{"id":16400,"date":"2020-08-23T18:16:17","date_gmt":"2020-08-24T00:16:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16400"},"modified":"2020-08-23T18:16:17","modified_gmt":"2020-08-24T00:16:17","slug":"mexico-me-enseno-a-ver-cristina-cowurie-la-fotografa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16400","title":{"rendered":"M\u00e9xico me ense\u00f1\u00f3 a ver; Cristina Cowurie, la fotografa"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Angel Leyva<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Alemana incorporada a M\u00e9xico en m\u00e1s de un sentido, fotorreportera reconocida de amplia trayectoria en &#8216;Exc\u00e9lsior&#8217; y &#8216;Unom\u00e1suno&#8217;, capaz del asombro ante la basura y la danza; la ciudad, las ballenas y los delfines, Christa Cowrie forma parte de una talentosa generaci\u00f3n de fot\u00f3grafas, entre ellas Martha Zarak y Flor de Mar\u00eda Cordero, y tiene un hotelito entre Zipolite y Mazunte, desde donde aprecia la cada vez m\u00e1s rara sensaci\u00f3n de la lejan\u00eda.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Soy una alemana muy feliz en este pa\u00eds, que tambi\u00e9n es m\u00edo. M\u00e9xico es hermoso, hay belleza por todos lados, a pesar de la pobreza, que es un defecto muy grande. Nac\u00ed en una naci\u00f3n que me marc\u00f3 y determin\u00f3 lo que soy, me dio un idioma materno, que conservo y cultivo, y al cual sum\u00e9 el espa\u00f1ol. Es una fortuna vivir en m\u00e1s de un idioma, pensar con otras palabras y otras nociones culturales de la realidad. Con M\u00e9xico no sucedi\u00f3 una confusi\u00f3n de culturas, ocurri\u00f3 una fusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi biograf\u00eda comenz\u00f3 de alg\u00fan modo en Guatemala. Mis padres, Carlos Alberto y Eva, vivieron en ese pa\u00eds antes de que Alemania fuera declarada enemiga y ellos obligados a abandonar la tierra que tanto amaron. Mi madre hab\u00eda sido maestra de los hijos de finqueros alemanes y mi padre se dedicaba a vender maquinaria. Regresaron a Hamburgo, donde nac\u00ed en 1949, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la segunda guerra mundial. A la primera oportunidad, mis padres vinieron a M\u00e9xico. Hamburgo hab\u00eda sido reducida a escombros. Todos los edificios acusaban las huellas del bombardeo y la metralla. A pesar de la crisis de la postguerra nunca viv\u00ed carencias, no sent\u00ed que me faltara algo importante. Pertenec\u00eda a una clase media con poder adquisitivo por la parte paterna, originalmente constructores de barcos, y a una familia de m\u00fasicos por la parte materna. Mi abuelo fue director del Conservatorio de Hamburgo y sus hijos fueron todos m\u00fasicos. La idea era que yo continuara mi educaci\u00f3n universitaria y me desarrollara en la cultura germana. Mis padres me pidieron muy pronto que viniera a conocer M\u00e9xico. Estaban fascinados, pero no intentaban convencerme de sus planes. Zarp\u00e9 en un buque carguero con otros doce pasajeros y durante tres semanas cruzamos el Atl\u00e1ntico. Hamburgo era fr\u00eda y gris y pesaba a\u00fan mucho el dolor de los acontecimientos. Cuando entramos al Golfo de M\u00e9xico y atracamos en Veracruz, mi estado de \u00e1nimo era otro. La luz, los colores de la vegetaci\u00f3n, el calor, la humedad, la vestimenta blanca de la gente, su sonrisa franca, su alegr\u00eda me daban la bienvenida.<\/p>\n<p>A las dos semanas de llegar a M\u00e9xico conoc\u00ed a Arturo Bodenstedt Revueltas, quien iba mucho al Colegio Alem\u00e1n. Nos enamoramos de inmediato y de esa relaci\u00f3n nacieron mis dos hijos mayores. Entr\u00e9 en una de las familias m\u00e1s emblem\u00e1ticas de M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina, los Revueltas.<\/p>\n<p>Estoy convencida de que hay una disposici\u00f3n en la persona para hallar los caminos que la gu\u00edan. Yo encontr\u00e9 el m\u00edo en la fotograf\u00eda. A pesar de su aparente intrascendencia, recuerdo un momento crucial de mi oficio. Un d\u00eda iba en auto con mi esposo y con su t\u00edo Jos\u00e9 Revueltas. \u00c9ste me observaba con insistencia. Yo iba atenta a la escena de un hombre que asomaba por la puerta trasera de un autob\u00fas. La luz, la composici\u00f3n, eran muy especiales. Coment\u00e9 que esa era una buena fotograf\u00eda. Jos\u00e9 me dijo: Christa, tienes un ojo muy especial, deber\u00edas cultivarlo. Yo admiraba a aquel hombre y su comentario vino a revelar un secreto deseo, un anhelo que rondaba como sospecha en mi cabeza: hacer de la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica mi herramienta de trabajo. Comenc\u00e9 a buscar cursos de fotograf\u00eda y me inscrib\u00ed con L\u00e1zaro Blanco en la Casa del Lago.<\/p>\n<p>En 1974 fui a Exc\u00e9lsior a ofrecer mis colaboraciones fotogr\u00e1ficas. Me dijeron que las llevara, ya ver\u00edan si eran \u00fatiles. En ese momento publicaban all\u00ed fot\u00f3grafos de la talla de Enrique Bostelmann y Herminia Dozal. Comenc\u00e9 a realizar reportajes con una Nikon que me compr\u00e9 en Alemania la primera vez que volv\u00ed. Un d\u00eda conoc\u00ed a Manuel Becerra Acosta, entonces subdirector de Exc\u00e9lsior, y me envi\u00f3 primero a Veracruz y luego a Chihuahua a cubrir la Semana Santa en la sierra Tarahumara. En aquella \u00e9poca hab\u00eda muy pocas mujeres en los peri\u00f3dicos. Hoy es todo lo contrario, abundan buenas fot\u00f3grafas. Se puede constatar en las dos exposiciones que han tenido lugar en las rejas de Chapultepec, la \u00faltima fue en marzo de 2020: 50 fot\u00f3grafas, que coincidi\u00f3 con la gran manifestaci\u00f3n internacional por los derechos de las mujeres.<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 el golpe de Estado en Exc\u00e9lsior y Manuel Becerra Acosta fund\u00f3, con otros grandes periodistas, el Unom\u00e1suno. \u00c9l me invit\u00f3 a trabajar en su proyecto. Comenz\u00f3 entonces una din\u00e1mica brutal, todos los d\u00edas era correr tras la imagen; cubr\u00eda todas las fuentes, menos la polic\u00edaca. El fotoperiodismo y el ejercicio period\u00edstico le cambian a una la din\u00e1mica de vida, la psiquis se modifica; la fotograf\u00eda demanda un control particular de las situaciones, de las circunstancias. Fui jefa de fotograf\u00eda un a\u00f1o y medio.<\/p>\n<p>\u201cApuesta por la sorpresa\u201d<br \/>\nBecerra Acosta ten\u00eda una personalidad muy exc\u00e9ntrica, pero a m\u00ed me toc\u00f3 su lado bueno. No tengo m\u00e1s que elogios para su persona y lo considero el padre de mi carrera. Una de sus sentencias me marc\u00f3 hondo: \u201cVas a aprender a tener conciencia social.\u201d Tuve que trabajar mucho sobre esa idea. Carlos Pay\u00e1n fue el otro personaje que me impuls\u00f3 mucho, siempre me dec\u00eda: \u201cChrista, d\u00e9jate sorprender. Apuesta por la sorpresa.\u201d Fueron dos figuras muy relevantes en mi aprendizaje period\u00edstico, Becerra Acosta como director y Carlos Pay\u00e1n como subdirector. Becerra ten\u00eda en su oficina un muro dedicado a las fotograf\u00edas de primeras planas de sus fot\u00f3grafos. Fuimos muy pocas las fot\u00f3grafas del Unomasuno: Martha Zarak, Flor de Mar\u00eda Cordero y yo. Pero Becerra Acosta integr\u00f3 a m\u00e1s mujeres en su peri\u00f3dico. Carmen Lira, directora de La Jornada, fue una de ellas. La fotograf\u00eda de prensa es un trabajo de riesgo.<\/p>\n<p>Durante un tiempo me toc\u00f3 cubrir el tema de la basura. Un asunto complicado al que no le ve\u00edamos atractivos. Comenc\u00e9 a ver que entre los desechos pod\u00edan surgir im\u00e1genes est\u00e9ticas. Dos de mis fotos fueron primera p\u00e1gina del peri\u00f3dico. No son im\u00e1genes repugnantes, todo lo contrario. Una vez en el canal Nezahualc\u00f3yotl vi a un hombre caminando, solitario, con una olla en la cabeza y cubierto de sartenes y otros enseres que hab\u00eda recogido. No hab\u00eda muy buena luz, pero la composici\u00f3n era extraordinaria. En otra ocasi\u00f3n vi a un indigente dormir pl\u00e1cidamente con su perro en medio del basurero. Hab\u00eda una sensaci\u00f3n de gran serenidad en las actitudes del hombre y su mascota, hermanados en ese desierto de desechos humanos.<\/p>\n<p>Cuando me encomendaron la fuente de cultura descubr\u00ed las posibilidades de la danza, recuper\u00e9 mi experiencia como aspirante a bailarina. La danza me pon\u00eda el desaf\u00edo de la rapidez. No puedes perder un instante, debes anticiparte para evitar que se te vaya la escena, el gesto. Es otra l\u00f3gica, hay una relaci\u00f3n f\u00edsica con las im\u00e1genes. Durante diecis\u00e9is a\u00f1os retrat\u00e9 el Festival Internacional Cervantino. En esa \u00e9poca no era nada f\u00e1cil hacer fotograf\u00eda de danza, porque las c\u00e1maras no congelaban la rapidez de la figura, y menos a\u00fan si la luz no era buena. Poco a poco se fue desarrollando una tecnolog\u00eda que permit\u00eda grandes velocidades y una muy alta sensibilidad, hasta de 1 600 asa. Hoy puedes hacer muy buenas fotos de artes esc\u00e9nicas en tinieblas.<\/p>\n<p>El trabajo me permiti\u00f3 descubrir cada d\u00eda m\u00e1s sorpresas. Recuerdo una foto de Jaime Blanc, un gran bailar\u00edn en la compa\u00f1\u00eda de Guillermina Bravo. Cuando lo vi supeque deseaba realizar con \u00e9l una imagen en movimiento. Esa fotograf\u00eda fue la puerta de entrada a las interrogantes para captar la danza no est\u00e1tica sino en acci\u00f3n.En las artes esc\u00e9nicas viv\u00ed momentos de \u00e9xtasis, de inspiraci\u00f3n casi divina. Por ejemplo, en la danza Butoh, donde hay energ\u00edas tan profundas, tan concentradas en la lentitud, en el movimiento contenido. Una especie de fantasma se apodera de uno y te imprime esa misma energ\u00eda de b\u00fasqueda en el drama, en el juego de luces y tinieblas, de sombras del cuerpo y su entorno.<\/p>\n<p>Con Patricia Cardona publicamos durante cinco a\u00f1os un suplemento quincenal en el Unomasuno; se llam\u00f3 Dos mil uno. Salud y ecolog\u00eda. Luis Guti\u00e9rrez era el director del diario. Patricia supo expresar lo ecol\u00f3gico en un lenguaje period\u00edstico, sencillo y aut\u00e9ntico. La conciencia social se convirti\u00f3 en una conciencia ambiental y en una conciencia est\u00e9tica.<\/p>\n<p>Decid\u00ed jubilarme de la fotograf\u00eda y entregar mis archivos a diversos centros de investigaci\u00f3n. No pens\u00e9 en venderlos sino en preservar ese testimonio y esa actividad de tantos a\u00f1os, que produjeron un sinn\u00famero de pel\u00edculas. Mi trabajo est\u00e1 en cuatro sitios: cultura popular (en el Museo de Culturas Populares), Cenidi Danza, teatro (est\u00e1 en el citru), todo lo dem\u00e1s lo entregu\u00e9 al Instituto de Investigaciones Est\u00e9ticas y contiene pol\u00edtica, reportajes y zonas arqueol\u00f3gicas, y m\u00e1s. Como otros fotorreporteros y artistas, podr\u00eda haber ganado una buena suma por mi acervo, pero quise devolverle a este pa\u00eds un poco de lo que soy y de lo mucho que me ha dado. Esa obra y esa trayectoria fue la raz\u00f3n por la que me entregaron en Pachuca, el a\u00f1o pasado, un premio y una medalla al M\u00e9rito Fotogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>En verdad, siento un gran agradecimiento de haber venido a este pa\u00eds maravilloso. A menudo vuelvo f\u00edsica o imaginariamente a Veracruz, donde recib\u00ed la luz y los primeros aromas mexicanos. Una se\u00f1ora alemana, que me ayud\u00f3 mucho durante el viaje, sol\u00eda invitarme a colocarnos durante horas en la proa del barco para contemplar el movimiento ondulatorio de los delfines, exactamente como en las escenas de Titanic. Ten\u00eda catorce a\u00f1os de edad. Durante esas semanas tom\u00e9 conciencia de la distancia, del alejamiento de casa, del continente europeo. Hoy no se tiene noci\u00f3n de la lejan\u00eda. Luego vino Ciudad de M\u00e9xico. Era grande, pero no monstruosa. Se pod\u00eda vivir y desplazarse sin contratiempos. Ya me resulta imposible habitarla, por eso me fui a la costa, al mar, en busca de esas primeras sensaciones.<\/p>\n<p>He abandonado supuestamente la fotograf\u00eda, pero hace poco me sucedi\u00f3 algo que me contradice. Tengo un hotelito que se llama Zazil, entre Zipolite y Mazunte. Un grupo de amigas conform\u00f3 un grupo de canto y se presentaba por la noche en un cine al aire libre en Zipolite. Llegu\u00e9 al sitio. No era otra cosa que un jacal, un espacio underground, lleno de extranjeros y gente local comiendo y bebiendo, y mis amigas cantando. Pensaba que la flama de la fotograf\u00eda se hab\u00eda extinguido, pero esa noche sent\u00ed que ard\u00eda en mi interior. Hago fotos de ballenas, de tortugas, de cosas diversas que representan la belleza, pero hasta all\u00ed, como un divertimento. Esa noche advert\u00ed en Zipolite una atm\u00f3sfera especial, muy distinta a la de Mazunte y San Agustinillo. Tengo un amigo italiano, due\u00f1o de un restaurante, y le ped\u00ed que me acompa\u00f1ara a conocer la vida nocturna de Zipolite, que es algo fellinesca, con una actividad algo perversa, loca, viva. Descubr\u00ed una est\u00e9tica nocturna. Traigo una emoci\u00f3n que no me deja apartarme del asombro. Aunque la gente del pueblo no atiende del todo al confinamiento sanitario por el coronavirus, el turismo est\u00e1 ausente. No es como cuando iba en el Metro, durante la epidemia de la influenza H1N1, retratando a la gente que sal\u00eda con sus cubrebocas arriesgando la vida para buscar la subsistencia. Aqu\u00ed hay una calma chicha. Espero que retorne la normalidad para recobrar, como Proust, ese tiempo perdido con mi c\u00e1mara.<\/p>\n<p>VERSI\u00d3N PDF<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Angel Leyva La Jornada Semanal Alemana incorporada a M\u00e9xico en m\u00e1s de un sentido, fotorreportera reconocida de amplia trayectoria en &#8216;Exc\u00e9lsior&#8217; y &#8216;Unom\u00e1suno&#8217;, capaz del asombro ante la basura y la danza; la ciudad, las ballenas y los delfines, Christa Cowrie forma parte de una talentosa generaci\u00f3n de fot\u00f3grafas, entre ellas Martha Zarak y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":16401,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-16400","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16400"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16402,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16400\/revisions\/16402"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}