{"id":17045,"date":"2020-10-02T07:11:27","date_gmt":"2020-10-02T13:11:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17045"},"modified":"2020-10-02T07:12:31","modified_gmt":"2020-10-02T13:12:31","slug":"17045","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17045","title":{"rendered":"Juan Rulfo, el mejor narrador e inventor de estilo de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan Rulfo<\/p>\n<p>(Apulco, Jalisco, 1918 &#8211; Ciudad de M\u00e9xico, 1986) Escritor mexicano. Un solo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una \u00fanica novela, Pedro P\u00e1ramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX.<\/p>\n<p>Su obra, tan breve como intensa, ocupa por su calidad un puesto se\u00f1ero dentro del llamado Boom de la literatura hispanoamericana de los a\u00f1os 60, fen\u00f3meno editorial que dio a conocer al mundo la talla de los nuevos (y no tan nuevos, como en el caso de Rulfo) narradores del continente.<\/p>\n<p>Juan Rulfo<\/p>\n<p>Nacido en Apulco, en el distrito jalisciense de Sayula, Juan Rulfo creci\u00f3 entre su localidad natal y el cercano pueblo de San Gabriel, villas rurales dominada por la superstici\u00f3n y el culto a los muertos, y sufri\u00f3 all\u00ed las duras consecuencias de las luchas cristeras en su familia m\u00e1s cercana (su padre fue asesinado). Esos primeros a\u00f1os de su vida habr\u00edan de conformar en parte el universo desolado que Juan Rulfo recre\u00f3 en su breve pero brillante obra.<\/p>\n<p>En 1934 se traslad\u00f3 a Ciudad de M\u00e9xico, donde trabaj\u00f3 como agente de inmigraci\u00f3n en la Secretar\u00eda de la Gobernaci\u00f3n. A partir de 1938 empez\u00f3 a viajar por algunas regiones del pa\u00eds en comisiones de servicio y public\u00f3 sus cuentos m\u00e1s relevantes en revistas literarias. En los quince cuentos que integran El llano en llamas (1953), Rulfo ofreci\u00f3 una primera sublimaci\u00f3n literaria, a trav\u00e9s de una prosa sucinta y expresiva, de la realidad de los campesinos de su tierra, en relatos que trascend\u00edan la pura an\u00e9cdota social.<\/p>\n<p>En su obra m\u00e1s conocida, Pedro P\u00e1ramo (1955), Juan Rulfo dio una forma m\u00e1s perfeccionada a dicho mecanismo de interiorizaci\u00f3n de la realidad de su pa\u00eds, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real; el resultado es un texto profundamente inquietante que ha sido juzgado como una de las mejores novelas de la literatura contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>El protagonista de la novela, Juan Preciado, llega a la fantasmag\u00f3rica aldea de Comala en busca de su padre, Pedro P\u00e1ramo, al que no conoce. Las voces de los habitantes le hablan y reconstruyen el pasado del pueblo y de su cacique, el temible Pedro P\u00e1ramo; Preciado tarda en advertir que en realidad todo los aldeanos han muerto, y muere \u00e9l tambi\u00e9n, pero la novela sigue su curso, con nuevos mon\u00f3logos y conversaciones entre difuntos, trazando el sobrecogedor retrato de un mundo arruinado por la miseria y la degradaci\u00f3n moral. Como el Macondo de Cien a\u00f1os de soledad, de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, o la Santa Mar\u00eda de Juan Carlos Onetti, la ardiente y est\u00e9ril Comala se convierte en el espacio m\u00edtico que refleja el tr\u00e1gico desarrollo hist\u00f3rico del pa\u00eds, desde el Porfiriato hasta la Revoluci\u00f3n Mexicana.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista t\u00e9cnico, Pedro P\u00e1ramo se sirve magistralmente de las innovaciones introducidas en la literatura europea y norteamericana de entreguerras (Proust, Joyce, Faulkner), l\u00ednea que en los a\u00f1os 60 seguir\u00edan Mario Vargas Llosa, Julio Cort\u00e1zar, Ernesto S\u00e1bato, Carlos Fuentes y otros autores del Boom. De este modo, aunque la novela se plantea inicialmente como un relato en primera persona en boca de su protagonista, pronto se asiste a la fragmentaci\u00f3n del universo narrativo por la alternancia de los puntos de vista (con uso frecuente del mon\u00f3logo interior) y los saltos cronol\u00f3gicos. Rulfo escribi\u00f3 tambi\u00e9n guiones cinematogr\u00e1ficos como Paloma herida (1963) y otra excelente novela corta, El gallo de oro (1963). En 1970 recibi\u00f3 el Premio Nacional de Literatura de M\u00e9xico, y en 1983, el Pr\u00edncipe de Asturias de la Letras.<\/p>\n<p>.<br \/>\nC\u00f3mo citar este art\u00edculo:<br \/>\nRuiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Juan Rulfo. En Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/r\/rulfo.htm el 2 de octubre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Juan Rulfo (Apulco, Jalisco, 1918 &#8211; Ciudad de M\u00e9xico, 1986) Escritor mexicano. Un solo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una \u00fanica novela, Pedro P\u00e1ramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Su obra, tan breve como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":17046,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-17045","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17045"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17045\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17048,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17045\/revisions\/17048"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17046"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}