{"id":16995,"date":"2020-09-30T06:52:29","date_gmt":"2020-09-30T12:52:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16995"},"modified":"2020-09-30T06:52:29","modified_gmt":"2020-09-30T12:52:29","slug":"diego-rivera-el-muralista-mexicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16995","title":{"rendered":"Diego Rivera, el muralista mexicano"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diego Rivera<\/p>\n<p>(Guanajuato, 1886 &#8211; Ciudad de M\u00e9xico, 1957) Muralista mexicano.<\/p>\n<p>Los artistas mexicanos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Jos\u00e9 Clemente Orozco conforman la tr\u00edada de los m\u00e1ximos representantes del muralismo mexicano, escuela pict\u00f3rica que floreci\u00f3 a partir de los a\u00f1os veinte del pasado siglo.<\/p>\n<p>Diego Rivera<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas fundamentales de esta tendencia son la monumentalidad, que apunta a conseguir una mayor gama de posibilidades comunicativas con las masas populares (algunos de los gigantescos murales sobrepasan los cuatrocientos metros cuadrados); la ruptura con la tradici\u00f3n academicista y la asimilaci\u00f3n de las corrientes pict\u00f3ricas de la vanguardia europea (cubismo, expresionismo), con las que los artistas mexicanos tuvieron oportunidad de entrar en contacto directo, y la integraci\u00f3n de la ideolog\u00eda revolucionaria en la pintura, que seg\u00fan ellos deb\u00eda expresar art\u00edsticamente los problemas de su tiempo.<\/p>\n<p>No menos importante es el hondo arraigo de su arte en las tradiciones aut\u00f3ctonas de M\u00e9xico: la del grandioso pasado art\u00edstico prehisp\u00e1nico (donde la pintura mural fue una pr\u00e1ctica constante) y la de la estampa popular mexicana (en la que brilla el legado de Jos\u00e9 Guadalupe Posada).<\/p>\n<p>Biograf\u00eda<\/p>\n<p>Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de la capital mexicana, a la que se hab\u00eda trasladado con su familia a los seis a\u00f1os de edad, Diego Rivera estudi\u00f3 luego por espacio de quince a\u00f1os (1907-1922) en varios pa\u00edses de Europa (en especial, Espa\u00f1a, Francia e Italia), donde se interes\u00f3 por el arte de vanguardia y abandon\u00f3 el academicismo. Las obras de este per\u00edodo reflejan, por un lado, un acusado inter\u00e9s por el cubismo sint\u00e9tico de Juan Gris (El guerrillero, 1915), asumido en su etapa parisina, y por otro una gran admiraci\u00f3n por los fresquistas italianos del Quattrocento (y en especial, por Giotto), lo que motiv\u00f3 su alejamiento de la est\u00e9tica cubista anterior.<\/p>\n<p>Identificado con los ideales revolucionarios de su patria, Rivera volvi\u00f3 desde tierras italianas a M\u00e9xico (1922), en un momento en que la revoluci\u00f3n parec\u00eda consolidada. Junto con David Alfaro Siqueiros se dedic\u00f3 a estudiar en profundidad las formas primitivas del arte azteca y de la cultura maya, que influir\u00edan de manera significativa en su obra posterior. En colaboraci\u00f3n con otros destacados artistas mexicanos del momento (como el propio Siqueiros y Jos\u00e9 Clemente Orozco), fund\u00f3 el sindicato de pintores, del que surgir\u00eda el movimiento muralista mexicano, de profunda ra\u00edz indigenista.<\/p>\n<p>Diego Rivera y Frida Kahlo<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de los a\u00f1os 20 recibi\u00f3 numerosos encargos del gobierno de su pa\u00eds para realizar grandes composiciones murales; en ellas, Rivera abandon\u00f3 las corrientes art\u00edsticas del momento para crear un estilo nacional que reflejara la historia del pueblo mexicano, desde la \u00e9poca precolombina hasta la Revoluci\u00f3n, con escenas de un realismo vigoroso y popular, y de colores vivos. En este sentido son famosas, por ejemplo, las escenas que evocan la presencia de Hern\u00e1n Cort\u00e9s en tierras mexicanas (por ejemplo, la llegada del conquistador a las costas de Veracruz, o su encuentro en Tenochtitl\u00e1n con el soberano azteca Moctezuma Xocoyotzin).<\/p>\n<p>La plenitud del muralismo<\/p>\n<p>La obra de Diego Rivera (y la del movimiento muralista como arte nacional) alcanz\u00f3 su madurez art\u00edstica entre 1923 y 1928, cuando realiz\u00f3 los frescos de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, en Ciudad de M\u00e9xico, y los de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. El primero de estos edificios posee dos patios adyacentes (de dos pisos cada uno) que el artista cubri\u00f3 en su totalidad con sus pinturas murales. El protagonista absoluto de estos frescos es el pueblo mexicano representado en sus trabajos y en sus fiestas. Rivera escribi\u00f3 que su intenci\u00f3n era reflejar la vida social de M\u00e9xico tal y como \u00e9l la ve\u00eda, y por ello dividi\u00f3 la realidad en dos amplias esferas: la del trabajo y la del ocio, y las distribuy\u00f3 en zonas arquitect\u00f3nicas separadas.<\/p>\n<p>En la serie de murales realizados en 1927 en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, Rivera represent\u00f3 su particular visi\u00f3n de la revoluci\u00f3n agraria de M\u00e9xico haciendo uso de estereotipos extra\u00eddos de la pintura religiosa. Esto se evidencia en la Alianza obrero-campesino, El reparto de tierras o Revoluci\u00f3n-Fructificaci\u00f3n, cuyo referente inmediato son Las exequias de San Francisco que se encuentran en la catedral florentina. Ambos ciclos murales, el primero de reivindicaci\u00f3n nacionalista, el segundo de car\u00e1cter conmemorativo, encarnan la culminaci\u00f3n de un nuevo lenguaje figurativo.<\/p>\n<p>Pero donde verdaderamente Rivera cre\u00f3 una imagen visual de la identidad mexicana moderna fue en los frescos que, a partir de 1929, pint\u00f3 en el Palacio Nacional de M\u00e9xico. La narraci\u00f3n, que ilustra la historia del pa\u00eds desde la \u00e9poca precolombina, ocupa las tres paredes que se localizan frente a la escalinata principal del edificio. La pared central recoge el per\u00edodo que va desde la conquista espa\u00f1ola de M\u00e9xico en 1519 hasta la revoluci\u00f3n, representada a trav\u00e9s de sus grandes hitos. En el de la derecha se describe una visi\u00f3n nost\u00e1lgica e idealizada del mundo precolombino, mientras en la izquierda se ofrece la visi\u00f3n de un M\u00e9xico moderno y pr\u00f3spero.<\/p>\n<p>El desembarco de los espa\u00f1oles en Veracruz (Palacio Nacional de M\u00e9xico)<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n \u00e9pica que Rivera hace de la historia nacional se basa en la heroica lucha de liberaci\u00f3n colonial, y las im\u00e1genes poseen un mensaje inequ\u00edvoco en el que se pone de relieve la opresi\u00f3n de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena y campesina, a la par que se satiriza con dureza a las clases dominantes. La idealizaci\u00f3n deliberada del mundo prehisp\u00e1nico, poniendo \u00e9nfasis en la figura del ind\u00edgena como representaci\u00f3n simb\u00f3lica de las virtudes nacionales, contrasta con el mundo de los colonizadores europeos, con el objetivo de exaltar la singularidad de la identidad mexicana tanto frente a los extranjeros como frente a los dictadores internos.<\/p>\n<p>\u00daltimos a\u00f1os<\/p>\n<p>Rivera reflejaba as\u00ed su adhesi\u00f3n a la causa socialista en sus realizaciones murales; de hecho, reafirm\u00f3 siempre su condici\u00f3n de artista comprometido pol\u00edticamente, y fue uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano. Visit\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1927-28, y, de nuevo en M\u00e9xico, se cas\u00f3 con la pintora Frida Kahlo, que hab\u00eda sido su modelo. Fue una relaci\u00f3n tempestuosa a causa de la irrefrenable afici\u00f3n de Rivera a las mujeres (lleg\u00f3 a tener como amante a Cristina Kahlo, la hermana menor de Frida), pero la compenetraci\u00f3n entre ambos dio lugar tambi\u00e9n a etapas de paz y creatividad, y la casa de la pareja en Coyoac\u00e1n se convertir\u00eda en centro de singulares tertulias pol\u00edticas y art\u00edsticas.<\/p>\n<p>El hombre controlador del universo (1934), reelaboraci\u00f3n del mural El hombre en la encrucijada del Centro Rockefeller de Nueva York, que fue destruido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre 1930 y 1934 Rivera residi\u00f3 en Estados Unidos. Entre las obras que realiz\u00f3 en este per\u00edodo merece ser destacado el conjunto que pint\u00f3 en el patio interior del Instituto de las Artes de Detroit (1932-1933), donde hizo un exaltado elogio de la producci\u00f3n industrial. Concluidos estos frescos, comenz\u00f3 la elaboraci\u00f3n de un gran mural para el Rockefeller Center de Nueva York. Bajo el lema El hombre en la encrucijada, Rivera pint\u00f3 una alegor\u00eda en la que ciencia y t\u00e9cnica otorgan sus d\u00e1divas a la agricultura, la industria y la medicina, pero la inclusi\u00f3n de la figura de Lenin en un lugar destacado entre los representantes del pueblo provoc\u00f3 una violenta pol\u00e9mica en la prensa norteamericana.<\/p>\n<p>Ante la negativa de Rivera de suprimir la figura del l\u00edder sovi\u00e9tico, la controversia se zanj\u00f3 con la destrucci\u00f3n del fresco. Con algunas modificaciones y un nuevo t\u00edtulo (El hombre controlador del universo), Rivera volver\u00eda a pintar el mismo tema en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de M\u00e9xico en 1934. De 1936 a 1940 Rivera se dedic\u00f3 especialmente a la pintura de paisajes y retratos. Ensayista y pol\u00e9mico, public\u00f3 junto a Andr\u00e9 Breton un Manifeste pour l&#8217;Art R\u00e9volutionnaire (1938).<\/p>\n<p>Detalle del mural Sue\u00f1o de una tarde dominical en la alameda (1947)<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los cuarenta continu\u00f3 desarrollando su actividad de muralista en diversos sitios p\u00fablicos, y sus obras siguieron provocando pol\u00e9micas; la m\u00e1s famosa de ellas fue Sue\u00f1o de una tarde dominical en la alameda (1947), retrato de un paseo imaginario en que el que coinciden personajes destacados de la historia mexicana, desde el periodo colonial hasta la revoluci\u00f3n. En este mural coloc\u00f3 la frase \u00abDios no existe\u00bb en un cartel sostenido por el escritor ateo del siglo XIX Ignacio Ram\u00edrez el Nigromante, hecho que gener\u00f3 virulentas reacciones entre los sectores religiosos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El pintor mexicano leg\u00f3 a su pa\u00eds sus obras y colecciones: don\u00f3 al pueblo un edificio construido por \u00e9l, la Casa-Museo Anahuacalli, donde se conservan sus colecciones de arte precolombino, y su casa en M\u00e9xico D.F. fue convertida en el Museo Estudio Diego Rivera, que alberga obras y dibujos suyos, as\u00ed como su colecci\u00f3n de arte popular.<\/p>\n<p>C\u00f3mo citar este art\u00edculo:<br \/>\nRuiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Diego Rivera. En Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/r\/rivera.htm el 30 de septiembre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Diego Rivera (Guanajuato, 1886 &#8211; Ciudad de M\u00e9xico, 1957) Muralista mexicano. Los artistas mexicanos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Jos\u00e9 Clemente Orozco conforman la tr\u00edada de los m\u00e1ximos representantes del muralismo mexicano, escuela pict\u00f3rica que floreci\u00f3 a partir de los a\u00f1os veinte del pasado siglo. 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