{"id":16000,"date":"2020-06-16T10:57:30","date_gmt":"2020-06-16T16:57:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16000"},"modified":"2020-06-16T10:57:30","modified_gmt":"2020-06-16T16:57:30","slug":"sartre-viaja-a-mineapolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16000","title":{"rendered":"Sartre viaja a Mineapolis"},"content":{"rendered":"<p>Proceso).-<\/p>\n<p>En una de las entrevistas que le hizo Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre resumi\u00f3 as\u00ed su existencia: \u201cInvent\u00e9 sociedades m\u00edticas: comunidades buenas en las que uno deber\u00eda vivir. Fue lo no real lo que se convirti\u00f3 en el sentido de mi pol\u00edtica; fue por eso que entr\u00e9 en la pol\u00edtica. La experiencia vivida a veces es la imaginada\u201d.<\/p>\n<p>A los 40 a\u00f1os de la muerte de Sartre la imagen del \u201cintelectual m\u00e1s influyente de su tiempo\u201d (como lo bautiz\u00f3 Roland Barthes) quiz\u00e1s haya sido emborronada por su vida personal \u2013su relaci\u00f3n abierta con Castor Beauvoir\u2013, su activismo contra la ocupaci\u00f3n nazi de Francia, sus enconos con Raymond Aron, Maurice Merleau-Ponty y Albert Camus, por el marxismo, el psicoan\u00e1lisis \u2013\u201cla relaci\u00f3n principal no es de la producci\u00f3n, sino la familiar\u201d\u2013, y la liberaci\u00f3n de Argelia, su cr\u00edtica al Partido Comunista y, hacia el final, su irresoluble dilema entre la fraternidad y el uso de la violencia pol\u00edtica en el mayo de 1968, y en el mao\u00edsmo de la Revoluci\u00f3n Cultural china. M\u00e1s recordado por presidir el Tribunal convocado por Bertrand Russell contra el genocidio en Vietnam \u2013cuyo delegado mexicano fue L\u00e1zaro C\u00e1rdenas\u2013, Sartre es el creador de una \u00e9tica pr\u00e1ctica que s\u00f3lo es posible si el ser humano entra en contacto activo con otros, es consciente de su contingencia, y provoca algo para que el mundo sea un lugar menos injusto. Aunque fracase.<\/p>\n<p>Sobre la moral, explica: \u201cHay una dimensi\u00f3n de obligaci\u00f3n en cada conciencia, un tipo de requerimiento que va m\u00e1s all\u00e1 de lo real; un tipo de restricci\u00f3n interna que es una dimensi\u00f3n de la conciencia. Y eso para m\u00ed es el comienzo de la moral. En mi opini\u00f3n, cada conciencia tiene esta dimensi\u00f3n moral porque la autoconciencia tambi\u00e9n es conciencia para otro. Este yo que se considera a s\u00ed mismo como el otro es lo que yo llamo conciencia\u201d. Lo escribi\u00f3 con contundencia: \u201cTodo es externo a la conciencia, todo, incluso nosotros mismos: afuera, en el mundo, entre otros\u201d. Es decir, para Sartre no exist\u00eda una esencia moral en los seres humanos, sino que era un hacerse contingente, en cada pr\u00e1ctica de la historia presente, una elecci\u00f3n entre dos o tres crueldades. La moral, m\u00e1s que un dec\u00e1logo, es una red de pr\u00e1cticas compartidas.<\/p>\n<p>Ese fue el n\u00facleo de su debate con Albert Camus que compart\u00eda la metaf\u00edsica del \u201calma bella\u201d hegeliana, es decir de la pureza distante, el absurdo y, por tanto, la imposibilidad del fracaso. Para Camus la rebeli\u00f3n no era la revoluci\u00f3n porque era afirmarse en un alegre absurdo, y no en el crimen, el terror y la tiran\u00eda. Sartre jug\u00f3 la carta indiscutible: en una disputa entre desiguales, no tomar partido, beneficia al poderoso. Camus, por su parte, no cre\u00eda en esa \u00e9tica que se va definiendo con respecto a las necesidades. Sin m\u00e1s, descarta la violencia como un medio para lograr el fin de las injusticias. Para Camus no hay crimen justificable. Sartre le responder\u00e1 que la Historia no tiene fines, sino que se los otorgamos con la acci\u00f3n pr\u00e1ctica. Esa pol\u00e9mica sobre la rebeli\u00f3n ha perdido su contexto de la Guerra Fr\u00eda, de si las revoluciones anticolonialistas o proletarias limpiaban la sangre derramada, pero sigue hoy, por ejemplo, en las protestas en Estados Unidos contra la violencia policiaca hacia los afroamericanos. \u201cPara hacer un omelette\u201d \u2013dicen los justificadores de la violencia\u2013, \u201cse tienen que romper huevos\u201d. Los que incendian cajeros autom\u00e1ticos en medio de la pandemia, aluden a los primeros argumentos de Sartre en la pol\u00e9mica sobre fines y medios: la acci\u00f3n como detonadora \u00e9tica de la Historia \u2013la condena de los tres polic\u00edas que asesinaron a George Floyd asfixi\u00e1ndolo durante siete minutos con una rodilla sobre su garganta\u2013 justificar\u00eda la contraviolencia. Un crimen tiene sentido por una raz\u00f3n de conciencia. No es la misma violencia la del aparato policiaco racista que la respuesta indignada de sus v\u00edctimas. Los opositores al saqueo y la quema de tiendas reivindicar\u00edan, en cambio, al otro Sartre, al de los setenta.<\/p>\n<p>De la resistencia contra los nazis a Hiroshima, Argelia y Vietnam, Sartre llegar\u00eda a concluir que las acciones \u00e9ticas eran constitutivas de la Historia, y que realmente no importaba si emergieran victoriosas o no, eran la praxis misma. Hay algo del absurdo camusiano en ese desenlace. El problema entre medios y fines, es decir, el uso de la contraviolencia se resolv\u00eda en cada instante, sin esencialismos, pero Sartre, al final, parece reconciliarse con un Camus ya despu\u00e9s de muerto. Escribe: \u201cNo puede existir un medio que desvirt\u00fae su fin\u201d. Es Sartre el que har\u00e1 el epitafio de su amigo \u201cdif\u00edcil\u201d: \u201cCamus se apag\u00f3. Con su obstinado humanismo, estrecho y puro, austero y sensual, luch\u00f3 contra los eventos masivos y deformados del d\u00eda a d\u00eda. A la inversa, y contra los maquiav\u00e9licos, contra el becerro de oro del realismo, reafirm\u00f3 la existencia de un hecho moral en el coraz\u00f3n de nuestra era\u201d.<\/p>\n<p>Acaso su frase sobre la libertad que m\u00e1s se cita \u2013Siempre puedes hacer algo con lo que te han convertido\u201d\u2013 pueda dejar de parecer superaci\u00f3n personal del tipo \u201csi te dan limones, hazte un margarita\u201d, si nos importa su contexto. Es el dilema de la conciencia y la pr\u00e1ctica. Tan el problema de medios y fines sigue siendo una pregunta por la violencia y el terror, que fue el primer tema a abordar en 2011, cuando un grupo de fil\u00f3sofos de la izquierda se reunieron en la llamada Conferencia de Nueva York. Ah\u00ed, junto con Susan Buck-Morss, Slavoj Zizek, Jodi Dean y Etienne Balibar, Alain Badiou volvi\u00f3 a la pol\u00e9mica Sartre-Camus para enmarcarlo a la luz de los movimientos \u201cde la aparici\u00f3n p\u00fablica\u201d en las plazas de Medio Oriente, Espa\u00f1a y Wall Street. Distingui\u00f3 entre la violencia para despojarse de la dominaci\u00f3n, del terror impuesto a una antigua clase dirigente, del sometimiento a las sociedades para forzarlas a un \u201cnuevo mundo\u201d. Las tres no van necesariamente unidas, y dependen, como hab\u00eda escrito Sartre, de las pr\u00e1cticas, entre las que se cuenta la moral, la conciencia del otro. De hecho, equiparar la acci\u00f3n transformadora con la violencia pol\u00edtica es, para Badiou, un pensamiento reaccionario: establecer que se requiere la fuerza criminal para cambiar un estado de cosas es aceptar que el estado de cosas \u2013el neoliberalismo salvaje y corrupto\u2013 es \u201cnatural\u201d y aceptable, y que s\u00f3lo la violencia antinatural podr\u00eda desplazarlo. La violencia pol\u00edtica, escribe, \u201cno es la soluci\u00f3n del problema sino su supresi\u00f3n\u201d. Como dir\u00edan tanto Sartre como Camus, sobre el suicidio: no se resuelve un conflicto \u2013entre el ser humano y el mundo\u2013 eliminando una de sus partes. \u201cEl terror no es una consecuencia de la acci\u00f3n transformadora; en realidad proviene de una fascinaci\u00f3n por el enemigo, de una rivalidad mim\u00e9tica. Un movimiento que desea el reconocimiento de su adversario cuando mide su \u00e9xito con los mismos resultados que el capitalismo, se vuelve violento y totalitario\u201d. As\u00ed, propone Badiou, una pr\u00e1ctica transformadora debe crear su propio espacio p\u00fablico y de sentido, adem\u00e1s de su propio tiempo: no el de las mercanc\u00edas y el consumo acelerado, sino el de una vida comunitaria. No la carrera espacial entre norteamericanos y sovi\u00e9ticos, sino abandonar del todo la urgencia por llevarla a cabo. Como buen matem\u00e1tico, Badiou nos exhorta: \u201cLo que queremos no es introducir un cambio, violento o no, en el statu quo, sino que todo lo existente se curve en un nuevo espacio, con otras dimensiones\u201d.<\/p>\n<p>Etienne Balibar, teniendo en mente la cr\u00edtica sartreana a la \u201cesencia\u201d moral de la humanidad, detalla que lo que se busca es cambiar la manera de relacionarnos: \u201cHay que invertir las caracter\u00edsticas de la vida bajo este capitalismo, en especial, la competitividad ilimitada y, por tanto, la permanente categorizaci\u00f3n de los individuos conforme a su poder o a su valor, que deviene en la eliminaci\u00f3n de los supuestos \u201cindividuos in\u00fatiles\u201d o que carecen de \u201cvalor comercial\u201d. No basta con denunciar esas relaciones sino que es urgente cambiar ese \u201cyo\u201d del neoliberalismo, solitario y en guerra contra los dem\u00e1s, por algo, m\u00e1s imaginado por verdadero y que todav\u00eda siguen rumiando entre l\u00edneas Sartre y Camus: la creaci\u00f3n de un \u201cyo\u201d compartido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proceso).- En una de las entrevistas que le hizo Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre resumi\u00f3 as\u00ed su existencia: \u201cInvent\u00e9 sociedades m\u00edticas: comunidades buenas en las que uno deber\u00eda vivir. Fue lo no real lo que se convirti\u00f3 en el sentido de mi pol\u00edtica; fue por eso que entr\u00e9 en la pol\u00edtica. 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