{"id":16559,"date":"2020-09-03T16:48:01","date_gmt":"2020-09-03T22:48:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16559"},"modified":"2020-09-03T16:48:01","modified_gmt":"2020-09-03T22:48:01","slug":"carta-atenagorica-unico-ensayo-teologico-de-sor-juana-ines-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16559","title":{"rendered":"Carta Atenag\u00f3rica; \u00fanico ensayo teol\u00f3gico de Sor Juana Ines De La Cruz"},"content":{"rendered":"<p>CARTA ATENAG\u00d3RICA<\/p>\n<p>1690<\/p>\n<p>Al Obispo de Puebla De Los Angeles<\/p>\n<p>Carta de la Madre Juana In\u00e9s de la Cruz, religiosa del convento de San Jer\u00f3nimo de la ciudad de M\u00e9jico, en que hace juicio de un serm\u00f3n del Mandato que predic\u00f3 el Reverend\u00edsimo P. Antonio de Vieyra, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, en el Colegio de Lisboa.<\/p>\n<p>Muy Se\u00f1or M\u00edo: De las bachiller\u00edas de una conversaci\u00f3n, que en la merced que V. md. me hace pasaron plaza de vivezas, naci\u00f3 en V. md. el deseo de ver por escrito algunos discursos que all\u00ed hice de repente sobre los sermones de un excelente orador, alabando algunas veces sus fundamentos, otras disintiendo, y siempre admir\u00e1ndome de su sinigual ingenio, que aun sobresale m\u00e1s en lo segundo que en lo primero, porque sobre s\u00f3lidas basas no es tanto de admirar la hermosura de una f\u00e1brica, como la de la que sobre flacos fundamentos se ostenta lucida, cuales son algunas de las proposiciones de este sutil\u00edsimo talento, que es tal su suavidad, su viveza y energ\u00eda, que al mismo que disiente, enamora con la belleza de la oraci\u00f3n, suspende con la dulzura y hechiza con la gracia, y eleva, admira y encanta con el todo.<\/p>\n<p>De esto hablamos, y V. md. gust\u00f3 (como ya dije) ver esto escrito; y porque conozca que le obedezco en lo m\u00e1s dif\u00edcil, no s\u00f3lo de parte del entendimiento en asunto tan arduo como notar proposiciones de tan gran sujeto, sino de parte de mi genio, repugnante a todo lo que parece impugnar a nadie, lo hago; aunque modificado este inconveniente, en que as\u00ed de lo uno como de lo otro, ser\u00e1 V. md. solo el testigo, en quien la propia autoridad de su precepto honestar\u00e1 los errores de mi obediencia, que a otros ojos pareciera desproporcionada soberbia, y m\u00e1s cayendo en sexo tan desacreditado en materia de letras con la com\u00fan acepci\u00f3n de todo el mundo.<\/p>\n<p>Y para que V. md. vea cu\u00e1n purificado va de toda pasi\u00f3n mi sentir, propongo tres razones que en este insigne var\u00f3n concurren de especial amor y reverencia m\u00eda. La primera es el cordial\u00edsimo y filial cari\u00f1o a su Sagrada Religi\u00f3n, de quien, en el afecto, no soy menos hija que dicho sujeto. La segunda, la grande afici\u00f3n que este admirable pasmo de los ingenios me ha siempre debido, en tanto grado que suelo decir (y lo siento as\u00ed), que si Dios me diera a escoger talentos, no eligiera otro que el suyo. La tercera, el que a su generosa naci\u00f3n tengo oculta simpat\u00eda. Que juntas a la general de no tener esp\u00edritu de contradicci\u00f3n sobraban para callar (como lo hiciera a no tener contrario precepto); pero no bastar\u00e1n a que el entendimiento humano, potencia libre y que asiente o disiente necesario a lo que juzga ser o no ser verdad, se rinda por lisonjear el comedimiento de la voluntad.<\/p>\n<p>En cuya suposici\u00f3n, digo que esto no es replicar, sino referir simplemente mi sentir; y \u00e9ste, tan ajeno de creer de s\u00ed lo que del suyo pens\u00f3 dicho orador diciendo que nadie le adelantar\u00eda (proposici\u00f3n en que habl\u00f3 m\u00e1s su naci\u00f3n, que su profesi\u00f3n y entendimiento), que desde luego llevo pensado y cre\u00eddo que cualquiera adelantar\u00e1 mis discursos con infinitos grados.<\/p>\n<p>Y no puedo dejar de decir que a \u00e9ste, que parece atrevimiento, abri\u00f3 \u00e9l mismo camino, y holl\u00f3 \u00e9l primero las intactas sendas, dejando no s\u00f3lo ejemplificadas, pero f\u00e1ciles las menores osad\u00edas, a vista de su mayor arrojo. Pues si sinti\u00f3 vigor en su pluma para adelantar en uno de sus sermones (que ser\u00e1 solo el asunto de este papel) tres plumas, sobre doctas, canonizadas, \u00bfqu\u00e9 mucho que haya quien intente adelantar la suya, no ya canonizada, aunque tan docta? Si hay un Tulio moderno que se atreva a adelantar a un Augustino, a un Tom\u00e1s y a un Cris\u00f3stomo, \u00bfqu\u00e9 mucho que haya quien ose responder a este Tulio? Si hay quien ose combatir en el ingenio con tres m\u00e1s que hombres, \u00bfqu\u00e9 mucho es que haya quien haga cara a uno, aunque tan grande hombre? Y m\u00e1s si se acompa\u00f1a y ampara de aquellos tres gigantes, pues mi asunto es defender las razones de los tres Santos Padres. Mal dije. Mi asunto es defenderme con las razones de los tres Santos Padres. (Ahora creo que acert\u00e9.)<\/p>\n<p>Y entrando en \u00e9l, digo que seguir\u00e9 en la respuesta el m\u00e9todo mismo que sigui\u00f3 el orador en el serm\u00f3n citado, que es del Mandato; y es en esta forma:<\/p>\n<p>Habla de las finezas de Cristo en el fin de su vida: in finem dilexit eos (Ioan. 13 cap.); y propone el sentir de tres Santos Padres, que son Augustino, Tom\u00e1s y Cris\u00f3stomo, con tan generosa osad\u00eda, que dice: \u00abEl estilo que he de guardar en este discurso ser\u00e1 \u00e9ste: referir\u00e9 primero las opiniones de los Santos, y despu\u00e9s dir\u00e9 tambi\u00e9n la m\u00eda; mas con esta diferencia: que ninguna fineza de amor de Cristo dir\u00e1n los Santos, a que yo no d\u00e9 otra mayor que ella; y a la fineza de amor de Cristo que yo dijere, ninguno me ha de dar otra que la iguale\u00bb. \u00c9stas son sus formales palabras, \u00e9sta su proposici\u00f3n, y \u00e9sta la que motiva la respuesta.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n primera es de Augustino, que siente que la mayor fineza de Cristo fue morir, prob\u00e1ndolo con el texto: Maiorem hac dilectionem nemo habet, ut animam suam ponat quis pro amicis suis. (Ioan. 15 cap. I.)<\/p>\n<p>Dice este orador que mayor fineza fue en Cristo ausentarse que morir. Pru\u00e9balo por discurso: porque Cristo amaba m\u00e1s a los hombres que a su vida, pues da la vida por ellos; luego m\u00e1s fineza es ausentarse que morir. Pru\u00e9balo con el texto de la Magdalena, que llora en el Sepulcro y no al pie de la Cruz; porque aqu\u00ed ve a Cristo muerto y all\u00ed ausente, y es mayor dolor la ausencia que la muerte. Pru\u00e9balo m\u00e1s, con que Cristo no hace demostraciones de sentimiento en la Cruz cuando muere: Inclinato capite emisit spiritum y las hace en el Huerto, porque se aparta: factus in agonia, porque le es m\u00e1s sensible la ausencia que la muerte. Pru\u00e9balo con que, pudiendo Cristo resucitar al segundo instante que muri\u00f3 y sacramentarse despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n &#8211;que lo primero era el remedio de la muerte y lo segundo de la ausencia&#8211;, dilata el remedio de la muerte hasta el tercero d\u00eda, y el de la ausencia no s\u00f3lo no lo dilata, sino que le anticipa, sacrament\u00e1ndose el d\u00eda antes de morir; luego siente m\u00e1s Cristo la ausencia que la muerte.<\/p>\n<p>Prueba m\u00e1s. Dice que Cristo muri\u00f3 una vez y se ausent\u00f3 una vez; pero que a la muerte no le dio m\u00e1s que un remedio, resucitando una vez, mas que a la ausencia le busc\u00f3 infinitos, sacrament\u00e1ndose. Y as\u00ed, a la muerte dio una resurrecci\u00f3n por remedio; pero por una ausencia multiplica infinitas presencias. Luego siente m\u00e1s la ausencia que la muerte. Dice m\u00e1s: que siente Cristo tanto m\u00e1s la ausencia que la muerte, que &#8211;siendo as\u00ed que el Sacramento de la Eucarist\u00eda, en cuanto sacramento, es presencia, y en cuanto sacrificio es muerte, en que muere Cristo tantas veces cuantas se hace presente&#8211; no repara en que cada presencia le cuesta una muerte. De manera que siente tanto m\u00e1s Cristo el ausentarse que el morir, que se sujet\u00f3 a una perpetuidad de muerte por no sufrir un instante de ausencia. Luego fue mayor fineza ausentarse que morir.<\/p>\n<p>\u00c9stas son, en substancia, sus razones y pruebas, aunque por no dilatarme las estrecho a la tosquedad de mi estilo, en que no poco pierden de su energ\u00eda y viveza; y ser\u00e1 preciso hacerlo as\u00ed en todos los discursos, pues V. md. los podr\u00e1 leer despacio en el mismo autor a que me refiero, y esto no es m\u00e1s que unos apuntamientos o reclamos para dar claridad a la respuesta, que es \u00e9sta:<\/p>\n<p>Siento con San Agust\u00edn que la mayor fineza de Cristo fue morir. Pru\u00e9base por discurso: porque lo m\u00e1s apreciable en el hombre es la vida y la honra, y ambas cosas da Cristo en su afrentosa muerte. En cuanto Dios, ya hab\u00eda hecho con el hombre finezas dignas de su Omnipotencia, como fue el criarle, conservarle, etc.; pero en cuanto hombre, no tiene m\u00e1s que poder dar, que la vida. Pru\u00e9base no s\u00f3lo con el texto: Maiorem hac dilectionem, etc., el cual se puede entender de otros amores; sino con otros infinitos. Sea uno el en que Cristo dice que es buen Pastor: Ego sum pastor bonus. Bonus pastor animam suam dat pro ovibus suis, donde Cristo habla de s\u00ed mismo y califica su fineza con su muerte. Y siendo Cristo quien solo sabe cu\u00e1l es la mayor de sus finezas, claro es que cuando se pone a ejecutoriarlas \u00c9l mismo, a haber otra mayor, la dijera; y no ostenta para prueba de su amor m\u00e1s que la prontitud a la muerte. Luego es la mayor de las finezas de Cristo.<\/p>\n<p>M\u00e1s. Dos t\u00e9rminos tiene una fineza que la pueden constituir en el ser de grande: el t\u00e9rmino a quo, de quien la ejecuta, y el t\u00e9rmino ad quem, de quien la logra. El primero hace grande una fineza, por el mucho costo que tiene al amante; el segundo, por la mucha utilidad que trae al amado.<\/p>\n<p>Hay muchas finezas que tienen el un t\u00e9rmino, pero carecen del otro. Sea ejemplo de las primeras Jacob sirviendo catorce a\u00f1os. \u00a1Oh qu\u00e9 trabajos! \u00a1Oh qu\u00e9 hielos! \u00a1Oh qu\u00e9 soles! Gran fineza de parte de Jacob. Pero veamos qu\u00e9 utilidad trae eso a Raquel (que es el otro t\u00e9rmino). Ninguna: pues el tener esposo, sin esas diligencias lo lograr\u00eda su belleza. Esta fineza tiene s\u00f3lo el t\u00e9rmino a quo. Sea ejemplo de las segundas, Ester, elevada al trono real en lugar de la reina Vasti. \u00a1Gran dicha, por cierto! \u00a1Gran ventura! \u00a1Grande utilidad para Ester! Pero veamos el otro t\u00e9rmino. \u00bfQu\u00e9 costo le tiene a Asuero esa fineza? Ninguno: s\u00f3lo querer. Esta fineza tiene s\u00f3lo el t\u00e9rmino ad quem. Luego para ser del todo grande una fineza ha de tener costos al amante y utilidades al amado. Pues pregunto, \u00bfcu\u00e1l fineza para Cristo m\u00e1s costosa que morir? \u00bfCu\u00e1l m\u00e1s \u00fatil para el hombre que la Redenci\u00f3n que result\u00f3 de su muerte? Luego es, por ambos t\u00e9rminos, la mayor fineza morir.<\/p>\n<p>Encarna el Verbo, y mide por nuestro amor la inmensa distancia de Dios a hombre; muere, y mide la limitada que hay de hombre a muerte. Y siendo as\u00ed que aqu\u00e9lla es mayor distancia, cuando nos representa sus finezas y nos recomienda su memoria, no nos acuerda que encarn\u00f3 y nos representa que muri\u00f3: Hoc est Corpus meum, quod pro vobis tradetur; hoc facite in meam commemorationem. Pues \u00bfno nos pod\u00eda decir Cristo: \u00e9ste es mi Cuerpo, que por vuestro amor le tom\u00e9 y me hice hombre? No, que la Encarnaci\u00f3n no le fue penosa, ni obr\u00f3 luego nuestra redenci\u00f3n; y quiere Cristo acordarnos su costo y nuestra utilidad, que son los dos t\u00e9rminos que hacen perfecta una fineza, y que s\u00f3lo comprende su Muerte, que es la mayor de sus finezas.<\/p>\n<p>Porque la Encarnaci\u00f3n fue mayor maravilla, pero no fue tan grande fineza: pues en cuanto a maravilla, mayor maravilla fue hacerse Dios hombre, que morir siendo hombre; pero en cuanto a fineza, mayor costo le tuvo morir que encarnar, porque en encarnar no perdi\u00f3 nada del ser de Dios cuando se hizo Cristo, y en morir dej\u00f3 de ser Cristo, desuni\u00e9ndose el cuerpo del alma, de que se hac\u00eda Cristo. Luego fue mayor fineza el morir.<\/p>\n<p>Y parece que el mismo Se\u00f1or lo regul\u00f3 as\u00ed. Pru\u00e9base por discurso. Todos aquellos que se eligen por medios para alg\u00fan fin, se tienen por de menor aprecio que el fin a que se dirigen. La Encarnaci\u00f3n fue medio para la muerte, pues Cristo se hizo hombre para morir por el hombre; conque fue mayor fineza morir que encarnar, aunque sea mayor maravilla encarnar que morir. Luego morir fue la mayor fineza en la graduaci\u00f3n del mismo Cristo, siendo su Majestad quien \u00fanicamente las sabe graduar. Por eso al expirar Cristo dice: Consummatum est, porque el expirar fue la consumaci\u00f3n de sus finezas.<\/p>\n<p>Compra Cristo (dice el autor) cada presencia con una muerte en el Sacramento; yo entiendo que compra la muerte con la presencia, pues tiene la presencia por acordarnos su muerte: Quotiescumque feceritis, in mei memoriam facietis. Aquella fineza que el amante desea que se imprima en la memoria del amado, es la que tiene por mayor. Cristo dice: Acordaos de que mor\u00ed; y no dice: Acordaos de que os cri\u00e9, de que encarn\u00e9, de que me sacrament\u00e9, etc. Luego la mayor es morir.<\/p>\n<p>Conf\u00edrmase esta verdad. Aquella fineza que el amante ostenta y reitera m\u00e1s, tiene por la mayor. Cristo reitera su muerte, y no otra. Luego \u00e9sta fue la mayor. Y teniendo infinitos beneficios que podernos acordar, s\u00f3lo nos acuerda que muri\u00f3. Luego \u00e9sta es la mayor.<\/p>\n<p>M\u00e1s. Las dem\u00e1s finezas de Cristo se refieren, pero no se representan. La muerte se refiere, se recomienda y se representa. Luego no s\u00f3lo es la mayor fineza, pero es compendio de todas las finezas. Pru\u00e9bolo. Cristo en su muerte nos repite el beneficio de la Creaci\u00f3n, pues nos restituye con ella al primitivo ser de la gracia. Cristo con su muerte nos reitera el de la Conservaci\u00f3n, pues no s\u00f3lo nos conserva vida temporal, muriendo porque vivamos, sino que nos da su Carne y Sangre por sustento. Cristo en su muerte nos reitera el beneficio de la Encarnaci\u00f3n, pues uni\u00e9ndose en la Encarnaci\u00f3n a la carne pur\u00edsima de su madre, en la muerte se une a todos, derramando en todos su sangre. S\u00f3lo el Sacramento parece que no se representa en la muerte: y es porque el Sacramento es la representaci\u00f3n de su muerte. Y esto mismo prueba ser la mayor fineza la muerte: pues siendo tan grande fineza el Sacramento, es s\u00f3lo representaci\u00f3n de la muerte.<\/p>\n<p>Pues en verdad que hasta ahora no hemos respondido al autor, sino s\u00f3lo defendido el sentir de Augustino, de que la mayor fineza de Cristo fue morir. Vamos a las razones del autor, pues ya dejamos dichos sus fundamentos. A que, desde luego, le concedemos que Cristo am\u00f3 m\u00e1s a los hombres que a su vida, pues la dio por ellos. Pero le negamos el supuesto de que Cristo se ausent\u00f3; y dado que se ausentase, negamos tambi\u00e9n el que la ausencia sea mayor dolor que la muerte.<\/p>\n<p>Vamos a lo primero que es probar que Cristo no se ausent\u00f3. Sirva de prueba, al m\u00edo, su propio argumento. Si dice que Cristo siente tanto el ausentarse y tan poco el morir, que dilata el remedio de la muerte en la Resurrecci\u00f3n hasta el tercero d\u00eda y anticipa el de la ausencia en el Sacramento, \u00bfpor qu\u00e9 suda en el Huerto: factus est sudor eius? \u00bfPor qu\u00e9 agoniza de congoja: factus in agonia? \u00bfPorque se ausenta, si queda ya presente Sacramentado en el Cen\u00e1culo? Y si remedia la ausencia antes que llegue, \u00bfcu\u00e1l ausencia es la que siente, ya remediada? Luego la agon\u00eda no es de que se aparta quien deja ya asegurado el que se queda. Luego, de todo esto, se infiere que el ausentarse no s\u00f3lo no se debe contar por la mayor fineza de Cristo, pero ni por fineza, pues nunca lleg\u00f3 el caso de ejecutarla. Dice el autor que Cristo se va porque nos importa: Expedit vobis ut ego vadam. Es verdad que se va, pero es falso que se ausenta. No gastemos tiempo: ya sabemos la infinidad de sus presencias.<\/p>\n<p>Probado el que Cristo no se ausent\u00f3, no sirve la prueba de la Magdalena para esta conclusi\u00f3n, pues s\u00f3lo sirviera suponiendo el autor la ausencia que yo niego. Y mi argumento es que la muerte de Cristo fue la mayor fineza de las finezas que obr\u00f3: no de la supuesta ausencia, que en \u00e9sa niego todo el supuesto y no hay relativo de comparaci\u00f3n entre lo que tiene ser y lo que no le tiene. Pero porque propuse probar que no es la ausencia mayor dolor que la muerte, y por consiguiente, ni mayor fineza, sino al contrario, ser\u00e1 preciso responder a la prueba de la Magdalena. Y as\u00ed digo: que de llorar la Magdalena en el sepulcro y no llorar al pie de la Cruz, no se infiere que sea mayor dolor el de la ausencia que el de la muerte; antes lo contrario.<\/p>\n<p>Pru\u00e9bolo. Cuando se recibe alg\u00fan grande pesar, acuden los esp\u00edritus vitales a socorrer la agon\u00eda del coraz\u00f3n que desfallece; y esta retracci\u00f3n de esp\u00edritus ocasiona general embargo y suspensi\u00f3n de todas las acciones y movimientos, hasta que, moder\u00e1ndose el dolor, cobra el coraz\u00f3n alientos para su desahogo y exhala por el llanto aquellos mismos esp\u00edritus que le congojan por confortarle, en se\u00f1al de que ya no necesita de tanto fomento como al principio. De donde se prueba, por raz\u00f3n natural, que es menor el dolor cuando da lugar al llanto, que cuando no permite que se exhalen los esp\u00edritus porque los necesita para su aliento y confortaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pru\u00e9base con que este mismo efecto suele ocasionar un gozo; luego no son indicio de muy grave dolor las l\u00e1grimas, pues es un signo tan com\u00fan, que indiferentemente sirven al pesar y al gusto.<\/p>\n<p>A dos hombres grad\u00faa Cristo con el dulce t\u00edtulo de amigos. El uno es L\u00e1zaro: Lazarus amicus noster dormit. El otro es Judas: Amice, ad quid venisti? Suceden, a los dos, dos infortunios: muere L\u00e1zaro muerte temporal; muere Judas muerte temporal y eterna. Bien claro se ve que \u00e9sta ser\u00eda m\u00e1s sensible para Cristo; y vemos que llora por L\u00e1zaro: lacrymatus est Iesus, y no llora por Judas: porque aqu\u00ed el mayor dolor embarg\u00f3 al llanto, y all\u00ed el menor le permit\u00eda.<\/p>\n<p>La Reina de los Dolores para serlo tambi\u00e9n de los m\u00e9ritos, se halla al doloroso espect\u00e1culo de la muerte de su Unig\u00e9nito; y cuando lloran con tan distante conocimiento las hijas de Si\u00f3n, no llora la traspasada Madre: Stantem video, flentem non video. Porque el inferior dolor, llora; el supremo, suspende y no deja llorar.<\/p>\n<p>Dentro del mismo caso de la Magdalena hallaremos otra prueba. No hay duda que la Magdalena am\u00f3 mucho a Cristo; el mismo Se\u00f1or lo testifica: Remittuntur ei peccata multa, quia dilexit multum. Pues siendo este amor tan meritorio, claro est\u00e1 que ser\u00eda perfecto; y el perfecto, claro est\u00e1 que es amar a Dios sobre todas las cosas. Luego amaba la Magdalena m\u00e1s a Cristo que a L\u00e1zaro su hermano. Pues \u00bfc\u00f3mo llora en la muerte de su hermano: ut vidit eam Iesus flentem, etc., y no llora en la muerte de Cristo? Es porque tuvo menor dolor en la muerte de L\u00e1zaro que en la muerte de su Maestro. Luego se prueba ser mayor dolor el que no deja llorar, que el que llora.<\/p>\n<p>Pru\u00e9bolo m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 dolor hay en la ausencia, sino una carencia de la vista de lo que se ama? Pues \u00e9ste, claro est\u00e1 que le tiene la muerte m\u00e1s circunstanciado: porque la ausencia trae una carencia limitada; la muerte, una carencia perpetua. Luego es mayor dolor el de la muerte que el de la ausencia, pues es una mayor ausencia.<\/p>\n<p>Aprieto m\u00e1s. El ausente siente s\u00f3lo no ver lo que ama, pero ni siente otro da\u00f1o en s\u00ed, ni en lo que ama; el que muere, o ve morir, siente la carencia y siente la muerte de su amado, o siente la carencia de su amado y la muerte propia. Luego es mayor dolor la muerte que la ausencia: porque la ausencia es s\u00f3lo ausencia; la muerte, es muerte y es ausencia. Luego, si la comprende con aditamento, mayor dolor ser\u00e1.<\/p>\n<p>Vamos al segundo sentir, que es de Santo Tom\u00e1s. Dice este Ang\u00e9lico Doctor que la mayor fineza de Cristo fue el quedarse con nosotros Sacramentado, cuando se part\u00eda a su Padre glorioso. (Ajustadme esto con aquella tan ponderada ausencia del discurso pasado.) Vamos al caso.<\/p>\n<p>Dice este sutil\u00edsimo ingenio, que no fue la mayor fineza de Cristo sacramentarse, sino quedar en el Sacramento sin uso de sentidos. Pru\u00e9balo con el lugar de Absal\u00f3n, cuando vuelto de Gesur a la Corte y no enteramente reducido a la gracia de David, quer\u00eda m\u00e1s la muerte que tan penosa ausencia. All\u00e1 ver\u00e1 V. md. en el serm\u00f3n lo elegante de esta prueba; que a m\u00ed me importa, primero, averiguar la forma de este silogismo, y ver c\u00f3mo arguye el Santo y c\u00f3mo replica el autor.<\/p>\n<p>El Santo dice: Sacramentarse fue la mayor fineza de Cristo. Replica el autor: No fue, sino quedar sin uso de sentidos en ese Sacramento. \u00bfQu\u00e9 forma de arg\u00fcir es \u00e9sta? El Santo propone en g\u00e9nero; el autor responde en especie. Luego no vale el argumento. Si el Santo hablara de una de las especies infinitas de finezas que se encierran en aquel erario riqu\u00edsimo del Divino Amor debajo de los accidentes de pan, fuera buena la oposici\u00f3n; pero si las comprende todas en la palabra Sacramentarse, \u00bfc\u00f3mo le responde oponi\u00e9ndole una de las mismas finezas que el Santo comprende?<\/p>\n<p>Si uno dijese que la m\u00e1s noble categor\u00eda era la de substancia, y otro le replicase que no, sino el hombre, aunque para esto trajese muy elegantes pruebas (cuales son las que trae el autor), \u00bfno dir\u00edamos que no serv\u00edan, porque era sof\u00edstico el argumento y pecaba en la forma, pues el hombre es especie del g\u00e9nero substancia y est\u00e1 comprendido debajo de ella? Claro est\u00e1. Pues as\u00ed juzgo yo \u00e9ste, si no es que me enga\u00f1o: que bien podr\u00e1 ser, pero lo que aseguro es que no ser\u00e1 por pasi\u00f3n. V\u00e9alo V. md.; que yo me sujeto en esto (como en todo) a su correcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Par\u00e9ceme que quitadas las primeras basas sobre que estribaba la proposici\u00f3n, cae en tierra el edificio de las pruebas: que cuanto eran m\u00e1s fuertes, tanto son m\u00e1s prontas al precipicio, saliendo flaco el fundamento.<\/p>\n<p>Ya pienso que he satisfecho, en lo que toca a la defensa de Santo Tom\u00e1s, cuya proposici\u00f3n abraza y comprende todas las finezas Sacramentales. Pero si yo hubiera de arg\u00fcir de especie a especie con el autor dijera: que de las especies de fineza que Cristo obr\u00f3 en el Sacramento, no es la mayor el estar sin uso de sentidos, sino estar presente al desaire de las ofensas.<\/p>\n<p>Porque privarse del uso de los sentidos, es s\u00f3lo abstenerse de las delicias del amor, que es tormento negativo; pero ponerse presente a las ofensas, es no s\u00f3lo buscar el positivo de los celos, pero (lo que m\u00e1s es) sufrir ultrajes en el respeto. Y es \u00e9sta tanto mayor fineza que aqu\u00e9lla, cuanto va de un amor agraviado a un amor reprimido; y lo que dista el dolor de un deleite que no se goza, a una ofensa que se tolera, dista el de privarse de los sentidos al de hacer cara a los agravios. No ver lo que da gusto, es dolor; pero mayor dolor es ver lo que da disgusto.<\/p>\n<p>Venden a Jos\u00e9 sus hermanos en Egipto y privan a Jacob del deleite de su vista. Atr\u00e9vese Rub\u00e9n a violar el lecho de su padre. \u00a1Grandes delitos ambos! Pero veamos los castigos que Jacob les previene. A Rub\u00e9n priva de la primogenitura, expresando por causal el agravio; mald\u00edcele y quiere que no crezca: Effusus es sicut aqua, non crescas; quia ascendisti cubile patris tui, et maculasti stratum eius. \u00a1Bien merecida pena a su culpa! Pero, veamos, \u00bfqu\u00e9 castigo asigna a los dem\u00e1s por haber vendido a Jos\u00e9? Ninguno; ni vuelve a hacer menci\u00f3n de tal cosa.<\/p>\n<p>Pues \u00bfc\u00f3mo? \u00bfUn delito tan enorme se queda as\u00ed? \u00bfVender a su hermano, y a un hermano tal como Jos\u00e9, delicias y consuelo de Jacob y despu\u00e9s amparo de todos? \u00bfY esto se olvida y a Rub\u00e9n castigan? S\u00ed, que en la venta de Jos\u00e9 privaron a Jacob s\u00f3lo del deleite de su amor; pero Rub\u00e9n ofendi\u00f3 su amor y su respeto. Y es menos dolor privarse del logro del amor, que sufrir agravios del amor y del respeto. Luego es en Cristo mayor fineza \u00e9sta que aqu\u00e9lla. Esto he dicho de paso, que ya digo que es argumento de especie a especie, que puede hacerse al autor, no al Santo.<\/p>\n<p>Vamos a la tercera, que es de San Juan Cris\u00f3stomo. Dice el Santo: que la mayor fineza de Cristo fue lavar los pies a los disc\u00edpulos. Dice el autor: que no fue la mayor fineza lavar los pies, sino la causa que le movi\u00f3 a lavarlos.<\/p>\n<p>Otra tenemos, no muy diferente de la pasada: aqu\u00e9lla, de especie a g\u00e9nero; \u00e9sta, de efecto a causa. \u00a1V\u00e1lgame Dios! \u00bfPudo pasarle por el pensamiento al divino Cris\u00f3stomo, que Cristo obr\u00f3 tal cosa sin causa, y muy grande? Claro est\u00e1 que no pudo pensar tal cosa. Antes no s\u00f3lo una causa sino muchas causas manifiesta en tan portentoso efecto como humillarse aquella Inmensa Majestad a los pies de los hombres. \u00c9ste es el efecto; y con su energ\u00eda, el Cris\u00f3stomo quiere que infiramos de \u00e9l lo grande de las causas, sin expresarlas, porque no pudo hallar m\u00e1s viva expresi\u00f3n que referir tan humilde ministerio en tanta soberan\u00eda, como diciendo: Mirad c\u00f3mo nos am\u00f3 Cristo, pues se humill\u00f3 a lavarnos los pies; mirad lo que dese\u00f3 ense\u00f1arnos con su ejemplo, pues se abati\u00f3 hasta lavarnos los pies; mirad cu\u00e1nto solicit\u00f3 la conversi\u00f3n de Judas, pues lleg\u00f3 a lavarle los pies. Y otras muchas m\u00e1s causas que el Evangelio expresa y muchas m\u00e1s que calla, y que el Cris\u00f3stomo incluye en aquel: Lav\u00f3 los pies a sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Pues si el motivo de lavar los pies y la ejecuci\u00f3n de lavarlos se han como causa y efecto, y la causa y efecto son relativos, que aqu\u00ed no pueden separarse, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 esta mayor\u00eda que el autor halla entre lavar y la causa de lavar, si s\u00f3lo su diferencia es ser generante la causa y el efecto engendrado? \u00bfNi cu\u00e1l es la mayor fineza que da a lo que el Santo dice? Pues al fin se refunde en que Cristo se abati\u00f3 a los pies de Judas, cuyo coraz\u00f3n era trono de Satan\u00e1s, y \u00e9ste es el efecto que el Santo pondera y expresa; y que la causa fue reducirle, y \u00e9sta es la causa, o una de las causas, que el Santo incluy\u00f3, refiriendo el efecto, con m\u00e1s misteriosa ponderaci\u00f3n que si las expresara.<\/p>\n<p>Quiere el Evangelista San Juan dar pruebas del amor del Eterno Padre y lo prueba con el efecto: Sic Deus dilexit mundum ut Filium suum Unigenitum daret. Am\u00f3 Dios de manera al Mundo que le dio a su hijo. Luego el efecto es el que prueba la causa. Para encender nuestros deseos en los bienes eternos, se nos dice que ni ojos vieron, ni o\u00eddos oyeron, ni coraz\u00f3n humano puede comprender c\u00f3mo es aquella felicidad eterna. Pues \u00bfno fuera mejor, para excitarnos el deseo, pintarnos la Gloria? No, que lo que no cabe en las voces queda m\u00e1s decente en el silencio; y expresa y da a entender m\u00e1s un: no se puede explicar c\u00f3mo es la Gloria, que un: as\u00ed es la Gloria. As\u00ed el Cris\u00f3stomo: la obra, que es exterior, expresa; la causa, la supone, y como inexplicable la deja de decir.<\/p>\n<p>Para dar mayor claridad a lo dicho y apoyar m\u00e1s la propiedad con que habl\u00f3 el Santo, apuremos qu\u00e9 cosa es fineza. \u00bfEs fineza, acaso, tener amor? No, por cierto, sino las demostraciones del amor: \u00e9sas se llaman finezas. Aquellos signos exteriores demostrativos, y acciones que ejercita el amante, siendo su causa motiva el amor, eso se llama fineza. Luego si el Santo est\u00e1 hablando de finezas y actos externos, con grand\u00edsima propiedad trae el Lavatorio, y no la causa: pues la causa es el amor, y el Santo no est\u00e1 hablando del amor, sino de la fineza, que es el signo exterior. Luego no hay para qu\u00e9 ni por qu\u00e9 arg\u00fcirle, pues lleva el Santo supuesto lo que despu\u00e9s le sacan como nuevo.<\/p>\n<p>Ya hemos respondido por los tres Santos. Ahora vamos a lo m\u00e1s arduo, que es a la opini\u00f3n que \u00faltimamente forma el autor: al Aquiles de su serm\u00f3n; a la que, en su sentir, tiene por la mayor fineza de Cristo, y a la que dice que \u00abninguno le dar\u00e1 otra que le iguale\u00bb, que es decir que \u00abCristo no quiso la correspondencia de su amor para s\u00ed, sino para los hombres, y que \u00e9sta fue la mayor fineza: amar sin correspondencia\u00bb.<\/p>\n<p>Pru\u00e9balo con aquellas palabras: Et vos debetis alter alterius lavare pedes. De donde infiere que Cristo no quiere que le correspondamos ni que le amemos, sino que nos amemos unos a otros; y dice que es la mayor fineza de Cristo \u00e9sta, porque es fineza sin inter\u00e9s de correspondencia. Para esto no trae pruebas de Sagrada Escritura, porque dice que la mayor prueba de esta fineza es el carecer de pruebas, porque es fineza sin ejemplar.<\/p>\n<p>Conque bien mirada la proposici\u00f3n, tiene dos miembros a que responder. El uno es que Cristo no quiso nuestra correspondencia. El otro, que no tiene prueba esta fineza de Cristo. Conque ser\u00e1n dos las respuestas. Una, probar que no s\u00f3lo no fue fineza la que el autor dice; pero que fue fineza lo contrario, que es que Cristo quiere nuestra correspondencia, y que \u00e9sta es la fineza. La otra, probar que cuando supusi\u00e9ramos que era fineza la que dice el autor, no le faltaran pruebas en la Sagrada Escritura, ni ejemplares donde nada falta.<\/p>\n<p>Vamos a lo primero, que es probar que no fue fineza la que dice el autor, ni Cristo la hizo. El probar que Cristo quiso nuestra correspondencia y no la renunci\u00f3, sino que la solicit\u00f3, es tan f\u00e1cil, que no se halla otra cosa en todas las Sagradas Letras que instancias y preceptos que nos mandan amar a Dios. Ya se ve que el primer precepto es: Diliges dominum Deum tuum ex toto corde tuo, et ex tota anima tua, et ex tota mente tua. Pues \u00bfc\u00f3mo se puede entender que Cristo no quiere nuestra correspondencia cuando con tanto aprieto la encarga y manda? Claro est\u00e1 que el autor sabr\u00e1 esto mejor que yo, sino que quiso hacer ostentaci\u00f3n de su ingenio, no porque sintiese que lo podr\u00eda probar; pues aunque en la cl\u00e1usula: et vos debetis alter alterius lavare pedes, no se expresa el amor que nos pide Cristo para s\u00ed y se expresa el que nos manda tener al pr\u00f3jimo, se incluye y envuelve en ella misma el amor de Dios, aunque no se expresa con mayor eficacia que el del pr\u00f3jimo, que se manda.<\/p>\n<p>Pru\u00e9bolo por raz\u00f3n. Manda Dios amar al pr\u00f3jimo y quiere que lo hagamos porque \u00e9l lo manda. Luego deja supuesto que debemos amar m\u00e1s a Dios, pues por su obediencia hemos de amar al pr\u00f3jimo. Cuando se hace, por respeto de alguno, alguna acci\u00f3n a favor de otro, m\u00e1s se aprecia aqu\u00e9l por cuya atenci\u00f3n se hace, que al con quien se hace.<\/p>\n<p>Quiere Dios destruir al pueblo por el pecado de la idolatr\u00eda. Interp\u00f3nese Mois\u00e9s diciendo: \u00abO perd\u00f3nales o b\u00f3rrame del Libro de la Vida\u00bb. Perdona Dios a aquel pueblo ingrato por esta interposici\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n qued\u00f3 aqu\u00ed &#8211;pregunto&#8211; m\u00e1s obligado a Dios, Mois\u00e9s o el pueblo? Claro est\u00e1 que Mois\u00e9s, pues aunque el beneficio result\u00f3 en bien del pueblo y qued\u00f3 muy obligado a Dios, m\u00e1s lo qued\u00f3 Mois\u00e9s, pues lo hizo Dios por su respeto. Quiere Cristo que nos amemos, pero que nos amemos en \u00e9l y por \u00e9l. Luego su amor es primero. Y si no, veamos c\u00f3mo lleva el que nos amemos sin su respeto. Manda Cristo amar a los padres: Honora patrem tuum; manda amar al pr\u00f3jimo: Diliges proximum tuum, sicut te ipsum. Bien, \u00bfpero c\u00f3mo ha de ser este amor? Anteponiendo siempre el suyo no s\u00f3lo a los amores prohibidos, no s\u00f3lo a los viciosos, sino a los l\u00edcitos, a los obligatorios, a los que \u00e9l mismo nos manda tener, como entre el padre y el hijo, entre la mujer y el marido. Y todos los dem\u00e1s que Su Majestad quiere, no los quiere en no siendo por su respeto; antes los aborrece y los separa. Y si no, v\u00e9ase el admirable orden con que en el Evangelio nos va ense\u00f1ando el modo de cumplir y de practicar aquel primer precepto: Diliges Dominum Deum tuum, etc. Ha mandado Su Majestad amar a los padres: Honora patrem tuum. Y para que no pensemos que los podemos amar m\u00e1s que a Dios, dice: qui amat patrem, aut matrem plus quam me, non est me dignus. Y aqu\u00ed parece que se contenta Dios s\u00f3lo con que no amemos m\u00e1s a los padres que a su Majestad. Pues no; m\u00e1s adelante pasa la obligaci\u00f3n, pues hasta ahora s\u00f3lo manda no amarlos m\u00e1s, pero despu\u00e9s manda aborrecerlos si son estorbo de su servicio: Si quis venit ad me, et non odit patrem suum, et matrem, et uxorem, et filios, et fratres, et sorores, etc. He aqu\u00ed que ya nos manda aborrecer a todos los propincuos. Pues todav\u00eda falta, que a\u00fan quedamos enteros, y ni aun a nuestros miembros hemos de perdonar si importa a su servicio: Si autem manus tua, vel pes tuus scandalizat te, abscide eum, et proiice abs te. En verdad que ya ni la mano, ni el pie, ni el ojo est\u00e1n exentos. Pero a\u00fan hay vida; pues no, ni \u00e9sta tampoco: Qui non odit patrem suum, et matrem suam, et uxorem, et filios, et fratres, et sorores, adhuc autem et animam suam, non potest meus esse discipulus. \u00a1V\u00e1lgame Dios, qu\u00e9 apretado precepto que no reserva ni aun la vida! Pero a\u00fan nos queda el ser. \u00bfC\u00f3mo? \u00a1Ni el ser se reserva! Oigamos: Si quis vult post me venire, abneget semetipsum. Si alguno quiere seguirme, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo. Veis ah\u00ed como nada hay reservado en importando a su servicio. Pues \u00bfc\u00f3mo hemos de pensar que no quiere nuestro amor para s\u00ed, si vemos que los m\u00e1s l\u00edcitos amores nos prohibe cuando se oponen al suyo? Y no como quiera, sino que les hace guerra a sangre y fuego: ego veni ignem mittere in terram; y en otra parte: non veni mittere pacem in terram, sed gladium. Veni enim separare hominem adversus patrem suum, et filiam adversus matrem suam, et nurum adversus socrum suam; et inimici hominis, domestici eius. En que es para m\u00ed muy notable la circunstancia de decir Cristo que viene a apartar la nuera de la suegra y a hacer a los criados enemigos de su due\u00f1o. Pues, Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 necesidad hay de que vos los apart\u00e9is y enemist\u00e9is? \u00bfEllos no se est\u00e1n separados y enemistados? Apartar al padre del hijo y a la hija de la madre, al marido de la mujer, al hermano del hermano, bien est\u00e1, porque todos \u00e9stos se aman; pero \u00bfa la nuera de la suegra, a los criados del amo? No lo entiendo; porque \u00bfqu\u00e9 nuera no aborrece a su suegra, qu\u00e9 criado no es necesario enemigo de su due\u00f1o? Pues \u00bfqu\u00e9 necesidad hay de separarlos si ellos lo est\u00e1n? \u00c9se es el mayor aprieto del precepto: que habiendo tan pocas excepciones de buenos criados y nueras amantes de suegras, no obstante los comprende, porque los pocos que suele haber de esta l\u00ednea no se tengan por exentos del precepto (que ya vimos un Eliezer fiel criado de Abraham y una Rut amante de su suegra Noem\u00ed), porque es Dios muy celoso de lo que toca a este punto de la primac\u00eda de su amor y as\u00ed apenas se halla plana sagrada en que no le repita: Ego sum Dominus Deus tuus fortis, zelotes. Yo soy tu Se\u00f1or y Dios fuerte y celoso. Y hace de manera ostentaci\u00f3n de su amor en sus celos que, despu\u00e9s de haber hecho varias amenazas a la Sinagoga por sus maldades, la \u00faltima y m\u00e1s terrible es: Auferam a te zelum meum. Como si le dijera: pues con tantos beneficios no te quieres reducir, ni con tantos castigos te quieres enmendar, yo ejecutar\u00e9 en ti el mayor de todos. \u00bfY cu\u00e1l es, Se\u00f1or? \u00bfCu\u00e1l? Auferam a te zelum meum: quitar\u00e9 de ti mis celos, que es se\u00f1al de que quito de ti mi amor.<\/p>\n<p>Quiere Dios examinar la fe del patriarca Abraham y m\u00e1ndale sacrificar a Isaac, su hijo. Ahora reparo yo: \u00bfpor qu\u00e9 es Isaac el se\u00f1alado; no era hijo tambi\u00e9n Ismael?<\/p>\n<p>Y si el sacrificio hab\u00eda de ser de un hijo, \u00bfno bastaba que fuese Ismael, o al menos que Dios le dijera: Sacrif\u00edcame uno de tus hijos, sin se\u00f1alar cu\u00e1l, y dejar libre la elecci\u00f3n a su padre? Pues \u00bfpor qu\u00e9 nombra a Isaac? Ati\u00e9ndase a las palabras: Tolle filium tuum, quem diligis, Isaac, et sacrifica mihi illum, etc. \u00bfAs\u00ed que el querido es Isaac? Pues sea Isaac el sacrificado; que parece que est\u00e1 Dios celoso de que sea Isaac tan amado de su padre, y quiere probar cu\u00e1l amor puede m\u00e1s con Abraham, si el suyo o el del hijo.<\/p>\n<p>M\u00e1s. Bien sabemos que Dios sab\u00eda lo que Abraham hab\u00eda de hacer y que le amaba m\u00e1s a \u00e9l que a Isaac; pues \u00bfpara qu\u00e9 es este examen? Ya lo sabe, pero quiere que lo sepamos nosotros, porque es Dios tan celoso, que no s\u00f3lo quiere ser amado y preferido a todas las cosas, pero quiere que esto conste y lo sepa todo el mundo; y para esto examina a Abraham. De todo esto juzgo que se puede conocer el grande aprieto con que Cristo pide nuestro amor y que cuando manda que nos amemos, es siendo su Majestad el medio de este amor. De manera que para amarnos unos a otros ha de ser Su Majestad el medio y la uni\u00f3n. Y nadie ignora que el medio que une dos t\u00e9rminos, se une \u00e9l m\u00e1s estrecha e inmediatamente con ellos, que a ellos entre s\u00ed. Cristo se pone por medio y uni\u00f3n: luego quiere que le amemos, cuando manda que amemos al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Dice m\u00e1s Cristo: que su precepto es que amemos al pr\u00f3jimo como su Majestad nos ama: Hoc est praeceptum meum, ut diligatis invicem, sicut dilexi vos. Aqu\u00ed s\u00f3lo manda que nos amemos unos a otros. Pero para poder cumplir nosotros este precepto, \u00bfqu\u00e9 disposici\u00f3n hemos menester? El mismo Cristo la ense\u00f1a: Qui diligit me, mandatum meum servabit; y el evangelista San Juan, en la Ep\u00edstola I, cap\u00edtulo 5, dice: Haec est enim charitas Dei, ut mandata eius custodiamus. Luego para cumplir el precepto de amar al pr\u00f3jimo hemos de amar primero a Dios. Si Cristo (como dice en otro serm\u00f3n el mismo autor) se llama Vid y a nosotros Sarmientos: Ego sum vitis, vos palmites, y los sarmientos primero se unen a la vid que ellos entre s\u00ed; luego quiere Cristo, luego solicita Cristo, luego manda Cristo que le amemos.<\/p>\n<p>Creo que me he alargado superfluamente en lo que por s\u00ed est\u00e1 tan claro; pero eso mismo causa el que ocurra tanto que decir en la materia, que se trabaja m\u00e1s en dejarlo que en ponerlo. De lo dicho juzgo que sale por leg\u00edtima consecuencia que Cristo no hizo por nosotros la fineza que el autor supone de no querer correspondencia.<\/p>\n<p>Podr\u00e1nme replicar que si hay fineza que sea digna de tal nombre que Cristo dejase de hacer por nosotros con su inmenso amor. Y dir\u00e9 yo que s\u00ed hay, porque hay finezas que les ocasiona a serlo nuestra limitada naturaleza; y \u00e9sas no hizo Cristo, porque no eran conformes a su perfecci\u00f3n infinita, ni decentes a su inmensa Majestad, ni a la dignidad y soberan\u00eda suya. Verbi gratia: Los justos hacen por Cristo algunas finezas que Cristo no hizo por ellos, como es resistir tentaciones luchando con nuestra naturaleza, que coinquinada con el pecado, est\u00e1 propensa al mal, y a m\u00e1s de esto, el temor y peligro de ser de ellas vencido y pelear con incertidumbre de la victoria o la p\u00e9rdida. Ninguna de estas dos especies de finezas pudo hacer Cristo, pues ni pudo ser tentado ni menos temer peligros de pecar. Pues aunque su Majestad fue llevado al desierto, ut tentaretur a diabolo, bien saben los doctos c\u00f3mo se entiende este lugar, y lo explica el glorioso doctor San Gregorio sobre el mismo, diciendo que la tentaci\u00f3n es en tres maneras: por sugesti\u00f3n, delectaci\u00f3n o consentimiento.<\/p>\n<p>Del primer modo &#8211;dice&#8211; solamente pudo Cristo ser tentado del Demonio. Porque nosotros, cuando somos tentados, las m\u00e1s veces caemos o en el consentimiento o en la delectaci\u00f3n, o podemos, al menos, caer en una de las dos cosas o en ambas; porque como hijos de pecado y concebidos en \u00e9l, tenemos en nosotros mismos la semilla de la culpa, que es el fomes peccati que nos inclina a pecar. Pero Cristo, nacido de madre virgen y por concepci\u00f3n milagrosa, era impecable; por lo cual no pudo sentir en s\u00ed ninguna repugnancia ni contradicci\u00f3n al obrar bien, y as\u00ed s\u00f3lo pudo ser tentado por sugesti\u00f3n, que es una tentaci\u00f3n extr\u00ednseca y que estaba muy lejos de su mente y no le pod\u00eda inclinar, ni hacer guerra ninguna. Y no teniendo ni la lucha ni el riesgo, no pudo hacer la fineza de resistir ni temer el riesgo de pecar. Por lo cual dice el Ap\u00f3stol: adimpleo ea quae desunt passionum Christi, in carne mea pro corpore eius, quod est Ecclesia. \u00bfPues c\u00f3mo, si fue copiosa la Redenci\u00f3n: copiosa apud eum redemptio, dice San Pablo que a\u00f1ade o que llena la pasi\u00f3n de Cristo? \u00bfA la Pasi\u00f3n pudo faltarle algo? \u00bfQu\u00e9 hizo San Pablo que no hizo Cristo? El mismo Ap\u00f3stol lo dice: Datus est mihi stimulus carnis meae angelus Satanae, qui me colaphizet. Esto es lo que falt\u00f3 a la pasi\u00f3n de Cristo: luchar con tentaciones y temer peligros de pecar; y esto es lo con que dice San Pablo que llena la pasi\u00f3n de Cristo; y \u00e9stas son las finezas que no pudo hacer Cristo y podemos hacer nosotros.<\/p>\n<p>Pues as\u00ed, el no querer correspondencia fuera fineza en un amor humano, porque fuera desinter\u00e9s; pero en el de Cristo no lo fuera, porque no tiene inter\u00e9s ninguno en nuestra correspondencia. Pru\u00e9bolo. El amor humano halla en ser correspondido, algo que le faltara si no lo fuera, como el deleite, la utilidad, el aplauso, etc. Pero al de Cristo nada le falta aunque no le correspondamos. En s\u00ed y consigo se tiene todos sus deleites, todas sus riquezas y todos sus bienes. Luego nada renunciara si renunciara nuestra correspondencia, pues nada le a\u00f1ade; y el renunciar lo que era nada no era ninguna fineza; y como no era fineza en Cristo, por eso no la hace Cristo por nosotros. En el libro de Job, al cap\u00edtulo XXXV, se lee, hablando de la soberan\u00eda con que Dios no nos ha menester: Porro si iuste egeris, quid donabis ei, aut quid de manu tua accipiet? Homini, qui similis tui est, nocebit impietas tua; et filium hominis adiuvabit iustitia tua. De donde sale claro que nosotros necesitamos de correspondencias porque nos traen utilidades, y por tanto fuera fineza y muy grande el renunciarlas. Pero en Cristo que no le resulta ninguna de nuestra correspondencia, no fuera fineza el no quererla. Y por eso, como ya dije, no la hace Cristo por nosotros; y antes hace lo contrario, que es solicitar nuestra correspondencia sin haberla menester, y \u00e9sa es la fineza de Cristo.<\/p>\n<p>Es el amor de Cristo muy al rev\u00e9s del de los hombres. Los hombres quieren la correspondencia porque es bien propio suyo; Cristo quiere esa misma correspondencia para bien ajeno, que es el de los propios hombres. A mi parecer el autor anduvo muy cerca de este punto, pero equivoc\u00f3lo y dijo lo contrario; porque, viendo a Cristo desinteresado, se persuadi\u00f3 a que no quer\u00eda ser correspondido. Y es que no dio el autor distinci\u00f3n entre correspondencia y utilidad de la correspondencia. Y esto \u00faltimo es lo que Cristo renunci\u00f3, no la correspondencia. Y as\u00ed, la proposici\u00f3n del autor es que Cristo no quiso la correspondencia para s\u00ed sino para los hombres. La m\u00eda es que Cristo quiso la correspondencia para s\u00ed, pero la utilidad que resulta de esa correspondencia la quiso para los hombres.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 el amante hace la correspondencia medio para su bien; Cristo hace la correspondencia medio para bien de los hombres. De manera que divide la correspondencia y el fin de la correspondencia. La correspondencia reserva para s\u00ed. El fin de ella, que es la utilidad que de ella resulta, se lo deja a los hombres. Ac\u00e1 los amantes rec\u00edprocos quieren el bien de su amor para su amado, pero el bien del amor del amado para s\u00ed; Cristo, el bien del amor que tiene al hombre y el bien del amor que el hombre le tiene, todo quiere que sea para el hombre. Examina Cristo a Pedro de su amor y d\u00edcele: Petre, amas me? Responde Pedro con aquellas ardientes ponderaciones que brotaba su encendido coraz\u00f3n, que s\u00ed y que pondr\u00e1 la vida por su amor. Veamos para qu\u00e9 es este examen tan apretado de Cristo. Sin duda que quiere que Pedro le haga alg\u00fan gran servicio. S\u00ed quiere. \u00bfY cu\u00e1l es? Pasce oves meas. Esto es lo que quiere Cristo: que el amor de Pedro sea suyo, pero que la utilidad resulte en las ovejas. Bien pudiera Cristo decirle a Pedro, y parece que era m\u00e1s congruente: Pedro, \u00bfamas a las ovejas? Pues apaci\u00e9ntalas; y no dice sino: Pedro, \u00bfme amas a m\u00ed? Pues guarda mis ovejas. Luego quiere el amor para s\u00ed, y la utilidad para los hombres.<\/p>\n<p>Pudi\u00e9ranme, ahora, replicar diciendo: Si Cristo no ha menester el amor del hombre para bien suyo, sino para el bien del mismo hombre, y para este bien basta el amor de Cristo, que es quien nos ha de hacer el bien, \u00bfpara qu\u00e9 solicita el amor del hombre, pues sin que el hombre le ame, puede Cristo hacerle bien?<\/p>\n<p>Para responder a esta r\u00e9plica es menester acordarnos que Dios dio al hombre libre albedr\u00edo con que puede querer y no querer obrar bien o mal, sin que para esto pueda padecer violencia, porque es homenaje que Dios le hizo y carta de libertad aut\u00e9ntica que le otorg\u00f3. Pues ahora, de la ra\u00edz de esta libertad nace que no basta que Dios quiera ser del hombre, si el hombre no quiere que Dios sea suyo. Y como el ser Dios del hombre es el sumo bien del hombre y esto no puede ser sin que el hombre quiera, por eso quiere Dios, solicita y manda al hombre que le ame, porque el amar a Dios es el bien del hombre. Dice el Real Profeta David que Dios es Dios y Se\u00f1or porque no necesita de nuestros bienes: Dixi Domino: Deus meus es tu, quoniam bonorum meorum non eges. Aqu\u00ed se conoce claro que Dios no necesita de nuestros bienes. Despu\u00e9s, hablando en persona del mismo Se\u00f1or dice, haciendo ostentaci\u00f3n de su poder: \u00abYo no he menester vuestros sacrificios, ni vuestros holocaustos. Yo no recibo vuestros becerros ni vuestros hircos. M\u00edas son todas las aves que vuelan y las fieras que pacen; m\u00eda toda la abundancia que produce en sus frutos la tierra; m\u00eda, en fin, toda la m\u00e1quina del orbe. \u00bfPor ventura pens\u00e1is que me sustentan las carnes de los toros o que bebo la sangre vertida de los cabritos?\u00bb Pues, Se\u00f1or Alt\u00edsimo &#8211;le pudi\u00e9ramos responder&#8211;, si de nada necesit\u00e1is porque todo es vuestro; si desde\u00f1\u00e1is todas las v\u00edctimas y no acept\u00e1is los sacrificios; si sois todopoderoso e infinitamente rico, \u00bfqu\u00e9 podremos hacer en vuestro servicio, vuestras pobres criaturas? Ved que es desconsuelo nuestro el no poderos ofrecer nada, porque lo ten\u00e9is todo, cuando nos ten\u00e9is tan obligados con vuestros infinitos beneficios. S\u00ed pod\u00e9is &#8211;parece que nos responde al verso 14 del mismo salmo&#8211;: Immola Deo sacrificium laudis; et redde Altissimo vota tua. Et invoca me in die tribulationis; eruam te, et honorificabis me. Como si dijera: Hombre, \u00bfquieres corresponder a lo mucho que te he dado? Pues p\u00eddeme m\u00e1s, y eso recibo yo por paga. Ll\u00e1mame en tus trabajos para que te libre de ellos; que esa confianza tuya tengo yo por honra m\u00eda. \u00a1Oh primor del Divino Amor: decir que es honor suyo lo que es provecho nuestro! \u00a1Oh sabidur\u00eda de Dios! \u00a1Oh liberalidad de Dios! Y \u00a1oh finezas s\u00f3lo de Dios y s\u00f3lo dignas de Dios! Para esto quiere Dios nuestro amor: para nuestro bien, no para el suyo. Y esto fue el primor de su fineza: no el no querer nuestra correspondencia&#8211; como quiere el autor&#8211;, sino el quererla para bien nuestro.<\/p>\n<p>Ya queda probado que Cristo quiso nuestra correspondencia y que su fineza mayor fue el quererla. Falta ahora el probar lo que promet\u00ed, que es que, cuando supongamos que fuera fineza el no quererla, no le faltaran &#8211;como quiere el autor&#8211; pruebas, ni ejemplares, a esa fineza en la Sagrada Escritura; aunque el autor la hace tan grande y tan sin ejemplar, que dice que no ha habido quien del amor que tiene quiera para otro la correspondencia. Veamos si yo hallo alguno que lo haya hecho. Mata Absal\u00f3n a su hermano Amn\u00f3n por el estupro de Tamar. \u00bfY qu\u00e9 hace su padre, el rey David? Se indigna tanto que obliga a Absal\u00f3n a salir, huyendo de la muerte, a Gesur; y permanece tan airado el rey, que aun Joab, su primer ministro, no se atreve a hablar en su perd\u00f3n si no es por medio de la Tecuites; y aun despu\u00e9s de todo no quiere David que Absal\u00f3n le vea la cara. \u00a1Grande enojo! \u00a1Grande ira! Vuelve en fin Absal\u00f3n a la gracia de su padre, y apenas se ve en ella, cuando, traidor y rebelde a su amor y a su corona, se hace aclamar rey en Hebr\u00f3n; procura no s\u00f3lo quitar a su padre el reino, pero la vida y la honra profanando p\u00fablicamente sus lechos. \u00a1Oh qu\u00e9 ofensas! \u00a1Oh qu\u00e9 ingratitudes! \u00a1Oh qu\u00e9 ultrajes! \u00a1Qu\u00e9 tal podemos esperar que est\u00e9 David de indignado, de ofendido, de airado contra tan mal hijo, contra tan traidor vasallo! \u00bfDesabrocha las Eum\u00e9nides irritadas de su pecho? Poco falta para que lo veamos, que ya la fortuna de las armas est\u00e1 en favor de David y se podr\u00e1 vengar a su satisfacci\u00f3n. Oigamos el orden que para esto da al general Joab: Servate mihi puerum Absalom. \u00a1Jes\u00fas! \u00bfQu\u00e9 orden es \u00e9sta tan al rev\u00e9s de lo que se esperaba? Pues no para ah\u00ed. Quebranta Joab, inobediente, el orden; mata a Absal\u00f3n. \u00bfY qu\u00e9 hace David? \u00bfQu\u00e9? Llora, y se vuelve toda la victoria en llanto; y no como quiera, sino que desea ser \u00e9l el muerto, porque sea Absal\u00f3n el vivo: Fili mi Absalom, quis mihi det, ut ego moriar pro te? \u00bfQu\u00e9 es esto, David; as\u00ed llor\u00e1is por un hijo tan enemigo; por un vasallo tan traidor? \u00bfPor quien os quer\u00eda quitar la vida quer\u00e9is vos dar la vuestra? Y ya que es tan grande vuestro amor que le quer\u00e1is perdonar tan execrables maldades contra vos, \u00bfc\u00f3mo cuando mat\u00f3 a su hermano Amn\u00f3n, no mostrasteis esa ternura, sino que le quer\u00edais matar a \u00e9l? \u00c9ste es el mismo Absal\u00f3n: pues \u00bfc\u00f3mo ah\u00ed est\u00e1is airado por la menor ofensa que fue matar a su hermano, y aqu\u00ed, por la mayor que es quereros matar a vos, no s\u00f3lo no est\u00e1is enojado, mas est\u00e1is tierno? \u00bfM\u00e1s sentimiento hicisteis de que Absal\u00f3n fuese cruel con Amn\u00f3n, que no de que lo fuese con vos? \u00bfM\u00e1s sent\u00eds que faltase Absal\u00f3n al amor de Amn\u00f3n que al vuestro? S\u00ed, as\u00ed pas\u00f3. Pues ahora, \u00bfpara qui\u00e9n ped\u00eda David la correspondencia de su amor? Bien claro se ve que para Amn\u00f3n y no para s\u00ed. Luego hay prueba y ejemplares de quien busca para otro la correspondencia que se le debe. Luego cuando fuera fineza en Cristo no buscar correspondencia, no carecer\u00eda de prueba, como dijo el autor; que es la segunda parte a que promet\u00ed responder.<\/p>\n<p>Con lo cual me parece que, aunque con mi rudeza, cortedad y poco estudio, he obedecido a V. md. en lo que me mand\u00f3. La demasiada prisa con que lo he escrito no ha dado lugar a pulir algo m\u00e1s el discurso, porque festinans canis caecos parit catulos. Rem\u00edtole en embri\u00f3n, como suele la osa parir sus informes cachorrillos; y as\u00ed lleva este defecto m\u00e1s, entre los muchos que V. md. le reconocer\u00e1. Pero todos van a sus manos de V. md. Unos corregir\u00e1 con discreci\u00f3n y otros suplir\u00e1 con su amistad. El asunto tambi\u00e9n, con su dificultad, deja disculpado el no conseguirse; pues en blanco inaccesible no queda tan desairado el yerro del tiro como en los comunes, y basta para bizarr\u00eda en los pigmeos atreverse a H\u00e9rcules. A vista del elevado ingenio del autor aun los muy gigantes parecen enanos. \u00bfPues qu\u00e9 har\u00e1 una pobre mujer? Aunque ya se vio que una quit\u00f3 la clava de las manos a Alcides, siendo uno de los tres imposibles que vener\u00f3 la antig\u00fcedad. Y hablando m\u00e1s a lo cristiano, quae stulta sunt mundi elegit Deus, ut confundat sapientes; et infirma mundi elegit Deus, ut confundat fortia; et ignobilia mundi et contemptibilia elegit Deus, et ea quae non sunt, ut ea quae sunt destrueret: ut non glorietur omnis caro in conspectu eius. Creo cierto que si algo llevare de acierto este papel, no es obra de mi entendimiento, sino s\u00f3lo que Dios quiere castigar con tan flaco instrumento la, al parecer, elaci\u00f3n de aquella proposici\u00f3n: que no habr\u00eda quien le diese otra fineza igual, con que cree el orador que puede aventajar su ingenio a los de los tres Santos Padres y no cree que puede haber quien le iguale. Y pensando que no se estrech\u00f3 la mano de Dios a Augustino, Cris\u00f3stomo y Tom\u00e1s, piensa que se abrevi\u00f3 a \u00e9l para no poder criar quien le responda. Que cuando yo no haya conseguido m\u00e1s que el atreverme a hacerlo, fuera bastante mortificaci\u00f3n para un var\u00f3n tan de todas maneras insigne; que no es ligero castigo a quien crey\u00f3 que no habr\u00eda hombre que se atreviese a responderle, ver que se atreve una mujer ignorante, en quien es tan ajeno este g\u00e9nero de estudio, y tan distante de su sexo; pero tambi\u00e9n lo era de Judit el manejo de las armas y de D\u00e9bora la judicatura. Y si con todo, pareciere en esto poco cuerda, con romper V. md. este papel quedar\u00e1 multado el error de haberlo escrito.<\/p>\n<p>Finalmente, aunque este papel sea tan privado que s\u00f3lo lo escribo porque V. md. lo manda y para que V. md. lo vea, lo sujeto en todo a la correcci\u00f3n de nuestra Santa Madre Iglesia Cat\u00f3lica, y detesto y doy por nulo y por no dicho todo aquello que se apartare del com\u00fan sentir suyo y de los Santos Padres. Vale.<\/p>\n<p>Bien habr\u00e1 V. md. cre\u00eddo, vi\u00e9ndome clausurar este discurso, que me he olvidado de esotro punto que V. md. me mand\u00f3 que escribiese: Que cu\u00e1l es, en mi sentir, la mayor fineza del Amor Divino. Lo cual me oy\u00f3 V. md. discurrir en la misma conversaci\u00f3n citada. Pues no ha sido olvido sino advertencia, porque all\u00ed, como era una conversaci\u00f3n sucesiva, fueron llamando unos discursos a otros, aunque no fuesen muy del caso, y aqu\u00ed es necesario hacer separaci\u00f3n de los que no lo son, para no confundir uno con otro. Expl\u00edcome. Como hablamos de finezas, dije yo que la mayor fineza de Dios, en mi sentir, eran los beneficios negativos; esto es, los beneficios que nos deja de hacer porque sabe lo mal que los hemos de corresponder. Ahora, este modo de opinar tiene mucha disparidad con el del autor, porque \u00e9l habla de finezas de Cristo, y hechas en el fin de su vida, y esta fineza que yo digo es fineza que hace Dios en cuanto Dios, y fineza continuada siempre; y as\u00ed no fuera raz\u00f3n oponer \u00e9sta a las que el autor dice, antes bien fuera una muy viciosa argumentaci\u00f3n y muy censurable; por lo cual me pareci\u00f3 separarla, y como discurso suelto e independiente de lo dem\u00e1s, ponerlo aqu\u00ed para que V. md. logre del todo el deseo, pues el m\u00edo es s\u00f3lo obedecerle.<\/p>\n<p>La mayor fineza del Divino Amor, en mi sentir, son los beneficios que nos deja de hacer por nuestra ingratitud. Pru\u00e9bolo. Dios es infinita bondad y bien sumo, y como tal es de su propia naturaleza comunicable y deseoso de hacer bien a sus criaturas. M\u00e1s, Dios tiene infinito amor a los hombres, luego siempre est\u00e1 pronto a hacerles infinitos bienes. M\u00e1s, Dios es todopoderoso y puede hacerles a los hombres todos los bienes que quisiere, sin costarle trabajo, y su deseo es hacerlos. Luego Dios, cuando les hace bienes a los hombres, va con el corriente natural de su propia bondad, de su propio amor y de su propio poder, sin costarle nada. Claro est\u00e1. Luego cuando Dios no le hace beneficios al hombre, porque los ha de convertir el hombre en su da\u00f1o, reprime Dios los raudales de su inmensa liberalidad, detiene el mar de su infinito amor y estanca el curso de su absoluto poder. Luego, seg\u00fan nuestro modo de concebir, m\u00e1s le cuesta a Dios el no hacernos beneficios que no el hac\u00e9rnoslos y, por consiguiente, mayor fineza es el suspenderlos que el ejecutarlos, pues deja Dios de ser liberal &#8211;que es propia condici\u00f3n suya&#8211;, porque nosotros no seamos ingratos&#8211; que es propio retorno nuestro&#8211;; y quiere m\u00e1s parecer escaso, porque los hombres no sean peores, que ostentar su largueza con da\u00f1o de los mismo beneficiados. Y siendo as\u00ed que \u00e9sta es una como nota en la opini\u00f3n de liberal, antepone el aprovechamiento de los hombres a su propia opini\u00f3n y a su propio natural.<\/p>\n<p>Predica el Redentor su milagrosa doctrina, y habiendo hecho en tantos lugare tantos milagros y maravillas, llega a su patria, que parece que deb\u00eda ser preferida en el cari\u00f1o, y apenas llega, cuando en vez de aplaudirle sus vecinos y compatriotas, empiezan a censurarle y a sacarle las que, a su parecer de ellos, eran faltas, diciendo: Nonne hic est fabri filius? Nonne mater eius dicitur Maria, et fratres eius, Iacobus, et Ioseph, et Simon, et Iudas: et sorores eius, nonne omnes apud nos sunt? Unde ergo huic omnia ista? Y prosigue el Evangelista: Non fecit ibi virtutes multas propter incredulitatem illorum. De manera que Cristo bien quer\u00eda hacer milagros en su patria, bien quer\u00eda hacerles beneficios, pero mostraron ellos luego su da\u00f1ado \u00e1nimo en la murmuraci\u00f3n y el modo con que recibir\u00edan los favores de Cristo, y por eso se contuvo Cristo en hacerlos: por no darles ocasi\u00f3n de ser m\u00e1s malos, como lo expresa el Evangelista: que no hizo muchas maravillas por su incredulidad. Y bien sab\u00eda Cristo que tambi\u00e9n le hab\u00edan ellos de murmurar el no hacerlas, y tener por escaso y avaro, y as\u00ed les adelant\u00f3 \u00e9l mismo lo que ellos hab\u00edan de decir y les dijo: Utique dicetis mihi hanc similitudinem: Medice, cura te ipsum: quanta audivimus facta in Capharnaum, fac et hic in patria tua. Y para satisfacer a la calumnia antevista les dice que en tiempo de El\u00edas hab\u00eda muchas viudas y sola una fue remediada, y que muchos leprosos hab\u00eda en tiempo de Eliseo y s\u00f3lo cur\u00f3 a Naam\u00e1n sirio, y que ning\u00fan profeta es acepto en su patria. Ellos, no entendiendo la satisfacci\u00f3n y prosiguiendo en la calumnia, le quisieron precipitar, confirmando con esta maldad el motivo por que Cristo no les hac\u00eda beneficios positivos, sino el negativo de no darles ocasi\u00f3n de cometer mayor pecado. Y \u00e9ste fue el mayor beneficio que pudo Cristo hacer por entonces a su ingrata patria, en que la prefiri\u00f3 a aquellas dos ciudades que el mismo Se\u00f1or amenaza por haber sido ingratas a las maravillas que en ellas obr\u00f3, diciendo: Vae tibi Corozain, vae tibi Bethsaida: quia, si in Tyro et Sidone factae essent virtutes, quae factae sunt in vobis, olim in cilicio, et cinere poenitentiam egissent. Verumtamen dico vobis: Tyro et Sidoni remissius erit in die iudicii, quam vobis. \u00a1Ay de vosotras, que si en Tiro y Sid\u00f3n se hubieran hecho las maravillas que se han hecho en vosotras, se hubieran ya convertido! Pero yo os aseguro que en el juicio tremendo ser\u00e1n ellas menos castigadas que vosotras.<\/p>\n<p>Luego de este mayor cargo excusa el Se\u00f1or a Nazaret con no hacerle beneficios, y entonces es el mayor beneficio el no hacerlos, porque excusa el mayor cargo que de \u00e9l le resultara. Gravius &#8211;dice el glorioso San Gregorio&#8211; inde iudicemur, cum enim augentur dona, rationes etiam crescunt donorum. Mientras m\u00e1s es lo recibido m\u00e1s grave es el cargo de la cuenta. Luego es beneficio el no hacernos beneficios cuando hemos de usar mal de ellos.<\/p>\n<p>Hizo Dios a Judas, fuera de los beneficios generales, muchos particulares, y llegando el caso de su sacr\u00edlega traici\u00f3n, lamentando Cristo, no su muerte, sino el da\u00f1o del ingrato disc\u00edpulo, dice: Vae homini illi, per quem tradar ego, bonum erat ei, si natus non fuisset. Con que parece que se arrepiente de haberle hecho el beneficio de la creaci\u00f3n, porque le estuviera mejor el no haber nacido que nacer para ser tan malo. M\u00e1s claro se da a entender esto cuando ofendido Dios de las maldades de los hombres determin\u00f3 acabar el mundo por agua; pues, usando de las humanas locuciones, dice el texto que dijo: Delebo, inquit, hominem, quem creavi a facie terrae, ab homine usque ad animantia, a reptili usque ad volucres coeli: poenitet enim me fecisse eos.<\/p>\n<p>De manera que se arrepiente Dios de haber hecho beneficios al hombre que han de ser para mayor da\u00f1o del hombre. Luego es mayor beneficio el no hacerle beneficios. \u00a1Ah, Se\u00f1or y Dios m\u00edo, qu\u00e9 torpes y ciegos andamos cuando no os reconocemos esta especie de beneficio negativo que nos hac\u00e9is!<\/p>\n<p>Tiene el otro corta fortuna y, cuando mucho, dice que es castigo de Dios. Cuando sea castigo, el castigo tambi\u00e9n es beneficio, pues mira a nuestra enmienda, y Dios castiga a quien ama. Pero no es s\u00f3lo el beneficio de castigarnos el que nos hace, sino el beneficio de exonerarnos de mayor cuenta. Tiene el otro poca salud y le parece que est\u00e1 Dios sordo, porque no oye sus lamentos. No est\u00e1 tal, sino haci\u00e9ndoos el beneficio de no daros salud, porque la hab\u00e9is de emplear mal. Envidiamos en nuestros pr\u00f3jimos los bienes de fortuna, los dotes naturales. \u00a1Oh, qu\u00e9 errado va el objeto de la envidia, pues s\u00f3lo deb\u00eda serlo de la l\u00e1stima el gran cargo que tiene, de que ha de dar cuenta estrecha! Y ya que, queramos envidiar, no envidiemos las mercedes que Dios le hizo, sino lo bien que corresponde a ellas, que esto es lo que se debe envidiar, que es lo que le da m\u00e9rito; no el haberlas recibido, que eso es cargo. Estimemos el beneficio que Dios nos hace en no hacernos todos los beneficios que queremos, y los que tambi\u00e9n Su Majestad quiere hacernos y suspende por no darnos mayor cargo. Agradezcamos y ponderemos este primor del Divino Amor en quien el premiar es beneficio, el castigar es beneficio y el suspender los beneficios es el mayor beneficio, y el no hacer finezas la mayor fineza . Y si no, d\u00edganme: Dios, que dio al Mundo su Unig\u00e9nito que encarn\u00f3 y muri\u00f3 por el hombre, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 negar al hombre? Nada. \u00c9l mismo dice: Quis est ex vobis homo, quem si petierit filius suus panem, numquid lapidem porriget ei? Aut si piscem petierit, numquid serpentem porriget ei? Si ergo vos, cum sitis mali, nostis bona data dare filiis vestris: quanto magis Pater vester, qui in coelis est, dabit bona petentibus se? Pues, Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo la madre de los hijos del Zebedeo os pide las sillas y no se las dais? Porque no saben lo que se piden, y en Dios mayor beneficio es no dar, siendo su condici\u00f3n natural, porque no nos conviene, que dar siendo tan liberal y poderoso.<\/p>\n<p>Y as\u00ed juzgo ser \u00e9sta la mayor fineza que Dios hace por los hombres. Su Majestad nos d\u00e9 gracia para conocerlas, correspondi\u00e9ndolas, que es mejor conocimiento; y que el ponderar sus beneficios no se quede en discursos especulativos, sino que pase a servicios pr\u00e1cticos, para que sus beneficios negativos se pasen a positivos hallando en nosotros digna disposici\u00f3n que rompa la presa a los estancados raudales de la liberalidad divina, que detiene y represa nuestra ingratitud.<\/p>\n<p>Y a V. md. me guarde muchos a\u00f1os. Vuelvo a poner todo lo dicho debajo de la censura de nuestra Santa Madre Iglesia Cat\u00f3lica, como su m\u00e1s obediente hija. Iterum vale.<\/p>\n<p>(Carta atenag\u00f3rica, 1690)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA ATENAG\u00d3RICA 1690 Al Obispo de Puebla De Los Angeles Carta de la Madre Juana In\u00e9s de la Cruz, religiosa del convento de San Jer\u00f3nimo de la ciudad de M\u00e9jico, en que hace juicio de un serm\u00f3n del Mandato que predic\u00f3 el Reverend\u00edsimo P. 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