{"id":16220,"date":"2020-07-12T12:04:40","date_gmt":"2020-07-12T18:04:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16220"},"modified":"2020-07-12T12:04:40","modified_gmt":"2020-07-12T18:04:40","slug":"dos-oficios-en-uno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16220","title":{"rendered":"Dos oficios en uno"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Angel Leyva<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Un largo y acucioso recorrido por las obras literarias escritas por m\u00e9dicos, en los que relumbran nombres mayores como Kobo Abe y Mija\u00edl Bulg\u00e1kov, pero tambi\u00e9n Maim\u00f3nides, Fran\u00e7ois Rabelais, Ch\u00e9jov, Friedrich Schiller, Arthur Schnitzler, Mariano Azuela, Andr\u00e9 Breton, Paul Celan y Bertolt Brecht, entre muchos otros, lo que por lo menos pone en evidencia la profunda vocaci\u00f3n humanista de ambas actividades.<br \/>\nViaje alrededor de mi cr\u00e1neo, del h\u00fangaro Frigyes Karinthy, caus\u00f3 tal impresi\u00f3n en el quincea\u00f1ero Oliver Sacks que \u00e9ste decidi\u00f3 ser neur\u00f3logo, pero ignoraba que tambi\u00e9n ser\u00eda, adem\u00e1s de un brillante investigador de las neurociencias, un escritor de aventuras m\u00e9dicas y bot\u00e1nicas, sin duda uno de los m\u00e1s profundos y originales. Karinthy fue uno de los m\u00e1s famosos columnistas de su \u00e9poca, pero en 1936 le fue diagnosticado un tumor cerebral. Tuvo que viajar a Suecia, donde se encontraba el neurocirujano, de origen h\u00fangaro, capaz de intervenirlo. Su libro es un testimonio novelado de la experiencia hospitalaria y de su relaci\u00f3n con la ciencia m\u00e9dica desde la perspectiva del enfermo. La inmersi\u00f3n neurol\u00f3gica no carece de humor y perspicacia, de intenci\u00f3n est\u00e9tica. Karinthy morir\u00eda poco tiempo despu\u00e9s de publicar su libro.<\/p>\n<p>La pregunta surge entonces: \u00bfcu\u00e1ntos m\u00e9dicos han abandonado sus carreras para dedicarse a la literatura o han compartido su tiempo entre el quehacer curativo y la pasi\u00f3n por las letras; cu\u00e1ntos ni siquiera concluyeron sus estudios m\u00e9dicos para ir tras las musas? La narrativa hist\u00f3rica de la medicina es en s\u00ed misma una novela, y la experiencia cotidiana con el dolor y la muerte, con la enfermedad y la esperanza es parte de un imaginario que suele despegarse de la realidad, como una costra que ya no duele en s\u00ed, pero representa la experiencia en carne viva. Cuando realizaba mi servicio social en el Hospital Psiqui\u00e1trico Bernardino \u00c1lvarez, un amigo puso en mis manos, durante unas breves vacaciones, La mujer de la arena, de Kobo Abe. Si Palinuro de M\u00e9xico hizo trastabillar mi voluntad y encendi\u00f3 mi delirio est\u00e9tico, La mujer de arena descarg\u00f3 sin piedad sus fuertes dosis de ponzo\u00f1a, y no hablo de la poes\u00eda, que ya era un remedio t\u00f3xico desde mi adolescencia. No ser\u00eda sino much\u00edsimos a\u00f1os despu\u00e9s, en 2016, cuando me enterar\u00eda en una librer\u00eda de viejo de Marsella, en el pr\u00f3logo de la Cita secreta, que mi admirado Abe no s\u00f3lo fue m\u00e9dico sino tambi\u00e9n psiquiatra. Intu\u00eda que el autor de La mujer de la arena ten\u00eda algo que ver con la biolog\u00eda o la misma entomolog\u00eda, pero no con la medicina. La lectura de Cita secreta no dejaba lugar a dudas: un loco o un psiquiatra, o ambos, estaban detr\u00e1s de esa escritura.<\/p>\n<p>Algo similar me sucedi\u00f3 con Mijail Bulg\u00e1kov y su Coraz\u00f3n de perro. Nos encontramos ante un mundo que se antoja surrealista, fant\u00e1stico, kafkiano por cuanto de absurdo en apariencia contiene. En el fondo, y quiz\u00e1s no tanto, esas situaciones caprichosas y rocambolescas son un reflejo de las realidades que les toca vivir a ambos autores.<br \/>\nEl ruso, de origen ucraniano, hab\u00eda ejercido<br \/>\nsu profesi\u00f3n en aldeas perdidas durante los a\u00f1os primeros de la Revoluci\u00f3n de Octubre y participa como m\u00e9dico en guerras y conflictos derivados de esta gran experiencia hist\u00f3rica. Resultado de esas vivencias es su novela corta o cuento largo Diario de un joven m\u00e9dico, publicada tambi\u00e9n con el t\u00edtulo de Morfina. Decide entonces mudarse a Mosc\u00fa y dedicarse con \u00e9xito a la literatura. Es celebrado como dramaturgo hasta por el mismo Stalin, mas, para su mala fortuna, el dictador no se siente c\u00f3modo con La huida y le sugiere al autor, por interp\u00f3sitas personas, que realice algunos cambios a la obra; empero, fiel a su privilegio autoral, el literato se niega a acatar la voluntad del supremo l\u00edder sovi\u00e9tico. A partir de ese momento, y como consecuencia de ello, Bulg\u00e1kov sufre la marginaci\u00f3n y la pobreza. Claro, muchos pensar\u00e1n, como dir\u00eda un polic\u00eda de tr\u00e1nsito mexicano, pero qu\u00e9 necesidad de sufrimiento si bastaba con \u201caplicar bien su criterio\u201d. Tanto Coraz\u00f3n de perro como el El maestro y Margarita demorar\u00edan decenios antes de ver la luz formalmente en una editorial, pero ser\u00edan dos obras replicadas de manera clandestina por miles o millones de lectores. Ambas novelas contienen una fuerte dosis de humor y parodian la supuesta metamorfosis social y la creaci\u00f3n del hombre nuevo.<\/p>\n<p>Bulg\u00e1kov y Kobo Abe con (y sin) Galeno<\/p>\n<p>El individualismo feroz que se cierne sobre la sociedad japonesa de la postguerra, el conflicto entre modernidad y tradici\u00f3n que tan bien retratan Junichiro Tanizaki, Yasunari Kawabata y Yukio Mishima, se despoja sin tapujos en la obra de Kobo Abe. El elogio de lo sombr\u00edo de Tanisaki adquiere en el autor de Cita secreta y La mujer de la arena un aire de pesadilla y de sarcasmo. Kafka, es cierto, inspira las coordenadas por donde caminan los personajes del japon\u00e9s pero, como en el ruso, es la propia realidad circundante la que dicta ese universo dieg\u00e9tico, imaginario. El determinismo psicol\u00f3gico impone las situaciones de sus personajes y los conduce<br \/>\npor laberintos ajenos a una l\u00f3gica ciudadana, al albedr\u00edo. Un \u201corden superior\u201d o uno fisiol\u00f3gico, quiz\u00e1 un atavismo animal, vence a la espiritualidad. \u201cEl sufrimiento y la cautividad residen en el<br \/>\nhecho de que no se puede, en ning\u00fan momento, evadirse de s\u00ed mismo\u201d, escribe Kobo Abe.<\/p>\n<p>Bulg\u00e1kov y Kobo pertenecen a esa extensa n\u00f3mina de monstruos literarios que emergieron de las filas de Galeno. A sus nombres se suman otros de gran calado como Maim\u00f3nides, Fran\u00e7ois Rabelais, Ch\u00e9jov, William Carlos Williams, Friedrich Schiller, Arthur Schnitzler, Gottfried Benn, Mariano Azuela, P\u00edo Baroja, sin contar a los poetas, que son legi\u00f3n. Andr\u00e9 Breton, como su colega Louis Arag\u00f3n, no se licenciaron, tampoco lo hicieron Paul Celan y Bertolt Brecht, pero los dos primeros s\u00ed ejercieron como tales durante la primera guerra mundial. As\u00ed lo narra Mark Polizzotti en Revoluci\u00f3n de la mente: La vida de Andr\u00e9 Breton. Pero esa voluntad de ficcionalizar y desvirtuar la mirada convencional sobre la realidad pertenece a unos cuantos que logran desmarcarse de la tiran\u00eda de la \u201cverdad\u201d verdadera, de la obediencia l\u00f3gica, del sentido com\u00fan sin interrogantes. Al mezclar la perspicacia con la parodia el resultado suele ser explosivo e hilarante, porque la realidad se mira ante un espejo que deforma su figura sin negar su existencia. La inteligencia en complicidad con el ingenio y la broma genera atm\u00f3sferas carnavalescas, situaciones caprichosas que no atienden a la sensatez literaria, a los c\u00e1nones rigurosos de la academia y mucho menos de la pol\u00edtica. El humor caricaturiza o rompe la geometr\u00eda de la raz\u00f3n, genera ansiedad e ira en las altas esferas del poder, en las conciencias infalibles. Dios no r\u00ede en un mundo concebido como un valle de l\u00e1grimas, en un pasaje donde los caballos del Apocalipsis cabalgan furiosos.<\/p>\n<p>La prosopopeya es el arma que oscila con sus filos ante la mirada inquisidora; al mismo tiempo es el instrumento que juega en libertad con un lector sensato y curioso simult\u00e1neamente. La prosopopeya le otorga a los animales y a las cosas la capacidad de pensar por s\u00ed mismas, les atribuye cualidades humanas, las anima. Y esa acci\u00f3n, que pertenece al \u00e1mbito de la fantas\u00eda, de la mentalidad infantil, no puede, desde la perspectiva autoritaria, ser tomada en serio por una sociedad adulta. Bulg\u00e1kov hace hablar a los perros y a los gatos de t\u00fa a t\u00fa con las personas, los convierte en protagonistas en un r\u00e9gimen donde priva lo colectivo sobre lo individual, donde el arte y el pensamiento le pertenecen al Estado y a los individuos que son el Estado, o a los representantes de Dios sobre la Tierra.<\/p>\n<p>Las criaturas literarias del doctor<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n que autores como Bulg\u00e1kov, Kobo Abe, Fran\u00e7ois Rabelais y Arthur Schnitzler, incluso el mismo Breton, padre del surrealismo, tengan en com\u00fan la medicina como profesi\u00f3n inicial y el humor, la sexualidad o lo absurdo como sustancia literaria. Cofrades de Cervantes, Kafka, Laurence Stern, Casanova, Fernando del Paso, Jorge Ibarg\u00fcengoitia, Reinaldo Arenas, Ambrose Bierce, lo son tambi\u00e9n de cierto modo de Mary Shelley y su Frankenstein, de Gustav Meyrink y El Golem, porque a su manera Bulg\u00e1kov y Kobo Abe dan origen a experimentos gol\u00e9micos que alteran o reflejan las \u00ednfulas demi\u00fargicas de seres particulares o de comunidades que se ven a s\u00ed mismas como elegidas o superiores.<\/p>\n<p>En Coraz\u00f3n de perro, Bulg\u00e1kov confronta al doctor Filipp Filippovich Preobrazhenski contra los comisarios del nuevo r\u00e9gimen que administran el edificio donde \u00e9l vive. Preobrazhenski es un cient\u00edfico de fama internacional que se atreve a trasplantar la hip\u00f3fisis y las gl\u00e1ndulas seminales de un cad\u00e1ver humano en el organismo de un perro callejero al que le da cobijo y alimento. El perro comprende todo lo que sucede en el mundo de los humanos, menos los planes del arrogante doctor. El animal deviene humanoide y el Estado pretende ciudadanizarlo, para obligar al cient\u00edfico a ceder parte de sus numerosas habitaciones y combatir de ese modo los privilegios burgueses de los que goza a causa de su prestigio m\u00e9dico, sobre todo entre ciertos miembros del Politbur\u00f3. El resultado es abominable y vomitivo, y ese nuevo personaje que resulta del experimento no alcanza a ser m\u00e1s que un hom\u00fanculo sin moral y sin principios, tiene el servilismo de un perro y el perfil de un delincuente, que era el oficio del sujeto antes de morir. Preobrazhenski, quien encarna a la ciencia, da marcha atr\u00e1s en su experimento para impedir que el r\u00e9gimen descubra el poder de esa aberraci\u00f3n biol\u00f3gica, pero el gran experimento social se halla en marcha y lo conduce, m\u00e1s que un l\u00edder, un aprendiz de demiurgo.<\/p>\n<p>Sergio Pitol, a prop\u00f3sito de Coraz\u00f3n de perro, evoca las condiciones se\u00f1aladas por Angelo Mar\u00eda Repellino para los personajes gol\u00e9micos: \u201c a) la condici\u00f3n servil, b) la c\u00f3lera que explota y se convierte en contra del demiurgo, y c) el retorno del hom\u00fanculo a la tierra o al material constitutivo.\u201d<\/p>\n<p>Kobo Abe en Cita secreta nos introduce en un mundo entre on\u00edrico y absurdo. A mitad de la noche arriba una ambulancia con la orden de recoger a su mujer. Ella, en apariencia, goza de buena salud, pero \u00e9l no reacciona para impedir lo que es a todas luces un secuestro. Comienza una b\u00fasqueda desesperada. Todas sus pesquisas lo conducen a un hospital dirigido por un hombre que se cree caballo y sufre de impotencia sexual. En el nosocomio, que es como un gran centro comercial sometido a una vigilancia estricta, se realizan experimentos con mujeres entre ninf\u00f3manas y prostitutas. Kobo Abe nos coloca, como en la La mujer de la arena, en una atm\u00f3sfera oscura y asfixiante donde las acciones provienen m\u00e1s del inconsciente y de la sinraz\u00f3n, de una conducta etol\u00f3gica, que de la estructura racional del sujeto. Los individuos son v\u00edctimas de su propio condicionamiento.<\/p>\n<p>A diferencia de Kobo y Bulg\u00e1kov, Ch\u00e9jov, P\u00edo Baroja y Mariano Azuela optan por historias de<br \/>\nLos de abajo, sin demasiadas truculencias o sucesos de aparente intrascendencia, pero cargados de paradojas e iron\u00edas. Gente humilde o no burguesa que acude a la consulta y narra los caprichos del infortunio o el coraje para enfrentarlo y salir triunfante, gente invisible para los otros, pero no para el ojo cl\u00ednico, para el ojo literario que magnifica el realismo social bajo el microscopio de la ficci\u00f3n y, sobre todo, en el tejido de un lenguaje literario.<\/p>\n<p>Arthur Schnitzler, psiquiatra y coet\u00e1neo de Freud, en su extraordinaria novela El retorno de Casanova \u2013la pel\u00edcula hom\u00f3nima, dirigida por \u00c9douard Niermans y protagonizada por Alain Delon, es igualmente recomendable\u2013, apunta no s\u00f3lo al car\u00e1cter jocoso y predador del m\u00e1s famoso mujeriego del siglo xviii, tambi\u00e9n aborda su decadencia, que es la misma de la monarqu\u00eda francesa. La noche de Varennes, de Ettore Scola, es otra mirada sobre las mismas circunstancias, con la actuaci\u00f3n de Marcello Mastroianni. Schnitzler, el m\u00e9dico, parece tener m\u00e1s el prop\u00f3sito de conducirnos al reconocimiento de que la realidad es, por definici\u00f3n, insoportable, y la literatura se funda, por el contrario, en la seducci\u00f3n. Casanova sufre como un perro cuando desnuda su alma, cuando la simplifica. En el filme, luego de obtener con malas artes el objeto de su deseo, en su huida, le dice a un ni\u00f1o que le pide una moneda: \u201cS\u00f3lo tengo un consejo para darte,<br \/>\nyo que nunca doy consejos. Si quieres ser feliz, nunca digas la verdad.\u201d Schnitzler admira y compadece a Casanova, lo vive en cada p\u00e1gina; el doctor Freud envidia a su colega\u2026 su tarea es que Edipo vea sus cr\u00edmenes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Angel Leyva La Jornada Semanal Un largo y acucioso recorrido por las obras literarias escritas por m\u00e9dicos, en los que relumbran nombres mayores como Kobo Abe y Mija\u00edl Bulg\u00e1kov, pero tambi\u00e9n Maim\u00f3nides, Fran\u00e7ois Rabelais, Ch\u00e9jov, Friedrich Schiller, Arthur Schnitzler, Mariano Azuela, Andr\u00e9 Breton, Paul Celan y Bertolt Brecht, entre muchos otros, lo que por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":16221,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-16220","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16220"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16220\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16222,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16220\/revisions\/16222"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16221"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}