{"id":16566,"date":"2020-09-04T10:16:26","date_gmt":"2020-09-04T16:16:26","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16566"},"modified":"2020-09-04T10:16:26","modified_gmt":"2020-09-04T16:16:26","slug":"comentarios-al-laberinto-de-la-soledad-por-andrea-imaginario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16566","title":{"rendered":"Comentarios al \u00abLaberinto de la soledad\u00bb por Andrea Imaginario"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>An\u00e1lisis de El laberinto de la soledad<\/p>\n<p>El pachuco y otros extremos (cap\u00edtulo 1)<\/p>\n<p>Tin Tan como pachuco<\/p>\n<p>Germ\u00e1n Vald\u00e9s \u00abTin Tan\u00bb como pachuco.<\/p>\n<p>Resulta interesante que Paz sit\u00fae su primer acercamiento a la identidad mexicana fuera de las fronteras de M\u00e9xico, en Los \u00c1ngeles. Para la d\u00e9cada de 1950, en esta ciudad exist\u00eda un grupo cultural conocido como \u00abpachucos\u00bb, bandas de j\u00f3venes, casi siempre mexicanos, con un deseo manifiesto de ser distintos, tanto a su origen como a la cultura de acogida. Para paz, el pachuco pretend\u00eda infundir miedo en busca de la autohumillaci\u00f3n, su voluntad era la de no ser.<\/p>\n<p>As\u00ed, el pachuco resulta ideal para la imagen que acompa\u00f1ar\u00e1 todo el libro: la soledad mexicana nace del sentimiento de haber sido arrancado, dice Paz. Por tanto, la tesis fundamental ser\u00e1 que la historia de M\u00e9xico es la b\u00fasqueda de esa filiaci\u00f3n, la b\u00fasqueda del v\u00ednculo o del origen, de cuya p\u00e9rdida deriva su soledad esencial.<\/p>\n<p>Paz se pregunta: \u00bfqu\u00e9 hace diferentes a los mexicanos? \u00bfQu\u00e9 los diferencia de los estadounidenses? El vecino del norte le resultaba a Octavio Paz confiado en el futuro; luchaba por sus ideales a trav\u00e9s del perfeccionamiento del sistema y no de la invenci\u00f3n; part\u00eda de un optimismo que negaba la realidad, gustaba de historias de polic\u00edas y de hadas, gustaba comprender y regodearse en el humor. Eran, al menos hasta la Segunda Guerra Mundial, cr\u00e9dulos.<\/p>\n<p>Para Paz, los mexicanos contemplan el horror en su cultura, le rinden culto a la muerte; son creyentes, pero no cr\u00e9dulos; no son optimistas, pero creen en los mitos y las leyendas; contemplan y viven la tristeza como identidad.<\/p>\n<p>M\u00e1scaras mexicanas (cap\u00edtulo 2)<br \/>\nEn este cap\u00edtulo, Octavio Paz reflexiona sobre las actitudes de autodefensa, resignaci\u00f3n e iron\u00eda mexicanas que funcionan como m\u00e1scaras que ocultan la realidad. As\u00ed, establece: el mexicano es cerrado. En esta cultura, abrirse, mostrarse, es percibido como debilidad y traici\u00f3n. Octavio Paz piensa que esto es visible en expresiones del lenguaje como \u00abno te rajes\u00bb, una m\u00e1xima mexicana.<\/p>\n<p>\u00abRajarse\u00bb es &#8216;abrirse&#8217;, es mostrar lo que se lleva dentro, es estar al alcance de la penetraci\u00f3n, de la invasi\u00f3n, del ultraje, de la violaci\u00f3n. Por eso, Paz relaciona el car\u00e1cter cerrado del mexicano con el machismo reinante, ya que despu\u00e9s de todo la mujer es, pues, imagen de la raja que nunca se cierra. La mujer es lo abierto por naturaleza. Abrirse es \u00abvenderse\u00bb, dice Paz.<\/p>\n<p>El pudor es as\u00ed una m\u00e1scara que protege la intimidad. Si del hombre se espera la reserva, de la mujer se espera el recato. El cuerpo \u00abmuestra\u00bb el ser. La relaci\u00f3n con el homosexualismo y el machismo en M\u00e9xico dar\u00e1 otra pista: ejercerlo no es otra cosa que \u00abrajarse\u00bb, abrirse, pero, a pesar de ello, resulta v\u00e1lido ser el que \u00abraja\u00bb al otro, el que lo \u00ababre\u00bb.<\/p>\n<p>Todo son m\u00e1scaras: la simulaci\u00f3n, la disimulaci\u00f3n propia y disimulaci\u00f3n del otro, el ninguneo y, finalmente, el silencio. Son mecanismos defensivos, no ofensivos. Esa es la lucha mexicana.<\/p>\n<p>En este cap\u00edtulo, Paz postula tambi\u00e9n que lo cerrado vive en M\u00e9xico como amor a la forma. De all\u00ed el ritualismo y de all\u00ed tambi\u00e9n la consolidaci\u00f3n del barroco, tanto literario como pl\u00e1stico, por sobre otros paradigmas est\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Todos los santos, d\u00eda de muertos (cap\u00edtulo 3)<br \/>\nD\u00eda de muertos<\/p>\n<p>No debe extra\u00f1ar que el mexicano guste de las fiestas p\u00fablicas. Estas son canales de purificaci\u00f3n por medio del caos, momentos excepcionales en los que la gente puede abrirse, \u00abrajarse\u00bb. La fiesta permite la expresi\u00f3n, y, seg\u00fan Paz, expresarse es romper con uno mismo. La fiesta permite que por un d\u00eda sea exhibido aquello que la cultura cotidiana impide. Ese es el lugar del d\u00eda de muertos o de la fiesta del grito.<\/p>\n<p>La cultura mexicana de la fiesta es un culto a la muerte que Octavio Paz observa como s\u00edmbolo de una venganza contra la vida. Las representaciones populares de la muerte son abordadas por el autor como s\u00edmbolos de la insignificancia de la vida humana.<\/p>\n<p>Los hijos de la Malinche (cap\u00edtulo 4)<br \/>\nNegociaciones con los espa\u00f1oles Tlaxcala<br \/>\nDesiderio Hern\u00e1ndez Xochitiotzin: Negociaciones entre los aztecas y los espa\u00f1oles, Tlaxcala. Mural.<br \/>\nLa Malinche aparece en medio actuando como int\u00e9rprete entre ambas lenguas.<br \/>\nEl capitalismo y su relaci\u00f3n con M\u00e9xico es una de las preocupaciones de Paz. Seg\u00fan el autor, el capitalismo representa el despojo de lo humano al reducirlo a mera fuerza de trabajo. El capitalismo irrumpe en la sociedad y transforma el orden y los s\u00edmbolos en utilidad y utilidades.<\/p>\n<p>Si el campesino, dice Paz, representa el misterio y la tradici\u00f3n, el obrero est\u00e1 disuelto en lo gen\u00e9rico de la clase, pues no es due\u00f1o ni de sus herramientas, ni del resultado de su obra ni de sus ganancias. El obrero cumple apenas una funci\u00f3n en la cadena de producci\u00f3n. Por lo tanto, su trabajo se deshumaniza. Cosa semejante pasa con el t\u00e9cnico. La sociedad capitalista se hace eficaz, pero pierde el rumbo.<\/p>\n<p>En medio de ello, el mexicano se mantiene en la lucha con sus entidades del pasado, cuyas fuentes se encuentran en la conquista. Ser\u00e1 este el lugar de la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica \u00ab\u00a1Viva M\u00e9xico, hijos de la chingada!\u00bb; pero \u00bfqui\u00e9n es la Chingada?, se pregunta el autor.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 esta una frase usada en contra de los dem\u00e1s: los otros, los extranjeros, los malos mexicanos. Si bien chingar tiene un significado diferente en cada regi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, siempre tiene una connotaci\u00f3n violenta; siempre refiere a una forma de agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dice Paz que la chingada es, pues, \u00abla madre abierta, violada o burlada por la fuerza\u00bb. Es do\u00f1a Malinche, amante de Cort\u00e9s, por lo que sus hijos son el engendro de la violaci\u00f3n. Si la Malinche \u00abse ha vendido\u00bb, ha traicionado a su gente, el mexicano no la perdona. Ha roto con su madre, ha perdido el v\u00ednculo.<\/p>\n<p>Esta frase es para Paz la sarc\u00e1stica humillaci\u00f3n de la madre y la afirmaci\u00f3n violenta del padre. Ese es el grito de la revoluci\u00f3n. Por eso, la revoluci\u00f3n niega lo diverso e impone al hombre en la c\u00faspide. Cerrados una vez m\u00e1s, los mexicanos viven la orfandad y la soledad.<\/p>\n<p>Ver tambi\u00e9n Cien a\u00f1os de soledad de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>Conquista y colonia (cap\u00edtulo 5)<br \/>\ndiego rivera la colonizacion<br \/>\nDiego Rivera: La colonizaci\u00f3n o llegada de Hern\u00e1n Cort\u00e9s a Veracruz (fragmento).<br \/>\nFrente a la conquista y la colonizaci\u00f3n, los aztecas sienten que los dioses los han abandonado, los han dejado en la orfandad. Espa\u00f1a, en aquellos a\u00f1os, no es la Espa\u00f1a medieval cerrada, sino que est\u00e1 abierta a la universalidad por influencia del renacimiento. Por eso Espa\u00f1a aplica y adapta, pero no inventa, seg\u00fan Octavio Paz.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica, tambi\u00e9n de pretensi\u00f3n universal, le ofrece a los ind\u00edgenas una filiaci\u00f3n, un refugio y, en \u00faltima instancia, un rol o papel, as\u00ed sea el \u00faltimo de la sociedad. De all\u00ed que la religi\u00f3n cat\u00f3lica haya cumplido un papel cohesionador.<\/p>\n<p>De la misma manera que Espa\u00f1a no inventa, sino que aplica y adapta, el arte novohispano no pretender\u00e1 la originalidad. Pretender\u00e1, s\u00ed, la universalidad.<\/p>\n<p>Sor Juana In\u00e9s de la Cruz ser\u00e1 ejemplo de ello. Pero ella tambi\u00e9n, como hija del orden colonial impuesto en M\u00e9xico, vivir\u00e1 la doble soledad: la soledad de la mujer y de la intelectualidad. Como es de esperarse en la cultura de la m\u00e1scara, el disimulo y el ninguneo, sor Juana acabar\u00e1 por guardar silencio y acatar el rol que se le ha impuesto.<\/p>\n<p>De la independencia a la revoluci\u00f3n (cap\u00edtulo 6)<br \/>\nIndependencia de M\u00e9xico<br \/>\nJuan O&#8217;Gorman: Independencia de M\u00e9xico. Fragmento. Mural.<br \/>\nLa decadencia del orden colonial trae consigo una imagen de Am\u00e9rica Latina como un futuro por realizar y no como una tradici\u00f3n a continuar.<\/p>\n<p>Pero seg\u00fan el autor, los l\u00edderes de la independencia anteponen las ideolog\u00edas como una m\u00e1scara, puesto que, de fondo, no plantean un nuevo orden sino la perpetuaci\u00f3n del orden anterior en manos de los herederos. Por eso, dice Paz, la independencia mexicana ser\u00e1 una guerra de clases y no una guerra con la metr\u00f3polis; ser\u00e1 una reforma agraria en gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n que se genera en M\u00e9xico en aquellos a\u00f1os permite que EE.UU. aproveche la situaci\u00f3n para robar la mitad de su territorio, lo que hiere de muerte al caudillismo militar y golpea la moral mexicana. Es una raja, es la tierra violada, penetrada, rajada.<\/p>\n<p>El porfirismo posterior ser\u00e1 heredero del feudalismo colonial. Es la imposici\u00f3n de una minor\u00eda. Aparece as\u00ed, una vez m\u00e1s en la historia de M\u00e9xico, la simulaci\u00f3n, apenas \u00fatil para romper con el pasado, pero incapaz de crear un orden real.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n mexicana es la primera y verdadera revelaci\u00f3n del ser mexicano para Octavio Paz, pues aunque naci\u00f3 sin programa, su proceso fue aut\u00e9nticamente de base y muy anterior a las revoluciones socialistas del siglo, empezando por la rusa.<\/p>\n<p>Sin embargo, hallar\u00eda sus l\u00edmites al llegar al gobierno. Por ello, atrapada en su condici\u00f3n org\u00e1nica sin programa ideol\u00f3gico, acaba por adoptar un programa liberal, asimilar un discurso socialista y sufrir las consecuencias del imperialismo. Lo que nace por primera vez desde una autenticidad se transforma, nuevamente, en un disfraz, en una m\u00e1scara; en simulaci\u00f3n y disimulo. La revoluci\u00f3n quiere regresar al origen, y esa voluntad de regreso es fruto de la soledad.<\/p>\n<p>La inteligencia mexicana (cap\u00edtulo 7)<br \/>\nOrozco<br \/>\nJos\u00e9 Clemente Orozco: Katharsis. 1934-1935. Fresco.<br \/>\nOctavio Paz aborda en este cap\u00edtulo el surgimiento y evoluci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de intelectuales que acompa\u00f1\u00f3 el proceso revolucionario o que vivi\u00f3 la transformaci\u00f3n, no sin contradicciones. Surgieron toda clase de artistas e intelectuales al servicio de la revoluci\u00f3n, que debieron formarse en \u00e1reas ajenas para desarrollar un papel en la administraci\u00f3n del Estado. Algunos, al identificarse con el gobierno, perdieron el esp\u00edritu cr\u00edtico del oficio.<\/p>\n<p>Paz celebra la pol\u00edtica educativa desarrollada por Jos\u00e9 Vasconcelos, secretario de educaci\u00f3n, quien impuls\u00f3 importantes reformas y brind\u00f3 los espacios para el desarrollo de las artes de inspiraci\u00f3n popular y nacional, como el muralismo mexicano.<\/p>\n<p>Ver tambi\u00e9n 5 claves para entender la importancia del muralismo mexicano.<\/p>\n<p>Autor de La raza c\u00f3smica, Vasconcelos contempla a M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina como una promesa de futuro para el mundo. Sin embargo, dice Paz que la pretensi\u00f3n de una educaci\u00f3n socialista, progresista y antidogm\u00e1tica se contradec\u00eda con el programa liberal de gobierno.<\/p>\n<p>Paz destaca el valor del aporte de importantes intelectuales de m\u00e9xico que marcaron la diferencia y destacaron, por lo que se constituyen en referencias fundamentales, como Jos\u00e9 Gaos y Alfonso Reyes, entre muchos otros.<\/p>\n<p>Nuestros d\u00edas (cap\u00edtulo 8)<br \/>\nSiqueiros<br \/>\nDavid Alfaro Siqueiros: Imagen de nuestro presente. 1947.<br \/>\nAl reflexionar sobre su actualidad, Octavio Paz reconoce que la revoluci\u00f3n cre\u00f3 a la naci\u00f3n, le dio cuerpo y nombre, le dio entidad, pero que, a pesar de ello, no fue capaz de crear un orden vital en el cual pudieran encontrarse las respuestas que los mexicanos han buscado a lo largo de su historia, especialmente desde el momento en que comenzaron a tomar consciencia de su especificidad.<\/p>\n<p>Analizar su tiempo hist\u00f3rico lo lleva a escudri\u00f1ar en los l\u00edmites y alcances de los modelos de orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social que dominan para entonces el mundo occidental, y que, de alguna manera, afectan el proyecto de pa\u00eds: el capitalismo y el socialismo. Ambos sistemas, sea en el discurso o en la praxis, se muestran insuficientes para dar respuesta a las necesidades mexicanas, lo mismo que las realidades de otras naciones, como las latinoamericanas, las asi\u00e1ticas y las africanas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 se deje traslucir en este laberinto de Octavio Paz, de alg\u00fan modo, un peque\u00f1o aliento de esperanza, de posibilidad del ser mexicano, de promesa y de futuro, que, en este caso, reclama la invenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de la historia, los s\u00edmbolos, el lenguaje y los rituales hechos por el autor hasta este punto, no son m\u00e1s que un esfuerzo por encontrar los derroteros que conduzcan a la liberaci\u00f3n del hombre que es, al fin y al cabo, el prop\u00f3sito de toda la historia humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; An\u00e1lisis de El laberinto de la soledad El pachuco y otros extremos (cap\u00edtulo 1) Tin Tan como pachuco Germ\u00e1n Vald\u00e9s \u00abTin Tan\u00bb como pachuco. 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