{"id":16935,"date":"2020-09-27T07:59:08","date_gmt":"2020-09-27T13:59:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16935"},"modified":"2020-09-27T08:00:33","modified_gmt":"2020-09-27T14:00:33","slug":"16935","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16935","title":{"rendered":"La experiencia de la pobreza"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antonio Gamoneda y la experiencia de la pobreza<\/p>\n<p>&#8211; Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva* &#8211;<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Antonio Gamoneda.<\/p>\n<p>&#8216;La pobreza&#8217;, de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), Premio Miguel de Cervantes 2006, de reciente aparici\u00f3n en pleno confinamiento global, a sus casi noventa a\u00f1os, es uno de sus temas esenciales:<\/p>\n<p>\u201cLo que me ha definido en mi vida y en mi quehacer po\u00e9tico es La Pobreza. No es lo mismo hablar de la pobreza desde el bienestar, que desde la experiencia misma de la pobreza.\u201d<\/p>\n<p>Hay novelas que emplean el recurso biogr\u00e1fico, como La muerte de Virgilio o Memorias de Adriano, por citar dos notables ejemplos que se desenvuelven en el borde de la vida. Abundan las autobiograf\u00edas memorables en las que se aprende mucho, Un largo comino hacia la libertad, de Nelson Mandela, o Mi \u00faltimo suspiro, de Luis Bu\u00f1uel, ejemplos ambos que dejan huella en la memoria. Pero son pocas en realidad las autobiograf\u00edas que siembran la imaginaci\u00f3n con tantos objetos de la realidad como Un armario lleno de sombra, y ahora La pobreza, ambos vol\u00famenes de Antonio Gamoneda.<br \/>\nUn armario\u2026 abri\u00f3 el misterio de una conversaci\u00f3n con el poeta espa\u00f1ol nacido en Oviedo y radicado desde los tres a\u00f1os en Le\u00f3n. Fue una ma\u00f1ana de diciembre de 2010, que se prolong\u00f3 hasta la comida y pr\u00e1cticamente hasta la cena, acompa\u00f1ados por la sonrisa bondadosa de Mar\u00eda \u00c1ngeles Lanza, su esposa, y la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica de Pascual Borzelli. Hoy, diez a\u00f1os despu\u00e9s, hundidos en una de las crisis mundiales de consecuencias desconocidas, entre la rebeld\u00eda de las masas y la vuelta del fascismo, con el flagelo del miedo y la enfermedad, esa larga charla se aviva en La pobreza.<\/p>\n<p>\u201cEsta reclusi\u00f3n sanitaria trae consigo la soledad, la tristeza, el apartamiento, pero tambi\u00e9n anuncia m\u00e1s pobreza\u201d, dec\u00eda Gamoneda en una larga y reciente charla telef\u00f3nica. Hab\u00edan pasado ya m\u00e1s de cuatro meses desde que iniciara la cuarentena y las personas mayores no sal\u00edan ni al supermercado; ahora, aunque m\u00e1s relajado el confinamiento, optan por el encierro. A principios de septiembre arribaron a casa los dos vol\u00famenes de Esta luz (poes\u00eda reunida); Gamoneda los hab\u00eda enviado desde finales de febrero. Ya hab\u00eda pocas esperanzas de recuperarlos o de recuperar la esperanza, pero lleg\u00f3 Esta luz. El poeta cumplir\u00e1 el 30 de mayo del a\u00f1o pr\u00f3ximo, su noventa aniversario. Su voz es menos clara y menos fuerte, pero no su pensamiento, que expresa con lucidez y de manera precisa reflexiones e ideas sobre la poes\u00eda y el lenguaje, sobre la vida y la historia. Lamenta que el env\u00edo a M\u00e9xico de La pobreza, el segundo volumen de su autobiograf\u00eda, no ser\u00e1 posible. Pero nos queda el recurso del libro electr\u00f3nico antes de sopesar sus cuatrocientas p\u00e1ginas y ver con emoci\u00f3n en las primeras la dedicatoria del autor, con su caligraf\u00eda del alma.<\/p>\n<p>\u201cYa no hay tiempo para escribir de uno de los temas que ocupan mi pensamiento: la pobreza\u201d, me dec\u00eda Gamoneda en M\u00e9xico, camino a la fil de Guadalajara, cuando hablaba de la poes\u00eda como conciencia de la muerte y como realidad. Miguel de Cervantes, Miguel Hern\u00e1ndez, C\u00e9sar Vallejo, ven\u00edan como ejemplos de la creaci\u00f3n en la experiencia de la pobreza y \u00e9l, Gamoneda, narra en Un armario lleno de sombra su comprensi\u00f3n infantil de la carencia, de la orfandad, de las ausencias, pero tambi\u00e9n de la voluntad materna para alimentarlo y sobrevivir a la brutalidad y la violencia de un r\u00e9gimen sanguinario y atroz. Amelia Lob\u00f3n, su madre, recog\u00eda las c\u00e1scaras de huevo para machacarlas con agua y aportarle el calcio indispensable al hijo que aprend\u00eda las primeras letras en Otra m\u00e1s alta vida, el libro de poemas que hab\u00eda publicado su padre antes de morir y el \u00fanico libro<br \/>\nen casa. El peque\u00f1o Antonio adquir\u00eda la lectura en la manera irregular del habla, con una forma y una musicalidad distinta a la prosa. Tal vez por eso afirma con vehemencia que la poes\u00eda es la sustancia musical del pensamiento.<\/p>\n<p>\u201cYo pas\u00e9 por lo que hay que llamar miseria \u2013aclara Gamoneda cuando pregunto si su experiencia fue m\u00e1s all\u00e1 de la pobreza, que podr\u00eda a\u00fan representar cierto orgullo\u2013, pero no m\u00e1s ni peor que la mayor parte de los espa\u00f1oles: hubo ocasiones en que mi madre no tuvo dinero para pagar el racionamiento, y si me compr\u00f3 unos zapatos fue a plazos; pasamos hambre, etc\u00e9tera. Como casi todos. Luego, a mediados de los a\u00f1os cuarenta, su esfuerzo trabajando en labores de costura y en todo lo que pod\u00eda imaginar (dorm\u00eda cuatro o cinco horas) logr\u00f3 rebajar la miseria a pobreza. Despu\u00e9s, en el \u201947 o en el \u201948, yo pas\u00e9 de recadero a auxiliar; segu\u00edamos pobres, pero menos. Ahora ya no se me ocurre quejarme, pero tampoco olvido que los de siempre siguen despoj\u00e1ndonos. \u00bfOrgullo en la pobreza? Es dudoso; es un asunto muy individual. En el mejor caso, el orgullo se convierte (y as\u00ed debe de ser) en lucha.\u201d<\/p>\n<p>Si Un armario lleno de sombra conmueve y enriquece, porque es el descubrimiento de un espacio de la memoria y los secretos, del reconocimiento de la verg\u00fcenza, del sacrificio por amor al otro, La pobreza conduce directamente no a la confesi\u00f3n o a la catarsis, a la visi\u00f3n de lo oculto, sino a la revelaci\u00f3n. A lo largo de las primeras cien p\u00e1ginas el autor expone sus dudas, sus ideas sobre los g\u00e9neros literarios, sobre la funci\u00f3n de la poes\u00eda en el lenguaje, sobre la realidad y la literatura. \u00bfEs el poeta un escritor de oficio, por qu\u00e9 escribir sobre la vida de uno mismo, c\u00f3mo, para qu\u00e9? En esas cien p\u00e1ginas vierte en buena medida sus reflexiones sobre la poes\u00eda expuestas en El cuerpo de los s\u00edmbolos y en Fonaci\u00f3n, palabra y escritura, pensamiento po\u00e9tico. Una vez resuelto el tema de los g\u00e9neros literarios con la fuerza del escepticismo, de reiterar que la poes\u00eda no es literatura sino realidad, anuncia que este libro ser\u00e1 una memoria sin sentido cronol\u00f3gico, sin prop\u00f3sito restringido, ser\u00e1 una escritura viajera en el tiempo, del ahora al d\u00eda anterior, del pasado remoto a la etapa central que pretend\u00eda relatar, de 1945, cuando ingresa como recadero a un banco, hasta 1960, cuando contrae matrimonio con Mar\u00eda \u00c1ngeles. Pero en el relato aparecen sus hijas y su nieta, lo mismo que amigos recientes, sus preocupaciones y ocupaciones de 2019, cuando concluye el libro. Esta obra sucede como un sue\u00f1o; las experiencias on\u00edricas se presentan de manera simult\u00e1nea y fragmentaria, pero en<br \/>\nel deseo de compartirlas o atraparlas se acomodan en un relato con diversas temporalidades. All\u00ed donde Gamoneda resuelve dejarse llevar por la escritura, sentencia: \u201cEl lenguaje de la poes\u00eda \u2018insurgente\u2019 ser\u00e1 \u2013ha de ser\u2013 veraz.\u201d<\/p>\n<p>El libro sali\u00f3 en los primeros meses de 2020, pero vino la pandemia y oblig\u00f3 a Gamoneda a permanecer encerrado, como a millones de ciudadanos en el mundo. Durante su confinamiento pudimos charlar algunas ocasiones. Me contaba que el t\u00edtulo se impuso cuando dej\u00f3 de pensar literariamente y se ech\u00f3 la vista sobre s\u00ed mismo y su alrededor. \u201cLo que me ha definido en mi vida y en mi quehacer po\u00e9tico es La Pobreza. No es lo mismo hablar de la pobreza desde el bienestar, que desde la experiencia misma de la pobreza. Soy de una generaci\u00f3n de coet\u00e1neos m\u00edos que ha sido conocida como la Generaci\u00f3n del Cincuenta. La mayor\u00eda era gente de acomodada para arriba, como Gil de Biedma. No es lo mismo hablar de la pobreza desde la solidaridad que hacerlo desde dentro. C\u00e9sar Vallejo era un pobre, un poeta que cre\u00f3 un lenguaje con los harapos de las lenguas para hablarnos de su pobreza.\u201d<\/p>\n<p>Los a\u00f1os que se narran son, en general, los del establecimiento de la pobreza injusta, no los de la pobreza a consecuencia de acontecimientos sociales o naturales, sino del establecimiento de la dictadura; la pobreza del plato vac\u00edo, pero sobre todo la gran pobreza existencial que impone la consolidaci\u00f3n de una riqueza injusta y predadora. Para el autor, este esfuerzo biogr\u00e1fico responde a la convicci\u00f3n de que el poeta s\u00f3lo lo es desde la realidad misma con que forja sus versos, como le suced\u00eda a Vallejo o a Juan de Y\u00e9pez (Juan de la Cruz). As\u00ed, es esta una escritura real que se pregunta si comenzar desde el fracaso, en sinton\u00eda con una escritura de harapos y vestigios de lenguas y recuerdos, de enfermedades y de olvido. No se trata entonces de contar desde el anecdotario, sino de manera particular desde lo que ha enterrado la memoria.<\/p>\n<p>Desfilan sus amigos y compa\u00f1eros de b\u00fasquedas y esperanzas, de activismo antifranquista y de aspiraciones art\u00edsticas, literarias, po\u00e9ticas. Son camaradas que fueron quedando en el camino de la depresi\u00f3n, uno de los males que aqueja a Gamoneda desde la adolescencia. \u201cMi depresi\u00f3n creaba ignorancia, un vac\u00edo que era ocupado por el sufrimiento.\u201d Jorge Pedrero, Leicea, Jos\u00e9 (Pipo) Vega Merino, Salvador de Pablos, Cr\u00e9mer, Pereira, Manuel Llamazares, en ellos la locura, el suicidio fueron legitimando la derrota. En contraste, figuran personajes como Leopoldo Panero, quien se hizo muy amigo de C\u00e9sar Vallejo y luego de una estancia en la c\u00e1rcel por su filocomunismo, se convirti\u00f3 en devoto del fascismo, o Mario Vargas Llosa, quien abandon\u00f3 la sala de un auditorio tras escuchar hablar a Gamoneda de la pobreza y otros males sociales.<\/p>\n<p>\u201cNo me interesaba un libro o una escritura que encubriera la verg\u00fcenza, la realidad, la memoria \u2013afirma Gamoneda\u2013. Aspiraba a un libro que se convierta en un hecho real para m\u00ed y para algunos lectores, para algunos de los protagonistas de esa historia. No son necesarias la valent\u00eda y el coraje para actualizar el pasado, para ser congruente con los hechos vergonzosos de quienes vivimos en medio de carencias y orfandades, pero sobre todo de quienes no vivieron la pobreza e incluso la acentuaron. Las cobard\u00edas, por ejemplo, de quienes fuimos pobres y padecimos sus efectos. Pero cuidado, \u00bfc\u00f3mo se le puede exigir a un hombre que est\u00e1 siendo torturado que se mantenga entero, que resista, que se sobreponga a un sufrimiento inhumano, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la resistencia al dolor, a la conciencia? \u00bfC\u00f3mo puede hablarse de valor o de cobard\u00eda de quienes son las v\u00edctimas y no los victimarios?<\/p>\n<p>\u201cHay una conciencia de que los hechos vergonzosos no se pueden enmendar, no se pueden corregir o eliminar, se pueden, quiz\u00e1s, ocultar, pero estar\u00e1n siempre como parte de una historia, de una biograf\u00eda. Fui un marxista, no lo soy m\u00e1s, pero tampoco lo fui en un sentido pol\u00edtico, de acci\u00f3n pol\u00edtica. Estoy de acuerdo con el abuelo Carlos Marx: la verg\u00fcenza es un sentimiento revolucionario, y me acojo a esa verg\u00fcenza revolucionaria cuando escribo La pobreza.\u201d<\/p>\n<p>Gamoneda retoma la mirada del chico de catorce a\u00f1os que entra a laborar a un banco, a quien se le encomienda encender las calderas a las cinco de la ma\u00f1ana, en jornadas sin l\u00edmite y bajo la mirada imperturbable e insolidaria de quienes ven natural la explotaci\u00f3n, agradecidos de tener un amo. Es una biograf\u00eda y un relato informativo de esa realidad social de Espa\u00f1a, de la franquista, pero lo es tambi\u00e9n de la Espa\u00f1a actual, mientras escribe y anota que las motivaciones y las causas de la guerra y la postguerra permanecen vigentes: \u201cGobiernan concertadas en una que, acr\u00edticamente, se entiende democracia. Extra\u00f1a y aclamada reinvenci\u00f3n de una paradoja institucionalizada: la democracia (pol\u00edtica) habitada por la dictadura (econ\u00f3mica). El cambio fue \u00fanicamente en las formas, ya que la pobreza y el poder del capitalismo siguen igual, ning\u00fan comunista integral, ning\u00fan comunista en conciencia, sea o no pol\u00edtico, piensa que la democracia es un valor cierto y que el fraude hist\u00f3rico est\u00e1 resuelto.\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Escritor, responsable de Publicaciones de la Universidad Aut\u00f3noma de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Antonio Gamoneda y la experiencia de la pobreza &#8211; Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva* &#8211; La Jornada Semanal Antonio Gamoneda. &#8216;La pobreza&#8217;, de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), Premio Miguel de Cervantes 2006, de reciente aparici\u00f3n en pleno confinamiento global, a sus casi noventa a\u00f1os, es uno de sus temas esenciales: \u201cLo que me ha definido en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":16936,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-16935","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16935"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16939,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16935\/revisions\/16939"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16936"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}