{"id":16661,"date":"2020-09-11T09:02:13","date_gmt":"2020-09-11T15:02:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16661"},"modified":"2020-09-11T09:04:01","modified_gmt":"2020-09-11T15:04:01","slug":"los-momentos-del-indigenismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16661","title":{"rendered":"Los Momentos del indigenismo en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Centro de Investigaciones Superiores del INAH ha tenido el acierto de reeditar esta obra de<br \/>\nLuis Villoro que, puede decirse, inaugur\u00f3 no s\u00f3lo su carrera como cient\u00edfico y escritor \u2014combinaci\u00f3n muy rara<br \/>\npor desgracia\u2014 sino tambi\u00e9n varios \u201cmomentos\u201d importantes de reflexi\u00f3n y de cr\u00edtica sobre el indigenismo en t\u00e9rminos de construcci\u00f3n te\u00f3rica, profesi\u00f3n, praxis social, ideolog\u00eda y pol\u00edtica. (De la obra de Villoro y de la reflexi\u00f3n<br \/>\nindigenista posterior da una idea la sumaria bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>.<br \/>\nEn su versi\u00f3n original, que ha respetado el autor en esta segunda edici\u00f3n, la obra \u201ctrata de responder a una<br \/>\npregunta: \u00bfCu\u00e1l es el ser del indio que se manifiesta en la conciencia mexicana\u201d (p. 15), para lo cual precisa que<br \/>\nno es la b\u00fasqueda de lo que es en s\u00ed mismo el indio, sino lo que en \u00e9l revelan los que del indio se ocupan.<br \/>\nVilloro recurre metodol\u00f3gicamente al an\u00e1lisis de hechos culturales e hist\u00f3ricos contenidos en las concepciones<br \/>\nque hist\u00f3ricamente se han expresado en M\u00e9xico acerca de lo ind\u00edgena. Estas concepciones y su explicaci\u00f3n en la<br \/>\nconciencia (indigenista) constituyen el indigenismo, al que Villoro define como \u201c. . . aquel conjunto de concepciones<br \/>\nte\u00f3ricas y de procesos concienc\u00edales que, a lo largo de las \u00e9pocas, han manifestado a lo ind\u00edgena\u201d (p. 15).<br \/>\nEn la obra se adopta un tratamiento historiogr\u00e1fico referido a la descripci\u00f3n de tres grandes momentos que se<br \/>\nlocalizan convencionalmente en la conquista (y colonia temprana), el pleno colonial y la Rep\u00fablica Liberal, y el<br \/>\nM\u00e9xico pre- y post-revolucionario. Se contextualiza respectivamente a estos momentos en sus manifestaciones<br \/>\nconcienciales-explicativas de lo ind\u00edgena: \u201cLo ind\u00edgena manifestado por la providencia\u201d (primer momento); \u201cLo<br \/>\nind\u00edgena manifestado por la Raz\u00f3n\u201d (segundo momento), y \u201cLo ind\u00edgena manifestado por la Acci\u00f3n y el Amor&#8217;<\/p>\n<p>(tercer momento).<\/p>\n<p>Villoro tipifica la concepci\u00f3n indigenista de cada momento en la \u201cconciencia\u201d de diversos personajes: Hern\u00e1n<br \/>\nCort\u00e9s y Fray Bernardino de Sahag\u00fan, para el primero; Francisco Javier Clavijero, Fray Servando Teresa de Mier<br \/>\n(primera etapa), y Manuel Orozco y Berra (segunda etapa),para el segundo, y, para el tercero, distinguidos dentro de dos etapas anal\u00edtica e hist\u00f3ricamente, presenta al grupo de los \u201cprecursores\u201d del actual indigenismo (1949): Francisco Pimentel, Francisco Bulnes, Andr\u00e9s Molina Enr\u00edquez y Alberto Mar\u00eda Carre\u00f1o. El grupo de los indigenistas contempor\u00e1neos, dentro del que se distinguen las figuras de Manuel Gamio y Miguel Oth\u00f3n de Mendizabal, incluye las \u201cconciencias\u201d de Antonio Caso, Carlos Echanove Trujillo, H\u00e9ctor P\u00e9rez Mart\u00ednez, Salvador Toscano, Angel Mar\u00eda Garibay y Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez. En la perspectiva temporal, Villoro advierte ahora el<br \/>\nmarco te\u00f3rico que le sirvi\u00f3 estructural e interpretativamente, \u201cpropio de las concepciones filos\u00f3ficas predominantes<br \/>\nen mi grupo generacional: el existencialismo y cierto hegelianismo ligado con \u00e9l; a estas influencias b\u00e1sicas se a\u00f1ad\u00eda el marxismo cuyo estudio apenas empezaba por entonces\u201d (p. 9). En consecuencia, en el trabajo el indigenismo se muestra como un proceso dial\u00e9ctico trif\u00e1sico de recuperaci\u00f3n progresiva del ind\u00edgena: 1) Desde la destrucci\u00f3n del mundo aborigen, su negaci\u00f3n y rechazo: el indio cercano y negativo (tesis); 2) al alejamiento temporal d\u00e9 su imagen, aceptaci\u00f3n y revaloraci\u00f3n hist\u00f3rica (y pol\u00edtica, habr\u00eda que a\u00f1adir): el indio lejano y positivo<\/p>\n<p>(antitesis)<\/p>\n<p>,<br \/>\npara llegar finalmente a 3) su relaci\u00f3n hist\u00f3rica y actualizaci\u00f3n social en una conjunci\u00f3n de ausencia (el indio prehisp\u00e1nico) y presencia (la poblaci\u00f3n ind\u00edgena contempor\u00e1nea): el indio cercano y positivo (s\u00edntesis).<br \/>\nSobre este proceso Villoro observa que los momentos V . : marcan puntos indispensables para la recuperaci\u00f3n de lo ind\u00edgena (y) a pesar de su aparente independencia, cada uno se levanta sobre el anterior y lo supone\u201d (pp. 235 ss). Y concluye: \u201cNinguna etapa de la cond\u00e9nela indigenista est\u00e1 cerrada en s\u00ed m ism a&#8230; en cada<br \/>\nuna podemos encontrar elementos de las dem\u00e1s. . . en todas ellas aparecen las mismas categor\u00edas fundamentales<br \/>\npara captar lo ind\u00edgena. . . el ser ind\u00edgena se revela ante todas con ciertas notas comunes &#8211; Q.bid&#8217;). Esto se advierte<br \/>\nrelativamente en que:<br \/>\n\u2014 Lo ind\u00edgena es una realidad revelada pero no revelante: \u201cHablamos del indio, lo medimos y juzgamos, pero no<br \/>\nnos sentimos ni medidos, ni juzgados por \u00e9l\u201d (pp. 240-241).<\/p>\n<p>\u2014 El indio se encuentra sometido, en su realidad misma, a un doble juego en el que los \u201cotros\u201d le otorgan y transforman su ser, \u201c . . . juega en la historia sin saberlo\u201d, en una historia ajena, \u201cde arriba\u201d. \u201cAs\u00ed fue como result\u00f3<br \/>\nenemigo del espa\u00f1ol a la luz de la providencia, aliado del criollo a la luz de la historia (y) del mestizo a la luz<br \/>\nde la sociolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u2014 Lo ind\u00edgena se presenta como contradicci\u00f3n: \u201c&#8230; como una realidad en la que puedo reconocerme, sin que<br \/>\npor ello deje de ser distinta de m\u00ed\u201d Qbid, Ibid&#8217;). Es nuestro pasado, naci\u00f3n, patria, tradici\u00f3n, h\u00e9roes, sociedad, libertad. . . y al mismo tiempo la negaci\u00f3n de todo ello.\u2014 El indio, en fin, es \u201cuna realidad de doble fondo\u201d:<br \/>\nlo que es y lo que queremos ser (o se nos hace ver que es); objetividad y subjetividad, realidad plena y realidad<br \/>\ndisfrazada. Resulta, ahora, interesante examinar el an\u00e1lisis de la obra de Villoro (1950) hecha por \u00e9l (1979) acudiendo al breve pero sugerente pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u00e9ste el autor se\u00f1ala y previene al lector de los que considera los principales errores de su obra: fundamentalmente una falta de integraci\u00f3n (en el tratamiento general) a la que responsabiliza de las principales fallas te\u00f3ricas. Estas las refiere a la atadura a un enfoque idealista: el indigenismo aparece as\u00ed como un proceso hist\u00f3rico e n la co n cien cia del que define al ind\u00edgena, sin revelar plenamente otro proceso del que es manifestaci\u00f3n, \u201c . . . que se da e n la re a lid a d so cia l, en el cual el ind\u00edgena es d o m in a \u00ad d o y e x p lo ta d o por el no ind\u00edgena\u201d, y sin destacar el hecho de que \u00abla \u2018instancia revelante\u2019 de lo ind\u00edgena est\u00e1<br \/>\nconstituida por clases y grupos sociales concretos que intentan utilizarlo en su beneficio\u201d (p. 10).<br \/>\nTiene relativa raz\u00f3n Villoro pues, como \u00e9l mismo<br \/>\nreconoce, la obra no desdibuja totalmente los contenidos<br \/>\nsociales, los intereses particulares y la contradicci\u00f3n de<br \/>\nclases en cada uno de los \u201cmomentos\u201d, particularmente en<br \/>\nel tercero, el m\u00e1s \u201ccercano\u201d al autor, donde por medio de<br \/>\nun tratamiento marxista aun incipiente se se\u00f1ala que el<br \/>\nindigenismo tiene una concepci\u00f3n que hace razonable su<br \/>\nfunci\u00f3n pr\u00e1ctica y que puede tomar \u201c&#8230; un car\u00e1cter m\u00e1s<br \/>\no menos revolucionario seg\u00fan sea el inter\u00e9s de clase que<br \/>\nexprese de manera predominante. . .\u201d (pp. 80-81).<br \/>\nEn t\u00e9rminos de la descripci\u00f3n, apoyada en las concepciones te\u00f3rico-filos\u00f3ficas que critica, Villoro advierte<br \/>\notro de sus prop\u00f3sitos originales: narrar \u201c. . .la historia del<br \/>\ncomienzo y recuperaci\u00f3n final de una conciencia fa lsa . . .<br \/>\nen el sentido de que interpretaba lo visto (el ind\u00edgena)<br \/>\ncon un aparato conceptual y un sistema de creencias previas que necesariamente distorsionaba la realidad\u201d. Los<br \/>\nhechos comunican a trav\u00e9s del lenguaje indigenista una<br \/>\nhistoria real pero d isfrazada. Por ello, el estudio tiene<br \/>\nel objetivo de \u201cdescubrir los aparatos conceptuales y las<br \/>\ncreencias b\u00e1sicas responsables de esos disfraces\u201d. Villoro<br \/>\nconsidera que, en lo esencial, el estudio acert\u00f3 en la tarea<br \/>\nde elaborar \u201c. . . una historia del encubrimiento ideol\u00f3gico<br \/>\ny de su descubrimiento final\u201d (p. 11) y de esta forma<br \/>\nhabr\u00e1 de ser visto.<br \/>\nPor otro lado, la demostraci\u00f3n clara del car\u00e1cter ideol\u00f3gico de las concepciones indigenistas no se logra, como<br \/>\nindica el autor, pues no muestra el estudio \u201c. . . c\u00f3mo en<br \/>\ncada \u201cmomento\u201d, los conceptos empleados ocultaban una<br \/>\nrealidad concreta, al expresarla en un lenguaje que la<br \/>\ndisfraza\u201d.<br \/>\nEsta cr\u00edtica y advertencias formuladas por Luis Villoro en su nuevo pr\u00f3logo otorgan, a nuestro juicio, una nueva vida al estudio original, constituyen una gu\u00eda para una<br \/>\nsegunda lectura, lo trascienden y se dirigen a otros estudios hechos en el campo de las ciencias sociales sobre la<br \/>\nrealidad ind\u00edgena y el indigenismo. En este sentido, siguiendo a Villoro, los cient\u00edficos sociales tienen la tarea<br \/>\nde despojar a los hechos de su cobertura, de \u201ctraducir en<br \/>\ncada caso el lenguaje de la ideolog\u00eda a un lenguaje descriptivo de la realidad concreta. . .\u201d (p. 11), de relacionar<br \/>\nsus categor\u00edas descriptivas y sus conceptos interpretativos<br \/>\ny explicativos con la realidad hist\u00f3rica que pretenden acusar y explicar.<br \/>\nEn efecto, existe el riesgo, el lenguaje del indigenismo cient\u00edfico, pol\u00edtico o burocr\u00e1tico (vid. infra) traduce,<br \/>\nen m\u00faltiples casos, conceptos y categor\u00edas descriptivas de<br \/>\nsituaciones reales, a otros conceptos y enunciados \u201cte\u00f3ricos\u201d antropol\u00f3gicos, historiol\u00f3gicos o sociol\u00f3gicos, que ocultan, disfrazan o manipulan la realidad, apoyado o dirigido<br \/>\npor ideolog\u00edas de \u00edndole diversa.<br \/>\nEn esta novedosa introducci\u00f3n Villoro menciona algunos trabajos cr\u00edticos que sucedieron y que ampl\u00edan las<br \/>\nperspectivas de su obra, y sugiere nuevas v\u00edas de an\u00e1lisis<br \/>\nque permitan reformular sus tres grandes \u201cmomentos\u201d y<br \/>\nformular otros nuevos en el an\u00e1lisis del indigenismo.1 Al<br \/>\nsituar en su \u201cmomento\u201d hist\u00f3rico a su obra Villoro mismo<br \/>\nsugiere un nuevo momento (\u00bfantitesis del tercero?) refiri\u00e9ndola como coet\u00e1nea de la creaci\u00f3n del Instituto Na\u00ad<br \/>\ncional Indigenista2 cuya acci\u00f3n bien vale la pena analizar en t\u00e9rminos del indigenismo como pol\u00edtica desarrollista e integracionista del Estado, relativamente aut\u00f3noma y<br \/>\ndistinguible del indigenismo \u201cte\u00f3rico\u201d-acad\u00e9mico y aun del<br \/>\nindigenismo como praxis (Lameiras, 1978).<br \/>\nLa reflexi\u00f3n que presenta Villoro sobre su obra permite considerarla ahora en lo que es quiz\u00e1 su justa dimensi\u00f3n: un modelo o paradigma perfectible. El libro:<br \/>\n\u201c. . . no pretend\u00eda ofrecer una historia completa del pensamiento indigenista. . . S\u00f3lo quer\u00eda presentar muestras seleccionadas de sus principales etapas, lo suficientemente<br \/>\nrepresentativas para destacar sus rasgos caracter\u00edsticos\u201d<br \/>\n(p. 12) (subrayado nuestro).<br \/>\nLo paradigm\u00e1tico en t\u00e9rminos conclusorios se presenta expl\u00edcitamente en varias partes del texto, pero con mayor \u00e9nfasis en el tratamiento del tercer \u201cmomento\u201d. No<br \/>\nobstante, el hecho de que estas conclusiones te\u00f3ricas se encuentren muchas veces en las notas debilita el poder de<br \/>\npersuasi\u00f3n que puedan tener (Cfr. pp. 206-207, 209 y<br \/>\n231).<br \/>\nLo paradigm\u00e1tico, referido al muestreo o tipolog\u00eda de<br \/>\npersonajes o \u201cconciencias\u201d que expresan el indigenismo,<br \/>\nresulta en el libro menos atado al rigor que demanda la<br \/>\nrepresentatividad o caracterizaci\u00f3n que logr\u00f3 Villoro en<br \/>\nt\u00e9rminos generales para el proceso dial\u00e9ctico de recuperaci\u00f3n progresiva del ind\u00edgena. Esto ya lo se\u00f1alaba Caz\u00e9s<br \/>\n(1966: 69) al reparar en la necesidad de oponer dial\u00e9cticamente la \u201cconciencia\u201d de Bartolom\u00e9 de las Casas a las<br \/>\nde Cort\u00e9s y Sahag\u00fan. Igualmente se podr\u00edan sugerir las<br \/>\npersonalidades de Quiroga, Landa, \u00d1u\u00f1o de G uzm \u00e1n..<br \/>\npara el primer momento; las de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora y<br \/>\nCarlos Mar\u00eda de Bustamante, para el segundo; las de Jos\u00e9<br \/>\nFernando Ram\u00edrez y Joaqu\u00edn Garc\u00eda Icaztalceta, como<br \/>\n\u201cprecursores\u201d; Nicol\u00e1s Le\u00f3n, Justo Sierra y Ezequiel Ch\u00e1vez para el tercer momento. No se trata, sin embargo,<br \/>\nde una selecci\u00f3n arbitraria. La sugerencia de Villoro lleva<br \/>\na plantear un tratamiento dial\u00e9ctico m\u00e1s cuidadoso al in\u00ad<br \/>\nterior de cada momento. De acuerdo con esto, los grandes momentos se traducen en medianos y peque\u00f1os momentos, congruentes con lo que en la realidad se presen;<br \/>\nta en las instancias pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas de toda formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social, nacional, regional y localmente. La<br \/>\nselecci\u00f3n de \u201ctipos\u201d (personajes-\u201cconciencias\u201d) se establece<br \/>\nen t\u00e9rminos de una evidencia de contradicci\u00f3n expresada<br \/>\nen actitudes, concepciones, intereses y posiciones sociales,<br \/>\nideol\u00f3gicas y pol\u00edticas opuestas efectivamente. Para ello<br \/>\nse puede proponer una selecci\u00f3n por \u201cpares en oposici\u00f3n\u201d.<br \/>\n(Como Caz\u00e9s lo sugiere: Cort\u00e9s vs. Las Casas). \u00bfCu\u00e1les<br \/>\nson los intereses de Cort\u00e9s v Las Casas respecto a un sistema que los incluye? \u00bfLos relaciona un conflicto o los opone una actitud revolucionaria?<br \/>\nSiguiendo la \u201cunidad de pensamiento y estilo\u201d que<br \/>\nVilloro advierte en su obra original (a pesar de que le<br \/>\nser\u00eda ahora dif\u00edcil reconocerse en ellos, seg\u00fan aclara), y<br \/>\nacordes con \u201cun proyecto intelectual y un clima cultural<br \/>\na los que respondi\u00f3\u201d, el libro de Villoro ha de ser visto<br \/>\nahora como inicio y en el contexto tem\u00e1tico y te\u00f3rico de<br \/>\nsu producci\u00f3n cient\u00edfico-filos\u00f3fica: la ideolog\u00eda, la historia y la cultura nacionales en sus expresiones hist\u00f3ricas y<br \/>\nsociales.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Lameis<br \/>\nEl Colegio de Michoac\u00e1n\/UAM-Iztapalapa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El Centro de Investigaciones Superiores del INAH ha tenido el acierto de reeditar esta obra de Luis Villoro que, puede decirse, inaugur\u00f3 no s\u00f3lo su carrera como cient\u00edfico y escritor \u2014combinaci\u00f3n muy rara por desgracia\u2014 sino tambi\u00e9n varios \u201cmomentos\u201d importantes de reflexi\u00f3n y de cr\u00edtica sobre el indigenismo en t\u00e9rminos de construcci\u00f3n te\u00f3rica, profesi\u00f3n, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":16662,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-16661","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16661","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16661"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16665,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16661\/revisions\/16665"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16662"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}