{"id":17602,"date":"2020-10-25T13:06:01","date_gmt":"2020-10-25T19:06:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17602"},"modified":"2020-10-25T13:06:01","modified_gmt":"2020-10-25T19:06:01","slug":"la-aparente-seguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17602","title":{"rendered":"\u00abLa Aparente Seguridad\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La aparente seguridad<\/p>\n<p>Eve Gil<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Ana Sol\u00eds posee lo que toda mujer contempor\u00e1nea puede so\u00f1ar: independencia econ\u00f3mica, su propia agencia de publicidad (en sociedad con tres grandes amigos), libertad absoluta para disfrutar la vida, atractivos amantes y, por si fuera poco (aunque era de esperarse) es guapa, alta y voluptuosa. Cuenta, adem\u00e1s, con la pasi\u00f3n y la lealtad de Rolando, un hombre apuesto y sensible con quien no ha querido concretar una relaci\u00f3n seria, pese a la inmejorable disposici\u00f3n de \u00e9l. La parte no tan perfecta del conjunto, seg\u00fan se vea, es que trabaja demasiado y ha consagrado su existencia a elevar cada vez m\u00e1s la calidad de sus proyectos publicitarios. Pero las altas expectativas y la b\u00fasqueda de perfecci\u00f3n no le han impedido disfrutar de la vida, al contrario: disfruta del trabajo y del orden. La \u00fanica m\u00e1cula en su vida es un episodio de la infancia que parece cancelado, aunque no borrado: \u201c[Ana] reduc\u00eda el espacio para el olvido y el equ\u00edvoco: era una persona que se asombraba y desconcertaba cuando hab\u00eda alguna falla en sus acciones.\u201d<\/p>\n<p>Cuando Ana conoce al afamado fot\u00f3grafo H\u00e9ctor Lucero, que es atractivo pero pendenciero, cree que las cosas no pasar\u00e1n de una cogida. De hecho, H\u00e9ctor es un tipo bastante machista y manipulador. La impresi\u00f3n cambiar\u00e1 un poco<br \/>\nen la siguiente cita que Ana no crey\u00f3 que se diera, no por su parte. Hay algo en H\u00e9ctor que la envuelve, m\u00e1s que mera atracci\u00f3n. Se trata de un macho dominante, cuyas palabras y actitudes derrochan sexo. Ana, que siempre ha hecho lo que le da la gana, se siente irremediable y literalmente arrasada por la potente personalidad del fot\u00f3grafo, aunque en sus ratos de sensatez reconoce que es un eg\u00f3latra. Le divierte que ella lo vea coqueteando con otras; la compara con mujeres de su pasado y le habla de otras de su presente, con admiraci\u00f3n o con desprecio. Lucero no tardar\u00e1 en hacer sentir a Ana que es inadecuada, que est\u00e1 gorda, aunque emplee un tono bromista y dulz\u00f3n para hac\u00e9rselo ver. La Ana del inicio se va deteriorando imperceptiblemente. Se somete a los ultrajes y humillaciones de su amante y cae enferma cada vez que \u00e9l desaparece, se aleja, no le contesta el tel\u00e9fono. Un trauma de la infancia regresa para recordarle que nunca debi\u00f3 confiar en ese hombre, demasiado tarde: Ana, emocionalmente mutilada, est\u00e1 a punto de perderlo todo, incluso lo que m\u00e1s ama, que es el peque\u00f1o imperio que ha levantado con sus propias manos. Y uno vuelve a preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 las mujeres se dejan arrollar de esa manera por hombres que ni siquiera est\u00e1n a su altura? \u00bfPor qu\u00e9 hay hombres que parecen disfrutar pisoteando a las mujeres que los aman? Se dice que la literatura no ofrece respuestas, sino preguntas, pero Cuando escuches el trueno, de Julieta Garc\u00eda Gonz\u00e1lez (Literatura Radom House, M\u00e9xico, 2017) tambi\u00e9n contesta entre l\u00edneas a estas interrogantes.<\/p>\n<p>Nacida en Ciudad de M\u00e9xico en 1970, Garc\u00eda Gonz\u00e1lez comenz\u00f3 a escribir para revistas y antolog\u00edas de cuentos desde muy joven. Su primera novela, Vapor (2004), tuvo muy buena recepci\u00f3n por parte de la cr\u00edtica, pero es un divertimento comparada con Cuando escuches el trueno, la segunda. En el \u00ednter ha publicado libros de relatos, por lo que es mucho m\u00e1s conocida como cuentista. Nada de su trabajo previo nos preparaba para este gancho al h\u00edgado, en el que cada personaje est\u00e1 finamente construido y se nos va abriendo de manera paulatina y sorprendente. No se trata s\u00f3lo de H\u00e9ctor y de Ana, tambi\u00e9n de aquellos que la rodean y presencian su transformaci\u00f3n; su literal desaparici\u00f3n (pierde el apetito, no tolera la comida), y esa preocupaci\u00f3n, ese enojo, ese desconcierto nos traspasa, como si Ana fuera nuestra amiga perdida\u2026 y no faltar\u00e1n las que se identifiquen con ella\u2026, la mayor\u00eda de las lectoras, me atrever\u00eda a afirmar, porque los mis\u00f3ginos y soci\u00f3patas como H\u00e9ctor Lucero se las ingenian de maravilla para confundirse entre la gente com\u00fan, y las chicas maravillosas como Ana, que han sabido resurgir de sus traumas, deambulan en igual medida, aparentando seguridad en s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aparente seguridad Eve Gil La Jornada Semanal Ana Sol\u00eds posee lo que toda mujer contempor\u00e1nea puede so\u00f1ar: independencia econ\u00f3mica, su propia agencia de publicidad (en sociedad con tres grandes amigos), libertad absoluta para disfrutar la vida, atractivos amantes y, por si fuera poco (aunque era de esperarse) es guapa, alta y voluptuosa. Cuenta, adem\u00e1s, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":17603,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-17602","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17602","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17602"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17604,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17602\/revisions\/17604"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}