{"id":17473,"date":"2020-10-18T07:11:37","date_gmt":"2020-10-18T13:11:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17473"},"modified":"2020-10-18T07:11:37","modified_gmt":"2020-10-18T13:11:37","slug":"viaje-alrededor-de-mi-habitacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17473","title":{"rendered":"\u00abViaje alrededor de mi habitaci\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Xavier de Maistre:<\/p>\n<p>Viaje alrededor de mi habitaci\u00f3n<\/p>\n<p>&#8211; Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Si la pandemia encierra, la imaginaci\u00f3n y la inteligencia en la literatura liberan. Un buen ejemplo, ya consagrado por el tiempo en la tradici\u00f3n del confinamiento en la historia por m\u00e1s de una raz\u00f3n, es el sugerente libro &#8216;Viaje alrededor de mi habitaci\u00f3n&#8217;, del escritor franc\u00e9s Xavier de Maistre (1763-1852), en el que celebra su soledad y considera su habitaci\u00f3n \u201cuna comarca deliciosa que encierra todos los bienes y todas las riquezas del mundo\u201d.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>En una de las zonas del mundo donde la pandemia del virus de 2020 ha sido m\u00e1s implacable, el noroccidente de Italia y el sureste de Francia, asiento de una de las casas reales m\u00e1s longevas de Europa, el condado de Saboya, nacieron en el siglo XVIII dos fil\u00f3sofos y escritores franceses que el tiempo se ha encargado de depositar, injusta pero casi exitosamente, en las faltriqueras del olvido: los hermanos Joseph y Xavier de Maistre.<\/p>\n<p>De formaci\u00f3n mon\u00e1rquica, ultramontana, de estirpe conservadora y modales intransigentes, el mayor, Joseph (1753-1821), fue enemigo declarado de la Ilustraci\u00f3n y luego de la Revoluci\u00f3n francesa; lleg\u00f3 a escribir elogiosos tratados sobre el Papa, defendi\u00f3 los derechos mon\u00e1rquicos (abominando de la ca\u00f3tica democracia) y aun se envalenton\u00f3 para publicar, ya a principios del siglo XIX, la que quiz\u00e1 sea la \u00faltima defensa escrita de la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola. No obstante, fue le\u00eddo y respetado por algunas mentes decimon\u00f3nicas poderosas, y hay quien dice (Isaiah Berlin) que influy\u00f3 en el obsesivo hipercristianismo del \u00faltimo Tolstoi, y aun en la escritura de Guerra y paz.<\/p>\n<p>Su hermano Xavier de Maistre (1763-1852), diez a\u00f1os menor, contento de serlo, seg\u00fan Saint-Beuve, y a quien el cr\u00edtico franc\u00e9s par excellence del siglo XIX defini\u00f3 como \u201cel hombre moralmente m\u00e1s parecido a sus obras\u201d, que fueron pocas seg\u00fan consta porque \u201cnunca pens\u00f3 en ser un autor\u201d, escribi\u00f3 en Tur\u00edn, durante alg\u00fan incierto mes de 1794 y en un estilo que a Vila-Matas le recuerda la \u201cligereza cervantina\u201d, un libro breve y sustancial: Viaje alrededor de mi cuarto. Se advierte en De Maistre a un diletante que fue devoto, antes que de Cervantes y su vida llena de ansiedades, arcabuzasos y otras desavenencias, de Laurence Sterne y el distinguido donaire de su prosa porosa. Porque, en efecto, el viaje emprendido por De Maistre en su propia habitaci\u00f3n tiene todo el jugo y el juego, el zumo resumido de Tristram Shandy y sus numerosas consideraciones digresivas, y su autor era alguien de quien conoc\u00eda y valoraba, sobre todo, su Viaje sentimental por Francia e Italia.<\/p>\n<p>Nada viene mejor para estos d\u00edas de reclusi\u00f3n domiciliaria que repasar la pavorosa levedad con que llev\u00f3 la suya el autor franc\u00e9s, destinado a un encierro de cuarenta y dos d\u00edas como castigo de sus superiores por haber participado en un duelo; detenerse con el tiempo a favor en este militar devenido escritor por la gracia de una ocurrencia definitiva: recorrer la orograf\u00eda de su alcoba para llenar seis semanas de inmovilidad.<\/p>\n<p>Xavier de Maistre morir\u00e1 m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s de la confecci\u00f3n de su libro, en San Petersburgo, ciudad donde vivi\u00f3 la segunda parte de su vida, y ya en una \u00e9poca en la que el joven Dostoievski se paseaba por ah\u00ed, comenzaba a ser reconocido como escritor y era condenado a muerte por las autoridades zaristas en virtud de sus actividades pol\u00edticas subversivas, sentencia que al final devino, conmutada, en un lastimoso exilio en Siberia. Menos abusivo que tan indigno dictamen, el que lleva a De Maistre a reducirse a su aposento por tiempo m\u00f3dico arroj\u00f3 un fruto literario tan apreciable y sutil que es casi una dicha c\u00f3mo el autor lo vive en su cuarto \u201ccon todo el regocijo y la comodidad posibles\u201d. Con el l\u00facido cinismo y el esp\u00edritu esquivo de los grandes humoristas, el autor no deja de reconocer la felicidad de su condena, pues sin el concurso de esa decisi\u00f3n \u201cno habr\u00eda tenido el tiempo suficiente para publicar un in folio actualizado\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>\u201cEste modo de viajar\u201d, anota De Maistre, \u201ctendr\u00e1 un \u00e9xito rotundo por la sencilla raz\u00f3n de que no cuesta. Y por cierto, \u00a1c\u00f3mo no ser\u00eda un magn\u00edfico recurso para los enfermos! \u00a1No tendr\u00e1n miedo a la intemperie ni al vaiv\u00e9n de las estaciones!\u201d Las diversas etapas del periplo incluyen, naturalmente, la cama (\u201cese mueble delicioso en que olvidamos durante la mitad de la vida los pesares de la otra mitad\u201d), el escritorio, los libreros, los cuadros de la habitaci\u00f3n, referidos a obras cl\u00e1sicas (Alberto y Carlota \u2013los personajes de Goethe\u2013, el Ugolino de Dante, un autorretrato de Rafael, y el mejor de todos los cuadros, un espejo, donde todo el mundo se detiene y recompone su imagen), el reverente busto de su padre y la referencia a dos personajes importantes para el relato: la perrita Rosina y Joannetti, su sirviente, pues no hay que olvidar que De Maistre pertenec\u00eda a la noble aristocracia saboyana y su vida puede suponerse como amenizada con lujos y prebendas.<\/p>\n<p>Por cierto que un asunto de constante reflexi\u00f3n lo constituye el \u201cdescubrimiento metaf\u00edsico\u201d de una escisi\u00f3n que lo y que nos constituye: la doble figura del alma y la bestia, como \u00e9l las llama, que habitan en dualidad y se separan y entrelazan dentro de uno mismo y son motor de ocurrencias amenas como la sugerencia de que el lector puede abandonar la lectura o suprimir alg\u00fan cap\u00edtulo que considere triste (\u201carrancarlo de su libro, o bien, lanzarlo al fuego\u201d), dado el divorcio que a menudo experimentan su bestia y su alma y lo llenan de desasosiego. No obstante, predomina una suavidad \u2013estilo o, por mejor decir, tono y clave en que est\u00e1 escrito el relato\u2013 que recuerda inevitablemente a Sterne en su enga\u00f1oso dejo rega\u00f1\u00f3n, en el constante rompimiento de la cuarta pared (\u201c\u00a1Qu\u00e9 agradable sorpresa! \u00a1El caf\u00e9! \u00a1La crema! \u00a1Una pir\u00e1mide de pan tostado! Buen lector, desayuna conmigo\u201d), en esa grata petulancia que gu\u00eda las reflexiones del narrador en su met\u00f3dico viaje al m\u00e1s ac\u00e1. Sin duda son de Sterne, del Tristram Shandy, esos minicap\u00edtulos con la p\u00e1gina en blanco, habitada s\u00f3lo por puntos suspensivos, tal como lo har\u00e1, con id\u00e9ntica modulaci\u00f3n, el brasile\u00f1o Machado de Assis en sus Memorias p\u00f3stumas de Bras Cubas, novela que aparte de inaugurar en 1881 la narrativa moderna en su pa\u00eds, est\u00e1 investida de la sensual, sensata excentricidad de Sterne y de Meistre.<\/p>\n<p>La digresi\u00f3n sterniana se convierte en el escritor franc\u00e9s en una disertaci\u00f3n sobre pintura, arte al que se entreg\u00f3 tambi\u00e9n con pasi\u00f3n poderosa. Y aun emerge erguido de sus reflexiones para subrayar las intenciones del libro, de este viaje en que se embarca \u201cno por no saber qu\u00e9 hacer y estar obligado, de alg\u00fan modo, por las circunstancias. Sostengo y juro por todo lo que me es caro que ten\u00eda la intenci\u00f3n de realizarlo mucho antes de que se presentaran las condiciones que me hicieron perder la libertad durante cuarenta y dos d\u00edas. Este retiro forzoso no fue m\u00e1s que una oportunidad para partir\u201d.<\/p>\n<p>Vila-Matas observa en esta reuni\u00f3n del personaje con su reducido entorno espacial la huida hacia s\u00ed mismo que representa mirarlo todo desde un punto fijo, una suerte de aleph borgeano. Por ello, dice, el propio Borges alude a De Meistre en su famoso cuento. El asombro inusitado de la experiencia hace temer al amigo de Carlos Argentino Daneri \u201cque no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme\u201d luego de haber visto el aleph, de haberlo mirado todo, absolutamente todo, sucesiva y simult\u00e1neamente. Sin embargo, la llegada del plazo final, para el personaje del Voyage autour de ma chambre, significa una doble riqueza: por un lado, la de reconocer que el encierro fue un gozo de la soledad (\u201c\u00bfPretend\u00edan acaso castigarme refundi\u00e9ndome en mi cuarto?, \u00bfen esta comarca deliciosa que encierra todos los bienes y todas las riquezas del mundo? Es como exiliar a un rat\u00f3n en un granero\u201d); por otro, la de no haber perdido sino renovado su gusto por el mundo de afuera: \u201cMe estremezco por anticipado; como cuando sentimos, al cortarlo pero antes de chuparlo, el \u00e1cido gusto del lim\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Frente a la rotunda tradici\u00f3n de la literatura de viajes, cuyos or\u00edgenes hay que remontar nada menos que a la Odisea atribuida a un tal Homero, y que pasa por aduanas tan encomiables como Dante bajo la gu\u00eda obsecuente de Virgilio, Milton, Swift, el mismo Sterne, el que emprendi\u00f3 sin rumbo pero en busca de sentido Alonso Quijano, el blindado contra la realidad en que se demor\u00f3 por aires alucinados un famoso doctor conducido por Mefist\u00f3feles, el que Joyce arrumb\u00f3 por las calles de Dubl\u00edn, Xavier de Maistre nos propone el m\u00e1s descabellado de todos, el m\u00e1s mezquino e inmediato, el m\u00e1s audaz y cansino por estar al alcance de cualquier miedo a la fatiga: el que representa viajar dentro del cuarto propio, menos con el \u00e1nimo de reflexionar acerca de la inequidad de los g\u00e9neros, a la manera de Virginia Woolf, que para dar rienda suelta a las veleidades del ocio, siempre reacio a vicisitudes e incomodidades como el tr\u00e1fico, el mundanal ruido de los compradores de trastos viejos o los virus que a veces se pasean a sus anchas por las calles.<\/p>\n<p>Ahora que vivimos tiempos de confinamiento, nada m\u00e1s l\u00facido y refrescante que asomarse a este relato, donde Xavier de Maistre se interesa por descubrir las sombras de los grandes desplazamientos f\u00edsicos y novelas de aventuras que han inundado a la humanidad, revirti\u00e9ndolas en lo que nos puede deparar un viaje dentro de nuestra propia casa, desconocida de tan habitada, poblada de esguinces y revelaciones que s\u00f3lo una pandemia de las dimensiones actuales puede ense\u00f1arnos a mirar por primera vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xavier de Maistre: Viaje alrededor de mi habitaci\u00f3n &#8211; Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez La Jornada Semanal Si la pandemia encierra, la imaginaci\u00f3n y la inteligencia en la literatura liberan. 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