{"id":16024,"date":"2020-06-19T16:17:02","date_gmt":"2020-06-19T22:17:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16024"},"modified":"2020-06-19T16:17:02","modified_gmt":"2020-06-19T22:17:02","slug":"los-lauderos-de-cremona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16024","title":{"rendered":"Los lauderos de Cremona"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lauderos de Cremona siguen los pasos de los grandes y resisten a la competencia china<br \/>\nAfp<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>Cremona. La ciudad italiana de Cremona, patria de Stradivarius, se ha convertido en un laboratorio de lauderos del mundo entero que trabajan siguiendo la tradici\u00f3n de los grandes maestros e intentan resistir en un mercado reducido y marcado por la competencia que ejerce China.<\/p>\n<p>En este pueblo del norte de Italia, de 70 mil habitantes, hay 160 talleres de lauder\u00eda.<\/p>\n<p>En el fondo de un patio de flores est\u00e1 el taller de Stefano Conia, de 74 a\u00f1os, uno de los decanos de los lauderos de Cremona, que sigue trabajando aunque se jubil\u00f3 hace casi 10 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Si no fabricara m\u00e1s violines, la vida para m\u00ed se acabar\u00eda. Todos los d\u00edas estoy aqu\u00ed, en el taller. Es un ant\u00eddoto contra la vejez, sonri\u00f3 Stefano, de origen h\u00fangaro y cuyo padre tambi\u00e9n fue laudero.<\/p>\n<p>Su mesa de trabajo est\u00e1 frente a la de su hijo, llena de tablas, limas, junturas, compases, pinceles o sierras peque\u00f1as.<\/p>\n<p>Elegir la lauder\u00eda era natural (&#8230;) Jugaba con la madera, los m\u00fasicos ven\u00edan a comprar sus violines y tocaban, cont\u00f3 Stefano Conia el joven, quien pas\u00f3 sus infancia en el taller que su padre abri\u00f3 a finales de 1972, dos meses antes de que \u00e9l naciera.<\/p>\n<p>Como su padre, lleva esa pasi\u00f3n en el alma. Los instrumentos son como ni\u00f1os, viven gracias a la energ\u00eda que les damos; es una parte de nosotros que seguir\u00e1 viviendo despu\u00e9s de nuestra muerte, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de lauderos de Cremona son extranjeros. Muchos llegaron a estudiar en la Escuela Internacional de Lauder\u00eda, que naci\u00f3 en 1938, y se quedaron, dice Marco Nolli, de 55 a\u00f1os, quien pertenece a esta especie rara.<\/p>\n<p>B\u00e9n\u00e9dicte Friedmann, francesa de 45 a\u00f1os, vive desde hace dos d\u00e9cadas en la cuna de la lauder\u00eda.<\/p>\n<p>Venir a Cremona era como caminar tras los pasos de los m\u00e1s grandes: Stradivarius, Guarneri, Amati. Ser laudero aqu\u00ed es poder dedicarse ciento por ciento a la creaci\u00f3n de instrumentos. Y entre m\u00e1s se hace, mejor se hace, subray\u00f3.<\/p>\n<p>Pero encontrar clientes no es f\u00e1cil. Nuestro mercado, que es de \u00e9lite, se ha reducido, explic\u00f3 Giorgio Grisales, presidente del consorcio.<\/p>\n<p>Foto<br \/>\n? La ciudad italiana es considerada la cuna de la lauder\u00eda con 160 talleres de artesanos que siguen la tradici\u00f3n de Stradivarius, Guarneri y Amati. Bajo estas l\u00edneas, Stephano Conia, quien lleg\u00f3 al oficio de manera natural a trav\u00e9s de su padre. En la imagen inferior, instrumentos de Giorgio Grisales, presidente del consorcio cremon\u00e9s.Foto Afp<br \/>\nLos teatros son menos numerosos, las representaciones menos frecuentes y los violinistas experimentados prefieren instrumentos antiguos, de los siglos XVIII y XIX.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Grisales, el sector fue golpeado severamente por el nuevo coronavirus, pero ya antes de la epidemia ten\u00eda dificultades por la competencia despiadada de China y de Europa del Este.<\/p>\n<p>China es el mayor productor de instrumentos de arco, con exportaciones de 77.8 millones de d\u00f3lares en 2019 (por 1.5 millones de instrumentos), m\u00e1s de la mitad del mercado mundial, seg\u00fan el Centro Internacional de Comercio (ITC).<\/p>\n<p>Italia est\u00e1 en quinto puesto (4.6 por ciento de las exportaciones mundiales), antes de Francia y detr\u00e1s del Reino Unido y Alemania. Sus principales clientes son Jap\u00f3n y Estados Unidos.<\/p>\n<p>Los lauderos italianos enfrentan la competencia de instrumentos falsificados, m\u00e1s baratos, que a veces hacen pasar por cremones.<\/p>\n<p>Los instrumentos maestros cuestan unos 28 mil d\u00f3lares, otros de calidad ligeramente inferior pero siempre excelente, unos 16 mil 800 d\u00f3lares, seg\u00fan Grisales. Por 220 d\u00f3lares, o menos, se puede tener un viol\u00edn chino, un arco y un estuche.<\/p>\n<p>Son instrumentos econ\u00f3micos, hechos en serie, destinados a quienes comienzan a estudiar. La escuela cremona garantiza (&#8230;) elecci\u00f3n de la madera, cuidado en la fabricaci\u00f3n&#8230;, explic\u00f3 el violinista Fabrizio Longo.<\/p>\n<p>En China, 10 lauderos trabajan cada d\u00eda en las mismas partes y luego se ensamblan. No hay autenticidad, explic\u00f3 Friedmann.<\/p>\n<p>En Cremona, fabricar un instrumento requiere al menos 300 horas, entre dos y tres meses, seg\u00fan Grisales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la competencia extranjera, que irrespeta reglas de desarrollo sostenible (deforestaci\u00f3n), es laborioso darse a conocer entre los m\u00e1s de 300 lauderos de Cremona, seg\u00fan Friedmann, quien deplora la competencia desleal de colegas que trabajan eludiendo impuestos.<\/p>\n<p>Pero al mismo ese gran n\u00famero crea una emulaci\u00f3n. Cuando me preguntan cu\u00e1l es el instrumento m\u00e1s hermoso que he hecho, para m\u00ed siempre es el que har\u00e9, afirm\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Lauderos de Cremona siguen los pasos de los grandes y resisten a la competencia china Afp La Jornada Cremona. 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