{"id":16439,"date":"2020-08-25T11:37:06","date_gmt":"2020-08-25T17:37:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16439"},"modified":"2020-08-25T11:37:06","modified_gmt":"2020-08-25T17:37:06","slug":"la-rumba-y-los-tacos-tambien-son-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16439","title":{"rendered":"La Rumba y los tacos tambi\u00e9n son cultura"},"content":{"rendered":"<p>La rumba es cultura<\/p>\n<p>Vilma Fuentes<\/p>\n<p>Froyl\u00e1n L\u00f3pez Narv\u00e1ez me inici\u00f3 en dos placeres mexicanos por excelencia y tentadores como una droga, pues causan adicci\u00f3n: las taquer\u00edas y la rumba. Comer de pie, en la esquina de una callejuela de la Ciudad de M\u00e9xico, uno o varios antojitos, tacos al pastor o de carnitas, tal vez unos sopes, es un aprendizaje de la ecuaci\u00f3n perfecta entre la econom\u00eda epic\u00farea y la gastronom\u00eda mexicana. Asomarse al inframundo de la vida nocturna que emana como burbujas de luz el\u00e9ctrica y champa\u00f1a en los salones de baile y los bares con orquesta, cabarets populares, es sentirse embriagado sin necesidad de beber una gota de alcohol. Froyl\u00e1n me llev\u00f3 al bar Le\u00f3n, al sal\u00f3n M\u00e9xico, a Los \u00c1ngeles, a salas de espect\u00e1culos del Centro Hist\u00f3rico, de la colonia Doctores o la Narvarte. Sin ser un c\u00e9lebre compositor o int\u00e9rprete, pero tampoco un ca\u00eddo ni un truh\u00e1n, y menos un pachuco que un caif\u00e1n, se desplazaba por estos sitios como por su casa y era recibido en ellos como un rey y un hermano, el padrino m\u00e1s que el compadre.<\/p>\n<p>Observador clarividente de la vida pol\u00edtica en M\u00e9xico, editorialista famoso por su libertad de expresi\u00f3n, profesor en la Preparatoria 5 y en Ciencias Pol\u00edticas de la UNAM, L\u00f3pez Narv\u00e1ez no era para nada el intelectual que desciende de su torre de marfil para darse una empapadita de pueblo en antros nocturnos. Oriundo de una ciudad minera de San Luis Potos\u00ed, lejos de los ni\u00f1os bien que creen encanallarse bailando danz\u00f3n y rumba con ficheras, Froyl\u00e1n palpitaba, desde su infancia, al son de los ritmos populares. De ah\u00ed, su contacto estrecho, casi carnal, con los propietarios y orquestas de centros nocturnos. La confianza que se le ten\u00eda era la que s\u00f3lo se tiene en uno de los suyos: durante m\u00e1s de 40 a\u00f1os recomend\u00f3 con \u00e9xito a un cantante o a una orquesta. De su pasi\u00f3n por el danz\u00f3n y tantos otros estilos musicales nacieron varios programas de radio que lanzaron un movimiento bajo su frase: La rumba es cultura. En efecto, Froyl\u00e1n era capaz de hacer escuchar a miles de personas un poema de Sabines y el mambo n\u00famero 8 con P\u00e9rez Prado al piano, una canci\u00f3n interpretada por To\u00f1a La Negra y un debate sobre Heidegger, como le toc\u00f3 vivir, con sorpresa, al escritor franc\u00e9s Jacques Bellefroid, poco acostumbrado a escuchar mezclarse la voz de Edith Piaf y una discusi\u00f3n sobre El ser y el tiempo en un mismo programa radiof\u00f3nico de la muy seria France Culture.<\/p>\n<p>Con la misma energ\u00eda que us\u00f3 dando consejos, sosteniendo, impulsando a m\u00fasicos y establecimientos de espect\u00e1culos, ayud\u00f3 y, a veces, resolvi\u00f3 problemas graves de amigos, conocidos, alumnos, un mesero o un voceador. Froyl\u00e1n es uno de los seres m\u00e1s bondadosos que he tenido la enorme suerte de conocer, y considero la bondad como la forma m\u00e1s alta de la inteligencia.<\/p>\n<p>El sal\u00f3n Los \u00c1ngeles, hoy en peligro de desaparici\u00f3n a causa de la crisis econ\u00f3mica, es, lo digo sin creer equivocarme, la sala de espect\u00e1culos favorita de L\u00f3pez Narv\u00e1ez. Una amistad aut\u00e9nticamente fraternal lo une con Miguel Nieto, propietario del conocido sal\u00f3n, pues quien no conoce el sal\u00f3n Los \u00c1ngeles no conoce M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Si entre los muros del vasto espacio retumban los instrumentos de los rumberos y los pasos de los bailarines del atardecer a la madrugada, por las ma\u00f1anas puede escucharse el eco de pasos lejanos, los del cortejo de sombras que han cruzado sus puertas para olvidar el paso del tiempo. Una de esas ma\u00f1anas de febrero loco, Froyl\u00e1n me present\u00f3 con Miguel Nieto. Un hombre tan generoso como el mismo Froy. A pesar del vac\u00edo del sal\u00f3n a esas horas, la presencia y las voces de estos dos seres poblaban el espacio, como si por sus esp\u00edritus cantara la raza.<\/p>\n<p>Tuve la buena estrella de asistir a la celebraci\u00f3n de los 75 a\u00f1os de Froyl\u00e1n en el sal\u00f3n de Los \u00c1ngeles. La gente hac\u00eda fila para entrar, cada quien con su participaci\u00f3n de cuadernos, l\u00e1pices, plumas, para escolares sin recursos.<\/p>\n<p>Larga vida a Froyl\u00e1n y a Los \u00c1ngeles de su guardia.<\/p>\n<p>vilmafuentes22@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La rumba es cultura Vilma Fuentes Froyl\u00e1n L\u00f3pez Narv\u00e1ez me inici\u00f3 en dos placeres mexicanos por excelencia y tentadores como una droga, pues causan adicci\u00f3n: las taquer\u00edas y la rumba. 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