{"id":16943,"date":"2020-09-27T08:18:25","date_gmt":"2020-09-27T14:18:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16943"},"modified":"2020-09-27T08:18:25","modified_gmt":"2020-09-27T14:18:25","slug":"fabrizio-mejia-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16943","title":{"rendered":"Fabrizio Mej\u00eda Madrid"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Volver los ojos a los estados: Mej\u00eda Madrid<\/p>\n<p>Elena Poniatowska<\/p>\n<p>Con un nombre Fabrizio, que nos remite a Rojo y negro, de Stendhal, Fabrizio Mej\u00eda Madrid escribe hoy en La Jornada. Aunque no fue seminarista, desde muy jovencito, se cubri\u00f3 de honores ligados al hero\u00edsmo con sus cr\u00f3nicas sobre la realidad mexicana. Su agilidad de hombre bien informado nos ha regalado m\u00e1s de 20 libros entre cr\u00f3nicas, novelas y an\u00e1lisis pol\u00edticos que han llegado a manos de muchos j\u00f3venes lectores que a partir de su primer libro, Er\u00f3tica nacional (1994), se convirtieron en sus fans y abarrotan sus conferencias.<\/p>\n<p>A sus seguidores no nos cabe la menor duda de que su entra\u00f1able Viaje alrededor de mi padre, su Arde la calle, la novela de los ochenta y sus Disparos en la oscuridad, sobre el temible Guti\u00e9rrez Barrios, lo situaron en una zona de peligro. En a\u00f1os pasados, criticar al gobierno era sin\u00f3nimo de persecuci\u00f3n; si no, que lo diga do\u00f1a Rosario Ibarra de Piedra.<\/p>\n<p>Su agudeza y sentido del humor hicieron que otro gran cronista, el pap\u00e1 de los pollitos, Monsiv\u00e1is, temiera por su vida. \u201cDe todos los que hacen cr\u00f3nica \u2013me dijo Carlos\u2013 por quien m\u00e1s temo es por Fabrizio Mej\u00eda Madrid\u201d.<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, gracias a Fabrizio volv\u00ed a leer a Hanna Arendt; al polaco KS Karol, quien vino a M\u00e9xico con Rossana Rosanda, y a Jean Daniel, director del Nouvel Observateur. Monsiv\u00e1is admiraba la forma de ver la vida de Fabrizio y, sobre todo, su sentido del humor. Naci\u00f3n tv, Esa luz que nos alumbra, Salida de emergencia y su estupenda Cr\u00f3nica de la victoria convencen por su veracidad y su forma de consignar las acciones y trampas de nuestros pol\u00edticos. Monsiv\u00e1is convirti\u00f3 a Mej\u00eda Madrid en factor indispensable de la cr\u00f3nica, un g\u00e9nero que triunfa sobre el cuento y la novela en el M\u00e9xico de los pasados 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su primera novela, Hombre al agua, obtuvo el premio Antonin Artaud en 2004, y lo acompa\u00f1amos jubilosos a la embajada de Francia. Siempre dispuesto a caminar sobre la cuerda floja, le\u00ed con preocupaci\u00f3n su novela sobre el temible Fernando Guti\u00e9rrez Barrios, a quien Elena Garro llamaba Mi d\u2019Artagnan. A partir de ese momento, sus amigos y lectores supimos que nos encontr\u00e1bamos no s\u00f3lo ante un gran escritor, sino ante un hombre valiente. Gracias a su escritura, Mej\u00eda Madrid pas\u00f3 muy pronto a pertenecer al c\u00edrculo monsivaisiano, porque al igual que el cronista practicaba el nuevo periodismo que podr\u00eda remontarse al New Journalism estadunidense.<\/p>\n<p>\u2013Fabrizio, cuando empezaste a escribir, \u00bfcre\u00edste que tu obra ingeniosa, humor\u00edstica, de gran observador social, te llevar\u00eda a la pol\u00edtica o \u00e9sta estuvo entre tus intenciones desde el primer momento?<\/p>\n<p>\u2013Tengo un recuerdo vago de escribir una novela a los ocho a\u00f1os en unas agendas de mis t\u00edas. Pero empec\u00e9 a escribir cuentos, como muchos, despu\u00e9s de leer los de Julio Cort\u00e1zar y Edgar Allan Poe. Ten\u00eda esta idea de sentirme en El pozo y el p\u00e9ndulo, acostado en el piso del ba\u00f1o y viendo bajar la cuchilla que iba a matar al narrador preso por la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola. Afortunadamente, no queda evidencia alguna de mis primeros escritos. Tampoco guardo mis libros. De algunos no tengo ni un ejemplar y, cada cierto tiempo, tiro las computadoras con todo y archivos. A los 15 a\u00f1os empec\u00e9 traduciendo art\u00edculos de la prensa estadunidense para el semanario Punto, que dirig\u00eda Miguel \u00c1ngel Granados Chapa, y me instal\u00e9 en la escritura para diarios y revistas por la necesidad de ganar dinero en una casa en la que f\u00edsicamente vi desaparecer, en los a\u00f1os 80, a la clase media. \u00c9ramos de esa clase que viv\u00eda en departamentos de alquiler, ten\u00eda becas para estudiar, y ten\u00eda que ahorrar durante a\u00f1os para irse de vacaciones cuatro d\u00edas. Pero no creas que s\u00f3lo fue la necesidad material la que me hizo escritor. Fue algo mucho m\u00e1s profundo: me gano la vida tratando de llenar de sentido todo lo que no entiendo, que es casi todo.<\/p>\n<p>\u201cLos novelistas como nosotros, Elena, trabajamos en el cruce de dos caminos: el sentido de las palabras y lo visible o invisible de ciertas personas y objetos. Eso hace que tengamos el dominio sobre lo que no nos pertenece, que es el lenguaje de la calle, las epopeyas de los plebeyos, lo que es indescifrable para los que no se dedican horas a leer, subrayar, teclear, revisar. Pero no es pol\u00edtico, sino desciframiento.<\/p>\n<p>\u201cEstoy convencido de que lo pol\u00edtico de una obra est\u00e1 m\u00e1s en los lectores y espectadores que en la propia intenci\u00f3n del autor. El ejemplo que siempre pongo es el de la sinfon\u00eda Heroica, de Beethoven, usada por nazis, comunistas, liberales y hasta como himno de las Olimpiadas o jingle de anuncios deportivos. A pesar de que el gran Ludwig la quiso dedicar a Napole\u00f3n y luego se arrepinti\u00f3, la forma en que la gente le adjudica valores y s\u00edmbolos pol\u00edticos ya nada tiene que ver con el autor.\u201d<\/p>\n<p>\u2013\u00bfIntervino Monsiv\u00e1is en tu vocaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2013Monsiv\u00e1is fue importante para entender la cr\u00f3nica como el cruce de dos cosas: la apropiaci\u00f3n de distintas formas narrativas y el relajo. Reivindic\u00f3 tres, dig\u00e1mosles, disposiciones de \u00e1nimo literario que aprecio mucho cuando lo releo: la \u00e9pica, el sentimentalismo y la iron\u00eda. \u00c9l ve la guerra de Troya en un movimiento campesino como el de Danz\u00f3s Palomino, se deja ir con los contoneos de Mar\u00eda Victoria o Juan Gabriel y, al mismo tiempo, se burla de s\u00ed mismo haci\u00e9ndolo. Es capaz de incluir en un solo texto una descripci\u00f3n novel\u00edstica, un verso en el subt\u00edtulo, un di\u00e1logo de teatro, y todav\u00eda reflexionar como se hace en un ensayo. Para un escritor como yo, que a los 20 a\u00f1os apenas escrib\u00eda sus primeras cr\u00f3nicas, que Monsiv\u00e1is me hablara por tel\u00e9fono para decirme qu\u00e9 opinaba de mis textos, era una validaci\u00f3n que hasta la fecha me hace ruborizarme.<\/p>\n<p>\u2013Fabrizio, en M\u00e9xico, la cr\u00f3nica ha sustituido de muchas maneras a la novela. Pienso en Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Blanco, en Monsi, el pap\u00e1 de los pollitos, en el H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn de La frontera n\u00f3mada, en Bellinghausen, a quien tanto debe el movimiento zapatista, porque sin \u00e9l s\u00f3lo tendr\u00edamos la voz de Marcos; Juan Villoro. Tambi\u00e9n fue supernotable Jaime Avil\u00e9s. \u00bfQu\u00e9 ha sido la cr\u00f3nica en nuestro pa\u00eds que logr\u00f3 que las novelas se hicieran cada d\u00eda m\u00e1s prescindibles?<\/p>\n<p>\u2013La cr\u00f3nica ha sustituido hasta cierto punto a la novela porque estructura con verosimilitud lo que la vida ordinaria no tiene. La cr\u00f3nica parte de que existe un acontecimiento con nombres, fechas, lugares y, por tanto, es una construcci\u00f3n de la verdad y, a la vez una interpretaci\u00f3n de lo que sucedi\u00f3. Pero es una narraci\u00f3n de lo vivido y no s\u00f3lo de lo imaginado. Los lectores buscan leer cr\u00f3nicas ahora m\u00e1s que antes porque la verdad se les ha vuelto escurridiza en la realidad virtual y las fake news. Es igual en el cine: Basada en hechos reales tiene un valor que lo acerca, de entrada, a la experiencia vivida.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPara ti qu\u00e9 significa la militancia pol\u00edtica?<\/p>\n<p>\u2013No soy de los que crea que la literatura est\u00e1 re\u00f1ida con la pol\u00edtica por muchas razones. Ya te dije la del uso que los lectores hacen de los textos como la otra mitad de toda creaci\u00f3n narrativa, pero hay otra fundamental: los escritores trabajamos con el sentido de las palabras y con las tramas, los personajes, las emociones. En la pol\u00edtica existe un procedimiento parecido cuando se enuncia a un sujeto, por ejemplo, el pueblo, y \u00e9ste cobra realidad en el acto de enunciarlo, de describirlo, de dotarle ciertos valores, mitos y comprensiones. Existe por el mismo procedimiento que usa Cervantes para crear al Quijote. Como escritor me interesa participar en designar las cosas, precisar los significados de las palabras y de los acontecimientos que nos toca vivir. La militancia es otra cosa y requiere paciencia y talento para lo administrativo, que no tengo. Pero creo que hay que ayudar a precisar las palabras del debate p\u00fablico, sobre todo ahora, que a cualquier cosa se le llama dictadura, asedio a la libertad de expresi\u00f3n o independiente. Ayudar a precisar esa parte confusa del lenguaje pol\u00edtico de la que se apropian los contratistas de los gobiernos anteriores.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfCrees que un periodista tiene que ser un militante?<\/p>\n<p>\u2013T\u00fa empezaste haciendo cr\u00f3nicas de la Zona Rosa, que me fascin\u00f3; ahora haces art\u00edculos pol\u00edticos. Lo que publicas tiene rebote en redes sociales. \u00bfTe produce m\u00e1s satisfacci\u00f3n lo que haces ahora en pol\u00edtica que lo que hac\u00edas antes y a dejaba huella en m\u00ed? \u00bfAporta mucho al lector este g\u00e9nero? Jos\u00e9 Emilio Pacheco hizo cr\u00edtica literaria en Proceso, y esto es lo que m\u00e1s se extra\u00f1a de la revista y lo que m\u00e1s falta hace. \u00bfNo tiene el tipo de cr\u00edtica que hac\u00eda Pacheco la misma fuerza que la cr\u00edtica pol\u00edtica directa? Nada conden\u00f3 m\u00e1s a Ra\u00fal Salinas que el escrito jocoso de Jos\u00e9 Emilio&#8230;<\/p>\n<p>\u201cEl momento del pa\u00eds exige definirse en favor o en contra de los cambios, pero no a partir de generar noticias falsas o basadas en suspicacias sin comprobar. La libertad de expresi\u00f3n no es gritar: fuego en un cine cuando no lo hay. Ser\u00eda irresponsable. Muchos de los que promovieron la fir-ma del desplegado en defensa de la libertad de expresi\u00f3n saben que est\u00e1n alimentando la idea de que la democracia no sirve y que ser\u00eda mejor una atm\u00f3sfera golpista para que regresen los de antes, los de las masacres y el saqueo de la naci\u00f3n. Las aguas se han partido. En un lado est\u00e1n los que creemos que la democracia es que participen todos los que no ten\u00edan cabida; la igualdad que buscamos es que ya no existan voces que gritan fuego sin que nadie les conteste que no hay tal. Del otro lado est\u00e1n los que se sienten con el monopolio de la palabra, del buen gusto, de lo que los dem\u00e1s deben y no hacer. Crecieron pensando que la libertad de expresi\u00f3n inclu\u00eda su derecho a que les dieran siempre la raz\u00f3n. Pero eso est\u00e1 cambiando. Tienen que aprender a debatir sin sentirse atacados. Entre otros temas, siento que los de la CDMX no pelamos a la provincia. All\u00e1 hay talento, innovaci\u00f3n, creatividad. \u00bfPor qu\u00e9 no volvemos los ojos a la provincia?\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Volver los ojos a los estados: Mej\u00eda Madrid Elena Poniatowska Con un nombre Fabrizio, que nos remite a Rojo y negro, de Stendhal, Fabrizio Mej\u00eda Madrid escribe hoy en La Jornada. Aunque no fue seminarista, desde muy jovencito, se cubri\u00f3 de honores ligados al hero\u00edsmo con sus cr\u00f3nicas sobre la realidad mexicana. 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