201cEl segador\u201d son poemas de \u201cverso libre\u201d dedicados a Jos\u00e9 Vasconcelos, aunque\u2026 antes de seguir adelante, deseo platicar algo.<\/p>\n<p>A finales del a\u00f1o 2019, el promotor cultural Arturo Saucedo me hizo el favor de concertar un grato encuentro con la antrop\u00f3loga Lucina Jim\u00e9nez L\u00f3pez, quien desde 2018 dirige el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Para ella, autora de los vol\u00famenes Democracia cultural: una conversaci\u00f3n a cuatro manos y Teatro &amp; p\u00fablicos: el lado oscuro de la sala, cant\u00e9 unas cuantas de la veintena de melod\u00edas m\u00edas con versos de Pellicer. Por primera vez (\u00a1en d\u00e9cadas!) pude comprobar lo sensitiva que es una funcionaria como Lucina Jim\u00e9nez, dispuesta a difundir esta obra musical pelliceriana entre la poblaci\u00f3n mexicana. Y miren que toqu\u00e9 puertas\u2026<\/p>\n<p>El sembrador sembr\u00f3 la aurora;<\/p>\n<p>su brazo abarcaba el mar.<\/p>\n<p>En su mirada las monta\u00f1as<\/p>\n<p>pod\u00edan entrar\u2026<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de \u201cEl segador\u201d y \u201cEl sembrador\u201d, fue hasta 1986 cuando otros poemas de Pellicer revivieron para ser cantados al pueblo tabasque\u00f1o, tal como cuenta Felipe Cabello Z\u00fa\u00f1iga en el libro \u201cRupestre\u201d (Comisi\u00f3n de Cultura y Cinematograf\u00eda \/ Conaculta \/ Ed. Imposible. 159 p\u00e1gs.):<\/p>\n<p>\u201cArmando recita versos de Pellicer como el \u2018Nocturno a mi madre\u2019, y pide a Beto Ponce su versi\u00f3n musical del poemario \u2018Cosillas para el Nacimiento\u2019, realizada entre 1986 y 1990 durante su estad\u00eda en Villahermosa, Tabasco, casado con la tabasque\u00f1a Marina Wade Garc\u00eda (que conoci\u00f3 el 18 de agosto de 1985, un mes antes de los sismos del jueves 19 de septiembre y quien indirectamente lo salv\u00f3 de morir en el departamento de Rockdrigo Gonz\u00e1lez).\u201d<\/p>\n<p>En realidad, el tema de que uno es responsable de quien le salva la vida es sapo de otro popal; lo cierto es que esa melod\u00eda hab\u00eda surgido desde mi estancia en Aarhus, Dinamarca, y el poema de \u201cCosillas para el Nacimiento\u201d ciertamente es uno de los mejor logrados (Federico \u00c1lvarez del Toro dixit), por tratarse de cuartetas cuya prosodia no es dif\u00edcil de empatar con armon\u00edas mayores y menores, facilitando un pegajoso estribillo. Lo alab\u00f3 Susana Cato (\u201cEllas: las mujeres del 69\u201d e \u201cIshjir\u201d, en Ediciones Proceso), quedar\u00eda mejor el t\u00edtulo de \u201cPedacitos de cielo\u201d por tratarse del Nacimiento del Ni\u00f1o Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Por el agua y la tierra,<\/p>\n<p>noche en el aire.<\/p>\n<p>Por el agua del d\u00eda<\/p>\n<p>vienen los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Apenas en el mundo<\/p>\n<p>un Ni\u00f1o cabe:<\/p>\n<p>pedacitos de cielo<\/p>\n<p>son sus pa\u00f1ales.<\/p>\n<p>Como un p\u00e1jaro nuevo<\/p>\n<p>la noche canta.<\/p>\n<p>Hay palabras y estrellas<\/p>\n<p>en su garganta.<\/p>\n<p>Vivir en selvas tabasque\u00f1as y espec\u00edficamente, en el barrio de la ceiba de Atasta, no s\u00f3lo me ayud\u00f3 a comprender mejor la poes\u00eda \u201ctropical\u201d de Pellicer, sino tambi\u00e9n a sentir las profundidades de la poes\u00eda misma. As\u00ed, fusion\u00e9 las influencias de un tal Sebastian, de Dinamarca, y de Gainsbourg a trav\u00e9s de la martiniquense J\u00f6elle Ursull, con los ritmos terciarios de los sones y zapateados que fluyeron otra pieza afortunada, alegre, malambolesca: \u201cMariposa\u201d. Diez l\u00edneas nada m\u00e1s, pero hermosas:<\/p>\n<p>Mariposa, flor del aire<\/p>\n<p>peina el \u00e1rea de la rosa.<\/p>\n<p>Todo es as\u00ed, mariposa,<\/p>\n<p>cuando se vive en el aire.<\/p>\n<p>Y las horas del aire son<\/p>\n<p>las que de las voces vuelan.<\/p>\n<p>Solo en las voces que vuelan<\/p>\n<p>lleva alas el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ll\u00e9valas de aqu\u00ed, que son<\/p>\n<p>\u00fanicas voces que vuelan.<\/p>\n<p>Por ver a mi amada, recorr\u00eda Villahermosa de extremo a extremo, entre huele de noche y tr\u00f3pico lacustre. Ese caminar sofocante y h\u00famedo me llevaba por la Laguna de las Ilusiones con ecos de un mundo donde todo era sonoridad vital, bajo las estrellas m\u00e1s limpias del universo. De esas andanzas surgi\u00f3 \u201cYo no s\u00e9 qu\u00e9 tiene el mar\u201d:<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 qu\u00e9 tiene el mar,<\/p>\n<p>que se ha vuelto tan callado<\/p>\n<p>desde el \u00faltimo crep\u00fasculo lunar\u2026<\/p>\n<p>Nina Galindo y yo hab\u00edamos formado el dueto Callo y Colmillo en el movimiento de rock rupestre, hasta la muerte de Rockdrigo. Conmigo en tierras de \u201cEl choco tabasque\u00f1o\u201d, varias veces fue a cantar a Tabasco y una de las piezas pellicerianas, intitulada simplemente \u201cMadrigal de Junio\u201d (estilo que tiene m\u00e1s que ver con Chico Ch\u00e9 y los tamborileros de Nacajuca, que con la viola de gamba, obvio, del italiano Claudio Giovanni Monteverdi), le gust\u00f3 a Nina Galindo \u2013prometi\u00e9ndole yo que pronto la grabar\u00edamos. \u00bfCu\u00e1ndo\u2026?<\/p>\n<p>Si yo te fuera olvidando<\/p>\n<p>todo el amor te dar\u00eda;<\/p>\n<p>esc\u00fachalo y no lo entiendas:<\/p>\n<p>ll\u00e9velo la poes\u00eda\u2026<\/p>\n<p>El valle en junio se\u00f1ala<\/p>\n<p>nuevas orillas.<\/p>\n<p>Vamos a ellas rob\u00e1ndolas,<\/p>\n<p>m\u00edralas.<\/p>\n<p>Orillas del mes de junio<\/p>\n<p>que en una estatua se a\u00edslan;<\/p>\n<p>La lluvia despu\u00e9s le deja<\/p>\n<p>cad\u00e1veres de caricias.<\/p>\n<p>Junio te lleva y te trae<\/p>\n<p>con id\u00e9ntica delicia.<\/p>\n<p>Pensando en ti, se me va,<\/p>\n<p>de junio a junio, la vida.<\/p>\n<p>Era tiempo de comenzar a cantarlas y as\u00ed las llev\u00e9 por todo Tabasco, por Chiapas, por Yucat\u00e1n, por Nepantla; con David Huerta y Roberto Fern\u00e1ndez R etamar; con Samuel Gordon y Santa Sabina; en giras promovidas por la Comisi\u00f3n de Radio y Televisi\u00f3n de Tabasco (Corat), donde yo produje montones de programas musicales como \u201cAll\u00e1 en el Rancho El\u00e9ctrico\u201d o \u201cEl ni\u00f1o y la radio\u201d (1986-1990), y por el Instituto de Cultura de Tabasco, dirigido por Laura Ram\u00edrez Rasgado. Entre el 14 y el 25 de junio en las jornadas \u201cHoras de junio\u201d, del Conjunto Cultural \u201cCarlos Pellicer\u201d de Xochimilco, estrenando el soneto cantado:<\/p>\n<p>Hoy hace un a\u00f1o, Junio, que nos viste,<\/p>\n<p>Desconocidos, juntos, un instante.<\/p>\n<p>Ll\u00e9vame a ese momento de diamante<\/p>\n<p>Que t\u00fa en un a\u00f1o has vuelto perla triste.<\/p>\n<p>\u00c1lzame hasta la nube que ya existe.<\/p>\n<p>L\u00edbrame de las nubes, adelante\u2026<\/p>\n<p>En aquel festival particip\u00f3 la marimba chiapaneca de mi involvidable y sensacional hermano Zeferino Nandayapa (\u00e9l me arregl\u00f3 \u201cCosillas para el nacimiento\u201d), as\u00ed como la guapa Susana Alexander y el poeta Dionisio Morales con \u201cPr\u00e1ctica de vuelo\u201d. En 1990, con Marina Wade, viaj\u00e9 a Siracusa, Sicilia (Italia), donde en 1928 Pellicer hab\u00eda escrito el poema \u201cA la poes\u00eda\u201d que abre su poemario \u201cCamino\u201d, y all\u00e1 cay\u00f3 del cielo con una veintena de acordes, en un piano jazz \u2013cerca del cuadro de Caravaggio en la Basilica di Santa Lucia al Sepolcro. Lucina Jim\u00e9nez afirma que merece una sinf\u00f3nica\u2026<\/p>\n<p>SABOR de octubre en tus hombros,<\/p>\n<p>de abril tu mano da olor.<\/p>\n<p>Reflejo de cien espejos<\/p>\n<p>tu cuerpo.<\/p>\n<p>Noche en las flautas mi voz.<\/p>\n<p>La vez que la estrenaba en Macuspana, pas\u00f3 en el camino torrencial Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando fue regente de la Ciudad de M\u00e9xico, lo entreviste para Proceso y le entregu\u00e9 dos cassettes: uno con mis piezas de Pellicer, y otro con las de \u201cEl choco tabasque\u00f1o\u201d. Prometi\u00f3 apoyarme para hacer un disco pelliceriano, cosa que los mismos tabasque\u00f1os no me creyeron, supuestamente por mil razones (todas entonces \u201cpol\u00edticamente correctas\u201d), una que me peg\u00f3 por hoy obsoleta: quesque la homosexualidad de don Carlos Pellicer C\u00e1mara iba en contra del macho tabasque\u00f1o. \u00a1Ay, mojo, maistro\u2026! Como remanso r\u00edtmico, troqu\u00e9 a balada rock versos de \u201cPoemas en el mar\u201d. \u00a1Qu\u00e9 Schubert ni qu\u00e9 ocho cuartos!:<\/p>\n<p>Pintado el cielo en azul.<\/p>\n<p>El mar pintado en azul.<\/p>\n<p>El alma suelta en azul\u2026<\/p>\n<p>Ayer el mar, lleno de represalias,<\/p>\n<p>lanz\u00f3 sus gladiadores sobre este litoral;<\/p>\n<p>lo mismo que los b\u00e1rbaros rugiendo en tos de Italia<\/p>\n<p>desmelenadamente devorando la paz.<\/p>\n<p>Y el chunchaquero sonsonete de Karmito y Los Supremos, con la mano de L\u00e1zaro de la Corat, del poemario \u201cRecinto y otras im\u00e1genes\u201d, pa\u2019 variar:<\/p>\n<p>T\u00fa eres m\u00e1s que mis ojos porque ves<\/p>\n<p>lo que en mis ojos llevo de mi vida.<\/p>\n<p>Y as\u00ed camino ciego de m\u00ed mismo<\/p>\n<p>iluminado por mis ojos que arden<\/p>\n<p>con el fuego de ti.<\/p>\n<p>\u201cVacaciones de l\u00e1grimas\u201d fue un obsequio de Daniel Tuchmann en La Paz, Baja California Sur, as\u00ed que sobraban canciones. Pero basta de aburrir a mis lectores; total, llev\u00e9 el espect\u00e1culo con lecturas por la Feria del Libro en Monterrey, Nuevo Le\u00f3n, a la cual me hizo favor de acudir a verme mi \u00eddolo infantil Eulalio Gonz\u00e1lez \u201cEl piporro\u201d. Y tambi\u00e9n llev\u00e9 a Pellicer por St-L\u00f4, Normand\u00eda (Francia), \u201cLa capital de las ruinas y del unicornio\u201d, donde grab\u00e9 en Pianos Le Chevallier con Patrick Servot y Michelle Depince. La \u00faltima pieza data del comienzo del siglo; Pellicer la escribi\u00f3 en junio 1967:<\/p>\n<p>Si s\u00f3lo de tus ojos yo tomara<\/p>\n<p>la actitud para ver, s\u00f3lo a ti viera.<\/p>\n<p>Si yo a tu coraz\u00f3n pudiera entrar,<\/p>\n<p>saldr\u00eda bien poblado de luceros.<\/p>\n<p>Hay en tu coraz\u00f3n cielo de noche,<\/p>\n<p>lo dicen alto tus ojos, yo lo veo.<\/p>\n<p>Y paseo el destino de mis ojos<\/p>\n<p>sobre el jard\u00edn de toda tu persona.<\/p>\n<p>Horas de junio pensando en tus ojos,<\/p>\n<p>en tu sangre tan bella.<\/p>\n<p>El mediod\u00eda<\/p>\n<p>y su inmenso estandarte<\/p>\n<p>se inclinan para ti. La poes\u00eda<\/p>\n<p>calla, s\u00f3lo en ti la lluvia cae.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (apro).- Casi al principio del libro \u201cRupestre\u201d, editado en 2013 gracias a las gestiones del promotor Jorge Pantoja, leemos la siguiente cita escrita por el joven profesor queretano Felipe Cabello Z\u00fa\u00f1iga \u2013alias \u201cEl chino\u201d, debido a su melena rizada: \u201cLas canciones de Pellicer han sido el proyecto en el que m\u00e1s fe he tenido, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":15935,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-15934","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15934","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15934"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15934\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15936,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15934\/revisions\/15936"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15934"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15934"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15934"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}