{"id":17069,"date":"2020-10-03T07:05:04","date_gmt":"2020-10-03T13:05:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17069"},"modified":"2020-10-03T07:05:04","modified_gmt":"2020-10-03T13:05:04","slug":"cafe-paris-en-ciudad-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17069","title":{"rendered":"\u00abCaf\u00e9 Par\u00eds\u00bb en Ciudad de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>El Caf\u00e9 Par\u00eds de La Ciudad de M\u00e9xico<\/p>\n<p>1) La catedral del caf\u00e9: Si el Progreso fue el caf\u00e9 representativo del siglo xix, el Par\u00eds lo represent\u00f3 en el siglo xx, en especial en las d\u00e9cadas de los treinta y cuarenta. \u201cLa catedral del caf\u00e9\u201d, lo llama Humberto Musacchio, autor de una indispensable enciclopedia de escritores y cronista del detalle m\u00ednimo, al que sabe dar color y sabor.<\/p>\n<p>Tuvo tres domicilios: uno, en la calle de Gante, y los otros dos en Cinco de Mayo. El primero de los de Cinco de Mayo era una suerte de galer\u00f3n y el segundo ten\u00eda la forma de escuadra o \u00e1ngulo de 90 grados. Nada del otro jueves. El escritor vasco Otaola recuerda que el local hacia 1943 era de color verde. Con severidad lo estigmatiza: \u201cPeque\u00f1o, estrecho de pecho y muy provinciano, este Caf\u00e9 Par\u00eds no tiene nada de acogedor. No ofrece ninguna comodidad. No es, ni siquiera, ni un poco raro ni un poco misterioso. No tiene sabor, el sabor de la antig\u00fcedad, el sabor de lo que tiene leyenda, historia adensada\u201d.[28] Recuerda que el caf\u00e9 (eso si tendr\u00eda sabor) lo atend\u00eda una mesera llamada Mar\u00eda de \u201cprovocativos pechos\u201d.<\/p>\n<p>Al caf\u00e9 llegaba, por decir una expresi\u00f3n hecha, \u201ctodo M\u00e9xico\u201d, o si se quiere, una gran camada de lo mejor de los escritores, intelectuales y artistas mexicanos. Llegaban los impetuosos y torrenciales muralistas de la Escuela Mexicana de Pintura: Jos\u00e9 Clemente Orozco, el mayor pintor de Am\u00e9rica, a quien Pablo Neruda llam\u00f3 en Confieso que he vivido \u201ctit\u00e1n manco y esmirriado, especie de Goya de su fantasmag\u00f3rica patria\u201d, el fabulador Diego Rivera, creador de una pintura de maravillosas ondulaciones y colorido sensual, y el tempestuoso David Alfaro Siqueiros, quien descubri\u00f3 nuevas e ins\u00f3litas t\u00e9cnicas; llegaban miembros del grupo de Contempor\u00e1neos: Xavier Villaurrutia, quien fue adem\u00e1s un l\u00facido cr\u00edtico de arte y de literatura, Salvador Novo, amen\u00edsimo cronista y m\u00faltiple acu\u00f1ador de epigramas terribles y frases negras, Jorge Cuesta, la inteligencia penetrante del grupo y quien terminar\u00eda tr\u00e1gicamente d\u00e1ndose muerte por propia mano, Gilberto Owen, creador de un bell\u00edsimo poema con resonancias b\u00edblicas y eliotianas (\u201cSinbad el Varado\u201d), y Jos\u00e9 Gorostiza, autor del poema filos\u00f3fico \u201cMuerte sin fin\u201d, cuya agua a\u00fan cae en un vaso interrogante; llegaban Ermilo Abreu G\u00f3mez, estudioso de la obra de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz y autor de una bella novela sobre un h\u00e9roe maya (Canek), el juchiteco Andr\u00e9s Henestrosa, creador de un libro sobre su regi\u00f3n nativa (Los hombres que dispers\u00f3 la danza), y Rub\u00e9n Salazar Mall\u00e9n, nihilista radical, magn\u00edficamente atrabilario, quien supo, como nadie entre nosotros, decir no a la sociedad, al poder y a la gloria; llegaban Rodolfo Usigli, notable dramaturgo, cuya \u00fanica novela inspir\u00f3 un filme de Luis Bu\u00f1uel (Ensayo de un crimen), Octavio G. Barreda, promotor cultural fuera de serie y fundador y director de lo que ha sido quiz\u00e1 la mejor revista literaria mexicana del siglo xx (El hijo pr\u00f3digo), y aparec\u00eda espor\u00e1dicamente, siempre despeinado, el magn\u00edfico cuentista y cuentero del sureste, Juan de la Cabada, \u201cel representante m\u00e1s genuino de la desorganizaci\u00f3n, del \u2018me importa madre\u2019 tan mexicano\u201d, como dice el tabasque\u00f1o Manuel Gonz\u00e1lez Calzada; llegaban los j\u00f3venes de entonces: Efra\u00edn Huerta (1914-1982), Neftal\u00ed Beltr\u00e1n (1916) y Octavio Paz (1914-1998) y Alberto Quintero \u00c1lvarez (1914-1944), que hac\u00edan la revista Taller (1938-1941), y otros, un poco m\u00e1s j\u00f3venes, como Al\u00ed Chumacero (1918) con sus frases como de rel\u00e1mpago o estrella, Jorge Gonz\u00e1lez Dur\u00e1n (1918-1986), una de las claras inteligencias de su generaci\u00f3n, y el excelente cr\u00edtico Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez (1918) que hac\u00edan, junto con el fil\u00f3sofo Leopoldo Zea, la revista Tierra Nueva (1940-1942), y aun los m\u00e1s j\u00f3venes, como Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o o Jorge Hern\u00e1ndez Campos, que ten\u00edan tertulia ma\u00f1anera en el peque\u00f1o caf\u00e9 de la Princesa, y que ocasionalmente iban al Par\u00eds a encontrarse con Barreda, Abreu G\u00f3mez o el espa\u00f1ol\u00edsimo Le\u00f3n Felipe.<\/p>\n<p>Las reuniones, recuerda Octavio Paz,[29] se hac\u00edan a diario, entre las tres y las cuatro de la tarde. Paz cita como los m\u00e1s asiduos a Barreda, Villaurrutia, el pintor Orozco Romero, Carlos Luqu\u00edn, el hombre de teatro Celestino Gorostiza, y a los poetas espa\u00f1oles Le\u00f3n Felipe y Jos\u00e9 Moreno Villa. \u201cEn una mesa distinta, a la misma hora \u2013contin\u00faa Paz, no sin dejar caer una gota de hiel\u2013 se reun\u00edan Silvestre Revueltas, [Ermilo] Abreu G\u00f3mez, [Jos\u00e9] Mancisidor y otros escritores m\u00e1s o menos marxistas. Ya al caer la tarde llegaba otro grupo, m\u00e1s tumultuoso y colorido, en el que hab\u00edan varias mujeres notables \u2013Mar\u00eda Izquierdo (la pintora), Dolores \u00c1lvarez Bravo (la fot\u00f3grafa), Lupe Mar\u00edn (la narradora), Lya Kostakowski\u2013 y artistas y poetas j\u00f3venes como Juan Soriano y Neftal\u00ed Beltr\u00e1n. En nuestra mesa se discut\u00eda y se contaban chismes literarios y pol\u00edticos: el significado de la palabra Happiness y Democracy en Whitman, el realismo fant\u00e1stico y el socialista, el cante jondo y los vers\u00edculos b\u00edblicos\u2026 Durante una temporada nos dio por dar t\u00edtulos de libros, levemente deformados, a personas y situaciones. Un escritor de peque\u00f1a estatura y que sal\u00eda con una rubia de busto eminente se llam\u00f3 inmediatamente Tartar\u00edn en los Alpes. El bast\u00f3n de El Caballero (el mismo de uno de los epigramas de Villaurrutia) se transform\u00f3 poco a poco en un \u00f3rgano prensil como el \u2018archibrazo\u2019 de Fourier.\u201d<\/p>\n<p>Por su parte, Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez, en su texto-conferencia \u201cEl trato con escritores\u201d, de 1959, que al recogerlo en libro lo titul\u00f3 \u201cEl ambiente literario: 1940-1946\u201d,[30] refiere que las reuniones eran entre cuatro y seis de la trade. \u201cRecordar\u00e9 siempre aquellas pl\u00e1ticas, que me ense\u00f1aron a escuchar, en que Barreda sol\u00eda promover las discusiones, Paz apasionarse, Villaurrutia darles un sesgo de humor, y Le\u00f3n Felipe, concentrado sobre su bast\u00f3n y acariciando su barba, interrumpirlas con una explosi\u00f3n de sus meditaciones. La charla serena la llevaban D\u00edez-Canedo, Moreno Villa y Abreu G\u00f3mez, y todos parec\u00edamos disponer de la tarde entera para hablar, hablar. En ocasiones sal\u00edamos de all\u00ed s\u00f3lo para proseguir la charla caminando en el atardecer de la ciudad.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2) Un libro para el caf\u00e9: La vida abierta en el establecimiento inspir\u00f3 un jugoso libro de retratos y an\u00e9cdotas redactado por Manuel Gonz\u00e1lez Calzada, un pol\u00edtico tabasque\u00f1o aficionado a las letras. El libro lo public\u00f3 en su estado natal cosa de un cuarto de siglo despu\u00e9s de la desintegraci\u00f3n de la tertulia. Lo titul\u00f3 tal cual: Caf\u00e9 Par\u00eds, y puso como simp\u00e1tico subt\u00edtulo, \u201cTragicomedia en 16 a\u00f1os\u201d, o sea, el tiempo que dur\u00f3 la tertulia, que empezar\u00eda quiz\u00e1 por 1937 o 1938. Ley\u00e9ndose con gran deleite, s\u00f3lo lamentamos que los retratos (aun si aparecen ligeramente trazados otros personajes) hayan sido s\u00f3lo los de su pe\u00f1a. Hay dos retratos de escritores: el del oaxaque\u00f1o Andr\u00e9s Henestrosa y el del yucateco Ermilo Abreu G\u00f3mez, y dos de poetas: el de la \u201cCachorra\u201d Aurora Reyes y el del espa\u00f1ol Le\u00f3n Felipe. Sin embargo, donde el humor de Gonz\u00e1lez Calzada brilla, donde es casi imposible no carcajearse, es cuando perfila los dibujos de dos contertulios: uno, Le\u00f3n de la Selva, un perfecto pobre diablo, que vivi\u00f3 a expensas del nombre y de la influencia de su poderosa familia en el sexenio del presidente Miguel Alem\u00e1n (1946-1952), y el otro, el gordo Pedro Rend\u00f3n, candidato vitalicio a la presidencia de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Es un libro escrito con nobleza y buen humor. La mala leche se halla tan bien colada que no indigesta ni envenena las p\u00e1ginas y acaban imponi\u00e9ndose la comprensi\u00f3n y la ternura. Es un libro de recuerdos pero tambi\u00e9n de amistad. De lo que se trataba en el caf\u00e9 \u2013dir\u00eda a fin de cuentas Gonz\u00e1lez Calzada\u2013 era pas\u00e1rsela bien, divertirse lo m\u00e1s posible, y para eso deb\u00eda tenerse a menudo la piel endurecida y soportar bromas negras, chistes de todo color y epigramas afilados o ponzo\u00f1osos.<\/p>\n<p>De los retratos de poetas y escritores, quiz\u00e1 el m\u00e1s conmovedor, pese a su laconismo, sea el de Le\u00f3n Felipe. El tabasque\u00f1o evoca del poeta hispano su ense\u00f1anza simple, su respeto por el interlocutor y su humildad que iba \u201centre lo sencillo cong\u00e9nito y lo exquisito culto\u201d.<\/p>\n<p>De Aurora Reyes resalta la personalidad recia y el filo de navaja en su sentido del humor; de Ermilo Abreu G\u00f3mez, la suavidad de maneras y su talento para hacer retratos literarios, y de Andr\u00e9s Henestrosa, a quien llama Andreca, el esp\u00edritu burl\u00f3n, lo bronco de su car\u00e1cter y su reticencia a publicar libros. Apenas resisto reproducir una an\u00e9cdota de Henestrosa con doble sentido involuntario.<\/p>\n<p>Un muchacho oaxaque\u00f1o, de tipo campesino, entra al Caf\u00e9 Par\u00eds y ve solo en una mesa al famoso coterr\u00e1neo. Se aproxima:<\/p>\n<p>\u201c\u2014\u00bfMe permite que me siente?<\/p>\n<p>\u2014 S\u00ed, si\u00e9ntese.<\/p>\n<p>Lo hizo el provinciano y guard\u00f3 silencio unos segundos para decir despu\u00e9s:<\/p>\n<p>\u2014Conque\u2026 usted es\u2026 Andr\u00e9s Henestrosa.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, yo soy Henestrosa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs usted hijo de Juchit\u00e1n?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2013replic\u00f3 Andreca\u2013 soy hijo de Juchit\u00e1n. Y usted \u00bfde d\u00f3nde es?<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n soy oaxaque\u00f1o\u2026 soy de Putla.<\/p>\n<p>\u2014Ah, es usted hijo de Putla.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, confirm\u00f3 el visitante\u201d.<\/p>\n<p>Al darse cuenta Henestrosa de su barbaridad involuntaria sali\u00f3 disparado del local.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 valga resaltar aqu\u00ed a dos exc\u00e9ntricos protagonistas de la ardua vida caf\u00e9 parisiense: un perro y el candidato vitalicio a la presidencia de la Rep\u00fablica. El animal era un pobre perro de la calle (doble pleonasmo) que se convert\u00eda en mascota de quien quisiera tenerlo. A los miembros de la pe\u00f1a de Gonz\u00e1lez Calzada les lleg\u00f3 el turno. Al perro lo apodaron de principio el G\u00fcero, despu\u00e9s el G\u00fcero Literato, y finalmente s\u00f3lo y a secas Literato, perse a saber todos que el can era in\u00e9dito. Al perro lo trataban como a un se\u00f1or, mientras a otros se\u00f1ores los trataban como perros. El gran momento en la vida de Literato (corr\u00edan los a\u00f1os de la segunda Guerra Mundial) fue sin duda el merecido homenaje que le brindaron los clientes del caf\u00e9 parisiense por su proeza de haber mordido a un alem\u00e1n. El acto tuvo lugar el 14 de Septiembre, un d\u00eda antes del aniversario del inicio de la guerra de independencia mexicana. En el acto hubo discursos, buena comida, se toc\u00f3 La Bamba con un solo de chirim\u00eda y se pronunciaron dos conferencias, que fueron expuestas, como es de suponerse, por partidarios de los Aliados. El propietario se luci\u00f3 al regalar el caf\u00e9 espresso. Si el programa se verific\u00f3 en su cabalidad el lector debe ayudar en la averiguaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo retrato es el de Pedro Rend\u00f3n, un gordo bon vivant, divertido y bonach\u00f3n (como debe ser id\u00edlicamente un gordo), quien mucho tiempo despu\u00e9s de la desintegraci\u00f3n de la tertulia segu\u00eda siendo un candidato redondamente visible a la Presidencia de la Rep\u00fablica y sigui\u00f3 si\u00e9ndolo de peso completo hasta que le dio por irse de este mundo. Entre las actividades o profesiones que lo hac\u00edan merecedor a la primera magistratura, seg\u00fan su tarjeta de presentaci\u00f3n, eran ser \u201cpoeta, adivino \u2013cartomanciano, quirom\u00e1ntico, ar\u00faspice\u2013, evangelista, pol\u00edtico, m\u00fasico, caricaturista, pintor, sibarita y trag\u00f3n\u201d. En esto \u00faltimo, seg\u00fan su r\u00e1pido pero certero bi\u00f3grafo, era insuperable. Ojo y boca se volv\u00edan en \u00e9l uno. Pese a apoyos y padrinos,pese a su espl\u00e9ndido curr\u00edculum kitsch, muri\u00f3 sin haber visto cumplido su sue\u00f1o: gobernar al pa\u00eds que lo vio comer sin descanso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3) Un nuevo libro para el caf\u00e9: De esos mismos a\u00f1os pero con perspectivas distintas es el libro del periodista Alejandro Lomel\u00ed Cota Los pavorosos del Caf\u00e9 Par\u00eds (Editorial R\u00edo Colorado, 1988). Lomel\u00ed Cota pertenec\u00eda a la tertulia que encabezaba otro agudo periodista, Antonio Vargas Mac Donald.<\/p>\n<p>El libro contiene ante todo recuerdos de los decenios de los treinta, cuarenta y cincuenta. Lomel\u00ed Cota ubica mesas de fil\u00f3sofos matutinos, de escritores, de periodistas, de pintores, de rastacueros enriquecidos en la \u00e9poca de Abelardo Rodr\u00edguez, de las golfas del rumbo que eran tratadas por los asistentes con respeto y tolerancia, de tiples y vicetiples \u201cque actuaban desde el [teatro] L\u00edrico hasta las far\u00e1ndulas carperas que se levantaban a lo largo de San Juan de Letr\u00e1n\u201d, esas tiples y vicetiples que a menudo terminaban de amantes de los periodistas que frecuentaban el caf\u00e9. Hacia finales de los a\u00f1os cincuenta asist\u00eda asimismo un grupo de j\u00f3venes, que poco despu\u00e9s partir\u00eda desde Tuxpan, Veracruz, en el Granma, para llevar a cabo la revoluci\u00f3n cubana.<\/p>\n<p>En el libro hay ajustes de cuentas o personales, retratos de r\u00e1pido trazo, an\u00e9cdotas que no quisieron morir, epigramas despiadados, chismes en \u201ccomedur\u00eda\u201d caliente. El libro es a veces inane, a veces aburrido, pero algunos recuerdos de bromas sangrientas y de ocurrencias agudas son cruelmente deliciosos. Recordemos por ejemplo, aquellas bromas ingeniosas pero pesad\u00edsimas que hac\u00eda Andr\u00e9s Henestrosa de la cojera y la fiebre oratoria de Baltasar Dromundo, y las respuestas de \u00e9ste, diciendo que Henestrosa era un mal expositor, o recordando que a su arribo a ciudad de M\u00e9xico, \u201cprocedente de su pueblo oaxaque\u00f1o llevaba bajo el brazo una iguana tatemada\u201d.<\/p>\n<p>Es simp\u00e1tica pero terrible la broma que \u201clos pavorosos\u201d hicieron al poeta yucateco Manuel L\u00f3pez M\u00e9ndez, autor del infumable poema \u201cM\u00e9xico, creo en ti\u201d, que ha tenido \u00e9xito desde entonces en las escuelas primarias y en los programas radiof\u00f3nicos oficiales como La Hora Nacional. Perfecto ejemplo de kitsch, el poema enfureci\u00f3 a los cafein\u00f3manos del Par\u00eds, quienes idearon un volante donde escribieron: \u201cVate Manuel L\u00f3pez M\u00e9ndez, no creo en ti\u201d. Firma: \u201cM\u00e9xico\u201d. El volante circul\u00f3 con la edici\u00f3n vespertina de las noticias. El poeta yucateco no pis\u00f3 m\u00e1s el caf\u00e9.<\/p>\n<p>A los \u201cpavorosos\u201d les molest\u00f3 la biograf\u00eda de Ermilo Abreu G\u00f3mez sobre Sor Juana, y m\u00e1s, el \u00e9xito de librer\u00eda. Se discuti\u00f3 mucho en las mesas y al final se concluy\u00f3 moralmente que quien \u201csal\u00eda mal parado era el autor, porque viv\u00eda de una dama\u201d. Debido a eso a Ermilo Abreu G\u00f3mez comenz\u00f3 a desprestigi\u00e1rsele como el gigol\u00f3 o el \u201ccinturita\u201d de Sor Juana.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el centro o la parte medular del libro sean los breves cap\u00edtulos dedicados, con gran afecto y simpat\u00eda, al pol\u00edtico y escritor veracruzano C\u00e9sar Garizurieta, cuya fama, para desdicha de todos, se debe desde aquel entonces a una frase desvergonzada que nadie olvida citar: \u201cVivir fuera del presupuesto es vivir en el error\u201d. Garizurieta es de fondo el personaje principal del libro. Lomel\u00ed Cota busca retratarnos no s\u00f3lo al hombre irreverente y de exacto ingenio, a cuyas bromas incendiarias no escapaban presidentes de la Rep\u00fablica, ni gobernadores, ni presidentes del PRI, sino tambi\u00e9n al amigo afectuoso y al hombre que defendi\u00f3 con fervor a M\u00e9xico. Recordemos al menos tres de las an\u00e9cdotas que relata Lomel\u00ed Cota.<\/p>\n<p>Garizurieta, alias el Tlacuache, alias el Gary, alias \u2013o autoalias\u2013 el Canguro, trabaj\u00f3 un tiempo en el centro hist\u00f3rico en las calles de L\u00f3pez como consultor del Departamento Agrario. Luego de saludar y de colgar el sombrero se encaminaba cotidianamente al Caf\u00e9 Par\u00eds. Una vez se cruz\u00f3 con Mario Souza, un encumbrado funcionario del Departamento de Asuntos Agrarios, quien le dijo:<\/p>\n<p>\u2014Un d\u00eda de \u00e9stos, se\u00f1or licenciado, voy a darle la sorpresa visit\u00e1ndolo\u2026<\/p>\n<p>\u2014La sorpresa se la voy a dar yo, se\u00f1or licenciado, porque no me va a encontrar.<\/p>\n<p>A Garizurieta, pese a los consejos de los amigos, se le ocurri\u00f3 un d\u00eda de ocio casarse con una abogada de origen espa\u00f1ol. Cuando falt\u00f3 una noche a la casa, debido desde luego a una borrachera, Garizurieta, para que no sospecharan su suegra y su esposa, se inyect\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente Gallarcina, una medicina falsa a base de eucaliptina, con la que se simulaba que ten\u00eda gripe. La esposa y la suegra espa\u00f1ola, que estaban furiosas, simularon creerle. Para curarlo m\u00e1s r\u00e1pido, con toda mala fe, prepararon agua hirviendo, y metieron los pies de Gary en agua. El Gary, que aullaba de dolor y de c\u00f3lera, las increp\u00f3: \u201cYa est\u00e1 bien, gachupinas desgraciadas. Yo no soy Cuauht\u00e9moc. El tesoro est\u00e1 en la cartera\u201d.<\/p>\n<p>Por esta causa y como causal la mujer al d\u00eda siguiente le pidi\u00f3 el divorcio.<\/p>\n<p>Garizurieta fue presidente del Supremo Tribunal de Justicia veracruzano cuando don Adolfo Ruiz Cortines era gobernador. Desde su nombramiento, recib\u00eda avisos oficiales del Juez de Misantla pidiendo su cambio de adscripci\u00f3n, de preferencia a C\u00f3rdoba u Orizaba. El Gary contest\u00f3 al juez que en ese momento no era posible. El juez insisti\u00f3 argumentando que el agua de Misantla era sumamente da\u00f1ina y enumeraba las diversas enfermedades que le hab\u00eda causado. Garizurieta se puso furioso: era tanto como negar lo beneficios gubernamentales del programa de agua potable para la entidad. Y ante la algarab\u00eda del jacarandoso estado, mand\u00f3 un escueto mensaje telegr\u00e1fico, que reprodujeron todos los telegrafistas de Veracruz: \u201cQueda usted cesado por pendejo. Porque s\u00f3lo a un pendejo se le ocurre beber agua, habiendo tan buena cerveza Dos Equis en Veracruz\u201d.<\/p>\n<p>Aparecen tambi\u00e9n retratados en el libro figuras como Frida Kahlo, en su tragedia y luz, el colombiano Porfirio Barba Jacob, que moraba en un cuartucho de un hotel de mala muerte, el anarca Rub\u00e9n Salazar Mall\u00e9n, combatiendo por introducir las malas palabras en los libros, Jos\u00e9 Revueltas, viviendo un tri\u00e1ngulo amoroso con cierto olor prostibulario, el poeta Pablo Neruda, dibujado en su grandeza oce\u00e1nica, y Diego Rivera, construyendo a diario su creativo edificio de ficci\u00f3n con sus fabulaciones espl\u00e9ndidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4) Declinaci\u00f3n y desaparici\u00f3n: Si ya al promediar los a\u00f1os cincuenta el Caf\u00e9 Par\u00eds hab\u00eda perdido el lustre antiguo, el que visit\u00e9 en los a\u00f1os setenta, ochenta y parte de los noventa, no dejaba ver una m\u00ednima luz de lo que fue. Desde 1994 se llama Caf\u00e9 El Popular y hace honor a su nombre. No puede dejar de sentirse una honda melancol\u00eda al contrastar el cobre rebajado de hoy con el oro aquilatado de antes. Como si quisi\u00e9ramos o\u00edr, como si a\u00fan oy\u00e9ramos, la magia de los cuentos de Juan de la Cabada, las invenciones de prodigio de Diego Rivera, los epigramas de Xavier Villaurrutia, los aforismos centelleantes de Al\u00ed Chumacero, el desprendimiento alegre de Lola \u00c1lvarez Bravo, y claro, las frases amonedadas de C\u00e9sar Garizurieta, inolvidable conversador, que un d\u00eda se cort\u00f3 absurda y tristemente la vida en un cuarto del Hotel Emporio.<\/p>\n<p>Obra de consulta: El caf\u00e9 literario en Ciudad de M\u00e9xico en los siglos XIX y XX<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Caf\u00e9 Par\u00eds de La Ciudad de M\u00e9xico 1) La catedral del caf\u00e9: Si el Progreso fue el caf\u00e9 representativo del siglo xix, el Par\u00eds lo represent\u00f3 en el siglo xx, en especial en las d\u00e9cadas de los treinta y cuarenta. \u201cLa catedral del caf\u00e9\u201d, lo llama Humberto Musacchio, autor de una indispensable enciclopedia de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":17070,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-17069","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17069"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17069\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17071,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17069\/revisions\/17071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}