{"id":15970,"date":"2020-06-14T11:11:54","date_gmt":"2020-06-14T17:11:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15970"},"modified":"2020-06-14T11:11:54","modified_gmt":"2020-06-14T17:11:54","slug":"los-que-viven-en-la-calle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15970","title":{"rendered":"Los que viven en la calle"},"content":{"rendered":"<p>Elena Poniatowska<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya empez\u00f3 la \u00e9poca de lluvias, caen aguaceros que nada limpian ni sacan a nadie de la pandemia. Sin embargo, en la Plaza R\u00edo de Janeiro, en la noche, en torno a la copia del David, de Miguel \u00c1ngel, regresan sombras negras y andrajosas, algunas cubiertas con trapos, otras encorvadas y las que menos jalan tras de s\u00ed un costal en el que llevan todas sus hilachas. Como en una obra de teatro van acomod\u00e1ndose en las bancas de la plaza porque es la hora de dormir.<\/p>\n<p>La Ciudad de M\u00e9xico ha identificado a 4 mil 354 personas en situaci\u00f3n de calle que se concentran en distintos puntos de la capital de las alcald\u00edas Cuauht\u00e9moc, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza e Iztapalapa, y en mucho menor grado en esta plaza de sombras y arrepentimientos, porque es porfiriana.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la noche, sale de su casa, en la plaza R\u00edo de Janeiro, el pintor Fernando Robles con sus 72 a\u00f1os a cuestas, y observa c\u00f3mo un pepenador acomoda despacio su humanidad sobre una bolsa de pl\u00e1stico negra debajo del asiento de la banca. Poco tiempo despu\u00e9s, otro se sienta en ella y despu\u00e9s de un rato se tira a todo lo que da su cuerpo y acomoda su cabeza sobre su brazo andrajoso que le sirve de almohada.<\/p>\n<p>As\u00ed duermen los dos a la buena del dios de la pandemia. \u00bfSe conocen? \u00bfSe ayudan? \u00bfAvanza el tren de la vida de las dos literas improvisadas? No consta en actas. Lo \u00fanico que consta es la crueldad de la pandemia que se a\u00f1ade a la crueldad que rige hace a\u00f1os en la vida de los miserables de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Lo in\u00e9dito deviene cotidiano<\/p>\n<p>Bajo el gran silencio nocturno, a la luz de uno de los faroles, en su cuaderno de apuntes, Fernando Robles dibuja.<\/p>\n<p>Cuando cala mucho el fr\u00edo, despu\u00e9s de que sonaron las 12 campanadas de la iglesia de la Sagrada Familia, Fernando Robles se mete a su casa de muros cubiertos de obras de arte que tambi\u00e9n considera su guarida.<\/p>\n<p>Con unos cuantos brochazos Fernando Robles capta hasta la conformidad desesperada de quienes viven en la calle y la consideran su casa. Hace a\u00f1os que la miseria se ensa\u00f1\u00f3 en su contra y la duermen en las bancas p\u00fablicas de una ciudad que, si los reconociera, no sabr\u00eda qu\u00e9 hacer con ellos.<\/p>\n<p>Para Fernando Robles, lo in\u00e9dito se vuelve cotidiano. Todas las noches sa-le con su libreta de apuntes y regresa a consignar la miseria de las miles de almas perdidas que deambulan por las calles de nuestra ciudad.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 gran fortuna la de Fernando! A \u00e9l le tocan los de la plaza de R\u00edo de Janeiro con sus edificios porfiria-nos de ladrillo rojo y mansardas para la nieve tra\u00eddos desde Par\u00eds por don Porfirio.<\/p>\n<p>Norte\u00f1o, oriundo de Sonora, Fernando Robles tuvo clara su vocaci\u00f3n de pintor desde su ni\u00f1ez en Sonora. Nunca he dudado de mi vida profesional, aclara con su voz gruesa y c\u00e1lida.<\/p>\n<p>\u201cNac\u00ed el 21 de noviembre de 1948, fui el primog\u00e9nito de una familia asentada en un pueblo ind\u00edgena y tuve la gran fortuna de que el pueblo estuviera a 40 kil\u00f3metros de la carretera Internacional. Lo que m\u00e1s me impact\u00f3 fue vivir los \u00faltimos rituales ind\u00edgenas de los mayos de Sonora.<\/p>\n<p>\u201cNo soy ind\u00edgena, soy un ser humano multicultural y eso me ayud\u00f3 a adoptar a dos muchachos. La \u00fanica manera de agradecer la fortuna que ha sido mi vida es con mis dos hijos adoptivos que ahora ya son hombres y me han dado nietos. El \u00faltimo estuvo hospitalizado por Covid-19; sali\u00f3 airoso hace cuatro d\u00edas. Afortunadamente, libr\u00f3 la muerte.<\/p>\n<p>\u201cNo tengo miedo en lo absoluto al coronavirus, pero lo respeto. Desde hace 72 a\u00f1os me he preparado para el coronavirus: salgo poco porque trabajo en casa, me lavo las manos constantemente para cocinar, para limpiar los pinceles, para lavar mi ropa. Lavarme las manos es el acto m\u00e1s frecuente de mi vida cotidiana. Veo una llave de agua y la abro. Hace 14 a\u00f1os que vivo en la plaza R\u00edo de Janeiro, frente a la copia del David, de Miguel \u00c1ngel, y me doy cuenta de la maravilla que es poder ver el parque al levantarme, saber que mis vecinos son \u00e1rboles centenarios y escuchar al atardecer las risas de ni\u00f1os que juegan en el R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>\u201cQuiz\u00e1 por eso mismo, por la fuente de agua en la plaza, hice una versi\u00f3n mexicana de un tomo ecol\u00f3gico franc\u00e9s sobre el agua y me di cuenta de que mi pintura pod\u00eda servir para hacer libros para ni\u00f1os. La editorial Tecolote me contrat\u00f3 e hicimos el gran libro de pulquer\u00edas del siglo XIX, un parteaguas en mi trayectoria, porque pint\u00e9 tres escenas que miden cuatro metros de alto por dos de largo. He publicado ocho libros para ni\u00f1os para la editorial Tecolote y Conaculta.<\/p>\n<p>\u201cHice una carrera pict\u00f3rica sin buscarla, ya que por azares del destino gan\u00e9 el primer Premio Internacional de Pintura en Francia entre concursantes de 36 pa\u00edses. Nadie en el jurado sab\u00eda qui\u00e9n era yo; el cuadro se vendi\u00f3 solo. Soy un gran provocador. Hace a\u00f1os, todos me condenaban por gordo y por no tener dinero, y logr\u00e9 hacer en bicicleta el gran viaje de mi vida: desde Tijuana hasta la Patagonia.<\/p>\n<p>Uno de los pivotes en mi carrera, ha sido la inteligencia de entra\u00f1ables amigas que me ayudaron a crecer, una, quiz\u00e1 la principal, Cheki (Francesca) Sald\u00edvar: mi relaci\u00f3n con ella fue nodal. La conoc\u00ed cuando dirig\u00eda el primer Festival Hist\u00f3rico de la Ciudad de M\u00e9xico e influy\u00f3 en mi decisi\u00f3n de quedarme aqu\u00ed. Curiosamente, mis amigos m\u00e1s entra\u00f1ables son gente de teatro. Ning\u00fan amigo pintor me visita o yo lo busco, aunque s\u00ed recurro a las soluciones y a las t\u00e9cnicas de los Tres Grandes y los todav\u00eda m\u00e1s grandes. Un pintor contempor\u00e1neo, ins\u00f3litamente bueno y muy joven, nacido en San Petersburgo en 1967, es Boris Griffin, quien tiene tambi\u00e9n otro nombre: Boris Indrikov, y dibuja caballos de mar, dragones, mujeres l\u00e1nguidas y perversas, arp\u00edas que podr\u00edan ser santas y surgen de laberintos surrealistas y tienen facultades mentales que otros artistas desconocen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elena Poniatowska &nbsp; Ya empez\u00f3 la \u00e9poca de lluvias, caen aguaceros que nada limpian ni sacan a nadie de la pandemia. 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