{"id":16379,"date":"2020-08-03T11:45:04","date_gmt":"2020-08-03T17:45:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16379"},"modified":"2020-08-03T11:45:04","modified_gmt":"2020-08-03T17:45:04","slug":"las-universidades-jesuitas-y-el-mexico-de-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16379","title":{"rendered":"Las universidades jesuitas y el M\u00e9xico de hoy"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las universidades jesuitas y el M\u00e9xico de hoy<\/p>\n<p>LUIS ARRIAGA VALENZUELA, S.J. Y MARIO PATR\u00d3N S\u00c1NCHEZ<\/p>\n<p>Proceso<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n actual de nuestro pa\u00eds puede caracterizarse como un momento de luces y sombras; en el horizonte asoman lo mismo graves riesgos que oportunidades. Este texto pretende, primero, ofrecer un ejercicio basado en ese esquema, para luego plantear un an\u00e1lisis con perspectiva de mediano plazo. Este doble ejercicio anal\u00edtico y prospectivo \u2013vale la pena decirlo de una vez\u2013 no est\u00e1 animado por un af\u00e1n de neutral objetividad. Por el contrario, los autores \u2013rectores ambos de universidades confiadas a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u2013 buscamos ser fieles a la misi\u00f3n de servicio a los m\u00e1s desfavorecidos que, desde hace casi 500 a\u00f1os, ha caracterizado la educaci\u00f3n jesuita en el mundo y en M\u00e9xico, a menudo en condiciones de adversidad.<\/p>\n<p>A un a\u00f1o del inicio del nuevo gobierno, hemos decidido correr el riesgo de hacer p\u00fablica una mirada sobre el presente y el futuro de M\u00e9xico. Ante la compleja conflictividad de nuestro tiempo, las universidades jesuitas no pueden asumir una actitud de acomodo oportunista ni tampoco pueden recurrir al enjuiciamiento f\u00e1cil inspirado por una supuesta superioridad moral. Por eso, con las ideas que vienen enseguida, queremos reivindicar nuestra vocaci\u00f3n de an\u00e1lisis y discernimiento ante la incertidumbre, as\u00ed como responder a la opci\u00f3n decidida por la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de ponerse al lado y al servicio de los que m\u00e1s sufren, y procurar ser instrumentos eficaces para transformar las condiciones que impiden a las mayor\u00edas vivir dignamente.<\/p>\n<p>Luces<br \/>\nPrimero, resulta justo ponderar que la actual distribuci\u00f3n del poder pol\u00edtico en nuestro pa\u00eds es resultado de la decisi\u00f3n de un amplio sector de la sociedad de rechazar un proyecto econ\u00f3mico-pol\u00edtico que durante al menos las \u00faltimas tres d\u00e9cadas profundiz\u00f3 las desigualdades sociales y se mantuvo en el poder gracias a la institucionalizaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n y la impunidad. Dicho proyecto tuvo un alto costo para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, sometida hasta la fecha a condiciones de inseguridad personal y precariedad.<\/p>\n<p>No obstante, es preciso se\u00f1alar que esa orientaci\u00f3n del voto en favor de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, si bien incontrovertiblemente mayoritaria, no corresponde a una filiaci\u00f3n ideol\u00f3gico-partidista bien definida y estable, ni es expresi\u00f3n de la totalidad de las lecturas y proyectos de pa\u00eds que constituyen el complejo entramado de nuestra sociedad. A lo largo de estos meses, algunos han resultado evidentemente afectados en sus intereses y privilegios; otros, a pesar de coincidir con el presidente en el diagn\u00f3stico, han expresado su disenso en lo concerniente a las v\u00edas y formas de impulsar la urgente transformaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Propios y extra\u00f1os reconocen que el presidente y buena parte del equipo del gobierno federal tienen una genuina preocupaci\u00f3n por hacer de M\u00e9xico un pa\u00eds m\u00e1s justo. En las \u00faltimas d\u00e9cadas es probable que no haya habido una administraci\u00f3n que tuviera en tan alta prioridad a la justicia social. Esta intenci\u00f3n, en un pa\u00eds con la mitad de la poblaci\u00f3n en pobreza y se\u00f1alado como uno de los m\u00e1s desiguales de la OCDE \u2013junto con Sud\u00e1frica y Costa Rica\u2013, no es asunto menor. La suprema gravedad de la condici\u00f3n de asimetr\u00eda en nuestro pa\u00eds se ilustra crudamente en el hecho de que, de acuerdo con el reci\u00e9n publicado informe de Oxfam M\u00e9xico, las seis personas m\u00e1s acaudaladas tienen m\u00e1s riqueza que el 50% m\u00e1s pobre. Resulta no s\u00f3lo pertinente sino imperativo avanzar en la instrumentaci\u00f3n de medidas de redistribuci\u00f3n de la riqueza en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Se han implementado pol\u00edticas orientadas hacia la justicia social \u2013J\u00f3venes Construyendo el Futuro, Insabi, pensi\u00f3n para adultos mayores\u2013 y el gobierno argumenta que pronto se ver\u00e1n los beneficios. Sin embargo, las preguntas cruciales tienen que ver con la sostenibilidad de este esfuerzo: \u00bfc\u00f3mo se garantizar\u00e1n a futuro los recursos para continuar con los programas? \u00bfCu\u00e1les son los criterios que permitir\u00e1n evaluar la efectividad de estas medidas en el abatimiento de la desigualdad y en el acceso a niveles de bienestar para los sectores vulnerables? Las buenas intenciones no bastan; es imprescindible garantizar la perdurabilidad de estas pol\u00edticas y evaluarlas desde una l\u00f3gica de acceso a derechos sociales y evitar pr\u00e1cticas clientelares.<\/p>\n<p>Otra buena noticia que debe subrayarse es la relegitimaci\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas, particularmente la instituci\u00f3n de la Presidencia. Tras un sexenio \u2013el pasado\u2013 en el cual el presidente lleg\u00f3 a contar con la aprobaci\u00f3n de casi uno de cada 10 mexicanos, el hecho de que L\u00f3pez Obrador tenga tan alto nivel de aprobaci\u00f3n puede contribuir a revertir el deterioro de la confianza de la ciudadan\u00eda en las instituciones p\u00fablicas. Esta legitimidad abona a la gobernabilidad y ser\u00e1 valioso que no se abuse de ella, para lo cual es necesario contar con contrapesos efectivos al interior del r\u00e9gimen pol\u00edtico y de la misma sociedad.<\/p>\n<p>No menos dignos de consideraci\u00f3n son, por supuesto, los diversos esfuerzos por reivindicar la austeridad como rasgo distintivo del nuevo gobierno, as\u00ed como las expresiones de combate a la corrupci\u00f3n, que ya han dado lugar al inicio de varios procesos judiciales.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hay una luz menos evidente pero que es justo destacar: la politizaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica nacional que, aunque entra\u00f1a riesgos como la confrontaci\u00f3n, interpretamos como una novedad positiva para la democracia, pues hoy los asuntos p\u00fablicos se ventilan y se discuten como no suced\u00eda al menos desde el a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>Sombras<br \/>\nEn materia de derechos humanos, el gobierno ha acumulado, a apenas un a\u00f1o de gesti\u00f3n, una enorme deuda. La creaci\u00f3n de la Guardia Nacional y su elevaci\u00f3n a rango constitucional fueron un mal inicio y un grave augurio. Apuntaron a una estrategia de seguridad mucho m\u00e1s cercana a la militarizaci\u00f3n y a la mano dura que al desarrollo de capacidades de cuerpos civiles, a la consolidaci\u00f3n de procedimientos judiciales democr\u00e1ticos y desde luego al esp\u00edritu de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Los datos oficiales en materia de seguridad no contribuyen a generar expectativas de una pronta mejor\u00eda, aunque es de reconocer que ha habido avances en el registro y publicaci\u00f3n de informaci\u00f3n, as\u00ed como en la metodolog\u00eda con la cual se le captura. El artero asesinato de nueve integrantes de la familia LeBar\u00f3n, acaso el primer ataque perpetrado exclusivamente contra mujeres y ni\u00f1os, es una muy amarga dosis de realidad frente a la ret\u00f3rica del gobierno, empe\u00f1ado en relativizar las dimensiones de un problema que cada d\u00eda multiplica el n\u00famero de sus v\u00edctimas. Los familiares de estas v\u00edctimas salieron a marchar la semana pasada para exigir verdad, justicia y dignidad, reivindicaciones que no han encontrado eco en una pol\u00edtica de seguridad basada en una estrategia semimilitarizada, representada por la Guardia Nacional. En esta misma l\u00ednea de preocupaciones habr\u00eda que inscribir las evidencias de una pol\u00edtica migratoria mucho m\u00e1s cercana a la criminalizaci\u00f3n que a la protecci\u00f3n y al trato digno a los miles de personas que huyen de la pobreza y la violencia imperantes en sus lugares de origen.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de emprender proyectos de infraestructura que ayuden a detonar el desarrollo de regiones del pa\u00eds y con ello establecer condiciones para el bienestar de amplios sectores de la poblaci\u00f3n, se ha visto empa\u00f1ada por la premura que ha impedido la realizaci\u00f3n de procedimientos adecuados de consulta y consentimiento previo, libre e informado a quienes podr\u00edan ser al mismo tiempo beneficiarios y afectados. Al no hacerlo, se repiten pr\u00e1cticas del pasado caracterizadas por el atropello de los deseos y derechos de quienes construyen y habitan los territorios, especialmente los pueblos originarios. Quiz\u00e1 haya buenas intenciones, pero el debilitamiento de las estructuras comunitarias profundiza los impactos del modelo extractivista y la presencia de grupos violentos que codician el control territorial.<\/p>\n<p>Por otra parte, extra\u00f1a que, a pesar de la ret\u00f3rica antineoliberal, haya resistencias en el gobierno federal a plantear una reforma fiscal, que consolide la apuesta redistributiva expresada en los programas dedicados al desarrollo social. Algunas medidas anunciadas ayudan \u2013como la devoluci\u00f3n de los recursos apropiados mediante corrupci\u00f3n\u2013, pero no pueden sostener por s\u00ed solas las pol\u00edticas; del mismo modo, no basta combatir la evasi\u00f3n fiscal y prohibir la condonaci\u00f3n de impuestos. Es necesaria una verdadera reforma tributaria progresiva y un ejercicio eficiente, transparente y responsable del gasto p\u00fablico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, inquietan las muestras reiteradas de que el presidente L\u00f3pez Obrador no est\u00e1 convencido de la importancia de las instituciones aut\u00f3nomas y que pareciera tener inter\u00e9s en limitar su independencia, sea mediante el env\u00edo de ternas con personajes leales y que en algunos casos muestran evidentes carencias t\u00e9cnicas para el cumplimiento de sus cargos, sea mediante la limitaci\u00f3n presupuestaria, como ha ocurrido con instituciones como el INAI o el INE. De este modo, el presidente da visos de querer minar los frenos y contrapesos al poder del Ejecutivo. En esta dimensi\u00f3n, destaca el desafortunado proceso lleno de irregularidades que condujo a la designaci\u00f3n de la actual titular de la Comisi\u00f3n Nacional de los Derechos Humanos.<\/p>\n<p>A un a\u00f1o del inicio del nuevo gobierno, se advierte un claro desequilibrio en el escenario pol\u00edtico y social de nuestro pa\u00eds, con una fuerte figura presidencial, que ha ocupado los numerosos vac\u00edos que le heredaron los gobiernos precedentes, en contraste con una oposici\u00f3n que no ha logrado articular sus demandas. Lamentablemente, lo mismo se puede decir de la debilidad de las voces disidentes y de las fuerzas locales, frente a las corrientes pol\u00edticamente hegem\u00f3nicas pero tambi\u00e9n frente a la maquinaria avasallante de los proyectos extractivistas. Es preciso hallar canales de expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n que permitan enmendar m\u00e1s y mejor la penosa situaci\u00f3n de las mayor\u00edas en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Oportunidades<br \/>\nEn la actual coyuntura nacional, las universidades jesuitas nos proponemos las siguientes tareas prioritarias: investigar, difundir y ense\u00f1ar con pertinencia social; ejercer la cr\u00edtica y facilitar la mediaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Desde la tradici\u00f3n jesuita, criticar implica analizar lo dado, pero no respecto de su pasado, sino en relaci\u00f3n con sus posibilidades futuras. En este sentido, el jesuita Ignacio Ellacur\u00eda hablaba de \u201cla necesidad de separarse cr\u00edticamente de una concreta realidad para verla, medirla y criticarla desde sus alternativas hist\u00f3ricas, desde sus posibilidades reales\u201d. Hoy en nuestro pa\u00eds todav\u00eda est\u00e1 por consolidarse una cr\u00edtica como la que esbozaba Ellacur\u00eda, capaz de iluminar el presente desde lo que podr\u00eda ser. Lo que a\u00fan predomina es la diatriba basada en prejuicios, dirigida a la destrucci\u00f3n ret\u00f3rica del otro, de la cual dif\u00edcilmente pueden derivarse l\u00edneas de acci\u00f3n orientadas al bienestar de todos, pero en especial de los sectores tradicionalmente excluidos.<\/p>\n<p>En las universidades jesuitas no creemos en la docencia y la investigaci\u00f3n descontextualizadas y mucho menos en la neutralidad de estas pr\u00e1cticas. Creemos en un conocimiento contextualizado y socialmente pertinente, que surja del compromiso con quienes viven el dolor y el sufrimiento. As\u00ed, desde nuestra misi\u00f3n transformadora, la realidad mexicana nos obliga a acompa\u00f1ar los esfuerzos encaminados a garantizar condiciones de dignidad para las mayor\u00edas excluidas, pero tambi\u00e9n a criticar en aquellos casos en que no suceda as\u00ed.<\/p>\n<p>Por eso, ante una realidad configurada por procesos complejos e interconectados, no podemos menos que expresar nuestra preocupaci\u00f3n por la desconfianza mostrada por el presidente hacia las instituciones acad\u00e9micas y reiteramos nuestro rechazo a ser meros reproductores de conocimientos supuestamente neutrales que terminan por fortalecer a los actores dominantes.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n nacional actual constituye una oportunidad para que las universidades jesuitas contribuyan a generar un conocimiento integrado capaz de plantearse preguntas sobre nuestros problemas y dolencias, que no son \u2013por cierto\u2013 s\u00f3lo de la especie humana sino del planeta en su conjunto. Un conocimiento que, por estar arraigado en la realidad, ofrece criterios \u00e9ticos y de discernimiento en la b\u00fasqueda colectiva de situaciones dignas. Un conocimiento construido con otras y otros, desde la honesta aceptaci\u00f3n de nuestra fragilidad y contingencia.<\/p>\n<p>Por lo anterior, y especialmente porque estamos en un momento cargado de tensiones sociales y pol\u00edticas, agravadas por altos \u00edndices de violencia \u2013no s\u00f3lo delictiva\u2013, nos sentimos llamados a la mediaci\u00f3n social, a construir puentes entre los diferentes, con caminos de ida y vuelta, que superen la esterilidad monol\u00f3gica y sienten las bases para la construcci\u00f3n compartida de la paz.<\/p>\n<p>Riesgos<br \/>\nNo somos ingenuos: vislumbramos riesgos considerables para llevar a cabo nuestras tareas de docencia, investigaci\u00f3n y \u00advinculaci\u00f3n. Primero, el Sistema Universitario Jesuita ha elegido como uno de sus campos principales de incidencia social los derechos humanos y en los \u00faltimos a\u00f1os ha intensificado esta apuesta. En contraste, como ya se ha dicho, los derechos humanos son uno de los \u00e1mbitos en lo que esta administraci\u00f3n m\u00e1s ha quedado a deber. Aun cuando este hecho es, de suyo, raz\u00f3n para incrementar nuestros esfuerzos en favor del respeto y la promoci\u00f3n de estos derechos, vemos como un riesgo las se\u00f1ales que ha dado el gobierno en este \u00e1mbito.<\/p>\n<p>En el marco de nuestras tareas de mediaci\u00f3n social, notamos con pesar y preocupaci\u00f3n la polarizaci\u00f3n de ambos lados del espectro ideol\u00f3gico, particularmente la normalizaci\u00f3n de la descalificaci\u00f3n como modo privilegiado de interacci\u00f3n. Nuestras universidades \u2013y en ello radica la mayor parte de su riqueza\u2013 son comunidades libres y diversas, donde conviven hombres y mujeres de todas las clases sociales, preferencias pol\u00edticas, orientaciones sexuales, posiciones ideol\u00f3gicas, cuya posibilidad misma de encuentro y di\u00e1logo \u2013fundamental para una educaci\u00f3n transformadora, que es como nosotros entendemos el proceso educativo\u2013 se puede ver comprometida por la polarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con motivo del cumplimiento del primer a\u00f1o de gobierno, el presidente pidi\u00f3 a los mexicanos un a\u00f1o m\u00e1s para comenzar a advertir los resultados de su gesti\u00f3n. Somos conscientes de que estamos frente a problemas a\u00f1ejos y profundos que no resulta f\u00e1cil desmontar y cuya resoluci\u00f3n demanda acciones sostenidas a mediano y largo plazos. Sin embargo, consideramos que este segundo a\u00f1o ser\u00e1 fundamental para que el nuevo gobierno termine de decantarse en favor de estrategias que ayuden a la pacificaci\u00f3n de M\u00e9xico mediante la contenci\u00f3n de la violencia y la reconstrucci\u00f3n de los tejidos sociales. Tambi\u00e9n ser\u00e1 un a\u00f1o fundamental para el dise\u00f1o de una agenda de estado democr\u00e1tico de derecho que fortalezca nuestras instituciones y les permita garantizar eficazmente la verdad y la justicia. Adem\u00e1s, ser\u00e1 crucial para que se reactive el indispensable crecimiento econ\u00f3mico que brinde mejores bases para la necesaria redistribuci\u00f3n del ingreso y para que se consolide una pol\u00edtica de gasto que no paralice la marcha de la administraci\u00f3n p\u00fablica, sino que fortalezca el ejercicio de derechos sociales b\u00e1sicos, como la salud y la educaci\u00f3n. Por \u00faltimo, esperamos que este segundo a\u00f1o sea tambi\u00e9n una oportunidad de redefinir la pol\u00edtica energ\u00e9tica de M\u00e9xico, hasta hoy excesivamente centrada en la explotaci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles, en favor de una agenda que se haga cargo de la crisis socioambiental que enfrenta nuestro planeta y reencauce el rumbo del desarrollo de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Luis Arriaga Valenzuela S.J es rector del Instituto Tecnol\u00f3gico y de Estudios Superiores de Occidente.<br \/>\nMario Patr\u00f3n S\u00e1nchez es Rector de la Universidad Iberoamericana de Puebla<\/p>\n<p>Las universidades jesuitas y el M\u00e9xico de hoy<br \/>\nLUIS ARRIAGA VALENZUELA, S.J. Y MARIO PATR\u00d3N S\u00c1NCHEZ<br \/>\n9 febrero, 2020<br \/>\nUniversidades jesuitas. Mediaci\u00f3n social. Foto: twitter.com\/iteso Universidades jesuitas. Mediaci\u00f3n social. Foto: twitter.com\/iteso<br \/>\nCIUDAD DE M\u00c9XICO (Proceso).- La situaci\u00f3n actual de nuestro pa\u00eds puede caracterizarse como un momento de luces y sombras; en el horizonte asoman lo mismo graves riesgos que oportunidades. Este texto pretende, primero, ofrecer un ejercicio basado en ese esquema, para luego plantear un an\u00e1lisis con perspectiva de mediano plazo. Este doble ejercicio anal\u00edtico y prospectivo \u2013vale la pena decirlo de una vez\u2013 no est\u00e1 animado por un af\u00e1n de neutral objetividad. Por el contrario, los autores \u2013rectores ambos de universidades confiadas a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u2013 buscamos ser fieles a la misi\u00f3n de servicio a los m\u00e1s desfavorecidos que, desde hace casi 500 a\u00f1os, ha caracterizado la educaci\u00f3n jesuita en el mundo y en M\u00e9xico, a menudo en condiciones de adversidad.<\/p>\n<p>A un a\u00f1o del inicio del nuevo gobierno, hemos decidido correr el riesgo de hacer p\u00fablica una mirada sobre el presente y el futuro de M\u00e9xico. Ante la compleja conflictividad de nuestro tiempo, las universidades jesuitas no pueden asumir una actitud de acomodo oportunista ni tampoco pueden recurrir al enjuiciamiento f\u00e1cil inspirado por una supuesta superioridad moral. Por eso, con las ideas que vienen enseguida, queremos reivindicar nuestra vocaci\u00f3n de an\u00e1lisis y discernimiento ante la incertidumbre, as\u00ed como responder a la opci\u00f3n decidida por la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de ponerse al lado y al servicio de los que m\u00e1s sufren, y procurar ser instrumentos eficaces para transformar las condiciones que impiden a las mayor\u00edas vivir dignamente.<\/p>\n<p>Luces<br \/>\nPrimero, resulta justo ponderar que la actual distribuci\u00f3n del poder pol\u00edtico en nuestro pa\u00eds es resultado de la decisi\u00f3n de un amplio sector de la sociedad de rechazar un proyecto econ\u00f3mico-pol\u00edtico que durante al menos las \u00faltimas tres d\u00e9cadas profundiz\u00f3 las desigualdades sociales y se mantuvo en el poder gracias a la institucionalizaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n y la impunidad. Dicho proyecto tuvo un alto costo para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, sometida hasta la fecha a condiciones de inseguridad personal y precariedad.<\/p>\n<p>No obstante, es preciso se\u00f1alar que esa orientaci\u00f3n del voto en favor de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, si bien incontrovertiblemente mayoritaria, no corresponde a una filiaci\u00f3n ideol\u00f3gico-partidista bien definida y estable, ni es expresi\u00f3n de la totalidad de las lecturas y proyectos de pa\u00eds que constituyen el complejo entramado de nuestra sociedad. A lo largo de estos meses, algunos han resultado evidentemente afectados en sus intereses y privilegios; otros, a pesar de coincidir con el presidente en el diagn\u00f3stico, han expresado su disenso en lo concerniente a las v\u00edas y formas de impulsar la urgente transformaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Propios y extra\u00f1os reconocen que el presidente y buena parte del equipo del gobierno federal tienen una genuina preocupaci\u00f3n por hacer de M\u00e9xico un pa\u00eds m\u00e1s justo. En las \u00faltimas d\u00e9cadas es probable que no haya habido una administraci\u00f3n que tuviera en tan alta prioridad a la justicia social. Esta intenci\u00f3n, en un pa\u00eds con la mitad de la poblaci\u00f3n en pobreza y se\u00f1alado como uno de los m\u00e1s desiguales de la OCDE \u2013junto con Sud\u00e1frica y Costa Rica\u2013, no es asunto menor. La suprema gravedad de la condici\u00f3n de asimetr\u00eda en nuestro pa\u00eds se ilustra crudamente en el hecho de que, de acuerdo con el reci\u00e9n publicado informe de Oxfam M\u00e9xico, las seis personas m\u00e1s acaudaladas tienen m\u00e1s riqueza que el 50% m\u00e1s pobre. Resulta no s\u00f3lo pertinente sino imperativo avanzar en la instrumentaci\u00f3n de medidas de redistribuci\u00f3n de la riqueza en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Se han implementado pol\u00edticas orientadas hacia la justicia social \u2013J\u00f3venes Construyendo el Futuro, Insabi, pensi\u00f3n para adultos mayores\u2013 y el gobierno argumenta que pronto se ver\u00e1n los beneficios. Sin embargo, las preguntas cruciales tienen que ver con la sostenibilidad de este esfuerzo: \u00bfc\u00f3mo se garantizar\u00e1n a futuro los recursos para continuar con los programas? \u00bfCu\u00e1les son los criterios que permitir\u00e1n evaluar la efectividad de estas medidas en el abatimiento de la desigualdad y en el acceso a niveles de bienestar para los sectores vulnerables? Las buenas intenciones no bastan; es imprescindible garantizar la perdurabilidad de estas pol\u00edticas y evaluarlas desde una l\u00f3gica de acceso a derechos sociales y evitar pr\u00e1cticas clientelares.<\/p>\n<p>Otra buena noticia que debe subrayarse es la relegitimaci\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas, particularmente la instituci\u00f3n de la Presidencia. Tras un sexenio \u2013el pasado\u2013 en el cual el presidente lleg\u00f3 a contar con la aprobaci\u00f3n de casi uno de cada 10 mexicanos, el hecho de que L\u00f3pez Obrador tenga tan alto nivel de aprobaci\u00f3n puede contribuir a revertir el deterioro de la confianza de la ciudadan\u00eda en las instituciones p\u00fablicas. Esta legitimidad abona a la gobernabilidad y ser\u00e1 valioso que no se abuse de ella, para lo cual es necesario contar con contrapesos efectivos al interior del r\u00e9gimen pol\u00edtico y de la misma sociedad.<\/p>\n<p>No menos dignos de consideraci\u00f3n son, por supuesto, los diversos esfuerzos por reivindicar la austeridad como rasgo distintivo del nuevo gobierno, as\u00ed como las expresiones de combate a la corrupci\u00f3n, que ya han dado lugar al inicio de varios procesos judiciales.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hay una luz menos evidente pero que es justo destacar: la politizaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica nacional que, aunque entra\u00f1a riesgos como la confrontaci\u00f3n, interpretamos como una novedad positiva para la democracia, pues hoy los asuntos p\u00fablicos se ventilan y se discuten como no suced\u00eda al menos desde el a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>Sombras<br \/>\nEn materia de derechos humanos, el gobierno ha acumulado, a apenas un a\u00f1o de gesti\u00f3n, una enorme deuda. La creaci\u00f3n de la Guardia Nacional y su elevaci\u00f3n a rango constitucional fueron un mal inicio y un grave augurio. Apuntaron a una estrategia de seguridad mucho m\u00e1s cercana a la militarizaci\u00f3n y a la mano dura que al desarrollo de capacidades de cuerpos civiles, a la consolidaci\u00f3n de procedimientos judiciales democr\u00e1ticos y desde luego al esp\u00edritu de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Los datos oficiales en materia de seguridad no contribuyen a generar expectativas de una pronta mejor\u00eda, aunque es de reconocer que ha habido avances en el registro y publicaci\u00f3n de informaci\u00f3n, as\u00ed como en la metodolog\u00eda con la cual se le captura. El artero asesinato de nueve integrantes de la familia LeBar\u00f3n, acaso el primer ataque perpetrado exclusivamente contra mujeres y ni\u00f1os, es una muy amarga dosis de realidad frente a la ret\u00f3rica del gobierno, empe\u00f1ado en relativizar las dimensiones de un problema que cada d\u00eda multiplica el n\u00famero de sus v\u00edctimas. Los familiares de estas v\u00edctimas salieron a marchar la semana pasada para exigir verdad, justicia y dignidad, reivindicaciones que no han encontrado eco en una pol\u00edtica de seguridad basada en una estrategia semimilitarizada, representada por la Guardia Nacional. En esta misma l\u00ednea de preocupaciones habr\u00eda que inscribir las evidencias de una pol\u00edtica migratoria mucho m\u00e1s cercana a la criminalizaci\u00f3n que a la protecci\u00f3n y al trato digno a los miles de personas que huyen de la pobreza y la violencia imperantes en sus lugares de origen.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de emprender proyectos de infraestructura que ayuden a detonar el desarrollo de regiones del pa\u00eds y con ello establecer condiciones para el bienestar de amplios sectores de la poblaci\u00f3n, se ha visto empa\u00f1ada por la premura que ha impedido la realizaci\u00f3n de procedimientos adecuados de consulta y consentimiento previo, libre e informado a quienes podr\u00edan ser al mismo tiempo beneficiarios y afectados. Al no hacerlo, se repiten pr\u00e1cticas del pasado caracterizadas por el atropello de los deseos y derechos de quienes construyen y habitan los territorios, especialmente los pueblos originarios. Quiz\u00e1 haya buenas intenciones, pero el debilitamiento de las estructuras comunitarias profundiza los impactos del modelo extractivista y la presencia de grupos violentos que codician el control territorial.<\/p>\n<p>Por otra parte, extra\u00f1a que, a pesar de la ret\u00f3rica antineoliberal, haya resistencias en el gobierno federal a plantear una reforma fiscal, que consolide la apuesta redistributiva expresada en los programas dedicados al desarrollo social. Algunas medidas anunciadas ayudan \u2013como la devoluci\u00f3n de los recursos apropiados mediante corrupci\u00f3n\u2013, pero no pueden sostener por s\u00ed solas las pol\u00edticas; del mismo modo, no basta combatir la evasi\u00f3n fiscal y prohibir la condonaci\u00f3n de impuestos. Es necesaria una verdadera reforma tributaria progresiva y un ejercicio eficiente, transparente y responsable del gasto p\u00fablico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, inquietan las muestras reiteradas de que el presidente L\u00f3pez Obrador no est\u00e1 convencido de la importancia de las instituciones aut\u00f3nomas y que pareciera tener inter\u00e9s en limitar su independencia, sea mediante el env\u00edo de ternas con personajes leales y que en algunos casos muestran evidentes carencias t\u00e9cnicas para el cumplimiento de sus cargos, sea mediante la limitaci\u00f3n presupuestaria, como ha ocurrido con instituciones como el INAI o el INE. De este modo, el presidente da visos de querer minar los frenos y contrapesos al poder del Ejecutivo. En esta dimensi\u00f3n, destaca el desafortunado proceso lleno de irregularidades que condujo a la designaci\u00f3n de la actual titular de la Comisi\u00f3n Nacional de los Derechos Humanos.<\/p>\n<p>A un a\u00f1o del inicio del nuevo gobierno, se advierte un claro desequilibrio en el escenario pol\u00edtico y social de nuestro pa\u00eds, con una fuerte figura presidencial, que ha ocupado los numerosos vac\u00edos que le heredaron los gobiernos precedentes, en contraste con una oposici\u00f3n que no ha logrado articular sus demandas. Lamentablemente, lo mismo se puede decir de la debilidad de las voces disidentes y de las fuerzas locales, frente a las corrientes pol\u00edticamente hegem\u00f3nicas pero tambi\u00e9n frente a la maquinaria avasallante de los proyectos extractivistas. Es preciso hallar canales de expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n que permitan enmendar m\u00e1s y mejor la penosa situaci\u00f3n de las mayor\u00edas en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Oportunidades<br \/>\nEn la actual coyuntura nacional, las universidades jesuitas nos proponemos las siguientes tareas prioritarias: investigar, difundir y ense\u00f1ar con pertinencia social; ejercer la cr\u00edtica y facilitar la mediaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Desde la tradici\u00f3n jesuita, criticar implica analizar lo dado, pero no respecto de su pasado, sino en relaci\u00f3n con sus posibilidades futuras. En este sentido, el jesuita Ignacio Ellacur\u00eda hablaba de \u201cla necesidad de separarse cr\u00edticamente de una concreta realidad para verla, medirla y criticarla desde sus alternativas hist\u00f3ricas, desde sus posibilidades reales\u201d. Hoy en nuestro pa\u00eds todav\u00eda est\u00e1 por consolidarse una cr\u00edtica como la que esbozaba Ellacur\u00eda, capaz de iluminar el presente desde lo que podr\u00eda ser. Lo que a\u00fan predomina es la diatriba basada en prejuicios, dirigida a la destrucci\u00f3n ret\u00f3rica del otro, de la cual dif\u00edcilmente pueden derivarse l\u00edneas de acci\u00f3n orientadas al bienestar de todos, pero en especial de los sectores tradicionalmente excluidos.<\/p>\n<p>En las universidades jesuitas no creemos en la docencia y la investigaci\u00f3n descontextualizadas y mucho menos en la neutralidad de estas pr\u00e1cticas. Creemos en un conocimiento contextualizado y socialmente pertinente, que surja del compromiso con quienes viven el dolor y el sufrimiento. As\u00ed, desde nuestra misi\u00f3n transformadora, la realidad mexicana nos obliga a acompa\u00f1ar los esfuerzos encaminados a garantizar condiciones de dignidad para las mayor\u00edas excluidas, pero tambi\u00e9n a criticar en aquellos casos en que no suceda as\u00ed.<\/p>\n<p>Por eso, ante una realidad configurada por procesos complejos e interconectados, no podemos menos que expresar nuestra preocupaci\u00f3n por la desconfianza mostrada por el presidente hacia las instituciones acad\u00e9micas y reiteramos nuestro rechazo a ser meros reproductores de conocimientos supuestamente neutrales que terminan por fortalecer a los actores dominantes.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n nacional actual constituye una oportunidad para que las universidades jesuitas contribuyan a generar un conocimiento integrado capaz de plantearse preguntas sobre nuestros problemas y dolencias, que no son \u2013por cierto\u2013 s\u00f3lo de la especie humana sino del planeta en su conjunto. Un conocimiento que, por estar arraigado en la realidad, ofrece criterios \u00e9ticos y de discernimiento en la b\u00fasqueda colectiva de situaciones dignas. Un conocimiento construido con otras y otros, desde la honesta aceptaci\u00f3n de nuestra fragilidad y contingencia.<\/p>\n<p>Por lo anterior, y especialmente porque estamos en un momento cargado de tensiones sociales y pol\u00edticas, agravadas por altos \u00edndices de violencia \u2013no s\u00f3lo delictiva\u2013, nos sentimos llamados a la mediaci\u00f3n social, a construir puentes entre los diferentes, con caminos de ida y vuelta, que superen la esterilidad monol\u00f3gica y sienten las bases para la construcci\u00f3n compartida de la paz.<\/p>\n<p>Riesgos<br \/>\nNo somos ingenuos: vislumbramos riesgos considerables para llevar a cabo nuestras tareas de docencia, investigaci\u00f3n y \u00advinculaci\u00f3n. Primero, el Sistema Universitario Jesuita ha elegido como uno de sus campos principales de incidencia social los derechos humanos y en los \u00faltimos a\u00f1os ha intensificado esta apuesta. En contraste, como ya se ha dicho, los derechos humanos son uno de los \u00e1mbitos en lo que esta administraci\u00f3n m\u00e1s ha quedado a deber. Aun cuando este hecho es, de suyo, raz\u00f3n para incrementar nuestros esfuerzos en favor del respeto y la promoci\u00f3n de estos derechos, vemos como un riesgo las se\u00f1ales que ha dado el gobierno en este \u00e1mbito.<\/p>\n<p>En el marco de nuestras tareas de mediaci\u00f3n social, notamos con pesar y preocupaci\u00f3n la polarizaci\u00f3n de ambos lados del espectro ideol\u00f3gico, particularmente la normalizaci\u00f3n de la descalificaci\u00f3n como modo privilegiado de interacci\u00f3n. Nuestras universidades \u2013y en ello radica la mayor parte de su riqueza\u2013 son comunidades libres y diversas, donde conviven hombres y mujeres de todas las clases sociales, preferencias pol\u00edticas, orientaciones sexuales, posiciones ideol\u00f3gicas, cuya posibilidad misma de encuentro y di\u00e1logo \u2013fundamental para una educaci\u00f3n transformadora, que es como nosotros entendemos el proceso educativo\u2013 se puede ver comprometida por la polarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con motivo del cumplimiento del primer a\u00f1o de gobierno, el presidente pidi\u00f3 a los mexicanos un a\u00f1o m\u00e1s para comenzar a advertir los resultados de su gesti\u00f3n. Somos conscientes de que estamos frente a problemas a\u00f1ejos y profundos que no resulta f\u00e1cil desmontar y cuya resoluci\u00f3n demanda acciones sostenidas a mediano y largo plazos. Sin embargo, consideramos que este segundo a\u00f1o ser\u00e1 fundamental para que el nuevo gobierno termine de decantarse en favor de estrategias que ayuden a la pacificaci\u00f3n de M\u00e9xico mediante la contenci\u00f3n de la violencia y la reconstrucci\u00f3n de los tejidos sociales. Tambi\u00e9n ser\u00e1 un a\u00f1o fundamental para el dise\u00f1o de una agenda de estado democr\u00e1tico de derecho que fortalezca nuestras instituciones y les permita garantizar eficazmente la verdad y la justicia. Adem\u00e1s, ser\u00e1 crucial para que se reactive el indispensable crecimiento econ\u00f3mico que brinde mejores bases para la necesaria redistribuci\u00f3n del ingreso y para que se consolide una pol\u00edtica de gasto que no paralice la marcha de la administraci\u00f3n p\u00fablica, sino que fortalezca el ejercicio de derechos sociales b\u00e1sicos, como la salud y la educaci\u00f3n. Por \u00faltimo, esperamos que este segundo a\u00f1o sea tambi\u00e9n una oportunidad de redefinir la pol\u00edtica energ\u00e9tica de M\u00e9xico, hasta hoy excesivamente centrada en la explotaci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles, en favor de una agenda que se haga cargo de la crisis socioambiental que enfrenta nuestro planeta y reencauce el rumbo del desarrollo de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Luis Arriaga Valenzuela S.J es rector del Instituto Tecnol\u00f3gico y de Estudios Superiores de Occidente.<br \/>\nMario Patr\u00f3n S\u00e1nchez es Rector de la Universidad Iberoamericana de Puebla<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Las universidades jesuitas y el M\u00e9xico de hoy LUIS ARRIAGA VALENZUELA, S.J. Y MARIO PATR\u00d3N S\u00c1NCHEZ Proceso La situaci\u00f3n actual de nuestro pa\u00eds puede caracterizarse como un momento de luces y sombras; en el horizonte asoman lo mismo graves riesgos que oportunidades. Este texto pretende, primero, ofrecer un ejercicio basado en ese esquema, para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":16380,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-16379","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16379"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16379\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16381,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16379\/revisions\/16381"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16380"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}