{"id":17301,"date":"2020-10-12T05:32:57","date_gmt":"2020-10-12T11:32:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17301"},"modified":"2020-10-12T05:32:57","modified_gmt":"2020-10-12T11:32:57","slug":"12-de-octubre-la-caida-de-cristobal-colon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17301","title":{"rendered":"12 de Octubre \u00abLa Ca\u00edda de Crist\u00f3bal Col\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La ca\u00edda de Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/p>\n<p>Hermann Bellinghausen<\/p>\n<p>El 12 de octubre de 2020 pudo ser el d\u00eda que cayera Crist\u00f3bal Col\u00f3n de su pedestal en el Paseo de la Reforma. Las autoridades capitalinas prefirieron adelantarse al derribamiento anunciado durante la movilizaci\u00f3n anual que de un tiempo a esta parte sustituye al D\u00eda de la Raza, que ya nadie se atreve a conmemorarlo as\u00ed. Los distinguidos Caballeros de Col\u00f3n (apodados por la plebe resentida como las Mulas de don Crist\u00f3bal), una \u00e9lite de ultraderecha que dominaba las festividades guadalupanas y colombinas, fueron borrados de la escena. En el calendario c\u00edvico, el descubrimiento de Am\u00e9rica cedi\u00f3 paso al eufem\u00edstico encuentro de dos mundos.<\/p>\n<p>La revuelta se hab\u00eda iniciado y no ten\u00eda reversa. Contra todo pron\u00f3stico antropol\u00f3gico, pol\u00edtico o demogr\u00e1fico, los pueblos originarios del continente recuperaron voz y presencia. Mejor dicho, ganaron una voz y una presencia que nunca antes hab\u00edan tenido.<\/p>\n<p>Aunque la transformaci\u00f3n en la conciencia colectiva de los llamados indios (ind\u00edgenas, nativos americanos, abor\u00edgenes, pueblos originarios) databa de antes \u2013en algunos casos, como en la regi\u00f3n andina, de la d\u00e9cada de 1930\u2013, la fecha de quiebre es 1992. Los fastos por el Quinto Centenario de la corona restaurada y los afanosos gobiernos hispanoamericanos se cebaron ante un despertar continental sin precedente, que el 12 de octubre de ese a\u00f1o se manifest\u00f3 en Quito y San Crist\u00f3bal de Las Casas con un nuevo impulso: el de la reivindicaci\u00f3n colectiva de la Am\u00e9rica profunda.<\/p>\n<p>En Ecuador los pueblos sacaron arcos y flechas. En Chiapas, los mecates y los marros. En la vieja Ciudad Real, la conmemoraci\u00f3n ind\u00edgena rescribi\u00f3 la Historia. Los indios ariscos espantaron a la poblaci\u00f3n ladina y el gobierno los mir\u00f3 con desprecio. En una acci\u00f3n que fue percibida como excesiva, un grupo de manifestantes mayas derrib\u00f3 la estatua del conquistador y genocida Diego de Mazariegos.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n de la memoria comenz\u00f3 a exhibir a los grandes conquistadores como lo que fueron, unos asesinos. Col\u00f3n el primero (o sus esbirros), y si \u00e9l no fue el peor es porque le falt\u00f3 el tiempo que tuvieron de sobra los espa\u00f1oles y portugueses que lo siguieron. Tiempo despu\u00e9s se sumar\u00edan holandeses, franceses e ingleses a cual m\u00e1s de despiadados.<\/p>\n<p>Como el imperio romano prueba mejor que nadie, la Historia la escriben los vencedores. Eso no salva de la decadencia y la derrota a los imperios, as\u00ed pasen muchos a\u00f1os. Para las sociedades dominantes del hemisferio, los ind\u00edgenas siguen siendo un inconveniente mal resuelto, pero las estatuas caen como los bolos a \u00faltimas fechas, as\u00ed como los descubridores tumbaron \u00eddolos y templos en su momento. Esto habla no s\u00f3lo de un despertar, sino de una p\u00e9rdida del miedo. La ca\u00edda de Mazariegos en la plaza de Santo Domingo retumb\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s cuando el levantamiento armado del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional ocup\u00f3 San Crist\u00f3bal y otras plazas.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica entera el arrebato ind\u00edgena ya no se detuvo. La nueva conciencia permiti\u00f3 ver al fin como crueles asesinos a los h\u00e9roes del hombre blanco, fueran Andrew Jackson o los generales Roca y D\u00edaz. La literatura, de Ercilla a Borges, cay\u00f3 de pronto en el lado equivocado. En M\u00e9xico la Revoluci\u00f3n origin\u00f3 una suerte de vicaria reivindicaci\u00f3n con el indigenismo institucional, acad\u00e9mico y literario, m\u00e1s cercano a la l\u00e1stima y el \u00e1nimo sepulturero. El genocidio, aun si lento, nunca se fue, y sigue agazapado en las paternalistas buenas intenciones de L\u00f3pez Obrador, que se parecen a las de Echeverr\u00eda, que se parec\u00edan a las de C\u00e1rdenas, que se parec\u00edan a las de\u2026<\/p>\n<p>Esta mentalidad ya caduc\u00f3. Al menos para los sectores m\u00e1s conscientes y libres de la indianidad americana. De Canad\u00e1 a Chile la herida crece y el clamor tambi\u00e9n. Las estatuas de los esclavistas, los exterminadores y los pacificadores van cayendo, una tras otra, al basurero de la Historia.<\/p>\n<p>Fierros viejos, nostalgia p\u00e1lida, verg\u00fcenza mal disimulada en los intentos criollos de pedir perd\u00f3n y demandarlo al Viejo Mundo, resultan in\u00fatiles disculpas sin correlato con la realidad medio milenio despu\u00e9s. M\u00e1s all\u00e1 de los reyes cuestionados y los pont\u00edfices interpelados, la victoria de los pueblos se prolonga en su vida sostenida y la recuperaci\u00f3n de la memoria. Como desaf\u00edo urban\u00edstico y a la ley y el orden, las estatuas seguir\u00e1n cayendo. Se han convertido en otro escenario del debate pol\u00edtico. Donde puede, el Estado las defiende, pero en manos ind\u00edgenas la Historia de Am\u00e9rica est\u00e1 en radical remodelaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ca\u00edda de Crist\u00f3bal Col\u00f3n Hermann Bellinghausen El 12 de octubre de 2020 pudo ser el d\u00eda que cayera Crist\u00f3bal Col\u00f3n de su pedestal en el Paseo de la Reforma. 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