{"id":16317,"date":"2020-07-26T10:37:01","date_gmt":"2020-07-26T16:37:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16317"},"modified":"2020-07-26T10:37:01","modified_gmt":"2020-07-26T16:37:01","slug":"vivian-abenshushan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16317","title":{"rendered":"Vivi\u00e1n Abenshushan"},"content":{"rendered":"<p>Eve Gil<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Semblanza de una escritora rara (CDMX 1972), ensayista de la escuela original de Montaigne, cuentista, editora, &#8216;ghost writer&#8217;, que vence el miedo mediante la risa y la escritura, y autora de \u00abPermanente obra negra\u00bb a la que llama \u201cartefacto, libro astillado, triturado en series\u201d, y que no quiere ser un &#8216;bestseller&#8217;.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Vivian Abenshushan (M\u00e9xico, 1972) sol\u00eda ser aquella ni\u00f1ita que, para llegar hasta la cama de sus padres por las ma\u00f1anas, ten\u00eda que abrirse paso entre los libros, \u201ctortugones empastados\u201d, que amurallaban su intimidad como pareja. Empez\u00f3 a percibir los libros no como amigos sino como \u201canimales \u00f3seos\u201d que le imped\u00edan introducirse entre mam\u00e1 y pap\u00e1: \u201cEn mi casa siempre hubo libros&#8230; libreros con 5 mil, 6 mil ejemplares, y creo que ya pap\u00e1 (Isaac Abenshushan, el Insomne a quien est\u00e1 dedicado su primer y, probablemente \u00faltimo libro de cuentos, El clan de los insomnes) complet\u00f3 los 9 mil t\u00edtulos. Hay una compulsi\u00f3n lectora en \u00e9l y, aunque no fui un rat\u00f3n de biblioteca, al ver que \u00e9l centraba por horas y horas su atenci\u00f3n en ese objeto, sin moverse m\u00e1s que para pasar las p\u00e1ginas, inevitablemente despert\u00f3 mi curiosidad.\u201d<\/p>\n<p>Inmersa en la zozobra y el subempleo, fundadora de su propia editorial (Tumbona Ediciones) y del laboratorio Escritura Desaforada, Abenshushan reconoce que escribe, entre otras cosas, para vencer al miedo: \u201cla risa nace frente a la ruptura de la l\u00f3gica \u2013dice muy seria, como es ella: seria y profundamente reflexiva\u2013: la risa es, justamente, una manera de vencer el miedo ante lo que no puedes comprender\u201d, por lo que el humor es otro elemento latente en su narrativa, aunque sea incisivo, c\u00e1ustico, pr\u00f3ximo al sarcasmo. Lamenta que un g\u00e9nero tan entra\u00f1able como el ensayo montaigneano, \u00fanico que permite al autor hablar desde<br \/>\nsu particular visi\u00f3n de determinados temas, haya sido deformado en su prop\u00f3sito original por ciertos acad\u00e9micos que no se sienten autorizados para opinar si no es a trav\u00e9s de la opini\u00f3n de terceros&#8230; como la propia Vivian escribe en \u201cContra el ensayista sin estilo\u201d: \u201cel ensayo es el trayecto, no la llegada\u201d. En sus inicios alternaba cuento y ensayo, de ah\u00ed que parezca fusionar ambos g\u00e9neros y es perfectamente capaz de escribir cuentos de humor sobre situaciones serias y ensayos profundos sobre cosas triviales.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que habl\u00e9 con ella, en el departamento que comparte con su esposo e hijo, sentadas en torno a una mesa, advert\u00ed la presencia de un fichero, una serie de tarjetas desperdigadas y unas tijeras. Cre\u00ed entender que para la autora ten\u00edan un gran significado y, por lo tanto, un orden. Dijo estar \u201cenfrascada\u201d en la escritura de su primera novela, \u201cca\u00f3ticamente, sin mucho rumbo todav\u00eda\u201d. Lleg\u00f3 a mencionar algo sobre \u201carchivar\u201d, por lo que supuse que el trabajo en cuesti\u00f3n requerir\u00eda una investigaci\u00f3n exhaustiva, lo que justificar\u00eda aquel escenario. Pero la realidad result\u00f3 mucho m\u00e1s compleja. Ergo: tuve al cuerpo del delito frente a m\u00ed, abierto en canal ante mis ojos, casi pornogr\u00e1fico&#8230; como las partes con que el doctor Frankenstein form\u00f3 a su criatura, tan bella que espantaba (y no como lo han inmortalizado en el cine), y mi olfato literario fue completamente incapaz de identificar su fetidez.<\/p>\n<p>Deb\u00ed inferir que, trat\u00e1ndose de ella, es imposible pensar en t\u00e9rminos ortodoxos ni absolutos cuando alude a un proyecto literario, m\u00e1xime si agrega el t\u00e9rmino \u201cca\u00f3tico\u201d. Es, pues, una autora \u201crara\u201d, por entero kierkegaardiana, que sale a dar largas caminatas para pensar mientras aparenta mirar con fijeza a su perro correte\u00e1ndose la cola. Esto, sin duda, le generar\u00e1 alguna reflexi\u00f3n nada desde\u00f1able, como por ejemplo, \u00bfcon qu\u00e9 compensan los seres humanos la ausencia de un rabo al cual perseguir? Ella es de \u00e9sos y \u00e9sas que contemplan el devenir del mundo sin que la raz\u00f3n eclipse por completo la emoci\u00f3n, lo que podr\u00eda explicar su dificultad para escribir una novela, que la ha llevado a escribir lo que Borges no desestimar\u00eda en calificar de antilibro, pese a no existir el libro de origen, no en el mercado, que justifique dicho apelativo, en este caso: Permanente obra negra, novela inexperta (t\u00edtulo provisional) (Sexto Piso, M\u00e9xico, 2019). Con esto no intento decir que Abenshushan carece de imaginaci\u00f3n, m\u00e1s bien todo lo contrario: \u00e9sta la desborda y ella, a diferencia de la mayor\u00eda de escritores que terminamos trabajando para esa Otra Gran M\u00e1quina (el capitalismo ser\u00eda la m\u00e1quina primigenia y no necesariamente funcionan a la par), se ha inventado un recurso que le permite filtrarla al instante de producirse el arrebato luminoso. \u201c\u00bfQu\u00e9 es la escritura y qu\u00e9 podr\u00eda llegar a ser?\u201d Es entonces que surge la necesidad de desentra\u00f1arlo para s\u00ed misma y para el lector. La narrativa de Abenshushan exige un contendiente, no un receptor pasivo, y pocos toleran que les sean explicadas las cosas que creen entender; peor a\u00fan, dominar, y hasta poseer.<\/p>\n<p>Permanente obra negra es una novela. Una novela de la familia de Museo de la novela eterna, de Macedonio Fern\u00e1ndez, y Esto no es una novela, de David Markson. Tambi\u00e9n es ensayo. Y probablemente un producto del azar, es decir, una loter\u00eda literaria. O Literatura para Jugar. La autora le llama \u201cartefacto, libro astillado, triturado en series\u201d [&#8230;] \u201cLas series pueden leerse por separado; primero Baskerville, luego Bodoni, Adobe, Caslon, Pro, Corbel, Eurostile (o) dejar que las fichas hablen con la elocuencia sutil del montaje.\u201d Eleg\u00ed, como en el caso de Rayuela (que seguro tambi\u00e9n les vino a la mente) leerla \u201cen tipo misionero\u201d, sin perder de vista que los tipos de letra marcan tres caminos diferentes de lectura. Se trata de un experimento logrado que, al t\u00e9rmino de la lectura, nos deja dos sensaciones: primera, que hemos participado activamente de su realizaci\u00f3n. Segunda: tenemos una historia que contar; una autobiograf\u00eda entreverada con autoficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Abenshushan es una escritora que, como muchos, se ha propuesto vivir de la literatura y, en medio de su estoicismo o demencia, seg\u00fan se vea, no tarda en caer en lo que la mayor\u00eda, empujada por el hambre (literal): las garras de un empresario\/pol\u00edtico\/estrella de cine incapaz de escribir un tweet sin faltas de ortograf\u00eda (en caso de que no tenga qui\u00e9n se lo escriba), deseoso de figurar en la escena literaria y que, obviamente, carece de herramientas y de un iq elemental para concretar un libro publicable. Es aqu\u00ed donde entra en escena La Escritora, que confiesa: \u201cS\u00ed: yo fui una negra literaria.\u201d<\/p>\n<p>Negro, se sigue empleando en el cal\u00f3 de los escritores latinoamericanos y espa\u00f1oles, aunque en lengua inglesa se reemplaz\u00f3 la alusi\u00f3n esclavista y racista, pol\u00edticamente incorrecta, por \u201cescritor fantasma\u201d (ghost writer) que, adem\u00e1s, ya no es tan clandestino sino que forma parte de la n\u00f3mina de las grandes editoriales a quienes lo \u00fanico que les importa es vender productos digeribles.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una experiencia que parece, o suena, aut\u00e9ntica, Vivian trama una l\u00facida \u2013que entona con l\u00fadica\u2013, a veces mordaz, pero para nada exagerada cr\u00edtica de los medios editoriales, contrast\u00e1ndola con una factor\u00eda de negros consagrados a reciclar textos de otros, es decir, \u201cplagiar\u201d. En todo esto, se advierte un cierto desencanto respecto a las expectativas juveniles de destacar por ideas poco ordinarias que aportan variedad y singularidad a la escena literaria, cuando la realidad es que la avaricia de sus due\u00f1os se rige precisamente por lo opuesto: f\u00f3rmulas exitosas que se repiten hasta agotarse&#8230; hasta que el zombi le arrebata sex appeal al vampiro, o los serial killers le ganan terreno a los narcos. No pod\u00edan faltar entre la colecci\u00f3n de ep\u00edgrafes frases de los grandes terroristas contra la industria maquiladora de bestsellers, como el ya citado Fern\u00e1ndez o Le\u00f3nidas Lamborghini.<\/p>\n<p>La verdad, y \u00e9sta sale a relucir a partir de los l\u00facidos\/l\u00fadicos ensayos de Vivian Abenshushan, uno no ha entendido la trascendencia que puede haber en una habitaci\u00f3n desordenada, en el placer de rascarse la cabeza o en la compulsi\u00f3n por el zapping, y la raz\u00f3n por la que somos susceptibles a indigestarnos con las im\u00e1genes sin darnos cuenta. La suya no es, pues, una escritura redituable en el terreno econ\u00f3mico. Vivian jam\u00e1s ser\u00e1 bestseller, ni le importa serlo&#8230; no mientras la lectura no vuelva a ser percibida como descubrimiento de un mundo, como deslumbramiento perpetuo, que fue precisamente como la abord\u00f3 Montaigne, padre del ensayo. Y el ensayo, dice ella, surge del asombro de estar vivo.<\/p>\n<p>VERSI\u00d3N PDF<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eve Gil La Jornada Semanal Semblanza de una escritora rara (CDMX 1972), ensayista de la escuela original de Montaigne, cuentista, editora, &#8216;ghost writer&#8217;, que vence el miedo mediante la risa y la escritura, y autora de \u00abPermanente obra negra\u00bb a la que llama \u201cartefacto, libro astillado, triturado en series\u201d, y que no quiere ser un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":16318,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-16317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16317"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16319,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16317\/revisions\/16319"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16318"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}