{"id":16391,"date":"2020-08-04T11:17:06","date_gmt":"2020-08-04T17:17:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16391"},"modified":"2020-08-04T11:17:06","modified_gmt":"2020-08-04T17:17:06","slug":"julio-torri-mi-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16391","title":{"rendered":"Julio Torri; Mi maestro"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado se conmemoraron los 130 a\u00f1os del nacimiento del escritor coahuilense Julio Torri, y este mayo los 50 de su muerte. La Academia Mexicana de la Lengua, presidida por el escritor Gonzalo Celorio, decidi\u00f3 dedicarle este mes, julio, con un programa de actividades. En este art\u00edculo se revalora la pasi\u00f3n de Torri por los libros, la escritura y la amistad, sobre todo la que lo uni\u00f3 a sus coet\u00e1neos del Ateneo de la Juventud, Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y Alfonso Reyes.<\/p>\n<p>Proceso<\/p>\n<p>Infatigable en su trato con los libros, Julio Torri fue sobre todo un lector afortunado. Entre 300 y 400 p\u00e1ginas a diario recorr\u00eda con provecho abundante en su extendida juventud (f\u00edsica y an\u00edmica), dando sentido al tiempo malgastado en las ocupaciones vulgares con que se ganaba el pan.<\/p>\n<p>Fue haci\u00e9ndose de los ejemplares de una rica biblioteca que construy\u00f3, con paciencia y arrobo, con una natural sabidur\u00eda, y muy en especial gracias a la gu\u00eda certera y amplia de su amigo Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a \u2013el agente motor y unificador del Ateneo de la Juventud.<\/p>\n<p>Torri \u2013nacido en Saltillo, Coahuila, en 1889\u2013 viaj\u00f3 a la Ciudad de M\u00e9xico en 1908 con el prop\u00f3sito de estudiar en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Hizo all\u00ed amigos cuya cercan\u00eda ser\u00eda determinante; entre ellos contar\u00eda especialmente Alfonso Reyes, coet\u00e1neo suyo, un joven de brillos seductores y conocimiento y dotes asombrosos.<\/p>\n<p>Atina Jos\u00e9 Emilio Pacheco (Proceso 226, 2 de marzo de 1981) al se\u00f1alar que la correspondencia epistolar que muy pronto surgir\u00eda entre Torri y Reyes \u201cse presta a muchas reflexiones sobre la amistad en general y las amistades literarias en particular\u201d.<\/p>\n<p>Una primera confirmaci\u00f3n: entre amigos la admiraci\u00f3n es decisiva. Y entre amigos escritores, siendo rec\u00edproca, aquella admiraci\u00f3n atesora sus mayores potencias dentro de la que concentra y despliega Torri por su compa\u00f1ero de Monterrey.<\/p>\n<p>De expresi\u00f3n contenida, partidario sin pausa de la elipsis, el gui\u00f1o ir\u00f3nico que conf\u00eda en la inteligencia del otro y sobre todo en el misterioso poder de la palabra, Julio Torri \u2013sin abandonar estos recursos\u2013 no teme a las exaltaciones sin l\u00edmite, a la expresi\u00f3n acorde con sentimientos que a m\u00e1s de cari\u00f1o no pueden ocultar necesidades profundas.<\/p>\n<p>En la edici\u00f3n de su Obra completa (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2011) puede hallarse un buen n\u00famero de expresiones suyas, tales como \u00e9sta, remitida desde Torre\u00f3n el 5 de abril de 1910 \u2013es decir, previamente al levantamiento maderista y unos a\u00f1os antes de que los dos j\u00f3venes escritores se encontraran en la Universidad Nacional:<\/p>\n<p>\u201cMi querido don Alfonso: le agradezco infinitamente su carta y tengo viv\u00edsimos deseos de abrazarle. Con una amistad franca y leal corresponder\u00e9 el favor que usted me hace eligi\u00e9ndome como compa\u00f1ero de estudio.<\/p>\n<p>\u201cEn mi afecto para usted siempre ha habido sus puntos de respeto religioso (no se r\u00eda usted); nunca he podido tratarle de amigo a amigo; delante de usted me sent\u00eda cohibido, desazonado, no s\u00e9 c\u00f3mo decirlo; y cuando quedaba solo me daba mucha tristeza pensar que cada vez me alejaba m\u00e1s de su coraz\u00f3n con mi timidez, mi poquedad y una afectaci\u00f3n involuntaria, algo de innatural en m\u00ed que nunca pude vencer estando usted delante, y que me ven\u00eda de una especie de incomodidad espiritual, en fin, usted que es tan sabio en estas cosas, puede desenredarme esta serpiente.\u201d<\/p>\n<p>No dejemos de tener en cuenta que aquellos corresponsales ten\u00edan la misma edad (20, 21 a\u00f1os), lo que hace m\u00e1s notable el tono emocional de las l\u00edneas de Torri. Y una cosa m\u00e1s: es del todo imposible dudar de la sinceridad del coahuilense.<\/p>\n<p>Uno tiene la sospecha de que Torri, quien entre sus personajes m\u00edticos situ\u00f3 a Don Juan, al que supo mirar a distancia y con ojo agudo, no habr\u00eda ni por asomo de dirigirse de este modo finamente descarado a mujer alguna, desde una mirada no muy favorable a las mujeres que despleg\u00f3 con delicadas y contundentes iron\u00edas.<\/p>\n<p>Aquella amistad, recuerda Jos\u00e9 Emilio Pacheco, hall\u00f3 sus grados m\u00e1s intensos cuando los dos muchachos estaban entre los 20 y los 24 a\u00f1os. Luego ir\u00eda disip\u00e1ndose al tiempo en que cada uno sigui\u00f3 los caminos previsibles.<\/p>\n<p>Reyes uno totalizadaor, que no deja asunto o \u00e9poca, autor o estilo, hecho o proceso, sin la observaci\u00f3n precisa, sin el registro de la mejor prosa en espa\u00f1ol del siglo. Torri, por su parte, un sendero discreto, de tono medio, distante de las grandes luces y del fulgor de famas y reconocimientos, a la vez, y sin duda, bien provisto de breves y firmes maravillas.<\/p>\n<p>La vida de Julio Torri ha de tomarse como un modelo de lealtad a la vocaci\u00f3n. \u201cNo se equivoca usted \u2013le expresa a \u201cdon Alfonso\u201d\u2013 al suponer que quiero mantenerme y vivir por cuenta propia; mi padre, reproch\u00e1ndome un d\u00eda que miraba m\u00e1s por los cl\u00e1sicos espa\u00f1oles que por los libros de texto, me amenaz\u00f3, sin querer, con retirarme su apoyo y ayuda; despu\u00e9s ha procurado hacerme olvidar sus palabras, pero yo creo que no es decoroso para m\u00ed el seguir viviendo de su dinero.<\/p>\n<p>Por eso le ruego que me ayude a conseguir cualquier cosa que me baste para proveer a mis gastos indispensables\u201d.<\/p>\n<p>Reyes, no siempre con \u00e9xito, estuvo sin falta dispuesto a auxiliar a su amigo en su intercambio: la obtenci\u00f3n de su libertad espiritual a cambio de \u201cmi esclavitud material\u201d.<\/p>\n<p>En el campo literario, la comunicaci\u00f3n con Reyes curs\u00f3 sobre todo por el camino de los autores espa\u00f1oles; haciendo una eficaz mancuerna pedag\u00f3gica, Henr\u00edquez Ure\u00f1a puso en el tablero rutas que parec\u00edan de m\u00e1s arduo acceso: las obras del ensayista ingl\u00e9s Charles Lamb o las del novelista franc\u00e9s Jules Renard.<\/p>\n<p>En ellos Torri encontr\u00f3 una verdadera afinidad, tanto en el estilo (econ\u00f3mico, seco, concentrado) como en el tono (una iron\u00eda de contornos apenas disimulados, apelaciones continuas a la ampliaci\u00f3n de la mirada y a la manifestaci\u00f3n de la otra cara que cada cosa guarda).<\/p>\n<p>Hacia 1912 \u2013registra Beatriz Espejo en su nota de introducci\u00f3n al cuadernillo de la serie Material de Lectura (UNAM, 1986) dedicado al escritor saltillense\u2013 Torri se hace de un ejemplar de Gaspar de la nuit, del vanguardista franc\u00e9s Aloysius Bertrand.<\/p>\n<p>De aquella lectura, escribe Espejo, nace el deseo de \u201cperfeccionar el g\u00e9nero de la prosa breve instalada en el \u2018nov\u00edsimo barco\u2019 y le sac\u00f3 chispas a la sonrisa, filo a la s\u00edntesis, a la paradoja ideal para la sugerencia que desemboca en el silencio, esto es en lo que no dice totalmente\u201d.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo del Ateneo y sobrevenida la natural dispersi\u00f3n de sus integrantes, Julio Torri cumple su \u201cesclavitud material\u201d al lado de sus excompa\u00f1eros: trabaja de modo muy cercano a Jos\u00e9 Vasconcelos, quien estaba decidido a salvar al pa\u00eds mediante los bienes de la educaci\u00f3n y la cultura desde la Universidad Nacional, y antes de fundar la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica lanza la colecci\u00f3n de Cl\u00e1sicos, en su tiempo cuestionada por su costo alt\u00edsimo y con los a\u00f1os celeb\u00e9rrima y conocida como \u201clos Verdes\u201d.<\/p>\n<p>De all\u00ed en adelante Torri ser\u00e1 un excelente profesor. Imparti\u00f3 sus lecciones en todos los niveles. Fue un maestro querido y venerado en la Secundaria Tres, de la avenida Chapultepec, recordaba a menudo un sonriente y nost\u00e1lgico Jorge L\u00f3pez P\u00e1ez; en la Escuela Nacional Preparatoria; en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, donde hacia valorar a sus disc\u00edpulos nociones b\u00e1sicas, evocaba Pacheco: \u201c[Mariano Jos\u00e9 de] Larra es un gran estilista. Si quieren aprender espa\u00f1ol, tienen que leerlo\u201d; o los incontables aciertos de Juan Valera.<\/p>\n<p>Y sigui\u00f3 escribiendo, de acuerdo con aquella \u201cpoquedad\u201d, ahora debida a su excesiva autocr\u00edtica. Publicaba muy de vez en cuando en alg\u00fan peri\u00f3dico o en revistas \u2013como Tierra Nueva, de Al\u00ed Chumacero, Jorge Gonz\u00e1lez Dur\u00e1n, Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez y Leopoldo Zea\u2013.<\/p>\n<p>En 1983 aparece una obra imprescindible para conocer los aires, las luces y la entra\u00f1a del coahuilense: El arte de Julio Torri (Editorial Oasis), debida al amor y la paciencia del cr\u00edtico e investigador franc\u00e9s Serge I. Za\u00eftzeff.<\/p>\n<p>Aquel mismo texto habr\u00eda de incorporarse a la edici\u00f3n \u2013preparada por el propio Za\u00eftzeff y publicada por el FCE en 2011 de la Obra completa, que incluye Tres libros (Ensayos y poemas, De fusilamientos y Prosas dispersas; Di\u00e1logo de los libros; El ladr\u00f3n de ata\u00fades; Otros textos dispersos y Borradores).<\/p>\n<p>Lector infatigable. Lector devoto. En 1957, en una entrevista publicada en M\u00e9xico en la Cultura, le dice a Emmanuel Carballo que qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas veces ha disfrutado las aventuras y desventuras de El Periquillo Sarniento \u2013presum\u00eda de poseer la primera edici\u00f3n\u2013, y enfatiza la importancia en su visi\u00f3n del mundo de la obra de Plat\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno de sus ensayos es una encendida y razonada exaltaci\u00f3n de la figura, las audacias y los trabajos de Oscar Wilde. Contrar\u00eda a un impaciente Antonio Caso, elogia la bondad y la poes\u00eda de Mariano Silva y Aceves \u2013su mejor amigo\u2013.<\/p>\n<p>Inventa personajes imposibles, como el Salva-Obst\u00e1culos, en un cuento maravilloso sin hip\u00e9rbole y titulado as\u00ed, como aquel ser de haza\u00f1as incre\u00edbles. Tan curiosos como ir\u00f3nicos, sus ojos sin cesar calculan probabilidades y descubren la esfera literaria, la b\u00fasqueda de una estrella, la de la p\u00e1gina perfecta.<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 Reyes (M\u00e9xico, DF, 1955) Escritor, ensayista, catedr\u00e1tico, director de la revista Cultura Urbana de la Universidad de la Ciudad de M\u00e9xico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El a\u00f1o pasado se conmemoraron los 130 a\u00f1os del nacimiento del escritor coahuilense Julio Torri, y este mayo los 50 de su muerte. La Academia Mexicana de la Lengua, presidida por el escritor Gonzalo Celorio, decidi\u00f3 dedicarle este mes, julio, con un programa de actividades. 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