{"id":16223,"date":"2020-07-12T12:09:53","date_gmt":"2020-07-12T18:09:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16223"},"modified":"2020-07-12T12:09:53","modified_gmt":"2020-07-12T18:09:53","slug":"antonia-pozzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16223","title":{"rendered":"Antonia Pozzi"},"content":{"rendered":"<p>Roberto Bernal<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>La poeta italiana Antonia Pozzi (1913-1938), a pesar de la brevedad de su vida, dej\u00f3 m\u00e1s de 3 mil fotograf\u00edas y trescientos poemas en muchos cuadernos y diarios. Este art\u00edculo se acerca al esp\u00edritu de una joven que encontr\u00f3 el modo de decir y ver el silencio en la naturaleza, y muestra una paradoja: estaba profundamente atenta a la vida y a la vez desprendida de ella.<br \/>\nque sin embargo, afirmaba ella, son due\u00f1os de una \u201cpiedad silenciosa y activa; llevan alrededor el perfume de la bondad del campo\u201d .<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del 28 de junio de 1929, en la localidad de Cocquio-Trevisago, dentro de la regi\u00f3n de Varese, Italia, dos hermanos jugaban en la granja familiar. Corr\u00edan entre gallinas y ovejas. El maeyor de ellos, con apenas cuatro a\u00f1os de edad, cay\u00f3 en una caldera de agua hirviendo. Muri\u00f3 veinticuatro horas despu\u00e9s entre lamentos terribles. La madre no asisti\u00f3 a misa, de manera que no pudo escuchar cuando el sacerdote mencion\u00f3 que el peque\u00f1o muchacho ahora era un angelito. Tampoco asisti\u00f3 al entierro: permaneci\u00f3 sentada fuera del hogar, con su hijo menor en el regazo, mientras observaba alejarse el ata\u00fad en una carreta vieja y pobre. Nadie vest\u00eda de negro. \u201cPara los pobres, el luto es un lujo innecesario\u201d, escribi\u00f3 Antonia Pozzi. M\u00e1s tarde le llegaron rumores que dec\u00edan que la madre no quer\u00eda saber d\u00f3nde estaba enterrado el hijo; tambi\u00e9n escuch\u00f3 que ya no quer\u00eda volver m\u00e1s a la iglesia.<\/p>\n<p>Estas anotaciones, producto de su afici\u00f3n por el monta\u00f1ismo, el cual le provey\u00f3 una relaci\u00f3n \u00edntima con la regi\u00f3n de Lombard\u00eda, inauguran<br \/>\nla incorporaci\u00f3n de situaciones propias del campo en sus poemas, en los que ya son notables el habla sencilla y el tono conversacional caracter\u00edsticos de su escritura. Al mismo tiempo, enfrent\u00f3 la miseria en la que sobreviv\u00edan campesinos que habitaban las monta\u00f1as. Se trataba de personas de car\u00e1cter apaciguado, silenciosas, que hac\u00edan uso de diversos dialectos que ten\u00edan en com\u00fan el tono endurecido y concreto, evidentemente afectados por el rumor de las cordilleras. Un lenguaje donde estaban todas las sombras del bosque. Toda la claridad y dureza de la nieve. Para la poeta, los campesinos son due\u00f1os de una \u201cpiedad silenciosa y activa; llevan alrededor el perfume de la bondad del campo\u201d, le escribi\u00f3 a la abuela Nena.<\/p>\n<p>En sus caminatas siempre la acompa\u00f1\u00f3, adem\u00e1s del cuaderno, la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, con la que produjo un poco m\u00e1s de tres mil fotograf\u00edas en once a\u00f1os. En las cartas que dirigi\u00f3 a sus amigos desde Pasturo, incluy\u00f3 tambi\u00e9n sus fotograf\u00edas. Opinaba que no eran muy buenas; sin embargo, agreg\u00f3, serv\u00edan para mantener vivos los recuerdos. Se trata de materiales que relatan su relaci\u00f3n continua con pastores de ovejas, pescadores del lago Lario, lavanderas y campesinos. \u00c9stos aparecen tan abstra\u00eddos, tan entregados al trabajo, que no reparan en la joven quien, respetuosa y callada,<br \/>\nse mueve entre ellos con c\u00e1mara en mano. Aparecen mujeres inclinadas sobre la suavidad del arroyo. Tambi\u00e9n sombras de \u00e1rboles dispersas en el agua. M\u00e1s arriba, nubes negras y violentas sobre las cumbres de las monta\u00f1as. La niebla por encima de todo. Instantes de luz. Todos muy callados.<\/p>\n<p>La fot\u00f3grafa mostr\u00f3 particular inter\u00e9s por pastores que caminaban muy calmados por senderos de grava blanca que se perd\u00edan por los barrancos. Por la inmensidad del cielo abierto para un solo hombre y sus ovejas. No hay se\u00f1alamiento ni denuncia. Existe, s\u00ed, la emoci\u00f3n de atestiguar la humildad y elegancia con la que sus vecinos incorporaban cada gesto a la sencillez del paisaje. La emoci\u00f3n, tambi\u00e9n, de acertar en im\u00e1genes que le sirvieran para construir una visi\u00f3n del mundo que fuera capaz de excluir todo el ruido que la perturbaba. Son fotograf\u00edas de una gran serenidad, que demuestran la capacidad de Antonia Pozzi para aislar im\u00e1genes que le permitieron narrar el silencio.<\/p>\n<p>Con apenas veinti\u00fan a\u00f1os de edad, escribir\u00eda: \u201cYo\/ bajo el oyamel\/ \u2013en paz\u2013\/ como una cosa de la tierra\/ como un mech\u00f3n del brezo\/ quemado por el fr\u00edo.\u201d Este poema revela el plan que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, en la madrugada del 3 de diciembre de 1938, la llevar\u00eda a ingerir una gran cantidad de barbit\u00faricos. Hacia la ma\u00f1ana de ese mismo d\u00eda, la hallaron recostada sobre la nieve, bajo los \u00e1rboles del bosque de Pasturo. Fr\u00eda.<\/p>\n<p>Pudor<\/p>\n<p>Si alguna de mis pobres palabras<\/p>\n<p>te gusta<\/p>\n<p>y me lo dices<\/p>\n<p>aunque sea s\u00f3lo con los ojos<\/p>\n<p>yo me abro<\/p>\n<p>en una sonrisa santa<\/p>\n<p>pero tiemblo<\/p>\n<p>como una madre joven y peque\u00f1a<\/p>\n<p>que todav\u00eda se sonroja<\/p>\n<p>cuando un transe\u00fante le dice<\/p>\n<p>que su beb\u00e9 es hermoso.<\/p>\n<p>Abandonada<\/p>\n<p>Abandonada en los brazos de la oscuridad<\/p>\n<p>monta\u00f1as<\/p>\n<p>me ense\u00f1an la espera.<\/p>\n<p>Al amanecer, iglesias<\/p>\n<p>se convertir\u00e1n en mis bosques.<\/p>\n<p>Arder\u00e9: vela sobre las flores de oto\u00f1o<\/p>\n<p>golpeadas por el sol.<\/p>\n<p>Las hermanas<\/p>\n<p>Si dudas todav\u00eda, te dir\u00e9<\/p>\n<p>que para m\u00ed nuestro cari\u00f1o<\/p>\n<p>es como un ramo de flores p\u00farpuras<\/p>\n<p>llevadas por la noche<\/p>\n<p>a una habitaci\u00f3n que entristec\u00eda.<\/p>\n<p>Noche de abril<\/p>\n<p>Palpita la luna suavemente<\/p>\n<p>detr\u00e1s del vidrio<\/p>\n<p>de mi jarr\u00f3n de pr\u00edmulas:<\/p>\n<p>sin verla la pienso tambi\u00e9n<\/p>\n<p>como una gran pr\u00edmula,<\/p>\n<p>asombrada<\/p>\n<p>\u2013sola\u2013<\/p>\n<p>en el prado azul del cielo.<\/p>\n<p>Certeza<\/p>\n<p>T\u00fa eres la hierba y la tierra, la sensaci\u00f3n<\/p>\n<p>cuando uno camina con los pies descalzos<\/p>\n<p>por el campo arado.<\/p>\n<p>Por ti anudo mi delantal rojo<\/p>\n<p>y ahora me inclino hacia esta fuente<\/p>\n<p>muda, inmersa en el vientre de la monta\u00f1a:<\/p>\n<p>s\u00e9 que de repente<\/p>\n<p>\u2013al mediod\u00eda, cuando se multipliquen los gritos<\/p>\n<p>de los jilgueros\u2013 surgir\u00e1 tu rostro<\/p>\n<p>en el espejo sereno, junto al m\u00edo.<\/p>\n<p>Calor<\/p>\n<p>Hoy<\/p>\n<p>mi tristeza insiste<\/p>\n<p>en murmurar fuertemente<\/p>\n<p>en mi alma<\/p>\n<p>como una tormenta<\/p>\n<p>impregnada de sal.<\/p>\n<p>VERSI\u00d3N PDF<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Bernal La Jornada Semanal La poeta italiana Antonia Pozzi (1913-1938), a pesar de la brevedad de su vida, dej\u00f3 m\u00e1s de 3 mil fotograf\u00edas y trescientos poemas en muchos cuadernos y diarios. 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