{"id":16998,"date":"2020-09-30T06:58:18","date_gmt":"2020-09-30T12:58:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16998"},"modified":"2020-09-30T06:58:18","modified_gmt":"2020-09-30T12:58:18","slug":"jose-clemente-orozco-el-muralista-mexicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=16998","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Clemente Orozco, el muralista mexicano"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Clemente Orozco<\/p>\n<p>(Zapotl\u00e1n, actual Ciudad Guzm\u00e1n, 1883 &#8211; M\u00e9xico, 1949) Muralista mexicano.<\/p>\n<p>Unido por v\u00ednculos de afinidad ideol\u00f3gica y por la propia naturaleza de su trabajo art\u00edstico a las controvertidas personalidades de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, Jos\u00e9 Clemente Orozco fue uno de los creadores que, en el f\u00e9rtil per\u00edodo de entreguerras, hizo florecer el arte pict\u00f3rico mexicano gracias a sus originales creaciones, marcadas por las tendencias art\u00edsticas que surg\u00edan al otro lado del Atl\u00e1ntico, en la vieja Europa.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Clemente Orozco<\/p>\n<p>Orozco colabor\u00f3 al acceso a la modernidad est\u00e9tica de toda Latinoam\u00e9rica, aunque la afirmaci\u00f3n tenga s\u00f3lo un valor relativo y deban considerarse las peculiares caracter\u00edsticas del arte que practicaba, poderosamente influido, como es natural, por la vocaci\u00f3n pedag\u00f3gica y el aliento pol\u00edtico y social que inform\u00f3 el trabajo de los muralistas mexicanos. Empe\u00f1ados \u00e9stos en llevar a cabo una tarea de educaci\u00f3n de las masas populares, con objeto de incitarlas a la toma de conciencia revolucionaria y nacional, debieron buscar un lenguaje pl\u00e1stico directo, sencillo y poderoso, sin demasiadas concesiones al experimentalismo vanguardista.<\/p>\n<p>A los veintitr\u00e9s a\u00f1os ingres\u00f3 en la Academia de Bellas Artes de San Carlos para completar su formaci\u00f3n acad\u00e9mica, puesto que su familia hab\u00eda decidido que aprovechara sus innegables condiciones para el dibujo en \u00abunos estudios que le aseguraran el porvenir y que, adem\u00e1s, pudieran servir para administrar sus tierras\u00bb, por lo que el muchacho inici\u00f3 la carrera de ingeniero agr\u00f3nomo. El destino profesional que el entorno familiar le reservaba no satisfac\u00eda en absoluto las aspiraciones de Orozco, que muy pronto tuvo que afrontar las consecuencias de un combate interior en el que su talento art\u00edstico se rebelaba ante unos estudios que no le interesaban. Y ya en 1909 decidi\u00f3 consagrarse por completo a la pintura.<\/p>\n<p>Durante cinco a\u00f1os, de 1911 a 1916, para conseguir los ingresos econ\u00f3micos que le permitieran dedicarse a su vocaci\u00f3n, colabor\u00f3 como caricaturista en algunas publicaciones, entre ellas El Hijo del Ahuizote y La Vanguardia, y realiz\u00f3 una notable serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana, con especial presencia de algunos antros nocturnos muchas veces s\u00f3rdidos, demostrando en ambas facetas, la del caricaturista de actualidad y la del pintor, una originalidad muy influida por las tendencias expresionistas.<\/p>\n<p>De esa \u00e9poca es, tambi\u00e9n, su primer cuadro de grandes dimensiones, Las \u00faltimas fuerzas espa\u00f1olas evacuando con honor el castillo de San Juan de Ul\u00faa (1915), y su primera exposici\u00f3n p\u00fablica, en 1916, en la librer\u00eda Biblos de Ciudad de M\u00e9xico, constituida por un centenar de pinturas, acuarelas y dibujos que, con el t\u00edtulo de La Casa de las L\u00e1grimas, estaban consagrados a las prostitutas y revelaban una originalidad en la concepci\u00f3n, una b\u00fasqueda de lo \u00abdiferente\u00bb que no exclu\u00eda la compasi\u00f3n y optaba, decididamente, por la cr\u00edtica social.<\/p>\n<p>Puede hallarse en las pinturas de esta primera \u00e9poca una evidente conexi\u00f3n, aunque no una visible influencia, con las del gran pintor franc\u00e9s Toulouse-Lautrec, ya que el mexicano realiz\u00f3 tambi\u00e9n en sus lienzos una pintura para \u00abla gente de la calle\u00bb, lo que se ha denominado \u00abel gran p\u00fablico\u00bb, y ambos eligieron como tema y plasmaron en sus telas el ambiente de los caf\u00e9s, los cabarets y las casas de mala nota.<\/p>\n<p>Orozco consigui\u00f3 dar a sus obras un c\u00e1lido clima afectivo, una violencia incluso, que le vali\u00f3 el calificativo de \u00abGoya mexicano\u00bb, porque consegu\u00eda reflejar en el lienzo algo m\u00e1s que la realidad f\u00edsica del modelo elegido, de modo que en su pintura (especialmente la de caballete) puede captarse una oscura vibraci\u00f3n humana a la que no son ajenas las circunstancias del modelo. Conserv\u00f3 este sobrenombre para dar testimonio de la Revoluci\u00f3n Mexicana con sus caricaturas en La Vanguardia, uni\u00e9ndose de ese modo a la tradici\u00f3n sat\u00edrica inaugurada, a finales del siglo XIX, por Escalante y Villanuesa.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o decisivo<\/p>\n<p>Una fecha significativa en la trayectoria pict\u00f3rica de Jos\u00e9 Clemente Orozco es el a\u00f1o 1922. Por ese entonces se uni\u00f3 a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y otros artistas para iniciar el movimiento muralista mexicano, que tan gran predicamento internacional lleg\u00f3 a tener y que llen\u00f3 de monumentales obras las ciudades del pa\u00eds. De tendencia nacionalista, did\u00e1ctica y popular, el movimiento pretend\u00eda poner en pr\u00e1ctica la concepci\u00f3n del \u00abarte de la calle\u00bb que los pintores defend\u00edan, poni\u00e9ndolo al servicio de una ideolog\u00eda claramente izquierdista.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Clemente Orozco<\/p>\n<p>Desde el punto de vista formal, la principal caracter\u00edstica de los colosales frescos que realizaba el grupo era su abandono de las pautas y directrices acad\u00e9micas, pero sin someterse a las \u00abrecetas\u00bb art\u00edsticas y a las innovaciones procedentes de Europa: sus creaciones prefer\u00edan volverse hacia lo que consideraban las fuentes del arte precolombino y las ra\u00edces populares mexicanas. Los artistas crearon as\u00ed un estilo que se adaptaba a la tarea que se hab\u00edan asignado, a sus preocupaciones pol\u00edticas y sociales y su voluntad did\u00e1ctica; m\u00e1s tarde (junto a Rivera y Siqueiros) actu\u00f3 en el Sindicato de Pintores y Escultores, decorando con vastos murales numerosos monumentos p\u00fablicos y exigiendo para su trabajo, en un claro gesto que se quer\u00eda ejemplarizante y reivindicativo, una remuneraci\u00f3n equivalente al salario de cualquier obrero.<\/p>\n<p>Orozco era pues un artista que opt\u00f3 por el \u00abcompromiso pol\u00edtico\u00bb, un artista cuyos temas referentes a la Revoluci\u00f3n reflejan, con atormentado vigor e insuperable maestr\u00eda, la tragedia y el hero\u00edsmo que llenan la historia mexicana, pero que dan fe tambi\u00e9n de una notable penetraci\u00f3n cuando capta los tipos culturales o retrata el gran mosaico \u00e9tnico de su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Embajador art\u00edstico e incansable viajero<\/p>\n<p>En 1928 el artista decide realizar un viaje por el extranjero. Se dirigi\u00f3 a Nueva York para presentar una exposici\u00f3n de sus Dibujos de la Revoluci\u00f3n; inici\u00f3 de ese modo una actividad que le permitir\u00e1 cubrir sus necesidades, pues Orozco se financia a partir de entonces gracias a sus numerosas exposiciones en distintos pa\u00edses. Su exposici\u00f3n neoyorquina tuvo un \u00e9xito notable, que fructific\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1930, en un encargo para realizar las decoraciones murales para el Pomona College de California, de las que merece ser destacado un grandilocuente y poderoso Prometeo; en 1931 decor\u00f3, tambi\u00e9n, la New School for Social Research de Nueva York.<\/p>\n<p>Pero pese a haber roto con los moldes academicistas y a su rechazo a las innovaciones est\u00e9ticas de la vieja Europa, el pintor sent\u00eda una ardiente curiosidad, un casi incontenible deseo de conocer un continente en el que hab\u00edan florecido tantas civilizaciones. Los beneficios obtenidos con su trabajo en Nueva York y California le permitieron llevar a cabo el so\u00f1ado viaje. Permaneci\u00f3 en Espa\u00f1a e Italia, dedicado a visitar museos y estudiar las obras de sus m\u00e1s destacados pintores.<\/p>\n<p>Se interes\u00f3 por el arte barroco y, desde entonces, puede observarse cierta influencia de estas obras en sus posteriores realizaciones, sobre todo en la organizaci\u00f3n compositiva de los grupos humanos, en la que son evidentes las grandes diagonales, as\u00ed como en la utilizaci\u00f3n de los teatrales efectos del claroscuro (aprendido en el estudio de las obras de Vel\u00e1zquez y Caravaggio), cuya aplicaci\u00f3n le permiti\u00f3 conseguir en sus creaciones un poderoso efecto dram\u00e1tico del que hasta entonces carec\u00eda, gracias al contraste entre luces y sombras y a las mesuradas gradaciones del negro en perspectivas a\u00e9reas.<\/p>\n<p>Se dirigi\u00f3 luego a Inglaterra; pero el car\u00e1cter ingl\u00e9s, que le parec\u00eda \u00abfr\u00edo y poco apasionado\u00bb, no le gust\u00f3 en absoluto y, tras permanecer breve tiempo en Par\u00eds para tomar contacto con \u00ablas \u00faltimas tendencias del momento\u00bb, decidi\u00f3 emprender el regreso a su tierra natal. All\u00ed inici\u00f3 de nuevo la realizaci\u00f3n de grandes pinturas murales para los edificios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Con la clara voluntad de ser un int\u00e9rprete pl\u00e1stico de la Revoluci\u00f3n, Jos\u00e9 Clemente Orozco puso en pie una obra monumental, profundamente dram\u00e1tica por su contenido y sus temas referidos a los acontecimientos hist\u00f3ricos, sociales y pol\u00edticos que hab\u00eda vivido el pa\u00eds (contemplados siempre desde el desencanto y desde una perspectiva de izquierdas extremadamente cr\u00edtica), pero tambi\u00e9n por su estilo y su forma, por el trazo, la paleta y la composici\u00f3n de sus pinturas, puestas al servicio de una expresividad violenta y desgarradora.<\/p>\n<p>Su obra podr\u00eda enmarcarse en un realismo ferozmente expresionista, fruto tal vez de su contacto con las vanguardias parisinas, a pesar de su consciente rechazo de las influencias est\u00e9ticas del Viejo Mundo; el suyo es un expresionismo que se manifiesta en grandes composiciones, las cuales, por su rigor geom\u00e9trico y el hieratismo de sus robustos personajes, nos hacen pensar, hasta cierto punto, en algunos ejemplos de la escultura precolombina. Hay que recordar al respecto que Orozco, Rivera y Siqueiros (el \u00abgrupo de los tres\u00bb, como les gustaba llamarse) defend\u00edan el regreso a los or\u00edgenes (es decir, a la pureza de formas del arte azteca y de la cultura maya) como principal caracter\u00edstica de su trabajo art\u00edstico.<\/p>\n<p>Una vast\u00edsima obra monumental<\/p>\n<p>Cuando, en 1945, public\u00f3 su autobiograf\u00eda, el cansancio por una lucha pol\u00edtica muchas veces traicionada, el desencanto por las experiencias vividas en los \u00faltimos tiempos y, tal vez, tambi\u00e9n el inevitable paso de los a\u00f1os, se concretan en unas p\u00e1ginas de evidente cinismo de las que brota un aura desenga\u00f1ada y pesimista. Europa nunca lleg\u00f3 a comprenderle, porque sus inquietudes estaban muy alejadas de las preocupaciones que agitaban, en su \u00e9poca, al continente, y porque no entend\u00eda, tampoco, el contexto social en el que Orozco se mov\u00eda.<\/p>\n<p>Su gigantismo, sus llamativos colores, aquella figuraci\u00f3n narrativa que ca\u00eda, de vez en cuando, en lo anecd\u00f3tico, respond\u00edan en definitiva a una lucha, a unas necesidades objetivas que parecieron ex\u00f3ticas en el contexto europeo. Era un arte que pretend\u00eda servir al pueblo, ponerse al servicio de cierta interpretaci\u00f3n de la historia, en unos murales de convincente fuerza expresiva.<\/p>\n<p>Hay que poner de relieve, como muestra del trabajo y las l\u00edneas creativas del pintor, las obras que realiz\u00f3, entre 1922 y 1926, para la Escuela Nacional Preparatoria de M\u00e9xico D. F., entre las que hay un Cort\u00e9s y la Malinche cuyo tema pone de relieve un momento crucial en la historia de M\u00e9xico, en trazos transidos de luces y sombras. De 1932 a 1934, realiz\u00f3 para la Biblioteca Baker del Darmouth College de Hannover (New Hampshire, Estados Unidos) una serie de seis frescos monumentales, uno de los cuales, La ense\u00f1anza libresca genera monstruos, adem\u00e1s de aludir oscuramente a su maestro Goya, supone una sarc\u00e1stica advertencia en un edificio destinado, precisamente, a albergar la biblioteca de una instituci\u00f3n docente.<\/p>\n<p>Para la Suprema Corte de Justicia de M\u00e9xico D. F., Orozco realiz\u00f3 dos murales que son un compendio de las obsesiones de su vida: La justicia y Luchas proletarias, pintados durante 1940 y 1941. Por fin, en 1948 y para el Castillo de Chapultepec, en M\u00e9xico D. F., Orozco llev\u00f3 a cabo el que deb\u00eda ser su \u00faltimo gran mural, como homenaje a uno de los pol\u00edticos que, por sus or\u00edgenes ind\u00edgenas y su talante liberal, m\u00e1s cerca estaban del artista: Benito Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p>Miembro fundador de El Colegio Nacional y Premio Nacional de Artes en 1946, practic\u00f3 tambi\u00e9n el grabado y la litograf\u00eda. Dej\u00f3, adem\u00e1s, una abundante obra de caballete, caracterizada por la soltura de su t\u00e9cnica y sus pinceladas amplias y prolongadas; sus lienzos parecen a veces una sinfon\u00eda de tonos oscuros y sombr\u00edos, mientras en otras ocasiones su paleta opta por un colorido brillante y casi explosivo.<\/p>\n<p>Entre sus cuadros m\u00e1s significativos hay que mencionar La hora del chulo, de 1913, buena muestra de su primer inter\u00e9s por los ambientes s\u00f3rdidos de la capital; Combate, de 1920, y Cristo destruye su cruz, pintado en 1943, obra de revelador t\u00edtulo que pone de manifiesto la actitud vital e ideol\u00f3gica que inform\u00f3 toda la vida del artista. De entre sus \u00faltimas producciones en caballete, el Museo de Arte Carrillo, en M\u00e9xico D. F., alberga una Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro pintada en 1947, casi al final de su vida.<\/p>\n<p>En la producci\u00f3n de sus a\u00f1os postreros puede advertirse un af\u00e1n innovador, un deseo de experimentar con nuevas t\u00e9cnicas, que se refleja en el mural La Alegor\u00eda nacional, en cuya realizaci\u00f3n utiliz\u00f3 fragmentos met\u00e1licos incrustados en el hormig\u00f3n. Su aportaci\u00f3n a la pintura nacional y la importancia de su figura art\u00edstica llevaron al presidente Miguel Alem\u00e1n a ordenar que sus restos recibieran sepultura en el Pante\u00f3n de los Hombres Ilustres.<\/p>\n<p>C\u00f3mo citar este art\u00edculo:<br \/>\nRuiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Jos\u00e9 Clemente Orozco. En Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/o\/orozco.htm el 30 de septiembre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Clemente Orozco (Zapotl\u00e1n, actual Ciudad Guzm\u00e1n, 1883 &#8211; M\u00e9xico, 1949) Muralista mexicano. 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