{"id":16878,"date":"2020-09-25T06:28:26","date_gmt":"2020-09-25T12:28:26","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16878"},"modified":"2020-09-25T06:28:26","modified_gmt":"2020-09-25T12:28:26","slug":"teotihuacan-la-ciudad-de-los-dioses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16878","title":{"rendered":"Teotihuacan, la ciudad de los dioses"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Teotihuacan,<\/p>\n<p>La Ciudad de los Dioses<\/p>\n<p>Teotihuacan (\u201clugar del endiosamiento\u201d) fue la capital m\u00e1s c\u00e9lebre del Cl\u00e1sico mesoamericano (150-650 d.C.). Su grandeza y hegemon\u00eda se fincaron, sin embargo, varios siglos antes de que alcanzara el rango de ciudad. Entre 300 y 100 a.C., Cuicuilco con todo y sus 20 000 almas dejaba de ser el mayor asentamiento de la Cuenca de M\u00e9xico, pues Teotihuacan lo hab\u00eda rebasado en n\u00famero de habitantes. Tiempo despu\u00e9s, en los albores de la era cristiana, tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n de la Cuenca se trasladaron al Valle de Teotihuacan, quiz\u00e1 debido a las erupciones del Xitle. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 se dio tal concentraci\u00f3n humana en tan reducido espacio y por qu\u00e9 floreci\u00f3, precisamente all\u00ed, la nueva ciudad?<\/p>\n<p>Muchas eran las bondades que este valle de 500 km cuadrados ofrec\u00eda a los reci\u00e9n llegados. En aquel entonces, las sierras circundantes estaban pobladas por tupidos bosques de pinos y encinos. M\u00e1s abajo proliferaban los pastizales y el matorral xer\u00f3filo, \u00e9ste compuesto principalmente de magueyes y nopales. Y, en el fondo, una f\u00e9rtil planicie aluvial era irrigada de manera permanente por numerosos manantiales y por los escurrimientos de los r\u00edos San Juan, San Lorenzo y Huixulco. A lo largo de sus cauces se desarrollaban galer\u00edas de ailes, ahuehuetes y ahuejotes, as\u00ed como espesos tulares.<\/p>\n<p>En este rico y variado ambiente, el hombre pudo recolectar una amplia gama de vegetales, y cultivar ma\u00edz, frijol, calabaza, chile, tomate y muchas plantas m\u00e1s. Las prote\u00ednas animales necesarias en su dieta las obten\u00eda de la crianza de perros y guajolotes, y de la caza de conejos, liebres, venados, patos, gansos, codornices, palomas y armadillos. La proximidad al Lago de Texcoco le permit\u00eda el aprovechamiento de peces, tortugas, batracios e infinidad de insectos. El lago tambi\u00e9n le prove\u00eda de sal.<\/p>\n<p>A su potencial alimentario, el valle sumaba el recurso mineral m\u00e1s importante en la econom\u00eda de la \u00e9poca: la obsidiana. Con ella, los teotihuacanos elaboraron toda suerte de implementos que exportaron a los confines de Mesoam\u00e9rica. Del Cerro Olivares, en las proximidades de Otumba, proced\u00eda la obsidiana gris veteada, en tanto que la verde era extra\u00edda de las minas de la Sierra de las Navajas, cerca de Pachuca. Tambi\u00e9n pod\u00edan explotarse en la regi\u00f3n una arcilla de excelente calidad para la alfarer\u00eda, el basalto, el tezontle, la toba y la andesita.<\/p>\n<p>Otras dos condiciones muy favorables para el desarrollo urbano de Teotihuacan fueron, por una parte, la posici\u00f3n privilegiada de su valle en la ruta comercial m\u00e1s directa entre el Golfo de M\u00e9xico y la Cuenca de M\u00e9xico, y, por la otra, la presencia de numerosas cuevas y cavidades que, sacralizadas, convirtieron a la ciudad en un prestigiado santuario.<\/p>\n<p>La antigua ciudad<br \/>\nCiudad mesoamericana por antonomasia, Teotihuacan fue la capital de una de las civilizaciones m\u00e1s originales de la historia universal. Esta gigantesca metr\u00f3poli, particularmente densa y de car\u00e1cter pluri\u00e9tnico, deb\u00eda su auge tanto a su condici\u00f3n de emporio artesanal y comercial como a su poder\u00edo militar. Teotihuacan mostraba a propios y extra\u00f1os una asombrosa planificaci\u00f3n, lograda a partir de dos ejes perpendiculares que ordenaban el espacio urbano. La Calle de los Muertos era el principal; orientado 15o 25\u2019 al este del norte astron\u00f3mico, desembocaba en la Plaza de la Luna. El otro, en sentido este-oeste, estaba menos definido y segu\u00eda el cauce modificado del r\u00edo San Juan. Ambos ejes divid\u00edan el asentamiento en cuadrantes, haciendo corresponder la imagen urbana con la superficie terrestre, que ten\u00eda como s\u00edmbolo sagrado la flor de cuatro p\u00e9talos.<\/p>\n<p>Una visi\u00f3n a vuelo de p\u00e1jaro revela una cerrada ret\u00edcula, donde miles de rect\u00e1ngulos \u2013los conjuntos de departamentos\u2013 se agrupan en barrios y \u00e9stos, a su vez, en distritos. En el centro y flanqueando la Calle de los Muertos se concentran los principales edificios religiosos y palaciegos, as\u00ed como el que posiblemente fue la sede del mercado.<\/p>\n<p>La arquitectura de Teotihuacan tambi\u00e9n se apegaba a un orden r\u00edgido, bajo el cual la simetr\u00eda y las r\u00edtmicas repeticiones de los elementos ratificaban la idea de que la ciudad terrenal era una r\u00e9plica del arquetipo divino. Imperaba en las formas la composici\u00f3n talud-tablero, suma de un paramento inclinado inferior con un marco rectangular en saledizo que bordea un lienzo plano. Esta combinaci\u00f3n pod\u00eda repetirse al infinito, superponiendo los m\u00f3dulos talud-tablero para formar as\u00ed edificios de varios cuerpos con una apariencia de solidez y un alto valor pl\u00e1stico. Las l\u00edneas horizontales sobre el firmamento se interrump\u00edan con almenas verticales de piedra \u2013de car\u00e1cter ornamental y simb\u00f3lico\u2013 que coronaban los edificios. A la arquitectura p\u00fablica correspondi\u00f3 una escultura igualmente monumental. Su estilo geom\u00e9trico y frontal reprodujo en monolitos prism\u00e1ticos animales, dioses y s\u00edmbolos, generalmente asociados al mundo acu\u00e1tico, a la fertilidad, al tiempo y al poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Cronolog\u00eda de las exploraciones en Teotihuacan<br \/>\nSiglos XV y XVI. Las actividades prehisp\u00e1nicas. A la llegada de los espa\u00f1oles, se supon\u00eda que en Teotihuacan hab\u00eda sido creada la \u00faltima era o Quinto Sol y que las pir\u00e1mides eran obra de dioses o de gigantes deformes. Durante d\u00e9cadas, los mexicas usan las ruinas como santuario y or\u00e1culo. All\u00ed exhuman edificios enteros, sepulcros y ofrendas para recuperar reliquias que, m\u00e1s tarde, enterrar\u00edan en el Templo Mayor de Tenochtitlan.<\/p>\n<p>Siglo XVII. Los estudios pioneros. Hacia 1675, el sabio novohispano Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora realiza en Teotihuacan la primera excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica del continente. A\u00fan se discute si explor\u00f3 la Pir\u00e1mide del Sol o la de la Luna; tampoco se sabe si pretend\u00eda verificar si la pir\u00e1mide era completamente artificial o averiguar si estaba hueca y conten\u00eda una tumba. En las postrimer\u00edas del siglo, el italiano Giovanni Francesco Gemelli Carreri hace sus propios reconocimientos.<\/p>\n<p>Siglo XVIII. Las indagaciones de los ilustrados. El caballero milan\u00e9s Lorenzo Boturini inspecciona las ruinas y manda hacer un mapa de ellas durante su estancia en la Nueva Espa\u00f1a, entre 1736 y 1744. M\u00e1s tarde, al cerrar el siglo, el capit\u00e1n flamenco Guillermo Dupaix recorre el sitio y registra sus principales monumentos.<\/p>\n<p>Siglo XIX. Los viajeros y los primeros cient\u00edficos. William Bullock, Fr\u00e9d\u00e9ric Waldeck, la marquesa Calder\u00f3n de la Barca y muchos viajeros m\u00e1s visitan Teotihuacan. Durante el imperio de Maximiliano, un equipo franco-mexicano elabora el primer plano preciso de la ciudad y lleva a cabo excavaciones estratigr\u00e1ficas. En 1884 y 1886, el arque\u00f3logo mexicano Leopoldo Batres saca a la luz los murales del Templo de la Agricultura, mientras que el franc\u00e9s D\u00e9sir\u00e9 Charnay excava los llamados Edificios Superpuestos.<\/p>\n<p>Siglo XX. Los trabajos arqueol\u00f3gicos modernos. Entre 1905 y 1910, Leopoldo Batres excava y reconstruye la Pir\u00e1mide del Sol bajo los auspicios de Porfirio D\u00edaz. En 1917-1922, Manuel Gamio lleva a cabo su famoso proyecto antropol\u00f3gico integral del valle. Sigvald Linn\u00e9, Alfonso Caso, Pedro Armillas y Laurette S\u00e9journ\u00e9 excavan distintos conjuntos de departamentos. En los sesenta, William T. Sanders estudia el valle, Ren\u00e9 Millon, Bruce Drewitt y George Cowgill elaboran el plano de la ciudad, e Ignacio Bernal reconstruye la Calle de los Muertos. Las \u00faltimas d\u00e9cadas est\u00e1n marcadas por los espectaculares hallazgos de Rub\u00e9n Cabrera y Saburo Sugiyama en las pir\u00e1mides de la Serpiente Emplumada y de la Luna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leonardo L\u00f3pez Luj\u00e1n. Doctor en arqueolog\u00eda por la Universidad de Par\u00eds. Investigador del Museo del Templo Mayor, INAH. Fue codirector del Proyecto Xalla y actualmente es miembro del Proyecto Pir\u00e1mide de la Luna, ambos en Teotihuacan.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Luj\u00e1n, Leonardo, \u201cTeotihuacan, Estado de M\u00e9xico. La Ciudad de los Dioses\u201d,<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Teotihuacan, La Ciudad de los Dioses Teotihuacan (\u201clugar del endiosamiento\u201d) fue la capital m\u00e1s c\u00e9lebre del Cl\u00e1sico mesoamericano (150-650 d.C.). Su grandeza y hegemon\u00eda se fincaron, sin embargo, varios siglos antes de que alcanzara el rango de ciudad. 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