{"id":16587,"date":"2020-09-06T08:08:20","date_gmt":"2020-09-06T14:08:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16587"},"modified":"2020-09-06T08:08:20","modified_gmt":"2020-09-06T14:08:20","slug":"el-coreografo-de-la-dualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16587","title":{"rendered":"El core\u00f3grafo de la dualidad"},"content":{"rendered":"<p>Andrea Tirado<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Puntual acercamiento a la figura y la obra de Akram Khan (1974), bailar\u00edn-core\u00f3grafo de origen bengal\u00ed nacido en Londres, cuya formaci\u00f3n \u2013danza india &#8216;kathak&#8217;, danza cl\u00e1sica y moderna\u2013 le permite expresarse en una dualidad din\u00e1mica, el llamado \u201centre-dos\u201d (&#8216;entre-deux&#8217;), concepto acu\u00f1ado por el psicoanalista franc\u00e9s Daniel Sibony. Su obra m\u00e1s reciente, &#8216;Xenos&#8217; (2018), \u201cnarra la historia silenciada de los soldados indios alistados en el ej\u00e9rcito del Imperio Brit\u00e1nico durante la primera guerra mundial\u201d.<\/p>\n<p>A mi padre in memoriam<\/p>\n<p>Pocos son los core\u00f3grafos que pueden transitar entre dos lenguajes con la fluidez y sencillez con la que lo hace el core\u00f3grafo y bailar\u00edn ingl\u00e9s de origen banglades\u00ed Akram Khan, que podr\u00edamos calificar como core\u00f3grafo de la dualidad entre dos estilos: entre Occidente y Oriente, entre lo humano y lo animal, pero tambi\u00e9n, entre la vida y la muerte. Lo dual no como lo que separa dos polos opuestos, sino una dualidad din\u00e1mica que interconecta ambos polos y que abre una brecha, a manera de intersticio, un espacio \u201centre dos\u201d. Es este concepto de \u201centre-dos\u201d (entre-deux), acu\u00f1ado por el psicoanalista franc\u00e9s Daniel Sibony, el punto de partida para pensar la figura del core\u00f3grafo Akram Khan.<\/p>\n<p>Entre-deux: la danza de uno a otro<\/p>\n<p>Daniel Sibony propone este t\u00e9rmino como una alternativa a la \u201cdiferencia\u201d: el entre-deux le permite pensar nociones contrarias o diferentes sin tener que trazar fronteras tan acentuadas como lo puede hacer la \u201cdiferencia\u201d. La diferencia tiende a delimitar y excluir; con ella algo siempre se queda \u201cfuera\u201d. El entre-deux, literalmente \u201centre-dos\u201d en espa\u00f1ol, permite pensar dos polos sin fronteras delimitadas sino, m\u00e1s bien, dos polos que se \u201ctocan\u201d y que encuentran en s\u00ed mismos rasgos del otro: uno busca en el otro su propia alteridad, pero siempre preservando la suya. El entre-dos, m\u00e1s<br \/>\nque una inmovilidad, se presenta como una din\u00e1mica, un movimiento de polo a polo, podr\u00edamos decir, incluso, como una danza de uno a otro. En vez de delimitar bordes, este concepto crea espacios abiertos de cruces y entrelazamientos.<\/p>\n<p>Akram Khan entre el kathak y la danza moderna<\/p>\n<p>Akram Khan puede ser considerado como una figura del entre-dos al colocar sus creaciones coreogr\u00e1ficas en un intersticio, en ese entre-dos: dos culturas, dos danzas, dos seres\u2026 Akram Khan (1974) es un core\u00f3grafo y bailar\u00edn ingl\u00e9s, nacido en el seno de una familia de migrantes bengal\u00eds que decidi\u00f3 mudarse a Londres en 1971. Khan es, entonces, poseedor de una suerte de doble herencia que se ver\u00e1 reflejada en la mayor\u00eda de sus obras danc\u00edsticas, poniendo a dialogar la cultura inglesa y la bengal\u00ed. Por otro lado, su dualidad y el entre-dos tambi\u00e9n le ser\u00e1n conferidos por la propia relaci\u00f3n con sus padres.<\/p>\n<p>En ciertas entrevistas, el core\u00f3grafo ingl\u00e9s reconoce la importancia que tuvo su madre en su danza, pues fue ella quien lo inici\u00f3 a la danza kathak (danza india que tiene influencias tanto hind\u00faes como musulmanas). Su formaci\u00f3n comenz\u00f3 a los siete a\u00f1os, entre el kathak y la danza tradicional, absorbiendo y nutri\u00e9ndose de su herencia bengal\u00ed. Posteriormente, su danza comenz\u00f3 un segundo ciclo de preparaci\u00f3n que le signific\u00f3 ampliar su repertorio y conocimiento danc\u00edstico. Empez\u00f3 a imbuirse de la danza cl\u00e1sica y de t\u00e9cnicas de la danza moderna y contempor\u00e1nea. As\u00ed, el entre-dos: kathak\/danza moderna, comienza a manifestarse en la formaci\u00f3n profesional de Khan, y de ello resultar\u00e1 que sus obras pongan a dialogar las ideas convencionales de la danza tradicional con la danza contempor\u00e1nea. Khan se encontrar\u00e1 entre tradici\u00f3n e innovaci\u00f3n, entre Oriente y Occidente, pero nunca como polos opuestos, sino como en un vaiv\u00e9n (va-y-viene), como se dijo: en un entre-dos.<\/p>\n<p>La otra parte de dualidad relacionada con sus padres se refiere a su v\u00ednculo con ellos, pues en ocasiones menciona c\u00f3mo es que su danza se ha visto permeada, en cierta manera, por dicha relaci\u00f3n. Por ejemplo, a pesar de que haya conocido la danza kathak gracias a su madre, Khan la relaciona con su padre, mientras que su trabajo contempor\u00e1neo, con su madre. \u201cMi trabajo cl\u00e1sico [\u2026] est\u00e1 muy relacionado con mi padre y con su cuerpo \u2013crecer frente a sus ojos [\u2026] hizo que me diera cuenta de que hab\u00eda algo muy cl\u00e1sico en \u00e9l.\u201d Su relaci\u00f3n con su padre siempre fue estricta. El core\u00f3grafo recuerda que todo en \u00e9l era preciso y reglamentado, incluso su manera de erguirse: \u201ccuando gira su cabeza, todo su cuerpo gira con ella, y eso est\u00e1 en toda su manera de expresarse\u201d. Es decir, el cuerpo del padre es visto como un bloque, como un todo \u00fanico e imperturbable.<\/p>\n<p>En cambio, el cuerpo de su madre es completamente opuesto: m\u00e1s circular, \u201cm\u00e1s abrazable\u201d, dice Khan, es decir, en cierta manera, sin forma alguna y, por lo tanto, m\u00e1s creativo. Cobra entonces sentido que el kathak est\u00e9 relacionado con el padre de Khan, pues es sabido que la danza tradicional tiene eso en particular, que lo tradicional de ella radica en el hecho mismo de su car\u00e1cter inamovible; esto es lo que le permite pasar de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sin que sufra modificaciones y se pueda preservar imperturbable e inc\u00f3lume, como su padre. Mientras que la danza contempor\u00e1nea de Khan est\u00e1 m\u00e1s abierta a la creaci\u00f3n, al no tener forma alguna (como el cuerpo de su madre), ello abre espacio a la creaci\u00f3n, a una cierta tabula rasa desde la cual comienza desde cero.<\/p>\n<p>Khan transita entonces entre esos dos polos; este andar se refleja en sus creaciones y determina, en cierta forma, su est\u00e9tica danc\u00edstica. Su lenguaje coreogr\u00e1fico parece ser prueba de que las fronteras son difusas en realidad, de que no se trata de blanco o negro, que existen grises, intersticios, espacios abiertos como posibilidad de creaci\u00f3n. Su estilo se distinguir\u00e1 por hallarse entre el kathak cl\u00e1sico y la danza moderna. El core\u00f3grafo habita entonces en ese \u201centre\u201d, en un intersticio en donde no es ni uno ni otro, sino que est\u00e1 siempre dialogando, siempre andando, as\u00ed, en gerundio: entre uno y otro.<\/p>\n<p>El core\u00f3grafo de s\u00ed mismo<\/p>\n<p>Otro entre-dos de Khan es su transitar entre el ser bailar\u00edn y el ser core\u00f3grafo, pues muchas veces danzaba sus propias creaciones; sin embargo, ese ir y venir entre ambas figuras parece llegar a su fin con la creaci\u00f3n de su m\u00e1s reciente solo, Xenos (2018), el cual llega en un momento crucial de su vida: a sus cuarenta y seis a\u00f1os, Khan sabe que su etapa como bailar\u00edn est\u00e1 por terminar y decidi\u00f3 realizar este solo \u201cantes de que ya no pudiera bailar\u201d. Aunque esto no signifique que se despida de la danza, el Khan-bailar\u00edn se hace a un lado para dejar que el Khan-core\u00f3grafo permanezca. Xenos es, por ahora, el \u00faltimo trabajo en el que Khan a\u00fan pudo transitar entre-dos: el ser bailar\u00edn y el ser core\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Xenos<\/p>\n<p>\u201cHagamos lo que hagamos, nuestros cuerpos son pol\u00edticos. En escena como en la vida, todo es una cuesti\u00f3n de elecci\u00f3n y, hasta en los m\u00e1s peque\u00f1os detalles, nuestras elecciones son pol\u00edticas.\u201d Bajo esta premisa, Akram Khan construye el argumento de Xenos, donde se narra la historia silenciada de los soldados indios alistados en el ej\u00e9rcito del Imperio Brit\u00e1nico durante la primera guerra mundial. Para Khan fue fundamental encarnar la voz \u2013los cuerpos\u2013 de aquellos soldados que cayeron en el anonimato de las trincheras, confrontados a lo absurdo y aleatorio de un combate del que se sintieron siempre extranjeros, pues nunca fue su combate. De tal manera, resulta vital para \u00e9l narrar la historia desde la perspectiva de los que fueron acallados, pues seg\u00fan Khan la Historia es, hasta cierto punto, hegem\u00f3nica; al estar escrita por \u201chombres blancos\u201d, no relata lo verdaderamente sucedido sino, al contrario, se destacan sus proezas y se deja en el olvido a todos esos otros que tambi\u00e9n participaron.<\/p>\n<p>Lo que pretende Khan con varias de sus obras es narrar otra historia, otras perspectivas, las de las voces enmudecidas. Xenos propone una reflexi\u00f3n pol\u00edtica y po\u00e9tica sobre la identidad, la memoria, y la humanidad. Como \u201cnuestros cuerpos son pol\u00edticos\u201d, Khan [en]carnar\u00e1 (literalmente) en un solo cuerpo (el suyo) a todos los millones de soldados desaparecidos, manifestando as\u00ed, con su cuerpo, su postura pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Akram Khan es una figura del entre-dos y, por lo tanto, est\u00e1 en constante movimiento: de un polo a otro, nunca est\u00e1tico, siempre escapando de la rigidez en la que enfrascan las etiquetas, y su obra Xenos no ser\u00e1 una excepci\u00f3n a este vaiv\u00e9n. Lo particular de esta obra es que entrevera diversos tiempos: el presente del personaje, el pasado de la guerra, pero tambi\u00e9n su futuro, que bien puede ser el nuestro, o incluso un futuro que se ha convertido en nuestro presente. Los distintos tiempos son puestos en marcha a partir de varios mecanismos como la iluminaci\u00f3n, la propia coreograf\u00eda, la escenograf\u00eda, as\u00ed como unas voces en off, y son \u00e9stas, en particular, las que aluden a nuestro presente. Empezamos a escuchar: \u201cWhose war?\/ Whose fire?\/ Whose hand is this?\/ Who\u2019s led?\/ Who walks my leg?\/ Whose anger?\/ Who breathes?\/ Who points my gun?\/ Who fires?\/ For whom?\/ What is my end?\/ Where do I end?\/ Are you there?\/ Can you hear me?\u201d<\/p>\n<p>Simult\u00e1neo a la voz en off, Khan, en escena, se despoja de su ropa, palpa su cuerpo, como buscando [re]conocerse en \u00e9l. Eso lleva a la pregunta necesaria: \u00bfqu\u00e9 clase de hombres regresan de la guerra?, o bien, \u00bfqu\u00e9 es lo que han perdido en ella? \u00bfqu\u00e9 parte de su humanidad les ha sido<br \/>\narrebatada?<\/p>\n<p>Lo particular de Xenos es que no s\u00f3lo es el tiempo lo que se descompone, sino el mismo cuerpo de Khan, que pasa de la humanidad a cierta animalidad, a una suerte de deshumanizaci\u00f3n, y queda atrapado en ese intersticio entre lo humano y lo animal. Ese ser\u00e1 el entre-dos particular de Xenos, entre el humano que parte a la guerra y el que regresa de ella, ignorando qu\u00e9 parte de su humanidad le han arrebatado. Ya lo hab\u00eda expresado Walter Benjamin, al se\u00f1alar que la gente volv\u00eda enmudecida del campo de batalla, pues al hombre le estaba siendo arrebatada la facultad consustancial a la naturaleza de lo humano: el intercambio de experiencias. A su manera, Khan denuncia tambi\u00e9n esa suerte de parte usurpada de la humanidad como consecuencia de la guerra.<\/p>\n<p>La danza de Khan jugar\u00e1 en ese intersticio, su gestualidad se situar\u00e1 en ese entre-dos, vaiv\u00e9n entre lo humano y lo animal; por lo tanto, entre un gesto m\u00e1s o menos legible, y otro que se sustrae a la interpretaci\u00f3n, a la producci\u00f3n de sentido. En su momento, el te\u00f3rico de la danza Rudolf Laban declar\u00f3 que la potencia del gesto del int\u00e9rprete reside en ese gap, distancia como intervalo o intersticio, entre su lado legible, que es posible describir, y su lado quasi imperceptible \u2013indecible\u2013, que constituye su singularidad.<\/p>\n<p>Core\u00f3grafos como Akram Khan nos instan a leer el gesto de otra manera, as\u00ed como \u00e9l decide narrar otra Historia. Khan invita a otra lectura de la danza, una lectura abierta, tanto como el intersticio que abre el entre-dos, como ese movimiento del vaiv\u00e9n, din\u00e1mico, sin inmovilidad ninguna. Ya lo dec\u00eda Clarice Lispector con respecto a la palabra, y lo retomamos con respecto a la danza: \u201cEsc\u00fachame, escucha el silencio. Lo que digo nunca es lo que te digo y s\u00ed otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy sobre su brillante oscuridad.\u201d Entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo que dice la danza sin decirlo? \u00bfC\u00f3mo captar esa brillante oscuridad? Es preciso aprender a leer la potencia del gesto en las interlineas, y en los silencios \u2013como intersticios\u2013 de la danza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andrea Tirado La Jornada Semanal Puntual acercamiento a la figura y la obra de Akram Khan (1974), bailar\u00edn-core\u00f3grafo de origen bengal\u00ed nacido en Londres, cuya formaci\u00f3n \u2013danza india &#8216;kathak&#8217;, danza cl\u00e1sica y moderna\u2013 le permite expresarse en una dualidad din\u00e1mica, el llamado \u201centre-dos\u201d (&#8216;entre-deux&#8217;), concepto acu\u00f1ado por el psicoanalista franc\u00e9s Daniel Sibony. 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