{"id":16507,"date":"2020-08-31T07:20:17","date_gmt":"2020-08-31T13:20:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16507"},"modified":"2020-08-31T07:20:17","modified_gmt":"2020-08-31T13:20:17","slug":"sobre-la-traduccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16507","title":{"rendered":"Sobre la traducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>AUGOSTO MONTERROSO<\/p>\n<p>SOBRE LA TRADUCCI\u00d3N DE ALGUNOS T\u00cdTULOS<\/p>\n<p>Cuando y era chico, ignorar el franc\u00e9s<br \/>\nera ser casi analfabeto. Con el decurso de los<br \/>\na\u00f1os pasamos del franc\u00e9s al ingl\u00e9s y del ingl\u00e9s<br \/>\na la ignorancia, sin excluir la del propio<br \/>\ncastellano.<br \/>\nJ. L. Borges,<\/p>\n<p>Pr\u00f3logos<\/p>\n<p>En ninguna forma el tema de estas l\u00edneas ser\u00e1n las divertidas<br \/>\nequivocaciones en que con frecuencia incurren los traductores. Se ha escrito ya<br \/>\ntanto sobre esto que ese mismo hecho demuestra la inutilidad de hacerlo de nuevo.<br \/>\nLa experiencia humana no es acumulativa. Cada dos generaciones se plantear\u00e1n y<br \/>\ndiscutir\u00e1n los mismos problemas y teor\u00edas, y siempre habr\u00e1 tontos que traduzcan<br \/>\nbien y sabios que de vez en cuando metan la pata.<\/p>\n<p>Desde que por primera vez trat\u00e9 de traducir algo me convenc\u00ed de que si con<br \/>\nalguien hay que ser paciente y comprensivo es con los traductores, seres por lo<br \/>\ngeneral m\u00e1s bien melanc\u00f3licos y dubitativos. Cuando digamos en media p\u00e1gina me<br \/>\nencontr\u00e9 consultando el diccionario en no menos de cinco ocasiones, sent\u00ed tanta<br \/>\ncompasi\u00f3n por quienes viven de ese trabajo que jur\u00e9 no ser nunca uno de ellos, a<br \/>\npesar de que finalmente he terminado traduciendo m\u00e1s de un libro.<\/p>\n<p>Estamos en un mundo de traducciones del que hoy ya no podemos escapar.<br \/>\nLo que para Bosc\u00e1n era un pasatiempo cortesano, para Unamuno resultaba un<br \/>\nimperativo ineludible. En el siglo XVI Bosc\u00e1n se afanaba en dar a conocer a los<br \/>\nespa\u00f1oles las leyes que dictan los buenos modales, puestas en orden por Baltasar<br \/>\nCastiglione; Unamuno, en el XX, las que rigen el comportamiento humano, seg\u00fan<br \/>\nArturo Schopenhauer. O sea la diferencia que va de moverse en un sal\u00f3n de baile a<br \/>\nhacerlo en el Universo.<\/p>\n<p>Hay errores de traducci\u00f3n que enriquecen moment\u00e1neamente una obra<br \/>\nmala. Es casi imposible encontrar los que puedan empobrecer una de genio: ni el<br \/>\nm\u00e1s torpe traductor lograr\u00e1 estropear del todo una p\u00e1gina de Cervantes, de Dante o<br \/>\nde Montaigne. Por otra parte, si determinado texto es incapaz de resistir erratas o<br \/>\nerrores de traducci\u00f3n, ese texto no vale gran cosa. Los ripios con que el argentino<br \/>\nBartolom\u00e9 Mitre se ayud\u00f3 no enriquecen la Divina comedia, pero tampoco la echan<br \/>\na perder. No se puede.<\/p>\n<p>En todo caso, es mejor leer a un autor importante mal traducido que no<br \/>\nleerlo en absoluto. \u00bfQu\u00e9 le va a suceder a Shakespeare si su traductor se salta una<br \/>\npalabra dif\u00edcil? Pero existen los que no lo leen porque alguien les dijo que estaba<br \/>\nmal traducido. Y los que esperan aprender bien el franc\u00e9s para leer a Rabelais.<br \/>\nRid\u00edculo. Da igual leerlo en espa\u00f1ol. No se vale despreciar las traducciones de<br \/>\nChaucer cuando uno apenas puede con el Arcipreste de Hita. Por principio, toda<br \/>\ntraducci\u00f3n es buena. En cualquier caso, pasa con ellas lo que con las mujeres: de<br \/>\nalguna manera son necesarias, aunque no todas sean perfectas.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n de t\u00edtulos es cosa aparte.<\/p>\n<p>Los cambios que algunos experimentan al pasar de una lengua a otra generalmente no son errores del<br \/>\ntraductor.<\/p>\n<p>En ning\u00fan pa\u00eds de lengua espa\u00f1ola habr\u00e1 quien ponga por t\u00edtulo Odiseo<br \/>\nal Ulysses de Joyce. Alguien de la editorial no se lo permitir\u00eda. Digan lo que digan<br \/>\nsus cr\u00edticos, excepto cuando se descuidan es dif\u00edcil que los editores se equivoquen.<br \/>\nSi un t\u00edtulo contempor\u00e1neo cambia totalmente, lo normal es que haya habido un<br \/>\nacuerdo entre autor y editor. El gusto de verse traducido hace que al primero le<br \/>\nimporte muy poco c\u00f3mo se llame su libro en otro idioma.<\/p>\n<p>Podr\u00eda dar ahora una larga lista de t\u00edtulos curiosamente traducidos; pero<br \/>\ncomo s\u00e9 que est\u00e1n en la mente de todos no lo voy a hacer y me concretar\u00e9 a los<br \/>\nsiguientes<\/p>\n<p>1. La importancia de llamarse Ernesto. En este momento no recuerdo<br \/>\nqui\u00e9n lo tradujo as\u00ed, pero quienquiera que haya sido merece un premio a la traici\u00f3n.<br \/>\nTraducir The Importance of Being Earnest por \u00abLa importancia de ser honrado\u00bb<br \/>\nhubiera sido realmente honesto; pero, por la misma raz\u00f3n, un tanto ins\u00edpido, cosa<br \/>\nque no va con la idea que uno tiene de Osear Wilde. Claro que todo est\u00e1 impl\u00edcito,<br \/>\npero se necesitaba cierto talento y malicia para cambiar being (ser) earnest<br \/>\n(honrado) por \u00abllamarse Ernesto\u00bb. Es posible que la popularidad de Wilde en<br \/>\nespa\u00f1ol comenzara por la extravagancia de ese t\u00edtulo.<\/p>\n<p>2. El otro d\u00eda me acordaba de La piel de nuestros dientes, de Thornton<br \/>\nWilder. Cuando vi ese t\u00edtulo por primera vez admir\u00e9 como de costumbre a los<br \/>\nnorteamericanos por esa facultad tan suya de estar siempre inventando algo.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1ndo tendr\u00edamos nosotros la audacia de titular as\u00ed ya no digamos una obra de<br \/>\nteatro, pero ni siquiera una cl\u00ednica dental? T\u00edtulo original: The Skin of our Teeth.<br \/>\nPalabra por palabra: La piel de nuestros dientes, nombre que en M\u00e9xico llev\u00f3 al<br \/>\nteatro a miles de personas. Imposible no acudir al diccionario. En ingl\u00e9s, encontr\u00e9<br \/>\ncon alegr\u00eda, to escape with the skin of our teeth significa, sencillamente, escapar<br \/>\npor poquito, salvarse por un pelo. Pero es evidente que si el traductor hubiera<br \/>\nescogido algo como Por un pelito ni \u00e9l mismo hubiera ido a ver la puesta en<br \/>\nescena.<\/p>\n<p>3. Uno siente tambi\u00e9n cierta atracci\u00f3n irresistible hacia cualquier novela<br \/>\nque se llame Otra vuelta de tuerca, como Jos\u00e9 Bianco titul\u00f3 su excelente<br \/>\ntraducci\u00f3n de The Turn of the Screw de Henry James. En lugar de La vuelta del<br \/>\ntornillo, que no quiere decir nada en espa\u00f1ol, Bianco cambi\u00f3 sabiamente \u00abla\u00bb por<br \/>\n\u00abotra\u00bb y \u00abtornillo\u00bb (screw) por \u00abtuerca\u00bb, con lo que Otra vuelta de tuerca quiere<br \/>\ndecir a\u00fan mucho menos, pero suena tan bien que nuestros intelectuales usan ya esa<br \/>\nextra\u00f1a expresi\u00f3n como si todo el mundo (y ellos mismos) supieran su significado.<br \/>\nSi Bianco hubiera querido dar el equivalente exacto habr\u00eda puesto algo tan vulgar<br \/>\ncomo La coacci\u00f3n, lo que convertir\u00eda el t\u00edtulo de una novela de fantasmas en algo<br \/>\nvagamente gangsteril o forense. No cabe duda: el mejor amigo del traductor es el<br \/>\nDiccionario, siempre que \u00e9ste no se halle en manos del lector. Seg\u00fan mi Oxford<br \/>\nAdvanced Learner&#8217;s Dictionary of Current English, to give somebody another turn<br \/>\nofthe screw significa to forc\u00e9 somebody to do something: \u00abforzar a alguien a hacer<br \/>\nalgo\u00bb, coaccionarlo, conminarlo, pues. \u00bfPero qui\u00e9n iba a ser tan poco sutil o<br \/>\npo\u00e9tico como para poner en espa\u00f1ol La conminaci\u00f3n a una novela de Henry<br \/>\nJames? Aunque no diga nada en nuestro idioma, Otra vuelta de tuerca y se acab\u00f3.<br \/>\nY uno se lo agradece a Bianco. Y otros cometen el disparate de soltar ese dicho en<br \/>\ncontextos que no tienen nada que ver.<\/p>\n<p>4. Por un morboso deseo de molestar a mis amigos (est\u00edmulo sin el cual<br \/>\npr\u00e1cticamente nadie escribir\u00eda) he dejado para el final la traducci\u00f3n del t\u00edtulo de los<br \/>\nt\u00edtulos, el que con m\u00e1s entusiasmo han recibido, aceptado, adoptado y usado<br \/>\nnuestros buenos poetas, novelistas, ensayistas, simples aficionados y, ay, genios a<br \/>\nla altura de Jorge Luis Borges (lo que absuelve a todos los anteriores); el t\u00edtulo m\u00e1s<br \/>\nsonoro y el que denota m\u00e1s enojo cuando hay que enojarse: El sonido y la furia de<br \/>\nWilliam Faulkner, que suena tan bien y sugiere tanto desde que alguien sin mucho<br \/>\namor al Diccionario tradujo literalmente el pasaje de Macbeth en que \u00e9ste propone<br \/>\nque la vida es un cuento contado por un idiota, pero a quien jam\u00e1s se le ocurri\u00f3 que<br \/>\nlas palabras siguientes en que se apoya: full ofsound andfury, iban a ser traducidas<br \/>\npor otro quiz\u00e1 no tan idiota pero quien ni de broma intent\u00f3 preguntarse qu\u00e9 cosa<br \/>\nfuera eso de un idiota \u00ablleno de sonido y furia\u00bb.<\/p>\n<p>De las frases hechas puestas en circulaci\u00f3n por escritores, pocas he visto<br \/>\ntan usadas como esa de \u00abel sonido y la furia\u00bb que sean m\u00e1s la piel de sus dientes<br \/>\ncuando se ven apurados o su otra vuelta de tuerca cuando quieren ser enf\u00e1ticos;<br \/>\npocas tan repetidas como ese sonido y esa furia que nunca estuvieron en la mente<br \/>\nde Macbeth, o de Shakespeare (quien incluso a\u00f1ade signifying nothing) cuando las<br \/>\nintrodujo en contexto tan dram\u00e1tico; y que al mismo tiempo recuerden m\u00e1s la<br \/>\nimportancia de ser curioso cuando de traducir t\u00edtulos se trata.<\/p>\n<p>Como en los casos de Wilde, James y Wilder, Faulkner fue afortunado al<br \/>\nusar una frase hecha, casi un refr\u00e1n para titular uno de sus libros. No as\u00ed quienes<br \/>\nusan pomposamente la traducci\u00f3n literal del t\u00edtulo del mismo. \u00bfPero c\u00f3mo no ser<br \/>\nindulgentes con los amigos o meros mortales cuando el propio Borges, quien ha<br \/>\ngastado cuarenta a\u00f1os estudiando el ingl\u00e9s y aun el celta, repite la misma<br \/>\ndistracci\u00f3n en el pr\u00f3logo a su libro Pr\u00f3logos (\u00ablos concretos cielos de Swedenborg,<br \/>\nel sonido y la furia de Macbeth, la sonriente m\u00fasica de Macedonio Fern\u00e1ndez\u00bb, p.<br \/>\n8, Torres Ag\u00fcero Editor, Buenos Aires, 1975) y Antonio Machado (Dios me perdone) en el mismo tono (\u00abun cuento lleno de estruendo y furia\u00bb, p. 250, Juan de Mairena, Cl\u00e1sicos Castalia, Madrid, 1971) y a Astrana Mar\u00edn le da miedo ser literal y en vez del \u00absonido y la furia\u00bb pone \u00abcon gran aparato\u00bb (p. 1625, W. Shakespeare,Obras completas, 10a ed., Aguilar, Madrid, 1951) y \u00faltimamente alguien convierte sound en \u00abrumor\u00bb y fury en \u00abc\u00f3lera\u00bb, en algo ya no tan tremendo sino apenas en eso: ese suave \u00abrumor\u00bb y esa \u00abc\u00f3lera\u00bb un tanto mansa?<\/p>\n<p>Por ahora yo s\u00f3lo me atrevo a proponer a ustedes que vean en su Concise<br \/>\nOxford Dictionary lo que sound and fury quiere decir en el texto de Shakespeare:<br \/>\n\u00fanicamente \u00abbla, bla, bla\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfLo sab\u00eda Faulkner?<\/p>\n<p>Por supuesto, pues quien habla en\u00a0su libro es efectivamente un idiota.<\/p>\n<p>En todo caso, es de suponer que el Diccionario lo sabe bien. \u00c1branlo y encontrar\u00e1n (algunos con cierto sonrojo, espero) en la p.1203, 2a columna, l\u00ednea 4, bajo la entrada sound: mere words (sound &amp;fury).<\/p>\n<p>Esto es, \u00abmeras palabras\u00bb, que nosotros decimos \u00abbla, bla, bla\u00bb, o sea lo que en definitiva dice un idiota. Y, probable y tristemente, la literatura en general.<\/p>\n<p>1989<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; AUGOSTO MONTERROSO SOBRE LA TRADUCCI\u00d3N DE ALGUNOS T\u00cdTULOS Cuando y era chico, ignorar el franc\u00e9s era ser casi analfabeto. Con el decurso de los a\u00f1os pasamos del franc\u00e9s al ingl\u00e9s y del ingl\u00e9s a la ignorancia, sin excluir la del propio castellano. J. L. 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