{"id":17123,"date":"2020-10-05T06:51:42","date_gmt":"2020-10-05T12:51:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17123"},"modified":"2020-10-05T06:52:40","modified_gmt":"2020-10-05T12:52:40","slug":"17123","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17123","title":{"rendered":"Julio Cesar Ch\u00e1vez, la po\u00e9tica del pu\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez: la po\u00e9tica del pu\u00f1o<\/p>\n<p>MAURICIO MEJ\u00cdA<\/p>\n<p>En \u00abGolpe a golpe. Historias del boxeo en M\u00e9xico\u00bb el periodista Mauricio Mej\u00eda traza los perfiles de 20 campeones del pugilismo nacional que alcanzaron categor\u00eda de \u00eddolos, entre ellos Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez. Foto: Octavio G\u00f3mez \/ Archivo 2017<\/p>\n<p>\u201cEl boxeo en M\u00e9xico no es un simple deporte. Es entra\u00f1a, h\u00edgado, coraz\u00f3n. Es el verdadero sism\u00f3grafo del fervor nacional. No es espejo, round de sombra: es la naci\u00f3n en estado puro\u201d, escribe el periodista Mauricio Mej\u00eda en Golpe a golpe. Historias del boxeo en M\u00e9xico (Ediciones Proceso, 2020), libro que traza los perfiles de 20 campeones del pugilismo nacional que alcanzaron categor\u00eda de \u00eddolos, entre ellos El Chango Casanova, El Rat\u00f3n Mac\u00edas, Mantequilla N\u00e1poles, El P\u00faas Olivares y Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez. Del texto sobre este \u00faltimo \u2013en el que el autor hace un paralelismo con C\u00e9sar Ch\u00e1vez, l\u00edder de los jornaleros agr\u00edcolas en Estados Unidos\u2013 se reproducen a continuaci\u00f3n fragmentos.<\/p>\n<p>(\u2026) Tres meses despu\u00e9s de que C\u00e9sar Estrada Ch\u00e1vez fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n Nacional de Trabajadores del Campo, el 12 de julio de ese 1962, naci\u00f3 en Ciudad Obreg\u00f3n (no muy lejos de Yuma) Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez, el hombre que har\u00eda del pu\u00f1o un arte y una revoluci\u00f3n, primero mexicana, luego chicana, luego latinoamericana.<\/p>\n<p>El padre de Julio C\u00e9sar (\u2026) fue ferrocarrilero y se llam\u00f3 Rodolfo Ch\u00e1vez. Le llamaron El G\u00fcero. A Julio tambi\u00e9n la escuela le fue imposible, no por el idioma, sino porque s\u00ed. Tambi\u00e9n fue uno de muchos hijos; siete ni\u00f1os y tres ni\u00f1as. No tuvo que esperar mucho, despu\u00e9s de conocer el doloroso parto, para conocer al gran rival de su infancia: la pobreza.<\/p>\n<p>La vida de los hombres est\u00e1 determinada por el sentimiento que tienen en el momento en que ven la primera luz. Unos nacieron cuando pas\u00f3 por ellos un momento de tranquilidad, fueron encantadores y simp\u00e1ticos, actores o artistas; entre otros, cuando transitaron por un pasaje de satisfacci\u00f3n, fueron pac\u00edficos y elocuentes, tal vez oradores o misioneros; otros, como Ch\u00e1vez, vinieron al mundo cuando pasaron por un trance de rencor e inconformidad.<\/p>\n<p>Fue boxeador, contra sombras, contra espejos y contra el mundo entero, revolucion\u00f3 para siempre la manera de encauzar ese rencor, ese arte, esa po\u00e9tica, esa violencia pura a la que otros llaman boxeo. El G\u00fcero y su familia Ch\u00e1vez G\u00f3mez se mudaron a Culiac\u00e1n cuando Julio tuvo apenas tres a\u00f1os, es decir, nada.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar no conoci\u00f3, ni en lecturas, a San Francisco de As\u00eds o a Mahatma Gandhi, como C\u00e9sar Ch\u00e1vez. Tampoco fue asistido por alguien como el padre McDonnell para introducirse en las bondades del alma, del cristianismo y el bien com\u00fan. Pero llev\u00f3 en la sangre la inconformidad, la rebeld\u00eda del no, como la llama Albert Camus. El resentimiento siempre tiene razones para manifestarse. Es el menos gratuito de los vicios humanos.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar comparti\u00f3 cuarto con sus hermanos; sus hermanas ocuparon el otro. Los padres durmieron en la sala. Cuando un hombre cree que est\u00e1 de m\u00e1s en el mundo, inventa otro en donde \u00e9l es todo el mundo, y el mundo, lo de menos.<\/p>\n<p>Ch\u00e1vez escuch\u00f3 la intimidad de sus carnales, los ronquidos, los primeros sue\u00f1os er\u00f3ticos y las primeras experiencias ego\u00edstas. A veces, tambi\u00e9n, los rounds a oscuras de sus padres. En su otro mundo hubo riquezas, mujeres y joyas, hartas joyas.<\/p>\n<p>En ese planeta infantil, creado como medio de evasi\u00f3n, fue famoso, de alguna manera borrosa, famoso. As\u00ed fueron los a\u00f1os lejanos que no volvieron, para bien o para mal.<\/p>\n<p>Perfiles de 20 campeones del pugilismo nacional<br \/>\nC\u00e9sar Estrada Ch\u00e1vez coincidi\u00f3 en el tiempo con otras revoluciones, la po\u00e9tica estuvo en todas partes, en la lucha civil por la igualdad de los negros en Estados Unidos; en la Cuba de Fidel; en los discursos y las acciones de Bobby Kennedy, asesinado poco despu\u00e9s de Martin Luther King, en 1968, el mismo 68 del Mayo Franc\u00e9s, de la Primavera de Praga y Tlatelolco.<\/p>\n<p>Pens\u00f3, acaso, en una frase de Lenin: \u201cs\u00ed, pero toda Revoluci\u00f3n es autoritaria\u201d. Se asumi\u00f3 como autoridad, como voz cantante. Desde ni\u00f1o fue sensible. Las voces por la igualdad se le quedaron grabadas en la memoria como principios b\u00e1sicos de comportamiento, de conducta.<\/p>\n<p>\u201cLa pol\u00edtica es una funci\u00f3n social\u201d, repiti\u00f3. Ley\u00f3, tambi\u00e9n, a Marx y a Engels. Idealiz\u00f3 a Zapata. Pero, sobre todo, agot\u00f3 \u201cLa democracia en Am\u00e9rica\u201d, de Tocqueville. Y luego hizo trabajo de base, de acci\u00f3n. Habl\u00f3 con los campesinos del homo faber (el hombre que produce). Les cont\u00f3 de Benjamin Franklin, uno de los cuatro hombres que firmaron el Acta de Independencia de los Estados Unidos (\u2026) Les dijo adem\u00e1s que, como campesinos y manos de obra, deb\u00edan unirse para mejorar sus salarios y sus precarias condiciones de trabajo. Que deb\u00edan organizarse para lograr por fin un contrato colectivo con derechos laborales elementales.<\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 en ello noche y d\u00eda como si entrenara para la gran pelea de su vida, como el boxeador que se desgasta en el gimnasio para enfrentar 10 o 20 a\u00f1os de carrera, largos asaltos, sin interrupciones ni descansos. La Asociaci\u00f3n Nacional de Trabajadores del Campo, con el \u00e1guila como emblema, se convirti\u00f3 en su templo y en su credo.<\/p>\n<p>C\u00e9sar Ch\u00e1vez no tuvo negocios, como el personaje de Brecht; tampoco ambicion\u00f3 fama, joyas o mujeres, como los sue\u00f1os del ni\u00f1o Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez. Adopt\u00f3 una conducta austera. Por lo tanto, muy violenta. En ese 1968 se declar\u00f3 en huelga de hambre durante 25 d\u00edas para impedir la violencia entre sus seguidores (\u2026) En 1972, mientras Julio C\u00e9sar escuch\u00f3 la adolescencia de sus hermanos, C\u00e9sar Estrada realiz\u00f3 otra huelga de hambre, esa vez en protesta contra una ley de Arizona que imped\u00eda el derecho de los campesinos a formar un sindicato (\u2026)<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Dijo Lenin que la Revoluci\u00f3n debe mantener su propio centro de poder. El centro de poder de Julio C\u00e9sar no fue la paz ni el samaritanismo, como para C\u00e9sar Ch\u00e1vez. Fue el golpe demoledor y un maravilloso estilo, como el de ninguno.<\/p>\n<p>Debut\u00f3 el 2 de mayo de 1980 ante Andr\u00e9s F\u00e9lix, en Culiac\u00e1n. Gan\u00f3 por nocaut. El rencor es destino. Desde ese d\u00eda hasta el 29 de enero de 1994, gan\u00f3 todas sus peleas. Es decir, aunque decirlo no es f\u00e1cil sin exclamaci\u00f3n: 90 peleas oficiales, cosa que nadie logr\u00f3 hasta ahora en la historia del boxeo profesional.<\/p>\n<p>Esas 90 peleas representaron, entre otras cosas, cinco t\u00edtulos mundiales: s\u00faper pluma, ligero, s\u00faper ligero, welter ligero y s\u00faper ligero. Dice Walter Benjamin que lo poetizado est\u00e1 constituido de acuerdo con la ley fundamental del organismo art\u00edstico. Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez cre\u00f3 una nueva forma de la po\u00e9tica en un pa\u00eds lleno de poetas: introdujo el pu\u00f1o, y no la letra, en el lenguaje rom\u00e1ntico de la oquedad del cuadril\u00e1tero.<\/p>\n<p>En Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez, con todo lo que \u00e9l representa, estuvo condensada la lucha chicana por la igualdad ante Estados Unidos, que se le rinde, y ante el mundo entero, que se levanta para verlo pasar.<\/p>\n<p>Se present\u00f3 por primera vez en Los \u00c1ngeles en 1983, ante Adriano Arreola, al que venci\u00f3 por puntos a 10 rounds. Para entonces, Fernando Valenzuela, el extraordinario abridor del Dodgers, nacido en Etchohuaquila, tambi\u00e9n Sonora, logr\u00f3 levantar la Fernandoman\u00eda al vencer, en la Serie Mundial del 81, a los Yanquis de Nueva York, en seis juegos (\u2026) Valenzuela fue la avanzada del hombre que operar\u00eda la Revoluci\u00f3n chicana en el resto de los ochenta.<\/p>\n<p>Fue all\u00ed, en Los \u00c1ngeles, en donde Julio C\u00e9sar logr\u00f3 su primer campeonato mundial, el s\u00faper pluma, ante Mario Azabache Mart\u00ednez, el 13 de septiembre de 1984, al vencerlo por nocaut en el octavo. A partir de ese d\u00eda, Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez se dio cuenta de que los sue\u00f1os a veces son premoniciones: se vio famoso y con dinero suficiente para pagarse el sue\u00f1o eterno. La casa de dos cuartos, el hacinamiento, las largas noches de ruidos extra\u00f1os se perdieron para siempre, no los recordar\u00eda nunca, como si hubieran sucedido en una vida anterior a la anterior. Lo que estuvo por delante fue la otra cara de la medalla: el prestigio, el poder de convocatoria para una comunidad de mexicanos que necesitaba un nuevo \u00eddolo para soportar la persecuci\u00f3n de la patrulla fronteriza.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez fue nuevo s\u00edmbolo de identidad chicana, sin otra violencia que la po\u00e9tica del pu\u00f1o. Ch\u00e1vez fue un artista, un aura. Dice Benjamin que el aura es la irreparable aparici\u00f3n de una lejan\u00eda.<\/p>\n<p>Los dos Ch\u00e1vez buscaron aproximarse a esa lejan\u00eda y, en la aproximaci\u00f3n, fueron dos apariciones, entretejidas entre el tiempo y el espacio, para una comunidad alejada de todo lo que fue cercano, la familia, los hijos, la comida, los amigos, la querencia de la tierra.<\/p>\n<p>El derecho laboral, en uno; el juego de culto y fe, en otro. Ambos Ch\u00e1vez dan piso, centro de poder, fortaleza y creencia a una comunidad desprovista de respaldo legal y estatal.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez no s\u00f3lo logr\u00f3 concentrar en la arena a esos desprotegidos, hizo que las altas jerarqu\u00edas del boxeo y del deporte americano se rindieran ante \u00e9l, \u201cel gran campe\u00f3n mexicano\u201d, como lo llamaron con veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estados Unidos no conoci\u00f3 en muchos, muchos a\u00f1os, una figura tan entera, tan ufana, como la de Julio. No fue un peso pesado, pero ten\u00eda tanto peso en el mercado como el m\u00e1s fuerte de los campeones de la m\u00e1xima divisi\u00f3n. Le llamaron el mejor kilo por kilo de su \u00e9poca. Y lo fue (\u2026)<\/p>\n<p>Este texto forma parte del n\u00famero 2291 de la edici\u00f3n impresa de Proceso, publicado el 27 de septiembre de 2020 y cuya versi\u00f3n digitalizada puedes adquirir aqu\u00ed<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez: la po\u00e9tica del pu\u00f1o MAURICIO MEJ\u00cdA En \u00abGolpe a golpe. Historias del boxeo en M\u00e9xico\u00bb el periodista Mauricio Mej\u00eda traza los perfiles de 20 campeones del pugilismo nacional que alcanzaron categor\u00eda de \u00eddolos, entre ellos Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez. 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